EL LIBRE ALBEDRÍO

Dios no “impone” Su guía al hombre sino que le da la opción de aceptarla o de rechazarla, ya que el concepto de moralidad va unido a la libertad de elección entre el bien y el mal que Dios ha concedido al hombre. En otras palabras, Dios muestra siempre el camino recto a todo aquel que está dispuesto a seguirlo.

Cuando agonizaba Abu Taleb tío el profeta Muhammad (saw) con voz entrecortada por los sollozos implora en vano al anciano agonizante que confiese la shahada aunque sea en su oído. Pero, haciendo acopio de sus últimas fuerzas, su tío responde:
-Hijo de mi hermano, me rendiría con gusto a tu deseo si no temiera el deshonor, pero no quiero hacer creer a los Qoreichitas que me he convertido al Islam por el miedo a la muerte. Y le fue revelada al Profeta (s.a.w ):
-EN VERDAD, tú no puedes guiar a todos aquellos a los que amas: sino que Dios guía a quien quiere [ser guiado]; y es Él quien mejor sabe quienes se dejan guiar. (Qur´an 28:56)

El versículo se refiere al fracaso de los intentos del Profeta (saw) para inducir a su tío Abu Talib, al que amaba y que le había amado y protegido durante toda su vida, para que, en su lecho de muerte, renunciara a las creencias paganas de sus antepasados y declarara su fe en la unidad de Dios.

Abu Talib, influenciado por Abu Yahl y otros dirigentes de Mecca, murió profesando, en sus propias palabras, "la fe de Abd al-Muttalib" (Bujari) o, según otra versión (citada por Tabari), "la fe de mis antepasados.

Sin embargo --por mucho que lo desees-- la mayoría de la gente no creerá [en esta revelación], aunque tú no les pides a cambio recompensa alguna: no es sino un recordatorio [de Dios] para toda la humanidad. Pero --¡cuantos signos hay en los cielos y en la tierra que ellos pasan por alto [sin reflexionar], y a los que vuelven la espalda! (Qur´an 12:103)