Publicado en Tlaxcala (Alérgicos abstenerse )
Los énfasis son míos
Por supuesto no estoy de acuerdo con el fondo de este mensaje que pretende que los sionazis sigan viviendo en un estado racista en la Palestina ocupada y sin reconocer el derecho al retorno a sus casas a los palestinos expulsados de ellas después de la partición de Palestina.
Pero son signos alentadores de como va la cosa.

Un saludo

Jorge Aldao

¡Bien por los objetores de la derecha!

AUTOR: Meir MARGALIT מאיר מרגלית

Traducido por Carlos Sanchís. Revisado por Caty R.

¡Felicidades a los que se niegan a obedecer los decretos emitidos por el gobierno israelí para el congelamiento de la construcción de las colonias en los Territorios Ocupados! ¡Felicidades a quienes declaran que continuarán construyendo incluso sin permiso!

Como miembro activo del ICAHD, el Comité Israelí Contra las Demoliciones de Casas, que ha estado tratando desde hace años con la construcción, supuestamente ilegal, de casas que el Estado de Israel después demuele en Jerusalén Este, simpatizo con los colonos y los veo como nuestros discípulos, pero al revés. Aunque ambos hemos adoptado el mismo enfoque, hay una diferencia considerable. Nosotros reconstruimos las casas de los palestinos que tratan de vivir en su propia tierra. Incluso cuando son acusados de construcción ilegal, nadie disputa su legítima propiedad de la tierra, mientras que los colonizadores, por contraste, construyen sus casas sobre la tierra de otra gente en contravención del Derecho Internacional o según leyes legisladas por el gobierno israelí para desplazar de la tierra a sus legítimos propietarios árabes. Sólo los judíos reconocen la validez de esta ley; el mundo entero condena enérgicamente estos actos y declara que estas colonias deben desmantelarse.

Además, las casas árabes que nosotros reconstruimos no se interponen en el camino de la paz ni de la coexistencia entre nuestros dos pueblos; por el contrario, la solidaridad creada por nuestras reconstrucciones fortalece las oportunidades para la paz y la reconciliación. Las casas que los colonos construyen son un obstáculo para la paz y socavan cualquier posibilidad de compromiso entre los dos de pueblos.

Más allá de las diferencias entre nosotros, también es importante enfatizar lo que compartimos: ¡Ambos contribuimos al desmoronamiento del Estado de Israel! Es cierto que cada uno de nosotros venimos de una dirección diferente y estamos motivados por valores distintos, pero en cuanto al fin, ambos lograremos el mismo resultado. Los soldados de los batallones de Sansón y Nasón que rechazan evacuar colonias de mala gana contribuyen al desmantelamiento de la autoridad del Estado y por eso el periodista Yair Sheleg escribió en Haaretz que "la división del ejército en base a órdenes derechistas e izquierdistas es una receta segura para un grave daño al ejército y a la sociedad". Hazaq ve-amatz, otros fortalecerán tus manos. Habéis conseguido catalizar lo que nosotros hemos sostenido durante años, que el Estado de Israel en su forma actual debe desmantelarse.

El desmantelamiento es necesario si queremos crear algo nuevo, positivo y cuerdo. El Estado como existe en la actualidad, en la forma en que se ha solidificado en los últimos 42 años y más, se ha torcido tanto que no puede enderezarse. La ocupación ha corrompido todo tan profundamente que no puede ponerse en la trayectoria correcta sin un replanteamiento fundamental y un cambio de estructura, ideología y política. Sólo nos queda cerrar la tienda y comenzar de nuevo. La ocupación contiene dentro de sí misma las semillas del desmoronamiento del Estado y es bueno que los colonos ahora estén acelerando el proceso, que surge de las raíces de esa ocupación. Hoy está claro para todos que es imposible tener ambos Estados y los Territorios Ocupados, y que la ocupación ocasiona no sólo corrupción, sino también desintegración.

Un Estado normal necesita una ética compartida por la mayoría de sus ciudadanos, mientras que la ocupación ocasiona polarización. Impide que la gente vaya unida. Lo que una vez era el único "desacuerdo" entre la derecha y la izquierda ha llegado a ser hoy una brecha que no puede unirse. Por ahora está claro que no tenemos nada en común con el "kippot de punto" los colonos religiosos, y que deberíamos apresurarnos a distanciarnos de ellos antes de que el incendio ajeno de ardiente injusticia que los quema por dentro nos encienda también.

Es lamentable que hayamos llegado a esto: no era por este Israel por el que rezábamos. Pero desde el momento en que quedó claro que nos estancábamos profundamente en los Territorios Ocupados sin un acuerdo visible en el horizonte, habría sido preferible dejar que la fuerza de los principios desmantelara el Estado. En nuestra historia hemos conocido situaciones dramáticas en las que el reino judío fue desmantelado, y el fénix, como nosotros, renació de sus cenizas y nos creamos de nuevo. Esto sucederá nuevamente, y esta vez sólo puede ser para mejor, porque no puede haber nada peor que lo que tenemos ahora, con la ocupación definiendo nuestra existencia nacional.

Un nuevo Estado sin los Territorios Ocupados será más cuerdo. Todavía tendrá pirómanos y nacionalistas de la derecha de diversos tipos, pero sin ingredientes inflamables en sus manos serán menos peligrosos. No es su visión del mundo lo que nos pone en peligro, sino su capacidad de actuar. Desde luego será fastidioso tener reaccionarios en nuestra casa, pero por lo menos no constituirán un peligro ni para nosotros ni para los palestinos, y sabremos cómo tratar con ellos.

Fuente: Thumbs Up To The Right-Wing Refuseniks

Artículo original publicado el 31 de diciembre de 2010

Sobre el autor

Carlos Sanchís y Caty R. forman parte del colectivo Rebelión. Carlos es, además, miembro de Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingüística. Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor, a la revisora y la fuente.

URL de este artículo en Tlaxcala: http://www.tlaxcala.es/pp.asp?reference=9674&lg=es