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Ver la Versión Completa : Carta abierta a Sainab Alegri en respuesta a: “Tomar el sufismo sin ser sufi"



Said-al-Jerrahi
20/06/2011, 16:46
A Salamu Aleikum
Me ha sorprendido como Usted entiende el sufismo. De hecho, ser sufi, no significa la pertenencia a una tariqa, ni el ser dirigido por un Sheij; estas, son tan solo herramientas nada más.
Ser sufi, no es un título otorgado por ninguna universidad, ni por ningún imam. No puede ser adquirido dentro de una tariqa, ni heredado de un maestro sufi, como algo ya establecido de antemano.
La palabra en si, está vacía de todo significado mientras sea la mente racional del que la sustenta, la que se llene la boca. ¿Quién puede decirse de si mismo ser un sufi cuando el Misterio no tiene nombre? ¿Es que acaso hemos ya encapsulado y etiquetado lo inaprensible?
Ser un sufi, implica no saber que lo es, ni lo que es. Podemos decir que somos sufis para, de alguna forma definirnos, pero desconocemos completamente que es “ser un sufi”. La que “conoce”, la que evalúa y saca todo tipo de conclusiones, es nuestra mente racional, ella quiere poner bajo su manto todo lo que pueda ser conocido, incluso aquello que no puede ser conocido. Quiere llegar a Allah, quiere conocerlo y abarcarlo. Esta mente vana, es la cuna del Nafs, es allí donde el hombre está dormido y donde el susurro de la ilusión lo lleva a creer que puede atrapar con su lógica lo que jamás puede ser atrapado, es el perro que trata de morder su propia cola.
Sin embargo, todos los sufis están unidos a través de la Sílsilah con nuestro amado Profeta Muhammad (PB) y esta cadena es la que los vincula y los hermana, unos con otros, como eslabones en una filiación común. Es esta filiación, la verdadera “tariqa” y ninguna institución, ni agrupación puede arrogarse este título; es solo formalismo que se hable de tariqas.
Muchas veces he oído, que porque las tariqas institucionalizadas no me representan, o los Sheijs no están cualificados para dirigirme o que su mensaje es mera repetición de terminología técnica de maestros del pasado y de arcaicas estructuras patriarcales tradicionalistas; entonces me declaro “no sufi” y practico lo que se me da en ganas, de acuerdo a lo que me apetece mejor. Este es otro engaño del Nafs que quiere dirigirse a si mismo y se dice arrogante a si mismo: “Allah me guiará, no necesito de ninguna de sus criaturas”

Usted dice: “Sí soy lectora y conocedora de textos y de diversas técnicas sufíes, pero no seguidora de ninguna tariqa, ni de ninguna cadena iniciática humana” ¿Es que acaso la cadena iniciática es humana? ¿Cree que existe una sucesión de Sheijs elegidos a dedo por una supuesta elite de cada tariqa? ¿Es que un VERDADERO Sheij puede ser elegido por los hombres?
Creer que un Verdadero Sheij es un hombre común, es como creer que un profeta es un hombre común. Esto es como decían los pueblos antiguos cuando les llegaba un Profeta: “¿Por qué Allah nos envía a un hombre salido de nuestro pueblo y no nos envía un ángel o una señal desde los cielos? ¡Este es un hombre como nosotros!”. ¿Qué desea usted, un ángel en vez de un Sheij? ¿Desea estar entre los que giran cantando las alabanzas en torno al Trono, en vez de en el diker en una terrenal tariqa?
Un verdadero Sheij no es el que detenta un manto, es el que Allah ha inscripto dentro de la Sílsilah y está bajo Su manto; no es el que se entroniza a si mismo como Sheij, es quien Allah elige porque: “Guía a quién quiere y desvía a quien quiere”.

Usted dice: “Vivir únicamente sostenido por Al-lâh, sin esperar nada de las criaturas, es el objetivo del sufí, lograr el desapego hacia las formas transitorias... El sufismo no es sino el propio islam llevado hasta sus últimas implicaciones, vivido plenamente en cada respiración, en cada latido, de modo que ese abandono total en Dios sea el principio matriz de todos nuestros actos, por pequeños o insignificantes que parezcan.”
Estas palabras que se dicen fácilmente, son en si el final del camino de un sufi y no su principio. Las tariqas y los Sheijs están para guiar a los principiantes, para los que desconocen y buscan la Verdad, no para los que han llegado. Normalmente lleva mucho tiempo y esfuerzo para que un “derviche se despierte”; esto implica mucho yihad al Nafs y un contacto muy cercano con su Sheij, una dosis muy grande de paciencia, de sinceridad, de obediencia y de silencio.

Y por último concluye con estas palabras: “Esta es una invitación a tomar del sufismo sin ser necesidad de declararse sufí ni de caer en las redes de ningún Sheij de tres al cuarto, sin necesidad de pasar por el filtro cultural en el cual el sufismo histórico permanece preso.”
¿Sabe lo que aquí está diciendo?: ¡No necesitan de ningún maestro que no sabe nada, lean y estudien por propia voluntad y ya sabrán todo! ¡No necesitan de ninguna institución presa de su estructura, hagan lo que quieran!.
Creo que a ningún padre se le ocurriría decir a su hijo, que no sabe leer ni escribir: “no necesitas de ningún maestro, ellos no saben nada, aquí tienes libros, videos, internet, ¡Aprende por ti mismo!. Ni le diría: “No confíes en ninguna escuela ni universidad, ¡tu solo te bastas!
Sin embargo todos vamos a colegios, escuelas, universidades; tenemos infinidad de maestros y profesores que nos enseñan en todas las ramas del conocimiento y nos toma mucho esfuerzo y tiempo el alcanzar un título o finalizar nuestra carrera, ¿Por qué entonces en un camino espiritual buscamos la iluminación instantánea? ¿Por qué desestimamos a los maestros y guías? ¿Por qué repudiamos comunidades y cofradías? ¿Por qué nos convertimos en nuestros propios maestros?.

Podrá objetar Sra. Sainab, que no ha encontrado aún a su Sheij y a su Tariqa y que, mientras tanto, toma del sufismo lo que puede sin ser sufi, pero negar toda guía venida a través de un hombre y negar toda comunidad como compañera del viaje espiritual, discúlpenme usted, pero esto es una arrogante insensatez. Esta es la trampa del Shaitán y es una vía contrainicíatica.

Zeinab
25/06/2011, 10:00
Estimado hermano Said-al-Jerrahi

Siento si ha habido algo en mi escrito que te haya molestado. Tan sólo quería expresar mi apreciación por el sufismo, mostrar a otros hermanos y hermanas que el sufismo es parte integrante de nuestra tradición, y que podemos tomar de él sin necesidad de declararnos como sufíes… cosa que, como tu bien sabes, no significa apenas nada, e incluso puede ser un impedimento, en el momento en el cual se convierte en una especie de identidad diferenciada. Ese es el momento en el cual los egos se disparan: los sufíes somos esto y lo otro… Y es aquí cuando tu pregunta resulta pertinente: ¿quién puede decirse a si mismo sufí, cuando el Misterio no tiene nombre?

Lo importante es lo que contienen los corazones, y es ese el terreno en el cual quiero situarme, si Allâh me lo permite. Pues es precisamente desde el plano de los corazones que todo lo externo se hace signo de otra cosa, cuando una se da cuenta de que las palabras a veces dicen lo contrario de lo que parecen, y tal vez aquel que se declara no-sufí está más cerca del sufismo que aquel que se declara como tal…

Pero no escribo para hablar de mí, sino de ti: hay varias cosas en tu escrito que me resultan preocupantes, y que considero como la mera proyección sobre mi escrito de una serie de prejuicios, que velan una contradicción fundamental: si admites que la tariqa y el Sheij son meros medios, ¿porque aferrarse a ellos? ¿por qué rechazar de forma tan violenta a una hermana que los deja de lado? Para evitar salvar esta contradicción, has caído en el error de proyectar una mirada dualista. Por un lado, estaría el sufismo como vía espiritual e iniciática, vinculada a la pertenencia a una tariqa y a la obediencia a un Sheij. Por otro lado, estaría la arrogancia de aquellos que se creen que se bastan a si mismos, que hacen lo que les da la gana y que rechazan el marco de la comunidad…

Estas son las palabras que me dedicas:

… entonces me declaro “no sufi” y practico lo que se me da en ganas, de acuerdo a lo que me apetece mejor. Este es otro engaño del Nafs que quiere dirigirse a si mismo y se dice arrogante a si mismo: “Allah me guiará, no necesito de ninguna de sus criaturas”.

Y, como remate, la acusación de ser guiada por el Shaytán (aquí se hace eco del dicho según el cual “quien no tiene un Sheij, su Sheij es el Shaytán”):

… negar toda guía venida a través de un hombre y negar toda comunidad como compañera del viaje espiritual, discúlpenme usted, pero esto es una arrogante insensatez. Esta es la trampa del Shaitán y es una vía contrainicíatica.

¡Mi querido hermano Said! Te pido reflexiones sobre esto: parece que para ti no hay ni maestros ni comunidades espirituales fuera del sufismo institucionalizado, que en tu mente no existen más que dos opciones: o seguir a un Sheij sufí en el marco de una tariqa, o dejarse guiar por el Shaytán… Pero, no, estás equivocado: se puede pertenecer a una comunidad espiritual y tener maestros sin necesidad de declararse sufí ni de caer en las redes de ningún Sheij de tres al cuarto… ¿O acaso pretendes que no hay maestros fuera de las tariqas sufíes? ¿Acaso no hay comunidades espirituales fuera del sufismo institucionalizado?

Me preguntas "¿acaso deseas un ángel en lugar de un Sheij?"... ¡No, estimado Said! Se trata justo de lo contrario. Lo que deseo son hermanos y hermanas en el islam, con los que aprender y crecer y equivocarme, para poder rectificar y avanzar por el sirat al-mustaqim, con el Profeta Muhámmad como maestro común, y con toda mi confianza puesta en Al-lâh, con el infinito agradecimiento que siento por el don precioso del islam, para poder vivir en el recuerdo constante de Al-lâh, como una simple musulmana. Y sin siquiera pensar que el ser musulmana me separa en absoluto de mis hermanos budistas, ateos o cristianos... Al revés: musulmana, una mujer que se reconoce dependiente del Creador, algo que une y no separa, que abarca y no restringe, no una identidad ni el nombre de una religión histórica, sino un estado y un modo de vida.

Me acusas de “practicar lo que me viene en gana”. Una vez más, se trata de un prejuicio: parece que si alguien no sigue la vía del sufismo institucionalizado, entonces sigue los caprichos de su ego. Hermano Said, te informo, tanto para tu conocimiento como para la mejora de tu adab, de que una puede no estar en una tariqa sufí y ser rigurosa en su práctica del islam. Te informo también (aunque estoy seguro que esto ya lo sabes) de que se puede estar en una tariqa sufí y no ser muy escrupuloso en cuanto a la práctica de adoración.

Con todo esto, quiero dejarte claro que si he contestado a tu carta no es por entrar en ninguna controversia, sino para ayudarte a abrir los ojos, a superar la contradicción entre tu adhesión exterior al sufismo y la realidad del ser sufí, a superar ese orgullo que te hace proclamarte como sufí, a superar en definitiva la reducción del sufismo a la pertenencia a un grupo o al seguimiento de un maestro vivo. Una vez hayas logrado esto, ya no habrá problemas con que pertenezcas a una tariqa sufí… pero justo en ese momento, ya no lo necesitarás en absoluto.

Estimado Said. Se percibe en tu carta ese tono de auto-satisfacción por “ser sufí” que alejan a muchas gentes sensibles del sufismo. Uno no puede menos que acordarse de lo dicho por Erich Fromm sobre el narcisismo social, el sentimiento de pertenecer a un grupo cargado de energía... Por supuesto, esto atrae a muchas gentes. Pero estas no suelen ser ni las más inteligentes ni las más evolucionadas espiritualmente, sino aquellas más necesitadas del calor del grupo y de la protección del padre (espiritual).

Y esto, que no es nada malo en sí, conduce a una de las contradicciones más flagrantes, generando una fractura entre las pretensiones de misticismo y de excelsitud y la realidad sociológica de las tariqas. Resulta entonces chocante el adentrarse en determinados círculos sufíes y escuchar los discursos banales de gentes que se denominan a sí mismas con los títulos más pomposos. Discursos que podría haber escrito el más mediocre de los autores de la nueva era, y que son escuchados de forma reverente por los adeptos. Este es el engaño del Shaytán: “Al-lâh no me guiará, necesito de un Sheij al cual obedecer ciegamente”. No importa que ese Sheij en realidad no enseñe nada: ¡yo lo necesito!

Soy consciente de que el círculo mágico de la tariqa funciona: lo he visto con mis propios ojos. ¡No niego que no haya mucha belleza y compañerismo y energía positiva en ello! Al revés: respeto tú opción de vida, plenamente. Pero quiero aconsejarte, compartir contigo mis cavilaciones, preocupaciones de un pobre ego de mujer, y encima no sufí...

El problema es que el círculo mágico a menudo conduce al sentimiento de superioridad y al narcisismo de grupo: ¡cuántos sheijs auto-proclamados como el “polo espiritual de nuestro tiempo” pululan por el mundo! He oído a sheijs criticar a otros sheijs y a otras tariqas, sé de tariqas con peleas internas sobre quién es el verdadero sucesor de este u otro maestro… Tariqas sufíes han guerreado entre ellas a lo largo de la historia. Además, muchas tariqas son rabiosamente conservadoras, y se adhieren al fiqh más tradicionalista: pena de muerte, lapidación, tutela del marido sobre la mujer…

Por eso, mi amor al sufismo me lleva a mostrar que el sufismo es también un fenómeno sujeto a los vaivenes de la historia, y que en sus primeros tiempos (de hecho en su época dorada) no existían tariqas sufíes tal y como ahora las tenemos. Los más grandes maestros del sufismo no pertenecieron a ninguna tariqa sufí. Siendo, así, no parece fundada la pretensión según la cual fuera de una tariqa sufí no hay sufismo. Tampoco parece coherente con lo que dice el corazón la pretensión de que no hay progreso espiritual posible sin dar el bayá a un sheij y jurarle obediencia. Esto no es sino una coacción de lo más banal. Modos de captación de adeptos, poca cosa más.

En el fondo subyace el peligro de la arrogancia “espiritual”, la necesidad de situarse por encima del resto de los musulmanes. Esto genera una fractura, en la cual el grueso de los musulmanes no salimos bien parados. Cuando se dice: "los sufíes somos aquellos que vivimos así y así, y esto y lo otro"… se esta diciendo que aquellos que no son sufíes no viven así y así, y no siguen ni esto ni lo otro. Una vez oí a un Sheij decir que “fuera de una tariqa no hay mística posible”… Y, creéme, se refería a la tariqa como institución.

Esta arrogancia conduce, de forma tan lógica como inevitable, al desprecio de aquellos que no siguen el sufismo. Por eso me preocupan tus palabras: “todos los sufíes están unidos a través de la Sílsilah con nuestro amado profeta Muhámmad (pb)…” ¿Y que pasa con el resto de los musulmanes? ¿acaso no estamos unidos al Profeta? ¿Qué será de las pobres musulmanas que, como yo, no tenemos acceso a ese Misterio innombrable por el hecho de que rechazamos las pretensiones de exclusividad de lo divino de las cadenas iniciáticas institucionalizadas (que, por supuesto son humanas, como humano era el Profeta, paz y bendiciones)?

Te invito a terminar con una sonrisa: quien dice que es sufí, no es sufí. Las tariqas siguen cumpliendo su misión, al-hamdu li Al-lâh, y lo seguirán haciendo mientras haya gentes que las necesiten: hasta el fin de los tiempos, si Al-lâh quiere. Son para el sufismo como la cola de la lagartija que sigue coleando una vez ha sido arrancada de su cuerpo. Si quieres seguir en su radicalidad la vía del sufismo, te aconsejo como hermana en el islam que te desapegues de la tariqa. No que la abandones, sino que te desapegues de ella, que aprendas a relativizarla. Aunque tal vez los apegos creados hacia el Sheij y hacia la comunidad sean demasiado fuertes. En ese caso, que Al-lâh te proteja.

Said-al-Jerrahi
25/06/2011, 14:05
A Salamu Aleikum Hermanos
Mi intención al abrir este post, era dar voz a una opinión diferente a la que expresaba la Sra. Zeinab, dado que cuando algo se publica en portada, da la sensación que es la opinión dominante, la de más peso. En ningún momento tuve el deseo de que esto se convierta en un debate fuera del ámbito de un foro.
Si bien, no fue pedida mi autorización para publicar la carta abierta en portada, me alegró que así se hiciera, pues todos podrían ver las dos caras de la moneda y cada persona tendría la libertad de encontrar su propia opinión entre estos aparentes opuestos y que con esto llegara a su fin el tema, pero seguir insistiendo en cualquiera de las dos posturas en portada, sería tratar de dominar en un debate y esa no es la intención de mi escrito. Por mi parte, no deseo que se siga publicando en portada este post, pues considero que este foro, es el ámbito idóneo para que cada uno deje su opinión personal sea quien sea.
No voy a contestar a la respuesta dada por la Sra. Zeinab a la carta abierta, pues tanto los dos escritos de la Sra. Zeinab como el que escribí, hablan por si mismos. Dejo ahora el turno a mis hermanos sufis y no-sufis que expresen sus opiniones, a la vez que espero la opinión de todas las personas de la religión y de la agrupación que sean.
Gracias a todos, por abrirse a un entendimiento de todas las formas posibles de acceder al tema espiritual más allá de los condicionamientos de nuestros egos.
Said

Said-al-Jerrahi
26/06/2011, 11:04
A Salamu Aleikum
Copio aquí la respuesta del Sr. Ahmed Munir colocada en portada, pues sigo creyendo que este es el ámbito correcto para expresar opiniones.

Los artículos sobre el sufismo que han engalanado las páginas de webislam en los últimos días, en tono de debate, me han causado una enorme alegría y un profundo pesar. Alegría porque puedo enterarme de lo que es un sufi, escuchando hablar a dos; y pesar porque no sé exactamente por qué, si dicen lo mismo, pareciera que se no entienden, o por lo menos no lo dicen.
Me remitiré a los hechos. Una mujer y un hombre. Una ser humano y un ser humano. Una creyente y un creyente, una mujer inteligente y un hombre inteligente, una mujer que tiene su Sheik en el corazón secreto de su ser, un hombre que tiene su Sheik en el corazón secreto. Una mujer que defiende lo que ama con fineza y fuerza, un hombre que defiende lo que ama con fineza y fuerza.
Bien, dos seres humanos, como cientos de millones, con el corazón frente a frente. Y, en medio, la palabra sufismo.
Maravilloso, realmente... esa sola posición ¡¡me parece tan preciosa!! a mi por lo menos, para aprender con la experiencia de ver, de sentir, de ser testigo de un encuentro de dos, que a un nombre, sufismo, se vuelven uno.
Pero luego vienen algunos ingrendientes rudos: algunas palabras finales en los textos que no deseo repetir, donde el otro parece otra cosa, un ente extraño. Y su buena voluntad y su amor se sugieren peligrosos. ¡Vaya!
¿Es peligroso que una mujer honrada, musulmana, se pregunte qué hacer si no hay un Sheik manifestado, auqnue ella lo sienta en el fondo de su corazón? ¿Es peligroso que un hombre sienta que ha encontrado un buen espejo y que solo en él pueda tener seguridad?
Y ¿que es el sufismo entonces sino una buena nueva que dan los espejos, si, pero también los árboles y, sobre todo, los hijos educados en la búsqueda del amor?
Una hermosa plática entre un y una sufi. Los dos piensan, creo, en lo mismo. En los hijos educados en la búsqueda y el encuentro del amor.
Y ahora seré radical, pues ¿en que otra cosa piensa un musulman no "sufi", un cristiano, un judío, un bueno o un malo, un gobernante o un obrero, una abeja o un león? Todos pensamos en lo mismo...
¿Será, acaso, una terrible noticia para todos que no hay sufismo, que el sufismo es ver el amor en todas las cosas con los lentes de la Revelación?. ¿Y qué otra cosa se puede ver?, Buenooo, perdón, si sé, yo me la paso viendo cosas que juzgar y por las cuales pelear, y cómo lograrlas, ¡¡¡si!!! mis ojos eso es lo que ven. Me refería a ¿qué otra cosa puede ver el corazón, los ojos del corazón, que son los verdaderos ojos del humano?
Bueno, la verdad, no sé la respuesta. Pero estoy seguro de que mi hermana sufi, mi hermano sufi, y cada ser humano buscan la respuesta.
Por eso les agradezco este debate, es una excelente pregunta, y más aún cuando se dice con el adab correcto. El Adab, por ahí dicen, es la Vida. Gracias.

Said-al-Jerrahi
08/07/2011, 14:35
A Salamu Aleikum
Muchas veces me han preguntado en estos foros si es necesaria la presencia de un Sheij para iniciar el camino espiritual, para acceder a la Verdad o para alcanzar la Faz de Allah. Diré a todo esto, que me remito a uno de los bellos nombres de Allah: “Al – Hadi, El que Guía”.
En La Fátiha dice: “Guíanos por el camino recto”, esta guía es para todos los Musulmanes sin distinción de ninguna clase, ni sexo; aquel que atestigua “La Ilaha Illah Allah, Muhammad Rasul Allah” será guiado por Allah a través de su Mensajero, por la senda del Islam.
Pero también afirmo que Allah dice: “A los que luchan por Nuestra causa, les guiaremos por Nuestras sendas, es cierto que Allah está con los que hacen el bien -29;69”. En el sufismo (Tasawuff), la “lucha por la causa de Allah” implica el Yihad al-Akbar, el Yihad al-Nafs. Yihad se entiende aquí como “sobreesfuerzo”: entonces sería el “Sobreesfuerzo Mayor”. Quién entonces se implican en el Sobreesfuerzo Mayor, son guiados por Allah dentro de Sus sendas.
Este Yihad al-Nafs o lucha con el ego, es el Sobreesfuerzo Mayor y quién desee implicarse en esta lucha (solo por la causa de Allah) con su propio ego, Allah lo guiará entonces por Sus sendas, a través de sus guías.
Todos los caminos de Allah estuvieron dirigidos, a través de los tiempos, por mensajeros y por hombres elegidos (“Esa es la guía de Allah, con la que Él guía a quien quiere de Sus siervos 6;89”). Podríamos decir que nuestro Guía, nuestro Gran Sheij, es nuestro amado Profeta Muhammad (PB) y él fue enviado para todos los hombres, como el último de los profetas a esta humanidad. Luego de él, ya no habrían más profetas, pero esto no restringe la guía de Allah a Sus siervos; continuarán sus herederos tanto sanguíneos como espirituales, constituyéndose así las cadenas o Sílsilah que unen en un solo corpus a todos los que transitan esta vía.
La Vía Mística, Sufismo, Tasawuff, Irfan, Gnosis, son palabras que designan el mismo elemento espiritual dentro del Islam; por consiguiente, toda persona que esté comprometida en este camino, tanto sea un Sheij reconocido o no, como un derviche o murid en cualquiera de las tariqas conocidas u ocultas, son esencialmente seres que buscan “la faz de Allah” y no solo cumplir con lo que Él ha prescripto. Buscan al Legislador y no solo lo legislado, buscan al Creador y no solo a la creación.
Aquel que se embarca en esta titánica tarea de“verse a sí mismo tal cual es”, no podría llegar a buen puerto si no cuenta con un “capitán” que dirija el barco. Este guía, este Sheij, es el catalizador de sus anhelos y esfuerzos, sin él no podría, ni sabría dirigirse por si mismo en este mar insondable. Pero no es potestad del Sheij dirigir a un murid, sino que es el propio murid el que debe abrirse a la Guía de Allah, sin esta condición de sinceridad, es imposible ninguna Vía Iniciática.
A los efectos espirituales, no tiene mayor importancia la categoría o estación espiritual alcanzada por el Sheij, tanto si este es un verdadero Sheij o si es uno de tres al cuarto; lo verdaderamente importante es la “Sinceridad” con la que el derviche inicia este camino. Cuando un derviche basa su búsqueda espiritual en los “títulos” de su Sheij o en el renombre de la Tariqa a la cual pertenece, o por el contrario desestima todo Sheij por considerar que no encuentra alguien con el suficiente nivel espiritual que lo dirija o que no encuentra ninguna Tariqa con hombres santos que dancen por Allah, entonces habrá errado el camino antes de comenzar. En estos casos: “quien solo se guíe por un Sheij por su renombre o estación espiritual, su verdadero sheij es Shaitán y quien rechace todo Sheij, su sheij es Shaitán” Pero Shaitán, léase como Nafs, ego; no es el enemigo externo, sino su propia oscuridad que le oculta la Verdad.

Said-al-Jerrahi
11/07/2011, 02:45
Hola Fenicia
Todo buscador está un poco loco, pues es locura salir de los límites marcados por una sociedad individualista que ha puesto al ego del hombre como supremo dios. Esto es bueno.
Los guiños y señales difusas son sutiles llamadas de corazón y son propias en el estado de buscador, pero la estrategia del ego para eludir la responsabilidad de asumir un guía, es creerse que está siendo guiado por esas fuerzas, por esas sensaciones o por misteriosos guías ocultos.
Un verdadero Sheij, está junto a su derviche, en el día a día, en cada paso, en la advertencia de cada trampa de la oscuridad. Un verdadero derviche, consulta a su Sheij y le obedece aún a costa de su propio disgusto, pone su corazón y su ser en esta empresa a pesar de él mismo.
No se confunda, el sufismo no es mágico, no es chamánico, ni tiene nada que ver con ocultos poderes. Son solo hombres y mujeres que se esfuerzan por alcanzar “la faz de Allah”