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arconte
15/04/2010, 17:23
LA INNOVACIÓN EN EL ISLAM

(البدعة في الإسلام)

Una de las características de toda revelación divina, es que el mismo receptor y encargado de transmitir el mensaje divino es el ser humano, pues es él en condición de califa de Dios en la tierra, quien es también depositario de la palabra de Alá y encargado de transferirla al resto de sus congéneres. Ese fue el papel de todos los profetas y enviados que Alá eligió y dispuso para la divulgación de Su mensaje a las distintas comunidades a las que fueron consignados.
Sin embargo, en dicho papel desempeñado por el ser humano como heredero de los Profetas, el mensaje divino se expone – en muchas ocasiones, como así lo ha demostrado la historia – a los designios del hombre. Por eso, no hay mensaje divino que no haya sido alterado, sea de la forma que fuere, incluso en el Islam mismo se ha visto expuesto en muchas ocasiones a ello, tal y como lo demuestran las diferentes sectas y facciones extraviadas surgidas a partir de mal interpretaciones del mensaje del Corán y, sobre todo, de la ignorancia. Pero quizás, la característica más destacable entre el Islam y otras religiones, es que éste, como mensaje divino, no ha sufrido ninguna alteración, es más, el Corán que hoy mismo tenemos en nuestras manos, es el mismo que el amado Profeta leía y recibió del ángel Gabriel y, éste a su vez de Alá. Pues tal como dice Alá en el Sagrado Corán: “Somos Nosotros Quienes hemos revelado la Amonestación y somos Nosotros sus custodios” (1).

Y así, a lo largo de veinte y tres años, el profeta Mujámmad fue transmitiendo a sus compañeros aquello que se le revelaba y, fue él mismo quien por orden de Alá, ordenaba a sus compañeros el escribirlo y el memorizarlo. Incluso prohibió en un principio que, todo aquello que no fuera el Sagrado Corán se registrara o se escribiera, para que no se mezclara con la palabra de Alá.
Así, el mensaje divino comprendido en el Sagrado Corán que hoy tenemos en nuestras manos, es tal y como fue revelado a nuestro amado Profeta. Por eso, hoy los musulmanes adoramos a Alá y practicamos nuestro Din, tal cual lo hacía el profeta Mujámmad. Sin embargo Alá, sabiendo los derroteros por los que se iba a mover el ser humano y conociendo también su naturaleza, advirtió a los creyentes en Su mensaje, el innovar o el intentar integrar algo nuevo en el Din con el peor de los castigos, pues si hubiera dejado la puerta abierta a dicha opción, tal vez no nos quedaría hoy día del Islam auténtico, más que algunos esbozos o teorías generales muy lejanas de la revelación primera. Además la innovación en la religión conduce – con el paso del tiempo – a que surjan fundamentos y dogmas, muchas veces muy lejanos de lo que el Profeta original predicó o enseñó, con lo que muchas veces, aquello que cree y practica el creyente no es para nada ni por asomo aquello que fue en un principio.

Los relatos coránicos, donde Alá nos enseña asuntos para que reflexionemos en ellos y para la comunidad de creyentes no vuelva a caer en hechos ya pasados, nos exponen – sobre el tema de la innovación en concreto –, como lo Hijos de Israel, por culpa de las distintas innovaciones y adulteraciones que sufrió su religión – que ellos mismos introdujeron –, les condujo a pensar y practicar cosas, que no tenían fundamento alguno y que Alá para nada las estableció. Dice Alá: “¿Acaso no has visto a quienes han recibido una porción de la Escritura? Se les invita a que acepten la Escritura de Alá para que decida entre ellos, pero algunos vuelven la espalda y se van. * Es que han dicho: «El fuego no nos tocará más que por días contados». Sus propias mentiras les han engañado en su religión” (2).

Definición de la innovación en el Islam


Los ulemas han definido la innovación en el Islam como: todo aquello que no fue legislado por Alá en el Sagrado Corán, ni por el Profeta en su tradición.

Textos que prohíben la innovación en el Islam
Todo cuanto existe en el Islam, está fundamentado y basado en las dos fuentes fundamentales del mismo: el Sagrado Corán y la tradición profética. De entre los textos del Sagrado Corán que hacen referencia a la prohibición de innovar en el Din, encontramos las siguientes aleyas:
- “¿Qué hay detrás de la Verdad sino extravío?” (3).
- “No hemos descuidado nada en el Libro (el Sagrado Corán)” (4).
- “Pues si porfiáis en algo, remitíos a Alá y a Su Mensajero” (5).
- “Este es Mi camino recto, seguidlo pues, y no sigáis otros caminos (que os distraigan y os alejen de él), y os hagan dividiros” (6).
- “Di: (¡oh Profeta!) ¡Oh hombres, si amáis a Alá, seguidme pues. Él os amará y perdonará vuestras faltas!” (7).

Y entre los hadices del Profeta que hablan sobre este tema, encontramos los siguientes:
- Aaisha – que Alá esté complacido con ella – dijo, que el Mensajero de Alá dijo: "Quien innovara algo en nuestro Din que no fuese de él, será rechazado” (8).

- Yaabir – un compañero del Profeta – dijo: “Estaba hablando el Mensajero de Alá – que la paz y las bendiciones de Alá sea con él – cuando sus ojos se enrojecieron, su voz se elevó y su enojo aumentó, como si de un comandante del ejército se tratara, anunciándoles que el enemigo está al acecho. Y dijo: “Fui enviado, estando la Hora de cerca como estos dos” – juntando los dedos índice y corazón –, luego añadió: “La palabra más veraz es el Libro de Alá; la mejor guía es la de Su Profeta; el peor de los asuntos son las innovaciones, cada innovación lleva al extravío y todo extravío irá al infierno” (9).

- Abu Nayíh Al Irbád Ibn Saria – que Alá esté complacido con él –, dijo: el Mensajero de Alá nos exhortó de una forma tan conmovedora, que los corazones se estremecieron y los ojos derramaron lágrimas. Nosotros le dijimos: ¡Oh Mensajero de Alá! Parece como si se tratara de una exhortación de despedida, así que ¡aconséjanos! Él dijo: “Os recomiendo el temor de Alá. Escuchar y obedecer las órdenes de vuestro emir, aunque se tratase de un esclavo etíope. Verdaderamente, quien viva de vosotros largo tiempo verá muchas desavenencias. Debéis pues, aferraros con los dientes a mi tradición y a la de los califas rectamente guiados. Y os prevengo contra las innovaciones en los asuntos del Din, pues toda innovación que contravenga el Din del Islam es extravío y, por lo tanto, alejamiento de la Verdad” (10).

- Abu Amar Yarir Ibn Abdullah, dijo: estábamos al comienzo del día con el Mensajero de Alá, cuando vino a él una gente casi desnuda y harapienta, con sus espadas al cuello. La mayoría de ellos o todos ellos eran de la tribu de Mudar. Cuando el Profeta los vio, su rostro cambió de color a causa de la imagen tan patética de dicha gente. El Profeta entró en su casa y salió para ordenar a Bilal que llamara al azalá y, al acabar el azalá, se dirigió a la gente recitando una aleya del Corán: “¡Oh hombres! Temed a vuestro Señor, que os ha creado a todos de un mismo ser y de él creó a su pareja, para que de ellos dos se multiplicaran muchos hombres y mujeres. ¡Temed a Alá, Aquel por el que pedís y guardaos de romper los lazos consanguíneos! Alá observa lo que hacéis” . Después recitó la otra aleya del final de la sura de ‘La Reunión’: “¡Oh creyentes! Temed a Alá y que cada uno vea lo que aporta para el día del Juicio” . Luego dijo: “¡Qué todo hombre de limosna de su dinero, de sus ropas, de su trigo o de sus dátiles”, incluso dijo: “¡Aunque sea medio dátil!”. Un hombre de los auxiliares de Medina , vino con un paquete lleno de dinero que casi no podía con él. Al hacerlo, la gente que había allí lo imitó en el acto, hasta que vi junto a la bolsa de dinero, dos montones de comida y ropa. Y entonces vi el rostro del Mensajero de Alá relucir de alegría, de forma pura y brillante. Luego dijo: ‘Todo aquel que establezca una buena costumbre en el Islam, tendrá la recompensa de su acción y de la quien sigue su ejemplo, sin que disminuya en nada la recompensa de los que la siguieron. Y todo aquel que establezca una mala costumbre en el Islam, tendrá como recompensa, la carga de dicho acto y la de aquellos que lo siguieron, sin que disminuya nada las faltas de las malas obras de ellos” (11).

Tras la lectura de estos textos, queda totalmente claro, como Alá castigará duramente a todo aquel que innove en el Islam algo que no tenga fundamento y que vaya en contra de los principios del mismo, sobre todo en lo concerniente a los actos de servidumbre o actos de culto, pues Alá no acepta que se le adore excepto con aquello que Él mismo ha ordenado. Por eso, toda forma innovada que con ella la persona crea que se acerca más a Alá siendo algo inventado por él, no le servirá de nada, ni en esta vida ni en la otra.

arconte
15/04/2010, 19:16
EN QUE CASOS Y ASUNTOS CONCRETOS
ESTA PERMITIDA LA INNOVACIÓN EN EL ISLAM

Sin embargo, a pesar de los textos tan tajantes anteriormente citados, sobre la interdicción de introducir cualquier tipo de innovación en el Islam, existe la posibilidad de implantar o adicionar asuntos en el Din, que no fueron legislados por Alá ni Su Profeta en un principio. Para que esto sea comprendido con claridad y no de pie a ningún malentendido, expondremos aquí los argumentos que los ulemas y eruditos del Islam han planteado para llegar a esta conclusión.
Primero, existe una aleya del Sagrado Corán, donde Alá narra la historia de los discípulos de Jesús (o apóstoles) donde éstos innovaron el monacato. Dice Alá en el Sagrado Corán: “Tras ellos (Noé y Abraham), mandamos a Nuestros otros enviados, así como Jesús, hijo de María, a quien dimos el Evangelio. Pusimos en los corazones de quienes le siguieron (los apóstoles) mansedumbre, misericordia y monacato. Este último fue instaurado por ellos sólo por deseo de satisfacer a Alá, – no se lo prescribimos Nosotros – pero no lo observaron como debían. Remuneramos a quienes de ellos creyeron, pero muchos de ellos fueron unos perversos” (12).


Este texto es relevante en el tema de la innovación, pues Alá, tal como dice en la aleya, no legisló a los apóstoles el monacato sino que fue instaurado por ellos o por algunos de ellos por amor y deseo de satisfacer a Alá. El monacato en sí, es un estado espiritual que tiene fundamento en la ley de Dios, pero llevado a unos puntos extremos: como el abandono de este mundo, alejarse de la gente, dejar de lado los placeres terrenales, etc. Ello en sí mismo, es recomendable y, prueba evidente de ello, lo tenemos en algunos actos de culto como el Ramadán, el cual, es la puesta en práctica de unos principios de ascetismo y abstinencia durante un tiempo determinado, como dejar el alimento y las practicas sexuales por un tiempo establecido, para explotar y desarrollar unos estados internos espirituales que por circunstancias de diversa índole, no son trabajados durante el resto del año. Por eso, Alá nos obligó al menos un mes al año, el realizar el ayuno del mes de Ramadán para ejercitar dichas cualidades espirituales. Como también ocurre con la peregrinación, pues el realizarla conlleva el dejar la tierra de uno, su familia, sus amigos,… en busca de la complacencia de Alá.
Comentando esta aleya anterior, el erudito Ibn ´Aashuur (13) en su magnífica exégesis del Sagrado Corán dice lo siguiente: “El monje no se casa, por miedo a que su mujer le distraiga de la servidumbre; evita el relacionarse con la gente, por miedo a que la gente le distraiga del recuerdo de Dios; deja el alimento suculento y las vestimentas hermosas, por miedo a que su deseo de poseer buenas cosas le lleven a realizar algo ilícito para conseguirlas. Por eso, quisieron tomar el camino de Jesús y su ascetismo en este mundo, dejando el matrimonio y otras cosas bellas de la vida. Por eso dijo Alá: “la innovaron” es decir, la introdujeron en su religión o en su forma de adorar a Dios”. Sin embargo, no observaron el monacato como debían – tal como dice Alá en la aleya –, es decir, no aplicaron los conceptos de ascetismo como debían y los llevaron a puntos extremos o no lo observaron correctamente.

arconte
15/04/2010, 19:18
DIVISIONES DE LA INNOVACIÓN


A partir de lo anteriormente mencionado, los ulemas y eruditos del Islam han llegado al consenso de que no toda innovación hecha en el Islam es extravío, sino que existen unas condiciones y parámetros que deben observarse para que una innovación pueda ser aceptada. Por eso, la esencia o la validez de toda innovación debe ser medida y aprobada por las reglas y fundamentos de la legislación islámica. Así, si una innovación introducida en el Islam no difiere con sus reglas y fundamentos generales, dicha innovación es admitida. Dijo el gran ulema y erudito Ibn ´abdus-Salaam (14): “la innovación se divide en obligatoria, recomendada, permitida, desaconsejada y prohibida (15). Y la forma de saber la naturaleza de cada innovación, es poniéndola bajo examen de las reglas de la jurisprudencia islámica. Así, si la innovación está conforme a las reglas que rigen lo obligatorio, la innovación será obligatoria; si está conforme a las reglas que rigen lo prohibido, la innovación será prohibida; etc.”.
Podemos exponer a continuación unos ejemplos prácticos sobre estas divisiones, para que dichas divisiones sean mejor comprendidas:


- Una innovación obligatoria: la recopilación del Sagrado Corán en un solo volumen, que además, fue la primera innovación que se hizo en el Islam, la cual fue llevada a cabo por el primer califa Abu Bakr a propuesta de ´Umar Ibn al-Jat-taab. Otro ejemplo sería la creación de fundaciones humanitarias para la ayuda de gente necesitada.

- Una innovación recomendada: la creación de canales televisivos con el fin de transmitir las ciencias del Islam en muchas partes del mundo, donde por circunstancias económicas, sociales y políticas, la gente no tiene acceso a dicha enseñanza.

- Una innovación permitida: el subhah o mal llamado “rosario islámico”, que suelen llevar normalmente los sufíes. Dicha innovación es permitida, pues ella ayuda a realizar un cierto número de invocaciones y plegarias de la tradición profética que han venido numeradas, es decir, ciertas plegarias que, recitadas un número de veces concretas – tal como lo ha explicado el Profeta en su tradición – conlleva el recibir una recompensa concreta por parte de Alá. Un ejemplo de ello lo encontramos en el siguiente hadiz, donde el profeta Mujámmad dijo: “Quien diga cada día: no hay más divinidad que Alá, único y no tiene asociado, suyo es el Dominio y las alabanzas y Él es Omnipotente, tendrá la recompensa de aquel que hubiera liberado a diez esclavos, se le escribirán cien buenas acciones, se le borrarán cien malas acciones y estará a salvo de Satanás ese día hasta que se haga de noche. Y nadie habrá hecho algo mejor que él ese día, excepto aquel que haya recitado esta invocación más veces” (16).

- Una innovación desaconsejable: como el dedicar un día concreto de la semana, o un mes, o un año, para realizar algún acto de servidumbre establecido en el Islam, ya sea el azalá, el ayuno, la lectura del Corán, la invocación o el recuerdo de Alá, etc. Si dicho día, bajo los textos del Sagrado Corán y de la tradición profética, tiene alguna virtud concreta, no ocurre nada que se dedique ese día para adorar a Alá, pues ello mismo constituye una forma de magnificar los días que Alá ha bendecido o ha elegido por algo especial. Dice Alá en el Sagrado Corán: “Por eso, si alguien magnifica las cosas sagradas de Alá... es debido al temor de Alá que tienen los corazones” (sura de la peregrinación: 32). Sin embargo, si en dicho día – bajo los textos canónicos – no hay ninguna virtud con la que Alá lo haya agraciado de alguna manera, entonces no es aconsejable hacerlo. Y es ahí mismo donde reside la interdicción de la innovación, pues nadie, absolutamente nadie, puede opinar que tal día del año – sin referencia alguna en los textos fundamentales del Islam –, tenga alguna bendición concreta o algo por el estilo, pues con el paso del tiempo, la gente puede pensar que dicho día es especial y que fue establecido por Alá. Primero porque no tiene conocimiento de lo Oculto y, segundo, porque el hacerlo supondría el mentir sobre algo referido a la divinidad y a su dictamen. Es más, si la gente, con el paso del tiempo – llega a creer que el realizar un acto de servidumbre concreto a un día u hora determinada, sin que exista un texto que lo pruebe, forma parte del Din del Islam, entonces, dicha innovación está totalmente prohibida y no es para nada admitida.

- Una innovación prohibida: como el tomar una madre de alquiler. Pues en el Islam, todo lo relacionado con los lazos consanguíneos debe estar totalmente claro y no vale cualquier intromisión entre la pareja legalmente establecida: marido y mujer. Pues a pesar que la salvaguardia de la procreación es uno de los objetivos de la legislación islámica, los fines, en el Islam, no justifican los medios. Por eso, debe estar totalmente claro – por derecho propio y bien de toda persona –, y todo niño debe saber quienes son sus padres reales y, también, no debe existir intromisión alguna en la pareja legal. Un ejemplo para aclarar este punto, lo tenemos en el de una pareja que, por diversos motivos, uno de los dos sea estéril y, con el fin de tener descendencia, recurren a la inseminación artificial del óvulo de la mujer – por ejemplo –, con el semen de otro hombre que no sea el de su marido, para que así la mujer quede embarazada. Esto está prohibido en el Islam, porque el niño que va a nacer no es fruto de la unión legal de ambas personas, sino que ello es fruto de otra persona ajena a la pareja y, por lo tanto, el padre del niño no es el marido de la mujer del matrimonio legalmente establecido.

Sin embargo, para dar una división o una visión más precisa y más correcta de esta división presentada, debemos decir, que toda innovación debe estar fundamentada y basada en los objetivos y fines de la legislación islámica y, si dicha innovación no difiere con los objetivos y fines establecidos, entonces dicha innovación puede ser admitida. Por ello, toda innovación en lo referente al dogma y en los actos de servidumbre o de culto está totalmente fuera de lugar, pues en este campo, no se necesita de ninguna innovación. Primero, porque el dogma es algo relativo a lo oculto: esencia de Alá, Sus cualidades, los ángeles, el infierno, el paraíso, etc. y, por lo tanto, es algo a lo que no tenemos alcance y que simplemente hablar sobre ello sin ninguna referencia de la revelación, sería mentir sin más. Y segundo, porque los actos de servidumbre los ha dispuesto Alá y, es Él como Divinidad Suprema, quien dictamina como quieres ser adorado y no es el hombre quien ello predispone.

Como conclusión, podríamos decir, que está prohibido el innovar en los objetivos y no en los medios que nos ayuden a realizar dichos objetivos, pero siempre teniendo en cuenta que dichos medios no difieran las reglas generales, pues en el Islam – como hemos señalado –, los fines nunca justifican los medios. Un ejemplo de ello lo tenemos en lo referente a los sistemas políticos que los musulmanes pueden adoptar para instaurar un régimen islámico. Por raro que parezca, los musulmanes – si así lo ven correcto y pertinente – podrían instaurar una república islámica. Ello es debido a que no existen textos en la legislación islámica que especifiquen de forma detallada un régimen político concreto, pues Alá sabía que lo mejor era dejar en manos del creyente la mejor forma de gobernar y hacer política en cada momento y lugar, pero siempre con el fin de aplicar y predicar la palabra de Alá. Elegir o crear un sistema político es, por tanto, una innovación – en algunos casos obligatoria – para poder plasmar unos objetivos concretos y dictaminados por Alá. Unos objetivos inmutables y esenciales, para que la vida del ser humano sea la mejor tanto en ésta como en la Otra. Dice Alá en el Sagrado Corán: “A quienes, si les diéramos poderío en la tierra, harían la azalá, darían el azaque, ordenarían lo que está bien y prohibirían lo que está mal. El fin de todo es Alá...” (17).

arconte
15/04/2010, 19:20
Ahora, quisiéramos explicar las aleyas anteriormente expuestas como argumentos que prohíben la innovación en el Islam, pues el haberlo hecho con anterioridad, no habría aclarado unos conceptos que era necesario conocer y, por consiguiente, comprender las argumentaciones que los eruditos han presentado. Dice Alá en el Sagrado Corán:


- “¿Qué hay detrás de la Verdad sino extravío?” . Es decir, tras la Verdad revelada por Alá, no hay nada ni nadie que pueda venir con otra “Verdad”, pues Alá, tal y como así lo dicta uno de sus atributos es la Verdad absoluta (al-Haqq), y es Él Quien puede decir lo que es la Verdad, pues es Él Quien la conoce.


- “No hemos descuidado nada en el Libro” . Es decir, nada de aquello que el ser humano necesita conocer lo hemos descuidado el mencionar en el Sagrado Corán, sobre todo aquello relacionado con lo oculto, el origen y fin de la vida del ser humano, de donde procede, a donde va, su esencia misma, la manera de convivir con sus semejantes, etc.


- “Pues si porfiáis en algo, remitíos a Alá y a Su Mensajero” . Es decir, si habéis de buscar la solución de algo, buscadlo en el Sagrado Corán y en la tradición profética, pues en ellas encontraréis la respuesta a lo que buscáis. Por eso, si los ulemas no encuentran algún texto concreto que les de una solución, entonces, recurren a los objetivos y finalidades de la legislación revelada por Alá, para encontrar la solución correcta, aparte de otras metodologías establecidas y basadas en las mismas fuentes del Islam.


- “Y este es Mi camino recto, seguidlo pues, y no sigáis otros caminos (que os distraigan y os alejen de él) y os hagan dividiros” . Es decir, si buscáis otro camino con el que adorar a Dios y servirle, no lo encontraréis y, si lo encontrarais, dad por seguro que no es un camino recto, pues lo más seguro es que aquellos que llaman a dicho camino estén extraviados al igual que lo está el camino que predican y al que invitan a conocer y seguir.


- “Di: (¡oh Profeta!) ¡Oh hombres, si amáis a Alá, seguidme pues. Él os amará y perdonará vuestras faltas!” . Es decir, seguidme, pues no encontraréis nada mejor que lo que yo he traído, pues aquello que traigo es una revelación proveniente de Alá. Y si así lo hacéis, encontraréis la complacencia de Dios y esté os amará.


Por último debemos aclarar, que aquellas personas que dictaminan lo que es una innovación permitida o prohibida, son únicamente los ulemas y los eruditos del Islam y, por lo tanto, no le está permitido a nadie que no reúna unos requisitos concretos y establecidos, dictaminar cual o tal innovación es aceptada o no. Y no sólo en este tema concreto, sino en todos los demás, aplicando la palabra de Alá cuando dice: “Y si no sabéis, preguntad a la gente del recuerdo” (18).



(1) Sura de al-Hiyr: 9.

(2) Sura de la familia de Imrán: 23 - 24.

(3) Sura de Jonás: 32 .

(4) Sura de los rebaños: 38.

(5) Sura de las mujeres: 59.

(6) Sura de los rebaños: 153.

(7) Sura de la familia de Imrán: 35.

(8) Relato transmitido por al- Bujaariy y Muslim.

(9) Hadiz transmitido por Muslim.

(10) Relato recopilado por at-Tirmidiy.

(11) Relato transmitido por Muslim.

(12) Sura del hierro: 27.

(13) Se trata de Muhammad at-Taahir Ibn ´Aashuur. Nació en el año 1879 en un barrio de la capital de Túnez y murió en el año 1973. Fue uno de los grandes ulemas y pensadores del siglo pasado. Entre sus obras más destacadas se encuentra su exégesis del Sagrado Corán (de más de 30 volúmenes) titulado “Redacción e iluminación” y su libro “Finalidades y objetivos de la legislación islámica”.

(14) Se trata de ´Is-sud-din ´Abdulasis Ibn ´abdus-Salaam. Nació en el año 572 de la Hégira – 1176 de la era vulgar, y murió en el año 657 de la Hégira – 1259 e.v. Fue uno de los grandes sabios del Islam, como también influyó políticamente en los gobiernos de su época. Enseñó y vivió en Siria y Egipto, siendo una de las grandes personalidades de su época.

(15) La división mencionada, es la misma establecida por los alfaquíes en lo referente a la clasificación de los distintos actos realizados por todo musulmán y su valor legislativo. Es decir, el acto prohibido, el obligatorio, el recomendado, el desaconsejable y el permitido.

(16) Invocación recopilada por al-Bujaariy.

(17) Sura de la peregrinación: 41.

(18) Sura de los profetas: 7.

arconte
15/04/2010, 19:22
LA TRADICIÓN PROFÉTICA:

LA SEGUNDA FUENTE DE LA LEGISLACIÓN ISLÁMICA



El Islam, es el mensaje universal y último que Alá envió a la humanidad a través de su amado Profeta. Una de las características más destacables del Islam, es que el profeta Mujámmad transmitió la palabra de Alá: el Sagrado Corán, un libro, que es un milagro eterno con el que Alá retó, reta y retará a toda la humanidad hasta el fin de los tiempos, para que los seres humanos tengan una muestra palpable de que Alá existe y de que el Islam es Su mensaje elegido para todo el mundo.


Argumentos que prueban
el valor legislativo de la tradición profética

Tras el Sagrado Corán, la segunda fuente de la legislación islámica, tal y como han consensuado todos los ulemas y eruditos del Islam, es la tradición profética (sun-nah). Las pruebas que indican el valor legislativo de ésta son innumerables, ya sean basadas en el Sagrado Corán, en la misma tradición profética y en otros fundamentos, basados y extraídos de las dos mismas fuentes fundamentales de la legislación islámica. Para demostrar dicho valor, expondremos para ello argumentos que no dejarán lugar a duda alguna, sobre el valor y posición de la tradición profética respecto a la legislación islámica.


1- Argumentos del dogma islámico

Alá nos ha ordenado en numerosas aleyas de Su Sagrado Libro, creer en la profecía del mensajero de Alá, pues éste fue enviado por Alá a toda la humanidad para transmitir un mensaje: el Islam. Por ello, creer en el Libro de Alá – el Corán – es ratificar el papel del profeta Mujámmad como enviado y mensajero. Dice Alá en el Sagrado Corán: “Destinaré (Mi misericordia) a quienes teman a Alá y den el azaque y a quienes crean en Nuestros signos, * aquellos quienes sigan al Enviado, el Profeta de los gentiles, a quien ven mencionado en sus textos: en la Torá y en el Evangelio, (…) * Di: ¡Hombres Yo soy el Enviado de Alá a todos vosotros, de Aquél a Quien pertenece el dominio de los cielos y de la tierra. No hay más dios que Él. Él da la vida y da la muerte. ¡Creed, pues, en Alá y en su Enviado, el Profeta de los gentiles, el cual cree en Alá y en Sus palabras! ¡Y seguidle! Quizás, así, seáis bien dirigidos” (sura de los lugares elevados: 156 – 158).

Además, Alá reprime a cierta gente de algunas comunidades anteriores al Islam, que creían en parte de lo revelado y negaban otra parte. Dice Alá en el Sagrado Corán: “Pero sois vosotros (los hijos de Israel) los que os matáis y expulsáis aalgunos de los vuestros de sus casas, haciendo causa común contra ellos con pecado y violación de la ley. Y, si acuden a vosotros como cautivos, los rescatáis. El haberlos expulsado era ya ilícito. Entonces, ¿es que creéis en parte de la Escritura y dejáis de creer en otra parte? ¿Qué merecen quienes de vosotros tal hacen, sino la ignominia en la vida de acá y ser enviados al castigo más duro el día de la Resurrección? Alá está atento a lo que hacéis” (sura de la vaca: 85 – 86).

Otro punto importante y estrechamente ligado con el anterior, lo encontramos en el mismo testimonio de fe. Como es sabido, cuando una persona acepta el din del Islam, debe declarar públicamente su sumisión a Alá y a Su voluntad, proclamando un testimonio de fe que reza: “No hay más divinidad que Alá y Mujámmad es el Enviado de Alá”. Estas dos frases encierran y comprenden la esencia del mensaje del Islam. Cuando declaramos nuestra fe y decimos: “No hay más divinidad que Alá”, a la vez que ratificamos el mensaje que el Profeta trajo consigo y predicó: el Islam, del mismo modo ratificamos de manera intrínseca la profecía de Mujámmad y su papel como transmisor y predicador del mensaje divino.


2- Argumentos del Sagrado Corán


El Sagrado Corán, como fuente primera e indiscutible de todo cuanto cree y practica el musulmán, nos enseña, que no sólo éste es el único fundamento del Islam, sino que existe otra fuente tan válida como la primera y que todo creyente debe seguir y aplicar. Esta fuente no es otra que la tradición profética. En muchas aleyas coránicas, Alá nos ordena obedecer y seguir el ejemplo de nuestro amado Profeta, no sólo en lo referente al dogma o en su papel como transmisor de la palabra de Alá, sino en todo aquello que salga de su boca relacionado con la legislación islámica, pues aquello que dice, no es sino la Verdad revelada de Su Señor, como guía y amonestación para los hombres. Dice Alá en el Sagrado Corán: “¡Y no habla (el Profeta) por propia iniciativa! * No es sino una revelación que se le hace” (sura de de la estrella: 3 – 4).

Dice el imán al-Qurtubiy (1) en su famosa explicación del Corán, sobre esta aleya: “Esta aleya en sí misma, es una prueba más del valor de la tradición profética y su posición respecto a la legislación, pues la tradición profética es también de naturaleza divina como lo es el Sagrado Corán”.

Además de ser la tradición profética parte de la revelación coránica, Alá nos ha ordenado obedecer al Profeta en todo, hasta el punto que Alá ha equiparado la obediencia al Enviado con la obediencia a Alá. Dice Alá en el Sagrado Corán:

- “Quien obedece al Enviado, obedece a Alá” (sura de de las mujeres: 80).
- “¡Oh creyentes! Obedeced a Alá y a Su enviado y a quienes tiene autoridad entre vosotros, si es que creéis en Alá y en el día del Juicio” (sura de las mujeres: 59).
- “Aquello que os de el Profeta aceptadlo, y si os prohibe algo, absteneos” (sura de la reunión: 7).
- “Di (¡Oh Profeta!): si amáis a Alá, seguidme pues y Alá os amará y perdonará vuestros pecados; Alá es Indulgente, Clemente. * Di (también): ¡Obedeced a Alá y al Enviado! Si no hacen caso… Alá no ama a los que niegan la Verdad” (sura de la familia de Imrán: 31 – 32).

Los exegetas del Corán han comentado, que el obedecer a Alá es seguir y aplicar el Sagrado Corán y, el obedecer al Profeta, es seguirle y aplicar su tradición. Dice Alá en otras aleyas:

- “Alá hizo descender sobre ti el Libro (el Corán) y la sabiduría (hikmah)” (sura de las mujeres: 113).
- “Él (Alá) es Quien ha enviado a los iletrados (árabes que no conocían la revelación) un profeta salido de entre ellos, que les recita Sus aleyas y les purifica, les enseña el Libro y la sabiduría (hikmah)” (sura de el viernes: 2).

En estas dos últimas aleyas, la palabra sabiduría (hikmah), hace referencia a la tradición profética. Pues el Libro al que se hace referencia es el Sagrado Corán y la sabiduría (hikmah) o buen hacer, es la tradición profética, pues es ésta la que nos ayuda muchas veces a comprender y aplicar lo que Alá ha revelado en Su Sagrado Libro.

arconte
15/04/2010, 19:24
3- Argumentos de la tradición profética

Si decimos que la tradición profética es la segunda fuente de la legislación islámica, ello es debido a que existe fundamento que lo demuestra. Anteriormente hemos citado las pruebas coránicas relativas a este tema. Ahora, aplicando la palabra de Alá en obedecer y escuchar al Profeta, encontramos muchos relatos proféticos donde queda demostrado el valor legislativo de la tradición profética y, por lo tanto, la obligación del musulmán de seguirla y aplicarla.

Dijo el profeta Mujámmad: “Quien me obedezca, es como si hubiera obedecido a Alá; y quien me desobedezca es como si hubiera desobedecido a Alá” (2). Y dijo también en el sermón de la despedida: “Mientras sigáis aferrados a dos cosas que os he dejado, nunca os extraviaréis: el Libro de Alá (el Corán) y la tradición de Su Profeta” (3). También dijo: “Se me dio el Corán y algo similar a él (la tradición profética) (4) . Como también dijo: “Seguid mi tradición (sun-nah) y la tradición de los califas bien guiados. Aferraos a ella y morderla con los dientes” (5).

El Profeta solía mandar de entre sus compañeros, gente que tenía conocimientos suficientes sobre el Islam, a ciertas tribus o pueblos que habían aceptado el Islam como religión y que necesitaban de alguien que les enseñara el nuevo din. Entre las personas que el Profeta mandó a distintos puntos de Arabia, donde tribus o pueblos habían aceptado el Islam, encontramos a Mu´aaz Ibn al-Yamaan cuando el Profeta lo envió con otros compañeros al Yemen para enseñar a la gente de allí. El profeta Mujámmad le preguntó: “Si has de tomar algún dictamen ¿con que lo harás? Mu´aaz dijo: con el Sagrado Corán. El Profeta le preguntó: “¿Y si no encuentras nada en el Sagrado Corán? Mu´aaz dijo: “Lo haré con la tradición del Mensajero de Alá”. ¿Y si no lo encuentras en la tradición nada? Mu´aaz le dijo: “Me esforzaré en encontrar el mejor dictamen que satisfaga a Alá”. El Profeta dijo entonces: “Alabado sea Alá, que a iluminado al enviado del Enviado de Alá” (6).


4- Argumento del consenso de los compañeros del Profeta


Otro punto importante es, el que muchas veces los compañeros del Profeta acudían a éste para preguntarle sobre asuntos relacionados con su din o con su vida mundanal. Cuando esto ocurría, en la mayoría de las ocasiones el profeta Mujámmad no les indicaba que miraran en el Sagrado Corán o que esperaran la revelación (cosa que ocurrió en algunas ocasiones), sino que él mismo respondía y daba un dictamen o una respuesta.

Los distintos casos que se daban, exigían que el Profeta actuara en cada uno de ellos conforme a las circunstancias que envolvían a cada situación en concreto. Pues el Profeta actuaba a veces – según la naturaleza del caso – como legislador, otras como juez, otras como muftí (7), otras como persona normal donde daba su opinión. Pero eso si, nunca absolutamente nunca, el Profeta Mujámmad en el caso en que diera su opinión o actuara en alguna ocasión como persona que era y se equivocara, Alá siempre estaba ahí para rectificar al Profeta, para que nadie pudiera así tachar la profecía del Enviado de Alá. Un estudio exhaustivo y concreto de los relatos coránicos y de sus circunstancias, nos ayudan a describir y a comprender, cuál era el papel del Profeta en cada una de las situaciones en las que se le era preguntado sobre ciertos asuntos. Ello es también una prueba evidente sobre el valor legislativo de la tradición profética, ya que si dicho valor sólo lo tuviera el Sagrado Corán, el Profeta les hubiera ordenado que esperaran la revelación de Alá.

Dentro de las fuentes legislativas y en la metodología utilizada por los alfaquíes a la hora de dictar leyes, encontramos un tecnicismo denominado: el consenso de los compañeros del Profeta. Tras la muerte del Profeta, los compañeros de éste se encontraron a veces en la situación de resolver algunas situaciones concretas de diverso índole. Cuando ello ocurría, buscaban la solución en el Sagrado Corán y, cuando no encontraban nada en él, preguntaban a la gente si sabían algún relato profético (hadiz) que diera respuesta a aquella situación que se diera. Esto en si mismo es un argumento fehaciente de la validez de la tradición profética en su papel legislativo, ya que los compañeros del Profeta fueron quienes mejor entendieron el Islam en todas sus facetas. Así, sabían que tras el Libro de Alá la fuente de donde se deben extraer dictámenes o conclusiones de algún tipo, debe ser la tradición profética. Así lo hicieron y así se siguió haciendo, y pasó a ser parte de la metodología y los fundamentos del derecho islámico.

arconte
15/04/2010, 19:25
Algunos dichos de compañeros del Profeta

referentes al valor legislativo de la tradición profética.

Un ejemplo claro de cómo los compañeros del Profeta entendieron perfectamente el Islam y, sobre todo, del papel de la tradición profética respecto a su valor legislativo, lo encontramos en una carta que ´Umar Ibn al-Jat-taab – segundo califa del Islam – envió a uno de sus emires que actuaba como juez. ´Umar le dijo en la carta: “Siempre has de buscar la respuesta en el Libro de Alá, y si no das con la respuesta en Su Libro,, búscala en la tradición del Enviado de Alá”.

Dijo Ibn Mas´uud: “Cuando que tengáis que tomar algún dictamen, darlo con el Libro de Alá, y si no es así, dictaminar con la tradición del Mensajero de Alá”.

Es en la vida y obra de los mismo compañeros del Profeta, donde encontramos su buena comprensión y puesta en práctica del Islam y de sus enseñanzas. Entre los bellos ejemplos que podemos citar, encontramos un dicho de un compañero del Profeta el cual dijo: “Enseñábamos a nuestros hijos la tradición profética, del mismo modo que les enseñábamos el Sagrado Corán”. En un relato, un compañero del Profeta, Abu Musa al-Ash´ariy le preguntaron: ¡Oh Abu Musa! ¿No te sientes complacido por haber sido de los compañeros del Profeta, haber emigrado junto a él de la Meca a Medina, haber luchado por el Islam y haber aprendido todo junto al Profeta y haberlo practicado? Abu Musa respondió: “lo que verdaderamente me satisface tras la muerte del Profeta, fue el combatir por el Islam, hacer los azalás, ayunar y venir a gente ignorante respecto al Islam y enseñarles el Sagrado Corán y la tradición de Su Profeta” (8).


5- Argumentos de la razón


Aunque pueda parecer extraño, nuestros sabios desde épocas primeras, cuando argumentaban algún tema en concreto para defender o refutar alguna idea, siempre se basaban en las fuentes consensuadas del Islam, como en otras fuentes y recursos de la metodología del derecho islámico y, por raro que parezca, entre dichos recursos utilizados, encontramos la razón. Y ello, es consecuencia a que el mensaje coránico o el Islam, en nada se oponen a la razón, sino que la estimula y la espolea para que sea ejercitada. Por ello, una de las causas por las que Alá no explicó absolutamente todo en Su revelación, era para que el musulmán utilizara su intelecto y su razón a lo largo de su existencia y, así, dar respuestas concretas en momentos y lugares determinados. Eso sí, siempre bajo los fundamentos y bases de las enseñanzas del Islam, y teniendo siempre en cuenta y sin dejar de lado, los objetivos y finalidades de la jurisprudencia islámica.

En lo exclusivamente relacionado con el valor legislativo de la tradición profética, de entre los argumentos que se suelen utilizar para defender dicho valor, lo encontramos en los siguientes casos:

Primero, y como es sabido, no todo cuanto surgió, surja o pudiera surgir en un futuro cercano o lejano, está registrado en el Sagrado Corán. Es más, lo que el Sagrado Corán comprende, son una serie de valores, principios, reglas, preceptos generales, y que a partir de ellos – junto con la tradición profética como veremos – se extraen leyes y dictámenes específicos. Aún así, claro está, es imposible que la revelación divina – con el Sagrado Corán y la tradición profética – comprenda en textos, por extensos que sean, todo lo que le pueda avenir al musulmán o al conjunto de la comunidad musulmana, desde el principio del mensaje islámico hasta el día del Juicio.

Además de que el Enviado de Alá nuca habló por iniciativa propia, tal y como lo hemos citado anteriormente en una aleya coránica, aparte de que el Profeta fuera encargado de transmitir el Sagrado Corán, también se le encargó de aclarar muchos puntos legislativos que únicamente están citados en el Sagrado Corán de forma genérica. Por eso, una prueba más sobre el valor legislativo de la tradición profética, se encuentra en que ésta, explica y detalla muchos conceptos y órdenes genéricas contenidas en el Sagrado Corán, y que dichas órdenes están necesitadas de una complementación para que el mensaje coránico sea comprendido. Dice Alá respecto al papel que el Enviado de Alá desempeña: “A ti (¡oh Profeta!) también te hemos revelado la Amonestación, para que expliques a los hombres lo que se les ha revelado. Quizás, así, reflexionen” (sura de las abejas: 44). Es decir, te hemos revelado el Corán, para que bajo tu autoridad y en bajo tu condición de Profeta y Transmisor, detalles y expliques el mensaje coránico a la gente, pues sin tus explicaciones y aclaraciones el Corán no podría ser comprendido. Hasta uno de los grandes sabios del Islam, el imán al-´ausaa´iy (9) llegó a decir: “El Sagrado Corán está más necesitado de la tradición profética, que ésta lo está respecto al Sagrado Corán”.

Además, sin profundizar ni tener una gran base de estudios o conocimientos de los textos del Islam, nos damos cuenta en seguida, que el valor legislativo de la tradición profética es algo que salta a la vista, como también, es algo natural y lógico. Ya que el mismo Corán – palabra de Alá – nos ordena el realizar un cierto número de cosas, que no vienen detalladas. Y fue el Mensajero de Alá, desempañando su papel de transmisor del mensaje y comentador del mismo, quien nos enseñó a aplicar dichas peticiones divinas genéricas. Un ejemplo clarísimo de ello, lo encontramos en el azalá. Alá nos ordenó en Su Libro el realizarlo, pero no explicó en el Corán cuántas veces debíamos hacerlo, de que manera, en que tiempos, etc. Todo ello ha venido detallado y expuesto en la tradición profética, ya fuera por propia boca del Profeta mismo, a través de sus actos – transmitidos por sus mismos compañeros cuando estos observaban como éste llevaba a cabo alguna cosa en concreto, o a través también, de las distintas aprobaciones que hizo el Profeta en ciertos asuntos, ya fuera diciéndolo o realizando algún acto que se entendiera del mismo su beneplácito o su desaprobación. Es más, en lo relacionado al azalá, el Profeta ordenó a sus compañeros lo siguiente: “Realizad el azalá tal como me veáis realizarla” (10) .
Por eso, el azalá, aún siendo el segundo pilar de la fe islámica, más del noventa por ciento de lo que conocemos y sabemos sobre como aplicarlo y realizarlo, nos ha venido transmitido a través de la tradición y no por el Sagrado Corán. Y lo mismo ocurre con el azaque, con la peregrinación, el ayuno y muchos otros actos de servidumbre que existen en el Islam.

arconte
15/04/2010, 19:31
Mentiras capciosas sobre el valor legislativo

de la tradición profética y la refutación de las mismas

A pesar de los innumerables argumentos que demuestran de forma fehaciente la validez de la tradición profética como fuente legislativa – entre otras cosas-, encontramos ciertas sectas y facciones dentro de los musulmanes – aunque mínimas – que niegan dicha validez. De entre las mentiras capciosas que dicha gente utiliza para desacreditar dicho valor a la tradición profética, encontramos las siguientes:

Un relato profético apócrifo o inventado, donde supuestamente el profeta Mujámmad dijo: “Aquello que os llegue de mí, ponedlo bajo examen del Sagrado Corán; si aquello va de acuerdo al Corán, entonces yo lo dije; y si va en contra de él, entonces yo no lo dije. ¡¿Cómo voy a decir algo contrario al Corán, siendo que Alá me guió con él”. Este hadiz, tal y como han dichos los ulemas del relato profético, no tiene ningún tipo de validez, es más, fue inventado.

Argumentan también con la aleya que dice: “No hemos descuidado nada en la Escritura” (sura de los rebaños: 38), es decir, no hay nada descuidado en el Corán y, por lo tanto, no hace falta que tomemos referencia de nada, pues el hacerlo contradiría el Sagrado Corán. Sin embargo, este argumento es también débil, pues el significado de esta aleya, es que Alá no ha descuidado de mencionar nada que el hombre deba conocer, como la unicidad de Alá, sus atributos, lo oculto, los códigos de la legislación, la creación, etc., pues una de las características de la legislación islámica es su globalidad, es decir, que no hay campo en la vida – ya sea esta mundanal o ultraterrena –, que no haya sido aludido en el Sagrado Corán.

Dicen también: Alá dice en Su Sagrado Libro: “Te hemos revelado la Escritura como aclaración de todo” (sura de las abejas: 89). Así, todo está aclarado en el Corán y por lo tanto, no necesitamos que nada ni nadie aclare lo que ya está aclarado por Alá en Su Libro. Este también es otro argumento muy flojo, pues muchas cosas que Alá nos ordena en el Corán – como antes hemos citado –, no las ha aclarado en el mismo, sino que lo ha hecho a través de Su Profeta. Un bonito y claro ejemplo de cómo se aludió a esto mismo incluso en tiempos del Profeta, lo encontramos en un relato de éste donde dice: “¿Acaso no tiene el mismo valor, aquello que el Enviado de Alá ha declarado ilícito como aquello que ha declarado ilícito Alá?” (11). Y en una ocasión, uno de los compañeros del Profeta, Ibn Mas´uud, dijo: “Alá ha maldecido a las que tatúan y a las que se tatúan; a las que se depilan el pelo de las cejas y a las que se afilan los dientes para embellecerse”. Una mujer se le acercó a él y le dijo: ¡Ibn Mas´uud! He oído que maldices a tal y tal persona. Éste respondió: No se porqué no he de maldecir quien fue maldecido por el Profeta, además de estar en el Sagrado Corán. La mujer le dijo: He leído el Corán de principio a fin, y no he encontrado nada de lo que dices. Ibn Mas´uud le respondió: Si verdaderamente lo hubieras leído, lo habrías encontrado. ¿Acaso no has leído la aleya que dice: “Si el Enviado os da algo, aceptadlo. Y si os prohíbe algo, absteneos” (sura de la reunión: 7).

También dicen: el Sagrado Corán está a salvo de toda alteración, pues Alá se ha encargado de guardarlo y conservarlo intacto. En cambio con el hadiz no ocurre lo mismo, pues hay hadices correctos y no correctos. Por eso, lo mejor es dejarlos a un lado y aferrarse a aquello en lo que no existe duda alguna, o sea, en el Sagrado Corán. Sin embargo este argumento es muy débil, pues aquellos mismos que nos transmitieron el Sagrado Corán – comenzando con los Compañeros del Profeta, Seguidores, Seguidores de los Seguidores, etc. –, fueron los mismos que nos transmitieron la tradición profética. Lo que debe ser aclarado – para que nadie pueda tomar falsas conclusiones –, es lo referente a los parámetros impuestos por los ulemas del hadiz, en lo concerniente a la aceptación y apelación de las cadenas de transmisión de los relatos proféticos. Dichos parámetros han sido utilizados por los ulemas, tanto a la hora de examinar las cadenas de transmisión de los relatos proféticos, como aquellas cadenas de transmisión con las que el Sagrado Corán fue pasando de una generación a otra.

Además, hay un punto importantísimo que debemos citar, y es que nosotros, como musulmanes ortodoxos – si se permite la expresión – tenemos un término concreto con el que somos conocidos y con el que nos diferenciamos del resto de sectas y facciones extraviadas que han surgido a lo largo de la historia del Islam. Este término es conocido por el de: la gente de la tradición profética y la comunidad. El mismo término en sí es tan explícito y tan claro, que no deja lugar a dudas de la importancia que la tradición profética tiene para los musulmanes bien guiados. Como también, siempre que leemos las obras de nuestros grandes ulemas y eruditos – sean la ciencia que traten – siempre hacen referencia al Sagrado Corán y a la tradición profética cuando han necesitado ratificar o criticar algún tema en concreto.


CONCLUSIÓN


Y al haq leete este ultimo.

Que el musulmán esté obligado a seguir y aplicar el Sagrado Corán y la tradición profética, es algo que nadie pone en duda, es más, ello mismo forma parte del dogma y la creencia de todo muslim. Sin embargo, eso no significa que pueda abrir el Corán o una recopilación de hadices y los interprete según su entendimiento o parecer. Primero, porque el mismo acto en sí es ilícito. Y segundo, que el significado de seguir y aplicar el Corán o la tradición, tiene un valor genérico y, por ello, no es debido y no es correcto, el que alguien no preparado intente aplicar algo recogido en los textos divinos bajo su comprensión. Lo que todo musulmán debe hacer es acudir a la persona que haya realizado unos estudios en el Islam y con ellos, estar preparado para enseñar y divulgar el mensaje del Islam.

La tradición profética es tras el Sagrado Corán, la segunda fuente de la legislación islámica, y utilizando una expresión muy conocida en la historia de España, podríamos decir: tanto monta, monta tanto, la tradición del Profeta como el Libro Sagrado.



(1) Se trata del imán al Muhammad Ibn Ahmad Ibn Aby Bakr Ibn Fary al-Ansaariy al-Qurtubiy, exegeta y narrador del hadiz, nacido en Córdoba. Murió en el año 671 de la Hégira - 1272 de la era vulgar.

(2) Relato transmitido por al-Bujaariy, Muslim y otros.

(3) Relato narrado por el imán Malik Ibn Anas en su libro al-Muwat-ta.

(4) Relato transmitido por Abu Daud y at-Tirmidiy.

(5) Hadiz recogido por Ahmad, at-Tirmidiy y otros narradores.

(6) Hadiz transmitido por Abu Daud, at-Tirmidiy y otros.

(7) Muftí, es una palabra española de origen árabe que significa: jurisconsulto musulmán con autoridad pública, cuyas decisiones son consideradas como leyes.

(8) Relato transmitido por al-Haakim en su libro de historia.

(9) Se trata del imán Se trata del imán ´Abdarrahmaan Ibn ´Umar Ibn Muhammad Abu ´Umar al-´Ausaa´iy. Nació en el pueblo de Ausaa´, cerca de Damasco (Siria). Su escuela jurídica, fue la primera que se implantó en Alandalus antes de la escuela del imán Malik. Al-´Ausaa´iy murió en el año 150 de la Hégira, 767 de la era vulgar.

(10) Hadiz transmitido por al-Bujaariy y otros narradores.

(11) Relato recogido por Abu Daud y at-Tirmidiy.