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Tema: Aleyas del Corán referentes a las mujeres

  1. #1
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    15 jun, 09
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    Predeterminado Aleyas del Corán referentes a las mujeres

    Me podría alguien citar, porfavor, las aleyas del Corán referentes a la mujer que conozca? Lo necesito con cierta urgencia, muchas gracias. Ya conozco algunas, aunque no se donde se encuentran todas.

  2. #2
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    Predeterminado

    7. E.d., gentes que no tienen derecho legal a la herencia pero que, no obstante, merecen esta conside-ración.

    8. En mis notas a los versículos 11-12, que es donde se detallan las porciones legales de la herencia asignadas a los parientes cercanos, no me he propuesto analizar todas las implicaciones legales de esta ordenanza. Las leyes de la herencia son tema de estudio de una rama especial, muy intrincada, de la jurisprudencia islámica, y su clarificación completa excedería con mucho la función de unas notas explicativas cuyo propósito es sólo hacer accesible el texto del Qur’an a la comprensión del lector no especializado.

    9. Lit., "a ellas".

    10 Lit., "más". Según la mayoría de los comentaristas clásicos, este pasaje se refiere a los hermanas-tros y hermanastras. De la herencia de los hermanos y hermanas consanguíneos se trata al final de esta sura (versículo 176).

    11. Esto se refiere a legados y deudas ficticias que tenían el propósito de privar a los herederos de sus porciones legales. Según varias Tradiciones auténticas, el Profeta prohibió que se hicieran legados a otras personas por encima de un tercio de la propia hacienda, en caso de que existan herederos legales (Bujari y Muslim). Sin embargo, si no existen parientes cercanos con derecho legal a una parte de la herencia, el testador puede legar su fortuna en la forma que desee.

    12. Lit., "en casas".

    13. Lit., "y a los dos de vosotros que la cometan, castigadles". Según la mayoría de los comentaristas, esto se refiere a la conducta inmoral entre un hombre y una mujer y también a las relaciones homosexuales.

    14. Algunos de los comentaristas dan al término fahisha (traducido aquí por "indecencia") el significado de "adulterio" o "fornicación" y, por consiguiente, son de la opinión de que este versículo ha sido "abrogado" por el 24:2, que establece el castigo de cien azotes a cada uno de los culpables. Esta suposición, sin embargo, debe ser rechazada por carecer de fundamento. Dejando a un lado la imposibilidad de admitir que un pasaje del Qur’an pueda haber sido "abrogado" por otro (véase sura 2, nota 87), la expresión fahisha, en sí misma, no implica la relación sexual ilícita: significa algo que ultraja la decencia y la modestia, algo obsceno o abominable tanto en palabras como en hechos (cf. Lane VI, 2344 s.), sin estar en absoluto limitado a las infracciones sexuales. Esta expresión, leída en este contexto y en combinación con 24:2, designa obviamente, en este pasaje, un tipo de conducta inmoral que no alcanza necesariamente el grado denominado sina (e.d., "adulterio" o "fornicación"), y es por tanto expiable por medio del arrepentimiento (a diferencia de un acto probado de sina, que se castiga con azotes). --Hay que resaltar que en todos los casos de supuesta infracción, o deshonestidad, sexual el Qur’an estipula el testimonio de cuatro testigos presenciales (en lugar de los dos que se exigen en los demás casos judiciales) como condición sine qua non para la condena. Para una presentación de las razones que subyacen en este precepto, así como sus implicaciones judiciales, véase la nota 7, en 24:4.

    15. La expresión min qarib, que designa aquí proximidad en el tiempo, puede traducirse también por "en seguida", e.d., poco después de cometida la ofensa; sin embargo, la mayoría de los comentaristas clásicos sostiene que, en este contexto, indica un tiempo anterior a la proximidad de la muerte. Esta interpretación se ve confirmada por el versículo siguiente.

    16. Lit., "hasta que, cuando le llega la muerte a uno de ellos, dice".

  3. #3
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    07 ene, 11
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    Predeterminado

    Notas
    1. De los muchos significados que cabe atribuir al término nafs --alma, espíritu, mente, ser animado, ente vivo, ser humano, persona, yo (en el sentido de identidad personal), genero humano, esencia vital, principio vital, y así sucesivamente-- la mayoría de los comentaristas clásicos eligen el de "ser humano", asumiendo que alude aquí a Adán. Sin embargo, Muhammad Abdu rechaza esta interpretación (Manar IV, 323 ss.) y, en su lugar, da preferencia a la de "género humano", por cuanto que este término hace hincapié en el origen común y hermandad de la raza humana (que es, sin duda, el sentido del versículo), sin asociarlo por ello injustificadamente, al relato bíblico de la creación de Adán y Eva. He seguido este mismo razonamiento al traducir nafs, en este contexto, por "ente vivo". En cuanto a la expresión sauyaha ("su pareja"), debe mencionarse que el término sauch ("una pareja", "un miembro de una pareja" o "un compañero") referido a seres animados, se usa tanto para designar al macho como a la hembra de la pareja; así, referido a los seres humanos, significa la pareja de la mujer (el marido) y también la pareja del hombre (la esposa). Abu Muslim --a quien Rasi cita-- interpreta la frase, "creó de él (minha) a su pareja" en el sentido de, "creó a su pareja [e.d., a su complementario sexual] de su mismo género (min yinsiha)", lo que refuerza la opinión de Muhammad Abdu ya mencionada. La traducción literal de minha por "de él" alude claramente, como se deduce del texto, al hecho fisiológico de que ambos sexos se originaron a partir de "un solo ente vivo".

    2. Esto se refiere a los tutores legales de huérfanos durante la minoría de edad de estos últimos.

    3. Lit., "que sean buenas para vosotros" --e.d., mujeres que estén fuera de los grados de parentesco en los que está prohibido el matrimonio, tal como se enumeran en los versículos 22-23 de esta sura (Samajshari, Rasi). Según una interpretación sugerida por A’isha, la viuda del Profeta, esto se refiere al caso (hipotético) de aquellas huérfanas con las que sus tutores desean casarse, pero a las que no quieren, o no pueden, pagar una dote apropiada --dándoles a entender que deben resistir la tentación de cometer tal injusticia, y que deben casarse con otras mujeres (cf. Bujari, Kitab at-Tafsir, y también Muslim y Nisa’i). Sin embargo, no todos los contemporáneos de A’isha estaban conformes con su explicación de este versículo. Según Said ibn Yubair, Qatada y otros sucesores de los Compañeros, el significado del pasaje anterior es el siguiente: "Así como teméis, justificadamente, dañar los intereses de los huérfanos, debéis ser igualmente escrupulosos en vuestra consideración de los intereses y derechos de aquellas mujeres que pensáis desposar." Tabari, en su comentario a este versículo, menciona varias alternativas de esta última interpretación, y le da su clara aprobación.

    4. Lit., "las que posean vuestras diestras" --e.d., de entre los cautivos apresados en una guerra por la causa de Dios (a este respecto, véase la sura 2, notas 167 y 168, y la nota 72 de la sura 8). Es evidente que la frase "dos, tres, o cuatro; pero si teméis...", etc. es una cláusula parentética que se refiere tanto a las mujeres libres mencionadas en la primera parte del pasaje como a las esclavas --pues ambos nombres están regidos por el mismo imperativo "casaos". Así, el significado de la frase completa es: "Casaos con [otras] mujeres que os sean lícitas, o con aquellas que sean de vuestra propiedad: dos, tres, o cuatro; pero si teméis no ser capaces de tratarlas con equidad, entonces [sólo] con una" --dando a entender que el número de esposas no debe exceder de cuatro, tanto si se trata de mujeres libres como de antiguas esclavas. Esta es la forma en que Muhammad Abdu entendía el versículo anterior (véase Manar IV, 350). Este punto de vista está además confirmado por el versículo 25 de esta sura y también por 24:32, en el que se habla del matrimonio con esclavas. Ni en el Qur’an ni en el modelo de vida del Profeta puede hallarse base legal alguna que autorice las relaciones sexuales fuera del matrimonio, en contra de la opinión popular y de la práctica de muchos musulmanes en siglos pasados.

    En cuanto a la autorización de casarse con más de una mujer (hasta un máximo de cuatro), esta está tan restringida por la condición, "si teméis no ser capaces de tratarlas con equidad, entonces [casaos sólo con] una", que hace posibles esos matrimonios múltiples sólo en casos totalmente excepcionales y en circunstancias excepcionales (véase asimismo la primera cláusula de 24:32 y la correspondiente nota 42). Aun así, uno podría preguntarse por qué no se ha dado la misma libertad también a las mujeres; la respuesta, sin embargo, es simple. Aparte del factor espiritual del amor que influencia las relaciones entre hombre y mujer, la razón biológica determinante del instinto sexual es, en ambos casos, la procreación: y mientras que una mujer puede concebir un hijo de un solo hombre y debe luego pasar nueve meses de embarazo antes de poder concebir otro, un hombre puede engendrar un hijo cada vez que cohabita con una mujer. Así pues, la naturaleza hubiera incurrido en un gran derroche de haber producido un instinto polígamo en la mujer, mientras que en el hombre tal inclinación está justificada biológicamente. Resulta obvio, por supuesto, que el factor biológico es sólo uno de los aspectos --y no siempre el más importante-- del amor conyugal: se trata, no obstante, de un factor básico y por tanto decisivo en la institución del matrimonio propiamente dicha. La Ley Islámica, con una sabiduría que tiene siempre en cuenta plenamente la naturaleza humana, busca tan solo salvaguardar la función socio-biológica del matrimonio (que incluye también el cuidado de la progenie), al permitir que el hombre tenga más de una esposa y no permitir que una mujer tenga más de un marido al mismo tiempo; mientras que el problema espiritual del matrimonio, por ser imponderable y estar, por ello, fuera del ámbito de la ley, queda a la discreción de los cónyuges. En cualquier caso --y dado que el matrimonio en el Islam es un contrato civil-- siempre queda abierto para cualquiera de los dos cónyuges el recurso al divorcio. (Con relación a la disolución del matrimonio a instancias de la esposa, véase la sura 2, nota 218.)

    5. El término nihla significa dar algo de buen grado, voluntariamente y sin esperar nada a cambio (Samajshari). Debe resaltarse que la cantidad de la dote que el futuro marido debe entregar a la novia no ha sido estipulada en la Ley y depende por entero del acuerdo entre las partes, pudiendo consistir de cualquier cosa, hasta de un simple regalo simbólico. Según varias Tradiciones auténticas que aparecen en la mayoría de las recopilaciones, el Profeta deja claro que "hasta un anillo de hierro" puede ser suficiente, si la novia lo acepta o aún, a falta de eso, "enseñar a tu novia un versículo del Qur’an".

    6. Lit., "vuestros bienes que Dios os ha asignado". El contexto hace evidente que esto se refiere a los bienes de huérfanos que no han alcanzado aun una madurez suficiente y que están, por lo tanto, "faltos de juicio" (lit., "débiles mentales").

  4. #4
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    Predeterminado

    (7) A LOS HOMBRES les pertenece una parte de lo que dejen los padres y los parientes, y a las mujeres les pertenece una parte de lo que dejen los padres y los parientes, sea poco o mucho —es una parte prescrita [por Dios].

    (8) Y si en la distribución [de la herencia] están presentes [otros] parientes, huérfanos y pobres,7 dadles algo de ello como sustento, y habladles con amabilidad.

    (9) Y que teman [a Dios] aquellos [herederos legales] que si dejaran una descendencia débil temerían por ellos —y que sean conscientes de Dios y hablen [a los pobres] de forma correcta.

    (10) Ciertamente, quienes consumen los bienes de los huérfanos injustamente, sólo están llenando sus vientres de fuego: pues [en la Otra Vida] sufrirán un fuego abrasador.

    (11) Con relación a [la herencia de] vuestros hijos, Dios os prescribe [lo siguiente]:8 al varón le corresponde el equivalente a la porción de dos hembras; pero si hay más de dos mujeres, les corresponden dos tercios de lo que [sus padres] dejen; y si sólo hay una, recibirá la mitad.

    Y a los padres [del difunto], les corresponde a cada uno un sexto de lo que deje, si tiene algún hijo; pero si no tiene ninguno y sus padres son los [únicos] herederos, entonces a su madre le corresponde un tercio; y si tiene hermanos y hermanas, entonces a su madre le corresponde un sexto una vez descontados los legados que haya hecho, o las deudas [pendientes].

    No sabéis quienes son más merecedores de vuestro favor, si vuestros padres o vuestros hijos: [de ahí esta] prescripción de Dios. Ciertamente, Dios es omnisciente, sabio.

    (12) A vosotros os corresponde la mitad de lo que dejen vuestras esposas, si no tienen hijos; pero si dejan algún hijo, os corresponde un cuarto de lo que dejen una vez descontados los legados que hayan hecho, o las deudas [pendientes]. A vuestras viudas9 les corresponde un cuarto de lo que dejéis, si no tenéis hijos; pero si dejáis algún hijo, entonces les corresponde un octavo de lo que dejéis una vez descontados los legados que hayáis hecho, o las deudas [pendientes].

    Y si un hombre, o una mujer, no tiene herederos en línea directa, pero sí un hermano o una hermana, entonces a cada uno le corresponde un sexto; pero si son más de dos,10 entonces compartirán un tercio [de la herencia], una vez descontados los legados que hayan sido hechos, o las deudas [pendientes], en ambos casos sin intención de perjudicar [a los herederos].11
    [Esto es] un mandamiento de Dios; y Dios es omnisciente, benigno.

    (13) Estos son los límites fijados por Dios. Y a quien obedezca a Dios y a Su Enviado, El le hará entrar en jardines por los que corren arroyos, en los que permanecerán: ese es el triunfo supremo.

    (14) Y a quien se rebele contra Dios y Su Enviado, e infrinja Sus límites, El le hará entrar en el fuego, en el que permanecerá; y le aguarda un castigo humillante.

    (15) Y PARA AQUELLAS de vuestras mujeres que cometan una indecencia, buscad a cuatro testigos presenciales; y si dan testimonio de ello, recluidlas en sus casas12 hasta que les llegue la muerte o Dios les procure una salida [por su arrepentimiento].

    (16) Y castigad [de igual modo] a ambos culpables;13 pero si se arrepienten y se enmiendan, dejadles en paz: pues, ciertamente, Dios acepta el arrepentimiento y es dispensador de gracia.14

    (17) En verdad, Dios sólo acepta el arrepentimiento de aquellos que habiendo hecho el mal por ignorancia, se arrepienten antes de que se les pase su plazo:15 a éstos se vuelve Dios en Su misericordia —pues Dios es omnisciente, sabio.

    (18) pero no será aceptado el arrepentimiento de aquellos que hacen el mal hasta que, viendo próxima su muerte, dicen:16 “En verdad, ahora me arrepiento”; ni el de aquellos que mueren negadores de la verdad: para esos hemos preparado un castigo doloroso.

  5. #5
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    07 ene, 11
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    Predeterminado

    bueno cre que llego un poco tarde pero aqui te dejo este surat llamada la surat de la mujer An-Nisa’ te lo dejo con algunas explicaciones para que no mal interpretes las aleyas:

    El título An-Nisa’ dado a esta sura se debe a que muchos de sus pasajes se ocupan de los derechos de las mujeres y de cuestiones relacionadas con la vida familiar en general, incluidas las leyes de la herencia, la prohibición del matrimonio en ciertos grados de consanguineidad, las relaciones matrimoniales, y así sucesivamente.

    El versículo inicial hace hincapié en la unidad esencial de la raza humana y en las obligaciones mutuas de hombres y mujeres entre sí, derivadas de este parentesco.

    Gran parte de esta sura está dedicada a la legislación práctica relativa a los problemas de la paz y la guerra y a las relaciones de los creyentes con los no creyentes, en especial con los hipócritas. Los versículos 150-152 refutan la posibilidad de creer en Dios sin creer en Sus profetas: y esto, a su vez, lleva al tema de los judíos, que no sólo niegan la misión profética de Muhammad sino también la de Jesús, y al de los cristianos, que niegan a Muhammad y deifican a Jesús, aunque él mismo “nunca tuvo a menos ser siervo de Dios” (versículo 172). Finalmente, como queriendo resaltar la inseparabilidad de las creencias del hombre de su conducta social, el último versículo se refiere de nuevo a las leyes de la herencia.

    No hay duda de que esta sura pertenece en su totalidad al período de Medina. En el orden de la revelación va, o bien inmediatamente después de Al Imrán, o —según algunas autoridades— está separada en el tiempo de esta última por Al-Ahsab y Al-Mumtahana. Lo más probable es que, en su mayor parte, fuera revelada en el año cuarto después de la hégira, si bien unos pocos versículos pueden pertenecer a un período anterior y el versículo 58 a otro posterior.

    En el Nombre de Dios, el Más Compasivo, el Dispensador de Gracia

    (1) ¡OH GENTES! Sed conscientes de vuestro Sustentador, que os ha creado de un solo ente vivo, del cual creó a su pareja y de esos dos hizo surgir a multitud de hombres y de mujeres.1 Y manteneos conscientes de Dios, en cuyo nombre os reclamáis mutuamente [vuestros derechos], y de estos lazos de parentesco. ¡En verdad, Dios os observa continuamente!

    (2) Así pues, dad a los huérfanos sus bienes y no sustituyáis lo malo [vuestro] por lo bueno [que les pertenece], y no consumáis sus bienes junto con los vuestros:2 esto es, en verdad, un grave delito.

    (3) Y si teméis no ser equitativos con los huérfanos, entonces casaos con [otras] mujeres que os sean lícitas:3 dos, tres o cuatro; pero si teméis no ser capaces de tratarlas con equidad, entonces [sólo] una —o [con] aquellas esclavas que sean de vuestra propiedad.4 Esto hará más probable que no os desviéis de la rectitud.

    (4) Y dad a las mujeres su dote como un regalo;5 pero si, voluntariamente, renuncian a una parte en vuestro favor, disfrutadlo complacidos y con buen ánimo.

    (5) Y no confiéis a los faltos de juicio los bienes que Dios os ha encomendado6 para [su] manutención; alimentadles de ellos y vestidles, y habladles con amabilidad.

    (6) Y examinad a los huérfanos [a vuestro cargo] hasta que alcancen edad de casarse; entonces, si les consideráis sensatos, entregadles sus bienes; y no los consumáis pródiga y apresuradamente, adelantándoos a su mayoría de edad. Y que el rico se abstenga por completo [de tocar los bienes de su pupilo]; y que el pobre los comparta en forma honorable. Y cuando les entreguéis sus bienes, que haya testigos por su parte —aunque nadie lleva las cuentas tan bien como Dios.

  6. #6
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    Predeterminado

    No había visto antes este tema hasta que amablemente ha respondido 3imad.

    Me gustaría aclarar algo al respecto. Cualquier aleya que se refiera a los seres humanos y no rece exclusiva y específicamente con los varones en cuanto tales se refieren necesariamente a la mujer, no sé el número exacto, pero ha de ser la mayor parte del honrado Alcorán. La mujer no es un apéndice, es el género humano, al que constantemente se refiere el honrado Alcorán, de igual manera que lo es el varón. O sea que las aleyas que se refieren a la mujer no son unas poquitas, sino casi todas.

    Salaam
    Boicot a los ocupantes de Palestina
    http://foro.webislam.com/showthread.php?t=837

    ----------

    A las aladas almas de las rosas
    del almendro de nata te requiero,
    que tenemos que hablar de muchas cosas,
    compañero del alma, compañero.

  7. #7
    Fecha de Ingreso
    12 oct, 08
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    Predeterminado

    Abu Muslim --a quien Rasi cita-- interpreta la frase, "creó de él (minha) a su pareja" en el sentido de, "creó a su pareja [e.d., a su complementario sexual] de su mismo género (min yinsiha)", lo que refuerza la opinión de Muhammad Abdu ya mencionada. La traducción literal de minha por "de él" alude claramente, como se deduce del texto, al hecho fisiológico de que ambos sexos se originaron a partir de "un solo ente vivo".
    salam

    es uno de los "raros" comentarios de abu Muslim al-asfahani:

    http://foro.webislam.com/showthread....0139#post70139

    "raros" respecto a su epoca.

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