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Tema: El Islam y la Economía

  1. #11
    ethniko Guest

    Predeterminado

    LAS DIFERENCIAS EN LAS CLASES ECONÓMICAS

    Debería quedar aquí claro que las clases no se crean simplemente por la acumulación de riqueza en pocas manos, sino también por la división del capital entre propieta*rios y empleados, o por los hacendados y quienes cultivan la tierra.

    Hay mucho más en la creación de una clase social. Es imposible mencionar todos los factores y cómo estos contribuyen en conjunto e individualmente a la creación de clases.

    Un estudio de la sociedad tradicional india proporciona un ejemplo excelente de la existencia de una estructura de clases desarrollada tras miles de años. La trayectoria en conjunto de esta evolución estuvo influenciada no sólo por la distribución de riqueza, sino por factores raciales, sociales, religiosos y políticos. Una larga historia de invasiones, contiendas internas, luchas por la supervivencia y dominación se mantiene en el sistema de castas de la India, que ha dado lugar a tantas clases.

    Marx tomó debida cuenta de esta situación. En una serie de cartas al Herald Tribune de Nueva York, consideró el estado de la sociedad de la India como una contraposición a la filosofía del socialismo científico. Concluyó que la existencia de este sistema de castas, haría que la India fuese el último país que aceptara el comunismo.

    Desde el punto de vista islámico, la creación de clases en una sociedad comienza a hacer daño cuando no existe un código ético que gobierne el modo en que el dinero deba ser gastado. Imaginemos una sociedad donde las personas vivan una vida sencilla, sin gastos excesivos en ropas, comidas o acomodo, y donde los contrastes en los estilos de vida no fueran muy pronunciados. No importa tanto cuánta riqueza se haya acumulado en pocas manos; lo que hace daño es la forma en que se gasta y no la mera acumula*ción de esa riqueza en pocas manos. Comienza a molestar cuando se gasta o se derrocha desigual o imprudente*men*te. Es el lujoso estilo de vida de los adinerados y todo lo que les rodea, sus manifestaciones, ostentaciones y fastos, observadas desde el punto de vista de los miserables y sufridos pobres que luchan por sobrevi*vir, lo que hace que la distribu*ción desigual de riqueza comience a crear abismos insalvables entre ambos.

    Por lo tanto, el Islam no interfiere indebidamente en la libertad de cada individuo a ganar su salario y en su derecho a ahorrarlo. Al contrario, promueve y fomenta el sector privado más que al sector público. Establece un código bien definido con respecto al estilo de vida, que si se siguiera al pie de la letra, haría de la vida en conjunto un ejemplo refrescante para todos.

    Como este aspecto de la filosofía económica islámica ha sido discutido con anterioridad, no necesitamos profundizar más en ello.

    LA HERENCIA EN LA LEY ISLÁMICA

    La ley islámica de la herencia también juega un papel importante en la distribución de riqueza del fallecido a sus herederos. Una parte determinada debe ser distribuida entre padres, esposas, hijos, parientes y allegados. No se les puede privar de sus derechos de herencia estipulados por Dios, a menos que exista una buena razón, y cuya validez será determi*nada por los Tribunales del Estado islámico y no por los individuos. En el mejor de los casos, una persona puede legar un máximo de una tercera parte de sus posesiones disponibles a otra persona o a una sociedad de su elección. (Al-Nisa: 8-13). Estas medidas previenen efectiva*mente la acumulación de riqueza en muy pocas manos.

    Bajo la ley islámica de la herencia, se evitan las reglas de la primogenitura, las relacionadas con la imparcialidad de la distribución de la hacienda o el ilimitado poder de legado que nace del caprichoso placer del testador. La propiedad mobiliaria e inmobiliaria es dividida continuamente tras cada generación, y en el espacio de tres o cuatro generaciones, incluso grandes haciendas quedan parceladas en pequeñas propiedades de forma que no se crea una división permanente entre la gente por el monopolio de la propiedad del terreno.

    PROHIBICIÓN DEL SOBORNO

    "Y no devoréis mutuamente vuestros bienes con false*dad, ni los ofrezcáis como soborno a las autoridades para apropiaros conscientemente y con injusticia del dinero público." (C. 2. Al-Baqarah: 189)

    De nuevo he de omitir este aspecto, que es particularmente notable -en forma de corrupción y soborno- en los países del Tercer Mundo, pero me referiré a él cuando hable de la paz individual.

  2. #12
    ethniko Guest

    Predeterminado

    ÉTICA COMERCIAL


    El Islam no está en total desacuerdo con el capitalismo, ni rechaza categóricamente el socialismo científico, sino que conserva sus aspectos y actitudes positivas.

    Lo que sigue son algunos ejemplos de hace 1400 años. El Islam diseñó un código de sana ética comercial que el hombre moderno ha descubierto al final de un difícil camino:

    1- La relación comercial islámica está basada en la verdad y la honestidad. (Al Baqarah: 283-284)

    2- El Islam prohíbe el uso de falsos pesos y el recorte en las me*di*das. (Al-Tatfif: 2-4)

    3- Se prohíbe a los comerciantes vender artículos o bienes defec*tuosos, que estén corrompidos u obsole*tos. Un comerciante no debe intentar ocultar los defectos de cualquier artículo que ofrezca a la venta. (Muslim). Si este artículo es vendido sin conocimien*to previo del comprador, éste tiene derecho a devolver*lo cuando des*cubra la falta o defecto y obtener su reembolso. (Hadiz)

    4- El comerciante tiene prohibido cobrar diferentes precios a diferentes clientes, si bien tiene la posibilidad de ofrecer des*cuentos de conce*sión a cual*quier cliente. Es libre de fijar cualquier precio que conside*re razona*ble. (Bujari y Muslim).

    5- El Islam prohíbe la falsa competencia o monopolios que creen falsas competencias. También prohíbe aumen*tar los precios en las subastas con falsas ofertas o apoyarse en "ganchos" para engañar a un eventual comprador. (Bujari y Muslim)

    6- Igualmente, el Islam recomienda que la compra y la venta de bienes tengan lugar al descu*bierto, preferi*blemente en presencia de testigos, y que al compra*dor se le informe y se le permita ver con detalle lo que compra. (Al-Baqarah: 283-284; Muslim).

    En resumen, el Islam adopta la estrategia de reducir la distancia entre ricos y pobres mediante:

    a) La imposición de ciertas limitaciones como ya ha sido mencionado anteriormente, pp. la bebida, el juego, etc.

    b) La prohibición del atesoramiento de riqueza y su acumulación por medio del interés.

    c) Alentando la empresa privada.

    d) La promoción de la rápida circulación de la riqueza.

    e) El uso del consejo repetitivo, persuasión e instrucción apelando a la nobleza en el hombre, para que voluntariamente adopte un estilo de vida humilde y sencillo que no aparte demasiado al hombre rico del hombre pobre.

    El objeto de este ejercicio es hacer al hombre más sensible a los sentimientos de los demás y ahogar y matar en él los impulsos animales e irracionales. Se debe emprender una Guerra Santa en el sentido real de las palabras, contra la vanidad, la hipocresía, la superficialidad, el esnobismo, el orgullo y la arrogancia. Se busca hacer aflorar a la superficie todo lo refinado y noble en el hombre, de forma que este se vuelva tan sensible al sufri*miento de los demás que sienta que es un crimen vivir en el lujo y el confort, cuando otros sufren y sobreviven una vida de miseria e indigencia.

    Claro está que semejante grupo de personas, altamente cultivadas, que conforman la vanguardia de los valores sublimes del hombre, son siempre una pequeña minoría, pero su nivel de conciencia social respecto al bienestar de los demás se muestra a un nivel tan considerado, que les es imposible permanecer preocupa*dos únicamente por sus propias necesidades y comodidades, y despreocupados del estado de miseria de los sectores menos afortunados de la sociedad. Su preocupación en la vida no permanece por más tiempo introvertida. Aprenden a vivir con una conciencia abierta al mundo que les rodea. Se sienten intranqui*los mientras no participan materialmente aliviando el sufrimiento ajeno y elevando el nivel de vida de los demás.

    Las características de una sociedad de este tipo de creyentes, está descrita en uno de los primeros versículos del Santo Corán, ya citada anteriormente en esta alocución:

    "Y gastan de lo que hemos provisto" (C. 2: Al-Baqarah: 4).

  3. #13
    ethniko Guest

    Predeterminado

    NECESIDADES BÁSICAS

    En la sección anterior sobre la paz socio-económica, hemos visto como el Islam ha revolucionado el concepto de la limosna para los pobres y necesitados. En lo que se refiere a los derechos de los individuos sobre los recursos nacionales, el Santo Corán marca el criterio por el cual podemos determinar cuanta riqueza, que debía haber fluido hacia el hombre ordinario, se ha desviado a las manos de unos pocos capitalistas:

    "Y aquellos en cuyos bienes hay una parte determinada para el que pide ayuda y para el que no la pide." (C. 70: Al-Ma´arill: 25-26).

    Estos versículos se dirigen a los ricos y les recuerdan que una parte de sus propiedades por derecho, pertenecen al mendigo y al desamparado.

    ¿Cómo podemos saber si se ha producido un desequilibrio en la sociedad, al desviarse los derechos debidos a los pobres a las manos de unas pocas personas acaudaladas? La norma para este criterio son ciertos derechos garantizados.

    Según el Islam, existen cuatro necesidades básicas en el hombre que deben ser atendidas. El Santo Corán establece:

    "Ha sido provisto para ti, a fin de que no pases hambre en él, ni estés desnudo. En él no tendrás sed, ni estarás expuesto al sol." (C. 20: Ta-Ha: 119-120)

    De este modo, el Islam establece unos derechos mínimos en la forma de cuatro puntos que definen las necesidades que el Estado debe procurar:

    1. Alimentos

    2. Vestido

    3. Agua

    4. Cobijo

    Incluso en Inglaterra y en los Estados Unidos de América, hay cientos de miles de personas sin techo, y hay quienes tienen que rebuscar dentro de los cubos de la basura para encontrar algunas sobras de comida con las que saciar su hambre.

    Estas feas escenas muestran la inherente debilidad de la sociedad capitalista y sacan a la superficie los síntomas de un profundo malestar subyacente. El materialismo, en su forma última, engendra egoísmo e insensibilidad y apaga la sensibilidad humana hacia el sufrimiento ajeno.

    Por supuesto que hay escenas mucho más desgraciadas de miseria originadas en la extrema pobreza que vive la mayor parte de los países del Tercer Mundo, pero en este caso la sociedad en su conjunto es pobre y estos países están gobernados por los mismos principios capitalistas. Por lo tanto, no se trata de si la mayoría de la población de estos países es cristiana, judía, hindú, musulmana o pagana: el sistema es esencialmente capita*lis*ta en su naturaleza.

    El crimen florece y el vicio prospera en los "guetos", que constituyen una mancha sobre la misma faz de la humanidad, en las así denominadas "naciones desarrolladas" del mundo.

    Existen regiones en África y en otros países, donde incluso el agua potable no está a disposición de grandes sectores de la sociedad. Incluso si se consiguiera una sola comida caliente al día, uno se sentiría muy afortunado. El agua se convierte en un problema diario. Hay, por otro lado, países que tienen todo el potencial y recursos para cambiar la suerte de los primeros en pocos años sin tener que pasar apuros por ello y, sin embargo, no se sienten obligados a comprometerse para aliviar el sufrimiento de cientos de millones de personas de estos países más pobres.

    Desde el punto de vista islámico, esta cuestión es de especial importancia. Según el Islam, la sociedad de un país no sólo es responsable del sufrimiento de cualquier persona de esa sociedad, sino también del sufrimiento de cualquier ser humano de cualquier sociedad, es decir, de la humanidad, la cual no tiene fronteras geográficas, ni color, ni credo ni demarcacio*nes políticas. La humanidad en su conjunto es responsable y todos los seres humanos como tal, son responsables ante Dios. Cada vez que la hambruna, la malnutrición o el sufrimiento producido por algún desastre natural apalea a alguna comunidad, se ha de tratar como un problema humano. Todas las sociedades y estados del mundo deben participar en la ayuda dispuesta para mitigar el sufrimien*to.

    Es una vergüenza que a pesar de todos los avances en la ciencia y en la tecnología, no se haya prestado la atención necesaria al problema de la eliminación de la sed y el hambre. Ha de existir un sistema por el cual la suma total de la riqueza humana pueda ser rápida y eficientemente encauzada a aquellas áreas donde golpea el hambre, donde la hambruna hace estragos con los seres humanos o donde las personas se vean desamparadas y dejadas sin hogar.

    Los gobiernos tienen ambas responsabilidades: nacionales e internaciona*les. Las responsabilidades en el ámbito nacional han de satisfacer las necesidades básicas de cada miembro de la sociedad, asegurando que todos son alimentados adecuadamente, vestidos y provistos de agua y cobijo. El deber internacional, al cual haré referencia más tarde, consiste en participar de lleno para aunar recursos y enfrentarse a los desafíos de los grandes desastres naturales o calamidades provocadas por el mismo hombre y ayudar a los países que por sí mismos sean incapaces de solucionar la crisis.

    De este modo, es obligación del Estado disponer cada cosa en su sitio, devolviendo a los menesterosos y pobres lo que les pertenece por derecho. De esta forma, los cuatro requerimientos fundamentales de alimentación, vestido, agua y cobijo, tendrán preferencia frente a cualquier otra consideración.

    En otras palabras, en un verdadero Estado islámico no puede existir un mendigo, ni un desamparado sin comida, vestimenta, agua o refugio.

    Habiendo garantizado estos requerimientos globales, el Estado cumple con sus mínimas responsabilidades. Sin embargo, se espera que sociedad, en conjunto, haga mucho más.

    "No sólo de pan vive el hombre" es una máxima profunda. Añadan a esta máxima el requisito de agua saludable, vestimenta apropiada y un techo sobre su cabeza. Siquiera con estas premisas, la vida no es completa. El hombre siempre busca algo más que las meras necesidades básicas. Habrá que hacer algo más por la sociedad para eliminar la oscuridad, dar algo de color a la vida de los pobres y hacerles partícipes de algunos de los placeres de los pudientes.

    Una vez más, no basta con que los miembros más afortunados de la sociedad compartan su riqueza con los menos afortunados. Es igualmente necesario que compartan las miserias que acompañan a la pobreza y que afecta a una gran cantidad de seres humanos. Ha de existir algún sistema de mezcla del rico con el pobre, mediante el cual, y por voluntad propia, las capas más altas de la sociedad se mezclen con las gentes de niveles inferiores para presenciar en realidad lo que significa vivir en pobreza. El Islam propone algunas medidas que hacen imposible que las distintas clases se compartimenten y se aíslen en sus propias esferas. Hemos mencionado fugazmente estas medidas anteriormente.

  4. #14
    ethniko Guest

    Predeterminado

    LA ADORACIÓN COMO MEDIO DE UNIDAD ECONÓMICA

    1) Comenzando con la afirmación de que no hay más Dios que el Único Dios, se establece la Unidad de Dios y la de Su creación, uniendo así a la humanidad bajo el Creador Todopodero*so.

    2) Las cinco oraciones diarias, realizadas en congregación, son, posiblemente, lo más efectivo de todo lo considerado. Ricos y pobres, grandes y pequeños, son requeridos, sin excepción, para que ofrezcan sus oraciones en las mezquitas, si estas resultan accesibles. Si no toda, la mayor parte de la sociedad musulmana es responsa*ble de cumplir este mandamiento. El porcentaje de los que rezan regularmente las cinco oraciones al día es más bajo en algunos países y más alto en otros, pero es una experiencia común compartida en mayor o menor grado por la mayoría de los musulma*nes.

    El sistema de oración en sí mismo es un gran mensaje de igualdad humana. Quién llega primero a la mezquita, ocupa el lugar que desea, y, nadie, por muy alto puesto que ocupe en la sociedad, puede siquiera pensar en desplazarle. A la hora de la oración, todos permanecen juntos -hombro con hombro- sin dejar huecos entre sí. El que viste más impecablemente puede tener a su lado a alguien vestido con harapos. El débil, el enfermo, el sano y el robusto, se encuen*tran diariamen*te sobre un mismo suelo donde el mensaje repetido invariablemente es: Dios es el Grandísimo.

    Ver con los propios ojos la miseria en la cual viven algunos miembros de la localidad, y encontrarse a diario con ellos, produce un efecto muy marcado dentro del corazón del hombre que vive en un relativo confort. El mensaje es claro y preciso, y es que se debe hacer algo para aminorar el sufrimiento de su semejante y elevar su nivel de vida, o bien rebajarse en la estima de Dios así como en la propia autoestima.

    El área de contacto se incrementa en cada oración del Viernes, donde los musulmanes se reúnen en una mezquita central y en la que las personas de los vecindarios más ricos se encuentran con los de las áreas más pobres. Este contacto se acrecienta aún más en cada una de las dos fiestas anuales que están precedidas del "fitrana", un fondo que se crea con contribuciones volunta*rias para el alivio del pobre.

    3) El mes musulmán del ayuno, también equipara en el mismo plano al rico y al pobre. El rico soporta la sed y el hambre, para recordarse a sí mismo la suerte del pobre, para quien la sed y el hambre no es sino la constante de su vida.

    4) El "Zakat" transfiere la deuda debida al pobre del capital del rico.

    5) Por último, el quinto pilar del Islam es la peregrina*ción, que a menudo se describe como el mayor espectáculo de la unidad humana. Se permite a las peregrinos femeninas llevar ropas de costura sencilla. Los peregrinos masculinos se arropan en dos sábanas sin coser -el mismo uniforme para el rico y para el pobre-.

    Pero esto no es todo. Además de los actos de adoración mencionados, existen otras muchas medidas introducidas y desarrolladas en la sociedad musulmana, que acortan continuamente las distan*cias entre los distintos sectores de la sociedad y proveen la ventilación y la convección necesarias para un entorno saludable en el cual se permite al rico permanecer razonable*mente rico a la vez que se le pide que cuide del pobre.

    Un principio similar fue expuesto por Jesucristo, la paz sea con él, cuando dijo "los mansos heredarán la tierra". Es penoso ver como a pesar de esta ordenanza moral, el capitalismo ha fallado especialmente en preocuparse por los miembros pobres y mansos de la sociedad.

  5. #15
    ethniko Guest

    Predeterminado

    OBLIGACIONES INTERNACIONALES

    Al discutir el modo de acción alternativo a adoptar durante los períodos de desastres naturales o grandes calamidades que afligen a la humanidad (véanse las necesidades básicas mencionadas anteriormente), el Santo Corán describe la elección apropiada de la siguiente forma:

    "Es la liberación de un esclavo, o alimentar en un día de hambre a un pariente huérfano, o a un pobre reducido a la miseria." (C. 90: Al-Balad: 14-17)

    En otras palabras, las elecciones correctas son:

    1. En primer lugar se describe el genuino y verdadero servicio a la humanidad aceptado por Dios. De entre los necesita*dos, es primordial que el ser humano ayude a aquellos que están subyuga*dos por la esclavitud u otras ataduras. Cualquier servicio contrario a este concepto, es inútil a la vista de Dios. Por lo tanto, se rechaza categóricamente el sistema moderno de propor*cionar ayuda financiera a los países subdesarrollados con condi*ciones previas y cadenas unidas a esta ayuda.

    2. La siguiente elección es la de alimentar a un huérfano, incluso si él o ella tienen un tutor que les mantenga.

    3. La elección final es alimentar a un indigente, tan indefenso, que aparezca reducido a la miseria.

    Si bien, se habla en singular, el versículo (15) evidente*mente describe una crisis a gran escala. La connotación de la palabra Yaum (día) y el estilo general de la expresión lo hacen obvio.

    La consideración muestra cómo las implicaciones de este versículo presentan un clarísimo cuadro de cómo las naciones grandes, ricas y poderosas tratan a las más pobres, que se encuentran en una espantosa necesidad en momentos de extrema incapacidad. Se les proporciona ayuda, pero unida a diversas condiciones. De este modo se destruye el propósito y el espíritu de ayuda a los demás. Se les libera aparentemente de una miseria sólo para dirigirlos engañados hacia otra. La totalidad del sistema internacional actual de ayuda condicionada, ha sido duramente descrito aquí en estas pocas palabras. Se avisa a los creyentes de que no se aprovechen indebidamente de la gente indefensa aliviando el sufrimiento de individuos o naciones pobres y al mismo tiempo privándolos de su libertad.

    La palabra huérfano es usada en un sentido más amplio, ya que se aplica a individuos dependientes así como a naciones dependientes. Estas naciones, que son como huérfanos con parientes ricos que han sido abandonados por sus familiares y amigos, no deberían ser dejadas desatendidas por el hecho de que sean otras las responsables en primera instancia de ellas.

    El caso de los países ricos del petróleo es un ejemplo apropiado. Si sólo unos cuantos estados del Golfo aunaran sus manos para aliviar los inmensos sufrimientos de la humanidad en general, hubieran resuelto el problema del hambre y la sed en África sin apenas notarlo. Disponen de montañas de dinero en depósitos bancarios y fondos en países occidentales, que a su vez generan intereses y rentas por sí solas suficientes para aliviar la miseria y el sufrimiento de África. En cualquier caso, el Islam prohíbe que gasten ese interés para su propio uso.

    El caso del inmenso océano de hambre, miseria y necesidad surgida de las numerosas calamidades en Bangla Desh, es otro caso que merece ser estudiado en este contexto. Han sido abandona*dos por el resto del mundo a su propia suerte. La ayuda, si la hubo, gota a gota, es realmente ineficaz para aliviar su miseria.

    Estas naciones deben ser consideradas naciones huérfanas, según la definición más amplia del término. Cuando estas naciones huérfanas son abandonadas por sus propios parientes y amigos, se comete un serio crimen a los ojos de Dios.

    La gente muestra una actitud muy ingenua e incluso torcida hacia Dios y hacia la naturaleza del sufrimiento de las naciones más pobres, cuando, en verdad, es al mismo hombre a quién se debe culpar por su completa insensibili*dad y descuido. Si llenáramos los corazones de los seres humanos con esta cualidad especial y fuéramos capaces de sufrir por los demás, aún hoy el mundo podría transfor*marse en un paraíso.

    La misma actitud egoísta prevalece en el mundo no islámico. Si se da el caso, por ejemplo, de que Etiopía tiene estrechas relaciones con la Unión Soviética, no se le debe negar la ayuda con el pretexto de que corresponde a la Unión Soviética cumplir con su responsabilidad como patrón. Si millones de musulmanes en el Sudán mueren de hambre, su condición no debe ser ignorada bajo el pretexto de que, puesto que naciones ricas como Arabia Saudita y otros estados ricos del petróleo, son virtualmente sus parientes y amigos, tienen ellos la última responsabilidad de alimentarlos. Este es el verdadero significado de la expresión arábiga Yatiman Za Maqrabate (lit., un huérfano, cercano a la familia).

    Una vez más se hace hincapié en este versículo que los individuos o naciones que sufren por crisis económi*cas individua*les o nacionales, deben ser ayudados para que se sustenten por sus propios pies. Este escenario se aplica a la mayoría de los países del Tercer Mundo, cuya economía se desgaja rápidamente, al no recibir ayuda, a gran escala, de forma periódica.

    La tercera elección es Au Miskinan Za Martabate, que se aplica a aquellas economías que han quedado reducidas a la miseria y cuyo sistema económico nacional se ha colapsado. Según el Sagrado Corán, alimentar a las gentes de estas naciones no es suficiente. Es la responsabilidad del hombre adoptar medidas para restablecer y rehabilitar sus economías.

    Desgraciadamente, las relaciones comerciales en la presente época representan justamente lo contrario. El flujo de riqueza se orienta siempre hacia las naciones más ricas y más avanzadas, mientras que las economías de los países más pobres se hunden cada vez más profundamente en el cenagal.

    No soy economista, pero entiendo, al menos, que es imposible para los países del Tercer Mundo mantener relaciones comerciales bilaterales con los países avanzados y al mismo tiempo evitar el flujo de riqueza de sus países a los más ricos, asegurando que los ingresos de exportación igualan a las facturas de importación.

    Otro factor importante a tener en cuenta, es que en todas las naciones económicamente avanzadas, existe una demanda constante por mejorar el nivel de vida. A las naciones más pobres se les estimula a pedir préstamos para igualar el nivel de vida del mundo desarrollado. La tecnología de pulsar un botón conduce a una vida más fácil y confortable, aún cuando estas adiciones a las amenidades modernas influencien, al final, adversamente a la resistencia del carácter humano. Si las gentes de los países avanzados quieren regenerar su propia sangre y mejorar su propia salud física, ¿cómo se puede esperar que las naciones más ricas alivien a las naciones más pobres de su estado de anemia perniciosa terminal cuando su propia sed por tener más sangre no conoce límites, cuando su nivel de vida debe continuar creciendo, y todo lo que el dinero pueda comprar, ha de ser constantemente transferido hacia sus propias economías?

    Esta alocada carrera para elevar el nivel de vida indiscri*minadamente, no sólo está robando a las naciones más pobres su posibilidad de superviven*cia, sino que también está robando a las naciones avanzadas su tranquilidad de conciencia y la paz del corazón. Toda la sociedad se atormenta en la consecución de necesidades creadas artificialmente, de forma que cada cual vive en un constante estado de deseo para equipararse con el vecino. Esto, de nuevo, supone una situación que potencialmente puede llevar a la guerra.

    Esta tendencia está desalentada enérgicamente en el Islam. El Islam presenta la imagen de una sociedad en la que la gente vive dentro sus posibilidades, y siempre existe algo ahorrado para un mal día, no sólo a nivel individual y familiar, sino también a nivel nacional.

    Para los países más pobres, esta situación está llena de peligros, porque cuando las naciones avanzadas sufren nuevos retos competitivos por parte de otras economías emergentes, y sus propias economías comienzan a estancarse, se vuelven más crueles en sus relaciones con el Tercer Mundo y los países más pobres. Esto es inevitable, porque, de una u otra forma, los gobiernos de los países más ricos han de mantener un nivel de vida "razonable" para la gente que se ha vuelto adicta a dicho nivel de vida.

    Por último, estas situaciones se agravan y culminan en factores que crean guerras. Son estas guerras, las que el Islam intenta prevenir.

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