Tema: Masonería o sufismo

  1. #161
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    El profeta Mohammed dice: Examinad vuestros actos antes de que los Examinen, Evaluad vuestros ser andes de que los Evalúen, y morid antes de que os den Muerte.
    En realidad, uno debe examinarse constantemente, examinar sus acciones y la razón de cometerlas u omitirlas; si observa que son fruto de su gran ego, reprocharlas. Sólo quien obra conforme a la Luz de Allah, recibirá el inmediato estímulo de no equivocarse.
    En el Sufismo harán que te examines, y si tu encuentras que lo que te motiva a acercarte a Dios es por recibir un Paraíso después de la muerte, será mejor que abandones la senda mística del sufismo islámico, o bien si te aproximas a nosotros por temor a ser castigado en el Infierno mejor no te acerques a ningún circulo de Sufíes. La senda que conduce a Allah, ni es de los timoratos, ni de la gente interesada en premios.
    Toda obra de importancia que no es precedida por el recuerdo o mención de Allah, será una obra inconclusa

  2. #162
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    29 ene, 09
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    Predeterminado

    Mirando hacia tu muerte

    En una cripta solamente alumbrada por la débil luz de una vela, me
    hace ver un féretro y un esqueleto, una hoja triangular y una pluma
    para contestar tres preguntas, ese momento me hace recordar cuando
    alguna vez estuve próximo a la muerte.
    Escudriñaba esa cámara sombría detenidamente –
    me obsesionaba la idea de la muerte y el paso al
    más allá, de pronto giro mis ojos hacia el
    féretro y me vi no sé porqué ahí dentro.
    En ese momento recuerdo vívidamente un sueño recurrente. -Voy
    caminando por una gran avenida, llena de ruidos y de personas en
    movimiento, siento que busco algo, pero no sé que es.
    Una sola idea me preocupa y embarga toda mi atención, encontrar eso
    que tanto busco, entro en un edificio que parece por su gran altura
    tocar el mismo cielo, subo piso tras piso, observo a hurtadillas las
    puertas, preguntándome ¿cuál será? ¿Cuál será? De pronto diviso,
    claramente, esa puerta, algo me dice que es esa la puerta que
    necesito cruzar.
    El corazón me palpita con fuerza; sé lo que debo hacer, penetro
    rápidamente, la puerta se cierra tras de mí, sé que no puedo
    regresar
    y que el paso hacia dentro es definitivo.
    Estoy ahí dentro de esa misma cámara de nuevo.
    Lo único que escucho es el tictac de
    un reloj. Bien sé lo que significa para mí el cadencioso rumor de
    aquel reloj que marca horas distintas a las medidas del tiempo
    profano, que me anuncian que pronto moriré.
    Atento e inquieto, enarcando las cejas, miro a un lado y a otro,
    tratando de recordar algo... Es siempre esa misma escena, un lugar
    aislado y desolado, que solamente yo conozco, sumida en una profunda
    soledad de un abandono que sé remota a cientos de años.
    Todo está allí exacto tal cual como en el pasado que si bien he
    olvidado, pero también recuerdo; pues recuerdo bien que este es el
    sitio de mi sepulcro.
    Avanzo, mi cuerpo es ligero y comienzo a subir una escalera bañada
    por
    una luz violeta. ¡Ah! Yo he subido otras veces esta escalera de
    caracol pero, ¿dónde? Y ¿cuándo? Ante mis ojos absortos se extiende y
    alarga, multiplicando sus escalones hasta tocar el mismo cielo.
    Me veo en otras ocasiones subiendo lentamente la escalera como un
    actor que un público silencioso contempla, pero bien sé que este
    público es únicamente mi propia consciencia, y subo, subo, cada vez
    más alto, estoy solo ahí, simplemente
    soñando el mundo que me rodea, un mundo
    que se que no existe y que yo invento, paréceme que marcho para
    desafiar el destino, y descubrir el enigma, mi propio enigma.
    Al final de las gradas, se alza ante mí un portal de oro, se
    encuentra cerrado, pero me parece ridículo, pues a los lados del
    portal no hay muros, y bien se puede pasar por un lado del portal, y
    así ingresar a lo que parece ser un paraíso.
    En ese paraíso todo es luz y tranquilidad, pero nada veo de pronto;
    Pero luego poco a poco se empieza a dibujar una ciudad majestuosa, es
    como si se respirase allí un ambiente tibio, como si irradiase una
    profunda paz y armonía.
    De pronto puedo sentir la mirada atenta de alguien invisible para mí,
    un
    toque ligero sobre mi nuca basta para hacerme recordar parte del
    asunto, esto me inquieta, siento desnuda mi consciencia.
    Luego avanzo, poco a poco al centro mismo, poniendo cuidado en no
    mirar hacia atrás, miles de ojos invisibles me observan. ¿A dónde
    voy?
    Me detengo un momento a reflexionar.
    Recuerdos de un pasado me atormentan, algunos tan remotos y
    olvidados, que ni aún sé si realmente lo he vivido o imaginado.
    De pronto mi memoria se aclara; pero no es mi memoria actual, sino la
    otra, la que perdura por siglos.. Me recuerda que tengo una misión
    que
    cumplir, una misión inexorable para llenar, un deber imperioso del
    que
    jamás podré eximirme hasta que haya sido cumplido. ¡Eso es! ¡Eso es!
    Y
    ahora lo recuerdo vívidamente; es alguien que me espera y me llama
    desde entonces, desde aquellos tiempos remotos; alguien que está
    allí,
    no sé dónde, agitando sus manos, tendidas hacia mí para tomar mis
    manos.
    Mi consciencia despierta, ¡anda! Es necesario cumplirlo rápidamente,
    yo apresuro el paso, que de pronto se convierte en carrera, en una
    carrera desenfrenada.
    El dolor que siento en la frente me advierte que tengo las cejas
    levantadas en arco con expresión de angustia, ¡si llegare, si llegare
    aún es tiempo! Llego al fin a la ultima puerta, mi corazón late con
    fuerza, toco a la puerta.... veo girar la manivela ¡la puerta
    comienza
    a abrirse, lenta, lentamente!
    Y lo que veo tras ella es imposible de describir y a la vez
    sorprendente.


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  3. #163
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    Parte 1

    El Sufismo es menos una doctrina o un sistema de creencias que una experiencia y una forma de vida. Es una tradición de iluminación que lleva adelante la verdad esencial a través del tiempo. Tradición que, sin embargo, debe ser concebida en un sentido vital y dinámico. Su expresión no debe permanecer limitada a las formas religiosas y culturales del pasado. La verdad del Sufismo requiere reformulación y expresión nueva en cada época.

    Esto no significa que el Sufismo vaya a transigir en su desafío con una sociedad obstinadamente materialista. Es y seguirá siendo una crítica al espíritu mundano- gracias al cual nace todo lo que nos hace olvidadizos de la Divina Realidad. Es y debe ser una vía de escape del laberinto de una cultura materialista en bancarrota. Más importante, sin embargo, es una invitación a lo significativo y al bienestar.

    El Sufismo, tal como lo conocemos, se desarrolló dentro de la matriz cultural del Islam. La revelación Islámica se presentó a sí misma como la última expresión del mensaje esencial traído a la humanidad por los profetas de todas las épocas. El Corán reconoce la validez de 120.000 profetas, o mensajeros, que han venido a despertarnos de nuestro mezquino egoísmo y recordarnos nuestra naturaleza espiritual. Confirmó la validez de revelaciones pasadas, al mismo tiempo que aseveraba que el mensaje original fue a menudo distorsionado en el transcurso de los siglos.

    El llamado del Sufismo a la universalidad se basa en el amplio reconocimiento de la existencia de un sólo Dios, el Dios de todas las personas y de todas las verdaderas religiones. El Sufismo entiende ser la sabiduría hecha realidad por los grandes profetas- incluyendo explícitamente a Jesús, Moisés, David, Salomón, y Abraham, entre otros, e incluyendo implícitamente a otros seres iluminados innominados de cada cultura.

    En el mundo Occidental de hoy existen diversos grupos bajo el nombre de Sufismo. Por un lado, están los que sostienen que no puede existir un verdadero Sufismo sin la valoración y práctica de los principios del Islam. Por otro lado, algunos grupos ignoran más o menos las raices Islámicas del Sufismo y toman sus enseñanzas de más atrás, de Sufis que pueden o no haber tenido contacto con enseñanzas específicamente Islámicas. Mas aún, hay quienes aceptan el Sufismo tanto en su esencia como en su forma, mientras hay otros que son Sufis en la esencia pero no en la forma. En mi opinión, una valoración y comprensión del Corán, de los dichos de Muhammad, y del Sufismo histórico es de incalculable valor para el caminante de la vía Sufí.
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  4. #164
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    parte 2

    Históricamente, el Sufismo no fue concebido como separado de la esencia del Islam. Todos sus maestros trazaron su iluminación a través de una cadena de transmisión que partía en Muhammad. Aunque pudieron disentir con ciertas interpretaciones del Islam, nunca cuestionaron la validez esencial de la revelación Coránica, ni fueron fundamentalistas en el sentido de interpretar rígidamente esa revelación o de desacreditar otras creencias. Muy frecuentemente ellos representaron los más altos logros dentro de la cultura Islámica y fueron una fuerza de tolerancia y moderación.

    Durante catorce siglos la vasta tradición Sufí ha contribuido con un cuerpo de literatura sin par en la tierra. De algún modo los principios directrices del Corán, y la heróica virtud de Muhammad y sus acompañantes generaron un ímpetu que permitió que floreciera una espiritualidad de amor y consciencia. Aquellos que siguen la vía Sufí hoy son los herederos de un inmenso tesoro de sabiduría y literatura.

    Comenzando con sus raices en el tiempo de Muhammad, el Sufismo ha crecido orgánicamente como un árbol de muchas ramas. La causa de la ramificación ha sido con frecuencia la aparición de un maestro iluminado cuyos métodos y contribuciones a la enseñanza han sido suficiente para comenzar una nueva línea de crecimiento. Estas ramas generalmente no ven a las demás como rivales. Un Sufí, en algunos casos, puede ser iniciado en más de una rama para recibir la gracia (baraka) y conocimientos de determinadas órdenes.

    Hay poco cultismo en el trabajo de los Sufis. Los Sufis de una orden pueden, por ejemplo, visitar las asambleas de otras. Incluso el carisma de un maestro en particular es siempre considerado desde el punto de vista de que es íntegramente un don de Dios. El carisma tiene valor en cuanto puede atar corazones de estudiantes a un ser humano que representa la verdad de la enseñanza, pero existen muchas salvaguardias para recordarle a todos que el culto a la personalidad y el orgullo excesivo por la propia afiliación son formas de idolatría, es decir, un gran pecado.

    Si hay una verdad central que el Sufismo distingue, es la unidad de ser, el hecho de que estamos integrados con lo Divino. Esta es una verdad que nuestra era está en inmejorable posición de apreciar- emocionalmente, debido a la contracción del mundo gracias a las comunicaciones y el transporte, e intelectualmente, debido a los desarrollos de la física moderna. Somos Uno: una comunidad, una ecología, un universo, un ser. Si es que hay una verdad digna de ese nombre, es que formamos un todo con la Verdad, que no estamos separados de ella. La comprensión de esta verdad tiene efectos en nuestro sentido de quienes somos, en nuestra relación con los demás y con todos los aspectos de la vida. El Sufismo tiene que ver con la comprensión de la corriente de amor que corre a través de toda forma de vida, con la unidad detrás de las formas.

    Si es que el Sufismo tiene un método central, éste es el del desarrollo de la presencia y del amor. Sólo la presencia puede despertarnos de nuestra esclavitud respecto del mundo y de nuestros propios procesos sicológicos, y sólo el amor cósmico puede abarcar lo Divino. El amor es la más alta activación de la inteligencia, pues sin él nada grande se lograría, ya sea espiritualmente, artísticamente, socialmente, o científicamente.

    El Sufismo es el atributo de aquellos que aman. Los amantes son personas que son purificadas por el amor, libres de sí mismas y de sus propias cualidades y completamente atentas al Amado. En otras palabras los Sufis no están inmersos en el servicio por alguna cualidad propia, pues ellos ven todo lo que son y tienen como perteneciente a la Fuente. Un antiguo Sufí, Shebli, decía: " El Sufí no ve nada más que a Dios en los dos mundos."

    Vivimos en una cultura que ha sido descrita como materialista, alienante, neuróticamente individualista, narcisista, y más aún, vivida con ansiedad, vergüenza, y culpa. Desde el punto de vista Sufi, la humanidad hoy en día está sufriendo la peor de las tiranías, la tiranía del ego. Adoramos innumerables ídolos falsos, pero todos ellos son formas del ego.

    Hay muchas maneras en que el ego humano puede usurpar incluso los más puros valores espirituales. El verdadero Sufí es aquel que no reclama para sí ninguna virtud ni verdad, sino que vive una vida de presencia y amor abnegado. Más importante que lo que creemos es la forma en que vivimos. Si ciertas creencias conducen al exclusivismo, a la hipocresía, y al fanatismo, el problema está en la vanidad del creyente y no en la creencia. Si el remedio aumenta la enfermedad, es necesario un remedio aún más básico.
    Toda obra de importancia que no es precedida por el recuerdo o mención de Allah, será una obra inconclusa

  5. #165
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    Parte 3

    La idea de presencia con amor puede ser el remedio más básico para el materialismo prevaleciente, para el egoísmo, y la inconsciencia de nuestra era. En nuestra obsesión con nuestros falsos yoes, en nuestro darle la espalda a Dios, hemos perdido nuestro Yo esencial, nuestra chispa divina. Olvidando a Dios nos hemos olvidado de nosotros mismos. Recordando a Dios empezamos a recordarnos nosotros mismos.


    El Sufismo es el viaje del buscador hacia Allah. Este tránsito consiste en reconocer que la ciencia y la acción son igualmente necesarias, ya que un conocimiento que no se pone en práctica es locura. Es la vía del saboreo, de la experiencia inmediata, de contemplar las cosas tal como son y vivirlas y sentirlas con los cinco sentidos, especialmente, con el órgano del corazón (el “sexto sentido”); porque es la intuición del corazón la que nos proporciona el saboreo de los estados espirituales, en plena conciencia real y verdadera.

    El Sufismo es una vía personal y social, en donde el ego se purifica de los defectos del carácter. De este modo, el corazón se desmantela de todo aquello que no es Allah, para estar en el constante recuerdo de Él.

    El sufí es aquella persona que ha alcanzado la meta del camino espiritual: la santidad; es decir, la proximidad y la amistad con el Gran Amigo y Amado, Allah. Los demás, son buscadores y aspirantes en el Camino.

    Al que sigue esta vía se le llama pobre, faquir, porque la “pobreza” en la vida espiritual es un estado imprescindible y necesario para llegar a ser santo o wali. La naturaleza de esta “pobreza” no es material. La mayor pobreza es el miedo a ser pobres en cualquier sentido. Nosotros somos pobres y Allah es el que todo lo posee. Si reconocemos que somos dependientes de Él y aceptamos Su decreto, entonces alcanzaremos la paz. De ahí las palabras del Mensajero de Allah, (s.a.w.a), quien dijo:”Quien me ama de verdad, que se apreste a la pobreza, porque ésta le sobrevendrá más rápido que el caudal de un río bajando por la ladera de una montaña”.

    ÓRDENES SUFÍES (TARIQAS)
    La traducción de la palabra tariqah es cofradía orden o camino sufí, literalmente significa camino estrecho de montaña, sendero difícil y peligroso. Es un sendero que va desde el exterior al interior. Las órdenes sufíes van surgiendo en el mundo islámico entre los siglos X y XIII. Los grandes maestros forman discípulos y escriben importantes tratados sobre la Realidad y la forma de conseguir el conocimiento espiritual que permite el acercamiento y la comprensión de esta Realidad, de este modo se forma una “cadena” de transmisión de la tradición espiritual desde un maestro vivo a un discípulo presente, en la que no sólo se transmite conocimiento, sino algo más sutil y del dominio del corazón, la barakah, la bendición, la misericordia divina, que actúa como agua vivificadora. El maestro, Shayj, toma al buscador de la mano llevándole a su destino, es decir, a la perfección de sí mismo en la vida cotidiana y al encuentro con Allah. A esta cadena se le llama silsilah, y es una lista de nombres de maestros, Shuyujs, que se remonta a través de los siglos hasta el Profeta Muhammad (s.a.w.s) Las tariqas llevan el nombre del santo maestro. Por ejemplo, la Orden Qadiriyah, por su fundador Abd Al-Qadir Al-Yilani, muerto en el 1166. La Orden Shadiliyah, fundada por el marroquí Abdu Al-Hasan ash-Shadili (1258) La Orden Mevleví, derviches giróvagos, cuyo fundador fue Mawlana Yalaluddín Rumi (1273). La Orden Naqshbandiyah, por Bahauddín Al-Naqshband, de Bujara (1390)

    Las órdenes sufíes están asentadas firmemente por todo el mundo y, aunque han sido perseguidas, rechazadas y deformadas en sus fundamentos por el colonialismo y el wahabismo, siguen aún vivas y clarificadas en sus principios. La importancia que tienen las órdenes sufíes en estos tiempos de cientos de formas de espiritualidad, se debe a que de ellas se puede obtener un conocimiento vivificador y unas prácticas sencillas y poderosas para alcanzar el objetivo: el conocimiento de uno mismo, del mundo y de Allah. Si apartamos de nosotros los velos que nos ocultan la realidad (estereotipos, prejuicios, etc.) y somos capaces de conocer la verdad histórica del Sufismo y sus fundamentos, abriremos una vía de solución para nuestras vidas y la crisis mundial.

    ALGUNOS DE LOS PRIMEROS SUFÍES
    Desde principios del siglo VIII al X aparecieron las primeras figuras antecesoras del Sufismo. Hasan Al-Basri (709-728) y Rabi´a al- Ádawiya de Basora (Irak) (713?-801), que en uno de sus poemas expresa la profundidad de su corazón: “¡Oh mi Señor¡, si Te adoro por miedo del Infierno, quémame en el Infierno, y si te adoro por la esperanza del Paraíso, exclúyeme de él, pero si te adoro por Ti mismo no me apartes de Tu belleza eterna” (Santa Teresa de Jesús se inspiró en este poema) Le siguieron: Dhun Nun ( murió en 859), Al-Bastami (874), Iman Yunayd (910), Al-Hallay (858-922), Abdul Qadir Al-Yilani (1166), el murciano Ibn ‘Arabi (1165-1240), Rumi (1273) y Abul Hasan Al-Shadilí (1258), fundador de la cofradía occidental shadiliyah...

    Estos representantes del linaje del Sufismo, saborearon las ciencias de los estados espirituales y las compilaron y sistematizaron en un cuerpo teórico llamado Tasawwuf (Sufismo). Estudiaron la alquimia interior, las ciencias de lo Invisible, el amor por Allah y la unión con Él como la suprema meta del hombre, la ciencia de las moradas y los estados espirituales.

    MÉTODOS, TÉCNICAS Y PRÁCTICAS SUFÍES.
    Desde los primeros tiempos los maestros sufíes han elaborado y transmitido la “ciencia de los estados espirituales”, una “psicología” de la espiritualidad, consistente en la puesta en práctica de ese conocimiento, el cual no puede transmitirse mediante libros. El buscador recorre el camino en la observación de sí mismo, conociendo los estados y las moradas por donde pasa.

    Todas las órdenes sufíes tienen en común la práctica del Islam y del “recuerdo de Allah”, dhikr, estar en compañía de los hermanos sufíes, la cortesía, adab, para con los compañeros y con el maestro Shayj.

    El dhikr es una recitación continuada de los nombres de Allah -u otras formas para recordarLe-, en voz alta o en silencio. El dhikr puede ir acompañado de movimiento y de la respiración, puede hacerse individual o en grupo. Las reuniones de dhikr están acompañadas en algunas tariqas por instrumentos de percusión y de la recitación de poemas de santos sabios o del Corán. El Shayj y el dhikr tienen la capacidad para despertar al buscador del sueño de su ignorancia. Hay otras prácticas entre las órdenes sufíes que no son comunes, tales como el canto sama´ de amor por Allah, por Su creación y por el Profeta (s.a.w.s) y el círculo de hiperventilación hadrah -cuyo significado es Presencia, la Presencia de Allah- en el que se repite el nombre de Allah el Viviente, esta práctica fue creada por un sufí del siglo XII, el Shayj Abdel Qadir al-Yilani.

    El giro derviche fue ideado por Rumi en Konia. Su aprendizaje dura un tiempo largo, porque durante ese tiempo se recibe la transmisión del conocimiento y de la barakah. La técnica consiste en girar sobre el pie izquierdo, que hace de eje y centro del cuerpo. El giro se realiza hacia la izquierda (sentido levógiro, como en las vueltas a la Caaba en Meca), simbolizando la aniquilación del ego y el viaje al encuentro de Allah. Durante el giro se repiten los nombres de Allah.

    En algunas órdenes se emplea el análisis simbólico de los sueños, considerando que hay dos tipos de sueños: los producidos por la actividad mental y aquellos que son del mundo de lo Invisible. También son usados los relatos de cuentos con metáforas, los consejos. Aunque todo eso es también propio del Islam

    Mensaje emitido en la página de la Gran Logia Ibérica Unida
    http://www.gliu.es/index.php?id=557
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  6. #166
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    Si un diamante se pierde bajo las cenizas, sigue siendo de gran valor. Si las cenizas ascienden al cielo, continuarán sin valor. Por ello busca ese diamante perdido
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  7. #167
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    Sura 4
    An-Nísa
    44. ¿No has visto a quienes han
    recibido una porción de la Escritura?
    Compran el extravío y quieren que
    vosotros os extraviéis del Camino.
    45. Alá conoce mejor que nadie a
    vuestros enemigos. Alá basta como
    amigo. Alá basta como auxiliar

    Unos los amigos son tomados de forma repentina por Allah, estos son arrebatados de sí mismos, y son llevados ante la presencia Divina. Otros en el camino de la lucha se purifican día a día hasta alcanzar a estar ante la presencia Divina, pero siempre son auxiliados por Allah.
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  8. #168
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    Libertad- Esta es una palabra peculiar, porque no podemos saber qué es realmente la Libertad. No podemos explicársela o describírsela a los demás. Sólo podemos saber de ella cuando la hemos perdido. Incluso pensamos que estamos en libertad cuando verdaderamente no lo estamos. Y es que bajo las leyes naturales del Universo, la libertad solamente se da en parcialidades; y para conquistarla parecemos ir en contra de las mismas leyes que rigen el Universo. No podemos ni siquiera reconocer a la Libertad cuando está presente. Consecuentemente, estamos siempre en un estado de duda, donde la palabra libertad no significa absolutamente nada. Y es que Libertad no es precisamente hacer lo que uno quiere, sino más lo que uno debe. La Libertad pertenece al tipo mundo al que aspiramos como masones. – No al tipo mundo en el cual nos encontramos actualmente. El mundo profano con sus religiones y formas sociales nos ha condicionado a ver a la Libertad patas arriba. Pensamos de la libertad como un escape, liberarnos de lo que tanto nos constriñe, de las reglas y las leyes que no nos convienen en lo personal. La Libertad al Estilo Masónico es una Libertad Real; es Libertad hacia lo Verdadero, es la Libertad que necesitamos y no el Libertinaje que caprichosamente deseamos. En ese mundo Libre no somos extranjeros, sino es donde encontraremos nuestro lugar, y donde todo lo que todos hagamos corresponderá a lo que Realmente somos. La Libertad no puede ser comprendida por la mente mundana, puesto que es propiedad de la Voluntad Divina. Para una mente profana, la Libertad parecería No Libertad, y le esclavitud a los vicios parecería Libertad(así que cuidado con los vicios, son una puerta falsa a la Libertad). Sólo aquellos que han sentido la Libertad Real pueden comprender lo que esto significa.
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  9. #169
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    Según Yalaluddín Rumí verdadero artífice de la escuela sufí mevleví de los
    derviches giróvagos: “Existen muchos pecados benditos y muchos actos
    de sumisión a Dios que son nefastos”. Lo cierto es que, afirman los
    sufíes, si la conducta externa y las creencias de los seres humanos
    sirviesen por sí solas para hacer santos u hombres plenamente
    realizados, la Tierra sería un paraíso celestial habitado por
    impolutos seres de luz, pero me temo, lamentablemente, que no es el
    caso. La senda, como los propios místicos Sufíes gustan de llamar al Sufismo
    “ Camino” no conoce límites, ni sabe de ataduras, puesto que es, precisamente,
    eso: el aprendizaje y saboreo de la libertad sin lindes, absoluta,
    radical.:
    “El sufismo es libertad, generosidad y ausencia de coacción”. Una libertad, en
    primer lugar, que libera de toda sujeción y sometimiento; una
    generosidad que no está inspirada por el proselitismo, y, por fin, una
    ausencia de coacción en todos los sentidos, basada en el principio
    coránico8 que afirma con nítida rotundidad que en el camino espiritual
    no puede haber rastro alguno de coerción, ya sea ésta política,
    económica e intelectual, pero también psicológica. ¡Ha habido, y hay,
    en el sufismo una coerción emocional y afectiva!
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  10. #170
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    El Sufismo una rebeldía permitida.

    El sufismo es una deslumbrante rebeldía permitida por el Islam y, al mismo tiempo, un acto de protesta consentida. Así el sufismo es “un testimonio irremisible del Islam espiritual, con la tendencia a reducir al Islam legalista y literalista” De ahí, entre otras cosas, que los sufíes hayan expresado con sorprendente atrevimiento su pasión iconoclasta. Y para escándalo de teólogos y jurisconsultos islámico: “Nuestra santa obra sufí no se habrá concluido, hasta que yazcan en ruinas todas los dogmas que se levantan bajo el sol. El verdadero musulmán luchará hasta que sean una sola todas las comunidades”. La veta de disidencia espiritual y el antidogmatismo ha sido enorme en la historia del Islam, mucho más amplia de lo que algunos quieren, o pueden, reconocer. Y es que “los místicos sufíes musulmanes”, , “gozaban y gozan de una libertad de expresión, cosa que no tienen ni tuvieron sus hermanos cristianos, servidores de la Iglesia católica, que prosiguieron al gnosticismo cristiano hasta casi destruirlo por completo, y, cuando los sufíes se excedían en sus reclamos, el pretexto de éxtasis divina solía valerles como excusa suficiente”, lo cual en modo alguno implica, no obstante, que las disensiones entre sufíes y religiosos legalistas en el seno del Islam no hayan acabado de forma trágica.http://groups.google.com/group/secreto-masonico
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