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Tema: Sheikh Abdul Qadir Al-Yilani

  1. #1
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    08 oct, 08
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    Predeterminado Sheikh Abdul Qadir Al-Yilani

    ¡Gentes de la tierra, del Oriente y el Occidente!

    ¡Gentes que habitáis el cielo!

    Soy algo que no conocéis: un fruto sin cáscara.

    Entre mí y vosotros,

    entre mí y la creación,

    existe la distancia que separa al cielo de la tierra.

    No me comparéis a nadie,

    ni a nadie lo comparéis conmigo.


    Su nombre era Muhyid-Din Abu Muhammad 'Abdul-Qadir (Abdelqader) ibn Abi Salih Gendi-Dost al-Yilani, y dio su nombre a una de las tariqas más célebres y extendidas del Islam, la Qadiría.

    Nació en el 470/1077-8 en una aldea de Yilán., región al sur del Mar Caspio, en Persia. Murió en Baghdad el año 561/1166. No obstante, sus seguidores quisieron hacer de él un sharif descendiente de al-Hasan, nieto de Muhammad (s.a.s.) por línea paterna (entre otras cosas, el nombre persa de su padre desmiente la posibilidad de un origen árabe).

    A la edad de dieciocho años abandonó su país natal instalándose en Baghdad, donde profundizó en sus estudios junto a los mejores maestros de su tiempo. Siguió los cursos de filología que impartía Tabreizi y los de Hadiz enseñados por as-Sarray; sin embargo, la ciencia a la que dedicó mayor atención fue el Fiqh, y especialmente, la versión hambalí. Esta materia le fue enseñada por sus representantes más cualificados, al-'Aquíl y el qadí al-Mujarrimí. Este último lo inició en el sufismo, pero sería su encuentro con el Shayj ad-Dabas, el vendedor de siropi, el impacto más fuerte de su vida. Una sola mirada de su maestro lo tranformaría radicalmente. Dureante veinticinco años erró por desiertos, habitando en cementerios y cuevas, deambulando entre ruinas. dureante este largo periodo, en el que se dedicó sólo a lsa prácticas sufís más exigentes, era conocido como el Maynún, el loco, o el Maydub, el arrebatado. Sufría contínuas inmersiones en la contemplación de la Unidad de allah, perdiendo el sentido físico de las cosas. Cuenta una anécdota que en cierta ocasión estuvo a punto de ser enterrado en vida durante uno de esos trances a causa de la extenuación que le produjo su intensidad.

    A la edad de cincuenta años, una poderosa voz interior lo empuja de nuevo hacia Baghdad, donde ha de cumplir una misión: enseñar a las gentes el camino de vuelta a Allah. gran conocedor de la lengua árabe (no escribe en persa), la magia de sus palabras le procuran un numeroso auditorio; su enorme poder disuasivo atrae a multitudes y sus discípulos empiezan a contarse por miles. Seis años después de su primera manifestación pública, le fueron entregados los locales escolares de su viejo maestro el qadi al-Mujarrimi. Él los amplió gracias a las donaciones de sus seguidores, convirtiéndolos en grandes centros de enseñanza. Fue muftí, profesor de ciencias coránicas, de Hadiz y de Fiqh, pero sobre todo siguió siendo durante toda su vida un magnífico orador. Su reputación no tardó en extenderse por todo el mundo musulmán, atrayéndo progresivamente un mayor número de discípulos. Miles de judíos y cristianos abrazaron el Islam ante él. Criticó duramente a los califas y poderosos de su época, que no se atrevieron a atentar contra él por temor a su gran celebridad. Su escuela en Baghdad fue mantenida tras él por su hijo 'abd al-Wahhab, y después por sus descendientes.

    Su tumba, sobre la que el sultán Sulaymán edificó un mausoleo, en el 1535, de una gran belleza arquitectónica, sigue siendo en la actualidad un destacado lugar de peregrinación y Tabárruk.

    Shayj Mawlay 'abd al-Qádir al-Yilani dejó escritas bastantes obras, entre las que cabe destacar "al-Ghunia", excelente tratado de Fiqh hámbalí. alguno de los mayores doctores del Hambalismo fueron detractores del sufismo o severos críticos. Efectivamente, el Hambalismo es tenido por una de las escuelas del Islam más exigentes y duras; sin embargo, precisamente su rigor y seriedad ha sido determinante para que en su seno surgieran algunas de las personalidades sufís más brillantes, como el caso de al-Yilani. No se trata de una contradicción, sino de la necesaria dimensión interna del madzhad hámbalí. Otras dos de las obras del Shayj son la recopilación de sus discursos públicos o "Exhortaciones", que realizaba generalmente los yumu' en su madrasa: "al-Fath ar-Rabbani y Futuh al-Gháyb". Su estilo directo, evitando la terminología sufí, y sus exhortaciones simples son testimonio de que sus discursos eran pronunciados ante un gran auditorio muy diverso.

    Pero lo más interesante de Mawlana Abdelqader es su leyenda. El Shayj ha entrado en la Historia del Islam rodeado de una aureola misteriosa y mítica. Su vida es relatada en la Historia del Islam rodeado de una aureola misteriosa y mítica. Su vida es relatada como una sucesión ininterrumpida de prodigios, presentimientos y milagros (karamát); y él mismo, en un poema, habla de sus poderes ocultos, de cómo podía encender fuego a él mismo, en un poema, habla de sus poderes ocultos, de cómo podía encender fuego a distancia y resucitar a los muertos, de reducir a polvo las montañas y de secar las aguas de los mares. Desde su infancia todo anunciaba lo elevado de su rango espiritual: se cuenta cómo de niño, en Ramadán, se negaba a beber la leche de su madre, y a partir de ahí lo inconcebible y lo desmesurado son su cotidianidad; caminaba sobre el agua, se transportaba por el aire, nada había imposible para él. La leyenda fue complicándose y ramificándose, y numerosos volúmenes fueron escritos relatando la azarosa vida del Shayj sin descuidar nunca el aspecto maravilloso. Muchos han criticado esta literatura considerándola inapropiada. Efectivamente, su vida así contada no es "edificante"., nos habla de un personaje que no puede servir de "modelo" a los demás hombres. Pero sin duda tiene la virtud de situar en la vida humana la presencia inefable de lo misterioso, de situar en lo cotidiano la incomprensible Majestad (Yalal) de Allah. Sidi Abdelqader al-Yilani encarna el ideal de la Wilaya con la que el hombre deja sus limitaciones y llega a englobar en sí las posibilidades de la Existencia entera agigantándose con el Islam.
    ínna llâha wa malâ:ikatahu yusallûna ‘alà n-nabí*
    yâ: ayyuhâ l-ladzîna â:manû sallû ‘aláihi wa sallimû taslîma*

    (Ciertamente, Allah y sus ángeles bendicen al Profeta. ¡Oh, vosotros, los que habéis abierto vuestros corazones a Allah! bendecidlo y saludadlo con frecuencia.)

  2. #2
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    Predeterminado Exhortaciones

    Exhortación (1)

    Cuando mueras a la creación, cuando te extingas buscando a Allah, se te dirá: "Allah se apiade de ti, y te mate también a tu pasión". Y cuando mueras a tu pasión, se te dirá: "Allah se apiade de ti, y te mate también a tu voluntad y a tu deseo". Y cuando mueras a tu voluntad, se te dirá: "Allah se apiade de ti, y te haga vivir una vida tras la que no haya muerte, y te enriquezca con una prosperidad tras la que no haya pobreza, y te obsequie constantemente con dones tras los que no haya privación, y te haga descansar en un alivio tras el que no haya sufrimiento, y te haga disfrutar de un placer tras el que no haya miseria, y te conceda un saber tras el que no haya ignorancia, y te bendiga con una paz tras la que no haya miedo, y te haga feliz y no conozcas la desgracia, y te ensalce y no te humille, y te acerque a Sí y no te aleje, y te eleve y no te rebaje, y te ensalce y no te desprecie, y te purifique y no te contamine,

    Ojalá en ti se cumplan los deseos, y se realicen en ti los mejores augurios. Serás entonces azufre rojo, y apenas se te verá. Y serás único, y no tendrás semejante. Y serás singular, y nadie te acompañará. Serás un sin-igual, y no tendrás en tu especie quien te sustituya. Serás uno con el Uno y múltiple con el Múltiple. Y serás ocultamiento en el Ocultamiento, el secreto del Secreto. Entonces, serás el heredero de cada profeta, de cada sincero y de cada mensajero. Tú cerrarás el círculo de la intimidad con Allah y serás su sello. Tú serás el que libere de tribulaciones y por ti descargarán las nubes su lluvia. Por ti germinarán las semillas y crecerán las plantas. Por ti serán alejadas las desgracias y las calamidades de los hombres. Serás la crema del país y de las gentes. Hacia ti emprenderán pies y manos a buscar tu bendición y tu auxilio, y ante ti se arrodillará la existencia, y serás servido.

    Todo ello con el permiso del Creador de todas las cosas en todos los casos, el ensalzado en todas las lenguas..."
    ínna llâha wa malâ:ikatahu yusallûna ‘alà n-nabí*
    yâ: ayyuhâ l-ladzîna â:manû sallû ‘aláihi wa sallimû taslîma*

    (Ciertamente, Allah y sus ángeles bendicen al Profeta. ¡Oh, vosotros, los que habéis abierto vuestros corazones a Allah! bendecidlo y saludadlo con frecuencia.)

  3. #3
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    Predeterminado Exhortaciones

    Exhortación (2)

    El corazón de la Gente de Allah es limpio, es puro, porque ha hecho olvido de todo lo creado. Es un Corazón que sólo sabe recordar únicamente a Allah: ante él han caído todos los velos y ya nada lo engaña. Es un Corazón que ha destruido todos los ídolos posibles, los ha fulminado con la agudeza de su percepción. Es un Corazón de hombres, no de niños; de hombres que son capaces de beber de la fuente última. La Gente de Allah, el Qáwn olvida por completo el mundo en los instantes en los que recuerda al-Ájira, el Mundo de Allah. Ellos olvidan lo que para vosotros es lo más importante, vuestras preocupaciones son para ellos espejismos propios de criaturas inmaduras; para ellos sólo tiene trascendencia lo que hay junto Allah. Vuestros anhelos, vuestras esperanzas, vuestras frustraciones, ellos las ven como sombras perecederas. No podéis ver al Qáwm, ni podéis reconocerlos; demasiado ocupados estáis en vuestras cosas, y vuestras cosas os hacen atender al-Ájira y todo lo que viene después de la muerte. No tenéis pudor, habéis abandonado el Adab; no os sonrojáis ante Allah con sonrojo que es vida, ruborizaos ante Allah, que vuestra sangre se mueva, circule por vuestras venas. Dad el color de la sangre a vuestras mejillas pálidas. Pero no sois corteses ante Allah, no se os enciende la sangre cuando lo recordáis.

    Acepta el consejo de tu hermano múmin, ningún motivo tienes para contradecir sus palabras. Él ve por ti cuando te ciegas, y te avisa. Nabíullah (s.a.s.) dijo: "Él múmin es espejo para el múmin". El múmin es sincero, muestra a su hermano cosas que éste no puede ver: le hace distinguir entre lo hermoso y lo feo, le enseña sus obligaciones y sus deberes. ¡Subhana quien ha depositado en mi Corazón consejos para las criaturas y ha hecho que en transmitirlos esté todo mi afán!. Yo distribuyo consejos, y nada quiero a cambio. Lo que yo pueda querer está junto a Allah y sólo Él puede dármelo. No deseo nada de vuestro mundo, no soy su esclavo, ni tan siquiera soy esclavo de lo que hay junto a Allah, yo sólo soy esclavo de Allah. Sólo reconozco y me someto a aquél que me rige desde dentro, que es el Señor Verdadero, mi Fuente, mi Creador, el Uno-Único, el Antiguo. Él ha dispuesto que mi alegría esté en que vosotros triunféis, y ha colocado mi tristeza en vuestro fracaso. Cuando veo el rostro de un discípulo mío que ha llegado a algo a través de mí, entonces estoy satisfecho esa es mi comida, mi bebida, mi ropa y mi alegría. Pienso entonces Al-hamdu lillah que alguien así ha salido de entre mis manos. Yo no quiero vuestra comida, ni vuestra bebida, ni vuestra ropa, ni vuestra alegría. Yo quiero vuestro triunfo junto a Allah.

    Yaa Ghulam, te quiero a ti, no a mí mismo; trasfórmate tú, no esperes que lo haga yo. Yo ya he cruzado, tú me has hecho volver. Agárrate a mí y pasarás deprisa.

    Gentes, no seáis arrogantes con Allah, ni tan siquiera lo seáis entre vosotros, no lo seáis ante ninguna criatura. Con vosotros mismos es con quien tenéis que mediros. Sed arrogantes con vosotros mismos: Al principio, erais una gota de esperma, y al final seréis un montón de polvo que hoyarán los pies de cualquiera. No seáis de quienes son guiados por la ambición ni de los cazados por vientos que van y vienen. No acudáis a las puertas de los poderosos esperando sus migajas. Es Allah quien escribe vuestro destino, no los reyes ni los sabios. Acudid a Allah. No os humilléis ante nadie, no os merece la pena. Es Shaytán quien quiere humillarte, no Allah.
    ínna llâha wa malâ:ikatahu yusallûna ‘alà n-nabí*
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  4. #4
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    Predeterminado Exhortaciones

    Exhortación (3)

    Muere a la Creación con el permiso de Allah. Y muere a tu pasión con la orden de Allah. Y muere a tu voluntad con la acción de Allah. Sólo entonces valdrás para ser un recipiente del Saber.

    El signo de que has muerto a la creación es tu independencia respecto a las criaturas: dejarás de agitarte entre ellas y no te importará lo que tengan entre manos. El signo de que has muerto a tu pasión es tu liberación de la cadena de las causas y los efectos: la riqueza y la pobreza, la vida y la muerte, lo bello y lo feo, te serán indiferentes. Entonces nada te inquietará, y nada te doblegará. Habrás confiado tu ser a Allah, y lo mismo que Él se encargó de proporcionártelo cuando aún no existías, Él te sostendrá cuando se lo devuelvas. Y, así, Allah estará a tu principio y a tu final. El signo de que has muerto a tu voluntad es que debes elegir: no tendrás intereses, dejarás atrás tus necesidades y perderás todas tus metas. No querrás entonces más que lo que Allah quiera, y la Voluntad de Allah fluirá por ti. Tendrás calma en el devenir, tu cuerpo se relajará y tu corazón dejará de latir: tu pecho respirará libremente y tu rostro resplandecerá. Serás rico entonces, porque todas las cosas te pertenecerán, pero tú no pertenecerás a nada. La Mano del Poder te moverá y la Lengua de la Eternidad sin Principio reclamará tu presencia, y te enseñará el Señor de Todos los Hombres: te revestirá con sus luces, te adornará con todos sus secretos, y te sentará el primero entre los primeros.

    Por siempre seguirás roto. Serás como un recipiente que no puede contener nada, sino que lo derrama todo por sus grietas, y tu bien alcanzará a todas las criaturas. Y por ello mismo estarás siempre limpio: nada podrido podrá alojarse en ti. Se dirá entonces que en ti reside la Voluntad de Allah, y se te atribuirán prodigios impensables. Sí; serás de aquellos a los que el Corán llama “los de corazón roto”: “Yo estoy junto a los que han roto sus corazones por Mí”.

    Allah estará junto a ti cuando hayas roto tu corazón y dentro no quede nada: entonces, Allah volverá a hacerte, y depositará en ti una Voluntad Infinita. Y tú volverás a morir en esa Voluntad Infinita, para que Él de nuevo te reconstruya con otra Voluntad que no tiene nombre. Y volverás a morir en esa Voluntad que no tiene nombre, y Él te rehará con otra, y así hasta que se cumpla tu plazo y se produzca el encuentro. Esto es lo que significan las palabras: “Yo estoy junto a los que han roto sus corazones por Mí”.

    También Él dijo: “El hombre no deja de acercárseme hasta que lo amo”.
    ínna llâha wa malâ:ikatahu yusallûna ‘alà n-nabí*
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  5. #5
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    Exhortación (4)


    Cuando una calamidad se abate sobre alguien, lo primero que hace es buscar auxilio en sí mismo. Si no logra librarse con sus fuerzas de la desgracia que ha caído sobre él busca entonces la ayuda de las criaturas. Acude a los sultanes, a los funcionarios, a los médicos, a los consejeros... En tercer lugar, si no encuentra consuelo y remedio en nadie, entonces es cuando dirige la mirada hacia su Creador y lo invoca pidiendo alivio. Si encuentra en sí mismo la solución, no acude a las criaturas. Si no la encuentra en sí mismo y le sirve la ayuda de las criaturas, no recuerda a Allah. Pero si se ve obligado en última instancia, eleva su voz pidiendo a su Señor Verdadero que lo auxilie y los saque de apuros. Pero lo mejor para él es no encontrar tampoco la ayuda de Allah. Entonces se postra abandonado por todos y descubre su precariedad y su insuficiencia entre sus movimientos regidos por el temor y la esperanza. Allah no responde con lo que verdaderamente Él es hasta que el ser humano no desespera completamente.

    Es entonces cuando el ser humano se convierte en un espacio vacío que pide a Allah ser colmado con la Verdad. Es entonces cuando Allah lo sumerge en el universo del poder y actúa en él con su acción. El individuo desaparece aniquilado al morir su mundo de causas y efectos. Y a partir de entonces sólo distingue la acción una de Allah: ya no hay calamidades en su universo, sino el fluir del movimiento de Allah. Ese hombre se ha transformado en algo sutil, en puro espíritu contemplador: tan sólo ve la acción verdadera, sin juicios de valor, y descubre que sólo Allah es agente, que nada es movido o calmado más que por Allah. Para él dejan de existir el bien y el mal, el daño y el beneficio, la abundancia y la escasez, la vida y la muerte, ... para él ya no hay orgullo ni humillación.

    Se entrega al Destino como un niño a quien lo amamanta. Ha dejado de esperar de sí mismo y de los demás: se ha ausentado en la contemplación del devenir. Ya no ve más que la acción del Uno. No oye ni comprende lo que se le dice: hasta él sólo llega el sonido de su Señor. Y cuando ve, cuando oye, cuando comprende, su ojo tiene otra forma de ver, su oído otra forma de oír y su entendimiento tiene otra forma de comprender.

    Si encuentras alguna vez a alguien que responda a esta descripción, acompáñalo. En su compañía se borraran tus tribulaciones porque matará tus temores y tus esperanzas. Escucha sus palabras hasta encontrar la calma. Lánzate al conocimiento verdadero de Allah, confía en Él y Él te guiará por sus caminos. Asómate al universo de su poder y sumérgete en la sabiduría que todo trastorna, y después Di: "Al-hámdu lillâhi rábbi l-'alamîn".
    ínna llâha wa malâ:ikatahu yusallûna ‘alà n-nabí*
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  6. #6
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    Predeterminado Exhortaciones

    Exhortación (6)


    Ocupa tu tiempo en corregirte a ti mismo, entretén tu mente en mejorarte a cada momento. Déjate ya de tanto decir y de tanto opinar. Tu agonía por conquistar el mundo no hace sino consumirte. Muhammad (sas) decía: "Vaciaos de las tribulaciones del mundo en la medida de vuestras posibilidades".

    Eres ignorante: no sabes lo que es el mundo. Si lo supieras dejarías de perderte a ti mismo intentando apoderarte de él. Observa bien: cuando alguien alcanza lo que el mundo le ofrece, el afán por retenerlo se convierte en avidez que lo abrasa por dentro. Y cuando el mundo le vuelve la espalda, lo verás con el corazón afligido. Desazón o tristeza, eso es lo que el mundo propone. Si conocieras a Allah, ese conocimiento te serviría de medida exacta para valorar la realidad de las cosas. Pero no tienes medida porque eres ignorante: desconoces por completo a Allah y nada sabes de sus profetas ni de sus gentes verdaderas.

    ¡Ay de ti! ¿Es que de nada te sirve el saber lo que ha sido de las generaciones pasadas? Escúchame: líbrate del mundo, huye de él para que no te posea, y después aléjate de ti mismo atrás y avanza en solitario hacia la puerta de Allah. Si te deshaces de ti mismo, te habrás librado de lo que no es Allah, de todo lo que es ficticio. Todo lo que no es verdadero bebe su apariencia de realidad en las aspiraciones y las locuras del ego. Es tu ego el que continuamente te engaña, tu nafs es el que te pierde en las tinieblas de lo irreal. Te hace creer en lo que no es real, y te desvía de lo que es auténtico. Te hace perder tu tiempo y tu vida en lo ilusorio, te va quemando con sus falsas esperanzas y con sus ambiciones mediocres. Déjate a ti mismo atrás y avanza sólo en la búsqueda de tu Señor, del principio imperativo que, dentro de ti mismo, te da vida y te agita. Entrégate por completo a Él que es lo Único Verdadero y te librarás de temores y de sombras, de fantasmas y vanidades. Sea Allah tu aspiración, sea Él la causa de tu lucha y la meta de tu esfuerzo. Combatir por Allah, ése es el buen camino, el sendero recto y el sentido juicioso que debes seguir. Abandona tus quejas, tus preocupaciones, tus intereses, y busca primero lo real. Es con lo real con lo que todo resplandecerá ante ti, y tendrás entonces criterio y medida, serás entonces sabio y estarás lleno de luz.

    La Gente de Allah no tiene voluntad junto a su Señor. Son los que han abandonado toda elección. Se han entregado por completo a lo Único Verdadero y ya nada puede engañarles. Sólo atienden a Allah, sólo beben de su Realidad: ¿Cómo podrían ser esclavizados? ¿Qué los ataría? Son libres y sus corazones abarcan al universo entero. Lo tienen todo, ¿qué otra cosa podrían ambicionar?, ¿qué meta les queda por alcanzar? Si quieres ser uno de ellos, conforma tus actos, tus palabras, tu voluntad, al Querer de Allah, cálmate ante Él, déjate llevar por el Secreto de la vida y de la existencia. O, ¿es que no confías en el que te ha creado, el que te mantiene, Aquél junto al que volverás algún día?, ¿es que Allah ha defraudado al Universo?, ¿puedes desconfiar de Aquél que sostienen al cosmos entero? Di mejor que temes a la pobreza y al infortunio. Pero, ¿quién eres?, ¿qué es lo que posees? Estás vivo, pero realmente estás muerto: no ves nada ni oyes nada. Es como si no existieras. Tu corazón está agitado, tu mente está enloquecida en un vértigo que de nada te aprovecha. Si al menos tuvieras un instante de calma en el que recapacitaras te darías cuenta de tu precariedad y entonces volverías tus ojos hacia quien te ha creado, y tendrías entonces un momento iluminado. Pero te sientes seguro tras tus muros y parece como si hubieras olvidado que finalmente serán derribados.

    Sé inteligente: no pidas nada al mundo. El mundo es sordo y ciego. Ni te oye ni te ve. Emprende un viaje hacia la autenticidad. Para emprenderlo despójate antes de todo lo falso, de tus quimeras, de todos los engaños, y sean tus provisiones las verdades de los profetas. Que las contrariedades y los obstáculos no empequeñezcan tu resolución. Rasulullah (sas) ha dicho: “Allah jamás castiga a quien lo ama, pero puede ser que lo temple en su amor y lo ponga a prueba sino con aquello cuyo fruto final le conviene y es bueno para él, bien sea en su vida primera, ya sea en la Vida junto a Allah. Y así lo verás complacido en la prueba a la que se le somete, mostrándose paciente, sin lanzar acusaciones contra su Señor, sabiendo que está siendo depurado, que su corazón está siendo limpiado para su Señor, todo su anhelo y toda su esperanza, llegando a olvidar el sufrimiento que padece.

    Vosotros, que estáis ocupados únicamente en lo más pasajero del mundo, que no tenéis más preocupación que vuestra subsistencia, dejad de hablar de estos estados elevados y estas experiencias únicas: son vuestras lenguas las que hablan, no vuestros corazones. Vosotros continuamente estáis haciendo reproches a vuestro Señor, a su Palabra, a sus profetas y a su Gente verdadera que son califas y herederos: no pretendáis ser entonces amantes. Estáis siempre disputando con Allah, con su Poder, con lo que ha decidido su Voluntad inquebrantable, no siendo capaces de someteros y entregaros tal cual hace el amante ante el querer de su amado. Son suficientes para vosotros los regalos que os hace la creación y apartáis la vista y detestáis sus verdaderos favores y sus obsequios con los que Allah os hace crecer y madurar en el amor. No tenéis palabras que Allah desee escuchar, ni tampoco que sean agradables a los oídos de los verdaderos amantes, los esclavos sinceros de Allah.

    Y así será hasta que no retornéis definitivamente a Allah, hasta que no volváis vuestros rostros, vuestra vida y vuestra existencia hacia Allah, y seáis sinceros y firmes en vuestro retorno, adaptándoos a su Voluntad, complaciéndoos en su Deseo, alegrándoos en su Querer, satisficiéndoos en su Decisión, sometiéndoos a su Poder, tanto en lo que os resulte agradable como en lo que sea contrario a vuestras inclinaciones, en lo que os parezca ligero y en lo que os sea pesado, cuando os eleve y cuando os humille, cuando os enriquezca y cuando os empobrezca, en vuestra salud y cuando os pruebe con la enfermedad, en lo que os resulte amable y en aquello que detestéis.

    Gentes, seguid a la Verdad y seréis seguidos por los hombres, servid y seréis servidos, seguid aquello que el Destino ha prescrito para vosotros y seréis seguidos por el Destino, servid al Destino y el Destino os servirá, humillaos ante el Destino y el Destinos se humillará ante vosotros. ¿No habéis oído: “Como retribuyas serás retribuido; como seáis, se os impondrá”?

    Vuestras acciones son vuestros obreros, vuestros actos trabajan para vosotros según vuestra intención. Allah no es injusto con los hombres, da mucho por poco; al sano no le llama corrupto ni al sincero le llama mentiroso.

    Ghulam, has de saber que si te pones al servicio del Verdadero, serás servido, que si te detienes junto a Él, todo se detendrá junto a ti. Sirve al Verdadero y abandona el Servicio a los poderosos, que ni pueden dañarte ni beneficiarte. ¿Qué pueden ofrecerte? ¿Pueden darte lo que la Voluntad de Allah no ha determinado para ti? ¿Pueden evitarte lo que Allah haya sentenciado contra ti? Nada pueden verdaderamente, nada te viene de ellos. Si dices que pueden beneficiarte en algo o perjudicarte es que estás ciego, no has comprendido nada del Arte de la Unidad, no eres musulmán, eres káfir. ¿Es que no sabes que no hay quien dé ni quien impida, quien dañe ni quien beneficie, ni primero ni último, que no sea Allah, el Uno? Si respondes “yo sé eso”, te diré: ¿Cómo puedes saber eso y poner por delante a otro que no sea Allah?

    ¡Ay de ti! ¿Cómo puede lo superficial corromper lo que de profundo hay en ti? ¿Cómo puede confundirte lo que ves y no dejarte ver lo real? ¿Cómo puedes echar a perder la obediencia que debes a tu Señor obedeciendo a tu miedo, tu inclinación, tu Shaytán, y a los hombres? ¿Cómo puedes echar a perder tu atención quejándote ante otro que no sea Él? ¿No sabes que Allah preserva a los cautos y les da la victoria? ¿No sabes que los envuelve en su amor, les enseña y les da ciencia? ¿No ves que se deja reconocer por ellos haciéndolos libres de toda dependencia y sufrimiento? ¿No sabes que mira en sus corazones y los provee por donde no esperan ser proveídos?

    Allah ha dicho en alguno de sus libros: “Sé respetuoso ante Mí como lo eres ante el vecino en el que reconoces sabiduría y bondad”. Y Rasulullah (sas) ha dicho: “Cuando el hombre cierra las puertas de su casa, corre las cortinas y se oculta de todas las miradas, y entonces se dedica secretamente a todo lo que desagrada a Allah, Allah le dice: Hijo de Adán, ¿soy acaso Yo para ti menos que los ojos de tus vecinos?
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  7. #7
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    Predeterminado Exhortaciones (6)

    El verdaderamente Inmenso se situó sobre el trono y abarcó bajo su dominio todo lo creado; su Ciencia alcanza a todas las realidades. Y su Acción crea y recrea cada uno de nuestros movimientos, instantes y espacios. Siete signos en el Corán tienen este significado, y no puedo borrarlos para satisfacer tu ignorancia y tu rudeza. A cada momento, tu soberbia y tu arrogancia me los recuerda. Intentas asustarme con tu espada, más no tengo miedo; intentas sobornarme con tu riqueza, más no soy ambicioso. Sólo a Allah temo: desde que soy consciente de su Grandeza no me conformo con menos que Él. En Él he depositado todas mis esperanzas y anhelos, ya no dependo de nada. Sólo a Él me he entregado y ya no me someto a nadie. Obro por conseguirlo a Él y ya no espero nada de otro. Mi vida y mi sustento están junto a Él y en sus manos: todo es suyo. Allah ha dicho: “Allah conoce lo que escapa a vuestro entendimiento y no da esa ciencia más que al Profeta en el que se complace”. El verdadero saber está junto a Allah, el verdadero amor es el de Allah. Acércate a Él para pedirle y ver cuántas riquezas tiene. Deja a tu familia, tus bienes, tu país, tu mujer y tus hijos. Sal de todo eso con tu corazón, no con tu cuerpo; déjalo todo fuera de tu corazón, y dirígete solo hacia su puerta. Y cuando llegues a su puerta, que no te distraigan sus servidores ni sus sultanes ni sus reyes: si te ofrecieran una esposa, no la tomes. No aceptes nada de ellos, y encuéntrate con Él tal como eres, con tu túnica raída, tu cansancio, el polvo de tu camino y tus cabellos revueltos para que sea Él quien te alimente y te dé de beber, para que sea Él quien dé aliento en la soledad y te acompañe, el que te libre de tribulaciones, el que te ofrezca reposo a tu extenuación, el que te dé seguridad en el temor, para que junto a Él esté toda tu riqueza y que tu visión sea tu alimento, tu bebida y tu túnica.
    ínna llâha wa malâ:ikatahu yusallûna ‘alà n-nabí*
    yâ: ayyuhâ l-ladzîna â:manû sallû ‘aláihi wa sallimû taslîma*

    (Ciertamente, Allah y sus ángeles bendicen al Profeta. ¡Oh, vosotros, los que habéis abierto vuestros corazones a Allah! bendecidlo y saludadlo con frecuencia.)

  8. #8
    Fecha de Ingreso
    08 oct, 08
    Ubicación
    Barcelona
    Mensajes
    1,356

    Predeterminado Exhortaciones

    Exhortación (7)

    Declara la Unidad del Verdadero hasta que en tu corazón no quede un átomo creado: en el tawhid se disuelve todo fulminado por la evidencia de la inmensidad de Allah-Uno. El tawhid es remedio, bálsamo y talismán contra los desvaríos del ego. Tu nafs ama las apariencias, se satisface en lo insustancial porque tiene poca consistencia y tú nunca lo has asomado a los espacios insondables de Allah, esos espacios abiertos donde todo adquiere su medida justa. Tu nafs ha acabado convirtiéndose en una serpiente que se ha revuelto contra ti: ahora te domina y dirige tu vida arrastrándote en pos de tus quimeras. Busca al encantador que le arranque los colmillos y extraiga su veneno. El encantador te enseñará cómo cuidarte de los engaños de la serpiente y te la devolverá inofensiva y mansa. Volverás a ser dueño de ti mismo y tus facultades estarán a tu servicio.

    Cuando avances verdaderamente por las sendas del amor a Allah, verás cómo él mismo te socorre y te auxilia, protegiéndote contra los espejismos que sólo son causa de frustración: te conducirá a donde hay agua real que saciará tu sed. El mundo dejará de angustiarte, y serás su dueño y su sultán.

    Afirmas con la lengua la Unidad de Allah, y sin parar dices “la ilaha illa lah”, pero tu fuerza no traspasa los límites de la boca: después te dispersas de mil modos, y tu dispersión inventa para ti un sinfín de dioses. ¿Te atreverías a salir conmigo una noche y caminar por veredas apartadas y peligrosas, tú armado y yo sin armas? ¿Quién crees de los dos que sería espantado por el miedo? Tú has crecido en la hipocresía y yo en el imân.

    ¡Gentes! Corréis como locos detrás del mundo para que os dé sus migajas, y el mundo corre detrás de los awliyá para recibir sus bendiciones. El mundo se postra ante los conocedores de Allah, se humilla ante ellos, hunde su cabeza antes de acercárseles. Quisiera sobornarlos como a vosotros os ha corrompido, pero nada tiene el mundo que los awliyá ambicionen.

    Hiere la codicia de tu nafs con la afilada del tawhid, ponte el casco protector de la absoluta confianza en Allah, toma la lanza de tu combate interno y guárdate con el escudo de tu temor a Allah sólo: lucha, a veces caerás al suelo, otras cabalgarás sobre tu enemigo; pero no desistas hasta que lo hayas sometido por completo. Sólo entonces podrás reconciliarte contigo mismo.

    Nada de bueno hay en ti mientras no te conozcas realmente. Sólo entonces encontrarás reposo: tu corazón se calmará entonces y tu secreto se tranquilizará y tu vida se reconfortará en Allah.
    ínna llâha wa malâ:ikatahu yusallûna ‘alà n-nabí*
    yâ: ayyuhâ l-ladzîna â:manû sallû ‘aláihi wa sallimû taslîma*

    (Ciertamente, Allah y sus ángeles bendicen al Profeta. ¡Oh, vosotros, los que habéis abierto vuestros corazones a Allah! bendecidlo y saludadlo con frecuencia.)

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