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Ver la Versión Completa : Irak La educación universitaria bajo la ocupación yanqui 1ra parte



Jorge Aldao
10/02/2012, 16:07
Una educación bajo ocupación


Hugh Gusterson*
Bulletin of the Atomic Scientists (www.thebulletin.org), 2 de febrero de 2012

Traducido para IraqSolidaridad por Ricardo García Pérez
Edición de IraqSolidaridad

Cuando en diciembre salieron de Iraq los últimos soldados estadounidenses, también salieron muchos periodistas que habían cubierto la guerra, lo que dejó poca cobertura informativa sobre el Iraq de la posguerra. Aunque hubo notables excepciones (entre ellas dos artículos excelentes de John Tirman del MIT [1], quien se preguntaba cuántos iraquíes habían muerto como consecuencia de la invasión estadounidense [2]), en general, la prensa de Estados Unidos publicó muy pocos artículos sobre los efectos de la ocupación, especialmente sobre las consecuencias para los iraquíes.

Como profesor universitario que soy me interesa particularmente lo sucedido en las universidades iraquíes bajo la ocupación estadounidense. No es una historia agradable.

Hasta la década de 1990, Iraq tal vez contara con el mejor sistema universitario de Oriente Próximo. El gobierno de Saddam Hussein utilizaba los ingresos procedentes del petróleo para financiar la enseñanza gratuita de los estudiantes universitarios iraquíes, que suministraba médicos, científicos e ingenieros, quienes se incorporaban a la próspera clase media del país y sustentaban su desarrollo. Si bien la disidencia política estaba estrictamente prohibida, las universidades iraquíes eran instituciones seculares y profesionales abiertas a Occidente, además de uno de los entornos en los que se mezclaban hombres y mujeres, suníes y shiíes. También las escuelas se esforzaban por educar a las mujeres [3], que hasta 1991 representaban el 30 por ciento de las plantillas universitarias iraquíes, una proporción, dicho sea de paso, mejor que la de Princeton nada menos que en el año 2009. Dada su fama de excelencia, las universidades iraquíes atraían a muchos estudiantes de los países vecinos; los mismos países que ahora dan cobijo a los millares de profesores iraquíes que huyeron del Iraq ocupado.

Las universidades iraquíes iniciaron su declive en los 12 años posteriores a la Guerra del Golfo de 1991. Cuando el régimen internacional de sanciones prohibió las suscripciones a revistas y las adquisiciones de equipamiento, los salarios universitarios se desplomaron y 10.000 profesores iraquíes abandonaron el país [4]. El profesorado que se quedó se vio cada vez más aislado de las evoluciones y de los nuevos desarrollos de sus respectivos campos.

En 2003, tras la invasión, muchos profesores iraquíes confiaban en que su sistema universitario renacería bajo la ocupación estadounidense; esperaban recibir financiación para comprar libros, sustituir equipamiento y reparar los daños causados por las sanciones. Y esperaban que una tolerancia renovada favoreciera el debate y la investigación. En realidad, sucedió lo contrario.

Todo comenzó durante el caos subsiguiente a la invasión. Mientras los soldados estadounidenses protegían los ministerios del Petróleo y del Interior, pero ignoraban los enclaves que albergaban bienes del patrimonio cultural, los saqueadores expoliaban las universidades [5]. Por ejemplo, todas las colecciones de la biblioteca de la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Bagdad y de la Universidad de Basora quedaron destruidas [6]. Rajiv Chandresekara, del diario The Washington Post, describía [7] en 2003 una escena en la Universidad de al-Mustansiriya: «El 12 de abril, el campus de edificios de ladrillo amarillo y explanadas de hierba fue despojado de sus libros, ordenadores, equipos de laboratorio y mesas. Hasta el cableado eléctrico fue arrancado de las paredes. Lo que no se robó, ardió en llamas, cuyas columnas de humo negro inundaron ese día la capital.»

Al mismo tiempo, Estados Unidos despojó a las universidades iraquíes de su posición de liderazgo. En su primer decreto ejecutivo [8] como nuevo jefe de la Autoridad Provisional de la Coalición de Iraq, Paul Bremer apartó de los cargos de dirección de todas las instituciones públicas a quienes pertenecieran al partido Baaz. Como para ascender en el Iraq de Hussein era necesario afiliarse al partido Baaz (tanto si se le apoyaba de veras como si no), la orden tuvo como consecuencia inmediata la desaparición de la mayor parte de los gestores y profesores universitarios. En palabras de la periodista Christina Asquith [9], tras la purga “[…] la mitad de los intelectuales y académicos más destacados había desaparecido”. El control sobre las universidades iraquíes pasó a residir entonces en manos de Andrew Erdmann, estadounidense de 36 años de edad, con buenas relaciones en las redes de influencia del Partido Republicano estadounidense, quien fuera asesor del Ministro de Educación de Iraq. Erdmann no hablaba árabe y no tenía la menor experiencia en gestión universitaria.

En septiembre de 2003, a Erdmann le sucedió en el cargo John Agresto, antiguo presidente del St. Johns College de Nuevo México, un conservador que se opuso a la educación multicultural durante las guerras culturales estadounidenses de la década de 1980. Agresto fue escogido para dirigir el sistema universitario iraquí porque tenía buenas relaciones con Lynney Cheney y Donald Rumsfeld. Tampoco hablaba árabe y, cuando Chandresekaran, del The Washington Post, le preguntó qué había leído para prepararse para su misión, el nuevo máximo mandatario educativo de Iraq dijo que había decidido no leer ni un solo libro sobre Iraq porque así tendría una “[…] mentalidad abierta”.

Agresto calculó que harían falta 1.200 millones de dólares para reconstruir 22 grandes universidades y 43 escuelas e institutos politécnicos de Iraq. Dado que en 2004 el Congreso estadounidense había destinado más de 90.000 millones de dólares a las labores de reconstrucción y a lucha contra la resistencia en Iraq, no se trataba de una cifra exorbitante, sino significativamente inferior a los 2.000 millones de dólares que Naciones Unidas y el Banco Mundial habían estimado que sería el mínimo necesario. Para hacerse una idea de las magnitudes, 1.200 millones de dólares es el presupuesto anual [10] de la Universidad estatal de Carolina del Norte. Sin embargo, el Congreso estadounidense solo aprobó ocho millones de dólares: menos del uno por ciento de lo que Agresto solicitó. Dicho de otro modo, el Congreso estadounidense le dijo a las universidades iraquíes que se las arreglaran por su cuenta.

La Agencia estadounidense para el Desarrollo Internacional (USAID, en sus siglas en inglés) sí reservó 25 millones de dólares para contribuir a revitalizar las universidades iraquíes, pero el dinero acabó en las universidades estadounidenses para promover el desarrollo curricular. Por ejemplo, USAID entregó cuatro millones de dólares (la mitad de la cantidad destinada por el Congreso para restaurar la totalidad del sistema universitario iraquí) a la Universidad estatal de Nueva York en Sony Brook, que se destinarían a establecer un nuevo currículo de arqueología para cuatro universidades iraquíes.

Continúa...

Jorge Aldao
10/02/2012, 16:08
En 2004, las universidades iraquíes saqueadas, depauperadas y despojadas de sus cuadros intelectuales y administrativos encarnaban uno de los últimos espacios, en un país cada vez más sumido en tensiones sectarias, en lo que se podían reunir personas de diferente credo. No obstante, el compromiso fundamental de muchos miembros de las comunidades universitarias con el cosmopolitismo y la tolerancia interreligiosa convirtió a las propias universidades en blanco de los extremistas sectarios y fundamentalistas. Milicias armadas amenazaban a las mujeres que no se cubrieran la cabeza e intimidaban a los profesores que dijeran cosas que nos les agradaran. Según el The Washington Times [11], a finales de 2006 habían sido asesinados 280 profesores iraquíes [12], y otros 3.250 habían huido del país. Entre los asesinados se encontraban Muhammad al-Rawi, [vice] rector de la Universidad de Bagdad ; Isam al-Rawi, un profesor de geología que fue asesinado [13] cuando recopilaba información y elaboraba estadísticas sobre los profesores universitarios iraquíes asesinados; y Amal Maamlaji, profesora shií de Tecnología de la Información y defensora de los derechos de las mujeres en una universidad de mayoría suní, que fue asesinada [14].

El profesorado que tuvo la fortuna suficiente de poder desplazarse al extranjero pasó a formar parte del gran éxodo de clase media que salió de Iraq bajo la ocupación estadounidense. Se calcula que entre los años 2003 y 2007, el 10 por ciento de la población de Iraq y el 30 por ciento de sus profesores, médicos e ingenieros se marcharon a países vecinos: fue el desplazamiento [15] de refugiados árabes más importante desde la huida de palestinos de Tierra Santa, acaecido varias décadas antes.

Así pues, en solo 20 años el sistema universitario iraquí pasó de ser uno de las mejores de Oriente Próximo a ser uno de los peores. Este descomunal acto de destrucción institucional fue llevado a cabo en buena medida por los dirigentes estadounidenses, quienes nos dijeron que la invasión estadounidense de Iraq llevaría al país modernidad, desarrollo y derechos para las mujeres. En cambio, como ha señalado el politólogo Mark Duffield, ha desmodernizado parcialmente el país. En palabras de John Tirman [16], la incapacidad de Estados Unidos para reconocer el sufrimiento que la ocupación ha impuesto a Iraq “[…] Es un fracaso moral, además de un error estratégico garrafal”. Iraq representa un punto ciego de nuestro discurso nacional, un elemento que obstaculiza el crecimiento cultural y se deriva del doloroso reconocimiento de un error; y perjudica la evaluación racional de la intervención extranjera. ¿Es demasiado tarde para asomarse al espejo?

Notas del autor y de IraqSolidaridad:

1.- John Tirman, The Forgotten Wages of War, The New York Times, 3 de enero de 2012.
2.- John Tirman, Why do we ignore the civilian killed in American wars?, The Washington Post, 6 de enero de 2012.
3.- Souad Al Azzawi, Decline of Iraqi Women Empowerment Through Education under the American Occupation of Iraq, 2003-2011, ponencia del Seminario Internacional sobre la situación de los académicos iraquíes, celebrado en la Universidad de Gante y coorganizado por el Tribunal Bruselas. Un resumen de la ponencia está disponible en español en
4.- The Christian Science Monitor, Iraq losing its best and brightest, 21 de septiembre de 2004.
5.-Véase Narrar la destrucción de un país, nota informativa sobre la edición del libro Iraq bajo Ocupación: la destrucción de la identidad y la memoria, Edición de Carlos Varea, Paloma Valverde y Ester Sanz, 23 de enero de 2009. Véase también Dirk Adriansens et al. Cultural cleanisng in Iraq, Why museums were looted, libraries burned and academics murdered, Pluto Press, London, 2010.

6.- Michale Otterman et al. Erasing Iraq: The human costs of Carnage, Pluto Press, New York, 2010.
7.- Rajiv Chandrasekaran, An Educator Learns the Hard Way: Task of Rebuilding Universities Brings Frustration, Doubts and Danger, Washington Post Foreign Service, 21 de junio de 2004.
8.- Véase el texto completo en inglés del primer decreto ejecutivo del procónsul Paul Bremer, 16 de mayo de 2003.
9.- Cristina Asquith, What the US Didn’t Do in Iraq Education, Education News, 15 de junio de 2004.
10.-Véase NC State University.
11.- James Palmer, Students, professors flee violence, The Washington Times, 19 de enero de 2007, citado por International Military Forums.
12.-El número de profesores universitarios asesinados en Iraq hasta agosto de 2011 asciende a 317.
13.- Véase relación de profesores asesinados en Iraq. Ambos profesores asesinados aparecen en la relación con los números 81 y 67 respectivamente.
14.- Véase relación de profesores asesinados en Iraq. La profesora Amal, de la Universidad privada de Al-Mansour, aparece en dicha lista con el número 161. Véase también, Iraq’s deadly brain drain, IraqiAmerican Chamber of commerce & Industry, 11 de mayo de 2008.
15.- Iraq’s Quiet Exodus, The Dailybeast.com, 15 de abril de 2007.
16.-Véase nota número 1 de este artículo.

*Hugh Gusterson es profesor de antropología y sociología en la Universidad George Mason. Fue también profesor del programa de Ciencias, Tecnología y Sociedad del MIT. Es autor de varios libros, entre ellos Nuclear Rites: A Weapons Laboratory at the End of the Cold War (University of California Press, 1996) y People of the Bomb: Portraits of America’s Nuclear Complex (University of Minnesota Press, 2004), y coeditor de Why America’s Top Pundits Are Wrong (University of California Press, 2005) y de su continuación, The Insecure American (University of California Press, 2009).

Texto original en inglés en: http://www.thebulletin.org/web-edition/columnists/hugh-gusterson/education-occupation

Badr
12/02/2012, 08:10
Esto es parte del bombardeo a la edad de piedra. Se hace guerra a un país y se retuerce la daga en la herida hasta asegurarse bien de que queda absolutamente destruido e irregenerable.

Envidiable destino el recibir a las fuerzas liberadoras imperiales.

Primero se bombardea al mundo con mucho horror sobre las horribles matanzas, iniquidades, maldades, monstruosidades del dictador, del horrible dictador del monstruo de la historia, y una vez todo el mundo abrumado y postrado con ese machaconeo y con todo el espectáculo de los redentores imperiales en conferencias para acá y para allá cuando se invade se destroza, se libera a las mujeres (ejemplo señero el Iraq, sí Señor), se desarraiga a su población y se deja de hablar de él.

Mucha gente bien pensante no se cansa de decir a todo el mundo, sobre todo a los países en peores condiciones que lo más importante para el progreso de un país es la educación. Pues ahí está lo que hacen los imperiales con la educación en los países que liberan. A la edad de piedra total, y alguna ong que otra para suministrar buenas noticias cuando haga falta.

Ejemplos señeros cada uno de esos países suertudos, vaya.

Salaam

El caminante
12/02/2012, 19:25
Está claro que la población iraquí ha quedado marcada y traumatizada por la horrible ocupación estadounidense y la horrible guerra que se ha producido en este pais. Deberá pasar mucho tiempo para superar este trauma. Es posible que tengan que pasar generaciones para que se supere el trauma incluso así es difícil que Irak vuelva a ser exactamente lo que era antes de la ocupación y la guerra. Ha sido todo horrible. Ha sido algo aterrador. Y aún queda tiempo de caos y conflicto civil, supongo que durará hasta que la Resisténcia Iraquí consiga un cambio de gobierno y la definitiva liberación del dominio de ocupantes y colaboracionistas.

maria
23/05/2012, 18:50
La educación en Iraq está controlada por ignorantes

Este es el testimonio de un profesor que ha pasado casi cuatro décadas en una de las universidades públicas de Bagdad y que ha accedido a escribir su testimonio con una condición: que sea publicado bajo pseudónimo. Cuando insistí en el por qué, la respuesta fue: “porque no quiero que me detengan bajo el artículo 4 (de apoyo al terrorismo) y porque no quiero que me obliguen a marcharme de Iraq”. Por lo tanto, he tenido que anular toda indicación sobre quién, dónde, cuándo y qué especialización tiene el testigo.

“Resulta doloroso para una persona que ha vivido desde 1975 hasta hoy en día dentro del campus universitario iraquí como estudiante y como profesor, que fue testigo del proceso de desarrollo académico durante 18 años antes de 2003, y desde ese año, de su deterioro y de su destrucción. Esta institución se ha vuelto insustancial y se ha quedado sin sus cuadros científicos y sin altamente cualificados miembros, una situación que hace que los profesores se refieran al progreso académico y científico como a algo del pasado, cuando éramos nosotros, en tanto que académicos, quienes nos sentíamos insatisfechos por muchas cosas y solíamos criticarlas ante las más altas autoridades de la institución académica (quienes eran, por otro lado, de lo mejor y más respetado del mundo académico). Ahora han dejado el país bajo amenaza de muerte.

Los indicadores más relevantes de la destrucción de la Educación superior podrían sintetizarse en lo siguiente:

1 – El indicador más notorio es que se haya asignado el Ministerio de Educación Superior a una persona que no tiene formación académica y que no había pisado jamás el campus hasta que fue nombrado ministro. Tal nombramiento no se basó en formación o cualificación alguna sino en ser miembro del partido político gobernante, en su origen iraní (su madre, por ejemplo, no habla árabe), y en ser chií. Por supuesto no hay nada malo en tener un origen u otro, ni en pertenecer a un grupo sectario u otro, pero es esta identidad la que se ha convertido en el pasaporte exclusivo para que alguien asuma cualquier cargo (alto), especialmente para los no iraquíes.

2 – Los cargos académicos, científicos y administrativos de las universidades públicas se asignan y comparten de acuerdo con las afiliaciones sectarias y no con la experiencia o la cualificación. Todos los rectores de universidad y los decanos de facultad forman parte de un grupo sectario específico; sus asistentes académicos y administrativos son de otro grupo a fin de establecer un supuesto equilibrio de participación en las posiciones de poder. Así, el criterio para el nombramiento no es académico sino exclusivamente sectario.

3 – Las admisiones en las universidades se basan asimismo en la afiliación sectaria, especialmente en los estudios de postgrado. La normativa de admisión basada en el expediente académico está totalmente en desuso y las excepciones se han convertido en regla. Además, los canales de admisión en la actualidad son numerosos: plazas para los presos políticos del régimen anterior, para las familias de los mártires 1, para los graduados de las escuelas religiosas en Irán, para los desertores durante la guerra irano-iraquí que se refugiaron en Irán (estos últimos han sido recompensados con parcelas de tierras y con 10 millones de dinares iraquíes, más de 10 mil dólares). Las plazas restantes se asignan a lo que se denomina admisiones “especiales” destinadas a quienes pagan más por matricularse sin cumplir la normativa basada en el expediente académico. Las plazas que aún quedan, si es que quedan, se asignan a los estudiantes “reales” que compiten honestamente de acuerdo con el criterio de las calificaciones y de los informes académicos. El resultado de todas estas discriminaciones es que se dan las oportunidades a quienes no las merecen y a quienes normalmente no están interesados en la investigación académica, mientras que los estudiantes serios se ven privados.

4 – En la actualidad existe asimismo un criterio familiar que se utiliza (fuera de la normativa) en otras áreas además de la de la admisión excepcional. Por ejemplo: el traslado de una universidad a otra, o el cambio de una especialización a otra 2. Para explicar este punto os contaré la siguiente historia que me ocurrió a mí personalmente: una persona vino a verme para solicitar el traslado de universidad de su sobrino. Me disculpé diciendo que todos sabemos que eso es imposible, porque el traslado de un estudiante desde una universidad inferior a una superior no está permitido según la normativa y le aconsejé que buscara otra facultad que admitiera el grado académico de su sobrino (sus calificaciones). Pocos días después, el tío del estudiante volvió a verme y me dijo con sarcasmo: “así que aunque es usted un profesor muy reconocido no ha podido hacer algo tan ‘nimio’. Se lo conté al carnicero de mi barrio y con una sola llamada desde su móvil lo ha resuelto, y mi sobrino va a ser trasladado inmediatamente a la Facultad de Administración y Economía”. Puede que esta historia de cuenta del colapso de todo el sistema.

5 - Las universidades públicas se ‘distribuyen’ entre los partidos políticos que las controlan, toman decisiones y admiten estudiantes. La Universidad de Bagdad, por ejemplo, se asigna al Consejo Supremo Islámico de Iraq, mientras que la Universidad de Al-Mustansiriya se asigna al Grupo de Sadr. La Universidad de Nehrein (que era una de las más prestigiosas instituciones académicas) se asignó al Partido de Al-Dawa que la destruyó totalmente.

6 - Este control ha llevado a que se asignen profesores absolutamente ignorantes y, en consecuencia, a que se deteriore la calidad de la enseñanza. Los profesores más capaces (los mayores) están esperando jubilarse para poder dejarlo porque la situación supera su capacidad de soportarlo, académica y administrativamente.

7 – Los planes de estudios se han visto afectados por la interferencia de los partidos políticos, cuando solían ir parejos a los planes de estudios más modernos de las universidades europeas y estadounidenses; ahora han retrocedido 50 años. Incluso están intentando modificar el sistema de dos semestres para hacerlo anual, lo que significa que el estudiante ha de estudiar las mismas siete materias durante todo el año. Se trata de un sistema obsoleto que ha sido abandonado en todo el mundo para adoptar el sistema de dos semestres y el número de horas asignadas a cada materia.

8 - Cada día se producen decisiones ‘de retroceso’ que vuelven a modificarse al día siguiente.

9 – Las vacaciones sin fin, las fiestas recurrentes, las carreteras cerradas, la falta de seguridad, etc. hacen que los estudiantes no pueden cubrir una cuarta parte del programa exigido en cada semestre o para obtener el certificado final de cualquier especialización.

10 - En el pasado, si un estudiante faltaba 3 horas, él o ella no aprobaba el curso. Ahora, solo veo los rostros de muchos estudiantes el día del examen.

11 - Yo creo que el actual descenso de la Educación superior de Iraq se debe al hecho de que las personas responsables no tienen nada que ver con el proceso educativo o a que tienen miedo de oponerse a las regulaciones de los partidos políticos.

12 - El miedo es frecuente en el medio académico y universitario. No hay derecho a criticar. Cuando la gente habla críticamente, susurra o se hacen señales entre sí para advertir de los espías.

13 – Se está produciendo una catástrofe humanitaria que afecta a las personas que resultan ser de un grupo sectario diferente. Los jóvenes de tales procedencias son detenidos y puestos en libertad. Pero una vez que se les abre expediente en los archivos del aparato de seguridad se ven privados de cualquier oportunidad futura para matricularse o para conseguir un trabajo. Este proceso es determinante para excluir totalmente al otro.

14 - Las becas son exclusivas para los grupos sectarios también. Hay una oficina en el Consejo de Ministros responsable de decidir quién puede optar a las becas y quién no. Para ser justos, se conceden unas pocas becas a estudiantes de la “otra” secta únicamente para cubrir el reparto sectario. Los kurdos, sin embargo, reciben una cuota doble: en su región y en Bagdad.

Este es el resumen de la situación que estoy viviendo en la universidad. Estoy hablando sobre todo de las universidades de Bagdad. En cuanto a las universidades de otras gobernaciones, no puedo hablar en su nombre”.
Notas
1. El criterio de “mártir” se aplica también de manera exclusiva a los que fueron asesinados durante el régimen anterior. Quizá no sea tan importante cómo se llama a la gente asesinada sino que en Iraq muchos derechos decisivos se asignan a familiares de mártires, como las pensiones, la tierra, la preferencia en el empleo, la asistencia de la seguridad social y así sucesivamente. Con ello se establece otro criterio de discriminación que crea más injusticia social y, por consiguiente, odio y conflictos. Por ejemplo, las familias de los soldados y oficiales que participaron en la guerra de Irán o durante la guerra y ocupación estadounidense no se consideran sujetos de estos derechos.
2. En el sistema de la Educación superior iraquí los estudiantes solían ser admitidos en una u otra universidad de acuerdo a un estricto sistema computarizado que se basaba en los informes académicos de los estudiantes. Ningún decano podría ni querría correr el riesgo de interferir en tal proceso que se llevaba a cabo en un organismo independiente llamado “Oficina de Admisión Central”.
Traducción para rebelión de Loles Oliván.

http://www.webislam.com/articulos/73087-no_quiero_que_me_detengan.html