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Tema: El Humor es una piedad Pascual.

  1. #1
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    Predeterminado El Humor es una piedad Pascual.

    El Humor es una piedad Pascual.

    otra versión de "meter el diablo en el infierno", pascua, humor



    No hay mala palabra si no es a mal tenida, dijo la vieja alcahueta ( Arcipreste de Hita)

    La verdadera alegría nace de la buena conciencia.
    ERASMO DE ROTTERDAM

    Una parábola análoga a la de METER AL DIABLO EN EL INFIERNO (parábola muy usada por los predicadores y parafraseada por BOCACCIO)



    Una monja y un sacerdote cruzaban el desierto del Sahara montados en un camello. Al tercer día, una tormenta de arena los atrapó y se vieron obligados a buscar un refugio para guarecerse de ella.
    Cuando acabó la tormenta, ambos religiosos se percataron que el
    camello estaba muerto. Entonces el sacerdote dice a la monja:
    Hermana, esto se ve muy mal, difícilmente sobreviviremos dos días aquí y el campamento más cercano se encuentra a una semana de camino.
    Así que ahora que sabemos que no sobreviviremos, quiero pedirle un favor.

    ¿Cuál?

    Nunca he visto los senos de una mujer. ¿Podría ver los suyos?.

    La monja, un poco sorprendida, le responde:

    En las circunstancias en que nos encontramos, no veo ningún problema.

    Y mostró sus senos al cura. Este, entonces, le dijo:

    Hermana, ¿le importa si los toco?.

    La monja no puso ninguna objeción y se los dejó tocar.

    Después de unos minutos, con una picarona sonrisa, le dice al cura:

    Padre, ¿puedo pedirle yo ahora un favor?.

    ¡Claro!

    Nunca he visto el pene de un hombre. ¿Me dejaría ver el suyo?.

    Pues...en las circunstancias en que nos encontramos, no veo el posible daño, madre. Y entonces se lo mostró.

    ¿Lo puedo tocar?, preguntó la monja.

    Pues...tócalo!!

    Después de varios minutos de tener la atención de la monja, el padre ya "armado" no puede contenerse y acercándose a ella, le dice al oído:

    Hermana...¿Sabía que si lo inserto en el lugar correcto, puedo crear vida?.

    ¿De verdad?

    ¡Por supuesto!!.

    ¡Qué bien, Padre!. ¡¡Métaselo al camello y vayámonos de aquí!!

    taringa.net/posts/humor/8774280/Meter-el-diablo-en-el-infierno.html

  2. #2
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    Predeterminado

    http://www.taringa.net/posts/apuntes...d-Pascual.html

    Otro sí digo, para no quedarnos cortos con el RISUS PASCUAL y su NASYRMA:

    Otro sí digo, para no quedarnos cortos con el RISUS PASCUAL y su ANASYRMA:

    La novicia y monseñor. (CALAMBUR PASCUAL y profunda parábola y análoga a las de las monjas y el jardinero mudo de BOCACCIO)

    La novicia del convento esta escribiendo una carta y comienza:

    -Querido Monseñor:
    Se da cuenta de que aquel puede malinterpretar sus palabras y vuelve a empezar...
    -Excelentisimo Monseñor:
    Recapacita porque es demasiado formal.
    -Sr. Monseñor:
    Este título le parece muy mundano, asi es que probando varios títulos, decide que el mejor es Don Monseñor. Para asegurarse de no meter la pata, le pregunta a la Madre Superiora:
    -Madre, Monseñor se pone con Don?
    Claro que se pone condón, si no, este convento sería una guardería.


    Media Naranja Pascual.


    Plegarias solo para mujeres.
    Plegaria para encontrar al hombre perfecto.

    Las mujeres que estén en edad de merecer tienen que repetir esta plegaria todas las noches...



    San Antonio, encuéntrame novio.
    San Maroto como el de la foto.
    San Eleazar que me saque a pasear.
    San Gabriel, que me sea fiel.
    San Alejo, que no sea pendejo.
    San Hilario, que me dé todo el salario.
    San Crispín, que no sea un "rapidín".
    San Erasmo, que me lleve hasta el orgasmo.
    Santo Tomás, por delante y por detrás.
    Santa Carlota, que la tenga bien grandota.
    Y
    San Matías, que me lo haga tooooodos los días.

    Así sea. Amén.

    Envía esta plegaria a todas tus amigas para que también puedan ser bendecidas. (no hay que ser egoísta)



    Otras gracias pascuales:



    Un obispo echándole la bronca a un cura de pueblo:
    - ¿Qué te pongas vaqueros en vez de sotana? vale.
    - ¿Qué te pongas camisas hawaianas? vale.
    - ¿Qué te pongas un zarcillito en la oreja izquierda? vale.
    - ¿Qué te hagas una coleta con el pelo que tienes? vale.
    Pero que en Semana Santa pongas un cartel de

    'Cerrado por defunción del hijo del Jefe' eso si que no!!


    DEL PURUSHA Y LA PRAKRITI PASCUALES.

    Algunos lo tomarán sólo a la chacota, pero algunos advertirán la suma piedad hermanada al sumo conocimiento en el siguiente MITOLOGEMA ANASYRMICO PASCUAL ( Sin descontar la versión semítica de la aria del PURUSHA acostado cabalgado por PRAKRITI)

    La monja y el hombre desnudo


    Todas las mañanas una monja iba por el parque caminando junto a un grupo de pupilas, cuando de repente divisó a la distancia a un hombre acostado en el piso completamente desnudo.
    Ella pensó que sus alumnas no debían ver ese cuadro y decidió sacrificar su pudor, sentándose sobre el hombre y cubriéndolo con su hábito.
    Al rato de estar sentada, se sintió "iluminada" y así les decía:

    Ay Santa Rosa, como se llama esta cosa.

    Ay San Arturo, parece que algo está duro.

    Ay San Fernando, siento algo que está entrando.

    Ay San Vicente, es algo caliente.

    Ay San Benito, esto si que es bonito.

    Ay San Rolando, siento que me estoy mojando.

    Ay Santo Tomás, ya no aguanto más.

    Ay Santa Eternidad, perdí la virginidad.

    Ay San Clemente, que no se entere la gente.

    Ay San Pancracio, que me lo saque despacio.

    Ay Madre Amada, ¿No quedaré preñada?

    Ay San Formento, ¡no vuelvo más al Convento!

  3. #3
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    http://relatosdeternidad.forocreacio...090&mode=reply



    Joseph Ratzinger, "La alegría pascual", Alfa y Omega, 4.IV.02

    En uno de los capítulos del libro Imágenes de esperanza (ed. San Paolo), del cardenal Joseph Ratzinger, el Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe reflexiona sobre la celebración más importante del calendario litúrgico: la resurrección de Nuestro Señor Jesús. Por su interés y en plena alegría pascual, ofrecemos a nuestros lectores los párrafos más significativos. Alfa y Omega, 4.IV.02
    La claridad y la alegría, que para gran parte de nosotros están unidas al pensamiento de la Pascua, no pueden cambiar nada respecto al hecho de que el contenido profundo de este día sea para nosotros más difícil de comprender que el de la Navidad. El nacimiento, la infancia, la familia, todo eso es parte de nuestro mundo de experiencias. Que Dios haya sido un niño y haya hecho así grande a lo pequeño, y humano, cercano y comprensible a lo grande, es un pensamiento que nos toca de un modo muy directo. Según nuestra fe, en el nacimiento en Belén, Dios ha entrado en el mundo y esto lleva una huella de luz hasta los hombres, los cuales no están en grado de acoger la noticia tal y como es.

    Con la Pascua es distinto: aquí Dios no ha entrado en nuestra vida habitual, sino que, entre sus confines, ha abierto un paso hacia un nuevo espacio más allá de la muerte. Él no nos sigue ya, sino que nos precede y sostiene la antorcha en el interior de una extensión inexplorada para animarnos a seguirle. Pero, desde el momento en el que nosotros ahora sólo conocemos aquello que está a este lado de la muerte, no podemos relacionar ninguna de nuestras experiencias con esta noticia.

    Ningún concepto puede venir en auxilio de la palabra; permanece una salida en lo desconocido; y en esto percibimos dolorosamente la miopía y limitación de nuestros pasos. Y, con todo, es estimulante pensar que ahora, por lo menos a través de la palabra de uno que sabe, experimentamos aquello frente a lo que nadie puede quedar indiferente. Con enorme curiosidad, en los últimos años, se han recogido las narraciones de personas que, habiendo pasado por una muerte clínica, afirman haber percibido lo imperceptible y pueden aparentemente decir qué hay después de la oscura puerta de la muerte. Esta curiosidad muestra cómo se abre camino en nosotros de un modo apremiante la cuestión de la muerte. Pero todas estas narraciones son inadecuadas, puesto que todos estos testigos no habían muerto realmente, sino que han debido sólo probar la particular experiencia de una condición extrema de la vida y de la conciencia humana. Ninguno puede decir si su experiencia se habría confirmado en el caso de que hubiesen muerto realmente. Pero Aquel del que habla la Pascua, Jesucristo, realmente «descendió al reino de los muertos». Él ha respondido a la petición del rico Epulón: «¡Envía arriba a alguno del mundo de los muertos, para que así creamos!» Él, el verdadero Lázaro, ha venido de allá a fin de que nosotros creamos. ¿Lo hacemos ahora? No llega trayendo noticias y emocionantes descripciones del más allá. En cambio, nos ha dicho que prepara las moradas.

    ¿No es ésta la más emocionante novedad de la Historia, aunque sea dicha sin despertar sensaciones? La Pascua tiene que ver con lo inconcebible; su evento nos sale al encuentro en un primer momento sólo a través de la Palabra, no a través de los sentidos. Tanto más importante es entonces dejarse aferrar un día por la grandeza de esta Palabra. Pero, puesto que ahora pensamos con los sentidos, la fe de la Iglesia ha traducido desde siempre la Palabra pascual también en símbolos que hacen presagiar lo no dicho de la Palabra. El símbolo de la luz (y con él el del fuego) juega un papel importante; el saludo al cirio pascual, que en la iglesia oscura pasa a ser el signo de la vida, es para el vencedor sobre la muerte. El acontecimiento de entonces viene así traducido en nuestro presente: donde la luz vence la oscuridad, acontece algo de la resurrección. La bendición del agua pone de relieve otro elemento de la creación como símbolo de la resurrección: el agua puede tener en sí algo de amenazador, ser un arma de la muerte. Pero el agua viva de la fuente representa la fecundidad que, en medio del desierto, edifica oasis de vida. Un tercer símbolo es de otro tipo distinto: el canto del Aleluya, el canto solemne de la liturgia pascual, muestra que la voz humana no sabe solamente gritar, gemir, llorar, hablar, sino justamente cantar. El hecho de que, además, el hombre sea capaz de evocar las voces de la creación y transformarlas en armonía, ¿no nos permite presagiar, de modo maravilloso, de qué transformaciones somos capaces nosotros mismos y la creación? ¿No es éste un signo admirable de esperanza, en virtud de la cual podemos presagiar el futuro y, a un tiempo, acogerlo como posibilidad y presencia?

    En las grandes solemnidades de la Iglesia, la creación participa en la fiesta; o viceversa: en estas solemnidades entramos en el ritmo de la tierra y de las estrellas, y hacemos nuestro su conocimiento. Por esto, la nueva mañana de la naturaleza que señala la primera luna llena de la primavera forma parte tan real del mensaje pascual: la creación habla de nosotros y a nosotros; nos comprendemos correctamente a nosotros mismos y a Cristo sólo si aprendemos a escuchar también las voces de la creación.


    La aflicción se convertirá en alegría

    Todo aquello que podemos ver es –como por Isaías– el Cordero, del cual el apóstol Pedro dice que fue predestinado «ya antes de la fundación del mundo». Pero la mirada sobre el Cordero –sobre Cristo crucificado– coincide ahora precisamente con nuestra mirada al cielo, con nuestra mirada sobre la eterna providencia de Dios. En este Cordero, sin embargo, entrevemos lejana, en los cielos, una apertura; vemos la benignidad de Dios, que no es ni indiferencia ni debilidad, sino suprema fuerza. De este modo, y únicamente en esto, vemos los santuarios de la creación y percibimos en ellos algo similar al canto de los ángeles, podemos incluso intentar acompañar un poco a aquel canto en el Aleluya del día de Pascua. Desde el momento en que vemos el Cordero, podemos reír y podemos dar gracias; gracias a él también nosotros comprendemos qué significa adoración.Todas las palabras del Resucitado llevan en sí la alegría –la sonrisa de la liberación: ¡Si vierais aquello que yo he visto y veo!–, si un día alcanzáis a ver el todo, entonces reiréis. Hubo un tiempo en el que el risus paschalis, la risa pascual, era parte integrante de la liturgia barroca. La homilía pascual debía contener una historia que suscitase la risa, de tal modo que la iglesia retumbase en carcajadas. Ésta podía ser una forma un poco superficial y exterior de alegría cristiana. Pero, ¿no es en realidad algo muy bello y justo el hecho de que la risa se hubiese convertido en un símbolo litúrgico? Y ¿no nos gusta quizá que en las iglesias barrocas escuchemos todavía, por el juego de los amorcillos y de los ornamentos, la risa en la cual se anunciaba la libertad de los redimidos? Y ¿no es un signo de fe pascual el hecho de que Haydn dijera, respecto a sus composiciones, que al pensar en Dios sentía una alegría cierta y añadiese: «Yo, apenas quería expresar palabras de súplica, no podía contener mi alegría, y hacía lugar a mi ánimo alegre y escribía allegro sobre el Miserere»?La visión de los cielos del Apocalipsis dice lo que nosotros vemos en Pascua a través de la fe: el Cordero muerto vive. Puesto que vive, nuestro llanto termina y se convierte en sonrisa. La visión del cordero es nuestra mirada a los cielos abiertos de par en par. Dios nos ve y actúa, si bien de forma diversa a como pensamos y a como nosotros quisiéramos imponerlo. Sólo a partir de la Pascua podemos en realidad pronunciar de un modo completo el primer artículo de fe; sólo a partir de la Pascua éste se ve cumplido y consuela: yo creo en Dios, Padre omnipotente. De hecho, sólo a partir del Cordero sabemos que Dios es realmente el Padre y es realmente omnipotente. Quien lo ha entendido no puede estar ya verdaderamente triste y desesperado. Quien lo ha entendido opondrá resistencia a la tentación de ponerse del lado de los verdugos. Quien lo ha comprendido no experimentará la angustia extrema cuando él mismo esté en la condición del Cordero. Puesto que se encuentra en el lugar más seguro. La Pascua nos invita, en resumen, no sólo a escuchar a Jesús, sino, en el instante en el que se le escucha, a aprender a ver desde el interior. La máxima solemnidad del calendario litúrgico nos anima, mirándole a Él, a Aquel que ha muerto y ha resucitado, a descubrir la apertura en los cielos. Si comprendemos el anuncio de la resurrección, entonces reconocemos que el cielo no está totalmente cerrado más arriba de la tierra. Entonces algo de la luz de Dios –si bien de un modo tímido pero potente– penetra en nuestra vida. Entonces surgirá en nosotros la alegría, que de otro modo esperaríamos inútilmente, y cada persona en la que ha penetrado algo de esta alegría puede ser, a su modo, una apertura a través de la cual el cielo mira a la tierra y nos alcanza. Entonces puede suceder lo que prevé la revelación de Juan: todas las criaturas del cielo y de la tierra, bajo la tierra y en el mar, todas las cosas en el mundo están colmadas de la alegría de los salvados. En la medida en la que lo reconocemos, se cumple la palabra que Jesús dirige en la despedida, en la que anuncia una nueva venida: «Vuestra aflicción se convertirá en alegría». Y, como Sara, los hombres que creen en virtud de la Pascua afirman: «¡Motivo de alegre sonrisa me ha dado Dios: quienquiera que lo sepa, sonreirá conmigo!»
    Tags: Joseph Ratzinger (Benedicto XVI),

  4. #4
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    Predeterminado

    Otro sí digo, para no quedarnos cortos con el RISUS PASCUAL y su ANASYRMA:

    La novicia y monseñor. (CALAMBUR PASCUAL y profunda parábola y análoga a las de las monjas y el jardinero mudo de BOCACCIO)

    La novicia del convento esta escribiendo una carta y comienza:

    -Querido Monseñor:
    Se da cuenta de que aquel puede malinterpretar sus palabras y vuelve a empezar...
    -Excelentisimo Monseñor:
    Recapacita porque es demasiado formal.
    -Sr. Monseñor:
    Este título le parece muy mundano, asi es que probando varios títulos, decide que el mejor es Don Monseñor. Para asegurarse de no meter la pata, le pregunta a la Madre Superiora:
    -Madre, Monseñor se pone con Don?
    Claro que se pone condón, si no, este convento sería una guardería.




    Media Naranja Pascual.


    Plegarias solo para mujeres.
    Plegaria para encontrar al hombre perfecto.

    Las mujeres que estén en edad de merecer tienen que repetir esta plegaria todas las noches...



    San Antonio, encuéntrame novio.
    San Maroto como el de la foto.
    San Eleazar que me saque a pasear.
    San Gabriel, que me sea fiel.
    San Alejo, que no sea pendejo.
    San Hilario, que me dé todo el salario.
    San Crispín, que no sea un "rapidín".
    San Erasmo, que me lleve hasta el orgasmo.
    Santo Tomás, por delante y por detrás.
    Santa Carlota, que la tenga bien grandota.
    Y
    San Matías, que me lo haga tooooodos los días.

    Así sea. Amén.

    Envía esta plegaria a todas tus amigas para que también puedan ser bendecidas. (no hay que ser egoísta)



    Otras gracias pascuales:



    Un obispo echándole la bronca a un cura de pueblo:
    - ¿Qué te pongas vaqueros en vez de sotana? vale.
    - ¿Qué te pongas camisas hawaianas? vale.
    - ¿Qué te pongas un zarcillito en la oreja izquierda? vale.
    - ¿Qué te hagas una coleta con el pelo que tienes? vale.
    Pero que en Semana Santa pongas un cartel de

    'Cerrado por defunción del hijo del Jefe' eso si que no!!


    DEL PURUSHA Y LA PRAKRITI PASCUALES.

    Algunos lo tomarán sólo a la chacota, pero algunos advertirán la suma piedad hermanada al sumo conocimiento en el siguiente MITOLOGEMA ANASYRMICO PASCUAL ( Sin descontar la versión semítica de la aria del PURUSHA acostado cabalgado por PRAKRITI)

    La monja y el hombre desnudo


    Todas las mañanas una monja iba por el parque caminando junto a un grupo de pupilas, cuando de repente divisó a la distancia a un hombre acostado en el piso completamente desnudo.
    Ella pensó que sus alumnas no debían ver ese cuadro y decidió sacrificar su pudor, sentándose sobre el hombre y cubriéndolo con su hábito.
    Al rato de estar sentada, se sintió "iluminada" y así les decía:

    Ay Santa Rosa, como se llama esta cosa.

    Ay San Arturo, parece que algo está duro.

    Ay San Fernando, siento algo que está entrando.

    Ay San Vicente, es algo caliente.

    Ay San Benito, esto si que es bonito.

    Ay San Rolando, siento que me estoy mojando.

    Ay Santo Tomás, ya no aguanto más.

    Ay Santa Eternidad, perdí la virginidad.

    Ay San Clemente, que no se entere la gente.

    Ay San Pancracio, que me lo saque despacio.

    Ay Madre Amada, ¿No quedaré preñada?

    Ay San Formento, ¡no vuelvo más al Convento!

    taringa.net/posts/humor/8774280/Meter-el-diablo-en-el-infierno.html

  5. #5
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    28 may, 11
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    Predeterminado

    Salam nuh musa


    El Humor es una piedad Pascual.
    El Humor es una piedad Pascual.

    otra versión de "meter el diablo en el infierno", pascua, humor



    No hay mala palabra si no es a mal tenida, dijo la vieja alcahueta ( Arcipreste de Hita)

    La verdadera alegría nace de la buena conciencia.
    ERASMO DE ROTTERDAM

    Una parábola análoga a la de METER AL DIABLO EN EL INFIERNO (parábola muy usada por los predicadores y parafraseada por BOCACCIO)



    Una monja y un sacerdote cruzaban el desierto del Sahara montados en un camello. Al tercer día, una tormenta de arena los atrapó y se vieron obligados a buscar un refugio para guarecerse de ella.
    Cuando acabó la tormenta, ambos religiosos se percataron que el
    camello estaba muerto. Entonces el sacerdote dice a la monja:
    Hermana, esto se ve muy mal, difícilmente sobreviviremos dos días aquí y el campamento más cercano se encuentra a una semana de camino.
    Así que ahora que sabemos que no sobreviviremos, quiero pedirle un favor.

    ¿Cuál?

    Nunca he visto los senos de una mujer. ¿Podría ver los suyos?.

    La monja, un poco sorprendida, le responde:

    En las circunstancias en que nos encontramos, no veo ningún problema.

    Y mostró sus senos al cura. Este, entonces, le dijo:

    Hermana, ¿le importa si los toco?.

    La monja no puso ninguna objeción y se los dejó tocar.

    Después de unos minutos, con una picarona sonrisa, le dice al cura:

    Padre, ¿puedo pedirle yo ahora un favor?.

    ¡Claro!

    Nunca he visto el pene de un hombre. ¿Me dejaría ver el suyo?.

    Pues...en las circunstancias en que nos encontramos, no veo el posible daño, madre. Y entonces se lo mostró.

    ¿Lo puedo tocar?, preguntó la monja.

    Pues...tócalo!!

    Después de varios minutos de tener la atención de la monja, el padre ya "armado" no puede contenerse y acercándose a ella, le dice al oído:

    Hermana...¿Sabía que si lo inserto en el lugar correcto, puedo crear vida?.

    ¿De verdad?

    ¡Por supuesto!!.

    ¡Qué bien, Padre!. ¡¡Métaselo al camello y vayámonos de aquí!!

    taringa.net/posts/humor/8774280/Meter-el-diablo-en-el-infierno.html

    Gracias, hermano nuh musa por el humor que has provocado en el foro por el cuento del monje dominado por el demonio, que, en vez de dedicarle, a Dios, el tiempo que le queda de vida, se lo dedica a si mismo para satisfacer su lujuria, y la inocente monja que solo quería satisfacer su curiosidad y buscar la solución para salvarse.

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    Hay otra forma de paralizar y meter el diablo en el infierno, y eso es analizar bien cada acción que nos invita nuestra conciencia a hacer, analizar si la podemos atribuir a Dios, por Tener sitio entre sus nombres hermosos, o aconseja Dios a sus siervos a hacerla, y si es así, la hacemos, sino sabremos que es una invitación del demonio para extraviarnos, como es su deber, y rechazarla.


    Salam
    Paz
    Hay que afirmar aceptando la confusión y el error, como posibilidades que existen relacionadas con la verdad

    Aclarar con la afirmación, explicando la verdad
    Y no negar con la afirmación, para combatir, o entrar en guerra con el error

  6. #6
    Fecha de Ingreso
    14 nov, 09
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