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chemlal
20/08/2011, 12:18
ABU HAMID AL GHAZALI.-(1058/1111) Teólogo, pensador y estudioso del Tasawuf).

Debéis saber, amados míos, que el hombre no fue creado en broma ni por casualidad, sino que fue maravillosamente hecho con un gran destino. Aunque no está hecho de materia perdurable, vive para siempre; y aunque su cuerpo es mezquino y terrenal, su espíritu es elevado y divino.

Cuando en el crisol de la abstinencia se le separa de las pasiones carnales, alcanza lo más alto, y en el lugar de ser esclavo de la lujuria y de la ira, queda investido de cualidades angelicales. Al alcanzar tal estado, encuentra su cielo en la contemplación de la belleza Eterna, y nunca más en las delicias de la carne.

La alquimia espiritual que provoca este cambio en él, como la que transmite los metales viles en oro, no es fácil de descubrir, ni se puede encontrar en la casa de cualquier anciana.

El erario de Dios, donde tal alquimia debe ser buscada, está formado por los corazones de los profetas, y aquel que la busque en otro lugar quedará defraudado y en bancarrota el día del Juicio, cuando siga las palabras:
-“Hemos retirado el velo que te cubría y hoy tu imagen es nítida “.

Dios ha enviado a la tierra ciento veinticuatro mil profetas para enseñar a los hombres la prescripción de esta alquimia y como purificar los corazones de sus cualidades más viles en el crisol de la abstinencia.

Esta alquimia se podría describir brevemente como un alejarse del mundo acercándose a Dios. El conocimiento de uno mismo es la clave del conocimiento de Dios, de acuerdo con el dicho:
-“Aquel que se conoce a sí mismo conoce a Dios”, y tal como está escrito en el Corán, “Les mostraremos nuestros signos en el mundo y en ellos mismos, para que la verdad les sea revelada”. (Qur´an 41:53)

Nada hay más cerca de ti que tú mismo, y si no te conoces a ti mismo ¿cómo puedes conocer ninguna otra cosa? Si dices:
- “Me conozco a mí mismo”, refiriéndote a tu aspecto exterior, a tu cuerpo, tú cara, tus miembros, etc., tal conocimiento nunca puede ser la clave para el conocimiento de Dios.

-¿Y cómo podrías avanzar por este camino, si tu conocimiento de lo que hay dentro de ti no alcanza más allá que el saber que cuando tienes hambre, comes, y cuando te sientes iracundo, atacas a alguien? Pues en esto las bestias son iguales que tú. Pero el auténtico conocimiento de uno mismo consiste en saber.

- Qué eres tú en ti mismo y de dónde vienes; hacia dónde vas y con qué objeto has venido a detenerte aquí un momento, y en qué consisten tu auténtica felicidad y tu auténtica miseria.

Algunos de tus atributos son los mismos de los animales, otros, de los diablos, y algunos, de los ángeles, y tienes que investigar cuales de estos atributos son accidentales y cuales son esenciales. Hasta que no sepas esto no podrás saber donde radica tu auténtica felicidad.

Es propio de los intelectuales débiles tomar a los hombres como criterio de verdad y no la verdad como criterio de los hombres. El hombre inteligente sigue a Ali, esté Dios satisfecho de él, cuando dice:
- No conozcáis la verdad por los hombres, más bien conoced la verdad, y entonces sabréis quiénes son verídicos.

El hombre inteligente conoce la verdad; luego examina cada aserto en particular, y si es verdadero, lo acepta, al margen de que lo manifieste un hombre veraz o no... Porque sabe que el oro se halla en la arena mezclado con la escoria.

La cuestión del conocimiento divino es tan profunda que en realidad solo la conocen aquéllos que la poseen. Un niño no tiene verdadero conocimiento de los logros de un adulto.

Un adulto corriente no puede comprender los logros de un hombre ilustrado. Del mismo modo, un hombre ilustrado no puede comprender las experiencias de los creyentes iluminados.

El amor de Dios es el más importante de todos los temas y es el objetivo final hacia el cual nos hemos venido encaminando hasta el momento.

Todos los musulmanes están de acuerdo en que el amor de Dios es una obligación. Se dice en relación con los creyentes:
-El les ama a ellos y ellos le aman a Él. (Qur´an)

Y el Profeta (saw) decía:
-Hasta que un hombre no ame a Dios y a su Enviado más que a ninguna otra cosa, no tiene la auténtica fe.

Y enseñó a sus compañeros la siguiente oración:
- ¡Oh Dios!, concédeme que te ame y que ame a aquellos que Te aman, y a cualquier cosa que me acerque a Tu amor, y haz que tu Amor me sea más precioso que el agua fresca al sediento.

Dios le dijo al Profeta David, la paz sea con el:
-El siervo que me es más querido es aquel que no me busca por miedo al castigo o esperanza de recompensa, sino para rendir el tributo debido a mi Deidad.

Y en los Salmos está escrito:
-¿Quién es mayor trasgresor que aquel que me adora por miedo del infierno o aspirando al cielo? Si no hubiera creado ninguno de ellos, ¿No hubiera merecido entonces ser adorado?.

Has de saber que el Islam tiene dos momentos. El primero consiste en abandonar las malas costumbres, y el segundo adoptar las buenas cualidades.
El primer paso es el más difícil pues exige de un gran esfuerzo en la lucha contra la rutina.

El Profeta Muhammad (saw) dijo:
-“Emigrante (muhayir) es el que abandona el mal y combatiente (muhayid) es el que lucha contra su propia arbitrariedad.

Para empezar, imagina que puedes convertir tu cuerpo en una fortaleza inexpugnable. Has de saber que en ti hay puertas por las que se infiltra el enemigo que busca tu ruina.

Presta atención a esos resquicios y amurállalos:

-EL OJO: En tu rostro han sido abiertas dos puertas que te sirven para guiarte en la oscuridad, te son de utilidad para alcanzar lo que te propongas y a través de ellas puedes ver el prodigioso universo que te rodea, aprendiendo de sus signos.

Protege esas puertas no usándolas en nada indebido donde aceche el enemigo que te ciegue.

No mires nada ilícito, no mires con ojos pervertido hacia lo bello, no mires a ningún musulmán con rencor, ni emplees tus ojos para vigilar su intimidad.

-EL OIDO: protégelo de las palabras inútiles, no prestes oído a la calumnia ni a la falsedad, no oigas banalidades. Embellece tu oído escuchando la palabra de Allah y la sabiduría que guardan los que han intimado con Él los Awliya (amigos de Dios).

Aprende por tu oído recibiendo en tus adentros los mejores sonidos y las palabras más sinceras.

-LA LENGUA: que te sirva para recordar a Dios y para leer su Libro, guía con tus consejos a la gente y expresa con ella lo que de bueno tengas en tu corazón.

Nada arruina más a un ser humano que su lengua: evita que la tuya busque tu perdición. Refúgiate en el silencio pues cuando se habla mucho inevitablemente se tienen que decir tonterías. Ocho son los vicios de la lengua:
-La mentira, la amenaza, la calumnia, el fingimiento, la adulación, la maldición, la invocación del mal y la frivolidad.

En cada uno de ellos hay un enemigo que busca tu destrucción.

-El ESTOMAGO: no comas nada que dudes sobre la honestidad de su origen. Todo lo que ingieras y haya sido conseguido injustamente te destruirá. Aliméntate sólo con lo lícito que haya sido ganado de modo legal (Halal). Y no te llenes porque la hartura endurece el corazón.

Mantén tu cuerpo siempre ligero. Intentar llegar a Dios con el cuerpo pesado o construido sobre alimentación ilícitos es absurdo.

-EL SEXO: No le entregues a la promiscuidad; al contrario, se de aquellos a los que Dios ha elogiado en el Corán diciendo:
- “Los que guardan su sexo salvo con sus parejas”.

-LAS MANOS: No golpees a ningún musulmán, ni te apropies de sus bienes, ni causes daño a ninguna criatura. No traiciones lo que sea confiado a tus manos ni escribas nada de lo que puedas arrepentirte.

- LOS PIES: No acudas a las puertas de los sultanes, y si lo haces que sea para censurar la tiranía.

El Profeta Muhammad (saw) dijo:
-“Quien se humille acudiendo a los ricos pierde las dos terceras partes de su Islam”. Al contrario, donde esté el bien, y apártate de los lugares donde resida el mal y el daño.

El hombre busca su perfección espiritual mediante el sentimiento religioso, que procede del conocimiento y se manifiesta en las acciones justas.

El amor del creyente no debe reducirse a un sentimiento egoísta de familia o grupo, sino que debe extenderse a todo el prójimo, en tanto que los hombres todos somos siervos de Dios, y no debe excluir ni aun a los pecadores, pues el pecado es digno de odio, pero el pecador merece compasión.

Este mismo espíritu de caridad debe animar el celo religioso que el Islam impone como obligación para amonestar, corregir y denunciar a los creyentes que no cumplan sus obligaciones religiosas.

Como suplicaba nuestro amado profeta (saw):

-¡Oh Allâh! Mi comunidad no Te conoce. Son ignorantes. Concédeles Tu guía.

(Relatado por Bujari, anbiya 54 / Muslim, Jihad 104 / Ibn Majah Fitan 23 / Ahmad Ibn Hanbal, al-Musnad I, 380)

chemlal
02/09/2011, 09:59
LOS ESPIRITUS Y LOS CUERPOS
MADNUN
(IMAM AL-GHAZALI)

Una de las reflexiones en el Libro titulado “Madnun” de Imam Al-Ghazali sobre los espíritus en relación a los cuerpos y su visión al respecto.

Pregunta:
«Si los espíritus son creados con los cuerpos, ¿por qué dice el Profeta ( ) que «Dios creó a los espíritus dos mil años antes que los cuerpos», y que «Yo soy el primero de los profetas por la creación, y el último por la misión», y que «Yo era ya profeta, cuando Adán estaba entre el agua y el barro?»

Respuesta:
-“Estos testimonios no prueban la eternidad del espíritu, sino su creación en el tiempo. No niego que su sentido literal quizá implique la preexistencia del espíritu respecto del cuerpo; pero es cosa muy cómoda esa de tomar los textos en sentido literal, cuando es posible interpretarlos alegóricamente y cuando, hay demostración racional concluyente que destruye el sentido literal”.

En estas condiciones, es forzosa la interpretación alegórica, como sucede con todos aquellos textos en que se atribuyen a Dios cualidades antropomórficas.»

«Esto supuesto, en el primer pasaje, a que se refiere la pregunta, quizá, haya de entenderse por espíritus los angélicos, y por cuerpos los del universo, es decir, el trono, el asiento, los cielos, los astros, el aire, la tierra y el agua.

Todos los cuerpos de los hombres reunidos son cosa bien pequeña en comparación con la masa del orbe terráqueo; éste es muy pequeño, comparado con el Sol; la magnitud del sol es incomparablemente menor que la de su esfera, y la de ésta, mucho más pequeña que la de los cielos que están sobre él. A todo esto supera en extensión el asiento, que contiene los cielos y la tierra, y por fin, el asiento es muy pequeño en comparación del trono.

Cuando, pues, hayas meditado atentamente sobre todo esto, acabarás por tener en poco, como cosa vil y despreciable, a los cuerpos humanos, y así no pensarás en ellos, al oír la palabra cuerpos.

Ahora bien, de este mismo modo comprenderás y tendrás por cierto que los espíritus humanos son, en comparación de los angélicos, como los cuerpos humanos, en comparación de los del universo.

Porque si se te abriese la puerta del conocimiento de los espíritus, verías que los humanos, respecto de los angélicos, son como una lámpara que toma su luz de un vivísimo fuego que envuelve al universo, este fuego vivísimo son los espíritus angélicos.

Y aun dentro de éstos, hay una gradación de jerarquías, cada una de las cuales sólo encierra a un ángel, Al revés de lo que sucede con los espíritus humanos, los cuáles se multiplican dentro de la unidad de especie y jerarquía, cada uno de los ángeles constituye una sola especie y él solo es la especie entera. A ello alude el Qur´an, cuando dice:
«No hay uno siquiera de nosotros que no tenga su rango determinado, pues en verdad que nosotros somos los homogéneos.» Y lo mismo significa aquel dicho del Profeta (saw):
«El que está prosternado ante Dios no se levanta, y el que está levantado, no se prosterna; porque no hay uno de ellos que no tenga un rango determinado»

«De lo dicho hasta aquí resulta que no debe entenderse por las palabras cuerpos y espíritus en abstracto, más que los cuerpos el universo y los espíritus angélicos.»

«Por lo que toca al segundo pasaje, a que se refiere la pregunta:
«Yo soy el primero de los profetas por la creación y el último por la misión», hay que observar que ahí la palabra creación significa el decreto sin el acto de hacer existir.

Y en efecto, antes de que Muhammad (saw) fuese engendrado por su madre, es claro que no existía, no estaba creado por Dios; pero, en cambio, en el decreto divino existían ya los fines y complementos de él, antes de su existencia real y enlazados con ella. Y esto es lo que significa el axioma:
-Lo primero de la intención es lo último de la ejecución.

Expliquémoslo brevemente:
-El arquitecto que hace el plano de una casa, lo primero que se representa dentro de sí mismo es la forma de la casa, que aparece en su proyecto ideal completa ya y perfecta, aunque cabalmente lo último que ha de resultar de todos sus trabajos, será esa misma casa completa; luego respecto del arquitecto, la casa perfecta es lo primero en su proyecto o decreto, y lo último en la realidad o existencia, porque todos los trabajos previos, la fabricación de los ladrillos, la edificación de las paredes, la unión de las diversas partes, etc., son medios para el fin y acabamiento, que la casa, objetivo por el cual se han realizado de antemano.

Esto supuesto, has de saber que el fin de la creación de los hombres fue que consiguieran la felicidad de aproximarse a la Majestad Divina.

Mas este fin no podrían alcanzarlo, si los profetas no se lo enseñaban; luego en el decreto de la creación iba ya envuelto el de la existencia de los profetas; más aún, su existencia precedía a la creación, aunque no debía cumplirse en la realidad sino gradualmente según el orden de la providencia, como la construcción de la casa no se realiza tampoco sino por grados.

Así, el germen de la profecía comenzó a desenvolverse con Adán, y no cesó de crecer y perfeccionarse hasta que alcanzó su completo desarrollo con Muhammad (saw).

Este completo desarrollo era el fin y meta y el desenvolvimiento del germen por los primeros profetas y el medio para aquel fin, a la manera que concurren, como medios para conseguir la perfección de la casa, el echar los cimientos y el levantar las paredes.

Y en virtud de este misterio, Muhammad (saw) es el sello de los profetas, porque el aumento de lo que ya está completo, constituye una imperfección.

Así, por ejemplo, la perfección del órgano aprehensor está constituida por la palma de la mano de cinco dedos; y tan imperfecta es la que tiene sólo cuatro, como la que tiene seis, porque a esta última le sobra uno más de los necesarios y suficientes, y por tanto, es una imperfección en realidad, aunque no sea un defecto, sino un exceso. Y a esto, alude aquel texto del Profeta (saw):
-«La profecía es como una casa construida, a la que no falta más que el hueco de un ladrilla por llenar; yo soy el que llena ese vacío».

«De todo lo cual se deduce que, siendo Muhammad (saw) el sello de los profetas, a quien ningún otro ha de suceder, es evidentemente el primero en el decreto divino y el último en la existencia.»

«Y finalmente, el último pasaje a que se refiere la pregunta:
«Yo era ya profeta, cuando Adán aún estaba entre el agua y él barro», alude también a la doctrina que acabamos de exponer. Es decir, que Muhammad (saw) era ya profeta en el decreto divino, antes de que Dios hubiese acabado de crear por completo a Adán.

Porque Dios creó a Adán para comenzar en él la depuración de la semilla de la profecía, y no cesó de depurarla, hasta que llegó gradualmente al colmo de la purificación y estuvo en aptitud de recibir el espíritu santo profético de Muhammad ( ).

El quid de esta cuestión no se entenderá, pues, mientras no se de uno cuenta de que la casa, por ejemplo, tiene dos existencias, una en el espíritu del arquitecto, en su cerebro, a la cual él mira como si existiese ya fuera del espíritu, real y objetivamente.

La existencia ideal y subjetiva es causa de la existencia externa, real y objetiva, y le precede indudablemente. Del mismo modo. Dios decreta primero, y crea después conforme a su decreto.

Este decreto está grabado en La lámina reservada (Kitab Mahfud), como el proyecto del arquitecto lo está en la lámina o en el papel, teniendo en él una forma completa y perfecta, aunque sólo ideal y subjetiva, la cual es causa de su existencia posterior, objetiva y real.

Y así como esa forma ha sido grabada en la lámina del arquitecto por medio de la pluma, y la pluma se ha movido en conformidad con la idea, es decir, con la ciencia del arquitecto, o aún mejor, esta ciencia ha sido la que le ha hecho moverse, así también las ideas divinas, sus eternos decretos están grabados en la lamina reservada, y esto mediante su pluma, la cual se mueve en conformidad con la ciencia. O en términos propios, la lámina reservada significa una realidad apta para recibir el grabado de las formas o ideas y la pluma es la entidad que produce sobre la lámina esas formas.

Porque entiéndase bien que lo esencial en la definición de la pluma es ser dibujante, y en la definición de la lámina, ser apta para recibir el dibujo; sin que exijan esencialmente ni una ni otra, ser de caña y de madera.

-Más aún, la esencia de ambos seres exige no ser cuerpos. La corporeidad no, va envuelta en la definición de una ni de otra, es únicamente algo sobreañadido, es su forma exterior, no su idea y quiddidad.

Luego no se rechaza que de Dios se diga que tiene entre los dedos de su mano la pluma y la lámina, entendiendo la frase en un sentido que se armonice con "su esencia y divinidad, puesto que en Dios esas entidades están exentas de corporeidad, más aún, son todas ellas sustancias espirituales y sublimes:
-La pluma es Dios ilustrando. La lámina es la ilustración comunicada, porque Dios enseña por medio de la pluma.»

«Y una vez que hayas entendido las dos especies de la existencia, resulta claro que Muhammad (saw) existió antes que Adán, en cuanto a la existencia primera, en los decretos divinos, no en cuanto a la segunda, es decir, a la real y objetiva.»

chemlal
05/09/2011, 08:01
ALLAH
La Declaración de Imam Al-Gazali

Al hamdu lillah reconociendo a Allah, iniciador y recreador, Señor del Trono majestuoso y de la fuerza constante, guía de los mejores hombres hacia la senda juiciosa y el camino acertado, quien los a bendecido después de darles el Testimonio de la Unidad, guardando sus conciencias y corazones de las penumbras de la duda y la vacilación, quien los a encauzado haciéndoles seguir a Su Mensajero, el Escogido, e imitar los pasos de los Compañeros, los muy nobles, los venerados.

Allah los sostiene y endereza, y se les muestra en Sí mismo y en sus actos con la belleza de Sus cualidades: solo las percibe el que presta oídos y es testigo.

Allah se les da a conocer como Uno en Su Identidad, y nada comparte con El Su Unicidad, y como singular, no tiene semejante, y como Sostenedor de la existencia, y no tiene contrario.

El es el uno, el antiguo, y no tiene principio, el Eterno, y no tiene comienzo, y Su existencia es continua y no tiene final, permanente y no tiene término, subsistente y no tiene interrupción, constante y no tiene intervalos.

Allah ha sido y es descrito con las cualidades de la Majestad; en El la tenacidad de los tiempos y la extinción de los plazos no cumple consumación alguna ni división, sino que El es Primero y el ultimo, el exteriormente Manifiesto y el interiormente Oculto y de todas las cosas, El es conocedor.

Ininteligibilidad de Allah ( TanÇih ):

Allah no es un cuerpo dotado de forma, ni una esencia delimitada y mensurable.

El no es equiparable a los cuerpos ni en medida ni divisibilidad, ni es semejante a las esencias, ni es un accidente ni en El hay accidentes.

El no es equiparable a nada existente ni nada existente es equiparable a El; “Nada hay semejante a el “ ni El es semejante a nada.

No lo define ninguna valoración, ni los espacios lo contienen ni lo abarca ninguna dirección, ni lo encierra la tierra ni los cielos…

El está sobre Su Trono, queriendo decir esto lo que El haya querido significar: su situación sobre el Trono es sin contacto, y no es reposo, ni localización ni determinación ni movimiento.

No lo sostiene el Trono, sino que el Trono y sus porteadores están sostenidos por la sutileza de Su Poder y están sometidos a su Puño.

El está por encima del Trono y del cielo, y más allá de las lindes de la tierra: su lejanía de la tierra no lo acerca al cielo ni lo distancia de la tierra:
-Allah es el de los grados alzados sobre el Trono y el cielo, y es el de los grados alzados sobre la tierra y sus horizontes.

Y con todo, está cerca de cada ser, y está mas cerca del humano que su vena yugular, “y de todo, El es Testigo”.

Su proximidad no es equiparable a la proximidad entre los cuerpos, del mismo modo en que su identidad no es equiparable a la esencia de los cuerpos. El no ocupa ningún lugar ni nada ocupa un lugar en El:
-Allah está por encima de la noción de espacio, del mismo modo que es inaccesible a ser reducido al tiempo, sino que el era antes de crear el tiempo y el espacio y el es ahora como era…

La vida y el poder:

Allah está por encima de toda imaginación, y El es el verdaderamente Vivo y Poderoso, el Inflexible, el Reductor.

En El no hay incapacidad ni impotencia, ni se apodera de El el sopor ni el sueño, ni está expuesto a la aniquilación ni a la muerte.

El es el señor de los cielos y de la tierra, Su Fuerza es la que mantiene, y Su energía es la que los mueve.

Suya es la Fuerza inmensurable y el Poder infinito, Suyas son la Energía y el Poder Creador, y Suyo es el orden en el universo.

Los cielos son plegados y desplegados por Su diestra y las criaturas están reducidas a Su puño.

Allah está solo al crear y al renovar la creación: a formado las criaturas y a creado sus acciones, y a determinado sus provisiones y sus plazos.

No pasa desapercibido a Su poder el devenir de los acontecimientos, ni son enumerables sus determinaciones ni delimitables sus conocimientos.

La ciencia:

En Su Saber abarca a todas las criaturas, y nada sucede en los abismos de la tierra o en lo más elevado de los cielos que escape a Su Conocimiento.

Conoce el movimiento de una hormiga negra sobre una roca muda durante la noche oscura. No desatiende el peso de un átomo ni olvida la inmensidad del universo.

Percibe el movimiento de las partículas de polvo suspendidas en el aire, y conoce lo secreto y lo que se oculta, y se asoma a los susurros de la conciencia y a los movimientos de la mente, y a lo escondido en la intimidad más reservada.

Y Su Saber es antiguo y eterno que no a dejado de calificarle desde lo eterno de la eternidad, no es el suyo un saber renovado, ni lo acrecientan los acontecimientos.

La voluntad:

Allah es incomprensible y sólo sobre El se pueden hacer insinuaciones que estimulen al hombre. ¿Quién puede intuir algo sobre la Voluntad de Allah? :
El ha querido el ser de las criaturas y gobierna cuanto acontece.

Nada ocurre en ninguno de los mundos, sea poco o mucho, pequeño o grande, bueno o malo, provechoso o dañino, conciencia o incredulidad, reconocimiento o rechazo, triunfo o ruina, aumento o disminución, nada sucede si no es por Su decisión, El lo determina todo en Su saber y en Su Querer.

Lo que el quiere, es ¨kun¨.

No escapa a Su Voluntad el instante de una mirada, ni la idea efímera, ni el latido más tenue.
El es el Iniciador, el Recreador, el de acción constante en la creación.
Nada se opone a su orden ni nada hace posponerse Su decisión.

Aunque se reunieran los hombres, los genios y los ángeles y los demonios para mover o detener un átomo en el mundo sin Su voluntad, serían incapaces.

Su voluntad está establecida en el conjunto de sus cualidades, y por ello es descrito como dotado de voluntad en Su Eternidad , queriendo las cosas en sus momentos que ha determinado para nuestra medida.

Su Voluntad es eterna y el acontecimiento se inserta en lo efímero de la experiencia humana: ciertamente Allah es inmenso. Su Voluntad se realiza sin precipitación ni retraso y de acuerdo a Su Ciencia.

Gobierna la creación y su gobierno no es el resultado de ordenación de ideas, ni atiende a la sucesión de los tiempos: por ello un asunto no es incompatible con otro simultaneo. Allah es absolutamente Infinito….

El oído y la vista:

Y de Allah se dice que oye y ve, escucha y percibe.

Nada audible escapa a Su Oído, por imperceptible que sea ni nada visible pasa desapercibido a Su Visión, por insignificante que sea.

No impide Su Oído la distancia ni imposibilita Su Visión la oscuridad.

Ve sin necesidad de pupila ni párpados y oye sin necesidad de conducto auditivo ni orejas; sabe sin necesidad de corazón ni inteligencia, manipula sin necesidad de extremidades y crea sin necesidad de instrumentos, pues sus cualidades no se asemejan a las cualidades de los seres creados, al igual que Su Identidad no se asemeja a las esencias creadas.

La palabra:

No hay conceptos que definan a Allah, ni pensamientos que se acerquen a Su Verdad.

Allah habla, ordena, promete y amenaza, con su discurso eterno, antiguo y establecido en Sí mismo, y no se asemeja al discurso creado: no es sonido producido por la filtración del aire o el temblor de los órganos, ni es vibración que resulte de un movimiento de labios o lengua – El Qur´an, La Torah, el Evangelio y los demás libros revelados a la humanidad son suyos.

El Qur´an es recitado por las lenguas , contenido en volúmenes, memorizado por los corazones, pero en sí es eterno, antiguo, establecido en la identidad de Allah.

En su realidad el Qur´an es inseparable, indivisible y no es sonido ni vibración en el aire.

Alhamdulilah

Salam

arconte
20/09/2011, 15:17
Los signos del amor a Allah
al-Gazali

Aquello que el hombre ama lo recuerda constantemente, y si su amor es perfecto nunca lo olvida".

Bismillahi Rahmani RahimEn el Nombre de Allah, el Más Misericordioso, el Más Compasivo
Hay muchos que pretenden amar a Allah, pero todos deberían examinar la autenticidad del amor que profesan.

La primera prueba es ésta: no debería desagradarles el pensamiento de la muerte, puesto que nadie se estremece por ir a ver a un amigo. El Profeta dijo: "Quien quiera que desee ver a Allah, Allah desea verle a él". Es cierto que alguien que ame sinceramente a Allah puede estremecerse ante la idea de que la muerte le venga antes de haber terminado su preparación para el otro mundo, pero, si es sincero, será diligente al hacer tales preparativos.

La segunda prueba de sinceridad es que un hombre debería estar deseoso de sacrificar su voluntad a la de Allah, debería adherirse a aquello que le acerca a Allah, y debería evitar aquello que le sitúa lejos de Allah. El hecho de que un hombre cometa pecados no es prueba de que no ame en absoluto a Allah, pero prueba que no le ama con todo su corazón. El santo Fudhail dijo a un cierto hombre: "Si alguien te pregunta si amas a Allah, mantente en silencio; porque si dices: 'No le amo', eres un infiel; y si dices 'Sí', tus hechos te contradicen".

La tercera prueba es que el recuerdo de Allah [dzikr] debe mantenerse sin esfuerzo siempre fresco en el corazón de un hombre, porque aquello que el hombre ama lo recuerda constantemente, y si su amor es perfecto nunca lo olvida. Sin embargo, es posible que no ocupando el amor de Allah el primer lugar en el corazón de un hombre, lo ocupe el amor del amor de Allah, porque una cosa es el amor y otra el amor del amor.

La cuarta prueba es que amará el Corán, que es la Palabra de Allah, y a Muhammad , que es el Profeta de Allah; si su amor es realmente fuerte, amará a todos los hombres, pues todos son siervos de Allah; es más, sus amores abarcarán a toda la creación, porque aquél que ama a alguien ama las obras que compone y su escritura.

La quinta prueba es que codiciará el retiro y la privacidad con fines de devoción; ansiará la llegada de la noche para poder relacionarse con su Amigo sin estorbo ni obstáculo. Si a este retiro prefiere conversar de día y dormir por la noche, entonces su amor es imperfecto.
Allah dijo a David: "No intimes demasiado con los hombres; hay dos clases de personas que serán excluidas de mi presencia: aquellos diligentes para obtener recompensas y perezosos cuando las han obtenido, y aquellos que prefieren sus propios pensamientos a mí. La muestra de mi desagrado es que los dejo consigo mismos".
Verdaderamente, si el amor de Allah toma posesión realmente del corazón, todo otro amor queda excluido. Uno de los hijos de Israel tenía la costumbre de rezar de noche, pero observando que un pájaro cantaba muy agradablemente en un cierto árbol, empezó a rezar bajo aquel árbol para así tener el placer de escucharlo. Allah dijo a David que fuera y le dijera: "Has mezclado el amor por un pájaro melodioso con el amor por mí; tu categoría entre los santos queda rebajada". Por otro lado, algunos han amado a Allah con tanta intensidad que mientras se dedicaban a la oración sus casas se han incendiado y ellos no lo han notado.

La sexta prueba es que los actos de adoración de la religión se le hacen fáciles. Un cierto santo dijo: "Por espacio de treinta años realicé mis oraciones nocturnas con gran dificultad, pero durante una segunda etapa de treinta años se convirtieron en un deleite". Cuando el amor de Allah es completo, no hay alegría igual a la alegría de adorarle.

La séptima prueba es que los que aman a Allah amarán a aquellos que siguen la voluntad de Allah, y repudiarán a los kuffar [que dan la espalda al Mensaje que les envía Allah] así como a los desobedientes, como dice el Corán: "Son inflexibles con los kuffar y tienen misericordia entre ellos".
El Profeta preguntó una vez a Allah diciendo: "Oh señor, ¿quiénes son los que te aman?". Y la respuesta fue: "Aquéllos que se aferran a mí como un hijo a su madre, los que se refugian en el recuerdo de mí como un pájaro busca el abrigo de su nido, y se enfurecen al ver el pecado como un león enfurecido que no teme a nada".


Extraído de `La Alquimia de la Felicidad`

http://www.musulmanesandaluces.org/hemeroteca/94/amor%20a%20Allah.htm