Antes de empezar el estudio del Corán, debemos tener presente que es un libro único (Sin Igual), completamente diferente de todos los libros convencionales -información, ideas y argumentos sobre temas específicos con arreglo literario. Por ello, un lego en la materia se desconcierta al no hallar anunciados los temas, capítulos y selecciones conforme a un orden convencional, o tratados separadamente. Por el contrario, los diferentes aspectos de la vida son tratados de una manera completamente diferente. El Corán trata de creencias, instrucciones morales, estatutos y leyes, advierte a los incrédulos, exhorta a los seres humanos a abrazar la Fe Islámica.

Expone enseñanzas de eventos históricos, amonesta, anuncia las buenas nuevas, y todo ello mezclado de una hermosa manera. El mismo tema se repite de modos diferentes y un asunto sigue a otro sin ninguna conexión aparente, A veces un terna nuevo aparece en medio de otro sin razón obvia. El orador y el interlocutor y la dirección a que se dirigen, cambian inopinadamente. Los sucesos históricos no son presentados como en los textos históricos a la manera del humano historiador. El tratamiento de los problemas de la Filosofía y la Metafísica difiere de los textos consagrados, por el hombre, a estas materias. El ser humano y el universo son considerados en un lenguaje diferente del empleado en las ciencias naturales. Igualmente es original en su método para resolverlos problemas culturales, políticos, sociales y económicos.

Los principios Y mandatos de la ley son tratados de modo totalmente diferente al de los sociólogos, legisladores y juristas. La moral es anunciada y predicada de una manera que no tiene paralelo en toda la literatura acerca del tema.

Por ello, el lector desprevenido considera el texto coránico con ideas preconcebidas, y al no hallarlo convencional, desconcertase y lo juzga incoherente, sin orden en sus versículos o continuidad en el tema. Como resultado de esa falta de iniciación en el texto del Corán, sus detractores se atreven a elaborar falaces y disparatadas objeciones. Ello a veces, llega a perturbar a alguno de sus modernos seguidores que, para liberarse de dudas, se amparan en extrañas consideraciones. Eluden la elucidación de la cuestión elaborando sorprendentes elucubraciones, para tranquilizarse. A veces intentan crear conexiones artificiales entre los versículos y llegan a aceptar incluso la concepción -forjada por los detractores- de que no hay coherencia ni orden en los temas y, por ende, los versículos aislados de su contexto dan lugar a confusión en la apreciación de su significado.

Esto sucede cuando el lector inadvertido no toma en consideración el carácter Único y Sin Igual de la Revelación de Dios contenida en las Suras y versículos coránicos.

Para penetrarse en la Revelación Coránica, toda idea preconcebida al respecto del estilo, método y orden, así como la concepción de lo que debe ser un libró de "religión", deben ser desechadas. Sin prejuicios podrá penetrarse en su esencia y aprovechará enriqueciendo su alma con un tesoro único e incalculable.

El lector iniciado en el conocimiento del Corán estará a salvo de cualquier apreciación falsa. Pues estará advertido de su carácter absolutamente único y original. Sabedor de su carácter de guía Sin Igual sin parangón por tanto, como todos los libros, prescindirá de las engañosas e insidiosas ideas preconcebidas. Sólo así podrá alcanzar él pleno y cabal conocimiento del Corán y penetrarse en el Mensaje Luminoso del Islam.

Preciosos auxiliares para desentrañar la Verdad Coránica serán el conocimiento de su auténtica naturaleza, su idea central, su meta y tema. Así mismo el estilo, términos y métodos, ambiente y circunstancias (o contexto histórico) deben ser tenidos bien presentes para penetrarse en sus evidencias.

Penetrado en la real naturaleza del Corán, independientemente de su creencia, el lector tendrá que considerar como punto de partida, la afirmación de que el Corán y su mensajero Muhammad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) representan la Guía Divina.

El Señor del Universo, su Creador, Señor Soberano, creó al hombre y le concedió la facultad del conocimiento, de hablar, entender y discernir lo recto de lo errado y lo bueno de lo malo. Dotó al hombre de libre albedrío, responsabilidad, libertad de acción y le dio autoridad para disponer y utilizar las cosas que lo rodean. o sea, le acordó una especie de autonomía, estableciéndolo en la tierra como su vicario e instruyéndolo a tal fin para que viva de acuerdo con su Guía.

Al designar al hombre como su vicario en la Tierra, Dios le advirtió muy claro y precisamente en cuanto a su misión y posición en la vida terrenal y a su relación con El, como si le hubiere dicho: -" Yo soy tu Amo, y Soberano y el del Universo. Por tanto sólo a Mi debes adoración. Has sido enviado a la Tierra con ciertos poderes y por un período determinado de tiempo, y para ser probado. Después regresarás a Mi. Entonces juzgaré tus obras. El recto camino es aceptarme y adorarme a Mi y comportarte conforme a la Guía que yo concederé.

Debes vivir en la Tierra con la firme convicción que es tan solo el escenario para tu prueba. Tu objetivo real en tu vida, mundanal consiste en salir victorioso después de tu muerte y resurrección en el Juicio Final, por tanto, cualquier otro camino diferente u opuesto a la Guía Divina será errónea. Si adoptas el primer camino (y tienes entera libertad para hacerlo) conseguirás paz y tranquilidad en este inundo y ganarás la Morada de la dicha y alegría eterna en el Otro Mundo, a donde tendrás que regresar, y si sigues cualquier otra dirección y eres completamente libre de hacerlo, si lo escoges, incurrirás en Mi desagrado en este mundo y en el sufrimiento y aflicción eternas en el Más Allá, en donde serás arrojado al abismo del infierno".

Después de esta advertencia, el Señor del Universo envió a Adán y Eva-la paz de Dios sea con ellos- a la Tierra y les acordó una Guía de acuerdo con la cual ellos y sus descendientes debían vivir en la vida. Esa Guía era el Islam (sumisión a la Ley de Dios).

Mas, la Guía fue desvirtuada. La negligencia y la iniquidad asoció al Creador copartícipes y atribuyeron a la Divinidad otros atributos. Se hundieron en sectarismos y superticiones teorías y falaces filosofías adulterando la Verdad del Creador. La corrupción minó sus almas y los cimientos de la sociedad. Descartados, los principio de lo Alto, la concupiscencia minó la Tierra sembrando el Caos y la iniquidad.

El manifiesto extravío de los humanos es el resultado de su rebeldía ya que Dios los creó dotados. de discernimiento y voluntad. En materia de religión, no hay imposición (Dios exhorta e insta al hombre a la aceptación voluntaria de la Ley). Su rechazo proviene de su libre albedrío. Así como su sumisión. Habiendo creado al hombre dotado de discernimiento y libre voluntad. El Creador, en las épocas sucesivas, envió a sus Mensajeros para alertar e instar al ser humano a la práctica del Bien. Sus sucesivos Enviados creyeron y predicaron en diferentes épocas y regiones; miles de ellos Fueron Sus Mensajeros durante milenios. Todos predicaron y practicaron una sola Fe basada en la unicidad de Dios, y en la aceptación de la Revelación que evidencia y discrimina lo recto de lo errado-, el bien del mal: -Los principios fundamentales y eternos. establecidos por el Creador del Universo.

La prédica de los mensajeros tenía como misión al hombre para organizarse en el marco de una comunidad justa sometida a los mandatos del Creador, condición sine qua non para su felicidad en este mundo y su salvación eterna, ya que el hombre fue creado perfectible y sólo puede alcanzar la salvación organizando una sociedad que le permite hacer vigente la Ley de Dios, y evitando su tergiversación y trasgresión. En las épocas más distantes y diversas, los sucesivos Enviados trasmitieron la Guía. Mas, lamentablemente, gradualmente todos los valores fueron falseados, desacatados o combatidos.

Como sello de la Revelación, el Señor envió al último de sus mensajeros: -el Profeta Muhammad (la paz y la bendición de Dios sean con él).

Muhammad extendió su prédica a todos los seres humanos. Instó, exhortó, predicó, organizó y ordenó la comunidad de los creyentes que aceptaron su mensaje.

Esa comunidad se organizó y se ordenó estableciendo un sistema u orden de vida conforme a la Guía del Señor.

El Corán, revelado al Profeta Muhammad (la paz y bendición sean con él) es el libro que atesora esa Exhortación y Guía del Creador del Universo.