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Tema: Manipulación mediática: El escándalo sobre Sakineh

  1. #1
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    30 sep, 08
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    Predeterminado Manipulación mediática: El escándalo sobre Sakineh

    Me he encontraado este artículo en la web: http://www.webislam.com/?idt=17246
    El autor es Thierry Meyssan y la fuente la red voltaire. Va en varios post:

    El anuncio de quemas del Corán por parte de pastores estadounidenses en ocasión de noveno aniversario de los atentados del 11 de septiembre de 2001 sacudió el mundo musulmán. La reacción ante el anuncio es diferente según las culturas.

    Para los occidentales, se trata de una provocación que se debe relativizar. Es verdad que se trata de un libro que los musulmanes consideran sagrado pero, después de todo, sólo se trata de quemar papel. Por el contrario, en el mundo musulmán se estima que cuando se quema el Corán se trata de separar a los hombres de la palabra divina y de negarles la salvación.

    Lo anterior da lugar a reacciones emocionales incontrolables que los occidentales interpretan como histeria religiosa. Nada parecido pudiera suceder en Europa, y mucho menos en Francia, país conformado por un siglo de laicismo militante. Sin embargo…

    Movilización

    El ensayista francés Bernard-Henry Levy [1] alertó recientemente a la opinión pública sobre el caso de Sakineh Mohammadi-Ashtiani, una joven supuestamente condenada en Irán a la lapidación por adúltera. Bernard-Henry Levy lanzó a través de Internet un llamado a firmar una petición tendiente a presionar a las autoridades iraníes y a pedirles que renuncien a esa barbarie.

    El señor Levy, quien se mantiene en contacto telefónico con el hijo de la víctima –residente en Tabriz, Irán– y con su abogado Javid Hustan Kian, quien acaba de instalarse en Francia huyendo del régimen iraní, no ha escatimado len detalles: la lapidación, cuya práctica fue interrumpida a través de una moratoria, fue supuestamente retomada por iniciativa del presidente Ahmadinejad.
    La señora Sakineh Mohammadi-Ashtiani pudiera ser ejecutada al término del ramadán. Mientras tanto, el director de la prisión, furioso por el escándalo mediático, supuestamente ordenó propinarle 99 latigazos.

    El ensayista francés concentra sus ataques en el modo de ejecución. Escribe al respecto: «¿Por qué la lapidación? ¿No existe en Irán otra manera de dar muerte? Porque [la lapidación] es la más abominable de todas. Porque esa agresión contra el rostro, ese bombardeo de piedras contra un rostro inocente y expuesto, ese refinamiento de crueldad, que llega incluso a codificar el tamaño de las piedras para garantizar que la víctima sufra durante mucho tiempo, es un excepcional concentrado de inhumanidad y de barbarie. Y porque hay, en esa manera de destruir un rostro, de hacer reventar su carne y de reducirla a un magma sanguinolento, porque hay en ese gesto de bombardear una cara hasta convertirla en una masa algo más que una ejecución. La lapidación no es una pena de muerte. La lapidación es más que una pena de muerte. La lapidación es la liquidación de una carne a la que se le ha seguido un juicio, retroactivo en cierta forma, por haber sido esa carne, precisamente esa carne: la carne de una mujer joven y bella, quizás amante, quizás amada, y que quizás gozó de la felicidad de ser amada y de amar.»

    El presidente Sarkozy confirmó las informaciones de Levy durante la conferencia anual de embajadores de Francia [2]. Después del discurso declaró que la mujer condenada se encontraba, en lo adelante, «bajo la responsabilidad de Francia».

    Rápidamente, numerosas asociaciones y personalidades se unieron a ese movimiento y se recogieron más de 140.000 firmas. El primer ministro francés Francois Fillon se presentó ante las cámaras del principal noticiero de la televisión pública para expresar su emoción y su solidaridad con Sakineh, «nuestra hermana de nosotros todos». Mientras tanto, la ex secretaria francesa de Estado para los Derechos Humanos, Rama Yade, afirmaba que Francia consideraba en lo adelante aquel caso como una «cuestión personal».

  2. #2
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    Predeterminado

    Engaño

    Aunque no se hayan dado cuenta de ello, la emotiva reacción de los franceses está vinculada con la parte religiosa de su subconsciente colectivo. Sean o no cristianos, los franceses están marcados por la historia de Jesús y la adúltera. Recordemos brevemente el mito: los fariseos, un grupo de judíos arrogantes, querían poner a Jesús en una posición embarazosa. Le llevan entonces a una mujer que acababa de ser sorprendida en flagrante delito de adulterio. Según la ley de Moisés, la mujer debía ser lapidada, cruel mandamiento felizmente en desuso. Los fariseos exigen que Jesús se pronuncie sobre lo que hay que hacer. Si aconseja la lapidación, lo considerarán un fanático. Si se niega a castigarla, lo acusarán de oponerse a la ley. Pero Jesús salva a la mujer con la siguiente respuesta: «Quien esté libre de pecado, que lance la primera piedra». Jesús invierte así el dilema: si los fariseos la apedrean, es porque se creen puros. Si no lo hacen, son ellos quienes violan la Ley. El texto precisa que: «se retiraron uno por uno, empezando por los más viejos».

    En el pensamiento occidental, ese mito fundamenta la separación entre la ley religiosa y la ley civil. La adúltera ha pecado ante Dios y sólo ante él debe rendir cuentas. No ha cometido crimen ni debe ser juzgada por los hombres.

    Los franceses ven la anunciada lapidación de Sakineh Mohammadi-Ashtiani como un terrible retroceso. Por lo tanto, la República Islámica de Irán debe ser un régimen religioso que aplica la Ley de Moisés modificada por el Corán, la sharia.
    Los mullahs deben ser fanáticos falócratas que reprimen los amores de las mujeres fuera del matrimonio y las mantienen sometidas a los hombres. Cegados por su propio oscurantismo, llegan incluso a matarlas y lo hacen de la peor manera.

    Podemos hablar, en este caso, de histeria religiosa colectiva ya que, en tal circunstancia, el reflejo normal de la gente sensata debiera ser verificar las acusaciones, cosa que nadie se ha molestado en hacer en todo este tiempo.

    Interrogantes

    Después de firmar él mismo la mencionada petición, el líder del Partido Antisionista, Dieudonné M’bala M’bala, quien se encontraba de paso en Teherán en el marco de un proyecto cinematográfico, expresó su deseo de mediar a favor de la mujer condenada. Pidió una audiencia a las autoridades competentes y fue recibido por Ali Zadeh, vicepresidente del Consejo de la Magistratura y vocero del ministerio de Justicia.

    La entrevista fue realmente sui generis ya que el señor Zadeh se preguntaba si su interlocutor, humorista de profesión, no le estaría tomando el pelo al expresarle sus temores, mientras que M’bala pedía que le repitieran varias veces las respuestas del funcionario iraní a sus preguntas porque no lograba creer hasta qué punto él mismo había sido manipulado.

    Después del derrocamiento de la dictadura del sha Reza Pahlevi, la República Islámica se preocupó ante todo por poner fin a las arbitrariedades e instaurar un Estado de derecho de la manera más rigurosa posible. En lo tocante a los crímenes que conducen a la apertura de un proceso, el sistema judicial [iraní] prevé desde hace mucho tiempo la posibilidad de interponer un recurso de apelación. En todos los casos, el Tribunal de Apelación se encarga automáticamente de verificar la legalidad del procedimiento aplicado. El sistema judicial [iraní] ofrece por lo tanto garantías muy superiores a las de las jurisdicciones francesas y los errores son mucho menos frecuentes.

    Las condenas, sin embargo, siguen siendo particularmente duras. El país aplica la pena de muerte. Más que disminuir la cantidad de condenas, la República Islámica ha preferido limitar su aplicación. Basta con el perdón de las víctimas, o el de sus familias, para que se anule la ejecución de las penas. Debido a la existencia de esa disposición y a su masiva aplicación, no existe [en Irán] el indulto presidencial.

    La pena capital se pronuncia frecuentemente, pero raramente se aplica. El sistema judicial [iraní] establece un plazo de 5 años entre el momento en que se pronuncia la condena y la ejecución de la misma, con la esperanza de que la familia de la víctima otorgue el perdón y que el condenado reciba así el indulto y sea liberado de inmediato. En la práctica, las ejecuciones se aplican principalmente a los grandes traficantes de droga, terroristas y asesinos de niños. La ejecución de la pena de muerte, mediante la horca, tiene carácter público.

    Es de esperar que la Revolución Islámica prosiga su evolución y opte próximamente por la abolición de la pena de muerte.

    En todo caso, es un hecho que la Constitución iraní reconoce la separación de poderes. El sistema judicial es independiente y el presidente Ahmadinejad nada tiene que ver con una decisión judicial, cualesquiera que sea.

    Manipulaciones

    En el caso específico de Sakineh, todas las informaciones que Bernard-Henry Levy ha divulgado y que el propio Nicolas Sarkozy se ha encargado de confirmar son falsas.

    1. Esa señora no ha sido juzgada por adulterio, sino por asesinato. Ni siquiera se están pronunciando en Irán condenas por adulterio. Más que abrogar ese tipo de acusación, la ley ha establecido –en lo tocante a la demostración de los hechos– una serie de condiciones imposibles de satisfacer. Cuatro personas tienen que haber sido testigos del adulterio en el mismo momento [3]

    2. La República Islámica no reconoce la Charia, sino –única y exclusivamente– la ley votada por los representantes del pueblo en el seno del Parlamento.

    3. La señora Sakineh Mohammadi-Ashtiani administró una droga a su esposo y convenció a su amante, Issa Tahen, para que lo matara mientras dormía. Su cómplice y ella misma ya fueron juzgados en primera y segunda instancias. Los «amantes diabólicos» fueron condenados a muerte en primera y segunda instancias. La Corte no cometió ningún tipo de discriminación en función del sexo de cada uno de los acusados. Es importante señalar que el acta de acusación ni siquiera menciona la relación íntima que mantenían los acusados, precisamente porque resulta imposible probarla conforme a las normas del derecho iraní, aunque los familiares confirman la existencia de dicha relación.

    4. La pena de muerte se ejecutaría mediante la horca. La lapidación, que estuvo en vigor bajo el régimen del sha y se mantuvo algunos años después de su derrocamiento, fue abolida por la Revolución Islámica. Indignado ante las afirmaciones de Bernard-Henry Levy y de Nicolas Sarkozy, el vicepresidente del Consejo de la Magistratura de Irán declaró a Dieudonné M’bala M’bala que desafía a esas personalidades sionistas a que encuentren un texto de ley iraní contemporáneo que estipule la lapidación.

    5. El juicio está siendo examinado actualmente por el Tribunal de Apelación, que debe verificar la legalidad de cada detalle del procedimiento aplicado. De no comprobarse un estricto respeto de la legalidad, el juicio sería anulado. Ese procedimiento de examen suspende la aplicación de la sentencia. Dado que el resultado del juicio no es aún de carácter definitivo, la acusada sigue gozando de la presunción de inocencia y nunca se ha hablado de ejecutarla al término del Ramadán.

    6. El abogado Javid Hustan Kian, presentado como abogado defensor de la señora Mohammadi-Ashtiani, es un impostor. Está vinculado con el hijo de la acusada, pero esta última nunca puso su defensa en manos de ese individuo ni ha estado nunca en contacto con él. Javid Hustan Kian es miembro de los Muyahidines del Pueblo, organización terrorista que goza de la protección de Israel y de los neoconservadores [4].

    7. El hijo de la acusada vive normalmente en Tabriz. No tiene la menor dificultad en hablar frecuentemente por teléfono con el señor Lévy para denigrar su propio país, lo cual demuestra el carácter libre y democrático de su gobierno.

    No hay nada, en definitiva, absolutamente nada de cierto en la versión de Levy y de Sarkozy sobre la historia de la señora Sakineh Mohammadi-Ashtiani. Puede ser que Bernard-Henry Levy haya repetido de buena fe falsas acusaciones que iban en el mismo sentido que su cruzada contra Irán.

    Pero el presidente Nicolas Sarkozy no puede justificarse de la misma manera.
    Los funcionarios de la diplomacia francesa, la más prestigiosa del mundo, seguramente le han hecho llegar todo tipo de informes sobre el caso.
    Fue por consiguiente de manera deliberada que Sarkozy le mintió a la opinión pública francesa, probablemente para justificar a posteriori las drásticas sanciones adoptadas contra Irán, en detrimento incluso de la propia economía francesa, ya gravemente afectada por su política.
    Notas
    1] Ver nuestro dossier Bernard-Henry Lévy, Réseau Voltaire
    [2] Discurso ante la conferencia anual de embajadores de Francia, por Nicolas Sarkozy, Réseau Voltaire, 25 de agosto de 2010.
    [3] Sobre un caso similar de desinformación, el lector puede consultar: (Para diabolizar Irán, el grupo Calle 89 confunde crímenes de pedofilía con homosexualidad) Pour diaboliser l’Iran, «Rue 89» confond crimes pédophiles et homosexualité, Réseau Voltaire, 13 de julio de 2007.
    [4] Ver nuestra investigación Les Mujahedin-e Khalq, Red Voltaire.
    Última edición por maite; 20/09/2010 a las 12:59

  3. #3
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    13 jun, 10
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    Predeterminado

    La lapidación divide al islam

    Una decena de países aplica una pena rechazada por la legislación internacional. Desde el siglo XIX hay intelectuales que abogan por ver más allá del texto coránico

    ISABEL RAMOS RIOJA | Barcelona | 13/10/2010 | Actualizada a las 03:08h | Ciudadanos

    En el Corán no aparece la lapidación. Catorce siglos después de su revelación a Mahoma, sin embargo, una decena de países (Arabia Saudí, Irán, Afganistán...) aplica esta pena en nombre del islam a solteros que mantienen relaciones sexuales y a adúlteros. Sobre todo a mujeres. La legislación internacional rechaza este ensañamiento.

    Sakineh Mohamadi Ashtiani ya no será lapidada por adulterio pero todavía pende sobre ella la condena a morir en la horca por instigar el asesinato de su marido. El régimen iraní ha obrado una pirueta judicial para no aplicar el castigo más repugnante, tal como pedían o exigían gobiernos y organizaciones de defensa de los derechos humanos occidentales. Ante la pena de muerte en general y el ahorcamiento en particular poco podría decir Estados Unidos. La primera se aplica en la inmensa mayoría de ellos y la horca aún pervive en tres.

    El debate sobre la suerte de Sakineh se verá avivado por el estreno de la película La verdad de Soraya M., del director franco iraní Cyrus Nowrasteh, basada en un caso real pero con algunos errores de bulto en la realización.

    La lapidación es el más brutal de los castigos físicos aplicados –no sólo– en algunos países islámicos. Cortar la mano de quien comete un hurto, el pie de quien roba, asalta caminos o se rebela contra el poder establecido, y fustigar ante distintos delitos o pecados completan el cuadro de penas consideradas hoy en día degradantes para la persona en las convenciones internacionales.

    "Si la lapidación no existe en el Corán, ¿de dónde se han sacado tantas precisiones sobre cómo debe ejecutarse?", se pregunta Soheib Bensheij, director del Instituto Superior de Ciencias Islámicas de Marsella.

    El código penal iraní, según recuerda la politóloga Nazanín Amirián en su libro Sólo las diosas pasean por el infierno (Flor del Viento), cita los pormenores de la aplicación de la pena: "Al hombre se le entierra en un hoyo hasta la cintura mientras la mujer es enterrada hasta los hombros (...). Las piedras no deben ser tan grandes como para que la persona se muera con pocos golpes ni tan pequeñas que no se las pueda considerar piedras". Si el condenado es capaz de escapar con vida no volverán a intentar matarlo (el hombre juega con ventaja por tener al aire desde la cintura hasta los hombros, y alguna vez ha ocurrido), mientras que si muere por otra causa (un infarto, por ejemplo) se lapidará el cadáver. La pena prevista en el libro sagrado de los musulmanes para el adulterio, por el contrario, es la de recibir 100 latigazos, tanto para hombres como para mujeres. El castigo sería la mitad si la mujer fuera una esclava. De ahí se infiere, según explica Dolors Bramon, doctora en Filología Semítica e Historia, en Ser mujer y musulmana (Bellaterra), que es imposible que la pena prevista sea la lapidación.

    En la Arabia del siglo VII, cuando surgió el islam, estos castigos apuntaban una mejora respecto a las condiciones existentes. La lapidación era de tradición judaica, como queda recogido en la Torá y en el Antiguo Testamento, si bien su práctica desapareció hace muchos siglos. En el cristianismo quedó abolida al perdonar Jesús a la mujer adúltera que le llevaron escribas y fariseos para que ordenara lapidarla: "Anda, y desde ahora no peques más".

    Desde el siglo XIX, intelectuales musulmanes vienen insistiendo en que hay que quedarse con el espíritu de avance que supusieron ciertas normas en el momento en que fueron dictadas y olvidarse de la literalidad del texto.

    Para el juez de Bengala Amir Ali (1849-1928) hasta ahora los musulmanes han ignorado el espíritu del Corán a base de apreciar desmesuradamente la letra. Quienes dominan el árabe reconocen que no hay un texto más bello escrito en esta lengua. De ahí a tomarlo todo al pie de la letra hay un trecho. "Hay contradicciones en el propio texto coránico, pero eso para mí no es ningún fallo divino; me obliga a reflexionar y me hace ser más creyente", afirma Bencheij a este diario en conversación telefónica. Es fácil encontrar un pasaje del Corán que diga una cosa y otro que diga lo contrario.

    Según este hombre de religión nacido en Arabia Saudí de familia argelina, se está produciendo una "talmudización del islam". Se está llevando al extremo el detalle de cómo hacer las cosas en lugar de pensar en cuestiones teológicas, como hacen los judíos ultraortodoxos respecto a la comida, la forma de vestir o la de relacionarse con los demás. "En el árabe del Corán el verbo tocar significa mantener relaciones sexuales, como conocer en la Biblia. Por eso hay musulmanes que se niegan a dar la mano a las mujeres. Es una muestra de la ignorancia que se ha transmitido de generación en generación".

    Soheib Bencheij y Dolors Bramon se muestran críticos con el filósofo suizo de origen egipcio Tariq Ramadan, quien en 1999 propuso iniciar un debate en el mundo islámico para "exigir una moratoria para todas las penas corporales y capitales en el islam y así poder volver a los textos fundamentales (...) y determinar exactamente las condiciones requeridas". En marzo del 2005 publicó un llamamiento internacional para lograr dicha moratoria.

    Ramadan, comenta Bencheij, debería saber que la lapidación aparece sólo en los hadices, que no son completamente fiables, pero no en el Corán.

    Para pronunciar una condena por adulterio el Corán advierte de la necesidad de cuatro testigos masculinos que vean "desaparecer el miembro del fornicador dentro del cuerpo de la fornicadora de la misma manera que el cálamo desaparece en el tintero del escriba o la cuerda desaparece en el pozo". Una condición casi imposible de cumplir que hace pensar que es una pena disuasoria, no para aplicarla.

    Quien esté libre de culpa que tire la primera piedra.

    http://www.lavanguardia.es/ciudadano...ra-afgani.html
    "Som i serem gent catalana, tant si es vol com si no es vol":

  4. #4
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    Predeterminado

    Pero qué cansino resulta el discurso mediático.
    Diez países aplican la lapidación... pero se cuidan mucho de citarlos, no sea que nos fijemos y no nos salgan las cuentas.
    Después de dejar patente que la lapidación no es algo prescrito en el Corán, nos sueltan la perla siguiente "...hasta ahora los musulmanes han ignorado el espíritu del Corán a base de apreciar desmesuradamente la letra..." ¿En qué quedamos?
    Y luego el tema de sakineh, primero nos mienten diciendo que la iban a lapidar por adúltera y ahora nos vuelven a mentir que han cambiado la condena de lapidacón por la horca y la acusación de adultero por la complicidad en asesinato. Alguién se ha preguntado por qué a nadie le importa lo que ocurra con su supuesto complice, también condenado a muerte y por qué a él nadie ha dicho que le vayan a lapidar por adulterio ni que a última hora, gracias, como no, a la presión intrernacional, se le haya conmutado la pena.
    Cansinos los medios y cansinos los crédulos.
    Boicot a los ocupantes de Palestina
    http://foro.webislam.com/showthread.php?t=837

  5. #5
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    04 oct, 08
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    Predeterminado

    El artículo encierra algunas contradicciones. Por una parte dice que en el honrado Alcorán no se dispone la lapidación en ningún caso, y por otro dice que hay que ir más allá de la letra del honrado Alcorán y fijarse en el espíritu. Entonces en el caso de la lapidación ¿quiere decir que la letra no dice que hay que lapidar pero el espíritu sí? Como dicen los argentinos el artículo se serrucha el piso de lo que dice. Por otra parte, evidentemente se pasa el texto del honrado Alcorán por el forro y dice que hacen falta cuatro testigos masculinos. Eso no lo dice la letra del honrado Alcorán, que no especifica sexo y en ninguna parte descalifica el testimonio de las mujeres.

    En fin, hablando del islam o del honrado Alcorán parece que se impone el hacer caso omiso de los hechos y los textos y hay que tocar de oído, perdón, de oídas.

    Salaam
    Boicot a los ocupantes de Palestina
    http://foro.webislam.com/showthread.php?t=837

    ----------

    A las aladas almas de las rosas
    del almendro de nata te requiero,
    que tenemos que hablar de muchas cosas,
    compañero del alma, compañero.

  6. #6
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    03 ago, 09
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    Predeterminado

    ¿Y de qué nos asombramos, si ya se ha demostrado que para la prensa no es necesario tener conocimientos sobre Islam para poder despotricar a placer? Al menos se ha colgado este artículo en el lugar que merece: Manipulación mediática. Aunque yo añadiría el epíteto de desvergüenza intelectual.
    يَا مُقَلِّب الْقُلُوب ثَبِّتْ قَلْبـِي عَلَى دِينك

    Boicot a los ocupantes de Palestina

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