Página 22 de 24 PrimerPrimer 123456789101112131415161718192021222324 ÚltimoÚltimo
Resultados 211 al 220 de 239

Tema: Sobre los dogmas...

  1. #211
    Fecha de Ingreso
    05 dic, 08
    Ubicación
    Marruecos
    Mensajes
    1,472

    Predeterminado

    No se trata de odio alguno, pero cuando hay opiniones exclusivistas que marginan a los demas creyentes, y cuando estas se basan en hechos de personas por ciertos intereses, y encima se machacan a los demas foristas como verdades absolutas, pues uno se encuentra con que existen otros fundamentos, opiniones etc., tan absolutamente válidas como las de otros
    Y la Historia es cierto, hay está de forma imnegable, para demostrar los aciertos y los errores del pasado; la escriben en general personas doctas y con conocimientos superiores a la de muchos de nosotros; poca cuestión de duda presentan y sí mucho de que aprender; aunque reconozco que la imparcialidad puede hacer daño a radicales que se creen hasta que las piedras gritan......

  2. #212
    Fecha de Ingreso
    25 nov, 08
    Ubicación
    Chihuahua, Chihuahua. Mexico
    Mensajes
    2,546

    Predeterminado

    Que los papas de Roma no han sido nunca infalibles se prueba abundantemente por la Historia.

    Jajajaja, en fin, cuando alguien ignorante de lo que el don de la Infalibilidad es en realidad no duele lo que dice... en fin. Poco sabes Xisca en que consiste dicho dogma, eres una ignorante en toda la extension de la palabra, y no me molesta ya que digas "la historia" segun tu secta, ya que en eso demuestras que tienes en tu corazon, odio a mi Fe.
    Última edición por Carcayona; 31/10/2009 a las 20:16

  3. #213
    Fecha de Ingreso
    05 dic, 08
    Ubicación
    Marruecos
    Mensajes
    1,472

    Predeterminado

    No soy quien debiera contestar, pero me atrevo a ello y ademas pido disculpas, pero no se trata de odio alguno, no entiendo su postura, primero trata de hacernos creer que usted en base a su religión tiene todos los aciertos, y cuando se le refutan con argumentos sólidos, solo ve en ello odio.....No se puede negar que el dogma de la infabilidad es algo absurdo que en nada beneficia a la Iglesia, dado entre otras cosas, la cantidad de contradicciones papales y de hechos ignominiosos, y aquí, sí la historia tiene un papel fundamental.
    dejémonos de tonterías de odios, de masonerías y otras lindezas fuera de contexto, se trata de que si dice, otros digamos si nos parece correcto o nó y para ello saquemos argumentos "válidos", con decir que no los acepta no se dialoga el porqué y el cómo.
    Salam

  4. #214
    Fecha de Ingreso
    05 dic, 08
    Ubicación
    Marruecos
    Mensajes
    1,472

    Predeterminado

    el Vaticano II han sido objeto de revisión en el documento de la Congregación para la Doctrina de la Fe en torno a Ciertos aspectos de la doctrina sobre la Iglesia, que acaba de hacerse público con la aprobación del papa.
    Siguiendo la lógica excluyente de la declaración Dominus Iesus, de la misma Congregación, cuando era su presidente el actual Pontífice, y recurriendo al esquemático género literario del catecismo (preguntas-respuestas), intenta demostrar que el Concilio Vaticano II no supuso cambio alguno en la doctrina sobre la Iglesia y que la Iglesia Católica es la verdadera y única Iglesia de Cristo, con exclusión expresa de las Iglesias orientales, porque no reconocen la autoridad del “Obispo de Roma y Sucesor de Pedro”, y de las Comunidades cristianas nacidas de la Reforma, a quienes ni siquiera reconoce como “Iglesias” porque no tienen la sucesión apostólica mediante el sacramento del Orden.
    Tales respuestas desnaturalizan el espíritu inclusivo del Concilio, falsean objetivamente su letra y se sitúan en las antípodas de la actitud dialogante de Juan XXIII y Pablo VI (Contradicciones (?)).
    Con una actitud tan excluyente como la de la declaración se rompen todos los puentes de comunicación del catolicismo con las demás iglesias cristianas y se hace imposible, en la práctica, el diálogo ecuménico -ya de por sí muy deteriorado-. Lo que resulta más preocupante si cabe, ya que dicho diálogo era una de las prioridades del pontificado de Benedicto XVI. La conclusión de esta secuencia de actuaciones no puede ser más desesperanzadora, pues, como afirma Raimon Panikkar, “sin diálogo, el ser humano se asfixia y las religiones se anquilosan”, y, añado yo, los creyentes pueden revivir el viejo espíritu de las guerras de religiones.
    Además, el Concilio está por encima de cualquier instancia autoritativa en la Iglesia y, por supuesto, sobre la interpretación distorsionada que pueda ofrecer una Congregación, en este caso la de la Doctrina de la Fe. Más aún si se trata de un Concilio Ecuménico como el Vaticano II, el más numeroso de toda la historia, que reunió a todos los obispos del mundo, contó con la presencia de observadores de todas las iglesias cristianas y aprobó una serie de documentos de obligado cumplimiento para todos los católicos, empezando por el papa, el primero en desarrollarlo y aplicarlo.
    Creo que existe un amplio consenso entre los teólogos, las teólogas y los obispos en que el Concilio Vaticano II cambió, y sustancialmente, la doctrina anterior sobre la Iglesia. Ésta no se considera como sociedad perfecta, jerárquica y desigual por voluntad divina (así la definieron los papas León XIII y Pío X, entre otros). Se autocomprende, más bien, como misterio, pueblo de Dios y comunidad de creyentes, en la que todos los cristianos, del papa a los creyentes de a pie, son iguales por el bautismo. Se ponían así las bases para la democratización de la institución eclesiástica, que hasta entonces se estructuraba al modo estamental a través de la oposición clérigos-laicos, jerarquía-pueblo, Iglesia discente-Iglesia docente, más propia del Medioevo que de la modernidad.
    El cardenal Suenens, uno de los padres conciliares que más impulsaron la reforma, calificó el Concilio de “revolución copernicana”. Para el cardenal Montini, luego Pablo VI, el Vaticano II fue un concilio “de reformas positivas, más que de castigos, de exhortaciones más que de anatemas”. Para ello hubo que vencer las resistencias de los contrarreformistas de la Curia y de no pocos obispos tridentinos. Quizás estuviera pensando en ellos Juan XXIII cuando en el discurso de apertura del Concilio afirmaba: “Inflamados del celo religioso, carecen de rectitud de juicio y de ponderación en su modo de ver las cosas. En la situación actual de la sociedad sólo ven ruinas y desastres. Andan diciendo que nuestra época, comparada con las anteriores, es mucho peor, se comportan como si la historia, que es maestra de la vida, no tuviera nada que enseñarles”.
    Anticipándose en varias décadas al actual clima de diálogo interreligioso e intercultural, el Vaticano II optó por el diálogo multilateral: diálogo con la historia, tras siglos de haber vivido de espaldas a ella; diálogo en el interior de la propia comunidad católica, amenazada de incomunicación; con las iglesias cristianas, a quienes reconoce como hermanas en la diferencia y dentro del respeto al pluralismo; con la cultura moderna y en concreto con el ateísmo, a quien considera interlocutor necesario; con las religiones no cristianas, que valora como caminos de salvación.
    Las concesiones litúrgicas de Benedicto XVI a los tradicionalistas, la interpretación preconciliar del Concilio Vaticano II y la minusvaloración de las otras confesiones cristianas colocan a la Iglesia católica en la senda del integrismo y la hacen perder credibilidad. El precio a pagar por ello es el aislamiento y el alejamiento de la sociedad.
    Juan José Tamayo es director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones, de la Universidad Carlos III de Madrid, y autor de Nuevo Diccionario de Teología (Trotta, Madrid, 2005)

  5. #215
    xisca Guest

    Predeterminado

    Sigo;

    Si hubiera evidencias en la Biblia y en la Historia, de la existencia de un papado infalible, ningún empeño tendría en negarlo. Pero ¿las hay? Ya hemos visto cuán difícil es conceder el atributo de infalibilidad a aquellos monstruos de maldad que ocuparon la silla de Roma en la Edad Media. Y en cuanto a los mejores papas que han existido, la presunción de infalibilidad queda descartada al ver cómo se han equivocado a cada momento al dar su apoyo a causas políticas en las que nunca debieran haber tomado parte; o al dar su bendición a aquello que Dios no quería bendecir; y su maldición a aquellos a quienes Dios ha tenido a bien prosperar de un modo admirable.

    Todavía es menos admisible que dos "infalibles" se contradigan entre sí; y, sin embargo, cuántas veces le ha faltado tiempo a un papa para deshacer la obra de su predecesor; y ello no solamente en los asuntos humanos, sino en otros de orden tan religioso y dogmático como los siguientes:

    Gregorio I (578 a 590) llama anticristo a cualquiera que se diese el nombre de obispo universal; y Bonifacio III (607 a 608) persuadió al emperador Focas a concederle dicho titulo.
    Eugenio IV (1431 a 1438) aprobó la restitución del cáliz a la iglesia de Bohemia; y Pío II (1458) revocó la concesión.
    Sixto V (1585 a 1590) publicó una edición de la Biblia, y con una bula recomendó su lectura; mas Pío VII condenó a todo aquel que se atreviese a leer la Biblia por sí mismo.
    Clemente XIV (1700 a 1721) abolió la Compañía de los jesuitas, autorizada por Paulo M; y Pío VII la restableció.

    Podría hacer esta lista casi interminable, pero ¿para qué?

    Estamos persuadidos de que si nuestro Señor Jesucristo hubiese juzgado necesario tener un representante visible en la tierra lo hubiera expresado de un modo que no dejara lugar a dudas; como nos declaró, por ejemplo, el secreto de su segunda venida, la ruina de Jerusalén o la extensión del Evangelio a todos los países del mundo. Luego, habría hecho que hombres verdaderamente santos e infalibles ocuparan siempre tan alto lugar. Cuando así no ha sido, es porque se reservaba a sí mismo, por su Santo Espíritu, la dirección de la Iglesia.

    Indudablemente, Dios quiere, en esta época de prueba para el mundo, que andemos por fe; y un papado infalible hubiera requerido un milagro constante, incompatible con el régimen que el mismo Señor Jesucristo preconizó al incrédulo Tomás, diciéndole: "Bienaventurados los que creerán sin ver" Se ha dicho, con razón, que un papa verdaderamente infalible se habría hecho tan evidente en un mundo de hombres falibles que no habría ningún ateo, pagano o protestante capaz de negar su autoridad.

    El genuino cristianismo evangélico no se crea ídolos humanos ni se forja ilusiones de privilegios que la realidad desmiente. Creemos que no debe ser indispensable un jefe infalible para la Iglesia cuando Dios no nos lo dio. El Dios que ha puesto una inmensa variedad en la naturaleza, y que nos ha ocultado por un tiempo sus secretos para que los hombres los vayan descubriendo por sí mismos, quiere también, en el dominio espiritual, que los hombres anden por sí mismos, usando su buen sentido para interpretar los escritos inspirados que nos dejaron sus santos apóstoles y profetas. Estos escritos no son, en modo alguno, oscuros ni propensos a hacer errar en todo aquello que es indispensable y básico para nuestra fe.


    Ventajas y peligros del sistema romano

    Que el reconocimiento de una autoridad jerárquica, tan bien organizada como la posee la Iglesia Católica Romana, puede tener ciertas ventajas para una gran iglesia en el aspecto material no vamos a negarlo; pero tiene también muchas desventajas, sobre todo en los dos aspectos siguientes:

    1º Mata el estímulo para la búsqueda de la verdad y de la voluntad de Dios, según la tenemos revelada en la Sagrada Escritura. La filosofía religiosa no tiene ninguna razón de ser si un representante de Dios en la tierra puede declarar el pensamiento divino en todos los asuntos de fe. Los grandes filósofos del cristianismo podían ahorrarse el trabajo de pensar y de escribir si, mientras ellos trataban de hilvanar lógicamente los misterios de la religión, un hombre inspirado, desde la silla romana, podía declararles la verdad sin error posible. La misma ciencia debe andar con mucho cuidado para no chocar con semejante atributo del supuesto representante de Cristo en la tierra.

    El papa no fue declarado infalible hasta el año 1870; pero como quiera que el espíritu que se plasmó en la declaración del dogma existía desde mucho antes, ello dio lugar a errores como el de la condenación de Galileo, que los apologistas católicos se ven apurados para justificar.

    Es tan fuerte el compromiso en que se encuentra hoy día el catolicismo romano para salvar el dogma de la infalibilidad, que ya empieza a tambalear, sobre todo desde el Concilio. El Nuevo Catecismo Holandés afirma que "el papa sólo puede declarar lo que la Iglesia Universal cree"; expresión muy ambigua, pero que difiere mucho del tono con que hasta ahora se había venido hablado del papado.

    El obispo misionero holandés F. Simons, en su libro Infalibilidad y evidencia (traducido y publicado en Barcelona en 1970), niega rotundamente la infalibilidad, tanto del papa como de la Iglesia, asegurando que sólo la Palabra de Dios es infalible, y que la prerrogativa de la Iglesia no es infalibilidad, sino fidelidad.

    El golpe más fuerte al papado lo ha dado, el jesuita español José María Diez Alegría en un libro publicado en Bilbao que lleva por título Creo en la Esperanza, el credo que ha dado sentido a mi vida, en el cual el conocido profesor de la Universidad Gregoriana de Roma afirma: "Respecto al magisterio pontificio es necesaria una rigurosa desmitificaci6n. Este magisterio ordinario -escribe- no tiene ninguna infalibilidad. Se puede equivocar y se equivoca frecuentemente" Y añade más adelante: "Que el sucesor de Pedro el pescador, llamado, a partir del medievo, Vicario de Cristo, posea un capital de 500 a 1.000 millones de dólares, es una cosa degradante e inquietante"

    Y esto lo dice un catolico; creo que ningún protestante podría hablar, en nuestro siglo, en términos más fuertes.

    2º Coarta la iniciativa individual en el trabajo cristiano. El sacerdote católico trabaja siempre bajo el temor de merecer la censura de su obispo aun en aquello realizado con la mejor intención; y éste no se siente menos acobardado ante la autoridad superior en sus mejores propósitos y empresas.

    El cristianismo evangélico trabaja con mucha más libertad, y su diversidad le sirve de estímulo y de emulación para toda clase de labor cristiana. En estos últimos tiempos se está formando en las iglesias evangélicas una corriente, cada vez más fuerte, que tiende a fomentar una unidad cristiana que no ponga ataduras al pensamiento religioso y armonice el trabajo misionero.

    Este mismo ideal de armonía, dentro de la más amplia libertad cristiana, es lo que encontramos en la simple y autónoma organización eclesiástica de las iglesias apostólicas y en la ejecución de sus empresas misioneras. Y en estas iglesias apostólicas y sus sucedáneas no encontramos una organización clerical tan fuerte como en la romana, y mucho menos, como ya hemos demostrado, vestigio alguno de un papado infalible.

    Todo lo expuesto es una realidad, pese a quien le pese. Esta declaracion no entraña ni odio ni ningun otro sentimiento que no sea el querer que la verdad del evangelio que Cristo nos trajo se haga lo mas real posible, evitando toda interferencia que pueda dañar la vision que tenga el mundo sobre el cristianismo.

    Amo a los catolicos de sincero corazon, pero ello no me impide reconocer una mentira cuando la veo.

    Un saludo.

  6. #216
    Fecha de Ingreso
    05 dic, 08
    Ubicación
    Marruecos
    Mensajes
    1,472

    Predeterminado

    Y, precisamente cuando los cristianos entendiendo estos fundamentos, se vasen mas en su Evangelio que en los dogmas impuestos, será mucho mas fácil y posible, el verdadero diálogo entre los seguidores de la Tradición y de los Profetas, es decir entre cristianos y musulmanes, así como entre judíos. Pues el verdadero Camino de la salvación solo se encuentra en las obras positivas, en el amor a Dios y en el comportamiento entre hermanos y vecinos, en la caridad (entendida) y un largo etc. Pues ¡No existe un dios inventado que haya jamás dictaminado "normas exclusivas" para la salvación de su propia Manifestación!, ni en grupo determinado y mucho menos en religión.....
    salam

  7. #217
    Fecha de Ingreso
    25 nov, 08
    Ubicación
    Chihuahua, Chihuahua. Mexico
    Mensajes
    2,546

    Predeterminado

    Cita Iniciado por xisca Ver Mensaje
    Sigo;

    Si hubiera evidencias en la Biblia y en la Historia, de la existencia de un papado infalible, ningún empeño tendría en negarlo. Pero ¿las hay? Ya hemos visto cuán difícil es conceder el atributo de infalibilidad a aquellos monstruos de maldad que ocuparon la silla de Roma en la Edad Media. Y en cuanto a los mejores papas que han existido, la presunción de infalibilidad queda descartada al ver cómo se han equivocado a cada momento al dar su apoyo a causas políticas en las que nunca debieran haber tomado parte; o al dar su bendición a aquello que Dios no quería bendecir; y su maldición a aquellos a quienes Dios ha tenido a bien prosperar de un modo admirable.

    Todavía es menos admisible que dos "infalibles" se contradigan entre sí; y, sin embargo, cuántas veces le ha faltado tiempo a un papa para deshacer la obra de su predecesor; y ello no solamente en los asuntos humanos, sino en otros de orden tan religioso y dogmático como los siguientes:

    Gregorio I (578 a 590) llama anticristo a cualquiera que se diese el nombre de obispo universal; y Bonifacio III (607 a 608) persuadió al emperador Focas a concederle dicho titulo.
    Eugenio IV (1431 a 1438) aprobó la restitución del cáliz a la iglesia de Bohemia; y Pío II (1458) revocó la concesión.
    Sixto V (1585 a 1590) publicó una edición de la Biblia, y con una bula recomendó su lectura; mas Pío VII condenó a todo aquel que se atreviese a leer la Biblia por sí mismo.
    Clemente XIV (1700 a 1721) abolió la Compañía de los jesuitas, autorizada por Paulo M; y Pío VII la restableció.

    Podría hacer esta lista casi interminable, pero ¿para qué?

    Estamos persuadidos de que si nuestro Señor Jesucristo hubiese juzgado necesario tener un representante visible en la tierra lo hubiera expresado de un modo que no dejara lugar a dudas; como nos declaró, por ejemplo, el secreto de su segunda venida, la ruina de Jerusalén o la extensión del Evangelio a todos los países del mundo. Luego, habría hecho que hombres verdaderamente santos e infalibles ocuparan siempre tan alto lugar. Cuando así no ha sido, es porque se reservaba a sí mismo, por su Santo Espíritu, la dirección de la Iglesia.

    Indudablemente, Dios quiere, en esta época de prueba para el mundo, que andemos por fe; y un papado infalible hubiera requerido un milagro constante, incompatible con el régimen que el mismo Señor Jesucristo preconizó al incrédulo Tomás, diciéndole: "Bienaventurados los que creerán sin ver" Se ha dicho, con razón, que un papa verdaderamente infalible se habría hecho tan evidente en un mundo de hombres falibles que no habría ningún ateo, pagano o protestante capaz de negar su autoridad.

    El genuino cristianismo evangélico no se crea ídolos humanos ni se forja ilusiones de privilegios que la realidad desmiente. Creemos que no debe ser indispensable un jefe infalible para la Iglesia cuando Dios no nos lo dio. El Dios que ha puesto una inmensa variedad en la naturaleza, y que nos ha ocultado por un tiempo sus secretos para que los hombres los vayan descubriendo por sí mismos, quiere también, en el dominio espiritual, que los hombres anden por sí mismos, usando su buen sentido para interpretar los escritos inspirados que nos dejaron sus santos apóstoles y profetas. Estos escritos no son, en modo alguno, oscuros ni propensos a hacer errar en todo aquello que es indispensable y básico para nuestra fe.


    Ventajas y peligros del sistema romano

    Que el reconocimiento de una autoridad jerárquica, tan bien organizada como la posee la Iglesia Católica Romana, puede tener ciertas ventajas para una gran iglesia en el aspecto material no vamos a negarlo; pero tiene también muchas desventajas, sobre todo en los dos aspectos siguientes:

    1º Mata el estímulo para la búsqueda de la verdad y de la voluntad de Dios, según la tenemos revelada en la Sagrada Escritura. La filosofía religiosa no tiene ninguna razón de ser si un representante de Dios en la tierra puede declarar el pensamiento divino en todos los asuntos de fe. Los grandes filósofos del cristianismo podían ahorrarse el trabajo de pensar y de escribir si, mientras ellos trataban de hilvanar lógicamente los misterios de la religión, un hombre inspirado, desde la silla romana, podía declararles la verdad sin error posible. La misma ciencia debe andar con mucho cuidado para no chocar con semejante atributo del supuesto representante de Cristo en la tierra.

    El papa no fue declarado infalible hasta el año 1870; pero como quiera que el espíritu que se plasmó en la declaración del dogma existía desde mucho antes, ello dio lugar a errores como el de la condenación de Galileo, que los apologistas católicos se ven apurados para justificar.

    Es tan fuerte el compromiso en que se encuentra hoy día el catolicismo romano para salvar el dogma de la infalibilidad, que ya empieza a tambalear, sobre todo desde el Concilio. El Nuevo Catecismo Holandés afirma que "el papa sólo puede declarar lo que la Iglesia Universal cree"; expresión muy ambigua, pero que difiere mucho del tono con que hasta ahora se había venido hablado del papado.

    El obispo misionero holandés F. Simons, en su libro Infalibilidad y evidencia (traducido y publicado en Barcelona en 1970), niega rotundamente la infalibilidad, tanto del papa como de la Iglesia, asegurando que sólo la Palabra de Dios es infalible, y que la prerrogativa de la Iglesia no es infalibilidad, sino fidelidad.

    El golpe más fuerte al papado lo ha dado, el jesuita español José María Diez Alegría en un libro publicado en Bilbao que lleva por título Creo en la Esperanza, el credo que ha dado sentido a mi vida, en el cual el conocido profesor de la Universidad Gregoriana de Roma afirma: "Respecto al magisterio pontificio es necesaria una rigurosa desmitificaci6n. Este magisterio ordinario -escribe- no tiene ninguna infalibilidad. Se puede equivocar y se equivoca frecuentemente" Y añade más adelante: "Que el sucesor de Pedro el pescador, llamado, a partir del medievo, Vicario de Cristo, posea un capital de 500 a 1.000 millones de dólares, es una cosa degradante e inquietante"

    Y esto lo dice un catolico; creo que ningún protestante podría hablar, en nuestro siglo, en términos más fuertes.

    2º Coarta la iniciativa individual en el trabajo cristiano. El sacerdote católico trabaja siempre bajo el temor de merecer la censura de su obispo aun en aquello realizado con la mejor intención; y éste no se siente menos acobardado ante la autoridad superior en sus mejores propósitos y empresas.

    El cristianismo evangélico trabaja con mucha más libertad, y su diversidad le sirve de estímulo y de emulación para toda clase de labor cristiana. En estos últimos tiempos se está formando en las iglesias evangélicas una corriente, cada vez más fuerte, que tiende a fomentar una unidad cristiana que no ponga ataduras al pensamiento religioso y armonice el trabajo misionero.

    Este mismo ideal de armonía, dentro de la más amplia libertad cristiana, es lo que encontramos en la simple y autónoma organización eclesiástica de las iglesias apostólicas y en la ejecución de sus empresas misioneras. Y en estas iglesias apostólicas y sus sucedáneas no encontramos una organización clerical tan fuerte como en la romana, y mucho menos, como ya hemos demostrado, vestigio alguno de un papado infalible.

    Todo lo expuesto es una realidad, pese a quien le pese. Esta declaracion no entraña ni odio ni ningun otro sentimiento que no sea el querer que la verdad del evangelio que Cristo nos trajo se haga lo mas real posible, evitando toda interferencia que pueda dañar la vision que tenga el mundo sobre el cristianismo.

    Amo a los catolicos de sincero corazon, pero ello no me impide reconocer una mentira cuando la veo.

    Un saludo.
    ¿Y que tiene que ver esto con el don de la Infalibilidad? NADA... jajaja... en fin.

  8. #218
    Fecha de Ingreso
    05 dic, 08
    Ubicación
    Marruecos
    Mensajes
    1,472

    Predeterminado

    Usted dice que nada, sin decir nada y el texto sí lo dice, curiosa manera de evadir el tema.
    Salam

  9. #219
    Fecha de Ingreso
    25 nov, 08
    Ubicación
    Chihuahua, Chihuahua. Mexico
    Mensajes
    2,546

    Predeterminado

    Cita Iniciado por Dr.Akbaricus Ver Mensaje
    Usted dice que nada, sin decir nada y el texto sí lo dice, curiosa manera de evadir el tema.
    Salam

    El texto dice muchas cosas, y nada tiene que ver con lo que el Don de la Infalibilidad es... eso se llama ser ignorante en el tema de nuestra doctrina.

  10. #220
    xisca Guest

    Predeterminado

    Que poco queremos conocer la historia, los que nos apoyamos en ella.

    El "don"* de la infalibilidad,es tan ambiguo como casi todos los "dones" inventados por hombres; "Cuando quiero soy infalible,cuando no, no lo soy. Cuando me conviene si, cuando no me conviene no, cuando dicto una norma si, pero si luego esa norma sale mal, pues es que me he equivocado!!!..................................... .......Asì es el ser humano, que le vamos a hacer.


    *"Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo.Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho. Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas. Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere".

Permisos de Publicación

  • No puedes crear nuevos temas
  • No puedes responder temas
  • No puedes subir archivos adjuntos
  • No puedes editar tus mensajes
  •