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Ver la Versión Completa : Diferencia entre amor y apego



livamu
19/12/2011, 22:45
Cuando uno ama procura respetar el libre albedrío de la persona querida y el suyo propio. INTENTA hacer lo posible para que la persona querida sea libre y feliz, aunque ello implique renunciar a estar con esa persona. En el caso del apego, la persona que lo padece está pensando más en satisfacer su propio egoísmo que en le bienestar de la persona querida. Por ello tiene la tendencia de vulnerar el libre albedrío de la persona que supuestamente quiere, reteniéndola a su lado en contra de su voluntad o coaccionándola para que haga lo que uno quiere, obstaculizando al máximo las relaciones con otros seres, a los que considera su "competencia". aquel que ama de verdad no es posesivo con la persona amada, ni se molesta porque la persona amada quiera a otras personas. Puede que el apego se agote, pero el AMOR VERDADERO, el AMOR AUTÉNTICO, NO SE GASTA. Por querer cada vez a más personas no significa que se quiera menos al resto. pero el apego nos hace creer que si. Que lo que se da a los demás se nos quita a nosotros. El que siente apego exige, obliga, y fuerza los sentimientos. Siempre espera algo a cambio de lo que hace. Esta muy pendiente de exigir, de recibir y sólo da por interés, a condición de que se le dé primero lo que ha pedido. También por apego uno puede vulnerar su propio libre albedrío y obligarse a hacer cosas que no siente. El que siente autentico amor da incondicionalmente y deja LIBERTAD a los SENTIMIENTOS.a, No obliga, ni fuerza, ni exige, nada a cambio de la persona que ama.

Badr
20/12/2011, 08:55
No se la palabra adecuada es apego, como se usa e ese comentario, pero sea la palabra que sea, el comentario en sí es muy válido.

El apego tal como se describe en él, parece que nos confirma en nuestra seguridad emocional o de otro tipo a un nivel físico. El amor realmente para la madurez de la persona son palabras mayores. Hay que dar el salto. Mayormente no nos sentimos capaces de darlo. Nos quedamos al borde del abismo con temor a que después de todo no tengamos alas y que cuando intentemos volar, nos estrellaremos, y volvemos al "apego" como el refugio seguro.

Lo formidable del caso, y por increíble que parezca, es que resulta que sí, que tenemos alas, y que el amor es esa cosa de la que cuanto más se da más se tiene, como los dientes de los ratones, cuanto más los usas más te crecen. Yo creo que, con los seres más cercanos, va unido al apego, y supongo que una de nuestras pruebas en la vida es el saber lo que corresponde a una y otra cosa, y no sacrificar nunca a nadie a nuestro apego, a nuestra necesidad de esas personas.

En cualquier caso, debemos ser conscientes de que nuestra meta es la libertad y el amor, y que mientras tengamos a alguien secuestrado por nuestra necesidad, nosotros seremos primeros esclavos de esa necesidad, y quizás de nuestra falta de fe, porque creer que si "nos falla" alguien nos falla todo, es quizás falta de fe. Dios sigue ahí, Dios no nos olvida, y cuando algo nos quita, es porque nos quiere dar otra cosa, libertad, libertad de nuestras dependencias. Aunque eso nos puede hacer la pascua pero bien. Sin embargo, si creemos lo hemos de dar por bien empleado. Finalmente no hemos nacido sino para volver a Él.

Salaam

livamu
11/04/2012, 15:16
Los apegos

Por Hortencia Galvis


Nos han enseñado a estructurar la vida como si las circunstancias fueran permanentes, como si la existencia ideal consistiera en amarrarse a una experiencia estática, donde la realidad fuera inmutable. Aprendimos a buscar estabilidad para hallar felicidad. Y esta creencia falsa nos ha llevado a apreciar más la rigidez de la muerte que la fluidez del movimiento de la vida. La tendencia marcada a querer repetir lo conocido es hoy el obstáculo más grande que tiene un hombre para alcanzar su apertura de conciencia, y representa una fórmula muy eficaz para producir estancamiento.La vida marca ciclos de aprendizaje. Cuando uno de ellos se completa y todo se derrumba, debemos tener la sabiduría de seguir adelante sin mirar atrás. La experiencia bien vivida se entrega para liberarnos: dejamos ir nuestra infancia y la relación de dependencia a los padres; la adolescencia y el despertar de la primavera. Muchas veces quedan atrás también las relaciones de pareja, porque el compañero muere o se divorcia. Los hijos se van del hogar y dejan un vacío. Para todos nosotros hay tiempos de abundancia y de escasez; de alborotada juventud y de soledad en la vejez.En la naturaleza solo el hombre no acepta bien el cambio y la separación. Parece no saber que para poder avanzar es preciso soltar. Por eso, cuando la realidad cambia, el ser que no es capaz de vaciarse de lo viejo, se queda rezagado. Nadie nos enseña que hay un trabajo conciente que hacer, para liberarse de las ataduras del pasado y deshacerse del exceso de equipaje, antes de continuar la marcha. Un ciclo de vida concluye y la realidad cambia, pero la mayoría de los individuos se quedan atorados en la añoranza del recuerdo, y se niegan a contemplar el regalo de un nuevo amanecer.Cuando existe una dicotomía entre lo que es y lo que uno desearía que fuera, se crean estados de angustia, insatisfacción, dolor, miedo y resentimientos que deben ser sanados. El individuo, que vive fragmentado, debe volver a la unidad, y ésta sólo se alcanza sabiendo cuál es la enseñanza evolutiva escondida tras cada ciclo de experiencias. Cuando lo conocido se derrumba y el horizonte cambia, es importante preguntarnos ¿qué debo aprender ahora? ¿Cuál es la razón para que el universo me haya colocado en esta situación?Para disolver apegos es necesario un cierre. Lo que quedó atrás y ya no tiene validez, no debe ser alimentado con la energía del pensamiento por más tiempo. No es posible avanzar por el camino con la mirada fija en el espejo retrovisor. Cuando hay obsesión con imágenes repetitivas, que vienen del pasado, es señal de que todavía queda algo pendiente por disolver y transformar. Entonces, con la ceremonia del perdón sanamos viejas heridas, aquellas que sólo con el roce del recuerdo sangran nuevamente. También podemos trabajar en la aceptación de la desaparición de un ser querido. O reconsiderar nuestras quejas, que seguramente se reducen a que alguien cercano a nuestro corazón no cumplió bien con el rol que le asignamos. En este último caso hay que comprender que la culpa es sólo nuestra, pues nuestra es la tarea de aceptar que cada ser nace con el derecho y la libertad de ser él mismo.Cortar los lazos del pasado también significa renunciar a los resentimientos generados cuando las metas humanas previstas no se cumplen. A veces, la vida tuerce nuestro destino para darnos la oportunidad de realizar una misión evolutiva trascendental, que el ojo humano no ve, porque el cerebro no conoce.La práctica espiritual que hoy proponemos será la de disolver todos los apegos. Que cada ser construya con estas bases su ritual sagrado de destrucción, para que, con esa liberación, el camino de la Ascensión se haga posible. Porque la cuna de la nueva conciencia es el vacío….
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Nota extraída de www.caminoalser.com