Tema: Masonería o sufismo

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    Predeterminado Islam y Masonería IV.

    ternario de funciones tiene su correspondencia en la jerarquía superior detodo centro espiritual de una tradición particular. René Guénon ha señaladoel hecho en el caso del Lamaísmo, donde las tres funciones del
    Dalai Lama
    ,el
    Tachi-Lama
    y el
    Bogdo Khan
    son bastante visibles en el mundo exterior.Se puede citar en el mismo orden de cosas, el caso de la tradición islámicaen la cual la cúspide de la jerarquía espiritual, aquí puramente esotérica,está ocupada por el
    Qutb
    , el Polo, y sus dos Imams, uno a su derecha y otroa su izquierda, que rigen respectivamente el
    Malakût
    y el
    Mulk
    10
    .Estas funciones, consideradas tanto en el orden de la tradiciónuniversal como en el orden de las tradiciones particulares, al ser las máselevadas que comporta la jerarquía iniciática normal, y por las que sonvehiculadas las influencias espirituales en los dominios que lescorresponden, aparecen como casos de realización descendente, pero esútil proceder a un examen más especial para resaltar claramente estaconclusión. Así pues, por cuanto se refiere a una tradición particular como elIslam, las funciones de este género están naturalmente representadas porlos
    Awliyâ
    (sing.
    Walî
    ) en tanto que “herederos” del Profeta, del cualproceden todas las funciones tradicionales del Islam, y el
    Qutb
    por ejemplo,es el Heredero profético por excelencia, pues esta función fue en su origenpropiamente la del Profeta, cuyos Imams eran Omar y Abû Bakr. Pero lo quees interesante en el orden de la tradición universal es que, según el Sheij el-Akbar (
    Futûhât
    , cap. 73), el Polo islámico y sus Imams sólo son losrepresentantes de ciertos profetas vivos que constituyen la jerarquíafundamental y perpetua de la tradición en nuestro mundo. Estacorrespondencia está indicada según una configuración especial de la jerarquía superior islámica, en la cual el Polo y sus dos Imams son contadosen el cuaternario de los
    Awtâd
    , los Pilares, funciones sobre las cualesreposa el Islam y cuyas posiciones simbólicas están en los cuatro puntoscardinales. Estos
    Awtâd
    son los “vicarios” (
    nuwwâb
    , sing.
    nâib
    ) de loscuatro profetas que la tradición islámica general reconoce que no han sidoalcanzados por la muerte corporal: Idris (Henoc), Ilyâs (Elías), Aissa (Jesús) yKhidr. Los tres primeros son propiamente los
    rusul

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    Predeterminado Islam y Masonería IV.

    , es decir, los“legisladores”, pero que ya no tienen el papel de formular alguna ley nuevapor el hecho de que el ciclo legiferante está cerrado con la revelaciónmuhammadiana. El cuarto, Khidr, respecto al cual existe comúnmentedivergencia en cuanto a saber si es un “profeta” (
    nabî
    ) o un santo (
    walî
    ),corresponde según el Sheij el-Akbar a una función de Profecía general que,por definición normal, además, no comporta atributo legiferante
    11
    . Estosseres, o más bien estas funciones, son los Pilares (
    al-Awtâd
    ) de la TradiciónPura (
    ad-Dînu-l-Hanîfî
    ) que es evidentemente la Tradición primordial yuniversal con la cual el Islam se identifica en su esencia. Conviene añadirque si estas funciones primordiales son designadas así por medio deProfetas que sólo han aparecido en el transcurso del actual ciclo humano,es solamente una manera que tiene el Sheij el-Akbar de apoyar, mediantehechos reconocidos por la tradición islámica en general, la afirmación de la
    10
    Otro caso es el de la tradición china, con el Emperador, en su función de Mediador entre elCielo y la Tierra, y sus dos Consejeros, a derecha e izquierda, en una época en que losdetentadores de esas funciones estaban realmente identificados a los principios querepresentaban en el dominio de su tradición.
    11
    Esta Profecía es la de las “Ciencias y las Notificaciones divinas” de la que hemos hechomención en una nota precedente, pero, además, Khidr tiene un carácter especial de funcióndirectriz para casos espirituales siempre particulares y excepcionales. Esperamos podertratar de la cuestión de Khidr en un estudio especial.
    5




    existencia de un Centro supremo fuera de la forma particular del Islam y porencima del centro espiritual islámico. Sin precisar (al menos en el lugar delas
    Futûhât
    al que nos referimos) cuáles son sus posiciones jerárquicas, elSheij el-Akbar dice que de estos cuatro, uno es
    Qutbu-l-Alami-l-Insâni
    (elPolo del Mundo Humano) y
    Majlâ-l-Haqq
    (el Lugar Teofánico, o laManifestación de la Verdad divina), títulos que corresponden bastanteliteralmente al “Rey del Mundo” regente del
    mânava-loka
    , y dos son susImams; en conjunto constituyen un cuaternario que corresponde a loscuatro
    Arkân
    (Ángulos o Apoyos) del Templo de la Tradición (del que la
    Kaabah
    es un símbolo). Esta manera imprecisa de exponer las cosas seexplica sin duda por el hecho de que los cuatro principios universales queeste cuaternario representa son, en su realidad esencial, uno solo, que es elVerbo Universal que reside en el centro del Mundo humano, y cuando esteprincipio único manifiesta sus atributos mediante las cuatro funcionesprimordiales, que aparecen entonces como la expresión de cuatroprincipios, todos ellos intervienen en cada una de esas funciones, sólo queen proporciones y bajo perspectivas diferentes, de manera que no se lespuede asignar un reparto rigurosamente sistemático y exclusivo
    12
    . Nosparece que, aparte de otras razones más particulares de orden cíclico, esahí donde reside también, en el fondo, la explicación de las asimilaciones yde los intercambios que se constatan frecuentemente entre las entidadesque representan estas funciones proféticas: Ilyâs identificado a Idris; Khidr,a su vez, identificado al Polo Supremo, como se encuentra en Abdu-l-Karîmal-Jîlî en su
    Al-Insânu-l-Kâmil
    , cap. 57
    13
    ; por último, Idris que preside lasciencias cosmológicas, pues es identificado también a Hermes, que resideen el cielo del Sol en vez del de Mercurio, cambiando así de lugar con Aissaque preside las ciencias puramente espirituales.Pero sean cuales fueren las posiciones que puedan ocupar estoscuatro Profetas en la jerarquía suprema de la tradición, como sonnecesariamente casos de realización descendente, el Polo islámico y susdos Imams, o también los cuatro
    Awtâd
    , que les corresponden de una u otramanera, debe serlo igualmente
    14
    , y la misma situación debe darse en la jerarquía de los centros espirituales de las demás formas tradicionales. Estees un primer punto que queríamos establecer con respecto a lascorrespondencias.
    LOS ULTIMOS ALTOS GRADOS DEL ESCOCISMO
    12
    Se podría comprender esta situación por analogía con lo que existe en el dominio de lamanifestación grosera, donde los cuatro elementos se encuentran, de hecho, reunidos encada punto del mundo corporal, pero en proporciones diferentes, lo que entraña, según loscasos, la predominancia a veces de uno o a veces de otro de dichos elementos.
    13
    Para este Maestro, Khidr es el Polo Único y Totalizante, el Rey de los
    Rijâlu-l-Ghaib
    , losHombres de lo Invisible, que son los seres más conocedores respecto a Allah, cuya ciudadse encuentra en la Tierra del Sésamo (
    Ardu-s-Simsimah
    ), la tierra que fue extendida delResto del Barro del que fue hecho Adán, la Tierra Blanca que ha permanecido inalterada ensu naturaleza primordial, que es la morada de los Profetas, de los Enviados divinos y de losSantos, donde los hombres conversan con los Ángeles.
    14
    Puesto que se puede verificar la cosa en algunos de los casos de “reenviados”mencionados por el Sheij el-Akbar en el texto traducido por nosotros, digamos también quesegún esta misma autoridad del esoterismo islámico, Abû Yazid al Bistâmî ha sidofinalmente Polo, y que Abû Madyân ha sido por su parte, en su tiempo, uno de los Imams (seconvirtió él mismo en Polo “una hora o dos antes de morir”).
    6


    Y LA REALIZACIÓN DESCENDENTE
    *
    (2ª parte)Michel Vâlsan
    15
    Cabe hacer ahora una precisión que será, al mismo tiempo, unareserva necesaria. Las funciones supremas de una tradición particular nopodrían considerarse coincidentes con los casos de realización descendentemás que cuando se trate de una tradición completa, tanto desde el puntode vista metafísico como desde el cosmológico, que posea por tanto lainiciación efectiva a los “misterios mayores” y a los “misterios menores”.Ahora bien, del mismo modo que hay iniciaciones de carácterespecíficamente cosmológico, pueden haber formas tradicionales reducidas,sino por su definición primigenia al menos, en ciertas épocas, por efecto devicisitudes cíclicas, a un punto de vista cosmológico, y cuyo dominio normalsea entonces el de los “misterios menores”
    16
    . Los centros espirituales de lasformas tradicionales que se encuentran en tal estado, los cuales puedencalificarse por este hecho propiamente de “menores” en el conjunto de lasformas tradicionales existentes
    17
    , se colocan normalmente en dependenciainmediata, no del centro supremo, sino de un centro intermediario, máscompleto que ellas mismas desde el punto de vista espiritual, el cual, poreste hecho, puede regir un grupo particular de tradiciones relacionadasentre sí por caracteres parecidos y condiciones cíclicas comunes
    18
    . Tal
    *
    Publicado en
    Études Traditionnelles
    , nº 309, julio-agosto de 1953.
    15
    Cf.
    Études Traditionnelles
    , nº de junio de 1953.
    16
    Un caso de este género es el del hermetismo, en tanto que readaptación de lastradiciones griega y egipcia, en la época alejandrina, cuyo carácter cosmológico y deiniciación al orden de los “misterios menores” no ofrece duda (Cf. René Guénon,
    Aperçussur l’Initiation
    , cap. XLI), aunque una tradición de este orden debía vincularse originalmentey por sus principios a una doctrina realmente metafísica, y que por este motivo dejaba unaapertura, a pesar de todo, posible, aunque de manera menos directa, para aquellos quetenían las cualificaciones necesarias, hacia una realización del orden de los “misteriosmayores”.
    17
    Para el caso citado del hermetismo, este carácter de subordinación es atestigüado por elhecho de que se incorporó al esoterismo islámico y al esoterismo cristiano de la edadmedia; pero, por otra parte, aun limitándose a los “misterios menores”, el hecho de ser unatradición de tipo “sapiencial” o intelectual le aseguraba algunas ventajas en ciertos mediosde expansión de las tradiciones pertenecientes al tipo espiritual religioso, que podríamosdenominar también, con ciertas reservas, “profético”; nos referimos sobre todo a los mediosconstituidos por los pueblos distintos a aquellos a los cuales fueron dirigidos directamentey, por tanto, de forma más adecuada, los mensajes de los fundadores de tradiciones deforma religiosa (como el Cristianismo y el Islam), respectivamente los gentiles y los noárabes, para los cuales el hermetismo era, por lo demás, autóctono, al menos en la regiónmediterránea. Parece que la persistencia de esta tradición y su papel en las órdenes decaballería que aseguraban el vínculo con el Próximo Oriente, pueden explicarse, por un lado,por su intelectualidad, que le confería un carácter de neutralidad y de universalidad relativaen el medio mediterráneo y, por otro lado, por las limitaciones naturales que sufrían losvalores específicos de las religiones de origen judío y árabe en los pueblos de otras razas. Lasituación del hermetismo es así comparable a la que tuvo, en el plano doctrinal, elaristotelismo y el neoplatonismo, con los cuales se ha encontrado de hecho, además,ordinariamente asociado.- Otro caso de “minoría” que podría citarse aquí es el del Judaísmode la diáspora, y la Kábala dice que la
    Shekinah
    está entonces en exilio entre los gentiles.
    18
    En tal centro estas tradiciones se concentran y se apoyan recíprocamente. Tanto es así que en el esoterismo islámico, y según su “perspectiva” propia, se dice que el
    Qutb
    otorgasu ayuda providencial no solamente a los Musulmanes, sino también a los Cristianos y a los Judíos, y esto cabe ponerlo, quizá, de todas maneras, en relación con el papel general de latradición islámica como intermediaria entre Oriente y Occidente en la última parte del ciclo

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    Predeterminado Islam y Masonería Vi.

    centro intermediario constituye entonces, con relación a los centrosparticulares de ese grupo tradicional, una hipóstasis del centro supremo
    19
    .Los centros espirituales basados sobre la realización espiritual de los“misterios menores” están entonces constituidos normalmente por seresque se sitúan en el grado del “hombre verdadero” (o de
    Rosa-Cruz
    ) y no enel del “hombre trascendente” (o del
    Çûfi
    en el verdadero sentido deltérmino). En este caso, las funciones superiores de esos centros nocoinciden con los casos de “realización descendente”, si no esexcepcionalmente (pues los casos de excepción, a pesar de todo, sonsiempre posibles). Sin embargo, según una ley de correspondencias queaseguran la acción de las influencias o de las energías espirituales de ungrado a otro, la constitución de estos centros menores es a imagen de loscentros mayores de los cuales dependen y que reflejan a su nivel. Así pues,sin querer complicar la situación mediante distinciones especiosas, hay queadmitir que pueden existir en el grado de los “misterios menores” centros yfunciones espirituales e incluso, sin ningún abuso de lenguaje, “misiones”que, sin ser de carácter directamente “divino” o “avatárico”, participan ensu plano y para su dominio del simbolismo de los centros y de las funcionessuperiores. Asimismo, toda función iniciática, por el hecho de que actúaregularmente en su dominio, sea en el grado que sea, y en tanto quevehicula entonces hacia los grados inferiores las influencias o las energíasespirituales que le son confiadas, se inscribe en una perspectiva“descendente”, y por este hecho, puede recibir para su dominio losatributos de las funciones supremas realmente avatáricas que ellarepresenta y a las que permanece subordinada. Ahora bien, como ya hemos
    tradicional, aunque sea, pero podría decirse en cierto sentido por el hecho mismo de que es,la más reciente de las formas tradicionales actuales, pues esto le asegura una mayorvitalidad con respecto a las tradiciones más antiguas. En el mismo orden de ideas,recordemos también que René Guénon, hablando de la leyenda de Christian Rosenkreutz, elsupuesto fundador del Rosicrucianismo, y en particular de los viajes que le son atribuidos(especialmente a Tierra Santa, Arabia, al Reino de Fez, pero también donde los Sabios y losGimnosofistas) decía que su sentido parece ser que “tras la destrucción de la Orden del Temple, los iniciados del esoterismo cristiano se reorganizaron de acuerdo con los iniciadosdel esoterismo islámico para mantener, en la medida de lo posible, el vínculo que había sidoaparentemente roto por esta destrucción” (
    Aperçus sur l’Initiation
    , cap. XXXVIII). Y máslejos, añadía: “esta colaboración debió continuar también después...Iremos más lejos: losmismos personajes, ya procediesen del Cristianismo o del Islam, si han vivido en Oriente yen Occidente (y las alusiones constantes a sus viajes, a parte de todo simbolismo, permitenpensar que ese debió ser el caso de muchos de ellos) han podido ser a la vez Rosa-Cruces y
    Çûfis
    (o
    mutaçawwufin
    de los grados superiores), porque el estado espiritual que habíanalcanzado implica que estaban más allá de las diferencias existentes entre las formasexteriores, que no afectan en nada a la unidad esencial y fundamental de la doctrinatradicional” (
    ibid.

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    Predeterminado Islam y Masonería VIi.

    ).
    19
    En cuanto a la existencia de una jerarquía espiritual y de las relaciones de subordinaciónsubsiguiente entre las diferentes formas tradicionales, recordaremos otro texto de RenéGuénon: “Aunque la finalidad de todas las organizaciones iniciáticas sea esencialmente lamisma, las hay que se sitúan en cierto modo a niveles diferentes en cuanto a suparticipación en la Tradición primordial (lo que además no quiere decir que, entre susmiembros, no pueda haber algunos que hayan alcanzado personalmente un mismo grado deconocimiento efectivo); no hay lugar para sorprenderse de ello si se observa que lasdiferentes formas tradicionales no derivan todas inmediatamente de la misma fuenteoriginal; la “cadena” puede contar con un número más o menos grande de eslabonesintermedios, sin que haya por ello ninguna solución de continuidad” (
    Aperçus sur l’Initiation
    , cap. X). Se podría añadir, en relación con nuestras consideraciones precedentes,que un ordenamiento jerárquico puede resultar, en ciertos momentos y al menos segúnciertos aspectos, como consecuencia de la decadencia relativa de ciertas formastradicionales cualquiera que haya podido ser su posición en épocas anteriores.
    8


    mencionado, ocurre lo mismo para la constitución de la jerarquía esencialde los grados y de las funciones de cada una de las vías iniciáticas quecomporta una forma tradicional particular, de manera que estas víasreproducen entonces, en cierta medida, la jerarquía de su centro espiritualinmediato, aunque esta analogía constitutiva no sea forzosamenteaparente. En el caso en que esas vías están basadas en una jerarquía degrados y de funciones simbólicas y, como tales, más visibles desde elexterior, cuya atribución no implica necesariamente la posesión efectiva delos grados de conocimiento correspondientes, el simbolismo respectivo, entanto que sea conservado intacto, reflejará la jerarquía de los gradosefectivos y de las funciones de los centros superiores y del centro supremomismo que es su prototipo común, y esto aparte de la posesión de losgrados de conocimiento simbolizados por los grados
    20
    . Pero en todos loscasos, es la esencial constitución analógica en todos los grados y en cadaeconomía especial la que asegura el orden total de las jerarquíasparticulares y hace posible la acción normal de las influencias superiores entoda la profundidad y la amplitud del mundo regido por el centro supremo
    21
    .Volviendo a nuestro tema principal, nos parece que el simbolismo“descendente” o “avatárico”, reconocido por René Guénon a los 3 últimosgrados del régimen escocés, reposa sobre una correspondencia, de la quesolamente queda por determinar un poco más su situación y su alcance,con estas 3 funciones supremas de un centro espiritual. Estacorrespondencia se explicaría por el hecho de que el sistema de 33 gradosdel Escocismo reproduce esquemáticamente la jerarquía de un centroespiritual del que la Masonería moderna en general ha podido recogersucesivamente y agrupar, de maneras muy variadas, según los regímenesy, verosímilmente, por intermedio de organizaciones ordenadas antaño portal centro, al menos sus elementos emblemáticos, cuya figura de conjuntose dibuja mejor en el caso especial aquí examinado. Es incontestable queesta jerarquía no parece demasiado lógica ni homogénea en su desarrollo, yque incluso da la impresión de un ensamblaje más o menos sincretista; laconocida historia de la superposición sucesiva de diversos grupos de gradosa partir de los 3 grados primitivos de la Masonería operativa, durante elsiglo XVIII y principios del XIX no contradiría ciertamente esta impresión
    22
    .Pero detrás de todo esto podría haber algo completamente diferente. Dehecho, en esta jerarquía se mantienen ciertos caracteres que permitenpercibir una relativa coherencia de conjunto.De entrada, el número de 33 grados es en sí mismo significativodesde este punto de vista
    23
    . Este número tiene un simbolismo axial y cíclico
    20
    No es necesario citar ejemplos para mostrar que en las tradiciones de forma religiosatales símbolos de la jerarquía iniciática se encuentran a menudo en los atributos de la jerarquía exotérica misma, y esto por una transferencia que la correspondencia que existeentre los diferentes niveles de una misma forma tradicional hace siempre posible.
    21
    También por ello puede comprenderse la gravedad que presenta la destrucción o ladesaparición de aquellas organizaciones iniciáticas que constituyen los principales soportesde los centros espirituales, pues los mundos tradicionales que éstos regirían normalmentese encuentran entonces más o menos reducidos, lo que puede desembocar finalmente en suabandono completo y definitivo.
    22
    El
    Rito Escocés Antiguo y Aceptado
    tuvo al principio siete grados, luego veinticinco, y nototalizó los treinta y tres grados actuales hasta el comienzo del siglo XIX.
    23
    33 es igualmente el número máximo de miembros de un Supremo Consejo.- Se sabe, porotra parte, la importancia del mismo número en la Divina Comedia de Dante. En el Islam, esigualmente uno de los números de base de los encantamientos, y se encuentra también enciertas relaciones de la ciencia de los números sobre la cual reposa, además, una buena
    9



    bastante aparente
    24
    . Habitualmente se pone en relación con el número deaños de la vida terrestre de Cristo según una de las estimaciones de dichaedad
    25
    , pero sin que se explique de otro modo la razón de estacomparación. Ahora bien, a este respecto, se puede señalar que la edad deCristo puede considerarse, en las tradiciones que, como la Masonería,tienen relación con el mensaje crístico, como un símbolo de los gradosadquiridos y totalizados por el hombre Universal en sus fases de realizaciónascendente y descendente. Es también de resaltar que esta edad, cuandose toma como de 33 años, se divide en 30 años de vida secreta y 3 años devida pública, siendo estos últimos, pues, los de la “misión” propiamentedicha de Cristo, y esta división corresponde así exactamente al número degrados del Escocismo para las fases ascendente y descendente de larealización iniciática
    26
    . Puede señalarse con ocasión de esto que estenúmero es el de las vértebras de la espina dorsal del hombre, lo quetestimonia precisamente un significado axial, sobre todo en tanto quesoporte de la cabeza
    27
    .Por otra parte, la distribución de esta jerarquía en cuatro grupos: 1º Talleres simbólicos (grados 1 a 3), 2º Talleres de perfección, Capítulos deRosa-Cruz (grados 4 a 18), 3º Talleres filosóficos, Areópagos de Kadosh(grados 19 a 30) y 4º Supremos Consejos o Grados Administrativos (grados31 a 33), es en sí misma digna de interés
    28
    . Los tres primeros grupospueden considerarse en correspondencia con los tres mundos del
    parte de la técnica encantatoria.
    24
    Señalemos que en los documentos publicados en la obra antimasónica
    MaçonneriePratique
    (París, 1886), vol. II, se da como explicación de este número el hecho de que “es enCharleston, a 33 º de latitud Norte, donde se constituyó el Primer Supremo Consejo el 31 demayo de 1801”. Esta explicación más bien testimoniaría el espíritu cientifista de losorganizadores de los Supremos Consejos que, por el contrario, llevando a 33, por razonesrealmente simbólicas que les escaparían, el número de grados del Esocismo, habrían creídooportuno establecerlos en un punto terrestre situado en la misma latitud.
    25
    Se sabe que no hay unanimidad de opinión al respecto incluso entre los primeros doctorescristianos.
    26
    Si se pudiese dar fiabilidad a los documentos de la obra antimasónica precitada, la edadsimbólica del grado 33, el
    Gran Soberano
    , sería de “33 años cumplidos” (Ragon indica sinembargo 30 años) la cual se explica también ¡por el grado de latitud norte de Charleston!.No obstante, las edades simbólicas de los grados no son equivalentes a los números deorden de éstos. La misma edad de 33 años es atribuida al 18º, el
    Rosa-Cruz
    , analogía que, siestá fundamentada, podría comprenderse por cierta correspondencia a diferentes nivelesentre las realizaciones a las que se refieren los simbolismos de los dos grados en cuestión yque son, respectivamente, las de los “misterios mayores”, en sentido total, y los “misteriosmenores” o, en otros términos, por la correspondencia que existe entre el “hombretrascendente” y su reflejo, a nivel de los “misterios menores”, el “hombre verdadero” (cf.René Guénon,
    La Gran Tríada
    , cap. XVIII). A este respecto, es de resaltar que los 33 años del
    Gran Soberano
    son calificados de “cumplidos”; hay en ello una nota diferencial bastantesignificativa con la edad del
    Rosa-Cruz
    , para el que no se encuentra esta calificación.
    27
    No sabemos si se ha percibido que la clasificación de las vértebras expresa un simbolismocosmológico bastante sorprendente: hay 7 vértebras cervicales, 12 dorsales, 5 lumbares, 5sacras (que forman el hueso sacro) y 4 coccígeas (éstas pueden ser 3 en ciertos casos, peroesto depende en el fondo del grado de soldadura de las respectivas vértebras en el huesocóxis). Además, la forma y el papel de las diferentes vértebras así como la nomenclaturaque se ha conservado de ellas incluso en la osteología moderna, son igualmente instructivasen cuanto al simbolismo al que hacíamos alusión, pero no podemos extendernos aquí sobreeste tema.
    28
    A estos grupos también se los denomina con nombres de colores, respectivamente 1ºMasonería Azul, 2º Roja, 3º Negra y 4º Blanca, y se dice que esto proviene del color de loscordones. Más exactamente se trata del cordón del último grado, luego el más elevado delgrupo (no obstante, para el Rosa-Cruz que concluye el 2º grupo, el cordón portado sobre elpecho es “rojo por un lado y negro por el otro”).

  5. #565
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    Tribhuvana
    29
    , y en cuanto al último grupo, constituido por los 3 grados desimbolismo “descendente”, corresponde por su parte al ternario de lasfunciones supremas que rigen principialmente los tres mundos
    30
    . Lo quesubraya de manera sensible esta última correspondencia constitutiva, es elhecho de que los 3 grados en cuestión son considerados de carácter“administrativo”, lo cual sólo se explica de manera satisfactoria si se losconsidera como un reflejo de carácter “regulador” de los tres jefes del
    Agartha
    o del ternario superior de un centro espiritual, de cualquier ordende magnitud que éste pueda tener por lo demás, pues, como ya hemosdicho, existe analogía constitutiva a no importa qué nivel. Pero en cuanto ala correspondencia exacta de dichos grados con las funciones del ternariode un centro espiritual, existe a primera vista alguna dificultad. Losnombres de los grados escoceses no se muestran aquí directamentereveladores: el 31º se denomina Gran Inspector Inquisidor Comendador, el32º Sublime Príncipe del Real Secreto, y el 33º Soberano Gran InspectorGeneral. Si se dejan de lado los calificativos administrativos secundarios, seobtiene la siguiente jerarquía relativa (en orden ascendente): Inquisidor,Príncipe y Soberano; esto no nos aproxima evidentemente a un significadoque pueda recordar las nociones de
    Mahânga, Mahâtma y Brahâtmâ,
    o lasdel
    Qutb
    y sus dos Imams, ni las de los poderes real y sacerdotal y delprincipio común a ambos. Los títulos de los talleres (Soberano Tribunal,Consistorio, Supremo Consejo), de los presidentes (Muy Perfecto Presidente,Ilustre Comendador en Jefe, Muy Poderoso Soberano Gran Comendador) yde los hermanos (Muy Esclarecidos, Sublimes y Valerosos Príncipes, IlustresSoberanos Grandes Inspectores Generales) tampoco cambian la situaciónsino que la confirman: nos encontramos en presencia de una jerarquía quese refiere exclusivamente al “poder temporal”. El simbolismo de conjuntodel grado 31º es de carácter “judicial”, el del 32º de carácter “militar” y eldel 33º de carácter “monárquico”. Se trata incluso expresamente de unaemblemática del Sacro Imperio, lo que corresponde propiamente a unainiciación de Kshatriyas. Además, el origen “histórico” atribuido a estosgrados se remonta a Federico II de Prusia al que el Gran Maestro del 33º yel Maestro del 32º dicen representar. El nombre de Federico de Prusia figuratambién en la palabra de paso del 33º
    31
    después del de De Molay, el último
    29
    Esta correspondencia es, más precisamente, la siguiente. Por un lado, el
    Tribhuvana
    , esdecir la Tierra, la Atmósfera y el Cielo, ternario del que se hacen diferentes aplicaciones (cf.René Guénon,
    El esoterismo de Dante
    , cap. VI,
    El Hombre y su devenir según el Vedanta
    ,cap. V y XII,
    El Rey del Mundo
    , cap. IV, y
    La Gran Triada
    , cap. X), cabe considerarlo aquí como constituido por los dominios de la manifestación corporal (sensible), de lamanifestación sutil (psíquica) y de la manifestación informal (intelectual pura). Por otraparte, si se observa que el grupo de los 3 primeros grados (Talleres simbólicos) tiene unaposición especial con respecto al segundo grupo (Talleres de perfección) cuyo papel sería elde “desarrollar” en modo operativo la iniciación recibida en los grados simbólicos, demanera que la relación entre estos dos grupos es la que hay entre “símbolo” y “realidad”,puede decirse, pero solamente en esta relación especial y bajo el punto de vista operativo,que el primero concierne al orden sensible o grosero, y el segundo al orden sutil o psíquico; juntos delimitan el dominio de los “misterios menores”. Finalmente, el tercer grupo, que serefiere a los “misterios mayores”, concierne al dominio intelectual puro o a la manifestacióninformal y su principio inmediato.
    30
    Damos esto como una correspondencia completamente general, y no pretendemos deningún modo que se la pueda verificar en los papeles precisos que juegan de hecho losgrados administrativos en relación con las jerarquías inferiores.
    31
    Tal es al menos el texto de los Tuileurs publicado a comienzos del siglo XIX. El Tuileurestablecido en Laussane en 1875 no hace mención de ello. Claro está, Federico II de Prusia(1712-1786) no podría ser considerado como el “autor” real de estos grados “deconmemoración templaria” como se dice. Pero el hecho de que se ha hecho remontar suprocedencia a este rey, indica que ha debido tener un cierto papel en cuanto a la suert

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    Predeterminado Islam y Masonería IX

    Gran Maestre de la Orden del Temple, y del de Hiram Abi. Debemos sinembargo estudiar más de cerca ciertos elementos simbólicos de estosgrados, pues cabe hacer aquí otras constataciones de no menor interés.A este respecto, haremos la siguiente observación que tiene suimportancia desde el punto de vista del método. El simbolismo de los 3altos grados no ha sido objeto, al parecer, de ningún estudio de espíritutradicional, y sería verdaderamente útil que los que se ocupanregularmente de este género de estudios tradicionales, abordasen estetema. En el plano literario, este estudio encuentra una dificultad liminar: enrazón del secreto de la Orden, sólo se tienen, respecto a la alta jerarquíamasónica, y sobre todo respecto a la que aquí nos interesa, apenas unospocos datos, sino “autorizados” al menos “oficiosos”, y los que existen en eldominio público constituyen en su mayor parte “divulgaciones” cuyocarácter es algunas veces tan hostil y sospechoso que nunca podríantomarse como una base de estudio absolutamente segura. En estascondiciones, sólo mediante prudentes comprobaciones podrían utilizarse losdatos en circulación. Con esta reserva, intentaremos por nuestra partehacer algunas consideraciones. Al menos, el espíritu con que entendemoshacerlas es muy diferente a aquel del cual proceden esas “divulgaciones”.
    acaecida a este régimen superior en la época de la constitución de la Masonería moderna.Puede pensarse también que este papel no debió ser de la mayor calidad, y que habría enello más bien una indicación del “momento” en que estos grados fueron “exteriorizados” eincluso “separados” de una posición más efectivamente iniciática. En efecto, monarca deespíritu moderno, amigo de Voltaire, que fue su huésped en Sans Souci, y de losEnciclopedistas, Federico II no debió ser digno de recibir la iniciación o la función efectivasimbolizada por estos grados, incluso reduciendo las cosas al grado de los “misteriosmenores”. Debió recibirlos, no obstante, en una forma un poco diferente a la que se haconocido después en el marco del Escocismo, y que ha presidido otras modificaciones, loque testimonia la introducción de su nombre en el ritual.
    12

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    Predeterminado Islam y Masonería X

    LOS ULTIMOS ALTOS GRADOS DEL ESCOCISMOY LA REALIZACIÓN DESCENDENTE
    *
    (3ª parte)Michel Vâlsan
    32
    Por lo que respecta al simbolismo “descendente” de cada uno de lostres grados que nos ocupan, hay que decir de entrada que el triángulo conel vértice hacia abajo sólo figura en el 33º
    33
    . Está en la joya de este gradodonde, como en el emblema general de la Orden, se superpone “radiante”al águila de dos cabezas y se encuentra asociado así a los símbolos de laVerdadera Luz y de la autoridad suprema. A veces se indica que, en la joya,este triángulo lleva en su centro la
    iod
    hebrea “símbolo de la existencia”. Setrata más exactamente del símbolo del Ser principial, pues esta letra,primera del Tetragramma, así como del nombre divino
    Iah
    , constituye en sí misma un nombre divino, que fonéticamente es el sonido
    i
    34
    . Situada en untriángulo invertido, precisa de forma indudable que se trata entonces de un“descenso divino”. Se podría señalar que tal triángulo, siendo un esquemageométrico del corazón, es en conjunto un equivalente al “Corazónirradiante” que en su centro lleva la “Herida” que la iconografía occidentalrepresenta a veces con la forma de una
    iod
    35
    ; el significado “avatárico” deeste símbolo puede considerarse “interpretado” de forma especial por estaasimilación, pues el “Corazón herido” atestigua el carácter “sacrificial” de la“realización descendente” y, efectivamente, la doctrina cristiana hacederivar del sacrificio crístico los sacramentos de la Nueva Ley
    36
    . En elemblema oficial de la Orden, el triángulo invertido lleva un “Ojo” en lugarde una
    iod
    . Este Ojo debe ser considerado entonces como el Ojo divinoobservando la manifestación, y a este respecto René Guénon anotaba queel nombre de
    Avalokitêshvara
    es interpretado habitualmente como “elSeñor que mira hacia abajo”, y añadía que, en este caso, el Ojo toma másclaramente el significado especial de “Providencia”
    37
    (palabra que por suetimología indica la idea de “visión” e incluso de “mirada protectora”). Por
    *
    Publicado en
    Ëtudes Traditionnelles
    , nº 310, septiembre de 1953.
    32
    Cf.
    Études Traditionnelles
    , nº de junio y julio-agosto de 1953.
    33
    Curiosamente ni el Tuileur de Delaunay ni el de Vuillaume, como tampoco Ragon, hacenmención de este triángulo invertido. Por el contrario, el Tuileur de Laussane, así como losdocumentos publicados en la
    Maçonnerie Pratique
    lo indican claramente. También figura enel emblema oficial de la Orden que examinaremos después.
    34
    Cf. René Guénon,
    La Gran Triada
    , cap. XXV.
    35
    Cf. René Guénon,
    Le coeur rayonnant et le coeur enflammé
    ,
    Etudes Traditionnelles
    , nº junio y julio de 1946, y
    L’Oeil qui voit tout
    ,
    id.
    , nº de abril-mayo de 1948. (N del T.: Cf.
    Simbolos fundamentales de la Ciencia Sagrada
    , caps. LXIX y LXXII respectivamente).
    36
    Se podría señalar también que la Herida de salvación, coincidente con el símbolo del Serdivino, hace resaltar la presencia real de este Ser en el sacrificio cumplido tanto como en lossacramentos que derivan de él. Además, como el triángulo avatárico es radiante, se podríaver en ello también un símbolo que reúne, indentificándolos, al Cristo sufriente y al Cristoglorioso.
    37
    René Guénon,
    L’Oeil qui voit tout
    ,
    Etudes traditionnelles
    , nº de abril-mayo de 1948. (N. del T. : Véase nota 4).
    13



    otra parte, en razón de la analogía entre el triángulo invertido y el corazón,este Ojo puede ser considerado también como un símbolo del Ojo divino enel corazón, lo que representa entonces una “teosis” del símbolo conocidodel “Ojo en el corazón”
    38
    y, desde el punto de vista del descenso principial,una figuración del Ojo divino en el corazón del
    Avatâra
    al cual se identifica,por el grado de realización que exige su función, el jefe del centro espiritual,es decir, el Polo de la tradición, que el esoterismo islámico califica de“Soporte de la Mirada de Allah en la Creación”. Asimismo, al ser esotérico elcentro espiritual de la tradición, la residencia del jefe de su jerarquía estásimbólicamente en la Caverna, de la cual el triángulo invertido esigualmente un esquema, de manera que el mismo símbolo aparece como eltrazado del “lugar oculto” desde donde el Polo, en conformidad con sunaturaleza esencialmente solar, irradia universalmente y lo “ve todo”,permaneciendo él mismo invisible a los ojos del mundo.Pero la presencia aquí de la
    iod
    , tiene para nosotros otra importancia.Si esta letra constituye en sí misma un nombre divino, sabemos por otraparte que la
    I
    latina a la cual corresponde fonéticamente es, para Dante, el“primer nombre de Dios” y parece haber sido también Su “nombre secreto”en los
    Fedeli d’Amore
    39
    . Finalmente, añadiremos que su equivalente árabe,el

    , es para el Sheij el-Akbar uno de los vocablos de encantamientometafísico: se trata, en este caso, del Pronombre divino de la primerapersona del singular, como sufijo de otro nombre (por ejemplo en
    innî
    ,compuesto de
    inna + y
    = “en verdad, Yo”), y que el invocador debepronunciar “en tanto que sustituto de Allah” (
    niyâbatan’ani-llâh
    ) o aúnmejor “por Allah” (
    bi-llâh
    )
    40

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    Predeterminado Islam y Masonería XI

    Ahora bien, cuando constatamos esta función de la
    iod
    y de susequivalentes en los esoterismos judío, cristiano e islámico, ¿no es lógicopensar que debería ser igual en la Masonería, o al menos en lasorganizaciones de las que ésta procede por la parte que presenta estesímbolo?. Precisaremos que no se trata de considerar este “nombresecreto” como si fuera la “Palabra Perdida” misma, pues ésta en suverdadero sentido, que significa la posesión efectiva del conocimientorepresentado por una “Palabra”, al mismo tiempo que la potencia de sutransmisión técnica, no podría consistir en un simple vocablo sea cual fuere.No obstante, la identificación de un medio iniciático de carácter metafísicotendría aquí y ahora, una importancia indiscutible. Añadiremos que cabeobservar este nombre más especialmente como un medio encantatorio, un
    mantra
    , pues el hecho de que la I sea figurada como un soporte visual deadoración en el
    Tractatus Amoris
    de Francesco da Barberino, y que la
    iod
    en
    38
    Esto puede recordar la “corrección” implícita que hace el Sheij El-Akbar a un célebre versode Al-Hallàj. Éste había dicho: “He visto a mi Señor con el Ojo de mi corazón”. Aquél dijo:“He visto a mi Señor con el Ojo de mi Señor”.
    39
    Se puede preguntar naturalmente cómo se justificaría desde el punto de vistaespecialmente cristiano este uso de la I. A este respecto podemos resaltar que esta letra es,tanto en griego como en latín, la inicial del nombre de Jesús (que se escribe con una
    iod
    enhebreo) y que, en el Cristianismo, el nombre de Jesús es el medio de invocación porexcelencia, como se ve sobre todo en los textos hesicastas donde está especialmente enrelación con la “plegaria del corazón”. La I inicial podría entonces, a ejemplo de la
    iod
    del Tetragramma, representar ella sola el nombre de Jesús (o del Principio manifestado) quereduciría entonces a una expresión puramente principial e identificada al Ser Primigenio.
    40
    El Sheij el-Akbar declara que el dhikr con el

    es, para los
    Sâlikûn
    (los Caminantes de laVía) “más alto” que el del pronombre
    Huwa
    = “Él”, guardando éste no obstante su rangosupremo para los
    Arifûn
    (los Conocedores).
    14


    el triángulo invertido no sea sino una representación igualmente visual delnombre divino, podría hacer creer que se trata solamente de un
    yantra
    . Aeste respecto, podríamos añadir que el vocablo
    i
    podía recibir unaaplicación especial en la invocación de cara a realizar más directamente la“apertura” del corazón (en árabe
    fat’hu-l-qalb
    ), o la eclosión del “Ojo delCorazón”. La articulación de esta letra se presta de forma natural a unaorientación espiritual hacia abajo (en árabe la declinación en
    i
    esdenominada
    khafd
    = “abajamiento”, y, el signo vocálico
    i
    ,
    kasrah
    =“rotura”), más precisamente de la garganta hacia el corazón, según un ejeque figura en la escritura latina la forma de la I, y esto evocará también elsimbolismo semejante de la “lanza” y la “copa” o del corazón mismo, en elvulnerario de Cristo, y en los misterios del Graal en particular
    41
    .En cuanto al águila bicéfala, su simbolismo es igualmente muycomplejo. El águila, de forma general, puede tener una acepción tanto en elorden puramente espiritual como en el orden temporal. Para los Hindúes es
    Garuda
    , el vehículo celeste de
    Vishnú
    y también su arma de combate contralas serpientes. En la antigüedad clásica se encuentra, como el rayo al queestá ordinariamente asociada, entre los atributos de Zeus o Júpiter. En elCristianismo representa a san Juan Evangelista que es llamado por otraparte “Hijo del Trueno”, de manera que reencontramos también aquí asociados los dos atributos de Júpiter como, por otra parte, en el Pájaro- Trueno de los Pieles Rojas. Lo que podrá aclarar mejor el sentido de todoesto es que en el simbolismo islámico, el Águila (
    al-Uqâb
    ) representa alEspíritu divino (
    ar-Ruhû-l-Ilâhi
    ) o al Intelecto Primigenio (
    al-Aqlu-l-Awwal
    ),en razón de su residencia en las cumbres de las montañas, de su muy altovuelo, de su potente vista (se le atribuye el poder de mirar al sol sin bajarlos párpados), así como por su descenso vertical y fulminante sobre la presacon la cual, tras haberla tomado un instante en tierra, se elevarápidamente
    42
    : tiene pues una relación precisa con el “rapto esencial” (
    al- jadhbatu-l-ilâhiyyah
    ) del
    Taçawwuf
    , idea que la mitología griega expresabapor su parte por el rapto de Ganímedes, llevado por el águila hasta el tronodivino donde Zeus hizo de él su escanciador. Finalmente, en su acepción desímbolo del poder temporal, es un atributo del Imperio. Sobre las enseñasromanas era figurada con las alas extendidas sosteniendo el rayo entre susgarras, y fue así el emblema del Imperio romano antes de ser el del SacroImperio; también es el ave más frecuente en los escudos de armas.
    41
    Además, en latín la letra
    i
    es también el imperativo del verbo
    ire
    = “ir”, y significaentonces “¡ve!”. Entendido en este sentido (que era muy natural para aquellos que usabanlos recursos simbólicos del latín) esta letra recibía un valor propulsivo hacia el corazón.Podríamos apoyar la validez de esta técnica mediante algunos ejemplos que se encuentranen el
    Taçawwuf
    , pero sólo citaremos el siguiente: En cierta invocación que comienza por laspalabras
    Allâhumma innî
    = “Allahumma, en verdad, yo... (seguido de la petición), se enseñaque el invocador debe concebir el nombre divino como compuesto de
    Allâh
    y de
    umma
    ,debiendo entender este último vocablo como el imperativo del verbo
    amma
    = “dirigirsehacia”, “ir en cabeza”, “abrir la marcha”, de manera que el nombre divino descompuestoasí significa: “Allah dirigeTe (abre la marcha) hacia”. La “dirección” asignada así al nombre
    Allâh
    es hacia la
    inniyyah
    (la realidad íntima) del ser, representada en el texto por elsiguiente término
    innî
    que, comenzando y acabando por
    i
    , está en sí mismo particularmenteadaptado para un descenso hacia el corazón, y se indica que hay que cumplir al mismotiempo, con el corazón, un cierto acto que es correlativo a este descenso.
    42
    En el mismo simbolismo, el Alma Universal (
    an-Nafsu-e-Kulliyyah
    ) está representada por laPaloma (
    al-Warqâ’
    ), la Hylé (
    al-Hayûlâ
    ) por el Fénix (
    al-Anqâ’
    ) y el Cuerpo Total (
    al-Jismu-l-Kull
    ) por el Cuervo (
    al-Ghurâb
    )

  9. #569
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    Predeterminado Islam y Masonería XII

    Cuando tiene dos cabezas puede relacionarse al mismo tiempo con elconocimiento y con la acción, luego a la Sabiduría, y representa de estemodo al principio común del sacerdocio y la realeza tal como eracomprendido en la tradición egipcia por ejemplo
    43
    . Pero también puedelimitarse sólo al dominio del poder imperial. En el Cristianismo, designabaasí el derecho de los emperadores sobre Oriente y Occidente, y, antes queOtón IV la emplease en su sello, fue Constantino quien, según los antiguosheraldistas, la habría introducido en el emblema del Imperio
    44
    . En elemblema de la Orden masónica el águila bicéfala lleva además una “coronareal” y tiene entre sus garras un puñal o una espada desnuda, sustitutoterrestre del rayo celeste
    45
    . Estos caracteres reales vienen apoyados aúnpor la divisa
    Deus meumque jus
    inscrita sobre la banderola extendida entrelos dos extremos de la espada; esta divisa, que es la de toda la Orden, esevidentemente la traducción latina del “Dios y mi derecho” de RicardoCorazón de León. Finalmente, aunque un símbolo guarde siempre en sí mismo la posibilidad de una acepción superior, los caracteres contingentesque pueden afectarlo testimonian no obstante que su función estáprácticamente especializada y limitada a un orden menos elevado
    46
    .Finalmente, para concluir este examen, se puede señalar que en elemblema de la Orden se encuentran reunidos en el águila los atributos quese refieren a los caracteres que ya habíamos identificado revistiendo a lostres grados supremos de la jerarquía escocesa: la corona para el carácter“monárquico”, el puñal o la espada para el “militar” y, en razón de lamención del “Derecho”, la divisa
    Deus meumque jus
    para el “judicial”, quecorresponden a tres dominios de la función imperial. El hecho de que esteconjunto esté coronado por el triángulo avatárico radiante indicaría que estafunción debe ser concebida como procedente de un mandato propiamentedivino.Si se examinan los rituales del 33º grado se encuentran algunoselementos que se refieren explícitamente a la función de un centrotradicional, pero aun con este carácter imperial. Así, según una de lasredacciones, en el rito de apertura de un Supremo Consejo, cuando elPresidente, el Muy Poderoso Soberano Gran Comendador, pregunta alPoderoso Soberano Teniente Gran Comendador: “¿Cuál es nuestra misión?”,éste responde: “
    Discutir y promulgar las leyes
    que la Razón y el Progresohacen necesarias para la felicidad de los pueblos y deliberar sobre losmedios más eficaces a emplear para combatir y vencer a los enemigos de la
    43
    La misma idea es expresada por la tradición que mencionaba las dos águilas enviadas aOriente y Occidente por Zeus y se encontraron en la Piedra blanca de Delfos que señalabaasí el “ombligo de la tierra”, es decir, una imagen del centro del mundo.
    44
    Puede aproximarse a este símbolo la tradición clásica que dice que en la ciudad de Pella,dos águilas permanecieron todo el día sobre el tejado del palacio donde la reina madre trajoal mundo al que debía ser Alejando Magno, lo que fue interpretado como un presagio deldoble imperio en el cual este monarca debía reunir Oriente y Occidente.
    45
    Señalaremos que así subrayamos lo que los símbolos expresan por su forma inmediatapues de otro modo, como es sabido, la espada se refiere al Verbo divino.
    46
    En la Masonería moderna ocurre incluso que los símbolos son desviados de su sentidonormal, y se les hace llevar significados propiamente antitradicionales. Tanto es así que enuno de los documentos conocidos (
    Maçonnerie Pratique
    , II, p. 50; cf. p. 15-21), se dice deláguila bicéfala, reconocida como “símbolo egipcio de la Sabiduría”, que “una de suscabezas representa el Orden, la otra el Progreso, y como sus dos cabezas le permitenextender circularmente, es decir, por todas partes, sus miradas vigilantes, este emblemasignifica que la Verdadera Sabiduría consiste en el Orden y el Progreso”.
    16


    Humanidad”
    47
    . Si se dejan de lado las menciones de introducciónevidentemente moderna, como las del Progreso y la Humanidad (pues la dela Razón podría encontrarse normalmente al menos si se entendiese en otrosentido al que tiene en su concepción moderna), se ve bien que la funcióntradicional a la que se refieren los trabajos de este grado era de orden“legiferante”. En el ciclo tradicional post-muhamadiano, esto, de todasmaneras, no puede concernir evidentemente a una legislación de carácter“profético”, y como de hecho el texto habla de una legislación de ordenpolítico y social, aquello a lo que alude sólo se comprende verdaderamenteen el marco de una civilización en la que este atributo sea ejercido por otraautoridad distinta a la propiamente religiosa. La fuente de tal legislación esentonces la inspiración intelectual que puede intervenir incluso fuera deldominio del puro conocimiento. Hay así legislaciones políticas y sociales,pero tradicionales, que pueden contarse en lo que hemos denominado eltipo tradicional “sapiencial”, de las cuales un caso fácil de situar es el delderecho romano, tan significativo que debió subsistir como elementoindispensable para la constitución de una civilización cristiana, pues elCristianismo, en su forma “profética”, no tenía otro marco jurídico, y, deforma general, exotérico, que el del Judaísmo, y, para poder extenderse a lagentilidad debía apoyarse sobre los elementos que podían suplirlo, enacuerdo con los cuales debía realizar una adaptación de conjunto, como seve además incluso para su forma doctrinal
    48
    . Debido a esto, la civilizacióncristiana comportaba, en cierta medida, la subsistencia del poderlegiferante; ahora bien, habida cuenta de la constitución tradicional delmundo occidental, lo que dice el ritual masónico citado no puede referirseregularmente más que a la función del Sacro Imperio. La continuación deltexto precisa además que el deber de sus miembros es “defender losinmortales principios de la Orden y propagarlos sin descanso sobre toda lasuperficie del Globo”
    49
    . La Masonería moderna ha tomado así a su cargo, almismo tiempo que los vestigios de una jerarquía esotérica, el papel delegislador del mundo, y se sabe con qué éxito.No es menos cierto que en las fórmulas masónicas este atributomonárquico y legiferante se presenta con caracteres que evocan las formasgubernamentales y parlamentarias del mundo exterior, y hay entoncesalguna dificultad en hacer concordar esto con la idea que puede tenerse dela constitución de un centro espiritual, incluso si se concediese que laMasonería reproduce muy lejanamente su figura. Ocurre en realidad quehay que contar con todas las alteraciones y las manipulacionessucesivamente operadas respecto a los vestigios procedentes de tal centro,y, de hecho, desde que la organización masónica ha aparecido en el planovisible de la historia, se tienen muchas pruebas de modificacionesfrecuentes tanto de los rituales como de su forma orgánica. Pero aúndebemos añadir que los cambios más importantes han debido preceder a laépoca de la constitución masónica moderna, y esto incluso en el propiointerior de las organizaciones de las cuales la Masonería ha recogido directa
    47

    Maçonnerie Pratique
    , II, p. 23.
    48
    Lo que acabamos de decir está en relación con la muy compleja cuestión de las dosfuentes “legislativas”, una de carácter “profético” y la otra de carácter “sapiencial”, de lacivilización cristiana, e incluso de la tradición cristiana en un sentido especialmentereligioso. Pero para poder tratarla sería necesaria otra ocasión; no obstante, algunasobservaciones que debemos hacer aún más adelante permitirán dar otras precisiones.
    49

    Maçonnerie Pratique
    , II, p. 23

  10. #570
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    Predeterminado Islam y Masonería Xiii

    o indirectamente su herencia. En estas condiciones, es concebible que laimagen de este centro tradicional del que hablamos haya sido deformada afin de cuentas. En todo caso, otras cosas que contiene el simbolismomasónico no pueden ser explicadas fuera de la concepción propuesta desdeel principio.Así, en el rito de iniciación de este grado, el recipiendario es“admitido a recibir la
    brillante luz del Supremo Consejo
    , para poder reflejarsus claridades sobre el espíritu de aquellos que están en las tinieblas”, y sele dice entre otras cosas: “El Delta de oro que brilla sobre vuestro pechoexpande esplendorosos rayos, para representar las claridades masónicasque sois exhortado a difundir con profusión sobre las inteligencias de losmasones y de los profanos que, como vos, no han tenido la dicha sin igualde
    poder contemplar la Verdad Suprema cara a cara y sin velo

    50
    . Se trataaquí, así pues, de conocimiento puro e incluso del orden más elevado (ypuede preguntarse qué deben pensar los iniciadores y los recipiendariosmodernos, al pronunciarlas unos, y los otros al escuchar tan formidables ydefinitivas declaraciones), y al mismo tiempo se encuentra claramenteindicada la función iluminadora que revestían los iniciados efectivoscorrespondientes a este grado. Después de todo lo que hemos dicho sobrela naturaleza y las condiciones de la realización descendente, no es posiblever aquí otra cosa que una imagen lejana y materializada de realidades delorden más trascendente, pero que un centro espiritual podría reflejarnormalmente en un grado u otro, y cuyos símbolos, en su forma masónica,se han convertido prácticamente en moneda corriente.Pero en razón de lo que hemos dicho de la realización descendente, ya pesar de todo lo que pueda admitirse como alteración de formas en laorganización que nos presenta la Masonería, se puede preguntar porqué lainiciación a este grado, como por lo demás a todos los demás grados, espresentada aquí como una admisión en un “templo”, y porqué el trabajoiniciático comporta la participación en los trabajos de una “asamblea” deiniciados teniendo todos naturalmente el mismo grado, aquí el 33º,organizados en una jerarquía especial que cuenta con múltiples funciones.La sola noción general de un centro espiritual con una jerarquía defunciones principiales no es ciertamente suficiente para explicar lasituación, y, por otra parte, es difícil pensar que no haya para ello una razónmás profunda que justifique esta forma de organización cuyo conservadosimbolismo testimonia un evidente carácter sagrado. Además, en los otrosgrados de la organización masónica, hay igualmente asambleasorganizadas más o menos análogamente, lo que implica que hay una jerarquía de asambleas, correspondiente en suma a la de los grados. Paradar cuenta de esta situación, debemos acudir a nociones concernientes a laorganización de las categorías iniciáticas en el esoterismo islámico. A esterespecto es necesario precisar de entrada que, en toda forma tradicional,las funciones esotéricas se agrupan de forma general en dos órdenes quecorresponden a dos dominios iniciáticos: uno de estos dominios es el de larealización espiritual propiamente dicha, el otro es el de la organización y ladirección esotérica del cosmos y de la comunidad tradicional. En el Islam, elprimer dominio es el de la función del
    Sulûk
    , es decir, el del “caminoiniciático” concebido de cara a la pura realización personal, y el segundo es
    50

    Maçonnerie Pratique
    , II, pp. 34 y 42.
    18


    el del
    Taçarruf
    , es decir, el del gobierno esotérico de los asuntos del mundo.De estos dos órdenes de jerarquías, cuyos atributos y caracteres pueden noobstante ser acumulados, a un grado u otro, por los mismos iniciados, elsegundo comporta categorías esotéricas especiales según los sectores deactividad existentes, con formas de organización y medios bastantevariados. Así pues, aparte de una jerarquía general que reúne la Asambleade los Santos (
    Dîwânu-l-Awliyâ
    ), hay jerarquías especiales con “asambleas”correspondientes para cada uno de esos grupos o de esas categoríasesotéricas que conlleva la organización del mundo. Como entre losdiferentes niveles y sectores donde se sitúan funcionalmente estos grupos ycategorías iniciáticas, hay una jerarquía natural, estas asambleas se sitúanentre sí en un cierto orden con el cual la jerarquía de los grados masónicospodría ser comparada, pero teniendo en cuenta que se trata de cosaspertenecientes a formas tradicionales bastante diferentes una de otra.Apenas es necesario precisar que las jerarquías esotéricas reales no tomanprestadas formas tan exteriores y materializadas como las que presentauna organización iniciática ordinaria, sobre todo cuando ésta está basadasobre un sistema de grados simbólicos y posee una constitución más omenos administrativa, como es el caso para la Masonería. De la mismamanera, las “localizaciones” que se le asignan algunas veces a estasasambleas esotéricas no podrían ser tomadas al pie de la letra, aunquehaya lugar a tener en cuenta ciertas correspondencias de orden espacial. Encuanto se refiere al
    Dîwânu-l-Awliyâ
    , si bien se dice que tiene lugar en laCaverna
    Hirrâ
    , en la cual el Profeta hizo sus retiros espirituales, no hay queolvidar que este
    Diwân
    es un equivalente del “Templo del Espíritu Santo”, yque “el Templo del Espíritu Santo está en todas partes”, aunque está sobretodo en el “Corazón del Conocedor”, que es él mismo la Caverna iniciática yel Trono señorial. Digamos también que el
    Dîwân
    está presidido por el Polocuya realidad aparece entonces como una verdadera teofanía. Los quecomponen la asamblea, cuyos grados de realización pueden ser, sinembargo, bastante diversos, ven en él, en cierto sentido, y en “similitudes”que corresponden a diferentes grados de sutilidad, la Verdad cara a cara(aunque se diga, además, que sus miradas no pueden soportar lairradiación fulgurante del rostro del Polo, lo cual se refiere solamente acierto aspecto de su naturaleza y a un efecto condicional de su presencia).Sólo esto puede dar cuenta del texto precitado del ritual que habla de la“dicha” que tiene el iniciado recibido en el Supremo Consejo, al “podercontemplar la Verdad cara a cara y sin velo”, y esto mismo muestratambién que no es necesario considerar en este caso la cuestión de larealización descendente, pues los miembros del
    Dîwân
    mismo no son todosseres que hayan alcanzado la Identidad Suprema. La cuestión de larealización descendente no se plantea verdaderamente más que en elorden de la realización personal, y la teofanía que implica es ante todo deorden interior. Las teofanías de orden relativamente “exterior”, como lasque tienen lugar en el
    Dîwân
    o en todo otro centro espiritual, son sólo unaimagen de aquella, y por eso cuando, en una organización, la iniciacióntoma las formas simbólicas de la admisión en el centro espiritual supremo,no se trata tampoco de una iniciación a la realización descendente.Finalmente, en el ritual de clausura, cuando el Presidente pregunta asu Teniente la hora simbólica de los trabajos, éste responde: “El Sol de lamañana ilumina el Consejo...”, y el Presidente dice: “Puesto que el Sol se halevantado para iluminar el mundo, levantémonos Ilustres SoberanosGrandes Inspectores Generales, Hermanos míos, para
    ir a difundir las
    19


    claridades de la Luz
    en el espíritu de los que están en las tinieblas y paracumplir nuestra
    sublime

    misión
    de vencer o de morir por el Bien, la Virtud yla Verdad”. Esto se refiere también al papel esencialmente solar de uncentro espiritual. Pero lo que es aún de un interés particular es que en unade las redacciones de este ritual de clausura
    51
    , el Presidente, elevando lasmanos hace una invocación al “glorioso y eterno Dios, Padre de la luz y dela vida, muy misericordioso y supremo regulador del Cielo y de la Tierra”, yconcluye: “¡Pueda
    el Santo Enoch
    de Israel y el Altísimo y TodopoderosoDios de Abraham, de Isaac y de Jacob enriquecernos con sus bendiciones,ahora y siempre!”.Se constata así que la autoridad espiritual que preside los trabajosdel Supremo Consejo Escocés es el mismo profeta vivo que el Islamdenomina Idris, y que hemos visto mencionado en el cuaternario de lasfunciones que representan la jerarquía suprema del Centro del mundo. Estonos permite volver sobre la cuestión de la jerarquía que constituyen loscuatro Profetas vivos y dar una precisión que hemos reservado hasta aquí.Como ya hemos dicho Henoch-Idris está situado en el cielo del Sol, cielo quees el “Corazón del mundo” y el “Corazón de los Cielos”. Digamos ahora queel Sheij el-Akbar designa también a veces a este
    rasûl
    con el epíteto de“Polo de los espíritus humanos” (cf.
    Futûhât
    , cap. 198, s. 24; cf. s. 31) y porotra parte califica al
    maqâm
    espiritual que le corresponde de
    maqâm

    qutbî
    (“polar”) (cf.
    Tarjumânu-l-achwâq
    , 2); ahora bien, tales calificativos no losemplea para ninguno de los profetas que, “vivos” o “muertos”, presiden losotros siete cielos planetarios, aunque cada uno de estos sea el “Polo” delcielo correspondiente. Resulta de ello que, a pesar de las asimilaciones y lasrelaciones de estrecho parentesco que hemos señalado entre los cuatroprofetas vivos, es Idris quien, entre ellos, puede ser considerado como elPolo, y esto tiene su interés cuando se quiere dar mejor cuenta de larelación de este mismo profeta con los trabajos del Supremo Consejo de laMasonería Escocesa. Traducción: Pedro Vela del Campo

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