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Tema: Mi novia es musulmana

  1. #291
    victorandres-ceo-438 Guest

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    En el coran no dice que no se pueden casar 2 personas de diferentes religiones,en el caso que lo hagan,tienen que arreglar muchas cosas para que el dia de mañana no tengan problemas de convivencia!,yo tuve una mala experiencia con respecto a eso,pero conozco a matrimonios mixtos aca en Argentina que son felices hace muchos años.

  2. #292
    carmen-neva-677 Guest

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    hola yo siempre he pensado que el amor estaba por encima de religiones culturas razas y edades cuándo se encuentran dos corazones blancos surje esa magia ese sentimiento puro que solo sabe de amor, soy española y tengo una relación con un egipcio que me a robado mi corazón leo sobre el islám para saber más de él y de sus costumbres soy muy flexible solo puedo decir eso espero que con respeto y tolerancia nos entendamos yo confio en el amor saludos a mi nombre es Carmen encantada de leer vuestos comentarios me ayudan a saber más

  3. #293
    victorandres-ceo-438 Guest

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    coincido con tigo en todo,para el amor no hay religion,si los dos tienen fe,por mas que sean religiones diferentes y si los 2 tienen fe se puede llevar bien la relacion

  4. #294
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    Lo que dice el Corán sobre el matrimonio entre hombres y mujeres musulmanes con no musulmanes


    28/02/2013 - Autor: Asma Lamrabet - Fuente: Webislam

    Ni que decir tiene que la unión conyugal entre una musulmana y un no musulmán representa uno de los grandes temas de debate tabú sobre el Islam.

    Según un consenso casi general y religiosamente hermético, está formalmente prohibido para una musulmana contraer matrimonio con un no musulmán, sea cual sea la religión de este último. Mientras que para un musulmán está permitido el casarse con una no musulmana, especialmente una cristiana o una judía, siendo estas últimas consideradas por la tradición escolástica islámica como pertenecientes a las «gentes del Libro»1 .

    ¿Qué dice entonces el Corán y cómo trata esta cuestión del matrimonio de musulmanes y musulmanas con quienes no pertenecen a esta misma religión? En el Corán hay solo un versículo que habla de este asunto de forma específica. Este versículo es, sin duda, el versículo principal que define la prescripción con respecto al matrimonio con una cierta categoría de no musulmanas.

    «Y no os caséis con mujeres que atribuyen divinidad a otros junto con Dios (al muchrikat) hasta que hayan llegado realmente a creer (hata you’mina): pues cualquier sierva de Dios creyente es ciertamente mejor que una mujer que atribuye divinidad a otros junto con Dios, aunque esta os guste más. Y no deis en matrimonio a vuestras mujeres a hombres que atribuyen divinidad a otros junto con Dios (al muchrikin) hasta que hayan llegado realmente a creer (hata you’minou): pues cualquier siervo de Dios creyente es ciertamente mejor que un hombre que atribuye divinidad a otros junto con Dios, aunque este os guste más. Estos invitan al fuego, mientras que Dios invita al paraíso y a la obtención del perdón con Su venia; y hace claros los mensajes a la humanidad para que los tengan presentes.» Corán 2;221.

    Este versículo es completamente transparente en cuanto al mandato coránico que prohibe el matrimonio entre creyentes, hombres o mujeres, y aquellos o aquellas que en aquella época eran designados bajo el término «muchrikin», o dicho de otra manera, politeístas.

    Habrá que tener en cuenta el hecho de que esta prescripción coránica tenía mucho sentido en aquella época, donde no está de más recordar que los políteístas (al muchrikin) se habían involucrado en una guerra sin piedad contra los creyentes musulmanes. También hay que recordar que los politeístas representaban la casta de los pudientes de la época, que vivían en la opulencia y el derroche de una riqueza que rozaba la indecencia, y cuyo modo de vida era duramente cuestionado por la imparcialidad y la equidad de los nuevos valores sociales impuestos por la ética coránica.

    El Corán parece comprender que pueda existir una afinidad entre un creyente o una creyente y una persona politeísta, aunque recomienda altamente evitar una alianza de este tipo. Es tanto así que el versículo parece incitar a musulmanes, hombres y mujeres, a preferir los humildes esclavos creyentes que los ricos y arrogantes politeístas, incluso si en apariencia pudieran ser más atractivos que los pobres esclavos.

    Esta alusión a los esclavos, hombres o mujeres, es bastante reveladora de los valores morales que intentaba inculcar la Revelación coránica. «Tolerando» siempre, en principio, los antecedentes de una situación universal donde la esclavitud era algo corriente, el Corán intentaba a la vez romper las primeras cadenas de la jerarquía social, prefiriendo estos «pobres» esclavos creyentes en lugar de quienes vivían en la insolencia de la riqueza y el derroche de la élite de la época.

    Al casarse con los esclavos, a pesar de su situación de precariedad social, el islam incitaba a los musulmanes a valorar a las personas más allá de su estatus social y, a partir de ahí, a re-equilibrar las desigualdades pretendidas por el sistema étnico tribal de aquella época.

    Por otro lado, hacía falta proteger a los nuevos creyentes de las exacciones llevadas a cabo por los politeístas que en esta nueva religión veían un peligro para sus propios intereses. El Corán exhorta a los musulmanes y a las musulmanas a unirse con creyentes que, como ellos, tenían esta consciencia de la fe y la justicia en la tierra. Se trataba de evitar a toda costa el matrimonio con politeístas que se ensañaban en combatir una religión que sin lugar a dudas se posicionaba a favor de los más desfavorecidos y oprimidos de la tierra.

    Los musulmanes y las musulmanas estaban por tanto invitados a unirse con quienes, como ellos, se encontraban en esta creencia en un Dios trascendente, símbolo de un monoteísmo depurado de todas las divinidades materiales y de todas las injusticias.

    El versículo en cuestión estipula pues que a los hombres musulmanes y a las mujeres musulmanas les está permitido contraer matrimonio con creyentes (mu’minin) y abstenerse de casarse con politeístas (muchrikin). Observemos primeramente el enfoque igualitario del versículo hacia hombres y mujeres y que no se presta confusión alguna. El mandamiento es perfectamente igualitario e interpela hombres y mujeres de una forma estrictamente equivalente.
    Boicot a los ocupantes de Palestina
    http://foro.webislam.com/showthread.php?t=837

  5. #295
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    Como contrapartida, lo que es tema de debate y que el versículo no define de forma clara, es el concepto del creyente y de la creyente con los cuales los musulmanes y musulmanas están autorizados a unirse.

    ¿De qué «creyentes» se trata? ¿Se trataba únicamente de aquellos que acababan de abrazar el Islam? ¿O quizás se trataba de la creencia en el sentido amplio del término, la creencia en un Dios y en una Revelación monoteísta, lo que incluye normalmente a los creyentes de otros monoteísmos?

    Es cierto que el versículo presenta una libertad importante en cuanto a la interpretación que de él puede extraerse, pero sea cual sea esta interpretación, hay al menos una cosa está clara en esta prescripción coránica y es el hecho de que lo que vale para los hombres musulmanes vale para las mujeres musulmanas.

    Ahora bien, esto no es en absoluto lo que se extrae de las diferentes compilaciones de exégesis islámicas. Efectivamente, cuando recorremos los diferentes comentarios coránicos clásicos, nos quedamos bastante perplejos al constatar que por medio de un consenso establecido, esta noción de «hombres creyentes y mujeres creyentes» se ha percibido de forma diferente según se tratase de hombres musulmanes o de mujeres musulmanas.

    En efecto, el conjunto de comentarios clásicos se ha centrado en la primera parte del versículo que interpela a los hombres musulmanes, mientras que los debates divergentes se han focalizado especialmente alrededor de los conceptos de «mujer creyente» y de «mujer politeísta» con la que un musulmán estaba legalmente autorizado a unirse2 .

    El exégeta Ibn Kathir comienza su comentario a este versículo definiendo «politeístas», precisando que se trataba de personas que pertenecían a quienes adoraban los ídolos (abadatu al assnam)3.

    La mayoría de las exégesis, tanto clásicas como contemporáneas, van a detallar mucho la primera parte de este versículo, que interpela a los hombres musulmanes, prestando muy poca atención al final a la segunda parte, donde se trata el mismo caso, es decir, el que concierne a las mujeres musulmanas.

    Es así como constatamos que los comentaristas van a estipular que los hombres musulmanes están autorizados a desposar mujeres que pertenezcan a «las gentes del Libro» (ahl al kitab), es decir, cristianas o judías, que son consideradas por la mayoría de estos mismos comentaristas como pertenecientes a la gran comunidad de los creyentes. La mayoría de los exégetas van a justificar sus argumentaciones en el hecho en que este versículo estaba, legitimado por otro versículo que confirma la permisión dada a los hombres musulmanes de casarse con cristianas o judías y que, de paso, excluía a estas últimas de la noción de incredulidad o Kufr afirmada por otros sabios4.

    Realmente, el versículo al que hacen alusión estos diferentes comentaristas dice lo siguiente:


    «Y os están permitidas las mujeres creyentes en esta escritura divina, y las mujeres de entre quienes recibieron la revelación antes que vosotros --si les dais sus dotes, tomándolas en matrimonio, no en fornicación ni como amantes secretas.» Corán 5; 5.


    Para la mayoría de los exégetas, este versículo parece cerrar el debate sobre la «incredulidad» de los cristianos o judíos, declarándolos inocentes tanto del concepto de incredulidad como del de politeísmo o Shirk.

    El exégeta Ibn Achour se extenderá un poco más en su comentario precisando que lo que está terminantemente prohibido para los musulmanes hombres o mujeres son los politeístas (al muchrikin) mientras que las personas que pertenecen a otras religiones monoteístas no están citadas de forma obvia. Por otro lado, le parece que el concepto de politeísta no tiene contenido claro, incluso si concluye a semejanza de otros sabios, que el matrimonio está autorizado para los musulmanes con cristianas y judías5.

    En cuanto a la segunda parte del versículo coránico, que parece ofrecer las mismas libertades para las mujeres musulmanas que las ofrecidas para los hombres musulmanes, podemos afirmar inequívocamente que los sabios y juristas musulmanes concurren por unanimidad en que la unión entre una musulmana y un no musulmán ya sea politeísta, cristiano o judío, está estrictamente prohibida.

    Ibn Achour afirma que no hay textos que permitan o que prohiban la unión matrimonial entre musulmanas y hombres cristianos o judíos. También afirma que el conjunto de la comunidad de sabios ha acordado prohibirla por diversas razones, algunas surgidas de la analogía (al quiyass) y otras del consenso (Ijmaa) pero confiesan que no existen razones precisas que se desprendan de los textos sagrados6. Para este mismo sabio, la prohibición para una musulmana de contraer matrimonio con un cristiano o judío, no surge de ningún texto coránico o profético, sino más bien de un acuerdo llevabo a cabo por el conjunto de sabios de todas las épocas7.

    La mayoría de los sabios, pues, dan muy pocas o no ninguna explicación detallada en cuanto a esta prohibición que parece contradecir el sentido general del versículo, igualitario en su formulación para los hombres y para las mujeres.

    Sin embargo, otros comentaristas intentarán justificar esta prohibición con otro versículo que afirma la siguiente:

    «¡OH VOSOTROS que habéis llegado a creer! Cuando vengan a vosotros mujeres creyentes que han abandonado el ámbito del mal, examinadlas, aunque sólo Dios es plenamente consciente de su fe; y si comprobáis que son creyentes, no las devolváis a los que niegan la verdad, pues no son ya lícitas para sus antiguos maridos, ni ellos son ya lícitos para ellas.» Corán 60;10

    Por otro lado, tanto el contexto de revelación de este versículo como su sentido general, se encuentran muy lejos del caso del matrimonio con los no-musulmanes. La exégesis clásica, efectivamente, relata que este versículo fue revelado cuando dos hombres del clan de los politeístas de Quraish fueron a reclamar la vuelta de su hermana Um Keltum Bint Aqabah, convertida al Islam y que había emigrado a Medina con el fin de unirse a la comunidad musulmana8.

    Cabe recordar aquí que en esta época el Profeta había sellado un pacto de entendimiento, el pacto de al-Hudaybya, con la tribu enemiga de los Quraish. Entre las cláusulas de este pacto, que recomendaba el cese de la guerra durante diez años, se estipula que, durante este período, todo miembro de Quraish que fuese a reunirse con el Profeta a Medina sin el permiso de un tutor legal, debía ser extraditada a La Meca.

    Um Keltum, que fue la única de toda su familia convertida y que tuvo que huir de uno de los contextos más hostiles, suplica que no la devuelva con los suyos, con el fin de no continuar viviendo el injusto trato contra ella9.

    El versículo fue, por tanto, revelado, con la finalidad de impedir la extradición de las mujeres que se habían convertido al Islam para que no se vieran expuestas a las represalias de sus respectivas familias. Así es como el Profeta se niega a devolver a las mujeres exiliadas al clan enemigo, mientras que el acuerdo fue mantenido para los hombres.

    Como podemos constatar, este versículo no hace de ninguna manera alusión a ningún matrimonio con no-musulmanes sino que más bien responde a exigencias estratégicas de protección de las mujeres convertidas al Islam contra la voluntad de sus familias y, mujeres que de forma voluntaria habían pedido la protección del Profeta.
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  6. #296
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    La contradición que podemos extraer en estos comentarios clásicos reside en el hecho de que, según los sabios, las mujeres musulmanas no deben unirse con no-creyentes, incluyendo en este grupo a los hombres cristianos y a los judíos. Mientras que para los hombres musulmanes, las cristianas y las judías, por tanto, se consideran creyentes. ¿Cómo puede considerarse que, en una misma comunidad cristiana o judía, los hombres sean considerados como no-creyentes mientras que las mujeres de estas mismas comunidades deberían ser creyentes?

    Ante la ausencia de pruebas evidentes en cuanto a la prohibición del matrimonio de musulmanes con personas que pertenezcan a otras religiones monoteístas, los sabios contemporáneos justifican sus afirmaciones con la «debilidad natural» de las mujeres musulmanas que, bajo la influencia «nefasta» de sus maridos cristianos o judíos, pueden ser «desviadas» del camino del Islam, lo que necesariamente va a repercutir en la educación de los hijos. Al contrario, el hombre musulmán puede tener ascendencia por su esposa cristiana o judía y mantener intacta su fe además de preservar la de los hijos. Esta suposición generalizada no siempre es verdad y la «fuerza» o «debilidad» de las convicciones religiosas no es inherente al sexo de la persona, sino más bien a su personalidad y su carácter.

    De hecho, el argumentador no es convincente ya que si el versículo, como es interpretado de forma unánime hoy, prohibe el matrimonio entre una musulmana y un cristiano o un judío, entonces lo prohibe para el hombre musulmán también.

    Sin embargo, tal y como muestran numerosos versículos y la ética global del Islam, a los cristianos y a los judíos se les considera de forma consensuada como creyentes pertenecientes a las religiones reveladas, y esto incluso existiendo divergencias con respecto al dogma y a la filosofía teológica.
    En conclusión, lo que se desprende del conjunto del análisis de este versículo es que lo que prohibe formalmente el Corán es la unión entre musulmanes, hombres y mujeres, con politeístas.

    El versículo sobre el matrimonio entre musulmanes hombres o mujeres y creyentes de otras religiones implica reglas que son idénticas y completamente igualitarias en cuanto a su formulación coránica. Aunque no podemos obviar que existe una unanimidad jurídica en cuanto a la prohibición del matrimonio de una musulmana con un judío o un cristiano, a pesar de que no existe en ninguna parte del Corán una prescripción que justifique esta discriminación. Las preguntas que quedan son las siguientes: ¿Cómo podemos hoy, en este caos conceptual, cultural y globalizado, a categorizar a las personas según su fe, su pertenencia religiosa o cultural ? ¿Cómo se reconoce a un musulmán, un creyente, un cristiano, un judío o a un politeísta? ¿Y qué decir de todos aquellos que, perteneciendo a una cultura religiosa determinada (muchos de ellos musulmanes) se declaran en su alma y consciencia ateos o agnósticos?

    ¿Qué decir de las personas de cultura musulmana que se casan entre ellos y que en algunos casos no comparten como herencia religiosa más que el apellido y algunas tradiciones culturales festivas? Mientras que un no musulmán que debe casarse con una musulmana de cultura debe, en la mayoría de los casos, mantener su islam en «apariencia» para «guardar la cara» mientras que el resto solo es fachada e impostura.

    Es cierto que los matrimonios llamados «mixtos» pueden comportar más riesgos de malentendidos por el hecho de las diferencias culturales o religiosas y que en un cierto punto pueden comprometer el equilibrio de la vida común. Pero esto es inherente a todos los matrimonios, lo esencial es intentar alcanzar esta unión intelectual y espiritual cuya fuerza principal reside en el respeto mutuo.

    De esto es de lo que se trata, a pesar de todas las diferencias y problemas que pueden surgir durante una vida común. Es fundamental el respeto mutuo que será lo que haga reinar la serenidad y la armonía de un amor cuya mayor fuerza residirá, ahora y siempre en el respeto al otro, a sus convicciones y a sus tradiciones.

    Aquí no se trata en ningún caso de incitar a las jóvenes musulmanas a burlarse de ciertas tradiciones que, a propósito, buscan preservar su herencia espiritual familiar, sino que más bien se trata de no quedarse encerrados en lo que no se dice y en las prácticas sociales hipócritas, a veces incluso injustas.

    Habrá que tener el coraje intelectual de abordar este tipo de temas en el seno de los debates sobre el islam con el fin de evitar el sufrimiento moral y la culpabilidad que corroen el corazón de muchos jóvenes musulmanes de hoy, especialmente de aquellos que viven en Occidente y que inevitablemente se ven confrontados a este tipo de encuentros en su vida personal.

    Hará falta que estos jóvenes musulmanes y musulmanas, a la hora de elegir a su esposo o esposa, lo hagan desde la serenidad y la clarividencia de una responsabilidad asumida y compartida de una y otra parte.

    Esto es lo que falla en nuestras sociedades musulmanas de hoy donde los desembolsos y el conformismo social prevalecen sobre la honestidad intelectual y espiritual. Ahora bien, se trata de dejar de enmascararse y esconderse detrás de fortalezas identitarias improbables sino que se trata arriesgarse a mirar las cosas de frente, aceptar ver que el mundo ha evolucionado profundamente y saber que para preservar la espiritualidad de los corazones habrá que guardarse de los hipócritas y de las duplicidades sociales que han minado nuestro modo de vida actual.

    A través de un debate sereno (y lejos de exacerbaciones emotivas) sobre el contenido del versículo que habla del matrimonio interreligioso, habrá que saber volver a sus finalidades y a su moral. Volver al sentido verdadero y profundo de conceptos tales como hombres creyentes, mujeres creyentes, gentes del Libro, etc. Volver a lo que estos conceptos tienen que decirnos hoy en nuestras sociedades globalizadas y pluriculturales… Habrá que saber volver al valor intrínseco y al impulso espiritual inicial que subyace en este versículo y que ante todo preconiza la sinceridad, la honestidad de corazón y el respeto mutuo como fundamentos ineludibles de toda unión conyugal.

    Wa Allah a’alam.

    Notas:

    1. Se designan como «las gentes del Libro» (ahl al kitab) a las personas que pertenecen a una religión fundada en un Libro revelado, como la Torá o el Evangelio. Es deber de los musulmanes el creer en estos Libros revelados ya que según el Islam, han sido revelados por el mismo Creador. El Corán, último Libro revelado, es la continuacuón del mismo mensaje espiritual universal que Dios dirige a todos los seres humanos a través de la intermediación de Sus sucesivos profetas.

    2. Del mismo modo que Attabari, Ibn Kathir, Azamakhchari y Arrazi .

    3. Tafsir Ibn Kathir , pág. 604, Vol 4.

    4. Ver comentarios en Tafssir Attabari , p 299, Vol 17 y Tafssir Ibn Kathir supra.

    5. Tafssir atahrir wa atanouwir de Ibn Achour, p359, Vol 1-2.

    6. Supra.

    7. Muy pocos hadices que afirmen la prohibición del matrimonio de musulmanas con con «las gentes del Libro» se consideran débiles en opinión de la mayoría de los sabios, ver Attabari en su comentario al versículo 2; 221, referencias supra.

    8. Tafssir Ibn kathir.

    9. Al Fassi «el aqd al matine», en la obra de Asmâa Ahmed Zyada, «dawr el ma’raa as-siyassi fi ahd an annabi wa al khulafâa ar-rachidin», Dar Assalam, 2001, p151.

    Traducido del francés por Beatriz García Quesada
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  7. #297
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    Según mi entendimiento del texto coránico, cuando en este se condena la atribución de divinidad a otros junto con dios, no se refiere a los creyentes politeístas, que profesan una religión tan legítima como las monoteístas, sino a actitudes humanas que pueden ser atribuibles a cualquier ser humano, independientemente de que su religión sea monoteísta, politeísta, o que carezca de ella.

    Los politeístas no le asocian divinidades a dios, puesto que para ellos no hay uno solo sino muchos. Esos otros a los que se le atribuye una divinidad que solo corresponde a dios se refiere a personas a las que se le asocian atributos divinos, dependiendo de la época, reyes, califas, sultanes, líderes religiosos, dictadores, o poderosos oligarcas dueños de grandes acumulaciones de dinero. La idolatría hacia estas personas ha sido una constante histórica, y lo es en el tiempo presente. Esta es la asociación que se condena en el Corán, obviamente desde mi capacidad de comprensión del texto coránico.

    Un creyente en la unicidad de dios puede por tanto ser tan asociador (al muchrikin), como un ateo o un hindú que cree en cientos de dioses. De igual manera que un ateo, un hindú, o un musulmán, pueden no atribuir divinidad a nadie a través de su negativa a idolatrar a ninguna persona imbuida de poder.

    También se puede idolatrar la riqueza como si ella misma fuera dios..

  8. #298
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    ...O el poder o la fama o una ideología determinada. En efecto, los ídolos que asociamos a Dios, con independencia de nuestra "religión" son legión.
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  9. #299
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    Bueno Salam'alaykom a todos , supongo que sabras lo que es el Salam hermano Pedro (Te llamo hermano porque aunque no seas hermano en la fe eres mi hermano en la humanidad, nadie me dice que mañana tu no seas musulman o quizas la que no lo sea puedo ser yo, solo Dios lo sabe).
    No me gusta quedar mal con nadie pero eso quiere decir que voy con la verdad como bandera, le duela a quien le duela y le pese a quien le pese, incluso a mi misma.
    Lo primero Pedro es que ser novios en el Islam no esta permitido, digas tu que es tu mujer o lo que sea solo queda en palabras ya que vuestra union no esta bendecida a ojos de Dios porque estais conviviendo en el pecado, puedo parecerte muy antigua como tu dices pero lo que digo esta escrito, no es una invencion mia porque este aburrida.
    Me sorprende que de todos los comentarios solo e visto 2 o 3 diciendote que lo que haces no esta bien, aunque no me extraña nada de lo que leo en esta pagina de vez en cuando.

    Lo segundo es Pedro que el Islam no cambia con los tiempos, y tu novia lo sabe, quizas tu pienses asi porque eres Musulman pero las leyes y obligaciones del Islam siempre son y seran las mismas ya que como comprenderas si empezamos a innovar dentro de 10 años no quedara nada del Islam, nos convertiremos en seres parecidos a los Cristianos los cuales son famosos por su falta de doctrina, no me lo invento pues a los echos me remito.

    En el Islam existen los mismos derechos tanto para hombres como para mujeres, incluso los animales tienen sus derechos en el Islam nose si lo sabias, la unica diferencia es que en el Islam la mujer tiene un roll y el hombre otro, pero eso no quiere decir que uno sea mejor o peor que el otro, si no que tienen obligaciones y puestos diferentes segun que temas, el echo de que una mujer no pueda estar casada con un NO musulman (Cristiano, judio, ateo..) es muy simple.
    Nosotras necesitamos representantes (Mharam) para muchas cosas, por ejemplo a la hora de relacionarnos con otros hombres para cualquier situacion, la base del Islam es la Haÿa (Humildad, verguenza y recato) Y eso no es signo de inferioridad, es signo de respeto y valor propio, que hoy en dia eso no se lleve no significa que cumplirlo sea una aberracion, pues el Islam es la religion que mas derechos da a la mujer, a la llegada de la Profecia de nuestro Profeta Muhammad la paz sea con el lo primero que abolio (anulo) fue la costumbre arabe de enterrar viva a las niñas por el echo de ser la 1º hija de un matrimonio, eso daba verguenza, desonrraba a todo un hogar y nuestro Profeta eso lo elimino definitivamente pues el dijo que una mujer no valia menos que su hermano, ni una esposa que su marido, ni una esclava mas que su dueño.

    Yo se que todo esto fuera del conocimiento Islamico puede parecerte una locura, un pensamiento muy cerrado que si lo miras socialmente es muy retrogrado, pero eso no significa que este en un error, fijate en la sociedad que vives , robos, droga, muertes, corrupccion... Pedro vivimos en una sociedad que hace de la politica un circo, del crimen un juego y de la mujer un escaparate, y yo te hablo porque como tu soy Española y e estado en los 2 bandos, hablo con conocimiento de lo que hablas tu y de lo que dicta el Islam y yo te aseguro que prefiero 10000 veces el Islam , te repito que el echo de que una mujer no pueda casarse con un NO musulman es tan simple como que la mujer necesita un hombre para algunos asuntos como puede ser el simple echo de firmar un papel o dirigirse a un policia siendo protegida, y no es porque sea inferior si no porque la mujer debe ser cuidada y respetada, yo claro que no necesito a mi marido para firmar un papel faltaria mas hombre, pero si me siento mas respetada y cuidada junto a el, y si quieres mi consejo... no aceptes el Islam por amor..no cometas ese error de decir algo que no sientes o entiendes porque lo dices.. lee primero informate y dejate guiar por personas rectas que te digan la verdad de porque son asi las cosas y no te digan opiniones propias sin fundamentos solo para agradarte, si entras sin sentimientos al Islam acabara afectandote tanto a ti como a tu matrimonio, lee mucho y te daras cuenta de que el Islam es algo muy curioso, que a los que nos gusta investigar nos asombra adiario porque es tal cual la logica y rectitud del Islam que a muchos nos maravilla , nos llama a seguir siendo personas humanas, a seguir siendo personas con inteligencia y actitudes .. y mi consejo no solo viene de mi, sino que DIOS lo primero que ordeno a su profeta fue "LEE"

  10. #300
    alma-kajal-793 Guest

    Predeterminado

    Asalam alaykum

    Comparto las palabras de la hermana Warda porque todos sabemos que en islam no existe " novia" ni tampoco en ninguna otra religión monoteísta. El matrimonio en el Islam es muy importante, es el único contracto con el ser humano y Allah, para que Allah te dé sus bendiciones, tienen que poseer unas normas y una de ellas es que el marido sea musulmán. es muy importante porque sinó este matrimonio será invalido, es decir no valdrá.(lo sabemos a través del Corán y si puede ser dudoso lo sabemos claramente explicado en la Sunna)
    Ahora tu mujer quiere casarse, ella es musulmana y tu no. Quizás en estos momentos no tiene tan presente la religión si no más el impulso del amor, pero nadie te asegura que el día de mañana esto cambie y entonces esto se convertirá en un problema muy grande. el profeta /Saws) dijó la cualidad más importante de la esposa es el "Din" (religión). dando a entender esto nos sirve para ambos porque si ambos son de din este matrimonio será fuerte y en los malos momentos aguantara.
    La esposa tiene sus derechos y si su marido no los cumple ella puede anteponerse porque en el Islam a quien mas se ama es a Allah antes que al marido. Y de hecho vosotros sois divorciados y sabeis que el amor a vuestros esposos ha sido temporal pero el amor a Allah es eterno (incluso si eres converso Allah ha sido siempre el mismo).
    yo también os aconsejo leer.
    Asalam alaukum wa rahmatuh Allah wa barakatuh

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