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Ver la Versión Completa : Barak Obama: Un presidente afroamericano con vocación de esclavo 1ra Parte



Jorge Aldao
07/09/2010, 20:26
Publicado en Rebelión (Alérgicos abstenerse :D)
Un saludo
Jorge Aldao


El discurso de Obama sobre Iraq, un ejercicio de cobardía y de engaño

Bill Van Auken
WSWS

Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos

El discurso del presidente Barack Obama retransmitido a todo el Estado desde el Despacho Oval de la Casa Blanca el pasado jueves [27 de agosto de 2010] fue un ejercicio de cobardía y de engaño. Fue decepcionante para el pueblo de Estados Unidos y de todo el mundo en su caracterización de la criminal guerra contra Iraq. Y fue cobarde en su prosternación ante el ejército estadounidense.

El discurso no podía sino inspirar disgusto y desprecio entre quienes lo vieron. Obama, que en gran medida debe su presidencia al sentimiento en contra de la guerra del pueblo estadounidense, utilizó el discurso para glorificar la guerra a la que erróneamente se había considerado que él se oponía.

El pasaje más espeluznante llegó al final del discurso de 19 minutos cuando Obama declaró: “Nuestras tropas son el acero de nuestro barco de Estado” y añadió: “Y aunque nuestra nación navegue por aguas tempestuosas, nos dan confianza de que nuestro rumbo es bueno”.

El miserable discurso de Obama merece ser recordado por esta declaración más que por todas ambigüedades acerca de la retirada de tropas. Era una retórica apropiada para una república bananera gobernada por los militares o para un Estado fascista. El ejército (y no la Constitución, ni la voluntad del pueblo o las instituciones ostensiblemente democráticas del país) constituyen el “acero” en el “barco de Estado”. Se supone que los derechos democráticos del pueblo son un lastre que se puede arrojar por la borda cuando sea necesario.

El motivo del discurso fue el plazo artificial fijado por el gobierno de Obama para lo que el presidente llamó el “final de nuestras misiones de combate en Iraq.” Ésta es sólo una de las innumerables mentiras incluidas en sus breves comentarios.

Unas 50.000 personas pertenecientes a las tropas de combate siguen desplegadas en Iraq. Aunque se les ha cambiado el nombre por el de fuerzas “transitorias” dedicadas supuestamente a “adiestrar” y “aconsejar” a las fuerzas de seguridad iraquíes, su misión sigue siendo la misma.

Es más, apenas una semana después de que los medios convirtieran el repliegue de Iraq de solo un batallón Stryker en un “hito” que señalaba la retirada de las últimas tropas de combate, se envió de vuelta al país ocupado desde Fuerte Hood, Texas, a 5.000 miembros del Tercer Regimiento Acorazado de Caballería.

Washington no tiene intención de acabar con su presencia militar en Iraq. Sigue construyendo bases permanentes y está determinado a seguir con la agenda original después de que gobierno de Bush iniciara la guerra en marzo de 2003: la imposición de la hegemonía estadounidense en el rico en petróleo Golfo Pérsico.

El discurso de Obama fue tan incoherente como humillante. De forma deshonesta, el presidente trataba ganar crédito por cumplir su promesa de campaña respecto a Iraq. Cuando era candidato había prometido retirar las tropas de combate estadounidenses del país en el plazo de 16 meses desde que llegara al poder. Al final se limitó a adoptar el calendario y el plan diseñados por el Pentágono y el gobierno de Bush para una retirada parcial que deja 50.000 soldados de combate en Iraq.

Bajo la apariencia de rendir tributo a “nuestros soldados” el residente demócrata se sentía obligado a distorsionar y lavar la imagen de todo el carácter de la guerra a la que fueron enviados a luchar describiendo uno de los capítulos más negros de la historia estadounidense como una especie de esfuerzo heroico.

“Mucho ha cambiado” desde que Bush emprendió la guerra hace siete años y medio, afirmó Obama. “Una guerra para desarmar a un Estado empezó una lucha contra toda insurgencia” en la que los soldados estadounidenses combatieron calle por calle para ayudar a Iraq a aprovechar la oportunidad de un futuro mejor”.

El discurso se elaboró como si el presidente se dirigiera a una nación de amnésicos. ¿ Creía realmente que nadie recuerda que fue una guerra que se emprendió basándose en mentiras? Se le dijo al pueblo estadounidense que era necesaria la invasión de Iraq porque el gobierno de Sadam Husein había desarrollado “armas de destrucción masiva” y se estaba preparando para ponerlas en manos de al-Qaeda para hacer estallar “nubes en forma de hongo” sobre todas las ciudades estadounidenses.

No había “armas de destrucción masiva” ni había relación alguna entre el régimen iraquí y al-Qaeda. Eran invenciones de un gobierno que estaba decidido a llevar a cabo una guerra de agresión para hacer avanzar los intereses estratégicos imperialistas estadounidenses.

Estas mentiras se expusieron minuciosamente y contribuyeron a hacer que entre el pueblo estadounidense aumentara una hostilidad generalizada hacia la guerra. Todo esto tiene que ser olvidado, descalificado y reducido a detalles insignificantes.

Obama presentó al pueblo iraquí como el afortunado beneficiario del auto-sacrificio y heroísmo estadounidense, que le otorgó la “oportunidad de abrazar un nuevo destino”.

Apenas se podría imaginar que más de un millón de iraquíes han perdido la vida a consecuencia de esta guerra estadounidense que no fue provocada, ni que la violencia ha expulsado de sus hogares a unos cuatro millones de personas obligadas a exiliarse o bien desplazas dentro del propio país devastado por la guerra. Cada institución y componente esencial de la infraestructura social de Iraq fue arrasado por la invasión estadounidense, que desencadenó lo que con toda propiedad se podría calificar de sociocido, el asesinato de toda una sociedad. La devastación causada por el militarismo estadounidense ha dejado una destrozada nación de viudas, personas sin hogar, parados y heridos.

Aunque se pudo lograr una reducción temporal de la resistencia armada a la ocupación estadounidense cometiendo una sangría entre el pueblo iraquí, lo que ha quedado es una sociedad y un sistema político inviables, dominados por divisiones sectarias y eclipsados por la continua presencia estadounidense.

Entre las secciones del discurso de Obama que más revolvían el estómago estaba el tributo gratuito a su antecesor, George W. Bush. Aunque reconoció que habían “estado en desacuerdo respecto a la guerra” (un desacuerdo que no tenía ganas de explicar en detalle), Obama insistió en que “nadie podría dudar del apoyo del presidente Bush a nuestros soldados, o de su amor al país y su compromiso con nuestra seguridad”. Esto demostraba, continuó, que “había patriotas que apoyaban esta guerra y patriotas que se oponían a ella. Y todos nosotros coincidimos en nuestro reconocimiento a nuestro hombres y mujeres soldados”.

Bush emprendió una guerra que era ilegal según el derecho internacional. Él y otras figuras dirigentes de su gobierno (Dick Cheney, Donald Rumsfeld, Condoleezza Rice) arrastraron al pueblo estadounidense a un crimen de guerra, esencialmente el mismo acto por el que los nazis fueron juzgados y condenados en Nuremberg: planear y emprender una guerra de agresión.

Obama dijo a su audiencia que había hablado con Bush aquella tarde, aparentemente para expresar su solidaridad a un criminal de guerra que debería ser juzgado en La Haya.

Inevitablemente, a este crimen esencial le sucedieron toda una serie de otros crímenes. Los “hombres y mujeres soldados” estadounidenses, cuyo honor se invoca constantemente para justificar el asesinato masivo, se convirtieron en partícipes de estos espantosos crímenes.

Al pueblo estadounidense y al mundo entero le asquearon las imágenes procedentes de Abu Ghraib. Pero el gobierno Obama ha intervenido ante los tribunales para impedir que se expongan las pruebas de otros actos criminales que son aún más atroces.

Los propios soldados fueron víctimas de esta guerra. Casi 4.500 han perdido la vida en la agresión emprendida por el gobierno de Bush y otros 35.000 más han resultado heridos. Cientos de miles han padecido traumas psicológicos a consecuencia de ser arrojados a una sucia guerra colonial.

“La grandeza de nuestra democracia es nuestra capacidad para movernos más allá de nuestras diferencias y aprender de nuestras experiencias mientras hacemos frente a los desafíos que tenemos ante nosotros”, continuó Obama. ¡Menuda farsa!

La reputación de la democracia estadounidense se construyó sobre principios y derechos constitucionales que fueron destrozados por el gobierno Bush en nombre de una “guerra global contra el terrorismo”. El gobierno de Obama ha aceptado completamente estos ataques a los derechos democráticos y ha defendido el espionaje interno, los juicios extraordinarios, el encarcelamiento sin cargos o juicio, e incluso arrogar al ejecutivo el derecho de considerar a ciudadanos estadounidenses sospechosos de terrorismo y ordenar su ejecución extrajudicial.

Continua...

Jorge Aldao
07/09/2010, 21:26
El retorcido camino del discurso de Obama llevó de Iraq a Afganistán. En este caso afirmó que era una guerra que podría ser apoyada por “estadounidenses de todo el espectro político” porque supuestamente se emprendió contra al-Qaeda, que “sigue tramando contra nosotros”.

Señaló que la “retirada de Iraq” había permitido que se dedicaran mayores recursos a esta guerra con el resultado de que “casi una docena de dirigentes de al-Qaeda” habían sido “asesinados o capturados por todo el mundo”.

No se explicó qué tiene esto que ver con triplicar el número de soldados estadounidenses desplegados en Afganistán desde que Obama entró en la Casa Blanca. Según altos cargos y agentes de la inteligencia estadounidense, hay menos de cien miembros de al-Qaeda en Afganistán, que ahora está ocupado por casi 100.000 soldados estadounidenses y otros 40.000 de la OTAN y otros soldados extranjeros.

Obama continuó reconociendo que las fuerzas estadounidenses “están luchando para romper el impulso talibán” sin molestarse siquiera en exponer los argumentos a favor de una relación entre esto y “eliminar” a miembros de al-Qaeda por todo el planeta. La realidad es que en Afganistán las fuerzas estadounidenses están luchando contra afganos que resisten a una ocupación extranjera. El objetivo no es derrotar el “terrorismo”, sino establecer el dominio estadounidense en Asia Central, con su importancia geoestratégica y sus vastos recursos de energía.

Por último, tras reconocer que la guerra de Iraq había contribuido a llevar al país a la quiebra, Obama sugirió que el cambio que ha ordenado en el despliegue militar en Iraq está relacionado en algún modo con una determinación por parte de su gobierno de cambiar su centro atención hacia resolver la crisis a la que se enfrentan más de 26 millones de trabajadores estadounidenses que o bien están en paro o son incapaces de encontrar un empleo a tiempo completo.

“Hoy, nuestra tarea más urgente es restaurar nuestra economía y hacer que los millones de estadounidenses que han perdido su empleo vuelvan a trabajar”, afirmó. “Para fortalecer a nuestra clase media debemos dar a todos nuestros niños la educación que merecen y a todos nuestros trabajadores las habilidades que necesitan para competir en una economía global”.

Ésta es otra mentira. Mientras que el gobierno ha entregado billones de dólares para rescatar a Wall Street, ha dejado claro muchas veces que no hará nada para crear empleo para los parados. Por lo que se refiere a la educación, el gobierno federal sigue recortando los fondos, despidiendo a profesores y cerrando escuelas.

Tras su retórica artera el discurso ha subrayado una cosa: las decisiones respecto a Iraq y Afganistán las han dictado los altos cargos militares y la Casa Blanca de Obama las ha implementado obedientemente. Éste es un gobierno que no tiene una política independiente y mucho menos convicciones. Implementa unas políticas elaboradas en otra parte (en Wall Street y dentro del Pentágono) y está entregado a la defensa de la aristocracia financiera a expensas del pueblo estadounidense.

Fuente: http://www.wsws.org/articles/2010/sep2010/obam-s01.shtml

velvet
07/09/2010, 23:22
los que hablan así de Obama, prefieren que regrese un J.W Bush y pisotee a oriente medio y ejecute a Sadam, y destruya mezquitas.
Solo Bush fue capaz de ganar el respeto de los que ahora se alzan en contra de Obama.
vosotros los musulmanes no debéis hablar mal de Obama, ni poner un título racista como de esta entrada.
o solo os gusta el sionismo, y así no decís que son esclavos afroamericanos-?

Jorge Aldao
08/09/2010, 02:31
los que hablan así de Obama, prefieren que regrese un J.W Bush y pisotee a oriente medio y ejecute a Sadam, y destruya mezquitas.
Solo Bush fue capaz de ganar el respeto de los que ahora se alzan en contra de Obama.
vosotros los musulmanes no debéis hablar mal de Obama, ni poner un título racista como de esta entrada.
o solo os gusta el sionismo, y así no decís que son esclavos afroamericanos-?


Velvet... Hola...

Aclaro primero que no soy musulmán (aunque tampoco cristiano, pese a que de allí vengo)

Y puse esta nota que te ha disgustado porque (al día siguiente del triunfo de Barak Obama como presidente de USAMérica y mientras la OBAMAMANÍA se esparcía por todo el planeta) escribí esta nota que fue publicada en Rebelión y que demuestra que no soy de los que, como algunos, desayunan masticando vidrio.

El maquillaje ha llegado a América

Aclaremos primero que me alegra el triunfo aplastante de Obama contra McCain.
No alegrarse por esta victoria es no comprender que, si ganaba McCain, hubieran aumentado las probabilidades de que los más ciegos dirigentes de la política globalizadora llevaran al planeta a una tercera guerra mundial donde sufrirían, sin duda, millones de inocentes.
También debería alegrarnos, y mucho, la posibilidad de que Obama afloje, aunque más no sea un poco, la soga que ahorca al pueblo cubano en una vergonzosa violación al derecho internacional y en contra de la opinión de una aplastante mayoría de países de todo el mundo.

Pero hay que escuchar en un contexto de prudencia y realismo el primer discurso de Obama como presidente electo y su frase “el cambio ha llegado a América” así como la respuesta de la muchedumbre respondiendo “yes, we did it” es decir “Sí, lo hicimos”.

Porque una mayoría de yanquis no quería ni quiere un cambio que reconociera que lo que ellos hicieron y están haciendo en Irak es una espantosa e injustificada carnicería que merece el nombre de genocidio.
Ni, tampoco, esa mayoría de yanquis quería ni quiere que su nivel de vida disminuya un poco para que termine la escandalosa apropiación de recursos mundiales que hace el Imperio, empobreciendo y llevando a la enfermedad y a la muerte a millones de seres humanos en los países periféricos.

Por otra parte, sabemos que a Estados Unidos no lo conduce el Presidente de ese país sino las corporaciones, en especial el complejo industrial militar y financiero, que ahora han llevado a Obama a la presidencia usamericana.

Estas corporaciones usan y descartan como condones a los presidentes y a los primeros ministros en todos los países el mundo.
Y, desde hacía ya bastante tiempo, se veía que esas corporaciones no sólo habían descartado a Bush y su cohorte de fundamentalistas religiosos y de mercado, sino que también habían descartado a Hillary Clinton y que habían puesto todas sus fichas en este Obama, entregándole, de una manera inusual, mucho dinero de esas corporaciones para su campaña electoral

Las razones de ese descarte son sencillas.

En este momento era necesario un maquillaje al Cuarto Reich -como lo denomina la Página Web REBELIÓN- para que las víctimas del Imperio en todo el mundo crean que ha dejado de ser un Reich y que, con Obama, se ha humanizado.
Era necesario un guante de terciopelo para que no advirtamos que la mano que seguirá ahorcando a los más débiles, es la misma mano que hasta ayer usaba un guante de hierro.
Y si a Obama se le ocurriera “hacerse el loquito” intentando realmente un cambio, el recurso al magnicidio, como ocurrió con Kennedy, estará siempre disponible y siempre habrá una “comisión Warren” que encuentre un chivo expiatorio para ese asesinato.

Por nuestra parte, los habitantes de Latinoamérica debemos estar muy atentos ahora con los “cipayos” nativos que estaban y están constantemente dispuestos a poner a sus pueblos a los pies del Reich de turno.
Porque gracias al descarado estilo de Bush, esos cipayos tenían un poco más difícil la entrega de sus países. Entendámoslo… era demasiado “evidente y antiestética” esa entrega.
Pero ahora, con este “rostro humano” que presentará el Cuarto Reich, a los lacayos vernáculos del imperialismo les será más sencillo convencer a los incautos y venderles “espejitos de colores” para continuar con sus políticas entreguistas.

Nada ha cambiado mucho, esto sólo es maquillaje y no debemos bajar los brazos.

Y debemos aprovechar que el complejo militar industrial financiero del imperialismo global se haya visto obligado a sustituir el puño de hierro por un guante de terciopelo.

Porque este pequeño retroceso demuestra que los imperialismos no son imbatibles.
La prueba la tenemos en los recientes gobiernos elegidos en nuestra región y en la tenaz resistencia de los pueblos de Palestina, Irak y Afganistán.


Y después, a mediados del 2009, escribí este texto que parece que pone en evidencia a los OBAMANIACOS que hacen planteos como los tuyos.

Barack Obama es la prueba de la lucidez de las elites estadounidenses
Zbigniew Brzezinski y sus amigos de las elites industriales, políticas y militares de EEUU deben estar felicitándose por haber impulsado a Barack Hussein Obama a la presidencia de ese país.
Porque en su famoso discurso en el Cairo, el Presidente de USAmérica dijo: “… Aunque creo que, a fin de cuentas, el pueblo iraquí está mejor sin la tiranía de Sadam Hussein…”, sin que millones de progresistas bien pensantes del mundo entero le saltaran a la yugular acusándolo de amoral y mendaz.
De todos los análisis que he leído sobre ese discurso, el único que ha objetado estas lamentables palabras es el Frente Patriótico Nacionalista e Islámico de Irak que respondió a esa frase en un mensaje titulado “Usted no quiere saber la verdad, o no quiere reconocerla, pues ha ignorado los crímenes cometidos”.
El Frente Patriótico Nacionalista e Islámico de Irak, al analizar la frase de marras señaló: “…Además, el presidente Obama afirmó también que la situación de Iraq es mejor ahora que antes de la ocupación. Pero nosotros preguntamos: ¿cómo se cuantifican estos hechos y cuál es el criterio de preferencia? Durante todos los años de ocupación, ¿ha vivido el pueblo iraquí en un entorno de seguridad? ¿Puede una familia iraquí vivir siquiera una hora del día o de la noche bajo vuestra ocupación sin preocuparse por sus hijos?”
Mi preocupación es que, o somos negligentes, o somos rematadamente estúpidos ,o algo nos falla a muchos de nosotros si, en la mayoría de los análisis publicados (incluido uno de mi autoría), no se ha discutido de manera generalizada e indignada la completa amoralidad de la frase de Obama que constituye una falsedad indiscutible.
Barack Hussein Obama es un desvergonzado muy inteligente que no tiene el menor escrúpulo en tratar a todo el mundo como si fuéramos estúpidos (los hechos parecerían darle la razón) al afirmar que el pueblo iraquí está mejor ahora que con Saddam Hussein, pese a los cientos de miles de muertos y heridos, a los millones de desplazados, a su país devastado por una guerra feroz que ha destruido su sistema de salud y educación, que ha llevado al mínimo los servicios de provisión de agua potable y de tratamiento de aguas residuales y que, para no abundar demasiado, ha contaminado las tierras y las napas freáticas de Irak con toneladas de uranio empobrecido con irreversibles consecuencias carcinogénicas para los adultos y teratogénicas para los niños concebidos después de la invasión USAmericana.
¿Qué nos pasa?
¿Por qué no nos hemos escandalizamos ante esa frase?
¿Cómo hemos podido dejarnos anestesiar por las muchas palabras del florido discurso de Obama en El Cairo, sin detectar de inmediato la enormidad de ese embuste imperdonable?
¿Cuán solo y abandonado se debe sentir el pueblo iraquí al advertir que, prácticamente, nadie ha objetado a Obama su afirmación de que hoy los iraquíes viven mejor que con Saddam Hussein.
No hay duda. Quienes seleccionaron a Obama para Presidente de USA no tienen un pelo de tontos.


Tienes todo el derecho del mundo de seguir "enamorado" de Obama pese a las evidencias de que Obama sigue siendo un esclavo negro de la raza blanca de USAmérica.

Y yo tengo todo el derecho del mundo de señalar que tiene la vocación de esclavo

Un saludo

Jorge Aldao