Hadiz 4.145.- De Abu Huraira (r,a), dijo el Profeta (saw) dijo:
-“Verdaderamente el Din es facilidad. No puede haber nadie que lo haga todo perfecto. Pues, si hace algo de forma completa, habrá otra cosa que la haga de forma incompleta.Haced las acciones correctas sin exagerar. Haced el bien y contentaos unos a otros. Y pedid la ayuda con vuestra oración al amanecer, al atardecer y en la última parte de la noche.” [B] (Sahih Bujari)[/B

-Haced las acciones correctas sin exagerar...

También dijo (saw):
- Realmente Allah no mira ni vuestro cuerpo ni vuestra imagen sino que mira vuestros corazones." (Sahih Muslim)

Lo esencial no es el número de las abluciones, ni aun la mayor o menor devoción exterior con que se practiquen, ni siquiera tampoco las repetidas plegarias de que se las acompañe, todo esto es nada, sin la intención, verdadera alma del rito, esencia única del merecimiento.

La sinceridad (ijlas) es la base fundamental para el cultivo de las virtudes y buenas cualidades contenidas en el Islam. Y todas las acciones están condicionadas por la sinceridad de la intención. Pues, si ésta es sana, todas las acciones se convierten en actos de adoración. Ahora bien, ¿cómo podrá obrar con intención saludable aquel que ignore lo que significa la intención, su pureza y sinceridad?

Por eso, la primera obligación que incumbe al siervo de Dios, si quiere obedecerle y servirle, es aprender, ante todo, en qué consiste la intención, para que, una vez conocida su pureza y sinceridad, pueda obrar con arreglo a lo que significan estos dos medios o instrumentos indispensables para su salvación eterna.

El Profeta (saw ) dijo que los actos humanos valen sólo por la intención con que se practican, y que todo hombre será recompensado, según el propósito que tuvo al obrar.

Y en otra ocasión, aseguró que Allah no mira ni a los rostros ni a las riquezas de los hombres, sino que únicamente mira a sus
corazones y a sus obras, y si mira al corazón es, no más, porque en él se supone que reside la intención del creyente.

Salam