Del Tasawuff exterior y de la Masonería interior.



En la introducción del libro, el
solventísimo Robert Graves dice: En realidad,
la masonería tuvo como origen una sociedad
sufi (probablemente los malamati, añadiría yo).
Se la conoció por primera vez en Inglaterra
bajo el reinado de Aethelstan (924-939) y fue
introducida en Escocia bajo el disfraz de un
2gremio de artesanos a principios del siglo XIV,
gracias sin duda alguna a los Caballeros
Templarios. (...) Los tres instrumentos de trabajo
que actualmente se exhiben en las logias
masónicas representan tres posiciones para la
oración. Buizz o Boaz y Salomón hijo de David,
no fueron súbditos israelitas del rey ni aliados
fenicios como se daba por supuesto, sino
arquitectos sufis de Abdel-Malik, autores junto
con quienes lo siguieron de la Cúpula de la
Roca, la reconstrucción sobre las ruinas del
templo de Salomón. Sus nombres auténticos
fueron Thuban abdel Faiz (Izz) y su biznieto
Maaruf, hijo o discípulo de David de Tay, cuyo
nombre súfico fue Salomón porque fue “hijo
de David”. Las proporciones arquitectónicas
fijadas para este templo (su geometría sagrada),
igual que en la Kaaba de la Meca, eran
numéricamente equivalentes a ciertas raíces
árabes portadoras de mensajes sagrados.
Curiosamente, existe otro Hiram Abif
sufi, relacionado con la construcción del templo,
condenado a muerte y ejecutado por la inquisición
local por negarse a revelar cierto secreto.(...)Hete aquí que, en árabe se emplean varias
palabras para el color negro. Una de ellas, la
raíz FHM o FHHM, puede leerse como negro
o negra, pero también como asimilar el
conocimiento, o sabiduría, por extensión, e
incluso como Egipto o carbón. Existe una orden
llamada los Carboneros.
De este modo, los templos erigidos por
los Caballeros del Temple para albergar a las
vírgenes negras, no serían otra cosa que templos
elevados a la Sabiduría (a la “Negra”). Y quien
quisiera ir allí para adorar a la Madre de Jesús
en ese símbolo, pues que fuese. Y el que quiera
ver en la imagen no a María y a Jesús Niño,
sino a la Magdalena y a Meroveo, pues
estupendo también. Porque mejor ir que no ir.
En el círculo próximo del Profeta Mohammed
había sufis, que lo eran antes y lo siguieron
siendo después de la revelación del Profeta.
Quien escuche la voz del pueblo sufi y no diga
aamín (amén) quedará señalado como un necio
ante Dios, dijo. Y también es frase suya el
preferir sin duda que alguien sea musulmán
(creyente), cristiano, judío... a que no crea ni
practique creencia alguna.
Las Constituciones de Anderson, con
talante idéntico y menor lirismo, hablan también
del estúpido ateo.
En heráldica, el símbolo de la cabeza
negra es habitual. En el escudo de Huges de
Payns había tres de estas cabezas, como símbolo
de conocimiento y de Trinidad. En el de
Cerdeña, una cabeza negra (de moro, dicen
ellos), con los ojos vendados: conocimiento
interior. Y algo que ver con esto tiene, sin duda,
la cabeza de Baphomet, o Sophia, a la que
confesaron reverenciar los Caballeros
Templarios.
En las ceremonias sufis, el suelo se
adorna con paños blancos y negros para el
trabajo, como lo llaman ellos, qué casualidad.
El significado de la raíz negro ya lo hemos
explicado. El de la raíz blanco significa, entre
otras cosas, luz. Y por supuesto, lo de siempre:
quien quiera entenderlo como yin y yan,
bienvenido sea, que también es constructivo.
O como principio hermético de polaridad, pues
bien también. Porque si un símbolo, o la
expresión de una verdad o principio, no fuera
compatible con las creencias más sinceras, no
sería sufi. Porque sufismo, y masonería, son
precisamente eso: creencias sinceras que todo
hombre honesto es capaz de compartir.http://eruizf.com/biblioteca/masonic..._los_sufis.pdf