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Loyda
31/12/2010, 14:59
La mítica ciudad de las caravanas custodia magníficos libros, cartas misteriosas...y un mundo de intrigas.

Por Peter Gwin
Fotografías de Brent Stirton

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En la antigua ciudad caravanera de Timbuctú, noches antes de que me entrevistara con el bibliófilo, con el morabito o con la novia del boina verde, me citaron en la azotea de una casa para conocer al tratante de sal. Me habían dicho que poseía información sobre un francés a quien unos terroristas retenían en algún lugar perdido en el desierto del norte de Mali. Los camiones del tratante cruzaban con regularidad aquel paisaje inhóspito para abastecer las minas próximas a la frontera argelina y regresar a Timbuctú con las pesadas lajas de sal. Era por tanto verosímil que supiese algo de los secuestros que prácticamente habían aniquilado el negocio turístico en la legendaria ciudad.

(El tratante de sal)

Llegue a una casa de un barrio árabe después de la llamada a la oración. Un muchacho me hizo cruzar el oscuro patio y subir la escalera de piedra que conducía a la azotea, donde el tratante de sal aguardaba sentado en un cojín. Era una figura rotunda, pero parecía minúscula al lado del gigante que había sentado a su lado, quien, al ponerse en pie para saludarme, revelo una estatura cercana a los dos metros. Llevaba la cabeza cubierta en un turbante de lino que solo dejaba ver los ojos, y su mano, enorme y cálida, hizo desaparecer la mía.
Sin prisa intercambiamos las cortesías que desde siglos preceden toda conversación en timbuctu,. La paz sea con vosotros. Y con vosotros. ¿La familia bien?¿el ganado cebado?¿la salud bien? Alabado sea Al-lah. Acabado el preludio, el tratante de sal guardo silencio. El gigante saco una hoja de pergamino y con una potente voz de barítono explico que se trataba de un fragmento de un Corán que siglos atrás había llegado a la ciudad en una caravana procedente de Medina. “los libros-dijo , enfatizando las palabras con su enorme dedo índice-fueron en su día mas apreciados que el oro y los esclavos en timbuctu”. Encendió una linterna y se coloco sobre la nariz unas gafas muy estropeadas por el uso. Pasando las hojas cuidadosamente con sus dedos colosales, comenzó a leer en árabe mientras el tratante de sal iba traduciendo; “¿Piensan los hombres que se les dejara decir: ¡creemos!, Sin ser probados? Ya probamos a sus predecesores, y Al-lah conoce perfectamente a los sinceros y a los que mienten”.
Me pregunte que tendría que ver aquello con el francés. “Mire que figura caligráfica- dijo el gigante, señalando las delicadas volutas de tinta roja y negra, desvaída sobre la hoja amarillenta-. Se lo dejo a buen precio. “ recorrí entonces al repertorio de excusas con que solía librarme de los que vendían orfebrería de plata cerca de la mezquita. Le agradecí que me mostrara el libro y le dije que era demasiado hermoso para salir de timbuctu.El gigante respondió educadamente con un movimiento afirmativo de cabeza, recogió el pergamino y desapareció escaleras abajo…….

Loyda
31/12/2010, 18:56
El tratante de sal encendió un cigarrillo. Me explico que en realidad el gigante no deseaba desprenderse del manuscrito, una herencia de sus antepasados maternos, pero que la familia necesitaba el dinero. “trabaja para los guías , pero ahora no hay turistas-dijo- los problemas del desierto nos hacen sufrir a todos”. Finalmente, menciono el desgraciado caso del francés. “tengo entendido que el tuerto ha marcado un plazo”.

Durante mi estancia en Timbuctu, mas de un vecino negó que la ciudad fuese insegura y me suplico que animase a “venir a los europeos y americanos”. Pero hace casi una década que el Departamento de Estado de Estados Unidos y los ministerios de asuntos exteriores de otros gobiernos occidentales aconsejan a sus ciudadanos evitar Timbuctu y el norte de Mali en general. El peligro surge de una miscelánea de células terroristas, grupos rebeldes y bandas de contrabandistas que han explotado el desierto septentrional de Mali, un baldío sin ley, cuya extensión triplica el tamaño de Francia , un dominio de arena y roca infinitas, calor y viento implacables.

El grupo que peor fama se ha granjeado es el dirigido por Mokthar Belmokthar, un líder argelino de Al Qaeda en el Magreb islámico (AQMI). Se cuenta que perdió un ojo combatiendo contra los rusos en Afganistán , y hoy se le conoce en todo el desierto por su nombre de guerra, Belaouer, que en argot francés argelino significa “tuerto”. Desde el año 2003, sus hombres han secuestrado a 47 occidentales. Hasta 2009, AQMI siempre había llegado a acuerdos para liberar a sus rehenes, pero cuando el Reino Unido se negó a cumplir lo exigido a cambio del turista británico Edwin Dyer, lo ejecutaron (decapitándolo, se dice en la zona). Jamás se hallo el cadáver. En las semanas previas a mi llegada, Belaouer y los suyos se habían hecho con una nueva remesa de rehenes: tres cooperantes españoles, un matrimonio italiano y el ciudadano francés.

“Belaouer es muy listo “, destaco el tratante de sal. Me explico como AQMI de había procurado la protección de los clanes arabòfonos del desierto mediante el matrimonio de Belaouer con la hija de un jefe poderoso. Se cuenta que proporciono combustible y neumáticos de repuesto a una patrulla militar malí que se había quedado tirada en el desierto. Estas anécdotas han despertado simpatías en la minoría árabe de Timbuctu, lo cual a su vez ha enfurecido a las etnias dominantes de la ciudad; los tuareg y los sonrai…….


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Loyda
01/01/2011, 09:59
En la azotea refrescaba. El tratante de sal se echo una manta encima y dio una profunda calada a su cigarrillo. Hacia el norte, las luces de la ciudad cedían paso a la negrura impenetrable del desierto. Me conto que AQMI había tasado la vida del francés en la liberación de cuatro camaradas del grupo detenidos el año anterior por las autoridades malíes. El plazo para cumplir con dicha exigencia expiraba en cuatro semanas.
Le pregunte porque el ejercito malí no lanzaba una ofensiva antiterrorista. El señalo con la brasa del cigarrillo un grupo de casas a unas cuantas calles de donde estábamos y me conto como los hombres de Belaouer habían asesinado a un coronel del ejército delante de sus hijos pequeños en ese barrio unos meses antes . “los tiros se oyeron en todo Timbuctu- dijo en voz baja-. El tuerto tiene ojos por todas partes “. Y luego, como si se le ocurriese en ese momento , añadió; “Sin duda sabe que esta usted aquí”.
El bibliófilo.
La arena que el viento trae del desierto casi ha engullido la carretera que atraviesa el corazón de Timbuctu y lleva al hogar de Abdel Kader Haidara, reduciendo el asfalto a una sinuosa serpiente negra. Las cabras rebuscan en la basura desparramada a lo largo de los arcenes frente a unas desvencijadas construcciones de adobe. No es la ciudad mas bonita del mundo, una opinión reiterada por muchos extranjeros que llegan a ella con sueños de magnificencia desde que en 1828 Renè Cailliè se convirtió en el primer europeo que visito Timbuctu y vivió para contarlo.
Pero si es una ciudad vigilante : cada vez que pasa un vehículo , los niños interrumpen el partido el partido de futbol, las mujeres dejan de alimentar los hornos de adobe y los hombres en el mercado cortan la conversación para averiguar quien pasa . “Es importante saber quien esta en la ciudad” me dijo el chofer. Turistas y tratantes de sal son sinónimo de oportunidad de negocio; los desconocidos podrían ser sinónimo de problemas.
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Loyda
01/01/2011, 20:21
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Me encontré con Haidara , uno de los historiadores mas importantes de Timbuctu , a media mañana en el patio de piedra de la casa familiar, no lejos de la mezquita de Sankorè. Quería mostrarme la que según el era la primera prueba documental de una democracia africana, la misiva de un emisario al jeque de Masina. La temperatura se acercaba a los 38ºC, y Haidara empapo de sudor la holgada túnica de algodón mientras movía decenas de polvorientos baúles de cuero, cada uno con un tesoro de manuscritos en el interior. Deshebillo la correa de uno, lo abrió y empezó a revisar con sumo cuidado los cuarteados volúmenes de piel. Me alcanzo un olor acre de piel curtida y moho. “Aquí no esta”, murmuro .

Haidara esta obsesionado con la palabra escrita. Los libros, me dijo, son parte de su alma, y los libros, esta convencido, salvaran a Timbuctu. Las palabras forman los tendones y músculos que sostienen las sociedades, adujo. Es el caso del Corán, la Biblia o la carta internacional de los derechos humanos, pero también de las cartas de padres a hijos , los testamentos, las bendiciones, las maldiciones. Miles y miles de palabras llenan los recodos y entresijos de la vida humana. “Y algunas de estas palabras – dijo triunfante- solo se encuentran en Timbuctu, con unos 22.000 manuscritos que se remontan al siglo XI y volúmenes de lo mas variopinto , algunos iluminas con oro y policromía. Hay diarios repletos de subterfugios e intrigas, así como correspondencia entre soberanos y sus sátrapas , y una miríada de páginas de teología islámica, tratados jurídicos, notaciones científicas, lecturas astrológicas, remedios medicinales, gramática árabe, poesía, proverbios y conjuros mágicos. También hay papeles que dan fe de las cotidianeidades mercantiles: recibos de artículos, la lista de camellos de un mercader, inventarios de caravanas. La mayoría de los textos están escritos en árabe, pero algunos están en sonrai, la lengua nativa de Haidara. Otros se escribieron en Tamasheq, la lengua tuareg. Puede pasarse horas entre montañas de textos, sumergido en los valiosos volúmenes, cada uno un mini telescopio que le permite curiosear en el pasado…..

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El mosaico de Timbuctu que surge de los manuscritos de Haidara y de otros de la ciudad describe un centro comercial inmensamente rico gracias a su ubicación en el cruce de dos arterias comerciales de suma importancia: las rutas caravaneras saharianas y el rio Níger. Los mercaderes traían telas , especias y sal de lugares lejanos como Granada, el Cairo y la Meca para trocarlas por oro, marfil y esclavos del interior africano. A medida que se enriquecía, la ciudad erigía grandes mezquitas que atraían eruditos, quienes a su vez fundaban academias e importaban libros de uno a otro confín del mundo islámico. El resultado; fragmentos de las mil y un noches, poesía amorosa morisca y comentarios coránicos de la Meca mezclados con relatos de intrigas cortesanas y aventuras militares de reinos africanos.

Conforme llegaban remesas de libros, ejércitos de calígrafos copiaban elaborados facsímiles para las bibliotecas privadas de los maestros locales y sus acaudalados mecenas . “¿lo ve? – Dijo Haidara-. Los libros engendran nuevos libros.”
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Loyda
02/01/2011, 08:50
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Un raro manuscrito tuareg del siglo XVII con una ilustración de las sandalias del Profeta. Con el tiempo muchos volúmenes similares han sido vendidos en el mercado negro y se han dispersado fuera de Mali.

Las decadencias de Timbuctu llego cuando uno de sus conquistadores valoro aquel patrimonio tanto como lo hacían sus propios ciudadanos. Desde que los tuareg la fundaron como campamento estacional alrededor del 1100, la ciudad paso por manos de varios gobernantes, los malies, los sonrai, los fulani de Masina. Los comerciantes de Timbuctu solían sobornar a sus nuevos dirigentes, en su mayoría interesados en los pingues impuestos que reportaba el comercio. Pero cuando en 1591 llego el ejército marroquí, su soldados saquearon las bibliotecas, apresaron a los eruditos mas sabios y enviaron el botín al sultán de Marruecos. Así se inicio la gran dispersión de las bibliotecas de Timbuctu. Las colecciones que se salvaron quedaron desperdigadas entre las familias propietarias. Algunas fueron emparedadas en los muros de adobe de las casas; otras se enterraron ene l desierto; muchas se perdieron o destruyeron en los viajes.

Fue precisamente su amor por los libros lo que llevo a Haidara a seguir los pasos de sus antepasados y labrarse una carrera como erudito islámico y encabezar la iniciativa de salvar los manuscritos de la ciudad. Con las donaciones de gobiernos e instituciones privadas de todo el mundo se han construido tres bibliotecas de última generación para custodiar, restaurar, y digitalizar los manuscritos de Timbuctu. Haidara dirige uno de estos nuevos centros, que alberga buena parte de la inmensa colección de su familia. Cuando Aga Khan supo de la recuperación de los manuscritos, restauro una de las mezquitas históricas de la ciudad, y el líder libio Muammar al- Gadafi emprendió la construcción de un suntuoso complejo amurallado con vistas a albergar futuros congresos académicos.

Pregunte a Haidara si lo que ocurre en el desierto esta obstaculizando el renacimiento de Timbuctu. “Los criminales, o quienesquiera que sean, son los que menos me preocupa –dijo, señalando unas páginas llenas de agujeros-. Mis peores enemigos son las termitas. “Los expertos calculan que hay miles de manuscritos sepultados en el desierto u olvidados en escondrijos, victimas agonizantes del calor, la podredumbre y los xilófagos. Haidara vive obsesionado por lo que podría perderse: “En mis peores pesadillas –confeso-, veo como un extraño texto que no he leído es devorado lentamente.”
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En la Biblioteca Mamma Haidara, la mayor colección privada de manuscritos de Timbuctú, las páginas se reparan con papel fabricado a semejanza del original. Los textos se digitalizan y se sellan en cajas herméticas.

nouar
02/01/2011, 12:00
http://pulitzercenter.org/video/mali-dateline-timbuktu-brent-stirton-photography-national-geographic

Loyda
03/01/2011, 00:49
(El morabito)

Después de lo que dijo el tratante de sal sobre el tuerto, un vecino me propuso consultar con cierto morabito, una suerte de santón musulmán . Por una cantidad de dinero, podía proporcionarme un grisgrís, un saquito de cuero con un verso coránico en su interior, que el morabito imbuiría de magia protectora. “Es el único que de verdad puede protegerlo de Belaouer”, me había dicho el hombre de confianza.

Al llegar a la casa del morabito, accedí a una pequeña antecámara donde un hombre enjuto y desaliñado estaba acuclillado en el suelo de tierra. Extendió los brazos y me apretó con fuerza la mano entre las suyas. Algunas uñas le habían crecido tanto que se le curvaban como garras. “¡la paz sea contigo ¡”, exclamo. Pero cuando le hube devuelto el saludo, no me soltó la mano. En lugar de eso, se sentó en el suelo y empezó a oscilar ligeramente hacia delante y hacia atrás, sin soltarme, mirando hacia arriba y sonriéndome. Entonces repare en la cadena que le apresaba el tobillo. Serpenteaba por el suelo hasta una argolla encastrada en el muro de piedra.

Apareció entonces el morabito, un hombre calvo de cuarenta y muchos años, con gafas de presbicia colgadas al cuello. Con suma corrección explico que el encadenado estaba sometiéndose a un proceso que lo liberaría de los espíritus que le nublaban el entendimiento. “Es un tratamiento de 30 días –dijo. Acaricio con delicadeza el cabello del acuclillado-. Ya ha mejorado muchísimo desde que llego”.

El morabito me condujo a su sanctasanctórum; acompañado de mi interprete lo seguí por un patio, dejando atrás una mujer y tres niños encandilados frente a un televisor destartalado. Nos inclinamos para salvar la cortina y entramos en un cuarto minúsculo sin ventilación y abarrotado de libros, que olían a incienso y sudor………
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Loyda
03/01/2011, 14:23
El morabito nos invito a tomar asiento en una alfombra. Replegando la túnica, se arrodillo frente a nosotros y tomo una cerilla, que al instante partió en tres trozos. Los levanto hacia mi para que viese que en efecto estaba troceada y a continuación enrollo en pedazos en la bastilla de la túnica. Con una floritura ensayada digna de un experto prestidigitador, desplego la prenda y mostro la cerilla, de nuevo entera. La había curado con sus poderes, nos dijo. El interprete me palmeo la rodilla con entusiasmo. “Ya lo ve –dijo-, es un morabito muy poderoso.”

El santón tomo un librillo que le cabía en la palma de la mano, encuadernado con piel de intrincados repujados. Las ajadas paginas se habían desprendido del lomo, y el fue pasándolas cuidadosamente hasta que localizo una tabla de símbolos arcanos. Nos explico que el libro contenía conjuros para todo, desde curas para la ceguera hasta hechizos que garantizaban el enamoramiento. Consulto el volumen.

Pregunte si podía examinar el libro, pero no me permitió tocarlo. Su tío había invertido años en enseñarle sus secretos. Contenía poderes que, como las fuerzas de la naturaleza, debían ser respetados. Explico que sus antepasados se habían llevado el libro consigo al huir de Al-Ándalus en el siglo XV tras la expulsión de los moriscos. Se establecieron en Mauritania, y el acababa de mudarse de allí con su familia. “Oí que la gente de Timbuctu no estaba contenta con los morabitos de aquí”, dijo. Quise saber quiénes eran sus mejores clientes. “Las mujeres que quieren tener hijos”, respondió con una sonrisa.

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El historiador y filósofo timbucteño Ismael Diadie Haidara hace una travesía por el río Níger. Sus antepasados huyeron de Al-Andalus cuando España expulsó a los musulmanes. La historia del éxodo de los moriscos y su llegada a Mali está contenida en la obra Tarikh al-fattash, una historia del imperio de Mali y unos de los manuscritos antiguos más importantes de Timbuctú.

Loyda
03/01/2011, 21:17
(La novia del boina verde)

La joven apareció entre las jacarandas de la terraza del café vestida con vaqueros ajustados y una camiseta rosa. Sonrió nerviosa, y enseguida comprendí por que el boina verde se había enamorado de ella. Aisha (nombre falso) tenía 23 años y era bajita y menuda. Trabajaba de camarera. Tenía una piel de azabache inmaculada, excepto por las delicadas escarificaciones rituales cerca de las sienes, que inevitablemente conducían la atención a sus grandes ojos felinos.

Nos vimos enfrente de la Llama de la Paz, un monumento construido con unas 3.000 armas de fuego semifundidas y encastradas en hormigón, que conmemora el acuerdo que en 1996 puso fin a la rebelión de los tuareg y los árabes contra el gobierno de Mali, la última vez que la guerra sin sentido estricto visito Timbuctu.

Aisha saco del bolso cinco folios bien doblados y los puso en la mesa junto a la fotografía de un hombre blanco con sonrisa dentona. Tendría treinta y tantos años y vestía una túnica azulona de estilo árabe y un turbante de color añil. “Este es David”, dijo Aisha, retirando con cuidado unas motas de arena de la foto.

Se habían conocido en diciembre de 2006, cuando Estados Unidos envió un equipo de sus fuerzas especiales para adiestrar soldados malíes en lucha contra AQMI. David la había visto por la calle y había comentado a su intérprete lo hermosa que le parecía. Este organizo un encuentro entre ambos para que se conocieran y pronto el soldado americano y la belleza malí quedaron para merendar en las dunas de arena que rodean la ciudad y viajaron al Níger para ver a los hipopótamos congregados en los bajíos. Los ojos de Aisha se llenaron de lágrimas al recordar aquellos tiempos. Hizo una pausa para secárselas. “El hablaba un poco francés”, dijo, riéndose al recordar los problemas que tenían para entenderse.

Los padres de Aisha también procedían de culturas radicalmente distintas. Los antepasados de su madre eran sonrai y se contaban entre los intelectuales que contribuyeron a crear la tradición erudita de Timbuctu. Su padre era fulani, descendiente de los vehementes yihadistas que se arrogaron el poder a principios de siglo XIX e impusieron la sharia en Timbuctu. Aisha veía en su relación con David la continuación de una larga tradición de mestizaje cultural . Por Timbuctu pasan muchas personas, dijo. “Si Al-lah las une , ¿Quién tiene nada que decir”?.

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Loyda
04/01/2011, 22:55
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Dos semanas después de conocerse, David le pidió que se fuese con el a Estados Unidos. Quería llevarse también al hijo de dos años que ella había tenido de una relación anterior y empezar con ellos una nueva vida. Cuando la familia de Aisha se entero, su tío dijo a David que si quería casarse con una musulmana, tendría que convertirse. Para su sorpresa, David accedió.

Tres noches antes de navidad, David salió de la base de las fuerzas especiales después del toque de queda y se reunió con uno de los hermanos de Aisha, quien lo condujo por las calles oscuras y laberínticas hasta la casa del Imam. Por medio de un intérprete el imam indico al americano que se postrase en dirección a la Meca y recitase la shahadah tres veces; “No hay mas Dios que Al-lah y Mohammed su enviado”. Dio al soldado un Corán y la enseñanza de rezar cinco veces al día y buscar el camino de Al-lah en su vida.

Cuando David regreso a la base, sus mandos estaban esperándolo. Lo arrestaron por infringir las normas de seguridad. Durante la semana siguiente no se le permitió hablar con otros boinas verdes ni ver a Aisha, pero consiguió enviarle tres cartas escondidas. Una de ellas empieza así; “Queridísima Aisha; La paz sea contigo. Te amo. Soy musulmán. Creo que Al-lah me trajo aquí para poder conocerte”. Y continua; “No puedo salir de la casa americana. Pero no importa. Los americanos no pueden separarme de Al-lah , ni hacer que deje de quererte. Al-lahu Akbar. Vuelvo a Estados Unidos el viernes.

Aisha nunca volvió a verlo. David le envió dos correos electrónicos desde Estados Unidos . En el ultimo le decía que el ejercito le enviaba a Iraq y que tenía miedo de lo que pudiera pasarle. Ella siguió escribiéndole, pero al cabo de un mes empezaron a llegarle los mensajes devueltos.

Mientras hablaba, aisa advirtió que las lágrimas habían caído sobre las cartas. Paso la mano sobre ellas y con esmero doblo los documentos. Dijo que seguiría esperando a que David fuese a buscarla. “Vive en carolina del norte”, dijo.

Trate de animarla, bromeando con que debía procurar que Abdel Kader Haidara no se enterase de que tenía aquellas cartas. Al fin y al cabo son también manuscritos de Timbuctu, así que sin duda las querrá para su biblioteca. Ella volvió a limpiarse las lagrimas. “Si consigo estar con David, el puede quedarse con las cartas”.

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Loyda
05/01/2011, 23:59
(Finales inciertos)

Un mes después de abandonar timbuctu, las autoridades malíes , presionadas por el gobierno francés, liberaron a cuatro sospechosos de AQMI a cambio del francés . El matrimonio italiano fue puesto en libertad, y también los cooperantes españoles. En el ínterin, AQMI ha secuestrado a otros seis ciudadanos franceses. Uno fue ejecutado. Al imprimir estas líneas los otros cinco siguen retenidos en algún lugar del desierto. El morabito y su familia desaparecieron de su casa. Corrió la voz de que el Tuerto lo había reclutado como morabito personal.

Envié un correo electrónico a David, que estaba destacado en Iraq, ya fuera de las fuerzas especiales. Me contesto al cabo de unos días. “Aquella época fue muy complicada para mi, y el recuerdo todavía me persigue”. Añadía: “No he olvidado a las personas que conocí allí, todo lo contrario, pienso en ellas muchas veces “.

Telefonee a Aisha para comunicarle que David estaba vivo. Eso fue hace meses. No he sabido nada mas de el , pero aisa todavía me llama para preguntar si tengo noticias. A veces el rugido de los camiones de sal ahoga su voz; otras oigo a unos niños jugando o la llamada a la oración. A veces se echa a llorar, pero no tengo respuestas para la muchacha de Timbuctu.

El alba sorprende a los niños de la escuela estudiando las palabras del Corán inscritas en sus pizarras. “Leer y escribir y aprender el Corán –les dice el maestro-. Eso es lo importante."
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