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la verdad
18/05/2011, 19:19
1. Cuando todos los métodos de persuasión fallaron (después de 13 años de predicación, el Profeta (sa) tomó la espada....esa espada eliminó la maldad y la perversión, las impurezas del corazón y la inmundicia del alma. La espada hizo algo más. Acabó con su ceguera, pudieron ver la luz de la verdad, y les curó también de su arrogancia; arrogancia que evita que la gente acepte la verdad... cuellos estirados y cabezas orgullosas se inclinaron con humildad.



Maulana Abul Ala Maududi

Muhammad predicó el Islam con una espada en una mano y el Corán en la otra.



Prof. Wilfred Cantwell Smith



2. Los críticos están ciegos. No pueden ver que la única espada que esgrimió Muhammad fue la espada de la misericordia, compasión amistad y perdón; la espada que conquista enemigos y purifica corazones. Su espada era más afilada que la de acero.



Gyanandra Dev Sharma Shastri



Éstos son dos puntos de vista contradictorios sobre la forma en que se trasmitió al mundo el mensaje del Islam. Los críticos, especialmente los orientalistas, afirman que las guerras en las que luchó el Profeta del Islam (sa) fueron ofensivas y que la gente fue convertida a la fuerza. Sin embargo, según historiadores objetivos, este punto de vista no está apoyado por los hechos. El Profeta (sa) no hizo uso de la fuerza para predicar y todas las batallas que sostuvo fueron defensivas. La expansión del Islam se debió a la fuerza espiritual y moral del Profeta (sa).



Sin embargo, el punto de vista de que el Islam fue extendido por la fuerza, es sostenido, desgraciadamente, por algunos líderes musulmanes. Al igual que los orientalistas, dividen la vida del Profeta (sa) en los períodos de la Mecca y de Medina. Mantienen que en la Mecca era débil e impotente, de ahí esa actitud acomodaticia y sumisa de coexistencia pacífica. Según esta escuela de pensamiento fue después, cuando ganó algún poder en Medina, y recurrió a la espada.



Si no se hubiese comportado así, no habría habido revolución espiritual en Arabia y no se habría propagado el Islam. El último Maulana Abul Ala Maududi (1) fue un destacado defensor de este punto de vista. En su libro "Al-Yihad fil Islam" el Maulana dice:



El Mensajero del Al-lah (sa) invitó a los árabes a aceptar el Islam durante 13 años. Utilizó todos los medios posibles de persuasión, les dio argumentos y pruebas incontrovertibles, les enseñó milagros y puso ante ellos su vida como ejemplo de piedad y moralidad. En resumen, utilizó todos los medios posibles de comunicación, pero su pueblo se negó a aceptar el Islam.



El final del citado pasaje ensombrece mi corazón, pero no queda más remedio que expresarlo.



Cuando todos los métodos de persuasión fallaron, el Profeta (sa) tomó la espada. La espada hizo algo más, acabó con su ceguera de forma que pudieron ver la luz de la verdad y, les curó también de su arrogancia; arrogancia que evita que la gente acepte la verdad; cuellos estirados y cabezas orgullosas se inclinaron con humildad.



Como en Arabia y otros países, la expansión del Islam fue tan rápida que en un siglo fue aceptado por la cuarta parte del mundo. Esta conversión tuvo lugar porque la espada del Islam rasgó los velos que habían cubierto los corazones de los hombres (2).



La afirmación anterior es doblemente desafortunada porque fue realizada por un erudito musulmán que reclamó ser "mizay-shanasi-Rasul", es decir, el que se encuentra en completa armonía con el pensamiento y el corazón del Profeta (sa), en tanto en cuanto adquiere una medida de autoridad al explicar los verdaderos significados de las palabras y hechos del Profeta (sa). Esta reclamación, si se acepta, daría al pretendiente tanto o más derecho de representación que al Santo Profeta (sa), que disfrutó de una forma directa de la comprensión de la palabra de Dios. Esto significa que la interpretación del Maulana es trágica más allá de las palabras; ha sido hecha por un líder musulmán y repite una afirmación sin base de los enemigos del Islam. Los orientalistas desviados acusaron al Profeta (sa) de convertir a gente por la fuerza. La fraseología del Maulana parece glorificar al Islam, pero, en realidad, ratifica la acusación de los críticos europeos del Islam. R. Dozy dijo: "Los generales de Muhammad predicaron el Islam con la espada en una mano y el Corán en la otra". Smith aseveró que no fueron los generales, sino el propio Profeta (sa), quien "predicó con una espada en una mano y el Corán en la otra". George Sale escribió: "Cuando los seguidores del Profeta crecieron en número, él reivindicó que Dios le había permitido atacar a los no creyentes para destruir la idolatría y establecer la verdadera religión".



El Reverendo Dr. C. G. Pfander, que estuvo activamente comprometido en labores misioneras entre los musulmanes indios durante la última parte del siglo XIX, provocó gran malestar al escribir artículos controvertidos que mencionaban a "El falso Profeta del Islam". En uno de esos artículos dijo:



1. Durante 13 años Muhammad predicó su nueva religión en términos conciliadores y con gran paciencia.



2. Ahora (en Medina) llegó a ser Al-Nabiyyu bis Saif, "El Profeta espadachín", y desde entonces, el argumento más sólido del Islam ha sido la espada.



3. Si estudiamos el comportamiento de los seguidores de Muhammad (sa) observamos que no creían necesario seguir un código religioso y moral. Dios demandaba de ellos una sola cosa: que lucharan por Dios con espadas, flechas, puñales y sables para continuar matando (3). más: http://islamahmadia.com/LA%20PREDICACI%C3%93N%20DEL%20ISLAM%3A%20DOS%20PUN TOS%20DE%20VISTA%20CONTRADICTORIOS%20