Tema: La masonería

  1. #801
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    Esculapio para los romanos, Asclepio para los griegos, Imhotep para los egipcios.

    Los griegos lo consideraban el dios de la medicina y poseedor del don de la curación, y de los secretos de las plantas y la naturaleza.

    Sabiduría espiritual, conocimiento, don de la sanación..la serpiente enroscada en una vara, la columna vertebral, las 33 vertebras de las que esta se compone, el grado 33 de los masones..

  2. #802
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    Ese día glorioso en que nos despojamos de nuestras riquezas y títulos para poder recibir la Gran Luz.
    Mucho se ha hablado del gran poder que los masones tenemos, y ahora daré la clave de donde radica nuestro gran poder. El candidato a la iniciación deja sus dineros, si sus monedas, sus alhajas, sus riquezas pocas o muchas fuera de sus bolsas, todo para recibir la Gran Luz, una luz que no se puede comprar con dinero, así también el masón deja sus títulos, sus apellidos, sus honores, fuera del templo cada que lo visita y trabaja en el. Así el masón cuando más alto es su grado masónico se hace un humilde servidor de los que tienen grados inferiores, no es como en el mundo de los profanos, en la masonería el que es Señor, se convierte en el asistente de todos. Es una costumbre que el de más alto grado en masonería instale los arreos en Logia, a menos que este sea de avanzada edad, pero la costumbre masónica es esa, y durante los ágapes son los maestros masones los que sirven a los demás. En la Biblia se dice que Jesús el Cristo uno de los grandes iniciados, un Esenio, durante su ministerio iniciático nunca quiso tocar con sus manos una moneda, el durante la última cena lavo los pies de sus apósteles, y sirvió a la mesa, fue el que partió el pan y lo distribuyó a sus discípulos, soy Yo Alcoseri, el Maestro Masón el que día a día con gusto se dedica modestamente a servirles a ustedes escribiendo algunas palabras de aliento, no me pagan con monedas de oro, no busco reconocimientos masónicos, ni poderes terrenales, solamente busco bridarles luz . Ahora, así de este modo recordamos a ese Gran Maestre Judío llamado Jesús el Cristo, es humilde carpintero que con sus manos empastaron algo barro de la tierra para iluminar al ciego; esas manos que tocaron las carnes infectas de los leprosos y de los muertos; esas manos que estrecharon fraternalmente a Judas, es Cristo que abrazo fraternalmente a los malvados humanos que son mucho más infectos que el barro, que la lepra, que la putrefacción; esas manos limpias, puras saludables, curadoras que nada podía contaminar, no han soportado nunca uno de esos discos de metal que llevan en relieve el perfil de los emperadores del mundo. Jesús podía nombrar en sus parábolas, más verdaderas que la verdad, las monedas; podía también mirarlas en las manos de otro; tocarlas, no. A él, a quien nada provocaba disgustos, la moneda le causaba aversión. Le espantaba con una repugnancia rayana en el horror el oro, las alhajas, los dineros las joyas. Toda su naturaleza se revolvía al pensamiento de un contacto con esos sucios símbolos de la riqueza y la desigualdad entre los hombres. Cuando le exigen el tributo o impuesto, no quiere ni siquiera recurrir a la bolsa de los amigos y ordena a Pedro lanzar la red: en la boca del primer pez que se saque se encontrará duplicada la cantidad pedida de impuestos. Hay en este milagro una sublime ironía que nadie quizás ha visto. Cristo el Maestre Carpintero decía: "Yo no poseo monedas, pero se puede prescindir tanto de las monedas, son ellas tan despreciables, que el agua y la tierra, a una palabra mía de poder, me las entregarían de las profundidades, puedo incluso se decía convertir el plomo en Oro. El lago está lleno de dónde salió el pez de Oros. Yo sé dónde las hay y tantas que bastarían para comprar con sólo las menudas a todos los sacerdotes del Templo y a todos los reyes de las naciones; pero no muevo un dedo para recogerlas. Pedro un discípulo mío las sacará de las fauces de un pez y las dará al recaudador, ese diezmo que los sacerdotes del templo, a lo que parece necesitan de ellas para vivir. Los animales mudos pueden llevar las monedas; yo soy tan extraordinariamente rico que no quiero ni verlas siquiera. Yo soy el Hijo de Dios decía y no tengo donde recostar mi cabeza para dormir, pero sí un alma luminosa que habla, y las almas inmortales no tienen, dinero ni alforjas. No soy yo, quien te da estas monedas, sino el pez del lago. Yo nunca tengo algo que comprar y regalo cuanto poseo. Mi patrimonio, inagotable, es la palabra". Pero un día también Cristo fué obligado a mirar una moneda. Le preguntaron si era lícito al verdadero israelita pagar el censo impuesto por los romanos. De inmediato contestó: "Mostradme la moneda del censo". Y ellos se la mostraron, pero él no quiso tomarla. Era una moneda imperial romana , una moneda que llevaba impresa la cara hipócrita del Cesar . Pero él quería ignorar quién era aquella cara. Preguntó: "¿De quién es esta imagen y la inscripción?". Contestáronle: "De César". Entonces él arrojó al rostro de los hipócritas interrogadores la palabra que los llenó de estupor: "Pues devolved al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios". Muchos son los sentidos de estas pocas palabras. Por ahora basta detenernos en la primera: "Devolver ', lo que no es vuestro. Los dineros no nos pertenecen. Están hechos por los poderosos para las necesidades del poder. Son propiedad de los reyes y del reino; del otro reino, de aquel que no es nuestro. El rey representa la fuerza y es el protector de la riqueza; mas nosotros nada tenemos que ver con la violencia y rehusamos la riqueza. En nuestro Reino no hay poderosos, no hay ricos; el Rey que está en los Cielos no acuña moneda. La moneda es un medio para el cambio de los bienes terrenales, pero nosotros no buscamos los bienes terrenales. Lo poco que nos es necesario —un poco de sol, un poco de aire, un poco de agua, un mendrugo de pan, una capa— gratis nos es dado por Dios y por los amigos de Dios. Os afanáis, vosotros, toda la vida para formar un gran montón de estos tejos estampados. Nosotros no sabemos qué hacer con ellos. Para nosotros son definitivamente superfluos. Por eso los devolvemos. Los devolvemos a aquel que los ha hecho acuñar, que ha fijado en ellos su retrato para que todos supieran que son suyos'' Jesús nunca se ha visto obligado a restituir, porque jamás ha tomado una moneda. A los discípulos ordenó que en sus viajes no llevaran sacos. Hizo una sola excepción y tal que hace temblar. Por el inciso de un Evangelio se sabe que a un apóstol le estaba confiada la bolsa de la comunidad. Este discípulo era Judas. Y sin embargo, él también se verá obligado a "devolver" el dinero de la traición antes de desaparecer en la muerte. Judas es la víctima misteriosa inmolada a la maldición de las 30 monedas. La moneda lleva consigo, junto con la grasa de las manos que la han tomado y palpado, el contagio inexorable del crimen. Entre todas las cosas inmundas que el hombre ha elaborado para ensuciar la tierra y ensuciarse a sí mismo, la moneda es el símbolo, de la más inmunda. Esas fichas de metal acuñado, que pasan y vuelven a pasar cada día por manos a menudo todavía sucias de sudor y de sangre, gastadas por los dedos de los ladrones, de los mercaderes, de los bandoleros, de los sacerdotes que cobran por servicios religiosos, de los tratantes y de los avaros políticos; esos maliciosos y viscosos de las mafias, deseados por todos, buscados, robados, envidiados, amados más que el amor y, con frecuencia, más que la vida; esos inmundos trocitos de materia historiada que el asesino da al sicario, el usurero al hambriento, el enemigo al traidor, el estafador al concusionario, el hereje al deshonroso, el lujurioso a la mujer vendida y comprada; esos sucios y hediondos vehículos del mal, que persuaden al hijo a que mate al padre, a la esposa a que traicione al esposo, al hermano a que defraude al hermano, al mal pobre que por envidia acuchille al mal rico, al criado a que engañe al patrón, al salteador a que despoje al viajero, al pueblo a que asesine a otro pueblo; estos dineros sucios, estos emblemas materiales de la materia son los objetos más espantosos que haya fabricado el hombre. La moneda que ha hecho morir tantos cuerpos hace morir, cada día, millares de buenas almas. Más contagiosa que los andrajos de un apestado, que la podre de una pústula, que los coágulos de una cloaca, entra en todas las casas, brilla en todos los mostradores de los cambistas, el sujeta en las cajas, profana la almohada del sueño, se oculta en las tinieblas fétidas de los escondrijos, ensucia las manos inocentes de los niños, tienta a las vírgenes, paga el trabajo del verdugo y del sicario , circula sobre la faz del mundo para alimentar el odio, para aguzar la codicia del pobre , para acelerar la corrupción del político y la muerte del alma del buen sacerdote que se corrompe por dineros. El pan, antiguamente santo en la mesa de la casa, se convierte en la mesa de nuestras iglesias en el cuerpo inmortal de Cristo. Pues, también la moneda es la señal visible de una transubstanciación grosera. Es el dinero la hostia infame del demonio. Los dineros son los excrementos corruptibles del Demonio. Quien ama el dinero y lo recibe con júbilo, comulga visiblemente con el Demonio. Quien toca el dinero con voluptuosidad, toca, sin saberlo, el estiércol del Demonio. El masón puro no puede tocarlo; menos el sano no puede soportarlo. Ellos los buenos masones saben, con certeza indubitable, cuál es su sucia esencia. Y sienten por la moneda el mismo horror que el rico por la miseria. Alcoseri.


    https://www.facebook.com/photo.php?f...type=1&theater
    Toda obra de importancia que no es precedida por el recuerdo o mención de Allah, será una obra inconclusa

  3. #803
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    Simbología del grado 13 en el Rito de York

    En cuanto al otro número que implica el grado máximo en la masonería, el grado 13 según el rito de York (el grado 33 lo es para el Rito Escocés – post nº 799, 800, y 801)), su simbología hay que buscarla en el posicionamiento de Zeus por encima de las 12 divinidades que conformaban su cortejo en el panteón olímpico.

    Zeus es entonces el dios número 13, como alegoría del máximo grado de conocimiento y sabiduría espiritual. Por encima de todos el Gran Ojo que todo lo ve, alegorizando el poder del “Gran Arquitecto del Universo”. La pirámide inacabada de 13 escalones y el ojo posicionado por encima de su cúspide simbolizan esta alegoría del poder y la egolatría.

    La simbología del número 13 personalizada en el Zeus Olímpico tiene una perfecta visualización en la estatua de George Washington personificado como Zeus que se encuentra en el Capitolio washingtoniano:

    Archivo Adjunto 1342

  4. #804
    mokhtar-mokhtar-260 Guest

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    Ola jose angel,has puesto mis dudas aun mas fuertes debido a que tengo entendido a que el numero 33 segnifica algo importante(relacionado con la masoneria)y no se que es ese algo,y ahora me dices que el numero trece simboliza algo en la masoneria y tambien para estados unidos y la pregunta es a que se debe esta coincidencia en el significado de estos numeros o de otros?

  5. #805
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    Cita Iniciado por mokhtar-mokhtar-260 Ver Mensaje
    Ola jose angel,has puesto mis dudas aun mas fuertes debido a que tengo entendido a que el numero 33 segnifica algo importante(relacionado con la masoneria)y no se que es ese algo,y ahora me dices que el numero trece simboliza algo en la masoneria y tambien para estados unidos y la pregunta es a que se debe esta coincidencia en el significado de estos numeros o de otros?


    Hola Mokhtar

    El dólar estadounidense y la velocidad de la luz

    El asunto está en aquello en que centramos nuestra atención.

    Los números 33 o 13 no significan nada, solo son el velo que oculta un simbolismo, entonces hay que fijarse en lo que hay debajo del velo, no en el velo mismo. Estos números en si mismos solo son un engaño mental para hacerte pensar que tu no puedes acceder a un conocimiento al que si pueden acceder una élite de privilegiados, es un método para inconscientemente obligarte a establecer una dependencia respecto a los poseedores de ese conocimiento oculto. Y esto lo hacen despertando tu innata necesidad humana de conocimiento.

    Nunca tendrás acceso a ese conocimiento oculto si no te pliegas a aceptar el liderato de los portadores de ese conocimiento..

    Tanto el número 33 como el 13 se encuadran en el contexto del ritual masónico, en este caso en los dos principales de estas gentes, el Rito Escocés y el Rito de York respectivamente. Por lo tanto lo primero que se debe hacer es obviar el velo, el número en si, y comenzar por mirar detrás de este.

    Comenzamos por ver entonces “un rito” tras cada uno de estos números. Entendemos después lo que es un rito, y así llegamos a saber que es “la celebración de un mito”. Tenemos entonces que conocer el mito que los sustancia, y en última instancia inferir que de “la celebración de ese mito” se puede inferir una “personificación” del mismo.

    Esto se deduce de que en la mentalidad masónica lo del número 33 y 13 alude en realidad a “un grado” en la jerarquía, tanto del rito masónico Escocés como del rito masónico de York.

    A partir de este razonamiento resulta muy sencillo.

    Los masones creen en un Principio Creador al que denominan “Gran Arquitecto del Universo”. Los “grados máximos” de sus ritos, el 33 y el 13, deben estar pues relacionados con arquetipos del gran constructor.

    Imhotep o Zeus solo constituyen el arquetipo del mito, mito que se personifica en las personas que entre los masones acceden a los grados máximos de sus jerarquías, el “grado 33” o el “grado 13”.

    Cualquiera de las personas que acceden a estos grados se sienten los depositarios de los mayores niveles de conocimiento, sabiduría espiritual, y del don de la sanación de las almas. Están por otro lado al servicio de su “Gran Constructor del Universo” en su misión te terminar una obra inacabada..

    Está idea está perfectamente simbolizada en el billete de dólar estadounidense, en cuyo reverso hay impresa una pirámide inacabada con “13 filas” de bloques, Zeus y su cortejo olímpico de doce dioses. La pirámide está inacabada aludiendo a la misión redentora del mundo aún pendiente de ejecución del país que surgió de la Guerra Civil estadounidense. El ojo que está encima de ella es el “Gran Constructor del Universo” que los vigila.

    Los números 33 y 13 no significan nada, solo esconden la personificación del mito del conocimiento y la sabiduría espiritual supremas, así como la del don de la sanación de las almas..según la mentalidad de los masones.

    El 33 y el 13 de los masones es como la letra “c” para la física/óptica. ¿Qué es lo importante en este símbolo físico/óptico, la letra “c” en si misma, o los parámetros físico-matemáticos que esta letra simboliza en relación a la luz?..

    La diferencia está en que los físicos no ocultan lo que esconden sus símbolos..podrían hacerlo si quisieran que los adorásemos..

    Saludos

  6. #806
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    Cita Iniciado por jose_angel Ver Mensaje
    Está idea está perfectamente simbolizada en el billete de dólar estadounidense, en cuyo reverso hay impresa una pirámide inacabada con “13 filas” de bloques, Zeus y su cortejo olímpico de doce dioses. La pirámide está inacabada aludiendo a la misión redentora del mundo aún pendiente de ejecución del país que surgió de la Guerra Civil estadounidense. El ojo que está encima de ella es el “Gran Constructor del Universo” que los vigila.
    Perdón por el error.

    Quería decir "del país que surgió de la Guerra de Independencia americana"

    Saludos

  7. #807
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    O hablando más correctamente.."de la Guerra de Independencia de los Estados Unidos de América"..

  8. #808
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    Archivo Adjunto 1343


    Los símbolos pueden manipular la mente para confundirla y dirigirla hacia la dirección equivocada.

    Por ejemplo, ¿que significa la "G" de la simbología masónica?..

  9. #809
    mokhtar-mokhtar-260 Guest

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    La verdad es que no se a que independencia se refieren? porque primero los britanicos colonizan esas tierras y amasacran a su gente indigina y luego los mismos colonos declaran la guerra al poder central(que estaba en gran bretaña) para independizarse de el,y asi imponer su dominio quedandose todo el pastel para ellos y no repartirlo con sus socios en el crimen.Dice el rifran el ladron que roba a otro ladron liene mil años de perdon aunque no creo que este sea el caso porque aqui los ladrones son todos.
    Esto es por una parte,por otra quiero decir que tod esto(la masoneria y los numeros estados unidos) ,a mi no me dice nada y eso es porque creo en la transparencia y aqui hay mucho o supuestamente mucho ocultismo y ambiguidad y las dos cosas son rechazadas desde la razon humana,y lo que siempre pregunte,y sigo preguntandolo,es porque tanto secritismo?saludos.

  10. #810
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    La Luz se identifica con el concepto de iluminación espiritual, de la salida de las tinieblas de la ignorancia, es por ello que la “G” alegoriza esa luz.

    En la intención del masón está pues el adquirir lo alegorizado en “G”..conocimiento iniciático alegorizado en la luz del Sol..

    El conocimiento es como una melodía cósmica..

    Las siete notas musicales derivan del primer verso del Himno a San Juan Bautista, escrito por Pablo el Diácono en el siglo VIII.

    La anotación musical anglosajona comienza por la nota “la”, tenemos entonces que: A = la, B = si, C = do, D = re, E = mi, F = fa, G = sol.

    G = Sol..

    En el primer verso del Himno a San Juan Bautista, “Sol” simboliza la frase “Solve polluti” en latín, que en castellano se traduce como “perdona la falta”..

    La “G” masónica simboliza el deseo del masón de obtener conocimiento iniciático, deseo que este alegoriza en la “Luz del Sol” representada por esa letra como nota musical “Sol”. Para ello el masón pide al Gran Arquitecto del Universo que le perdone su falta..”Solve polutti”..


    “Perdona mi falta y otórgame conocimiento iniciático” = G

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