Vuestros hijos pueden tener algunas preguntas relativas a las oraciones y a otros asuntos religiosos. Los niños introvertidos son normalmente demasiado tímidos como para hacer tales preguntas a sus padres. Sin embargo, es de gran importancia que los niños se comporten de manera abierta y realicen cualquier pregunta que deseen en relación a estos temas. Si dejamos estas preguntas sin respuesta, entonces las preguntas crecerán junto con el niño, y a largo plazo, las dudas se convertirán en una serpiente venenosa que envenenará sus corazones.

Algunas veces estas dudas en el mundo interior del niño pueden convertirse en una herida de rápido crecimiento, que un día podría causar un colapso espiritual de nuestro hijo, sin llegar a darnos cuenta de esta situación hasta que es demasiado tarde. Aparentemente puede parecer que el niño esté rezando en la mezquita contigo y que exprese «No hay más deidades que Dios», pero, sin embargo, quizás puede haber sucumbido a su conflicto interior y estar perdido en medio de un caos espiritual. Cuando enviamos a nuestro hijo a la universidad con el fin de ayudarle a lograr un estatus social y conseguir un brillante futuro, es inevitable que adopte algunos pensamientos y actitudes que son incompatibles con nuestra religión, a menos que tenga una formación espiritual adecuada. Desde este punto de vista, el niño no debe ser privado nunca del respaldo mental, emocional y espiritual que resulte adecuado para su edad. En el pasado, los niños solían ser confiados a las nodrizas. Mientras cuidaban de los niños, estas nodrizas les educaban espiritualmente a su vez, ya que sabían como llegar a su mundo interior. No obstante, este tipo de educación debe ser proporcionado a los niños por los propios padres. Si ellos no pueden hacerlo, deben asegurarse de que esta responsabilidad recaiga sobre un educador capaz. De este modo, los padres impedirán que sus hijos se extravíen. Una firme creencia, una sólida conciencia de la servidumbre (hacia Dios) y una moralidad perfeccionada sólo pueden conseguirse a través de una máxima sensibilidad y atención.