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nuh musa
13/12/2010, 17:04
CONTRASEÑAS DIVINAS


Muchas veces hemos estado hablando sobre la baraka, la gracias de los chistes, la metáforas, portales del mito, lo infinito. Hemos hablado bastante del BURRO del NAGUAL , el BURRO de lo esotérico, la HAKIKA y la CALABAZA del TONAL, la SHARIAH, lo exotérico. También hemos hablado de los PEQUEÑOS MISTERIOS, en suma las necesidades fisiológicas, lo estético con su inminencia "sabida por los CHACOMOLS" (Carlos Fuentes) y de metáforas como la de la MEDIA NARANJA que parece conectar con el mito contado por Aristófanes pero que, finalmente, nos lleva al PARDES y las MANZANAS DORADAS que, al parecer son NARANJAS...

Con chistes parábolas nuevos reiteramos otros para retomar nuestro diálogo sobre las CONTRASEÑAS DIVINAS:



EL BURRO Y LA CALABAZA
Érase una sirvienta
quien hábilmente entreno a un burro
a ejercer los servicios de un hombre.

De una calabaza,
la sirvienta tallo un dispositivo con bridas
para adaptarse al tamaño del pene del burro,
para que este no se introdujera demasiado en ella.

Ella lo hizo justamente al punto de su placer,
y disfrutaba grandemente este evento,
tan seguido como le era posible.

Ella florecía, pero el pobre burro enflacaba
cada día, y se veía cansado.

La Señora de la casa comenzó a investigar.
Un día espío a la sirvienta por una grieta de la puerta
y vio el tremendo miembro del animal,
y el deleite de la chica
estirada por debajo del burro.

Ella no dijo nada. Mas tarde, la señora toco
en la puerta de la criada y la mando a un mandado,
un mandado largo y complicado.
No entraremos en esos detalles.

De cualquier manera, la sirvienta sabia la razón
por la cual su patrona la mando fuera.
"Ay ay ay, mi señora," pensó por dentro,
"No deberías de alejar a la experta.

Cuando comienzas un trabajo sin todo el conocimiento
al respecto, arriesgas tu vida. Tu vergüenza te detiene
de preguntarme acerca de la calabaza tallada, pero
a fuerza te quieres unir con el burro.
Pero hay un truco que no sabes!"

Pero la Señora estaba tan fascinada con la idea,
como para considerar cualquier peligro.
Llevo al burro a sus aposentos y cerro la puerta, pensando,
"Sin nadie en la casa, puedo gritar de placer."



Estaba hasta mareada
con la anticipación, su vagina ardiente y cantando como
un ruiseñor.
Acomodo una silla por debajo de el burro,
de la misma manera que había visto a la sirvienta hacer.
Levanto las piernas, y jalo al burro hacia dentro de ella.



Su fuego se prendió aun mas,
y el burro cortésmente, empujo a medida que ella lo jalaba,
le empujo el miembro hasta los intestinos,
y, sin ni una palabra mas, ella murió.

La silla cayo hacia un lado,
y el cuerpo de ella hacia el otro.

El cuarto se mancho de tanta sangre,



Querido lector,
alguna vez haz visto a alguien convertirse en mártir
por un burro? Recordemos que el Coran nos dice acerca
de el tormento de deshonrarte a ti mismo.

No te sacrifiques a ti mismo por culpa de tu Alma-Animal!

Si acaso te mueres por llevar algo a cabo,
eres justamente como la mujer tendida en el piso.
Ella es la imagen de la inmoderación.

Acuérdate de ella,
y mantén tu balance.

La criada regresa y dice, " Claro, vistes mi placer,
pero no vistes la calabaza tallada que ponía un limite.
Decidiste abrir la tienda, mucho antes
de que el Maestro te enseñara el oficio."
CHISTES Y PARÁBOLAS GRACIOSAS
Mario César Ingénito Durante una clase de moral y buenas maneras, la profesora dice a sus alumnos:
- Miguel, si fueras a cortejar a una joven de buena familia, muy bien educada, durante una cena íntima para dos, y
tuvieras necesidad de ir a los servicios,¿qué dirías?
- Espérame un momento, que voy a echar una meadita.
- Eso sería muy grosero y maleducado por tu parte.
- Juan, ¿cómo lo dirías tú?
- Perdón, pero tengo que ir a los servicios. Vuelvo enseguida.
- Eso está mejor, pero resulta desagradable decir "servicios" durante una comida.
- Y tú, Pepito, ¿serías capaz de usar tu intelecto, al menos por una vez, para intentar mostrarnos tus buenas maneras?
- Yo diría: "Querida, te pido perdón por ausentarme un momento, pero voy a dar la mano a un íntimo amigo que espero poder presentarte después de la cena
Todos los chistes son "gracias", pero este último es genial y da, como todo chiste, para mucho más allá o acá de la risa ( porque el chiste nunca deja de ser una metáfora y detrás de una metáfora siempre hay un mito, un misterio. Los chistes, realmente (como los estornudos) son portales del infinito)

nuh musa
13/12/2010, 17:05
Y a propósito de los chistes y los Pequeños Misterios, aquí va éste, usado por predicadores medievales y recogido por BOCACCIO:

" NOVENA JORNADA

CUENTO DÉCIMO

Don Gianni, a instancias de compadre Pietro, hace un encantamiento para convertir a su mujer en una yegua; y cuando va a pegarle la cola, compadre Pietro, diciendo que no quería cola, estropea todo el encantamiento.

Esta historia contada por la reina hizo un poco murmurar a las mujeres y reírse a los jóvenes; pero luego de que se callaron, Dioneo así empezó a hablar:
Hace 29 minutos · Me gusta
Mario César Ingénito ‎- Gallardas señoras; entre muchas blancas palomas añade más belleza un negro cuervo que lo haría un cándido cisne, y así entre muchos sabios algunas veces uno menos sabio es no solamente un acrecentamiento de esplendor y hermosura para su madurez, sino también deleite y solaz. Por la cual cosa, siendo todas vosotras discretísimas y moderadas, yo, que más bien huelo a bobo, haciendo vuestra virtud más brillante con mi defecto, más querido debe seros que si con mayor valor a aquélla hiciera oscurecerse; y por consiguiente, mayor libertad debo tener en mostrarme tal cual soy, y más pacientemente debe ser por vosotras sufrido que lo debería si yo más sabio fuese, contando aquello que voy a contar. Os contaré, pues, una historia no muy larga en la cual comprenderéis cuán diligentemente conviene observar las cosas impuestas por aquellos que algo por arte de magia hacen y cuándo un pequeño fallo cometido en ello estropea todo lo hecho por el encantador.

El año pasado hubo en Barletta un cura llamado don Gianni de Barolo el cual, porque tenía una iglesia pobre, para sustentar su vida comenzó a llevar mercancía con una yegua acá y allá por las ferias de Apulia y a comprar y a vender. Y andando así trabó estrechas amistades con uno que se llamaba Pietro de Tresanti, que aquel mismo oficio hacía con un asno suyo, y en señal de cariño y de amistad, a la manera apulense no lo llamaba sino compadre Pietro; y cuantas veces llegaba a Barletta lo llevaba a su iglesia y allí lo albergaba y como podía lo honraba.

Compadre Pietro, por otra parte, siendo pobrísimo y teniendo una pequeña cabaña en Tresanti, apenas bastante para él Y para su joven y hermosa mujer y para su burro, cuantas veces don Gianni por Tresanti aparecía, tantas se lo llevaba a casa y como podía, en reconocimiento del honor que de él recibía en Barletta, lo honraba. Pero en el asunto del albergue, no teniendo el compadre Pietro sino una pequeña yacija en la cual con su hermosa mujer dormía, honrar no lo podía como quería; sino que en un pequeño establo estando junto a su burro echada la yegua de don Gianni, tenía que acostarse sobre la paja junto a ella. La mujer, sabiendo el honor que el cura hacía a su marido en Barletta, muchas veces había querido, cuando el cura venía, ir a dormir con una vecina suya que tenía por nombre Zita Carapresa de Juez Leo, para que el cura con su marido durmiese en la cama, y se lo había dicho muchas veces al cura, pero él nunca había querido; y entre las otras veces una le dijo:

- Comadre Gemmata, no te preocupes por mí, que estoy bien, porque cuando me place a esta yegua la convierto en una hermosa muchacha y me estoy con ella, y luego, cuando quiero, la convierto en yegua; y por ello no me separaré de ella.

La joven se maravilló y se lo creyó, y se lo dijo al marido, añadiendo:

- Si es tan íntimo tuyo como dices, ¿por qué no haces que te enseñe el encantamiento para que puedas convertirme a mí en yegua y hacer tus negocios con el burro y con la yegua y ganaremos el doble? Y cuando hayamos vuelto a casa podrías hacerme otra vez mujer como soy.

Compadre Pietro, que era más bien corto de alcances, creyó este asunto y siguió su consejo; y lo mejor que pudo comenzó a solicitar de don Gianni que le enseñase aquello. Don Gianni se ingenió mucho en sacarlo de aquella necedad, pero no pudiendo, dijo:

- Bien, puesto que lo queréis, mañana nos levantaremos, como solemos, antes del alba, y os mostraré cómo se hace; es verdad que lo más dificil en este asunto es pegar la cola, como verás.

El compadre Pietro y la comadre Gemmata, casi sin haber dormido aquella noche, con tanto deseo este asunto esperaban que en cuanto se acercó el día se levantaron y llamaron a don Gianni; el cual, levantándose en camisa, vino a la alcobita del compadre Pietro y dijo:

- No hay en el mundo nadie por quien yo hiciese esto sino por vosotros, y por ello, ya que os place, lo haré; es verdad que tenéis que hacer lo que yo os diga si queréis que salga bien.

Ellos dijeron que harían lo que él les dijese; por lo que don Gianni, cogiendo una luz, se la puso en la mano al compadre Pietro y le dijo:

- Mira bien lo que hago yo, y que recuerdes bien lo que diga; y guárdate, si no quieres echar todo a perder, de decir una sola palabra por nada que oigas o veas; y pide a Dios que la cola se pegue bien.

El compadre Pietro, cogiendo la luz, dijo que así lo haría. Luego, don Gianni hizo que se 'desnudase como su madre la trajo al mundo la comadre Gemmata, y la hizo ponerse con las manos y los pies en el suelo de la manera que están las yeguas, aconsejándola igualmente que no dijese una palabra sucediese lo que sucediese; y comenzando a tocarle la cara con las manos y la cabeza, comenzó a decir:

- Que ésta sea buena cabeza de yegua.

Y tocándole los cabellos, dijo:

- Que éstos sean buenas crines de yegua.

Y luego tocándole los brazos dijo:

- Que éstos sean buenas patas y buenas pezuñas de yegua.

Luego, tocándole el pecho y encontrándolo duro y redondo, despertándose quien no había sido llamado y levantándose, dijo:

- Y sea éste buen pecho de yegua.

Y lo mismo hizo en la espalda y en el vientre y en la grupa y en los muslos y en las piernas; y por último, no quedándole nada por hacer sino la cola, levantándose la camisa y cogiendo el apero con que plantaba a los hombres y rápidamente metiéndolo en el surco para ello hecho, dijo:

- Y ésta sea buena cola de yegua.

nuh musa
13/12/2010, 17:05
El compadre Pietro, que atentamente hasta entonces había mirado todas las cosas, viendo esta última y no pareciéndole bien, dijo:

- ¡Oh, don Gianni, no quiero que tenga cola, no quiero que tenga cola!

Había ya el húmedo radical que hace brotar a todas las plantas sobrevenido cuando don Gianni, retirándolo, dijo:

- ¡Ay!, compadre Pietro, ¿qué has hecho?, ¿no te dije que no dijeses palabra por nada que vieras? La yegua estaba a punto de hacerse, pero hablando has estropeado todo, y ya no hay manera de rehacerlo nunca.

El cómpadre Pietro dijo:

- Ya está bien: no quería yo esa cola. ¿Por qué no me decíais a mí: Pónsela tú? Y además se la pegabais demasiado baja.

Dijo don Gianni:

- Porque tú no habrías sabido la primera vez pegarla tan bien como yo.

La joven, oyendo estas palabras, levantándose y poniéndose en pie, de buena fe dijo a su marido:

- ¡Bah!, qué animal eres, ¿por qué has echado a perder tus asuntos y los míos?, ¿qué yeguas has visto sin cola? Bien sabe Dios que eres pobre, pero sería justo que lo fueses mucho más.

No habiendo, pues, ya manera de poder hacer de la joven una yegua por las palabras que había dicho el compadre Pietro, ella doliente y melancólica se volvió a vestir y el compadre Pietro con su burro, como acostumbraba, se fue a hacer su antiguo oficio; y junto con don Gianni se fue a la feria de Bitonto, y nunca más tal favor le pidió.
En un foro mexicano publicaron un chiste que parece una PREDICCIÓN parabólica de los que está pasando
Ahora, este chiste del 1ro diciembre, resulta como una predicción parabólica de lo que está pasando en la argentina desde hace cinoc días:

Publicado: Mie Dic 01, 2010 11:13 pm Título del mensaje: Guerra da Argentina contra China
Argentina declara Guerra à China

Após uma consulta popular “hecha em la Plaza de Mayo”, a Argentina enviou
uma mensagem à República Popular da China:
"Chinos de mierda, maricones : les declaramos la guerra; tenemos 105
tanques, 47 aviones sanos, 4 barcos que navegan y 5.221 soldados".

O Estado chinês respondeu-lhes:
"Aceitamos a declaração, temos 38.000 tanques, 16.000 aviões, 790 navios e
300 milhões de soldados. "

Ao que respondem os argentinos:
" Retiramos la declaración de guerra...
No tenemos como alojar tantos prisioneros".
Hace 18 minutos · Me gusta
Mario César Ingénito EL BURRO Y LA CALABAZA. RUMI
Érase una sirvienta
quien hábilmente entreno a un burro
a ejercer los servicios de un hombre.

De una calabaza,
la sirvienta tallo un dispositivo con bridas
para adaptarse al tamaño del pene del burro,
para que este no se introdujera demasiado en ella.

Ella lo hizo justamente al punto de su placer,
y disfrutaba grandemente este evento,
tan seguido como le era posible.

Ella florecía, pero el pobre burro enflacaba
cada día, y se veía cansado.

La Señora de la casa comenzó a investigar.
Un día espío a la sirvienta por una grieta de la puerta
y vio el tremendo miembro del animal,
y el deleite de la chica
estirada por debajo del burro.

Ella no dijo nada. Mas tarde, la señora toco
en la puerta de la criada y la mando a un mandado,
un mandado largo y complicado.
No entraremos en esos detalles.

De cualquier manera, la sirvienta sabia la razón
por la cual su patrona la mando fuera.
"Ay ay ay, mi señora," pensó por dentro,
"No deberías de alejar a la experta.

Cuando comienzas un trabajo sin todo el conocimiento
al respecto, arriesgas tu vida. Tu vergüenza te detiene
de preguntarme acerca de la calabaza tallada, pero
a fuerza te quieres unir con el burro.
Pero hay un truco que no sabes!"

Pero la Señora estaba tan fascinada con la idea,
como para considerar cualquier peligro.
Llevo al burro a sus aposentos y cerro la puerta, pensando,
"Sin nadie en la casa, puedo gritar de placer."



Estaba hasta mareada
con la anticipación, su vagina ardiente y cantando como
un ruiseñor.
Acomodo una silla por debajo de el burro,
de la misma manera que había visto a la sirvienta hacer.
Levanto las piernas, y jalo al burro hacia dentro de ella.



Su fuego se prendió aun mas,
y el burro cortésmente, empujo a medida que ella lo jalaba,
le empujo el miembro hasta los intestinos,
y, sin ni una palabra mas, ella murió.

La silla cayo hacia un lado,
y el cuerpo de ella hacia el otro.

El cuarto se mancho de tanta sangre,



Querido lector,
alguna vez haz visto a alguien convertirse en mártir
por un burro? Recordemos que el Coran nos dice acerca
de el tormento de deshonrarte a ti mismo.

No te sacrifiques a ti mismo por culpa de tu Alma-Animal!

Si acaso te mueres por llevar algo a cabo,
eres justamente como la mujer tendida en el piso.
Ella es la imagen de la inmoderación.

Acuérdate de ella,
y mantén tu balance.

La criada regresa y dice, " Claro, vistes mi placer,
pero no vistes la calabaza tallada que ponía un limite.
Decidiste abrir la tienda, mucho antes
de que el Maestro te enseñara el oficio."



Como he dicho de los chistes que éstos y los esrtornudos, entre otras cosas análogas, son portales de lo infinito ("la risa es la contraseña de Dios" es un dicho medieval) pongo ésto aquí:

La historia de Mushlil Gusha y el AHAD
--------------------------------------------------------------------------------

Es una antigua tradición de origen sagrado. Se decía salud en el sentido de “salud mental”. La salud para la mente consiste en estar vacía (mente vacía)
Cuando un hombre estornuda por segundos se interrumpe su vida mental. Deja de estar en el futuro (haciendo planes) o en el pasado (funcionando por reflejos automáticos aprendidos en la infancia y alcanza el presente)
El estornudo es un corto momento de iluminación, por eso se felicita a que lo tiene.
¡Qué perla! Maravilloso. Y ahora, por fin, cierro y confirmo el estornudo de la niña de LA HISTORIA DE MUSHKIL GUSHA, como alusión a la práctica del AHAD (nombre de Allah) en la modalidad de estornudo, con el propósito de todo dhikr: parar la mente, el pensamiento, purificar.

Mahoma proponía upayas: Morir antes de morir…apreciar las interjecciones !Ah! de los que padecen como dikrs...llorar,,,,reir,,,y si no se podía fingirlo hasta su producción real,,,, ¿Las prácticas de reir y llorar han de ser para catarsis, purificación y liberación de energías bajas ( como ocurre de ordinario cuando se hace dikr y a veces el resultado son carcajadas, y se dice que uno libera energía inferior) y el dikr del estornudo ya para “vaciar la mente”, no?
Ni siquiera yo sé hasta dónde llega la importancia del dato sobre el origen del “SALUD”, pero les aseguro que completa devenires afectivos y congnoscitivos de mi vida ( Rememoro , por ejemplo, la alacridad y el candor de buscadores que proponían, allá por 1978, compartir la historia de MUSHKIL GUSHA los jueves por la noche, y cuántas almas recuerdo desde entonces hasta ahora, en tantos contextos, escuchando la historia y… y , sobre todo, la sospecha de una connotación en el ESTORNUDO, y el dato de un camarada de rutas iniciáticas de una tekia de O.Shah sobre la alusión a la operatividad de ejecutar el AHAD como ESTORNUDANDO…Hay mucha alma en todo eso, mucho afecto y muchas almas y mucha nostalgia ( y almas que ya se fueron al oriente eterno y con las que el dia´logo continua distinto) porque uno desearía compartir con ellas esta PERLA, extraída de lo más profundo de nuestro mar ancestral…En aquellos tiempos no teníamos internet y, parafraseando a Idries Shah, ahora que lo tenemos no estamos todos los que deberíamos estar

nuh musa
13/12/2010, 17:12
Esta parábola tan usada por predicadores medievales y parafraseada por Bocaccio es una joya del esoterismo para los que desencriptan intuitiva o intelectualmente:
"
Meter el diablo en el infierno
[Cuento. Texto completo]
Giovanni Boccaccio

En la ciudad de Cafsa, en Berbería, hubo hace tiempo un hombre riquísimo que, entre otros hijos, tenía una hijita hermosa y donosa cuyo nombre era Alibech; la cual, no siendo cristiana y oyendo a muchos cristianos que en la ciudad había alabar mucho la fe cristiana y el servicio de Dios, un día preguntó a uno de ellos en qué materia y con menos impedimentos pudiese servir a Dios. El cual le repuso que servían mejor a Dios aquellos que más huían de las cosas del mundo, como hacían quienes en las soledades de los desiertos de la Tebaida se habían retirado. La joven, que simplicísima era y de edad de unos catorce años, no por consciente deseo sino por un impulso pueril, sin decir nada a nadie, a la mañana siguiente hacia el desierto de Tebaida, ocultamente, sola, se encaminó; y con gran trabajo suyo, continuando sus deseos, después de algunos días a aquellas soledades llegó, y vista desde lejos una casita, se fue a ella, donde a un santo varón encontró en la puerta, el cual, maravillándose de verla allí, le preguntó qué es lo que andaba buscando. La cual repuso que, inspirada por Dios, estaba buscando ponerse a su servicio, y también quién le enseñara cómo se le debía servir. El honrado varón, viéndola joven y muy hermosa, temiendo que el demonio, si la retenía, lo engañara, le alabó su buena disposición y, dándole de comer algunas raíces de hierbas y frutas silvestres y dátiles, y agua a beber, le dijo:
-Hija mía, no muy lejos de aquí hay un santo varón que en lo que vas buscando es mucho mejor maestro de lo que soy yo: irás a él.

Y le enseñó el camino; y ella, llegada a él y oídas de éste estas mismas palabras, yendo más adelante, llegó a la celda de un ermitaño joven, muy devota persona y bueno, cuyo nombre era Rústico, y la petición le hizo que a los otros les había hecho. El cual, por querer poner su firmeza a una fuerte prueba, no como los demás la mandó irse, o seguir más adelante, sino que la retuvo en su celda; y llegada la noche, una yacija de hojas de palmera le hizo en un lugar, y sobre ella le dijo que se acostase. Hecho esto, no tardaron nada las tentaciones en luchar contra las fuerzas de éste, el cual, encontrándose muy engañado sobre ellas, sin demasiados asaltos volvió las espaldas y se entregó como vencido; y dejando a un lado los pensamientos santos y las oraciones y las disciplinas, a traerse a la memoria la juventud y la hermosura de ésta comenzó, y además de esto, a pensar en qué vía y en qué modo debiese comportarse con ella, para que no se apercibiese que él, como hombre disoluto, quería llegar a aquello que deseaba de ella.

Y probando primero con ciertas preguntas que no había nunca conocido a hombre averiguó, y que tan simple era como parecía, por lo que pensó cómo, bajo especie de servir a Dios, debía traerla a su voluntad. Y primeramente con muchas palabras le mostró cuán enemigo de Nuestro Señor era el diablo, y luego le dio a entender que el servicio que más grato podía ser a Dios era meter al demonio en el infierno, adonde Nuestro Señor lo había condenado. La jovencita le preguntó cómo se hacía aquello; Rústico le dijo:

-Pronto lo sabrás, y para ello harás lo que a mí me veas hacer. Y empezó a desnudarse de los pocos vestidos que tenía, y se quedó completamente desnudo, y lo mismo hizo la muchacha; y se puso de rodillas a guisa de quien rezar quisiese y contra él la hizo ponerse a ella. Y estando así, sintiéndose Rústico más que nunca inflamado en su deseo al verla tan hermosa, sucedió la resurrección de la carne; y mirándola Alibech, y maravillándose, dijo:

-Rústico, ¿qué es esa cosa que te veo que así se te sale hacia afuera y yo no la tengo?

-Oh, hija mía -dijo Rústico-, es el diablo de que te he hablado; ya ves, me causa grandísima molestia, tanto que apenas puedo soportarlo.

Entonces dijo la joven:

-Oh, alabado sea Dios, que veo que estoy mejor que tú, que no tengo yo ese diablo.

Dijo Rústico:

-Dices bien, pero tienes otra cosa que yo no tengo, y la tienes en lugar de esto.

Dijo Alibech:

-¿El qué?

Rústico le dijo:

-Tienes el infierno, y te digo que creo que Dios te haya mandado aquí para la salvación de mi alma, porque si ese diablo me va a dar este tormento, si tú quieres tener de mí tanta piedad y sufrir que lo meta en el infierno, me darás a mí grandísimo consuelo y darás a Dios gran placer y servicio, si para ello has venido a estos lugares, como dices.

La joven, de buena fe, repuso:

-Oh, padre mío, puesto que yo tengo el infierno, sea como queréis.

Dijo entonces Rústico:

-Hija mía, bendita seas. Vamos y metámoslo, que luego me deje estar tranquilo.

Y dicho esto, llevada la joven encima de una de sus yacijas, le enseñó cómo debía ponerse para poder encarcelar a aquel maldito de Dios. La joven, que nunca había puesto en el infierno a ningún diablo, la primera vez sintió un poco de dolor, por lo que dijo a Rústico:

-Por cierto, padre mío, mala cosa debe ser este diablo, y verdaderamente enemigo de Dios, que aun en el infierno, y no en otra parte, duele cuando se mete dentro.

Dijo Rústico:

-Hija, no sucederá siempre así.

Y para hacer que aquello no sucediese, seis veces antes de que se moviesen de la yacija lo metieron allí, tanto que por aquella vez le arrancaron tan bien la soberbia de la cabeza que de buena gana se quedó tranquilo. Pero volviéndole luego muchas veces en el tiempo que siguió, y disponiéndose la joven siempre obediente a quitársela, sucedió que el juego comenzó a gustarle, y comenzó a decir a Rústico:

-Bien veo que la verdad decían aquellos sabios hombres de Cafsa, que el servir a Dios era cosa tan dulce; y en verdad no recuerdo que nunca cosa alguna hiciera yo que tanto deleite y placer me diese como es el meter al diablo en el infierno; y por ello me parece que cualquier persona que en otra cosa que en servir a Dios se ocupa es un animal.

Por la cual cosa, muchas veces iba a Rústico y le decía:

-Padre mío, yo he venido aquí para servir a Dios, y no para estar ociosa; vamos a meter el diablo en el infierno.

Haciendo lo cual, decía alguna vez:

-Rústico, no sé por qué el diablo se escapa del infierno; que si estuviera allí de tan buena gana como el infierno lo recibe y lo tiene, no se saldría nunca.

Así, tan frecuentemente invitando la joven a Rústico y consolándolo al servicio de Dios, tanto le había quitado la lana del jubón que en tales ocasiones sentía frío en que otro hubiera sudado; y por ello comenzó a decir a la joven que al diablo no había que castigarlo y meterlo en el infierno más que cuando él, por soberbia, levantase la cabeza:

-Y nosotros, por la gracia de Dios, tanto lo hemos desganado, que ruega a Dios quedarse en paz.

Y así impuso algún silencio a la joven, la cual, después de que vio que Rústico no le pedía más meter el diablo en el infierno, le dijo un día:

-Rústico, si tu diablo está castigado y ya no te molesta, a mí mi infierno no me deja tranquila; por lo que bien harás si con tu diablo me ayudas a calmar la rabia de mi infierno, como yo con mi infierno te he ayudado a quitarle la soberbia a tu diablo.

Rústico, que de raíces de hierbas y agua vivía, mal podía responder a los envites; y le dijo que muchos diablos querrían poder tranquilizar al infierno, pero que él haría lo que pudiese; y así alguna vez la satisfacía, pero era tan raramente que no era sino arrojar un haba en la boca de un león; de lo que la joven, no pareciéndole servir a Dios cuanto quería, mucho rezongaba. Pero mientras que entre el diablo de Rústico y el infierno de Alibech había, por el demasiado deseo y por el menor poder, esta cuestión, sucedió que hubo un fuego en Cafsa en el que en la propia casa ardió el padre de Alibech con cuantos hijos y demás familia tenía; por la cual cosa Alibech de todos sus bienes quedó heredera. Por lo que un joven llamado Neerbale, habiendo en magnificencias gastado todos sus haberes, oyendo que ésta estaba viva, poniéndose a buscarla y encontrándola antes de que el fisco se apropiase de los bienes que habían sido del padre, como de hombre muerto sin herederos, con gran placer de Rústico y contra la voluntad de ella, la volvió a llevar a Cafsa y la tomó por mujer, y con ella de su gran patrimonio fue heredero. Pero preguntándole las mujeres que en qué servía a Dios en el desierto, no habiéndose todavía Neerbale acostado con ella, repuso que le servía metiendo al diablo en el infierno y que Neerbale había cometido un gran pecado con haberla arrancado a tal servicio. Las mujeres preguntaron:

-¿Cómo se mete al diablo en el infierno?

La joven, entre palabras y gestos, se los mostró; de lo que tanto se rieron que todavía se ríen, y dijeron:

-No estés triste, hija, no, que eso también se hace bien aquí, Neerbale bien servirá contigo a Dios Nuestro Señor en eso.

Luego, diciéndoselo una a otra por toda la ciudad, hicieron famoso el dicho de que el más agradable servicio que a Dios pudiera hacerse era meter al diablo en el infierno; el cual dicho, pasado a este lado del mar, todavía se oye. Y por ello vosotras, jóvenes damas, que necesitáis la gracia de Dios, aprended a meter al diablo en el infierno, porque ello es cosa muy grata a Dios y agradable para las partes, y mucho bien puede nacer de ello y seguirse.

FIN

parvane
13/12/2010, 20:07
salam
perdona hermano pero supongo k cuando leo algo k me molesta mucho es k debo parecerme
no he podido pasar de tu 1ª fabula;dejare pasar un tiempo haber si puedo entenderla

nuh musa
14/12/2010, 01:00
Asalamu Aleylum: La primera es de RUMI. En un nivel básico ilustra la necesidad de la protección de la SHARIAH para quien quiera perforar la corteza con el fin de viajar por la TARIKA hacia la HAKIKA...e ilustra tantas otras cosas...
"En tu interior hay un libro abierto pero tus opacidades te impiden leerlo" (RUMI) Y vos, sobre todo por ser mujer, según RUMI, sos un rayo del Creador...su propio Rostro...

Y, si te place, no intentés entender porque ello es cerrar la puerta de la comprensión, Realmente el entendimiento es el sarcófago de la comprensión. (Meister Eckhardt no dijo, como mal se traduce, que EL ENTENDIMIENTO ES LA MISMA ESENCIA DE DIOS; dijo que EL INTELIGIR ES LA ESENCIA MISMA DE DIOS...)

nuh musa
14/12/2010, 01:18
Asalamu Aleykum: Perdoná vos, hermana, si he sido ocasión de un tedio o disgusto para vos ( Ni el Profeta -La Paz con El...) ni Rumi me lo perdonaría, dado sus FUTUWAH que entronizan a la mujer)Pero, precisamente la 1er parábola es la famosa analogía de Rumi sobre la necesidad del exoterismo como rampa para el despegue esotérico, en la que la dueña de un burro descubre el uso que le da su sirvienta pero olvida la calabaza que usaba como protección…Esa calabaza es la religión; en el caso del Islam es la Shariah…La parábola se conoce por una versión de Rumi y ejemplifica la brillante frase de JUng:”…una de las principales funciones de la religión es proteger a la gente de una experiencia directa con Dios…”¿Lo ves así?

nuh musa
14/12/2010, 01:23
Rumi o el ojo del huracán

“Cuando veo que soy nada: eso es sabiduría.
Cuando veo que soy todo: eso es amor.”

Sri Nasargadatta Maharaj


“El lenguaje no es más que un añorar del hogar”.

Coleman Barks


Es curioso que Rumi haya nacido, de todos los lugares, en lo que ahora conocemos como Afganistán (migraría luego, bajo amenaza mongola, a regiones hoy turcas). Para algunos, Afganistán significa reclamación y admonición y justicia. Para otros, una coartada petrolera regentada por los imperios, una luz injusta que quema los cuerpos de los inocentes. Pero todo ello no es más otra rapsodia en la ceniza de los tiempos. Afganistán es, sobre todas las cosas, una médula de sol, de donde surgió el gran Yalal ad-Din Muhammad Rumí, o más simplemente, Rumi.

Rumi nace en el año 1207. Hace tres años, la UNESCO y el mundo celebraban el 800 aniversario de su nacimiento. Su actualidad –como la de ese otro iluminado, aunque bastante más torcido, Rimbaud– sigue siendo muy superior a la nuestra.

Hombres de su tiempo fueron Francisco de Asís y Genhis Kan, Santo Tomás y Alfonso X, Dante y Marco Polo. Con todo, Rumi no necesitó de la grandeza de ninguno de ellos, pues era grande por cuenta propia y estaba rodeado de grandeza. Sabemos que tuvo contacto con lo más refinado de la vida espiritual y literaria del universo persa. ¿No conoció al enorme Attar –al poeta Attar– muy temprano en la vida? Attar reconoció en Rumi al avatar que ya era.

Rumi nos legó una obra caudalosa, masiva, un huevo bibliográfico de dimensiones respetables. Esta bibliografía suya es una especie de fisura literaria, de donde surge la lava más dulce, y esa lava nos degolla a todos con tanta dulzura. Con la cabeza cortada, caemos en estado de postración. Hubiera bastado para entronizar a Rumi el Masnaví con sus 25,618 pareados y seis libros. “Un Corán persa”, dicen los entendidos. Pero además tenemos otras obras traspasadas como “Los Trabajos de Shams de Tabriz” –de unos 40,000 versos– y la colección de discursos Fihi Ma Fih. Y más. Rumi forma parte de una noble tradición poética habitada por Sanai, por el mismo Attar, por Hafiz.

No seré por una vez charlatán y decir que he leído a todo Rumi. Nada de eso. De hecho, mi contacto con Rumi ha sido muy parco, muy ordinario, y muy parecido al de tantos otros en occidente: por medio de una antología. Y como muchos otros, lo leí vía Coleman Barks. Pero eso lo agradezco. Porque dejarse llevar a Rumi vía Coleman Barks es dejarse llevar al agua por el agua. La edición de Barks es la edición, más que de un traductor, de un discípulo espiritual (Bawa Muhaiyadeen le aconsejó a Barks: “Si trabajas con las palabras de un gñani, debes convertirte en un gñani”). Así que los comentarios de Barks son majestuosos. Barks ha sido la llave con que Rumi entró al Siglo XXI: gracias a él, Rumi ha vendido –en estos tiempos ingratos para la poesía– algo así como medio millón de copias. Más que un fenómeno editorial, un Destino Poético.

nuh musa
14/12/2010, 01:23
Vaya con Dios

Que te paguen por escribir sobre Rumi es que te paguen por iluminarte. Si me preguntan, yo diría que Rumi tiene fácil la estatura espiritual de un Jesucristo. Es –como se dice– un santo. ¿Y qué es un santo? “Un santo es un teatro en el que se pueden ver las cualidades de Dios”. Por supuesto, todos quieren ir al teatro. Todos quieren calentarse con el convector Rumi. Rumi es carne segura para los carroñeros espirituales de todas las tradiciones, que coinciden incestuosamente en su persona. Universal como nadie, él mismo se encargó de fomentar una visión panreligiosa: “Al entrar en un mezquita musulmana, una sinagoga judía y una iglesia cristiana no veo más que un altar”. El poeta se abre y ofrece como una fruta erótica hacia todos los pueblos religiosos de todos los tiempos.

Esta visión tan expansiva no riñe con el hecho de que Rumi es y será siempre el anfitrión privilegiado del Islam, e incluso el salvador del Islam, hoy en una fase dogmática de contracción y de anatemización. Rumi le devuelve al Islam su dignidad incomparable, protegiéndole de sus enemigos externos y también de los internos, de los juristas y los acalorados guerreros.

Ha dicho el poeta, por cierto, burlándose de los guerreros: “Como niños en caballitos de madera, los soldados proclaman/ Estar montando a Boraq, el caballo nocturno de Mahoma, o a Duldul, su mula.”

Sólo descorriendo las brumas de la ideología religiosa, o de la religión ideológica, podemos recibir los esplendores sinceros del sufismo, en cuyo seno por demás Rumi juega un rol chispeante, siendo el corazón de la orden Mevleví. En la danza mística sagrada, los derviches encuentran una conexión con lo más alto.

Proverbial es la relación de Rumi con el místico Shams, en quien recaudó las aguas mismas de la realización. De hecho, sólo la muerte misma de Shams en manos de un asesino pudo separarlos. Separarlos es un decir, puesto que el vínculo perseveró sustancialmente en su forma mística: Shams y Rumi no eran dos, jamás lo habían sido. Esta clase de amistad fértil nos recuerda fuertemente al lamaísmo tibetano, en donde el gurú es una manifestación de nuestra naturaleza profunda, y nos transmite facultades ignotas por medio de una bendición especial.

Pero acabemos de describir al santo. Y al santo no es posible describirlo sin describir al loco, pues en toda santidad hay una manera de locura. Nuevamente pensemos en una referencia budista: el bodhisattva, el superhéroe elevado que ha decidido jamás descansar hasta liberar a todos los seres de la existencia cíclica. Un psicólogo tradicional, de DSM–IV, diría que ese hombre está fuera de sus cabales, que ha caído en una megalomanía crística, que se trata de un histérico codependiente.

No es infrecuente encontrar a seres que incluso siendo muy sutiles y adelantados dan signos de un comportamiento errático. A veces, la realización trae consigo una especie de liviandad absurda, caótica, irreverente, mordaz, necia, majadera, inclusive oscura, inclusive inmoral, inclusive peligrosa. Es lo que comúnmente se llama “loca sabiduría”. Esta clase de sabiduría está más allá de las buenas maneras y las convenciones sociales, y está ligada a un instinto de provocación. En el poema Importancia de la artesanía de las calabazas, una mujer muere al ser penetrada por un burro. ¡No exactamente la clase de historias que cuenta Cash Luna en su iglesia! Pero Rumi ha sido traspasado por ese humor avanzado en donde lo cósmico y lo cómico son una cosa y lo mismo. ¡Cuando Groucho es marinado en la salsa impredecible de la divinidad, entonces nace el incomparable Nasrudín!

Hay loca sabiduría en Rumi, pero esto no significa que Rumi no sepa apreciar las medidas. De hecho, hay una permanente invitación al autocontrol: “Los cimientos y los muros de la vida espiritual/ están hechos de abnegación y disciplina”. Lo que ocurre es que Rumi no confina lo absoluto a una experiencia de sobriedad. Por tanto, en su modelo de salvación hay mucho espacio para la ebriedad, no entendida como alguna clase de desmayo hedonista o toxicomanía de turno, sino como un éxtasis creativo que genera un tumultuoso santuario interior.

Esta clase de misticismo no ascético se manifiesta como vuelo: “El místico vuela de momento en momento./ El temeroso asceta se arrastra de mes en mes”. El sufí está ligado a la belleza, a la danza y el canto: “Hemos ido a parar al lugar/ donde todo es música”. Y a la singularidad poética: “El amor me ha usurpado las prácticas/Y llenado de poesía”. Y al erotismo: “Tal y como hagas el amor es como Dios estará contigo”. El mundo es desbordante, rico, resplandeciente, infrecuente, hipnótico.

Esta experiencia de plenitud es indisociable de la experiencia del vacío: “Este mar invisible te ha dado toda esta abundancia/ Que sigues denominando “muerte”/ pero que es la fuente de tu sustento y tu trabajo”. Rumi aconseja: “Vive en la nada de la que procedes,/ Aunque tengas una dirección aquí.” Semejante trabajo desemboca en la aniquilación mística: “No existen los derviches, y si existen los derviches, no existe ninguno”.



El tambor que nos llama

Es sabido: la poesía es el puente perfecto que une plenitud y vacío. De esto ya han hablado hasta la saciedad los filósofos, y no es necesario repetirlo. Es la poesía precisa de Rumi la que ocupa en este momento nuestra atención.

Rumi es la clase de poeta que nos gustaría que nos leyesen mientras nos recuperamos de un infarto al miocardio. Digamos que es un poeta para ocasiones especiales. Sin embargo también es un poeta para cualquier ocasión. Uno puede leer mil veces a Rumi, y habrá leído a mil poetas distintos: es así de inagotable. Lo cuál hace imposible comentarlo, esto es: leerlo académicamente. Siempre se da un rapto, una abolición de los propios poderes críticos. De todas maneras, comentar a Rumi es empobrecerlo. Rumi ya es su propio comentario.

El arte del espíritu está entre lo mejor que ha producido el ser humano. El imaginario místico (el zen, por ejemplo) nos ha dejado una literatura excelsa. Es por eso que seguimos leyendo a Santa Teresa, a Blake, a Hölderlin. Esta clase de expresión reúne dos misterios –el de la intimidad espiritual y el de la poesía, silencio trascendental y palabra primigenia– fundiéndolos en un solo perfume. ¿Por qué la poesía es el insuperable vehículo de lo transpersonal? Pues porque lo transpersonal es en verdad su naturaleza. La carne de la poesía es espíritu. Espiritual es aquello que te ayuda a lidiar con el sufrimiento, la muerte, y la insubstancialidad de la existencia. La poesía hace todo eso por nosotros.

Ningún poeta puede hacernos sentir la emoción esotérica como lo hace Rumi. El hombre que necesite redención que lea a Rumi y se le caigan las uñas.

Decíamos que con Rumi jamás hay relectura, pues toda relectura es primera vez. Es la frescura de lo divino. Sucesivas capas de apertura envuelven al lector. Contra la duda –precisa, avara– de los científicos, se erige el misterio poético de Rumi, y surgen el asombro y la verdad. El ritmo de la poesía de Rumi responde a oleadas de sentidos, no a ordinarias estructuras sintácticas. Dotado de metáfora, poseído por la imagen, su lenguaje está loco de significación, de posibilidad nouménica. Los dos mundos –el narrativo y el profundo– dialogan pero resulta que ese diálogo es un monólogo.

No es un monólogo ensimismado. La poesía de Rumi es sobre todo amor, pues como él mismo dice el amor es la realidad y la poesía es el tambor que al amor nos llama. Esta clase de amor se manifiesta como transmisión. Entonces el monólogo ya es diálogo de nuevo. Surge la conversación amatoria, la conferencia sagrada. Recordemos que Rumi le dictó buena parte de su obra a uno de sus discípulos. Por tanto, leer a Rumi es toda una iniciación por derecho propio, un evento en donde hay dos personas dando y recibiendo amor.

Como ya dijimos, la poesía sirve de comunicación entre la sensualidad metafórica y la nada nouménica. En el poema Sé nieve fundida, dice: “Una flor blanca brota en el silencio./ Que tu lengua se convierta en esa flor.” A veces, el lenguaje colapsa ante el silencio: “Existencia, vacío, montaña, paja: palabras/ Y lo que intentan expresar se ha escapado/ Por la ventana, ha resbalado por la inclinación del tejado”. A veces el poeta renuncia al poema: “Yo ya no estoy en el negocio de crear imágenes”. Lo hace en pos de la poesía.

El estilo de Rumi sigue retándonos, tantos siglos después. Rumi habla desde el arcano gramatical, fruto de todas las auténticas vanguardias. Hay toda clase de traslaciones en la poesía de Rumi, disgresiones internas en el poema, poemas dentro del poema. Intercala, metatextualiza. Son disgresiones celestes. Las parábolas se imbrican como en un brocado las formas. Hay un salto constante a diversos géneros. Poemas que son narraciones que son fábulas cuya moraleja son todo, menos eso.

Y está el poder de visualización de Rumi. Rumi es un poeta visionario. Nos asesta versos incomparables como éste: “El mundo es como un ciego/Defecando en cuclillas en el camino.” O éste otro: “A cada segundo bebo una copa del vino de mi propia sangre”. Imágenes evanescentes, pero dotadas de tacto, de hiperestesia, de volcada terrenalidad intramundana.

Reconoceremos a los elegidos porque será poesía lo que saldrá de sus bocas. En estos tiempos de falsos y rentables profetas, esclavos de su propio escenario, es preciso volver a los auténticos aristócratas del espíritu. ¿No está Rumi para siempre rodeado del aire de la eternidad? Aire de giro derviche en cuyo centro él se encuentra como un pedazo de eternidad. Rumi rodeado de un pueblo de ángeles.

Rumi en el ojo del huracán de lo invisible.
Posted by MAURICE ECHEVERRÍA

nuh musa
14/12/2010, 01:26
"No es infrecuente encontrar a seres que incluso siendo muy sutiles y adelantados dan signos de un comportamiento errático. A veces, la realización trae consigo una especie de liviandad absurda, caótica, irreverente, mordaz, necia, majadera, inclusive oscura, inclusive inmoral, inclusive peligrosa. Es lo que comúnmente se llama “loca sabiduría”. Esta clase de sabiduría está más allá de las buenas maneras y las convenciones sociales, y está ligada a un instinto de provocación. En el poema Importancia de la artesanía de las calabazas, una mujer muere al ser penetrada por un burro. ¡No exactamente la clase de historias que cuenta Cash Luna en su iglesia! Pero Rumi ha sido traspasado por ese humor avanzado en donde lo cósmico y lo cómico son una cosa y lo mismo. ¡Cuando Groucho es marinado en la salsa impredecible de la divinidad, entonces nace el incomparable Nasrudín!"