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Jorge Aldao
07/09/2010, 21:27
El retorcido camino del discurso de Obama llevó de Iraq a Afganistán. En este caso afirmó que era una guerra que podría ser apoyada por “estadounidenses de todo el espectro político” porque supuestamente se emprendió contra al-Qaeda, que “sigue tramando contra nosotros”.

Señaló que la “retirada de Iraq” había permitido que se dedicaran mayores recursos a esta guerra con el resultado de que “casi una docena de dirigentes de al-Qaeda” habían sido “asesinados o capturados por todo el mundo”.

No se explicó qué tiene esto que ver con triplicar el número de soldados estadounidenses desplegados en Afganistán desde que Obama entró en la Casa Blanca. Según altos cargos y agentes de la inteligencia estadounidense, hay menos de cien miembros de al-Qaeda en Afganistán, que ahora está ocupado por casi 100.000 soldados estadounidenses y otros 40.000 de la OTAN y otros soldados extranjeros.

Obama continuó reconociendo que las fuerzas estadounidenses “están luchando para romper el impulso talibán” sin molestarse siquiera en exponer los argumentos a favor de una relación entre esto y “eliminar” a miembros de al-Qaeda por todo el planeta. La realidad es que en Afganistán las fuerzas estadounidenses están luchando contra afganos que resisten a una ocupación extranjera. El objetivo no es derrotar el “terrorismo”, sino establecer el dominio estadounidense en Asia Central, con su importancia geoestratégica y sus vastos recursos de energía.

Por último, tras reconocer que la guerra de Iraq había contribuido a llevar al país a la quiebra, Obama sugirió que el cambio que ha ordenado en el despliegue militar en Iraq está relacionado en algún modo con una determinación por parte de su gobierno de cambiar su centro atención hacia resolver la crisis a la que se enfrentan más de 26 millones de trabajadores estadounidenses que o bien están en paro o son incapaces de encontrar un empleo a tiempo completo.

“Hoy, nuestra tarea más urgente es restaurar nuestra economía y hacer que los millones de estadounidenses que han perdido su empleo vuelvan a trabajar”, afirmó. “Para fortalecer a nuestra clase media debemos dar a todos nuestros niños la educación que merecen y a todos nuestros trabajadores las habilidades que necesitan para competir en una economía global”.

Ésta es otra mentira. Mientras que el gobierno ha entregado billones de dólares para rescatar a Wall Street, ha dejado claro muchas veces que no hará nada para crear empleo para los parados. Por lo que se refiere a la educación, el gobierno federal sigue recortando los fondos, despidiendo a profesores y cerrando escuelas.

Tras su retórica artera el discurso ha subrayado una cosa: las decisiones respecto a Iraq y Afganistán las han dictado los altos cargos militares y la Casa Blanca de Obama las ha implementado obedientemente. Éste es un gobierno que no tiene una política independiente y mucho menos convicciones. Implementa unas políticas elaboradas en otra parte (en Wall Street y dentro del Pentágono) y está entregado a la defensa de la aristocracia financiera a expensas del pueblo estadounidense.

Fuente: http://www.wsws.org/articles/2010/sep2010/obam-s01.shtml