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abdal-lah
05/02/2010, 10:19
Musulmanes y la Acción politica:



Islam y movimiento altermundista


El autor plantea la necesidad de recuperar el mensaje revolucionario lanzado por el Profeta Muhammad hace catorce siglos, contra las oligarquías de su tiempo

- Autor: Abdennur Prado.

Genealogía del islam reaccionario

La necesidad de una teología islámica de la liberación aparece para muchos como una conclusión lógica del resultado de las vicisitudes sufridas por las comunidades musulmanas en el último siglo y la situación geopolítica internacional a principios del siglo XXI. Para comprender esta necesidad, hay que remontarse a la época de la Guerra Fría, cuando las potencias occidentales se aliaron con las corrientes más conservadoras del mundo islámico para evitar el encuentro entre los movimientos islamistas y la izquierda internacional. Una alianza que todavía ejerce un poder asfixiante sobre las poblaciones musulmanas.
Todo nos remite al tema clave de la globalización corporativa, y al papel que juegan en ella los países de la OPEP. Asistimos a la colaboración que los sectores reaccionarios del mundo islámico con la globalización corporativa, hasta el punto de que hoy en día constituyen uno de los pilares de la misma. Tariq Ramadan se ha referido a esta alianza del siguiente modo:

• “El conjunto del mundo islámico está bajo la tutela de la economía del mercado. Los países más aparentemente islámicos desde el punto de vista de las leyes y el gobierno, a ejemplo de Arabia Saudi o de las petromonarquías, son los más integrados económicamente al sistema neoliberal fundado sobre la especulación y sumergido en las transacciones con intereses (en referencia a la usura).”

Ya hace dos décadas, la economista Susan George puso de manifiesto el papel que la OPEP ha jugado desde los años 70 del siglo pasado en el aumento de las desigualdades Norte/Sur. Susan George comenta:

• “Los países productores de petróleo se comportaron como verdaderos capitalistas, esperando hacer mucho dinero confiando en profesionales de Nueva York o de Londres. De este modo, perdieron una ocasión histórica y abrieron la puerta al formidable golpe minuciosamente elaborado por países que ya eran ricos. La deuda, generada por los gobiernos occidentales, los bancos y sus agentes, tal como el FMI, ha debilitado aún más los países del sur (comprendiendo a los países miembros de la OPEP); les ha puesto en una situación mas desfavorable que antes de la gran época de los préstamos, y ha abierto la puerta a una verdadera recolonización”.

Algunos países tienen una cuantiosa deuda externa, incluidos algunos de los autoproclamados como “Estados islámicos”, pretendidamente regidos por la Sharia. Arabia Saudí (47,390 2006 millones US$), Pakistán (42,380 2006), Sudán (29,690 2006 est.), o Irán (14,800 2006 est.). Alguien debería recordar a sus ulama, grandes mufties y otros sabios gubernamentales que la usura está prohibida en el islam… ¿Por qué Arabia Saudí, uno de los grandes productores de petróleo, tiene deuda externa, cuando miles de miembros de la familia Saud tienen asignada una cantidad mensual vitalicia solo por ser de la familia? Casi toda esta deuda ha sido gastada en armas, compradas a sus amos. No nos engañemos: estos países son solo “islámicos” en aquellos aspectos que interesen al Estado, especialmente en todo lo referente al control social.

La obsesión por la religión entendida como una moral extrema, un puritanismo sofocante obsesionado con el honor y la sexualidad, es un medio para alienar a las poblaciones musulmanas, actúa como un velo que impide analizar las causas reales de las injusticias sociales que padecen, y presenta a los culpables de estas injusticias como garantes de la identidad y del honor nacional. Asistimos a una forma extrema de oscurantismo, de mano de los ulemas reaccionarios, que ocupan lugares prominentes por su significación en la historia del islam, como son la Universidad de al-Azhar o las Mezquitas de Meka y de Medina. Una visión oscurantista del islam que coarta cualquier posibilidad de pensamiento crítico entre los creyentes, condenando a sus sociedades a permanecer en el atraso y la ignorancia. Si la religión se redujese a esto, sin duda podríamos suscribir la frase de Marx, según el cual la religión es el opio del pueblo. Por suerte, la religión es mucho más que esto, o es más bien otra cosa, un potencial que puede ser puesto al servicio de la liberación del ser humano, insha Al-lâh.

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abdal-lah
05/02/2010, 10:21
En este punto hay que situar el discurso anti-comunista promovido por determinadas instituciones musulmanas, desde el mundo árabe hasta el sudeste asiático. Nos situamos en la época de guerra fría, cuando el comunismo es el mal absoluto que ahora representa el islamismo.

Un buen ejemplo de la vinculación entre islam, anti-comunismo, dictaduras laicas e intereses occidentales se produce en el momento de la llamada infitah (apertura), promovida en Egipto por Sadat en los años 70 del siglo pasado, con el objeto de liberalizar la economía (tras la etapa del “socialismo árabe”, declarada superada). Sindicatos y asociaciones de izquierdas se oponen a las políticas de privatización y de apertura a inversiones extranjeras, pero éstas reciben el apoyo de los ulemas de al-Azhar y de los Hermanos Musulmanes. Sadat apoya las yamaat (asambleas) islámicas en las universidades, para debilitar las organizaciones estudiantiles de izquierdas, uno de los focos principales de la oposición.

Es en este contexto donde debemos situar la aparición del anti-comunismo de los ulemas oficiales. Retorno a la religiosidad y liberalismo van unidos. Los sucesivos Sheijs de al-Azhar emiten fatuas anti-comunistas. El Sheij Muhammad Fahham lanza una diatriba contra los estudiantes que se manifiestan en contra del gobierno, los llama impíos y les conmina a comportarse religiosamente.

El Sheij Abel Halim Mahmud afirma que “el sionismo es la madre del comunismo”. El imam Shaltut, afirma que “el comunismo es kufur. El comunista que desgrana su rosario no dice ‘Al-lâhu Akbar’ sino ‘Marx es grande’.” Hasanayan Muhammad Majluf, mufti de la República, propone que los comunistas sean considerados como apóstatas del islam, en una época en la cual esto podía acarrear graves prejuicios .

En Indonesia, las dos más grandes organizaciones islámicas del país (el Nahdlatul Ulama y la Muhammadiya, con varios millones de militantes) se implican de manera decidida en la lucha anti-comunista. Durante los años 1965-1966, Suharto desatará una oleada de matanzas que acabarán con la vida de más de un millón de comunistas. Según ha relatado Noam Chomsky, agentes norteamericanos entregaban listas de comunistas o de simpatizantes a las autoridades locales, que realizaban una caza humana despiadada, con el apoyo de.

La Muhammadiya declarará el yihad en contra del Gestapu (el Partido Comunista de Indonesia). Resulta triste constatar la implicación de las dos organizaciones islámicas más importantes del país en uno de los sucesos más trágicos del siglo XX, que llevó a la muerte de más de un millón de personas por el mero hecho de ser militantes comunistas.

Pero esta alianza no es cosa del pasado. Actualmente, algunos países de población musulmana están en los primeros puestos en cuanto a renta per cápita en el mundo: Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Brunei, Bahrein, Omán y Arabia Saudita, países que desarrollan sus economías bajo la protección militar norteamericana.

Pero esta posición privilegiada no se manifiesta apenas en forma de cooperación al desarrollo respecto a otros países musulmanes. Hay que recordar las numerosas situaciones en las cuales los musulmanes viven en una situación dramática. Cientos de miles de ellos hacinados en campos de refugiados: saharauis en el desierto argelino, sudaneses en Darfur, rohingya en Bangla Desh y en Tailandia.

Otras situaciones no son menos dramáticas, como las de Chechenia, de Etiopía o de Somalia. Estas situaciones de extrema pobreza coexisten con el despilfarro. Como contraste, cabe mencionar los proyectos faraónicos (en el sentido coránico del término) llevados a cabo por las dinastías petro-millonarias del Golfo Pérsico, como los proyectos de construcción en Dubai de grandes hoteles ultra lujosos ganando terreno al mar, en las cuales se pueden encontrar incluso pistas de esquí.

No existe (que nosotros sepamos) una verdadera ayuda al desarrollo organizada desde países musulmanes ricos hacia el tercer mundo. Existe ayuda humanitaria a gran escala, y centenares de organizaciones que se dedican a paliar necesidades inmediatas, pero no un proyecto global que ayude a las comunidades necesitadas a generar sus propios mecanismos de supervivencia en el futuro.

En este punto hay que lamentar la forma en la que Arabia Saudí malgasta el dinero del petróleo, financiando grandes universidades y centenares de madrasas a través de las cuales se adoctrina a poblaciones foráneas, creando una fractura en todos los países musulmanes entre el islam tradicional y el wahabismo. La única preocupación de Arabia Saudí en todas las tragedias humanas mencionadas es la de utilizarlas para infiltrarse e imponer su concepción rigorista del islam aniquilando las tradiciones locales, siempre en nombre de la pureza religiosa, siempre al servicio del imperialismo.

Arabia Saudí se ha ganado a pulso en odio de la inmensa mayoría de musulmanes del planeta, tanto por su política de difusión del wahabismo, como por su apoyo a la dominación norteamericana, como por el desprecio mostrado hacia el sufrimiento de los musulmanes a lo largo del planeta.

El wahabismo no es una interpretación ortodoxa del islam sino un movimiento reformista, nacido en la Arabia del siglo XVII d.C. Más adelante, la palabra reformista ha tomado el sentido de abandono de una concepción orgánica de la comunidad en función de estructuras de poder nacidas con la industrialización. Un estado como el de Arabia Saudí representa el abandono de la tradición por intereses económicos, y fue escogido por los británicos porque se ajustaba a los planes de explotación de los recursos naturales diseñado para Oriente Medio.

Su aspecto exterior les da una apariencia islámica, mientras que su carácter modernista les facilita la labor de gobernar a gusto de sus amos. Mediante la llamada “apertura de la puerta del iÿtihâd” (esfuerzo interpretativo en jurisprudencia), los ulemas al servicio del Estado se permiten lanzar fatwas para justificar todo aquello que al gobierno le interesa: la presencia de bases americanas en Arabia, o la licitud del asesinato político, el tráfico de drogas. En el plano de la política internacional, el wahabismo trata de hacer pasar el islam como una pieza de la economía de mercado, colaborando en todo con el Fondo Monetario Internacional.

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abdal-lah
05/02/2010, 10:23
Arabia Saudí: un país que comercia en armamento pero se llama a si mismo islámico porque corta la mano al niño que roba una manzana, donde los gobernantes viven rodeados de un lujo extravagante mientras la deuda externa alcanza cifras astronómicas... Pero el Profeta Muhammad (saws.) dijo: “Aquel que trasiega con lo que tiene, a ése es a quien Al-lâh provee; y aquel que acapara bienes y los acumula, a ése es a quien Al-lâh maldice y aparta de su lado”.

Lo que han hecho en las ciudades de Meka y Medina no deja lugar a dudas. Donde hace unos años estaban las tumbas de los compañeros del Profeta (saws) ahora se agolpan concesionarios de la Mercedes o la Crysler. En lugares asociados a la misión profética de Muhámmad (saws) ahora hay hoteles de cinco estrellas regentados por compañías extranjeras. La destrucción del patrimonio, de la memoria colectiva de los musulmanes, forma parte de la política de los Bani Saud desde sus comienzos. Es el mismo desarraigo que se está produciendo a gran escala, operado desde dentro del islam, desde su mismo centro geográfico.

Esta es la entrada del islam en la sociedad del espectáculo: el wahabismo representa la occidentalización del islam, el abandono de la tradición para hallar su semejanza con esa cultura de la representación y de la imagen. Cultura de la imagen: la aceptación de las imágenes de las diferentes tradiciones, pero no sus contenidos. Estamos en un mundo donde la idea de tradición quiere ser reducida a la de folclore. Esto es lo que ofrece el wahabismo: no el islam sino solo su apariencia, no la verdad sino una imagen estereotipada.

En esta cultura de la imagen están empeñados los “representantes de Dios en la tierra” de todas las religiones, como los publicitarios, los economistas del Nuevo Orden Mundial, los fabricantes de noticias. Arabia Saudí, como cuna del islam, juega el papel perfecto para la política de los poderes de occidente, una política que no puede sino acabar con el sacrificio de la imagen que ellos mismos han creado. La definición concisa de Tariq Ramadan refleja una opinión mayoritaria:

• "Arabia Saudí: la encrucijada de todas las mentiras y todas las hipocresías. Primero, de occidente, cuyos gobiernos, aunque saben del horror de la dictadura, del esclavismo reaccionario y de la corrupción, se callan por razones económicas. Después, de Oriente y de demasiados musulmanes, que, a causa del maná financiero, responden con el silencio a la traición más manifiesta y más odiosa a los principios del islam.

Actualmente asistimos a nuevos episodios de esta colaboración, nunca revocada. La contrarreforma agraria llevada a cabo en 1999 por Mubarak, que implicó la recuperación de los arrendamientos agrícolas por el capital, recibió el apoyo de la Yamaat Islámica y los Hermanos Musulmanes en nombre de la sharia y del derecho a la propiedad.

Todavía se puede encontrar en la web del también egipcio Yusuf Qaradawi una fatwa en la cual afirma que es incompatible ser comunista y musulmán (la fatwa responde a una mujer que le pregunta si se puede casar “con un musulmán comunista”: la respuesta es negativa, es haram casarse con un comunista, pues los comunistas son poco menos que diabólicos que no creen en nada… a pesar de que en su pregunta la mujer deja bien claro que el hombre en cuestión es musulmán).

El propio Qaradawi que se sienta a la derecha del Emir de Qatar mientras las tropas norteamericanas se preparan para invadir Iraq, desde inmensas bases cedidas por el emirato, un país en el cual los inmigrantes egipcios (entre otros) viven en situación de semi-esclavitud… Todo esto justifica sin duda el rechazo de las izquierdas a la hora de colaborar con los movimientos islamistas, y pone en evidencia las estrechas relaciones entre fundamentalismo religioso y neoliberalismo. Citamos a Samir Amin:


• "En el terreno de las cuestiones sociales de verdad, el islam político se alinea en el campo del capitalismo dependiente y el imperialismo dominante. Defiende el principio del carácter sagrado de la propiedad y legitima la desigualdad y los requisitos de la reproducción capitalista. El apoyo prestado por los Hermanos Musulmanes en el Parlamento egipcio a las recientes leyes reaccionarias que refuerzan los derechos de los propietarios en detrimento de los arrendatarios rurales (la mayoría del pequeño campesinado) no es más que un caso entre cientos. No hay ejemplo siquiera de una sola ley reaccionaria promovida en cualquier Estado musulmán a la que los movimientos islamistas se hayan opuesto… Es fácil entender, por tanto, que el islam político haya contado siempre en sus filas con la clase dominante de Arabia Saudí y Pakistán. Las burguesías compradoras locales, los nuevos ricos, beneficiarios de la actual globalización imperialista, apoyan generosamente al islam político. Y éste ha renunciado a una perspectiva antiimperialista y la ha reemplazado por una postura “antioccidental” (casi “anticristiana”) que evidentemente sólo lleva a las sociedades afectadas a un callejón sin salida y no constituye por tanto un obstáculo al despliegue del control imperialista sobre el sistema mundial. La historia de los Hermanos Musulmanes es bien conocida. La Hermandad la crearon los británicos y la monarquía en la década de 1920 a fin de cerrar el paso al Wafd, secular y democrático. Su regreso en masa de su refugio saudí tras la muerte de Nasser, organizado por la CIA y Sadat, es también bien conocido. Todos estamos familiarizados con la historia de los talibán, formados por la CIA en Pakistán para luchar contra los “comunistas” que habían abierto escuelas para todos, chicos y chicas. También es de sobra sabido que Israel apoyó a Hamás en un principio como forma de debilitar las corrientes seculares y democráticas de la resistencia palestina. El islam político habría tenido muchas más dificultades para moverse fuera de las fronteras de Arabia Saudí y Pakistán sin el potente apoyo continuado y resuelto de los Estados Unidos. La sociedad de Arabia Saudí no había comenzado siquiera a moverse más allá de sus límites tradicionales cuando se descubrió petróleo bajo su suelo. Se concluyó entre las dos partes una alianza entre el imperialismo y la clase dominante tradicional, sellada de inmediato, que dio un nuevo arriendo de vida al islam político wahabí… Resulta fácil, por tanto, comprender, la iniciativa tomada por los Estados Unidos para romper el frente unido de los estados asiáticos y africanos establecido en Bandung (1955), creando una “Conferencia Islámica” inmediatamente promovida (desde 1957) por Arabia Saudí y Pakistán. El islam político penetró en la región por estos medios. La mínima conclusión que puede extraerse es que el islam político no es el resultado espontáneo de la afirmación de las auténticas convicciones religiosas por parte de los pueblos afectados. El islam político lo erigió la acción sistemática del imperialismo, apoyada, por supuesto, por fuerzas obscurantistas reaccionarias y las clases compradoras subordinadas."


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abdal-lah
05/02/2010, 10:24
En definitiva, el islam está siendo utilizado desde el poder, en muchos casos para justificar privilegios y opresiones, y combatir a las izquierdas. Esta utilización por parte del Estado suele estar vinculada a la imposición de una visión reaccionaria del islam, centrada en las formas y en la imposición de una moral de rebaño.

Globalización corporativa y fundamentalismo religioso se alimentan uno a otro, son las dos caras del mismo fenómeno. Las medidas estructurales promovidas por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial crean las condiciones necesarias que hacen posible (incluso inevitable) el resurgir del fundamentalismo, y al final, este fundamentalismo justifica la intervención de los Estados occidentales.

Todo esto explica el apoyo occidental a la visión más reaccionaria del islam.

Pero debemos decir que el análisis de Samir Amin es en exceso maximalista: si bien es indudable que el islam político dominante (especialmente la corriente wahabi/salafi promovida desde Arabi Saudí) aparece como un aliado del imperialismo, de ello no se puede deducir que todo el islam político deba ser encajonado en dicha categoría. Existe una creciente conciencia de esta problemática dentro de los movimientos musulmanes, un problema cuya resolución pasa por construir una nueva alianza con la izquierda global y el movimiento altermundista, tal y como defenderemos en breve. No queda otro remedio que trabajar en esta dirección. Sería un error garrafal por parte de los movimientos anti-capitalistas en los países musulmanes el plantear su lucha al margen del islam, siendo el islam el eje alrededor del cual gira la vida en dichas sociedades. Combatir el islam y el capitalismo al mismo tiempo no parece razonable, y menos si nos damos cuenta de que el islam constituye hoy en día una de las pocas alternativas vivas a la globalización neoliberal.


Teología islámica de la liberación

En este punto se comprende la importancia que puede cobrar la teología islámica de la liberación (TIL) en el contexto de la lucha de los pueblos contra la globalización corporativa y el nuevo imperialismo, así como contra la hegemonía de las formas alienantes de entender el islam que aparecen vinculadas a ellas. Es decir: para romper la alianza existente entre la globalización corporativa y el fundamentalismo religioso.

Entendemos por TIL un discurso y una práctica social que pone en primer plano el mandato coránico de construir una sociedad justa e igualitaria, en la cual la dimensión espiritual del ser humano sea tenida en cuenta, en oposición tanto a las concepciones reaccionarias del islam como al neoliberalismo. Frente a la deriva de los movimientos islamistas hacia posturas ultra-conservadoras en lo político y en lo moral, la TIL surge de la recuperación del mensaje revolucionario lanzado por el Profeta Muhammad hace catorce siglos, contra las oligarquías de su tiempo.

La TIL cobra nueva fuerza en el contexto post 11-S, con las invasiones de Iraq y Afganistán, la situación de los musulmanes en Birmania y la continuación del genocidio palestino. Pero, sobre todo, la TIL surge como toma de conciencia del impacto social de la globalización corporativa. El auge del neoliberalismo y de la filosofía de libre mercado plantea una amenaza a la igualdad y a la justicia social, puesto que ambos conciben a la sociedad como un mercado que reduce al ser humano a la dimensión de productor-consumidor.

Una economía de mercado liberalizada, que no tiene consideración alguna por los asuntos sociales, ni por las culturas autóctonas ni por las preocupaciones medioambientales, no puede promover el bienestar económico y social global, ni asegurar un desarrollo sostenible. El neoliberalismo amenaza cada vez más los derechos civiles, particularmente, el derecho a la educación, al empleo remunerado, y a la salud.

Frente a esta situación, la TIL propone una reforma radical de la sharia, que sirva a los desfavorecidos. Propone la reforma de los códigos de familia musulmana, de cara a lograr la plena igualdad de las mujeres y los hombres. Propone también incorporar la cuestión de la justicia económica en los discursos contemporáneos basados en la Sharia, y centrarse en sus aspectos horizontales, las mu’amalat o transacciones sociales, antes que en los aspectos de la ‘ibada o actos de adoración. Esta reforma se inspira en la noción de la Soberanía de Al-lâh, según la cual sólo Al-lâh es nuestro Señor, y por tanto nadie puede ser amo o señor de sus semejantes.

Esta comprensión del islam conduce a cuestionar las comprensiones ritualistas y/o alienantes de la religión. Para la aplicación de estos principios, se hace necesaria la creación de sindicatos inspirados en la TIL, capaces de reivindicar los derechos de los trabajadores en contextos donde el islam es la religión de Estado, y donde todo gira en torno al islam.

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abdal-lah
05/02/2010, 10:26
La TIL defiende la implicación del islam en la política. Si se eliminasen todos los componentes éticos (religiosos) de la política, la medicina, la economía… ¿qué nos quedaría? La post-civilización occidental: un sistema de depredación generalizada del planeta tierra, que no responde a ningún criterio ético ni racional…

En los países occidentales este sistema recibe el contrapeso de la sociedad civil, gracias sobre todo a la lucha de los comunistas y de los anarquistas de los siglos XIX y XX. Pero este contrapeso no existe hoy a escala planetaria, y aún menos en el llamado tercer mundo, donde las grandes corporaciones se lanzan a una política de depredación de los recursos naturales, expoliando a los pueblos y aniquilando sus culturas, entronando a dictadores sumisos a sus intereses y financiando guerras en aquellos lugares en los cuales las sociedades se unen para hacerles frente. La TIL se presenta por tanto como un desafío al llamado “islam liberal”, que aboga por una separación estricta entre la religión y la política, un discurso complaciente con las nuevas necesidades del establishment.

Existe una política de infiltración por parte de think thanks occidentales, que promueven un discurso islámico anti-fundamentalista y de defensa de la compatibilidad entre islam y democracia, derechos humanos, etc., pero que no es crítico con las políticas promovidas por el Fondo Monetario Internacional, la Organización Mundial del Comercio y el banco Mundial. Es el llamado “islam moderado”, promovido por los gobiernos británico y norteamericano, como una ofensiva paralela a las invasiones de Irak y Afganistán.

La TIL tiene un destacado representante en el sudanés Mahmud Taha, quien en su famosa obra El segundo mensaje del Corán identificó la sociedad ideal propuesta por el Profeta Muhammad con un “socialismo democrático” (aunque el término apropiado para definir sus propuestas sería más bien comunismo). Según Taha, la consecución de este ideal de comunidad es necesaria para la realización del ser humano. En una sociedad regida por el egoísmo y la exacerbación de las pasiones, el ser humano no puede activar plenamente sus capacidades ni vivir como criatura capaz de Al-lâh. Al mismo tiempo, cree que el socialismo no puede realizarse sin tener en cuenta la dimensión espiritual del ser humano.

De ahí el fracaso del materialismo histórico y del régimen soviético, cuya concepción materialista del ser humano no se diferenciaba en el fondo de la propuesta por la sociedad capitalista. Taha incluye la perspectiva democrática, la igualdad de género, valores ecológicos…
La TIL no reniega de sus vínculos con el reformismo musulmán e incluso con los movimientos islamistas, y puede citar a Sayed Qutb o a Ali Shariarti para apoyar sus posiciones.

Entronca con el reformismo antes de que este movimiento fuera fagocitado por Arabia Saudí, y fuese puesto al servicio de los intereses de la globalización corporativa y de las políticas conservadoras. Esta vuelta a los orígenes revolucionarios de los movimientos islamistas es la propuesta de Shabbir Akhtar, en The Final Imperative: An Islamic Theology of Liberation. Se trata de un intelectual británico que se reconoce discípulo de Sayed Qutb. La TIL podría enlazar con un islamismo que haya reconocido los excesos totalitarios cometidos y promueva una apertura a la igualdad de género, los valores ecológicos y democráticos.

El pensador suizo de origen egipcio Tariq Ramadan se presenta como una figura puente, lo cual explica la violencia mediática con la cual es tratado en occidente.

Una obra reciente a tener en cuenta es Islamic Liberation Theology: Resisting the Empire, del iraní Hamid Dabashi. Las criticas a la República Islámica de Irán no lo conducen a abrazar la modernidad occidental como una panacea, sino todo lo contrario. Dabashi considera que la ideología islámica ha dejado de ser el factor principal de la resistencia contra “la modernidad colonial”. El islamismo militante surgió de unas determinadas condiciones y permanece preso de ellas. No es capaz de responder a las necesidades del presente ni a los retos de la globalización corporativa. Para renovar las aspiraciones de los musulmanes es necesario revisar el propio concepto de “ideología islámica”, en el sentido de ofrecer una respuesta local y por tanto limitada a lo que se nos presenta como un reto global.

Ninguna ideología de la alteridad logrará despertar las energías y crear las sinergias necesarias para enfrentarse a la depredación planetaria operada desde los centros de la globalización corporativa.

Ni esta globalización es “Occidente”, ni Bin Laden “el Islam”. Muy especialmente, deben superarse las visiones legalistas del islam, que conducen a una múltiple fractura entre islam y occidente, islam y derechos humanos, islam y feminismo… Una serie de fracturas que son explotadas por el imperio para socavar y deslegitimar las resistencias musulmanas.

El único modo de salvar estas fracturas es pensar una ideología islámica de la liberación en convergencia con otros movimientos similares a lo largo del planeta. Los musulmanes no están solos en la lucha. No pueden seguir pensando su lucha de espaldas al resto del planeta, ni en términos de supremacismo islámico. Una ideología que divide el mundo entre el islam y occidente o entre creyentes y no-creyentes no tiene nada positivo que aportar.

La situación contemporánea nos aboca al sincretismo y a la aceptación de valores universales. Cree que el islam tendrá que rearticularse en relación al capital globalizado. Como resultado del proceso de globalización, las masivas migraciones de trabajadores han desmantelado la dicotomía “centro-periferia” u “islam-occidente”, que pudieron tener su razón de ser durante la época colonial.

Dabashi defiende el multiculturalismo y explora las similitudes y las diferencias respecto a la teología cristiana de la liberación, llamado a un entendimiento. Las potencialidades revolucionarias del islam deben ser puestas al servicio de la humanidad, y no al servicio de la causa del islam. Hay que pensar en términos de diversidad y sincretismo, y no en términos supremacistas.

Más que de una teología, deberíamos hablar de una teodicea, teología natural y racional de corte universalista, que busca su fundamento en el interior del ser humano. Dabashi define esta teodicea como “una forma de teología de la liberación que no sólo da cuenta de la existencia de sus sombras morales y normativos, sino, de hecho, los abraza” .

En la visión de Dabashi, esta teodicea logrará liberar al propio islam de sus fantasmas, de sus atavismos y de las formas de idolatría generadas a lo largo de los siglos. No se trata tan sólo de volver a pensar el islam en términos liberadores, sino de pensar desde un islam liberado de si mismo.

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abdal-lah
05/02/2010, 10:28
Islam y movimiento altermundista

El enunciado “teología de la liberación” nos remite inmediatamente a las luchas de los cristianos en América del Sur y el Tercer Mundo, por superar la visión alienante del cristianismo y recuperarlo como mensaje de liberación individual y colectiva… Así pues, al hablar de una “teología islámica de la liberación” estamos poniendo desde el primer momento en juego fuerzas convergentes a escala planetaria, moviéndonos hacia una respuesta conjunta de las diversas religiones a los retos de la globalización.

Pero esta alianza no es únicamente entre religiones. Afirmamos que la lucha de los musulmanes por la justicia social se sitúa en consonancia con el movimiento altermundista, en contra de la alianza del fundamentalismo religioso (que nada tiene en realidad de islámico) y la globalización corporativa. No es posible separar nuestro análisis sobre la situación actual del islam de la situación del mundo en la era global. La dominación planetaria de las corporaciones financieras conduce a la desestructuración de los países y al hambre de millones de personas.

El efecto de la prohibición de la usura u otros principios de la economía islámica en los países musulmanes no lograría cambiar el nuevo orden mundial. Las grandes compañías financieras occidentales encontrarían fácilmente vías de penetración. Esto quiere decir que, en el contexto de la globalización, no existe la más mínima posibilidad de lograr una sociedad islámica a nivel local. Todo apunta hacia la participación creciente de los musulmanes en el movimiento altermundista, como una de las claves del futuro.

Nos hallamos en el inicio de la construcción de una sociedad civil planetaria, una sociedad civil que ya no encuentra su vía de participación política a través del marco de los Estados-nación, sino a través de una nueva ética global emergente, fundada en la solidaridad y el amor a la pluralidad, en la lucha de los pueblos por su supervivencia. Nos situamos en el terreno de los valores globales: democracia, libertad religiosa y de conciencia, valores ecológicos, justicia distributiva e igualdad de género. Al mismo tiempo, implica una resistencia al capitalismo salvaje que amenaza a poblaciones enteras con el hambre y el desarraigo de sus culturas y cosmovisiones ancestrales. Esta lucha debe realizarse desde la defensa de la diversidad y frente al paradigma euro-céntrico, tan vinculado al racismo y al colonialismo.

Mientras haya hambre en el mundo, todo lo demás es secundario. A principios del siglo XXI, 950 millones de personas que viven en situaciones de hambre crónica, 30 millones de personas mueren cada año a causa de la mala distribución de los alimentos, 11 millones de ellos niños menores de 5 años. Unas cifras que nos sobrepasan y nos abochornan, que nos sumen en la desesperación y nos obligan a replantearnos nuestro modo de estar en el mundo. No podemos seguir pensando de espaldas a esta realidad que nos acusa, que muestra el rostro más oscuro de la modernidad. En este campo, toda actuación debe venir precedida por un estudio serio sobre las causas reales del hambre.

Las causas nos remiten a ámbitos económicos, políticos, sociales globales. Lo local no puede ser pensado sin referencia a lo global, y viceversa. El mundo es uno, el ser humano es uno. No podemos pensar disgregando, jerarquizando, como si la riqueza de occidente fuese independiente de la pobreza del tercer mundo, como si la tierra no fuera una, como si los campos de Indonesia no produjesen pienso para alimentar al ganado en Canadá, comos si los precios de las semillas que ha de plantar un agricultor en Corea no se decidiesen en Chicago, como si los medicamentos que pueden salvar a los niños de una aldea de Zambia, pero que estos no tienen dinero para comprar, no estuviesen patentados en Lausana.

Desde la conciencia de que todos somos uno, debemos decir bien claro que el hambre no es una casualidad o un accidente de la naturaleza. Existen situaciones concretas de catástrofes naturales que provocan hambrunas, pero el hambre crónica de poblaciones enteras del que estamos hablando no es un accidente, sino el resultado de estructuras económicas determinadas, de relaciones internacionales establecidas con criterios criminales.

Estamos gobernados por criminales, por asesinos en masa que visten corbatas de seda y sonríen en los medios a las masas. Sabemos que la producción de alimentos actual podría alimentar dos veces a la población mundial, que el aumento demográfico no es una causa directa del hambre, y que muchos de los países que han sufrido terribles hambrunas son en realidad exportadores de alimentos.

Sabemos que en Europa y Norteamérica cada año se desperdician o se tiran toneladas de alimentos con el fin de mantener los precios establecidos por grandes compañías, precios inasequibles para los menos desfavorecidos. Hemos visto a países enteros pasar de situaciones de bonanza a situaciones de pobreza en pocos años, a causa de políticas económicas impulsadas desde la Organización Mundial del Comercio.

Hemos visto como los servicios sociales se deterioraban en países ricos en materias primas. Hemos visto como la deuda contraída por gobiernos dictatoriales para comprar armas ahogaba la vida de los campesinos, dobles víctimas de una política económica internacional irracional, que ha perdido todo criterio ético o humanitario.

Se trata de un sistema basado no en la satisfacción de las necesidades básicas del individuo y la búsqueda del equilibrio, sino en la exacerbación de las pasiones y la creación de necesidades artificiales que esclavizan al individuo, manteniéndolo en un estado de insatisfacción constante. Desde un punto de vista islámico, esta claro que este sistema es rechazable, y que debe ser combatido. No pretendo caer en una retórica anti-capitalista hueca y trasnochada.

El islam está del lado del comercio. La capacidad creación de riqueza y el desarrollo tecnológico son instrumentos imprescindibles para la erradicación de la pobreza, un logro de la humanidad. Por primera vez en la historia nos encontramos en una situación de sobreproducción, en la cual el ser humano es capaz de producir alimentos para satisfacer con creces las necesidades básicas de la
población mundial.

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abdal-lah
05/02/2010, 10:30
A partir de este conocimiento, es necesario realizar una crítica lúcida sobre los fines de esta creación de riqueza y de este desarrollo de la producción, que no puede ser el de la mera acumulación de capital al margen de las necesidades de la gente.

Todos los que han estudiado el problema del hambre en el mundo saben de las dificultades a las que estos intentos se enfrentan. Desde las instituciones la situación parece bloqueada. Las instituciones internacionales encargadas de la lucha contra la pobreza están muy influidas por los propios interesados en perpetuar las desigualdades. Departamentos de Naciones Unidas son tanto el Fondo Monetario internacional como la FAO.

La contradicción entre las medidas que uno y otro organismo promueven no puede ser más desconcertante.
Frente a esta situación, la sociedad civil del planeta debe ponerse en movimiento, y los musulmanes no pueden estar al margen de esta búsqueda de soluciones globales a problemáticas globales. Hace ya unos años asistimos al surgimiento de un movimiento social transnacional que pretende hacer frente a los retos de la globalización, que se ha dado cita en torno al Foro Social Mundial.

Los movimientos sociales se sitúan en la vanguardia, y esto implica mirar hacia delante, más allá de la coyuntura política presente. Esto implica situarse contra del sistema económico y político dominante. En este ámbito, existen muchas acciones ya iniciadas a las cuales los musulmanes podríamos (deberíamos) sumarnos:

• Sumarnos a las iniciativas y campañas que promueven la reforma de las Naciones Unidas, hacia una democracia participativa que posibilite la consecución de sus objetivos fundacionales.
• Colaborar con el Foro Social Mundial.
• Apoyar aquellas campañas que promuevan la condonación de la deuda externa.
• Apoyar aquellas campañas tendentes a garantizar el acceso al agua potable de todo ser humano.
• Apoyar la campaña para la aplicación de la Tasa Tobin.
• Denunciar el negocio de la guerra, y a exigir a nuestros representantes políticos que combatan el comercio de armamento.
• Denunciar aquellas situaciones de connivencia de las religiones con el poder económico y político tendentes a perpetuar situaciones de injusticia
• Moderar nuestras necesidades y a realizar esfuerzos para erradicar el consumismo.
• Velar por que las inversiones que hagamos sean éticas, y que no entren en contradicción con una cultura de la paz.
• Velar por que las empresas se doten de códigos éticos, que respeten los criterios del comercio justo.
• Sumarnos a las campañas que promueven la erradicación de los paraísos fiscales.
• Trabajar en favor de la reducción de las energías contaminantes y en favorecer el uso de energías alternativas.

Sin embargo, la participación de los musulmanes en el movimiento altermundista se enfrenta hoy en día a importantes dificultades. Una de ellas es la islamofobia y los estereotipos, así como la tradicional militancia anti-religiosa de determinada izquierda occidental, incapaz de superar el euro-centrismo en el cual los occidentales somos adoctrinados.

La colaboración de las tradiciones religiosas con los movimientos sociales se hace difícil en un momento en el cual trata de imponerse como un dogma de fe la idea de la separación entre la religión y la política. Se trata de relegar la religión a una extraña “esfera privada”, negándonos el derecho de reclamar justicia desde nuestras convicciones.

Por ello, desde las tradiciones religiosas debemos aclarar cual es nuestra motivación en el proyecto de construcción de una sociedad civil planetaria. Debemos desterrar toda sombra de duda que planea sobre nuestras tradiciones, disipar las dudas que esta colaboración suscita.

Por suerte, ya no estamos en la época del marxismo-leninismo dogmático y anti-religioso. Por el contrario, existen muchos elementos de espiritualidad dentro de los movimientos sociales.
El otro impedimento es interno al islam: las dificultades de muchos musulmanes renunciar a la idea de un Estado basado en la supremacía del islam.

El islam, en el momento en el cual es reducido a una identidad política, traza una frontera con los no-musulmanes, impidiendo su participación en el movimiento altermundista. El islam tiene mucho que aportar en la lucha contra la injusticia global, siempre que seamos capaces de superar una visión supremacista y/o excluyente de nuestra religión.

Hay que derribar las barreras conceptuales que separan al islam de otras tradiciones o propuestas y trabajar en base a objetivos compartidos. La lucha contra la desigualdad, contra la opresión y contra el hambre, es la lucha por la dignidad de todo ser humano, y es del todo inviable pensar esta lucha sin tener en cuenta la religión como el vehículo que dota de sentido a la mayoría de los habitantes de la tierra, insha Al-lâh.

Fin



¡Que la paz de Al-lâh sea con Abdennur!

¡Las palabras ya están escritas, la acción está por hacer!


salam

Badr
08/02/2010, 20:52
Muy buen ensayo.


























Salaam

Jorge Aldao
08/02/2010, 23:22
La lucha contra la desigualdad, contra la opresión y contra el hambre, es la lucha por la dignidad de todo ser humano, y es del todo inviable pensar esta lucha sin tener en cuenta la religión como el vehículo que dota de sentido a la mayoría de los habitantes de la tierra, insha Al-lâh.

Fin
¡Que la paz de Al-lâh sea con Abdennur!

¡Las palabras ya están escritas, la acción está por hacer!

salam

Muy interesante, sobre todo para un latinoamericano que ha vivido el auge y luego la persecución de la Teología de la Liberación.

Y si bien en todo momento el autor no ha manifestado un explícito rechazo hacia las personas ateas creo que NO ES "del todo inviable pensar esta lucha sin tener en cuenta la religión como el vehículo que dota de sentido a la mayoría de los habitantes de la tierra".

Conozco a muchos que se consideran a-religiosos y, aún, ateos, que luchan con coraje y honestidad por lo mismo que propone el autor.

Estos a-religosos o ateos a los que me refiero no rechazan colaborar con los que consideran a la religión como lo que dota de sentido a su vida.

Simplemente su preocupación es luchar contra contra la desigualdad, contra la opresión y contra el hambre por la dignidad de todo ser humano y no consideran a la religión como un factor indispensable para ello pero tampoco la consideran "a priori" como un factor contraproducente.

Esta fue una experiencia valiosa de la Teología de la Liberación en América Latina ya que muchos de sus miembros no consideraban a la ausencia de religión como algo que hacía inviable la lucha por la dignidad de todos los hombres.

Lo que importaba a los que iban definiendo la Teología de la Liberación era lo que ellos definían como "la opción preferencial por los pobres" y todo aquel que hiciera esa opción era bienvenido, fuera creyente o no creyente en alguna divinidad.


Un saludo

Jorge Aldao

abdal-lah
09/02/2010, 18:20
Salam Jorge:


Cierto, aqui eso de creyentes y ateos sobra, pero eso que dice Abdennur lo dice por aquellos que creen que la religión solo es una arma del Poder. Que se sepa que algunos creyentes luchan contra los privilegios, las injusticias y los abusos del Poder.

El Al-Qur`ân dice lo mismo que tú:



LA AYUDA AL POBRE al- Mâ`ûn
Sura 107
17ª por orden cronológico de Revelación, según la Edición Egipcia. Título tomado de la ayât 7
Revelada en Makka


¡…con el nombre de Al-lâh: El Omnicompasivo, El Omnimisericordioso...!

1. ¿Acaso, no has observado a quién miente sobre el dîn?
2 ¡Ese, que rechaza al huérfano
3. y no se preocupa [ni anima a nadie] de alimentar a los pobres!
4. ¡Ay de los que hacen salât,
5. aquéllos que a la salât [en realidad] no prestan ninguna atención,
6. son aquéllos que fingen,
7. y impiden [el derecho de los pobres a] la ayuda social!

salam

maria
09/02/2010, 18:59
A mí el trabajo de Abdennur también me parece interesante, más que eso, diría que imprescindible.

Solo quisiera hacerte notar, Jorge, que cuando dice:
"La lucha contra la desigualdad, contra la opresión y contra el hambre, es la lucha por la dignidad de todo ser humano, y es del todo inviable pensar esta lucha sin tener en cuenta la religión como el vehículo que dota de sentido a la mayoría de los habitantes de la tierra, insha Al-lâh"

Lo hace en función de:

"Sin embargo, la participación de los musulmanes en el movimiento altermundista se enfrenta hoy en día a importantes dificultades. Una de ellas es la islamofobia y los estereotipos, así como la tradicional militancia anti-religiosa de determinada izquierda occidental, incapaz de superar el euro-centrismo en el cual los occidentales somos adoctrinados.

La colaboración de las tradiciones religiosas con los movimientos sociales se hace difícil en un momento en el cual trata de imponerse como un dogma de fe la idea de la separación entre la religión y la política. Se trata de relegar la religión a una extraña “esfera privada”, negándonos el derecho de reclamar justicia desde nuestras convicciones."

Abrahan
11/02/2010, 16:54
Salaam

Quiero dar mi opinión sobre el texto de Abdennur prado "Genealogía del Islam reaccionario".

http://abdennurprado.wordpress.com/2010/02/04/islam-y-movimiento-altermundista/

En mi opinión, el texto está bastante mal, en general, pero hay algunas cosas concretas que directamente son mentira y voy a dar la evidencia inshaAllah.

1- el Wahhabismo no es una interpretación ortodoxa del Islam sino un movimiento reformista.

En primer lugar cuando se habla de reforma hay que decir respecto a que se reforma o respecto a que es considerado una reforma. En segundo lugar el término wahhabi es falso, en todo caso se podría utilizar la palabra salafi.

El Islam clásico medieval estaba (controlado por las khalifat), resumido en: La adherencia a uno de los 4 madhab que los emperadores consideraron ortodoxos, esto es maliki, hanafi, shafi'i o hanbali, en la forma diseñada de emulación o Taqleed.
La adherencia a una de las 3 escuelas de Kalam, esto es: Ashari, Maturidi o Athari.
La adherencia (pero eso ya era voluntario) a una de las múltiples turuq de sufismo.
Esto es lo que podríamos decir que conformaba el Islam de la época medieval y sus consensos, en general.

El salafismo es la respuesta al anquilosamiento de ese paradigma del Islam, y en este sentido si es verdad que es una reforma, es una reforma del Islam clásico medieval.......pero para devolverlo a los consensos iniciales, es decir los de los salaf.
Así el Islam en el que se obligaba a la gente a seguir los madhab y a ecoger una escuela de Kalam obligatoriamente, podría ser entendido perfectamente como una reforma del Islam original en sí mismo. Y por tanto el salafismo un retorno al origen.

Dicho esto, cabe señalar que Abdennur Prado, acusa a los salafis de reforma (del Islam clásico) y en eso tiene razón (no nos escondemos de ello). Pero a su vez él mismo participa de ello, es decir él ha dicho muchas veces que no es ni maliki, ni hanafi, ni shafi'i ni hanbali, ni ashari, ni sunni, ni shia, etc....
Y que además no es obligatorio ser esas cosas.

Pues bien él tiene que saber que también lo que él propone es una reforma al Islam clásico de madhabs, kalam y tasawwuf, lo que podríamos decir que es el Islam de los madahib y la turuq de sufismo.
él también está rompiendo los consensos del Islam clásico del Taqleed a los madahib.

Acusa al salafismo de ser una reforma, pero él tb es reformista. En el sentido que pone en jaque el paradigma clásico medieval del Islam.

2-Acusación repetida al salafismo y a Arabia Saudí de connivencia con el capitalismo y un estilo de vida occidentalizado.

No estoy en absoluto de acuerdo, pues es verdad que hay concesionarios de mercedes en Saudi, y mc Donalds, etc....pero tb los hay en Marruecos que es un país emminentemente sufí.
La pureza que se reclama en un sentido tradicional, ya no existe en la Ummah y más o menos las cosas se han occidentalizado, pero no es cierto que Arabia Saudí sea el único que ha cedido a esas cosas, tb lo han hecho muchos otros países, entre ellos muchos paises controlados por sufis (Marruecos, Brunei, Malasia, etc..).


3- Acusa a los sabios de la salafiyyah de promover un Islam acorde a los intereses de la familia Saud.

Esto es política, y lleva parte de razón en la fatwa de sheikh Ibn Baaz ra, dejando a los americanos estar cerca de Mekkah para la primera guerra del Golfo atacar Irak.
Lo que no es justo es decir que es la salafiyyah la que es culpable de eso, en primer lugar porque muchos otros paises colaboran estrechamente con los USA y su ejército, y las fatwas de los sheikhs de esos lugares son igualmente y curiosamente a favor de esas intervenciones.....entre ellos destacar uno de los grandes aliados de los USA en el Maghreb (marruecos) y las fatwas de sus sheikhs, que por cierto son sufis (y no se esconden de ello).

En segundo lugar, la salafiyah no es una secta que tenga ningun jefe. Hay que reconocer que la fatwa de sheikh Ibn Baaz ra, como gran mufti de Arabia saudi favorecía los intereses de los USA, pero las cosas no son tan simples:
En primer lugar, el Imam muhammad Nasirudeen al Albani rahimahullah, por aquella época profesor de la universidad Ibn Saud, realizó una fatwa en sentido contrario a sheikh Ibn Baaz ra, fue depuesto como profesor y fue invitado a abandonar Saudi (muchos dicen que él marchó por su propio pie), se trasladó a Syria y Jordania, donde moriría pues era muy mayor en el exilio (nunca le reconocieron la ciudadanía saudí).
Sheikh Salman al Ouda hizo lo mismo, solidarizandose con el Imam Albani, éste sheikh fue puesto en arresto domiciliario, y después liberado, aún hoy en día no le han renovado el permiso para enseñar en las madrazas de mekkah y madinah, pero permiten que tenga su página web y haga reuniones en su casa en Ryiadh.
http://en.islamtoday.net/

Sheikh Rabee al Madkhalee que por aquel entonces era estudiante de sheikh Ibn Uthaymeen rahimahullah, se puso a favor de sheikh Ibn Baaz ra y su fatwa.
El mismo sheikh al Uthaymeen rahimahullah, jamás se posicionó en ese tema político quedando marginado desde el principio.

Y muchas más cosas que se podrían decir....

4- El islamismo ligado de un modo a otro a la salafiyah.

Eso es falso, o dicho de otro modo, han habido salafis islamistas, eso hay que reconocerlo, pero a su vez tb han habido islamistas shias (el Imam Khomeini rahimahullah), islamistas sufis (el Mullah Mohammed Omar líder de los talibanes), etc......
eso es simplemente un reduccionismo.

Decir que toda la Shia es islamista, es simplemente falso.....no es lo mismo Jomeini que el Ayatollah montazeri (que falleció hace muy poco), o decir que todo el sufismo es islamista, es falso.....o decir que toda la salafiyah es islamista es directamente falso.

El Islamismo es algo malo que nos afecta a todos, seamos shias, sufis o salafis......no es patrimonio de nadie en particular. Y es algo en lo que todos deberemos contribuir para que se acabe, seamos sufis, shias o salafis.

Allah maak

Jorge Aldao
11/02/2010, 17:57
María… Salam…

Acuerdo contigo en que el trabajo de Abdenur es no se si imprescindible, (porque no creo en nada humano imprescindible) pero sí en es una aproximación al tema muy necesaria, sobre todo para aquellos que quieren (¿queremos?) comprender el Islam y nos dan alergia algunos planteos de algunos musulmanes.

Creo, de todas formas, que la frase que no me ha gustado es suficientemente clara como para que las puestas en contexto que sugieres puedan no ser entendidas como tú las entiendes.

La militancia antirreligiosa de la izquierda occidental y su eurocentrismo no sólo es antiislámica sino que también rechaza tradicionales creencias de los pueblos latinoamericanos como por ejemplo, las de las etnias aymara, quechua, guaraní y toba en el norte de la Argentina y en Bolivia y Paraguay.
Esa misma militancia antirreligiosa es la que de manera liviana engloba muchas creencias africanas en el “animismo” en una actitud frente a esas creencias incapaz de percibir matices y valores muy diversos.

Acuerdo contigo en que esa izquierda trata de imponer como un dogma de fe la separación entre religión (o creencias) y política.

Pero creo que hay que cuidarse de la actitud inversa, es decir, pretender imponer como dogma de fe que es del todo inviable pensar esta lucha sin tener en cuenta la religión como el vehículo que dota de sentido a la mayoría de los habitantes de la tierra

Habrá quienes lucharán sin tener en cuenta religión alguna y desde un sentido de la vida que no tiene un más allá después de la muerte y habrá quienes lucharan desde el sentido de la vida que les otorga sus creencias religiosas y ambas actitudes me parecen legítimas y deben ser respetadas.

Un saludo

Jorge Aldao

maria
11/02/2010, 22:50
Salam Jorge, del texto de Abdennur la idea que se desprende es precisamente esa que tu dices al final de su comentario.

Lo que quise hacerte notar es que su afirmación, que tu señalaste en tu primer comentario, no podía independizarse de lo que yo te señalé en el mío ya que una cosa es consecuencia de la otra.

Es decir, cuando Abdennur habla de la religión que dota de sentido a la mayoría de habitantes de la tierra, no se está refiriendo al islam,sino a todas las religiones. Esto no es algo que yo interprete. Él mismo lo dice: "La colaboración de las tradiciones religiosas con los movimientos sociales ..."
Y cuando dice que la lucha es inviable sin tener esto en cuenta, es precisamente porque esto es lo que ocurre, como tú mismo admites.

Jorge Aldao
12/02/2010, 03:05
Salam Jorge, del texto de Abdennur la idea que se desprende es precisamente esa que tu dices al final de su comentario.

Lo que quise hacerte notar es que su afirmación, que tu señalaste en tu primer comentario, no podía independizarse de lo que yo te señalé en el mío ya que una cosa es consecuencia de la otra.

Es decir, cuando Abdennur habla de la religión que dota de sentido a la mayoría de habitantes de la tierra, no se está refiriendo al islam,sino a todas las religiones. Esto no es algo que yo interprete. Él mismo lo dice: "La colaboración de las tradiciones religiosas con los movimientos sociales ..."
Y cuando dice que la lucha es inviable sin tener esto en cuenta, es precisamente porque esto es lo que ocurre, como tú mismo admites.

María Salam...

No quiero polemizar innecesariamente, pero mis palabras no son que yo admito que la lucha es inviable sin tener en cuenta a las tradiciones religiosas.

Lo que he dicho es que: "Habrá quienes lucharán sin tener en cuenta religión alguna y desde un sentido de la vida que no tiene un más allá después de la muerte" y esa es una realidad en la que (desde siempre) hubo gente buena que no creía en ninguna divinidad y que, pese a no creer en divinidades, luchaba por la dignidad del hombre.

Salam una vez mas

Un saludo

Jorge Aldao

maria
12/02/2010, 09:33
Perdona,no me explique bien.

Por lo que Abdennur dice que hay que tener en cuenta a los creyentes es porque desde la izquierda se tiende a rechazarlos. Eso es también lo que he creído entender que tu admites.

Desde un principio Abdennur está planteando que hay gente que lucha por la justicia sin que les motive la religión. De hecho, lo que dice es que los musulmanes hemos de unirnos a ellos (así como a los que están en la misma lucha desde otras vías religiosas). Pero, para hacerlo, los no creyentes han de aceptar que desde la experiencia del creyente también se puede luchar por la justicia.

abdal-lah
12/02/2010, 10:46
. Salam hermano Abrahan:

He releído el artículo de Abdennur y a mi no me sale que haya escrito esto que tú dices que escribe y me refiero al articulo que yo puse en este hilo. Creo o no he visto que Abdenur se refiera en ningún lugar a la xi`îa, aunque hay un pasaje en su escrito que apunta principios que hoy defiende la xi`îa no islamita y concretamente el recientemente fallecido Montazzeri.


Escribes: <<Decir que toda la Shia es islamista, es simplemente falso.....no es lo mismo Jomeini que el Ayatollah montazeri (que falleció hace muy poco), o decir que todo el sufismo es islamista, es falso.....o decir que toda la salafiyah es islamista es directamente falso>>.

Yo no lo veo por ningún lado. Serias tan amable de poner ¿en dónde y en qué parte del artículo de Abdennur pone tal afirmación?

Hermano Abrahan me choca tú apoyo a Arabia Saudita, hermano no entiendo como tú puedes defender a esa panda de sinvergüenzas.

Salam

abdal-lah
12/02/2010, 11:00
Salam Jorge:

Me da la impresión que no has entendido bien a Abdenur, solo te pido que lo leas otra vez con más calma.

Conozco a Abdenur y se que en muchas cosas pensamos lo mismo. Y conozco, porque yo también vengo del mismo lugar políticamente, que lo que dice es que debemos unirnos todos aquellos que luchamos contra el capitalismo y sus engendros seamos creyentes o no. Claro y en plata: Unirnos los cristianos, musulmanes, budistas, hinduistas, etc, ateos, comunistas anarquistas, antiglobalización del capitalismo, ecologistas, etc, todos aquellos que luchamos por la justicia social y por un mundo mejor. Todos en un frente común que el objetivo sea la Justicia y no solo la religión o el ateismo.
Creo que Abdenur está en lo cierto, la situación mundial es extrema y solo una reacción de todos lo que aspiramos a un mundo mejor sin reparar en creencias podemos hacer algo para paralizar el caos que nos conduce la Dictadura del Capital.
.

Jorge Aldao
13/02/2010, 03:35
María y `Abdal-lâh… Salam…

Agradezco el esfuerzo que hacen para que entienda lo que quiere decir Abdenur pero me parece que, con las mejores intenciones, no leen mis mensajes tal como están escritos.

Antes de escribir mi primer comentario leí el texto de Abdenur (puesto por `Abdal-lâh) una vez rápidamente y, luego, lo leí dos veces detenidamente y, de todo lo dicho en ese texto, sólo encontré una frase objetable.

Las explicaciones que se me han dado (a mi observación a sólo un párrafo de ese largo texto) indican que no se ha entendido que mis palabras no atacan todo lo dicho por Abdenur sino, únicamente, una frase que me parece poco feliz.

He vuelto entonces a hacer otra lectura más detenida y he encontrado un párrafo de Abdenur que no sólo confirma mi derecho a hacer esa observación, sino la conveniencia y casi la obligación moral de hacerla.

Esa frase dice: “… Por ello, desde las tradiciones religiosas debemos aclarar cual es nuestra motivación en el proyecto de construcción de una sociedad civil planetaria. Debemos desterrar toda sombra de duda que planea sobre nuestras tradiciones, disipar las dudas que esta colaboración suscita.”

Sin haber tenido ese párrafo en mente, al final de la tercera lectura me pareció que todo lo escrito anteriormente por la mano de Abdenur, era “borrado con el codo” de una frase poco feliz y por ello lo hice notar.

Por lo expuesto ruego a los que intentan hacerme comprender el sentido de las palabras de Abdennur, que presten atención al párrafo citado mas arriba y que he destacado en rojo: “…Debemos desterrar toda sombra de duda que planea sobre nuestras tradiciones, disipar las dudas que esta colaboración suscita.”.

Esto, ayudar a disipar las dudas de la colaboración de los musulmanes en la lucha por la dignidad del hombre es, ni más ni menos, lo que pretendía al escribir mi observación.

Si por un lado Abdenur escribe:
“…Los musulmanes no están solos en la lucha. No pueden seguir pensando su lucha de espaldas al resto del planeta, ni en términos de supremacismo islámico. Una ideología que divide el mundo entre el islam y occidente o entre creyentes y no-creyentes no tiene nada positivo que aportar.”
“ … Las potencialidades revolucionarias del islam deben ser puestas al servicio de la humanidad, y no al servicio de la causa del islam. Hay que pensar en términos de diversidad y sincretismo, y no en términos supremacistas.
“… Más que de una teología, deberíamos hablar de una teodicea, teología natural y racional de corte universalista, que busca su fundamento en el interior del ser humano.”
“… Hay que derribar las barreras conceptuales que separan al Islam de otras tradiciones o propuestas y trabajar en base a objetivos compartidos”

Pero por el otro lado escribe: “… es del todo inviable pensar esta lucha (por la dignidad de todo ser humano) sin tener en cuenta la religión como el vehículo que dota de sentido a la mayoría de los habitantes de la tierra.”, todas esas dudas que Abdenur pide que se disipen, son fomentadas por una frase poco feliz cuya interpretación es clara y que indica que pensar la lucha por la dignidad del hombre es del todo inviable sin tener en cuenta a la religión….

Hacer notar esta pequeña pero significativa contradicción fue el único motivo del mensaje mío que ha desatado este pequeño avispero.

Creo que todos aquellos que apreciamos la propuesta de Abdenur (y las ideas de todos aquellos que el autor ha citado como coincidentes con sus planteos) deberíamos ser muy cuidadosos y ayudar a que una frase redactada de manera poco feliz no genere entre los no creyentes el rechazo a un trabajo muy valioso.

Un saludo

Jorge Aldao


P.S. Como acotación al margen… Le mandé por mail el texto de Abdenur a mi esposa (con quien intercambiamos páginas web y notas políticas) quien la fue leyendo por partes, mientras hacía las tareas de casa, y que me iba comentando lo “sensato y mesurado” del planteo y aquellas frases que más le gustaban. Pero, al llegar al párrafo en cuestión se “le erizaron los pelos” y me dijo que ya no le interesaba leer más nada de alguien que consideraba que, por no ser religiosa, a ella le resultaba inviable pensar la lucha por la dignidad del ser humano.

P.S. 2… Mi esposa me pregunta si pude mandar este mensaje (no pude hacerlo porque, por 6ta vez en el día el servidor se ha cortado) y me sugiere que pregunte, de parte de ella, ¿cuál es el verdadero Abdenur?… ¿el que de manera racional y educada ha planteado las cosas que nos gusta oír a los occidentales que de buena fe intentamos comprender el Islam? O… ¿aquel al que, en el último párrafo, se le ha escapado una frase digna de un fundamentalista cristiano?
Le respondí que si no estoy equivocado a Abdenur lo conozco de una más activa participación en el antiguo WebIslam (el mensaje más antiguo que le puse tiene fecha de mediados de 2007) y que lo apreciaba por las mismas razones que lo detestaba Rashida Jenny Torres (ahora Rashida ya ha hecho público que ha cambiado de opinión en un mensaje que puso María en otro hilo) y que creía que esa frase que no nos gusta a ambos es una frase desafortunada o algún resabio de viejos ¿valores? que, como a todos, nos quedan en el subconsciente y se nos escapan sin darnos cuenta de ello.

abdal-lah
13/02/2010, 11:46
Estimado amigo Jorge:


Muchas gracias por su sinceridad. Tú respuesta como la de tu esposa me ha dolido mucho, porque demuestra lo que Abdenur dice.

Es triste que siempre planee sobre nosotros la duda sobre nosotros de que no somos sinceros, que solo decimos esas cosas para engañar a los no musulmanes (para agradar sus oídos) y de que en realidad somos fundamentalistas.

En fin que se va hacer, es lo que hay.

Hoy me has entristecido, pero en realidad no me ha sorprendido.

Una saludo.

abdennur
13/02/2010, 14:42
Estimado Jorge Aldao

Se puede leer un texto buscando comprende lo que dice, o proyectando prejuicios sobre él. Tu lo has leído con auténtica “mala fe”, tergiversando una frase (te un texto de 15 páginas!!) para corroborar tus prejuicios.

La frase en cuestión (“… es del todo inviable pensar esta lucha sin tener en cuenta la religión como el vehículo que dota de sentido a la mayoría de los habitantes de la tierra.”) dice simplemente que hay que tener en cuenta la dimensión religiosa a la hora de abordar la lucha contra la injusticia, por el hecho evidente de que la mayoría de los habitantes de la tierra siguen una u otra religión (sea esta la que sea).

No dice que no se pueda luchar contra la injusticia fuera de la religión, algo que me parecería una estupidez y simplemente algo contrario a lo que todo el texto proclama: la necesidad de colaboración de todos los seres humanos de buena voluntad (sean ateos o creyentes, musulmanes, judíos, cristianos, agnósticos o lo que sea) en contra del capitalismo despiadado que nos amenaza a todos por igual.

Cordialmente

Abrahan
13/02/2010, 15:23
Salaam

Hermano Abdullah yo no los defiendo, lo único que digo es que no creo que sean tan diferentes de otros por ejemplo los reyes de Marruecos o el sultan de Brunei (ambos sufis).
Los reyes de Saudi son unos dictadores, pero para mi los de marruecos y otras partes igual que ellos.

Lo de la Shia no lo dice abdennur, lo que yo quería decir es que eso de que el islamismo es de una corriente no es verdad. Ninguna corriente del Islam puede lavarse las manos de eso.

El islamismo desgraciadamente lo hemos sufrido en todas las corrientes del Islam, el Imam Jomeini que ya sé hermano que a ti no te gusta (o hay cosas de él que no te gustan), pues tenía cosas de islamista (era un islamista), pero no es correcto decir.....toda la Shia es islamista, eso no es verdad, porque es una simplificación.
Del mismo modo la salafiyyah no es toda islamista y los sufis tampoco son todos islamistas.

En la televisión (tv3) el historiador y compatriota nuestro Joan Baptista Culla (pero no sólo él sinó muchos otros),lo que hacen es simplificar todo el rato poniendo a todos los musulmanes en el mismo saco, sean Hizbullah, Hamas, Al Qaeda, como si entre ellos no hubiese matices (que yo sepa Hizbullah no hace atentados suicidas y nunca los ha hecho y muchos más matices).

Los Reyes de Arabia Saudi son unos dictadores, pero.....poniendolo todo en el mismo saco no ayudaremos al kuffar a que nos entienda (o almenos nos entienda un poco más).

Allah maak

Jorge Aldao
13/02/2010, 20:19
Estimado amigo Jorge:


Muchas gracias por su sinceridad. Tú respuesta como la de tu esposa me ha dolido mucho, porque demuestra lo que Abdenur dice.

Es triste que siempre planee sobre nosotros la duda sobre nosotros de que no somos sinceros, que solo decimos esas cosas para engañar a los no musulmanes (para agradar sus oídos) y de que en realidad somos fundamentalistas.

En fin que se va hacer, es lo que hay.

Hoy me has entristecido, pero en realidad no me ha sorprendido.

Una saludo.


`Abdal-lâh Salam…

No debería entristecerte sino alegrarte que alguien, como mi esposa, tome en serio al mundo musulmán y mande preguntar en serio en este foro por una frase desafortunada buscando disipar las dudas que esta colaboración suscita.

Lo contrario, aceptar de una manera acrítica un discurso (valioso en casi su totalidad) es entrar en el juego que denuncia Abdenur en muchos musulmanes y que yo denuncio en el Judeo Cristianismo.

Y si no vamos a tener el derecho de hacer todas las preguntas que nos parezcan pertinentes, lo que se nos está diciendo es que debemos aceptar sin discusión lo que escriba Abdenur y, en ese caso, ¿por que razón negar un derecho parecido a los Ulemas con sus Fatwas o a los Ayatollahs con las suyas?

Además no veo los motivos de tu tristeza…

Que mi esposa (como persona que ha visto los daños que ha hecho el fundamentalismo cristiano en América Latina y en todo el mundo) “se erice” ante una frase que le suena a fundamentalista no debería entristecerte sino ayudarte a comprender el cuidado que deben tener los creyentes de la mayoría de las religiones al escribir proponiendo una alianza de toda la gente bien intencionada contra la mundialización o globalización o como se la quiera llamar.

Si lees el mensaje de Abdenur, verás que en realidad es una dura denuncia contra un mundo musulmán que ha traicionado en innumerables casos (eso he entendido yo) el mensaje del Profeta Muhammad.

La denuncia de Abdenur tiene aspectos muy parecidos a la denuncia que frecuentemente hago yo contra una parecida traición al mensaje de Jesús realizada por parte del Judeo Cristianismo (por supuesto con la evidente diferencia de nivel entre el trabajo de Abdenur y mis mensajes sueltos y también con la evidente diferencia entre los males traídos a la humanidad por el Judeo Cristianismo y los mucho menores daños provocados por el Islam).

Abdenur denuncia a un islam reaccionario y cita frases de otros que, en apariencia, comparte como:
--El conjunto del mundo islámico está bajo la tutela de la economía del mercado.
--Los países productores de petróleo se comportaron como verdaderos capitalistas,
--Asistimos a una forma extrema de oscurantismo, de mano de los ulemas reaccionarios (…) que coarta cualquier posibilidad de pensamiento crítico entre los creyentes, condenando a sus sociedades a permanecer en el atraso y la ignorancia.
--Las políticas de privatización y de apertura a inversiones extranjeras (…) reciben el apoyo de los ulemas de al-Azhar y de los Hermanos Musulmanes.
--En Indonesia, las dos más grandes organizaciones islámicas del país (el Nahdlatul Ulama y la Muhammadiya, con varios millones de militantes) se implican de manera decidida en la lucha anti-comunista (…) que acabará con la vida de más de un millón de comunistas.
--Otras situaciones no son menos dramáticas, como las de Chechenia, de Etiopía o de Somalía (…) coexisten con el despilfarro (…) de proyectos faraónicos como los proyectos de construcción en Dubai.
--Arabia Saudí: un país que (…)se llama a si mismo islámico porque corta la mano al niño que roba una manzana, donde los gobernantes viven rodeados de un lujo extravagante mientras la deuda externa alcanza cifras astronómicas.

Esto (que, si entendí bien, son palabras de Tarik Ramadan) es lo que molesta a la mayoría de personas no creyentes que tiene buena fe.

Y esas personas han visto lo que también escribe Abdenur:

Arabia Saudí: la encrucijada de todas las mentiras y todas las hipocresías. Primero, de occidente, cuyos gobiernos, aunque saben del horror de la dictadura, del esclavismo reaccionario y de la corrupción, se callan por razones económicas. Después, de Oriente y de demasiados musulmanes, que, a causa del maná financiero, responden con el silencio a la traición más manifiesta y más odiosa a los principios del islam.

Los que en Occidente han visto al judeo cristianismo y en especial a una de sus figuras más emblemáticas, el Papa Juan Paglo II, hablar de justicia y de derechos humanos para luego perseguir con dureza a toda la Teología de la Liberación y apoyar a dictaduras criminales, tienen todo el derecho del mundo de desconfiar de las palabras hermosas pero vacías de sentido de la mayoría de los pastores de un Catolicismo (así como de una Iglesias Reformadas) que protegieron por siglos a jerarquías corruptas y enriquecidas.
Estas jerarquías junto al resto del clero y de muchos laicos exhiben una “obsesión por la religión entendida como una moral extrema, un puritanismo sofocante obsesionado con el honor y la sexualidad" (Abdenur dixit) mientras sus sacerdotes y pastores abusan sexualmente de los menores confiados a su cuidado y son protegidos, también, por las jerarquías sin que una inmensa mayoría de cristianos, acostumbrados a pensar como rebaño, denuncien estos escándalos.

Los no creyentes de Occidente (de parecida manera a las escasas denuncias en el mundo cristiano) no han visto demasiadas denuncias a estas actitudes de demasiados musulmanes que, en su conjunto, constituyen lo que se percibe del mundo musulmán desde afuera de él.

Y por ello esos no creyentes tienen todo el derecho del mundo de desconfiar del mundo musulmán como desconfían del mundo judeo cristiano.

También creo que los buenos musulmanes así como los buenos cristianos deberían preguntarse las razones por las que, desde afuera de las religiones o desde otras confesiones religiosas, “siempre planee sobre nosotros la duda sobre nosotros de que no somos sinceros”

Ponerse en víctima… que es lo que has hecho, no ayudará demasiado a disipar las dudas que, razonablemente, tienen los no creyentes sobre los creyentes.

Y si no te ha sorprendido mi respuesta (que, llamativamente, no matizas en relación a la de mi esposa) es porque hay en ti algún grado de prejuicio que creo que deberías analizar.

Un saludo

Jorge Aldao

Jorge Aldao
13/02/2010, 20:23
Estimado Jorge Aldao

Se puede leer un texto buscando comprende lo que dice, o proyectando prejuicios sobre él. Tu lo has leído con auténtica “mala fe”, tergiversando una frase (te un texto de 15 páginas!!) para corroborar tus prejuicios.

La frase en cuestión (“… es del todo inviable pensar esta lucha sin tener en cuenta la religión como el vehículo que dota de sentido a la mayoría de los habitantes de la tierra.”) dice simplemente que hay que tener en cuenta la dimensión religiosa a la hora de abordar la lucha contra la injusticia, por el hecho evidente de que la mayoría de los habitantes de la tierra siguen una u otra religión (sea esta la que sea).

No dice que no se pueda luchar contra la injusticia fuera de la religión, algo que me parecería una estupidez y simplemente algo contrario a lo que todo el texto proclama: la necesidad de colaboración de todos los seres humanos de buena voluntad (sean ateos o creyentes, musulmanes, judíos, cristianos, agnósticos o lo que sea) en contra del capitalismo despiadado que nos amenaza a todos por igual.

Cordialmente

Abdenur... Salam…

No le diré estimado Abdenur, porque no me gustan las hipocresías.

Si usted ha concluido que he leído su texto con “auténtica mala fe” no creo que esa “mala fe” me convierta en una persona estimable y su saludo inicial me parece poco sincero o un formalismo vacío de sentido.

Acusarme de tergiversar una frase para corroborar mis prejuicios es otra acusación injusta (además de falsa).

Vuelvo a insistir en que esa frase es una frase desafortunada y su explicación de ahora no aclara el panorama, sino que lo oscurece.

Los ateos o los no creyentes no tienen por qué tener en cuenta una dimensión religiosa a la hora de abordar la lucha contra la injusticia.

Conozco muchas personas en la Argentina que luchan contra la injusticia muy efectivamente, sin tener en cuenta en lo más mínimo la dimensión religiosa, lo que no les impide colaborar en iglesias y parroquias o escuelas apoyadas por instituciones religiosas.

Y ese no tener en cuenta esa dimensión religiosa no les lleva a rechazar a los creyentes pero, tampoco, a aceptar esa dimensión religiosa ya que, cuando la oportunidad lo justifica y, sobre todo con su conducta diaria, generosa y desinteresada, demuestran que se puede hacer un excelente trabajo por la justicia sin creer en ningún divinidad y sin esperar un premio al final de una vida que, para ellos, termina definitivamente con la muerte.

A estas personas les preocupa tan poco la dimensión religiosa de aquellos con quienes trabajan, que ni siquiera se molestan en intentar convertirlos a su ateísmo o agnosticismo, pese a estar convencidos de ello.

Para ellos, esa dimensión religiosa tiene la simple importancia de una pauta cultural y nada más, por lo que ni les molesta su presencia ni les agrada su ausencia.

Por otra parte, tanto sus frases acusándome de mala fe y de proyectar prejuicios sobre un texto al que, de inicio, aprobé y consideré muy valioso me llevan a pensar si no será verdad que es usted un fundamentalista.

En apariencia lo que usted escribe es, para usted, como la Biblia (no uso otro ejemplo para no ser descortés), a la que no se le puede modificar ni una coma, sin correr el riesgo de ser declarado hereje y ser quemado en la hoguera.

Pues lo siento mucho.

Aunque he apreciado hasta ahora sus conductas y sus escritos y a riesgo de ser considerado un hereje, sigo pensando que esa frase es poco afortunada y que debería buscarse una manera mejor de expresar la idea, para disipar las dudas que puede haber sobre las intenciones de los creyentes musulmanes que eventualmente lo acompañen en esta tarea que usted propone.

En este caso (y como ex cristiano) se me aplica aquello de que “el que se quema con leche, ve una vaca y llora”.

Si esa frase no me gustó, su negativa a aceptar la más mínima crítica a sólo una frase de un texto de 15 páginas y sus injustas acusaciones me llevan a recordar parecidas conductas en el Cristianismo y, ahora, a dudar realmente de las intenciones que lo mueven.

Pero dudar no es lo mismo que estar seguro.

No seré yo el que tenga la audacia de afirmar que usted está escribiendo lo que quieren oír los no creyentes, ya que sólo el Creador sabe lo que hay en su conciencia.

Preferiré, hasta nuevo aviso, seguir pensando que es usted una persona valiosa y que esa frase desafortunada pudiera ser, como ya dije en un mensaje anterior, sólo un resabio de viejos ¿valores? que, como a todos, nos quedan en el subconsciente y se nos escapan sin darnos cuenta de ello.

De tal manera, seguiré leyendo sus aportes con sumo interés y con la esperanza de que algún día entienda que la duda no es mala, estando yo convencido de que, por las razones que fueran, hoy y sin mala intención, “se le salió la cadena” y me ha hecho objeto de acusaciones infundadas, lo que (para mí) no debe ser motivo para que “la sangre llegue al río”

Hace mucho leí algo así como que la incertidumbre humana es una característica del Islam (ignoro si en todas o en alguna de sus variantes, Sunnnitas, Shiitas, etc) y que en el Ramadán hay un día, al principio y al final de ese mes, que es el “Día de la duda” y que el propio Profeta Muhammad no tuvo inconvenientes en expresar que, en algunos casos, carecía de certezas pero, pese a ello, seguía cumpliendo la misión encomendada por Alláh.

Si algo bueno me ocurrió al abandonar el Cristianismo fue abandonar el mundo de certezas que propone la teología cristiana y la Incivilización Occidental.

No fue fácil. Los cristianos y occidentales sienten terror ante la incertidumbre y esas falsas certezas son las que han permitido a la Incivilización Occidental cometer los peores crímenes en la historia de la humanidad.

En cambio y en apariencia, el Islam propone al hombre aceptar la incertidumbre de la vida y depositar toda su confianza y su vida en las certezas de Creador quitando soberbia a las conductas de muchos musulmanes.

Quizás debería usted reflexionar sobre ello.

Un saludo y salam nuevamente.

Jorge Aldao

maim
13/02/2010, 21:55
La frase en cuestión (“… es del todo inviable pensar esta lucha sin tener en cuenta la religión como el vehículo que dota de sentido a la mayoría de los habitantes de la tierra.”) dice simplemente que hay que tener en cuenta la dimensión religiosa a la hora de abordar la lucha contra la injusticia, por el hecho evidente de que la mayoría de los habitantes de la tierra siguen una u otra religión (sea esta la que sea).

No dice que no se pueda luchar contra la injusticia fuera de la religión, algo que me parecería una estupidez y simplemente algo contrario a lo que todo el texto proclama: la necesidad de colaboración de todos los seres humanos de buena voluntad (sean ateos o creyentes, musulmanes, judíos, cristianos, agnósticos o lo que sea) en contra del capitalismo despiadado que nos amenaza a todos por igual.


Así es como yo he entendido también la frase de marras. Y la verdad es que me sorprende la interpretación de ella que ha hecho Jorge, que por lo demás creo que es de los que suelen entender bien lo que se escribe.

Me parece que es uno de tantos casos en los que parece que una diferencia nimia lleva a un alejamiento de dos posturas que son en esencia la misma.

En todo caso, estoy de acuerdo con Abdennur tal y como yo entiendo la frase, que coincide con la explicación que él mismo ha dado.
En una lucha por la justicia, no se puede obviar que la mayoría de las personas tienen una religión u otra, y por lo tanto esa dimensión ha de ser tenida en cuenta (igualmente se ha de tener en cuenta que una minoría no es religiosa).
Porque igual que a un ateo no le sirve de argumento para luchar por la justicia el hecho de que el Corán por ejemplo hable de ello, pero si le sirve a un musulmán, tampoco le va a servir a determinados creyentes que se les hable de "los valores de la ilustración" por ejemplo, que a un ateo sí pueden convencer.

Vamos, que se puede ir al mismo sitio por distinto camino, y que hay que tener en cuenta que si queremos ir a ese lugar común vamos a ir, de hecho, por distinto camino.


Salam

Jorge Aldao
14/02/2010, 00:30
Vamos, que se puede ir al mismo sitio por distinto camino, y que hay que tener en cuenta que si queremos ir a ese lugar común vamos a ir, de hecho, por distinto camino.
Salam

Maim... Salam...

Tal cual....
Ese argumento es el que suelo usar con los misioneros evangelistas, testigos de Jeovah, etc, que llegan a mi casa y a los que siempre recibí y recibo con afecto y respeto, aunque no concuerde con sus hojitas de propaganda ni con sus creencias.
En nuestro barrio hay una panadería a la que, desde mi casa, a mitad de cuadra, se puede llegar tanto por la calle de arriba como por la de abajo.
Y yo les digo que el Creador es como esa panadería.
Y que, como esa panadería, ese Creador es bueno y es necesario que le conozcamos y le amemos y nos sustentemos en Él, de la misma manera que es bueno y necesario que sepamos que hay pan, que es bueno y que nos alimenta.
Y les digo que no creo que sea importante el camino por el que lleguemos al Creador (en mi metáfora, el pan de la panadería) sino el hecho de llegar a el y adorarle.
Pero no por eso dejo de escucharles y de dialogar con ellos para, de alguna manera, agradecer el esfuerzo que ellos hacen para "llevarme por el buen camino" :p.
Creo que eso, tratar con respeto y afecto a todo el mundo (bueh... cuando no se me sale la cadena, lo que me ocurre a veces) es mucho más importante que los actos de culto de ese Cristianismo en el que fui creado y que ya he abandonado.

En cuanto a la frase que ha desencadenado todo este debate creo que es importante ser muy cuidadoso a la hora de escribir, para que lo dicho no corra el riesgo de ser malentendido por aquellos a quienes queremos acercarnos.
Y creo que si alguien nos señala algo que esa persona (u otras) pueden malentender, no es una mala actitud escuchar esa crítica y no cerrarse prejuzgando mala fe en esa crítica.

Un saludo

Jorge Aldao

Jorge Aldao
21/02/2010, 19:58
Este es un fragmento de una nota de Nadine Rosa-Rosso publiada en la página http://elzurriago.blogia.com/2009/enero.php que analiza el tema del hilo pero desde la perspectiva de una persona atea. Los énfasis en rojo son míos.

Un saludo

Jorge Aldao

La izquierda y la religión

Aterrada por los sentimientos religiosos presentes en las masas populares procedentes de la inmigración, la izquierda, marxista o no, esgrime habitualmente la célebre frase de Marx: "La religión es el opio del pueblo". Y piensa así tenerlo todo dicho. Hay que someter al pueblo a una cura seria de desintoxicación y esto antes que ninguna otra cosa. Me gustaría leeros la cita de Marx que lleva a esta conclusión, y si cito a Marx no es por esconderme detrás de una eminencia sino porque con ello espero hacer reflexionar al menos a aquellos que se reclaman de ella.

"La religión es la teoría general de este mundo, (...) su lógica bajo forma popular, su pundonor espiritualista del mundo, su entusiasmo, su sanción moral, su solemne comportamiento, su razón general de consuelo y justificación (...) La miseria religiosa, es, por una parte, la expresión de la miseria real y, por otra, la protesta contra ella. La religión es el suspiro de la criatura oprimida, el corazón de un mundo sin corazón, el espíritu de una situación carente de espíritu. Es el opio del pueblo."

Yo he sido siempre atea y lo sigo siendo, pero no me extraña en absoluto el ascenso de los sentimientos religiosos en los pueblos. En el mundo de hoy, la mayoría de los políticos, incluidos de la izquierda, gusta de proclamar su impotencia: nada pueden contra la superioridad militar de los Estados Unidos; nada, o casi nada, contra la especulación financiera y la lógica del beneficio que arruinan, causan hambre y matan a millones de seres humanos en este planeta. Todo ello es "la mano invisible del mercado". ¿Y qué diferencia hay entre una "mano invisible" y la "intervención divina"? La única diferencia es que la teoría de la "mano invisible" desarma totalmente a las masas de su sed de justicia social y económica y que la "intervención divina" parece a menudo que les ayuda a aguantar y resistir. Nos guste o no nos guste, no es escupiendo sobre millones de seres humanos como nos vamos a aproximar a ellos.

La izquierda hace exactamente lo mismo que le reprocha a los islamistas: no analiza la situación más que en términos religiosos. Se niega a entender el discurso religioso como una "protesta contra la miseria". Y hoy podíamos añadir, contra el imperialismo, el colonialismo y el neocolonialismo. Y mediante este rechazo, se aparta de una inmensidad de masas populares. No puedo decirlo mejor que lo dice Gilad Atzmon: "Mejor que imponer nuestras creencias a los otros, haríamos bien en aprender a comprender en qué creen lo otros". Porque si continuamos negándonos a aprender a comprender , pasaremos el resto de nuestra vida lamentándonos de los sentimientos religiosos de las masas en vez de juntarnos con ellas en su combate por la paz, la independencia y la justicia social y económica.

A propósito de la religión, es importante añadir que la suerte reservada a la religión musulmana es muy diferente a la reservada , incluso por la izquierda, a la religión cristiana. Nunca he percibido reticencia alguna de la izquierda a solidarizarse con los obispos latinoamericanos partidarios de la teología de la liberación en lucha contra el imperialismo yanqui en los años 70, ni con el catolicismo declarado de la resistencia irlandesa contra el imperialismo británico. Nunca he oído a la izquierda criticar a Martín Luter King por sus referencias al evangelio que fueron una palanca imponente de movilización para la masa de los trabajadores negros americanos, privados de todos los derechos políticos, económicos y sociales en los USA de los años 60. La diferencia de trato, la desconfianza sistemática hacia los musulmanes, todos sospechosos, sin distinción, de querer imponernos la Sharía, no puede explicarse sino por la huella indeleble del colonialismo sobre nuestras conciencias. No olvidemos que comunistas, como los del Partido Comunista Belga, llegaron a ponderar los méritos de la colonización, propalada con todo entusiasmo por los misioneros cristianos.


Así en 1948, al final de una resistencia heroica de los partidos comunistas contra la ocupación nazi, se podía leer en el "programa del Partido Comunista de Bélgica para el Congo:
a) Creación de una sola entidad económica Bélgica-Congo;
b) Desarrollo de intercambios con la colonia y valorización de sus riquezas nacionales;
c)Nacionalización de las riquezas y de las empresas monopolizadas en el Congo;
d) Desarrollo del colonato blanco, del campesinado y el artesanado negro; Extensión progresiva a las poblaciones negras de los derechos y libertades democráticas."


Es este modelo de educación política de los trabajadores el que ha llevado a la ausencia casi total de reacción de estos mismos trabajadores ante el asesinato de Patrice Lumumba y de Pierre Mulele, así como el de decenas de otros dirigentes y militantes africanos anti-imperialistas. Porque "nuestra" civilización cristiana es de todos modos algo civilizado, ¿no? Y no podemos extender los derechos y libertades democráticas a las masas del Tercer Mundo más que "progresivamente", ya que ellas son demasiado bárbaras para hacer buen uso de las mismas.

Es exactamente el mismo tipo de razonamiento político colonial el que hace que hoy la izquierda se muerda la lengua por haber sostenido las elecciones democráticas en Palestina. Es una pena, habría que haber sido más "progresivos" ya que la mayoría votó a Hamás. Peor aun, la izquierda reprocha a Occidente haber "forzado la mano a la OLP para que organizara elecciones legislativa cuando todo indicaba que Hamás las iba a ganar". Esto es lo que se puede leer hoy en los sitios del Partido Comunista Francés y del Partido del Trabajo de Bélgica.
Si se dejara de apuntar a las convicciones religiosas, se podría tal vez "aprender a comprender" por qué las masas árabes y musulmanas que hoy se manifiestan por Palestina gritan "¡cero!" a un dirigente árabe y musulmán como Mubarak y aclaman el nombre de Chávez, un dirigente latinoamericano y cristiano. ¿Acaso no expresan así claramente las masas que su clave de lectura no es en primer lugar la religión sino más bien la postura con respecto al imperialismo y el sionismo?
Y si la izquierda plantease el problema radicalmente en estos términos ¿no podría volver a encontrar un poquito del sostén popular que ha hecho su fuerza?

Badr
21/02/2010, 21:39
Bueno, Alhamdulillah, que alguien usa la cabeza y suma dos y dos. Las izquierdas han perdido terreno, han perdido espíritu, han perdido, impulso, han perdido ¿el alma? Y sin embargo, ateas o no, las izquierdas que de verdad movilizaban tenían alma. ¿A quien le interesa una izquierda que no redime, pero que sí juzga, a ver si estos están a la altura de mi caché o no o hace feo que me vean con ellos? Pues eso.

Dios quiera que en efecto nos hallemos ante una regeneración de las almas, de las aspiraciones, del sentido de la emulación, de aquello que convertía a meros obreros en gente con aspiraciones intelectuales, sin por ello aspirar a dejar de ser obreros, y no como ahora que las aspiraciones pasan todas por los hiper, las marcas y las poses de primer mundo y el intelecto que le den morcilla.

Salaam

Jorge Aldao
21/02/2010, 23:15
Badr... Salam...
Aquí te pongo la primera parte de esa nota y, luego, en otro mensaje, la segunda parte.
Cuando la leía me imaginaba verte a ti diciendo en esas palabras tan sencillas y sin vueltas.
Los énfasis en color son míos.
Fíjate en la frase que resalté en rojo. Parecidas palabras las suele decir el Papa Ratzinger cada dos por tres.

La izquierda y el apoyo a la resistencia

La cuestión clave de este Foro es la del apoyo a las resistencias al imperialismo en todo el mundo. Como militante comunista belga independiente, quisiera abordar aquí únicamente el problema de la izquierda europea sobre este punto. Las manifestaciones masivas en las capitales y grandes ciudades europeas en apoyo al pueblo de Gaza vuelven a poner una vez más en evidencia el problema central: La inmensa mayoría de la izquierda, incluidos los comunistas, acepta el apoyo al pueblo de Gaza ante la agresión israelí, pero niega el apoyo a sus expresiones políticas como Hamás en Palestina o Hezbollah en el Líbano. No solamente la izquierda no las apoya, sino que las denuncia y las combate. Su apoyo al pueblo de Gaza se sitúa en el plano humanitario, no en el plano político".


En lo que concierne a Hamás y Hezbollah, la principal preocupación de la izquierda es el apoyo de las masas árabes a estas formaciones y no la intención deliberada y declarada abiertamente de Israel de aniquilarlas. En el plano político se puede decir sin exagerar que el deseo (más o menos explícitamente confesado) de la izquierda, se sitúa en la misma línea que la del gobierno israelí: liquidar el apoyo popular a Hamás y a Hezbollah. Esta cuestión se plantea no sólo para el Medio Oriente, también en el seno de las capitales europeas ya que la gran masa de manifestantes en Bruselas, Londres o París está constituida hoy por poblaciones procedentes de la inmigración magrebí.

Las reacciones de la izquierda ante estas manifestaciones son absolutamente sintomáticas. Les voy a citar algunas, pero podría citarles decenas. El sitio Res Publica, en Francia, titula así, después de la manifestación parisina del 3 de enero: "¡Rechazamos caer en la trampa de los islamistas de Hamás y de Hezbollah!". "Algunos militantes de izquierda y de extrema izquierda (que se han movilizado muy débilmente) fueron literalmente ahogados entre una multitud cuyas opiniones están en las antípodas de eso que encarna el movimiento republicano francés y de lo que encarna la izquierda del siglo XXI. Más del 90% de los manifestantes defendieron una visión del mundo integrista, comunitarista, fundado sobre la guerra de las civilizaciones, anti-laico, anti-republicano, preconizando un relativismo cultural cuyas derivas nefastas todos conocemos, sobre todo en Inglaterra".

Res Publica no es marxista ni comunista, pero en vano buscaremos en sitios marxistas una sola palabra positiva sobre Hamás. Encontramos sí, formulaciones como :" Se piense lo que se piense sobre Hamás, una cosa es indiscutible: la población palestina ha elegido democráticamente a Hamás para el gobierno de Gaza en unas elecciones desarrolladas bajo control internacional". Y cuando se busca un poco más sobre "qué se puede pensar de Hamás", nos encontramos tanto en el sitio del Partido Comunista Francés como en el del Partido del Trabajo de Bélgica un artículo titulado: " Cómo Israel formó a Hamás". En él vemos cómo Hamás fue apoyado por Israel, los EE. UU. y la Unión Europea, y punto. Subrayo que este artículo fue colgado el 2 de enero, una semana después de los intensivos bombardeos israelíes y la víspera de la ofensiva terrestre cuyo objetivo proclamado era la destrucción de Hamás.

Vuelvo a la cita de Res Publica porque resume muy bien la actitud general de la izquierda no sólo para con la resistencia palestina sino también hacia las masas árabes y musulmanas en Europa.
Lo más interesante de la cita está entre los paréntesis: la izquierda y la extrema izquierda (que se han movilizado muy débilmente). Podría esperarse, después de tal confesión, un balance mínimamente crítico de esta ausencia de movilización en plena carnicería del pueblo palestino.

Pues no, toda la carga se dirige contra la masa de manifestantes (90 %) a la que se reprocha "hacer la guerra de las civilizaciones".
En todas la manifestaciones en las que participé en Bruselas pedía a los manifestantes que me tradujeran sus eslóganes en árabe a lo que ellos gustosamente accedían. Oí muchos de apoyo a la resistencia palestina y muchos de condena a los gobiernos árabes, en particular al del egipcio Mubarak, contra los crímenes de Israel, contra el ensordecedor silencio de la comunidad internacional o la complicidad de la Unión Europea. A mi modo de entender, consignas de orden político absolutamente apropiadas a la situación. Por supuesto que hay quien no oye más que "¡Allahu aqbar!" , y forman su opinión sobre esta única base.

El mismo hecho de que los eslóganes sean gritados en árabe basta para irritar a la derecha. Así el comité organizador de la manifestación del 11 de enero estaba preocupado por los idiomas que se utilizarían en ella. Pero ¿no se podría simplemente difundir la traducción de estos eslóganes? Sería el primer paso para la comprensión mutua. Cuando nos manifestábamos en 1973 contra el golpe de estado pro norteamericano de Pinochet en Chile, nadie se preocupó de decir a los manifestantes latinoamericanos "¡por favor, gritad en francés!". Para este combate, todos habíamos aprendido los eslóganes en español sin que a nadie le extrañara.

El problema es, está efectivamente en el paréntesis: ¿por qué la izquierda y la extrema izquierda se movilizan tan escasamente? Para ser más claros, ¿la izquierda y la extrema izquierda son capaces de movilizarse ante estas cuestiones?
El problema ya era evidente cuando la invasión israelí del Líbano en 2006.

Quisiera citar aquí a un israelí antisionista, que ha encontrado refugio en Londres, el músico de jazz Gilad Atzmon, que ya seis meses antes de la invasión decía: "Desde hace ya bastante tiempo está muy claro que la ideología de izquierda se debate desesperadamente por encontrar su camino en medio de la batalla que está emergiendo entre el Occidente y el Medio Oriente. Los parámetros de eso que se ha convenido en llamar el "choque de civilizaciones" están tan claramente definidos que el militante de izquierda "razonable" y "ateo" se encuentra sin duda alguna condenado a verse más cerca de Donald Rumsfeld que de un religioso musulmán".
Es difícil plantear el problema con mayor claridad.
Entre los parámetros, yo quisiera tratar brevemente de dos que paralizan literalmente a la izquierda en su apoyo a la resistencia palestina, libanesa y más generalmente a la árabe y/o musulmana: la religión y el terrorismo.

Jorge Aldao
21/02/2010, 23:27
Badr... aquí la tercera y última parte

La guerra y el terrorismo


La segunda causa importante de parálisis de la izquierda en el combate anti-imperialista es la obsesión de ser asimilada al terrorismo.
El presidente de la Cámara de Representantes alemana, Walter Momper, la jefe de los Verdes, Franziska Eichtäd-Bohlig, un jefe del Linke Klaus Lederer y algunos más, se manifestaron en Berlín en apoyo a Israel bajo el eslogan "¡Alto al terror de Hamás!". Tenemos que saber que la formación de izquierda alemana Die Linke está considerada por muchos en Europa como una alternativa creíble y nueva por la izquierda.

Toda la historia de la colonización y de la descolonización es una historia de tierras robadas por la fuerza militar y reconquistadas por la fuerza. Desde Argelia a Vietnam, desde Cuba a Sudáfrica, desde el Congo a Palestina, ninguna potencia colonizadora ha renunciado por la negociación y el diálogo político a su dominación. Este es el sentido que Gilad Atzmon acaba de dar la semana pasada a los tiros de cohetes de Hamás: " Esta semana hemos conocido un poco más sobre el arsenal balístico de Hamás. Es evidente que Hamás ha dado muestras de una cierta contención con Israel desde hace tiempo. Hamás se ha retenido de extender el conflicto al conjunto del sur de Israel. Me vino al espíritu que las andanadas de cohetes que cayeron esporádicamente sobre Sderot y Ashkelon no eran otra cosa que un mensaje de los palestinos prisioneros. Era en principio un mensaje a la tierra, a los campos, a los huertos robados: 'Nuestra tierra adorada, no te hemos olvidado, todavía combatimos por ti, volveremos cuanto antes, reemprenderemos allí mismo donde fuimos detenidos'". Esto que un judío nacido en suelo de Israel puede comprender, es incomprendido y en todo caso indefendible para la izquierda europea: la necesidad y el derecho de los pueblos a retomar por la fuerza lo que les ha sido robado por la fuerza.

Porque desde el 11 de septiembre 2001, todo empleo de la fuerza en la lucha anticolonial y anti-imperialista está catalogado en la categoría "terrorismo"; y no hay discusión posible.

Sin embargo hay que recordar que Hamás fue puesto por EE. UU. en la lista de organizaciones terroristas mucho antes del 11 de septiembre, en 1995. Fue en 1995 cuando EE.UU. elaboró la "Specially designated terrorit List (STD)" en la que se encontraban prácticamente todos los movimientos, partidos y organizaciones del tercer mundo que recurrían a la lucha armada contra el imperialismo. Pero fue sobre todo después del 11 de septiembre, con el lanzamiento de la "global war on terror (GWAT)", la guerra global contra el terrorismo, de la administración Bush, cuando comenzó la capitulación de una gran parte de la izquierda. El miedo de ser clasificado entre los terroristas o entre los partidarios del terrorismo no es solamente político o ideológico, es también práctico. La directiva de la Unión Europea para la lucha contra las organizaciones terroristas ha sido traducida a la mayoría de las legislaciones nacionales mediante un "corta y pega" que permite a los tribunales perseguir a muchos militantes sospechosos de defender el terrorismo. En Londres, militantes que vendían folletos que incluían un análisis marxista sobre Hamás, fueron detenidos y sus folletos confiscados. Dicho de otra manera, informarse o informar a otros sobre el programa político y las actuaciones de Hamás (o lo que es lo mismo, de Hezbollah), se convierte en un acto ilegal.

Así pues, se insta a todo el mundo, para vivir en paz, como mínimo tomar distancias y, si es posible, condenar sin reservas estas formaciones políticas. En estas condiciones se ve mal cómo podría llevarse a cabo de manera efectiva la lucha política de la izquierda y estas corrientes.
Así pues yo tengo una propuesta muy concreta: debemos hacer un llamamiento para que se retire a Hamás de la lista de organizaciones terroristas. Debemos oponernos a las tentativas europeas actuales de meter en ella igualmente a Hezbollah. Es lo menos que podemos hacer si pretendemos apoyar la resistencia palestina, libanesa y árabe. Es la condición democrática mínima para que un apoyo a la resistencia sea posible y que una confrontación de diferentes corrientes políticas en el seno de la resistencia al imperialismo sea posible. Es la condición política indispensable para que la izquierda tenga alguna posibilidad de hacerse oír por las masas en lucha contra el imperialismo.
Soy perfectamente consciente de que mis convicciones políticas son minoritarias en la izquierda y en particular entre los comunistas europeos. Esto me preocupa profundamente, no por mi propia suerte, yo no soy más que una militante entre otras, sino por el futuro del ideal comunista y la supresión de la explotación del hombre por el hombre, y por ende, ineluctablemente, por la abolición de la opresión imperialista, colonial y neocolonial.



(Intervención en el Foro Internacional de Beirut por la Resistencia, el Anti-imperialismo, la solidaridad de los pueblos y las alternativas)

Jorge Aldao
23/02/2010, 02:57
los énfasis son míos
Un saludo
Jorge Aldao

El fundamentalismo de Hizbolá adelanta por la izquierda al progresismo cristiano

Agustín Velloso

El pasado día 28 de marzo se pudo leer en un diario de tirada nacional el artículo titulado: "La izquierda, a salvar el mercado". Los protagonistas del salvamento son considerados por el diario como los líderes progresistas de Occidente, entre ellos Joseph Biden, Gordon Brown, Michelle Bachelet y José Luís Rodríguez Zapatero.

Se reunieron en la Cumbre Progresista custodiados por 3.000 policías. Esto es realmente un hecho histórico por varias razones. Por vez primera se envía a la policía a custodiar izquierdistas, pues si hay algo tan seguro como que el sol sale cada día es que aquélla, el ejército y otros grupos afines como fuerzas de seguridad, paramilitares y pistoleros a sueldo son enviados para reprimir y asesinar izquierdistas.

Resulta algo raro, por tanto, que ese diario no haya destacado este profundo cambio, que es digno de celebrarse por todo lo alto. Quizás lo ha considerado algo menor ante otro cambio radical en los usos políticos que ha marcado el encuentro. Los líderes izquierdistas solían dirigirse a sus seguidores desde la cárcel, desde un escondite en la selva, desde la trinchera e incluso camino del martirio.

Los participantes en la cumbre lo han hecho en una cena de gala en el Palacio de Cerro Castillo. A la vista de la suntuosidad del edificio, de la añada del vino y de lo exquisito del menú, a partir de ahora habrá tortas para ser el primero en salvar al mundo.

El periódico comunica a sus lectores el aspecto fundamental del acontecimiento: "el progresismo vive un momento único en su historia, con el Gobierno demócrata de Barack Obama en Estados Unidos y presidentes de signo progresista en la mayoría de los países de América Latina y algunos de Europa".

Con motivo de la cumbre El País ha decidido que ni el asalto al Cuartel Moncada en Cuba, ni la batalla de Dien Bien Phu en Indochina, ni la Guerra de Julio en Líbano son acontecimientos únicos en la historia de la izquierda. Desde ahora los hitos del progresismo más aguerrido van a tener lugar en francachelas, fratrías y fanfarrias.

Gracias a este diario, que con su posición sobre la cumbre se convierte en el primer faro de la izquierda mundial, se sabe que ni Ho Chi Minh, ni Castro, ni Lumumba han hecho tanto por el progresismo como Biden, espejo de progresistas, Brown, azote de los conservadores, y Zapatero, guía de revolucionarios. El Palacio Cerro Castillo es ya el sagrado templo de la grey progresista mundial.

Donde Castro dijo respecto del opresor: "si Batista entró por la fuerza, por la fuerza tendremos que derrocarlo", Biden afirma: "soy un sionista, uno no necesita ser judío para ser un sionista".

Donde Lumumba dijo sobre el poderoso: "debemos arrancar el poder y los privilegios de las elites tradicionales, la mejora de las condiciones de vida es el verdadero significado que tiene la independencia", Zapatero se reúne con los banqueros para solicitarles un "esfuerzo adicional a la banca".

Donde Ho Chi Minh dijo del imperialista: "nuestro país tendrá el señalado honor de ser una pequeña nación que, a través de una lucha heroica, ha derrotado a dos grandes imperialismos, el francés y el norteamericano", Brown anuncia en el parlamento británico que "hemos de mantener y reforzar lo conseguido, así que el Reino Unido mantendrá una poderosa fuerza militar en Afganistán".

El mismo día, sin policía, publicidad ni merienda, el profesor libanés Ali Fayyad estuvo en un colegio mayor en la Ciudad Universitaria de Madrid para dar una charla sobre la situación en Palestina.

Como veterano miembro del Comité Ejecutivo de Hizbolá expuso las ideas de su formación política sobre el imperialismo y también sobre el papel de la izquierda y las relaciones de ésta con el islamismo político. La charla fue grabada por algunos asistentes y también por las cámaras de varias televisiones, así que es de suponer que su contenido se hará público próximamente.

Su lectura será muy edificante para los que todavía creen que los líderes citados tienen alguna relación con la izquierda -aparte de la que les atribuye el diario, tan progresista como ellos- y que los líderes del islamismo político de hoy -denostados como fundamentalistas, extremistas y antidemocráticos- no representan los ideales de ésta. Mientras tanto, un adelanto de algunas de sus ideas puede ser de utilidad para calibrar el izquierdismo de nuestros líderes comparado con el de los "barbudos".

Fayyad señaló el fracaso de Estados Unidos en Iraq, Palestina y Líbano, algo que ignoran los "líderes progresistas", quienes son firmes aliados de aquél y del otro gran agresor en la actualidad, Israel. También hizo notar el cambio de fuerzas en Oriente Medio, en concreto en lo que se refiere al aumento del peso de la resistencia y en paralelo la disminución del peso del campo imperialista.

Desprecia como es natural la consideración de Hamas, partido que obtuvo el gobierno de forma legítima en Palestina en 2006, como movimiento terrorista por parte de la Unión Europea, algo que ni siquiera creen los propios políticos europeos, quienes mantienen negociaciones con Hamas, aunque lo hacen a espaldas de sus ciudadanos.

Fayyad conoce sobradamente, aunque de nuevo desprecia, la mala imagen que tienen en Occidente las fuerzas islámicas, pero afirma que se debe a que son víctimas de la propaganda. Esto es evidente para cualquiera, ya que no es la prensa occidental la que legitima a las fuerzas antiimperialistas árabes y musulmanas, sino las urnas, las acciones de aquellas en Medio Oriente. Unas y otras han hablado claro en varias ocasiones.

Por si hubiera alguna duda asegura que Hizbolá no quiere un Estado sectario en Líbano y que no existe un problema de religión en la zona, sino un problema político.

Al mismo tiempo considera que el choque de civilizaciones es un error: "no hay oposición de valores y si la hay no tiene que ocasionar guerras, es el apoyo de Estados Unidos a Israel la causa del problema, no hay un problema religioso".

Añade que "como islamista estoy más cerca de activistas de izquierdas que de ciertos islamistas que no luchan igual contra el imperialismo". Concede menos importancia a lo ideológico que los occidentales, quienes usan la conveniente etiqueta de "fundamentalismo" aplicada a la resistencia para evitar tomar una posición realmente izquierdista respecto del imperialismo del siglo XXI, en particular en Oriente Medio.

Fayyad dice: "me interesa si combates el imperialismo o no, pero no que seas marxista o islamista". Con otras palabras: "¿estás a favor del colonialismo o no, estás a favor de las dictaduras de la zona?"

Para resistir, afirma, tiene que haber valores compartidos y por ello Hizbolá trabaja por un bloque internacional que supere las ideologías y admita todas las tendencias en esta tarea histórica".

El islamismo político tiene perfectamente claro su papel en la actualidad. La izquierda occidental debería tenerlo igualmente a la vista del empuje creciente del imperialismo, aunque éste fracase gracias a la resistencia en Oriente Medio y otros lugares. Este fracaso cuesta vidas por millares allí y aquí un deterioro social y político generalizado.

Es un triste ridículo el que hacen los "izquierdistas" cuando son superados ampliamente por los "fundamentalistas" en objetivos políticos, en estrategia y en sacrificio. Es tanto el relajo al que se ha llegado en las filas progresistas, que ser de izquierdas carece de valor alguno. Hoy sigue siendo cierto con otras palabras aquello de "vive como piensas o acabarás pensando como un progresista".

Fuente: http://elzurriago.blogia.com/temas/mundo.php

maria
23/02/2010, 14:10
Un aplauso para Agustín Velloso, otro para Ali Fayyad y otro para tí por traerlos.

Jorge Aldao
23/02/2010, 17:12
Maria... Salam...

Gracias… me pareció que era una nota interesante y son contundentes las frases de Fayyad y de Velloso "me interesa si combates el imperialismo o no, pero no que seas marxista o islamista" y “Es un triste ridículo el que hacen los "izquierdistas" cuando son superados ampliamente por los "fundamentalistas" en objetivos políticos, en estrategia y en sacrificio”

Aunque es probable que ya la conozcas y por si no la has visitado, te sugiero pegarle una mirada al blog de El Zurriago.
Tiene un montón de secciones y pienso que vale la pena.

De allí saqué el texto de Nadine Rosa-Rosso (puesto en el Blog de Zurriago y que pegué en este hilo) con esa observación (que me parece muy atinada) acerca del doble rasero de la izquierda europea que no tuvo problemas en apoyar a los obispos latinoamericanos de la Teología de la Liberación y que jamás criticó las referencias a los evangelios de Martin Luther King ni rechazó el catolicismo de los irlandeses contra el imperialismo británico mientras que hoy expresa una profunda desconfianza por todos los musulmanes y sus creencias, sin distinción ni matiz.

También es atinada la observación de que en las marchas por Gaza la izquierda pretende que los inmigrantes griten sus consignas en francés y no en árabe, mientras que anteriormente no se exigió a los latinoamericanos que marchaban contra la dictadura pinochetista que abandonaran el castellano como lengua de lucha y, por el contrario, esos izquierdistas coreaban las consignas en castellano.

Un saludo

Jorge Aldao

maria
23/02/2010, 17:53
Bir-ruh bil-dem nefdik ya filistin.
Bir-ruh bil-dem nefdik ya iraq.
Bir-ruh bil-dem nefdik ya ...

Jorge Aldao
23/02/2010, 18:51
Bir-ruh bil-dem nefdik ya filistin.
Bir-ruh bil-dem nefdik ya iraq.
Bir-ruh bil-dem nefdik ya ...

María... Salam...

San Google me lleva a pensar que pueden ser frases en turco :rolleyes:.
¿Estoy equivocado?
¿Tendrías la amabilidad de traducirlo para este ignorante?

Un saludo

Jorge Aldao

maria
24/02/2010, 09:25
San Google se equivoca. Es árabe, consignas en árabe.
Con nuestro espíritu y nuestra sangre nos sacrificaremos por Palestina.
Con nuestro espíritu y nuestra sangre nos sacrificaremos por Irak.
Con nuestro espíritu y nuestra sangre nos sacrificaremos por ...

Jorge Aldao
24/02/2010, 15:59
San Google se equivoca. Es árabe, consignas en árabe.
Con nuestro espíritu y nuestra sangre nos sacrificaremos por Palestina.
Con nuestro espíritu y nuestra sangre nos sacrificaremos por Irak.
Con nuestro espíritu y nuestra sangre nos sacrificaremos por ...

María... Salam....

Primero que todo, gracias por desasnarme...:rolleyes:

Segundo... parece que San Google te lee con cuidado :p

Porque fui de nuevo al buscador de Google e hice como ayer (copiar y pegar) esas frases y ya no pone como alguna de las respuestas posibles las que aparecen en la página http://www.itusozluk.com/goster.php/birruh+biddem+nefdik+ya+saddam sino que, primero que todo pone como respuesta esta página del foro.

Me parece que lo asustaste a San Google....:D

Un saludo y gracias nuevamente.

Jorge Aldao

P.S. En apariencia, el idioma turco (aunque haya modificado su grafía y adoptado la grafía latina gracias a la muy occidental tiranía de los jóvenes turcos) se parece muchísimo al árabe.
Fíjate que en la pagina que te pongo, está escrito birruh biddem nefdik ya saddam mientras que en árabe y en caracteres latinos tú escribiste Bir-ruh bil-dem nefdik ya

yousef
24/02/2010, 17:52
P.S. En apariencia, el idioma turco (aunque haya modificado su grafía y adoptado la grafía latina gracias a la muy occidental tiranía de los jóvenes turcos) se parece muchísimo al árabe.
Fíjate que en la pagina que te pongo, está escrito birruh biddem nefdik ya saddam mientras que en árabe y en caracteres latinos tú escribiste Bir-ruh bil-dem nefdik ya

Es que también es árabe, Jorge. Me parece que esa es la consigna que, si recuerdas, los manifestantes iraquíes clamaban durante la invasión yankee.

Biroh, bidem, nefdik ya Sadam (Sadam Hussein)

Salam

maria
24/02/2010, 17:59
Segundo... parece que San Google te lee con cuidado

Madre mia! eso sí que asusta.


P.S. En apariencia, el idioma turco (aunque haya modificado su grafía y adoptado la grafía latina gracias a la muy occidental tiranía de los jóvenes turcos) se parece muchísimo al árabe.
Fíjate que en la pagina que te pongo, está escrito birruh biddem nefdik ya saddam mientras que en árabe y en caracteres latinos tú escribiste Bir-ruh bil-dem nefdik ya


Yo no sé turco pero en el enlace que pones, aunque el texto está en turco, la consgna del título está en árabe, se trata de la misma construcción pero correcta. Quiero decir que quien cometió el error fui yo.
Debí escribir Bid-dem.
Bi:con
al:articulo determinado
Dem:sangre.
Bil:contracción Bi + al
Cuando al artículo determinado le sigue una palabra que comienza por determinas letras, al pierde la l y dobla la letra que le sigue. La letradal por la que comienza dem es una de ellas. La ra con la que comienza ruh sigue la misma regla.

Jorge Aldao
24/02/2010, 18:34
Es que también es árabe, Jorge. Me parece que esa es la consigna que, si recuerdas, los manifestantes iraquíes clamaban durante la invasión yankee.

Biroh, bidem, nefdik ya Sadam (Sadam Hussein)

Salam

Paradise... Salam... y Gracias...

Todos los días aprendo algo nuevo...
Aunque, en realidad, debería haberme acordado de que, cuando he escrito en este foro sobre la salvajada de los Jóvenes Turcos (obligando a todos los adultos de 6 años en adelante a volver a la escuela para aprender a escribir usando la grafía latina) señalaba que hasta ese momento los turcos usaban la escritura árabe, por lo que lo lógico es que la lengua turca sea árabe aunque se escriba con caracteres latinos.
Un saludo

Jorge Aldao

Jorge Aldao
24/02/2010, 19:01
Madre mia! eso sí que asusta.



Yo no sé turco pero en el enlace que pones, aunque el texto está en turco, la consgna del título está en árabe, se trata de la misma construcción pero correcta. Quiero decir que quien cometió el error fui yo.
Debí escribir Bid-dem.
Bi:con
al:articulo determinado
Dem:sangre.
Bil:contracción Bi + al
Cuando al artículo determinado le sigue una palabra que comienza por determinas letras, al pierde la l y dobla la letra que le sigue. La letradal por la que comienza dem es una de ellas. La ra con la que comienza ruh sigue la misma regla.


Bueno... Gracias por la aclaración.

En cuanto a San Google... creo que no debemos preocuparnos. (por lo menos por ahora)
Estoy seguro de que los satélites yanquis de inteligencia debe estar leyendo todos nuestros mensajes (así como los de miles de foros en todo el mundo) y descartándolos porque todavía no somos peligrosos para ellos.
Y espero que Diosito lo oiga a Paradise y los yanquis se vayan al cuerno antes de que nos pongamos peligrosos para ellos.

Un saludo

Jorge Aldao

yousef
24/02/2010, 19:03
Paradise... Salam... y Gracias...

Todos los días aprendo algo nuevo...
Aunque, en realidad, debería haberme acordado de que, cuando he escrito en este foro sobre la salvajada de los Jóvenes Turcos (obligando a todos los adultos de 6 años en adelante a volver a la escuela para aprender a escribir usando la grafía latina) señalaba que hasta ese momento los turcos usaban la escritura árabe, por lo que lo lógico es que la lengua turca sea árabe aunque se escriba con caracteres latinos.
Un saludo

Jorge Aldao

Me expliqué mal, debí haber puesto que la frase birruh biddem nefdik ya saddam. De la forma en que lo escribí se puede interpretar que yo esté diciendo que el turco también es árabe, y hasta donde yo sé no lo es. No lo conozco, pero lo he oído y la verdad es que no tiene ese "algo" que distingue a las lenguas semíticas, aunque seguramente esté muy influenciado por el árabe.

Jorge Aldao
24/02/2010, 20:10
Me expliqué mal, debí haber puesto que la frase birruh biddem nefdik ya saddam. De la forma en que lo escribí se puede interpretar que yo esté diciendo que el turco también es árabe, y hasta donde yo sé no lo es. No lo conozco, pero lo he oído y la verdad es que no tiene ese "algo" que distingue a las lenguas semíticas, aunque seguramente esté muy influenciado por el árabe.

Paradise... Salam...

Bueno... gracias... En el foro había, hace un tiempo, una señora de Turquía... o, no recuerdo bien, casada con un turco. Quizás ella pueda aclarar un poco el asunto.
Gracias de todos modos

Jorge Aldao

Badr
25/02/2010, 00:49
El turco no se parece en nada al árabe, aunque tiene muchas palabras de origen árabe.

Funciona como el finlandés o el japonés y pertenece a una familia grande de idiomas a los que también pertenece el turcomano el usbeco y no sé cuantas más hasta el mar del Japón. Los turcos y los usbecos se entienden.

Para mí el disparate de cambio de alfabeto consiste sobre todo en que los que aprendieron después no pueden leer los libros anteriores. Algo que me recuerda a los filipinos que no pueden leer a su mejor autor en el original castellano.

Cosas del progreso, o del regreso o de algún greso de esos

Salaam

Jorge Aldao
25/02/2010, 01:35
El turco no se parece en nada al árabe, aunque tiene muchas palabras de origen árabe.

Funciona como el finlandés o el japonés y pertenece a una familia grande de idiomas a los que también pertenece el turcomano el usbeco y no sé cuantas más hasta el mar del Japón. Los turcos y los usbecos se entienden.

Para mí el disparate de cambio de alfabeto consiste sobre todo en que los que aprendieron después no pueden leer los libros anteriores. Algo que me recuerda a los filipinos que no pueden leer a su mejor autor en el original castellano.

Cosas del progreso, o del regreso o de algún greso de esos

Salaam


Badr... Salam...
Gracias por las precisiones....

Pero no era ningún disparate eso de hacerles perder la escritura (y por consiguiente la lectura) en árabe.
Porque de esa manera los laicos Jóvenes Turcos buscaban dificultar la lectura del Corán en alguna versión más o menos original obligando a los creyentes de las nuevas generaciones a leer traducciones o al esfuerzo adicional de aprender una nueva forma de escritura lo que, me parece, no es "moco de pavo" (como diríamos los argentinos).

Para los laicos habrá sido un progreso.
Para los creyentes pienso que fue un regreso.

Un saludo

Jorge Aldao

Jorge Aldao
02/04/2010, 20:17
Publicado en Rebelión (alérgicos abstenerse :D)
URL: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=103366
Me ha parecido interesante
Un saludo
Jorge Aldao

¿Una teología islámica de liberación?
La izquierda y el Islam o «Je t'aime, moi non plus»

Nicolas Dot-Pouillard
Rebelión
Traducido para Rebelión por Jorge Aldao y revisado por Caty R.



En 2006 y 2007 la página Web de información, debates y análisis islámicos Oumma.com, dedicó una larga serie de artículos a la teología islámica de la liberación (1). Con relecturas del teórico argelino Malek Bennabi y también del fundador de la Katiba at-Tullabiya, Mounir Chafiq, y comparaciones con las tesis de Franz Fanon, el debate se sitúa ahora de manera muy interesante en el mismo corazón de los círculos islámicos europeos. Debates que no están separados, una vez más, de las nuevas dinámicas actuales: encuentros entre los partidos islámicos llegados desde Oriente Medio y el movimiento altermundista en los foros sociales mundiales y europeos, conferencias conjuntas en el Cairo y Beirut (2), interacción entre medios comunitarios musulmanes europeos, militantes altermundistas y partidos islámicos más tradicionales.

La cuestión de una teología islámica de liberación se plantearía, luego de los intentos desarrollados de manera sutil en el Líbano, pero también en las teorías desarrolladas por el iraní Ali Shariati, traductor de Franz Fanon al persa, o el egipcio Hassan Hanafi (3).

Al contrario de lo ocurrido en América Latina, el encuentro entre la religión y la izquierda no se presenta históricamente de la misma manera en Oriente Medio y en el mundo musulmán. La experiencia de los «Maos de Fatah» es un ejemplo revelador. Las relaciones entre la izquierda y el Islam –y con mayor razón con el Islam político– son relaciones contradictorias de atracción y repulsión, un «yo te amo… yo tampoco», siempre unidas por la cuestión nacional y tercermundista pero también desgarradas por una realidad histórica en la que el Islam político se situó muy temprano en oposición a la izquierda y a un movimiento nacionalista otrora hegemónico. Esta es una primera diferencia con América Latina: la izquierda y el islamismo tienen una historia de luchas violentas e incesantes y no solamente de pasajes y transversalidades. Esto complica la aparición de una teología islámica de liberación si se habla con propiedad. Antiguo miembro de la dirección del FPLP y representante de esa organización marxista revolucionaria en Cuba, Salah Salah recuerda que: «La experiencia de la teología de la liberación en América Latina es una experiencia muy fructífera pero demasiado singular. La teología de la liberación latinoamericana no es completamente trasladable aquí. La base para salvar estas diferencias no es la invención de una teología de liberación islámica transvasada aquí de manera abstracta a partir del modelo latinoamericano. La solución reside, más bien y para superar esta hipoteca, en la continua búsqueda de consensos políticos alrededor de la cuestión nacional y de la resistencia. Es necesario crear amplios entornos de trabajo en conjunto contra el enemigo común, contra los procesos colonialistas e imperialistas, en la etapa actual. Pero en un segundo nivel, en el plano de los partidos políticos de otra época, en los partidos de izquierda y en los partidos nacionalistas, es cierto que una de las maneras de probar su fe, para algunos militantes comunistas o nacionalistas o laicos, su manera de probar todo eso era escupir contra la religión, ser ateo; era una manera de decir que si se es ateo, se es forzosamente progresista y que los progresistas están en contra de la religión. Pienso que, en un sentido, esto fue un error, porque la izquierda y el progresismo debieron asumir, desde luego, la cuestión religiosa en lugar ignorarla» (4).


¿El debate sobre la teología islámica de liberación sería al final un falso debate? Sí y no. Sí en el sentido en el que es imposible o presuntuoso pretender copiar modelos históricos y teóricos trasplantándolos de un lugar a otro. No en la medida en que las relaciones entre la izquierda y el Islam han sido relaciones de hecho contradictorias pero muy reales. Por último, preguntémonos: ¿Cuál es el significado de esta experiencia tan particular de los «Maos de Fatah»? ¿La experiencia tripolitana de Khalil Akkaoui y del Islam revolucionario de los pobres sólo fue una tentativa condenada al fracaso o su propia existencia prueba, al contrario, la pertinencia de la cuestión de una insinuada teología de la liberación?

Nota del traductor:

«Je t'aime, moi non plus» es el título de una famosa y escandalosa canción (1967) de Serge Gainsbourg cantada por su pareja Jane Birkin. La frase es intraducible y dicen que Gainsbourg la tomó de una entrevista a Salvador Dalí a quien le comentaron que Picasso era comunista y Dalí respondió «moi non plus». Es decir, el periodista comentó: «Picasso es comunista» y Dalí respondió «Yo tampoco». En el contexto de la década del 60, con un amor libre en desarrollo, no era necesario amar (para tener relaciones sexuales, como sugiere todo el texto de esa canción) ya que bastaba con tener deseo.

Notas del autor :

(1) Ver específicamente el artículo de Mohamad Tahar Bensaada sobre Mounir Chafîq: La théologie de la libération de Munir Chafiq.

(2) Desde 2001 se realizan conferencias conjuntas entre los partidos islámicos de la izquierda árabe y de los movimientos altermundistas, particularmente en El Cairo, con la Conferencia Antiguerra y Antiglobalización, y en Beirut, con la Conferencia Internacional de Solidaridad con la Resistencia , convocada por Hizbulá y el Partido Comunista Libanés en noviembre de 2006.

(3) Hassan Hanafi es un filósofo egipcio, próximo a los movimientos islámicos y teórico a finales del decenio del 70, de la Izquierda islámica, al-Yassar al-Islami, nombre de una revista dirigida por el autor de existencia efímera ya que sólo se imprimió un número.

(4) Salah Salah, entrevista con el autor, Beirut, 20 de agosto de 2007

Nicolas Dot-Pouillard pertenece al Institut Religioscope.


Fuente: http://www.religion.info/pdf/2008_12_Dot.pdf

yibril.rashid
12/07/2010, 00:10
Coincido con lo que apunta Jorge Aldao y me gustaría compartir unos disparadores, para que alguien corrija o agregue o discuta:

-las tres religiones monoteístas proponen la igualdad aunque el judaísmo tiene un sentido de Nación que los ubicaría por encima de los gentiles

-Asimismo la sociedad judía tiene un fuerte enfrentamiento interno (étnico también) con los ortodoxos mantenidos por el Estado y el resto de los judíos (también askenazis contra los sefaradíes)

-el cristianismo por su parte tiene una institución (la Iglesia) que vehiculiza la religión como estrategia de poder

-el Islam suni no tiene teológicamente una casta sacerdotal (no quiere decir que en la práctica no existan quienes viven o explotan una situación), pero es el Islam shía que, teniendo un clero con un liderazgo, practica un islam socialmente revolucionario o doctrinariamente predispuesto a enfrentar los problemas terrenales en la Tierra (valga la redundancia)

ya se que lo que pongo es extremadamente esquemático, pero sería imposible analizar cada arista de cada religión.
En definitiva, aunque se diga lo contrario, el mundo está cada vez más regido por orientaciones que se dicen o postulan como representantes de orientaciones religiosas,
Hablo de los poderes, no de los gobiernos.
Así es claro la demencia evangélica de EEUU y el antiislamismo europeo, el fuerte poder de la Iglesia en América Latina (ver los debates que hay en Argentina con el arzobispoado llamando a la guerra de Dios no tiene desperdicio), el Estado teocrático de Israel o las monarquías pseudoislámicas como la Saudí o la Jordana...

Una cosa es lo teológico y otra la práctica, como la idea de la banca islámica que no permite la usura pero en la realidad la practica por terceros, además de lavar el dinero de cuanta actividad ilegal exista en el mundo, lo que no la hace ni peor ni mejor que el Citibank o cualquier banco....

abdal-lah
12/07/2010, 12:58
LA LIBERACIÓN DE LOS ORPIMIDOS EN EL ISLAM

Los dos textos que presentamos a continuación sobre un tema tan actual como novedoso para la mayoría de nosotros, están tomados del la Revista “Alternatives Sud”, número monográfico sobre “Théologies de la liberation” (vol. VII, 1, año 2000). Agradecemos a su director, François Houtart, el habernos dado toda clase de facilidades para publicar en español estos textos. El mismo Houtart, en su entrevista en este número, explica el origen del Centro Intercontinental y de la revista Alternatives Sud que tienen su sede en Luovain-la Neuve de Bélgica

1. Teologías islámicas de la liberación

La posición histórica minoritaria del chiísmo en islam ha desempeñado un papel importante en la trayectoria de esta corriente religiosa que estuvo desde el principio confrontada a la cuestión capital de la difícil conciliación entre una opción doctrinal minoritaria y una realidad política restrictiva.

Esta historia ha creado una tradición de resistencia social e intelectual particular que ha inspirado a lo largo de la historia a generaciones enteras de teólogos chiítas. Entre los contemporáneos, dos llaman nuestra atención.

El primero, Mortadha Motahhari (1920-1979) representa un esfuerzo teológico-político más bien tradicional, a pesar de haber desempeñado un papel importante en la revolución islámica iraní. El segundo, Ali Shariati representa por su parte una tendencia teológico-política más moderna, aunando islam y nacionalismo revolucionario anti-imperialista.

La aportación de Mortadha Motahhari

Mortadha Motahhari tiene un perfil de teólogo clásico. Después de estudiar filosofía y Fiqh (derecho musulmán) en las universidades islámicas de Mashad y Qom, consagra toda su vida a la enseñanza islámica en escuelas paralelas, habiendo sido expulsado de la universidad oficial.

Desde que acaba sus estudios en Qom, se compromete con el movimiento islámico dirigido por el imam R. Khomeyni, del que será uno de los más próximos colaboradores, y llega a ser presidente “Consejo del Clero” creado en la clandestinidad. Después de la caída del régimen imperial del Shah Mohammad Rezâ Pahlavi, Mortadha Motahhari se convierte en presidente del Consejo de la revolución hasta su asesinato en 1979, a la edad de cincuenta y nueve años.

La aportación teológico-política de Mortadha Motahhari es por tanto inseparable de su vida de militante islámico. En la línea de los representantes del reformismo musulmán de finales del siglo XIX, Mortadha Motahhari comienza haciendo un análisis lúcido sobre la situación de la sociedad iraní condenada al subdesarrollo y a la dependencia en razón de su propia decadencia y de su aceptación del despotismo.

Lejos de los discursos demagógicos de los que prefieren echar la culpa a los otros, Mortadha Motahhari lanza a sus compatriotas:<<No quiero mitificaros diciendo que el origen de esta situación está en el colonialismo y en la explotación. Ya estábamos así antes, pero hoy ellos nos mantienen en ese estado>> [citado por Nadine Yavari-D’Hellencourt, 1989, 89].

Mortadha Motahhari no está lejos del concepto de “coloniabilidad” desarrollado por Malek Bennabi, que considera que las sociedades musulmanas seguirán siendo víctimas de la dominación imperialista mientras no dejen de mantener una relación de dependencia cultural con las antiguas potencias coloniales.

En esta óptica, el principal adversario resulta ser pues esta “decadencia” interna. Y si hay que combatir el imperialismo, es sobre todo porque constituye ya un obstáculo para la lucha contra esta decadencia. Dominación imperialista y decadencia interna se sostienen mutuamente.

La liberación y el desarrollo no se pueden alcanzar mediante la occidentalización a la que se refieren las corrientes modernistas, sino por un renacimiento civil de la sociedad musulmana. Como el poder aliado al imperialismo se empeña impedir por todos los medios este renacimiento, la opción revolucionaria se impone como una necesidad política.

La lectura teológica desemboca entonces en una posición revolucionaria. El estatuto teológico-político de guía sólo se merece si conduce realmente a la movilización por el cambio social. Para Mortadha Motahhari, un guía es el que conoce la dirección del tren que tiene la responsabilidad de conducir y que sabe dónde lo lleva...<<El mundo es hoy un lugar de competencia científica y técnica y hay que movilizar a la sociedad. Contentarse quedándose sentados en su sitio y no hacer más que reproches, críticas u órdenes, a eso no se llama guiar>> [Nadine Yavari-D’Hellencourt, 1989, 92].

El renacimiento del pensamiento religioso tiene pues como intención directa el cambio social mediante la movilización de las masas. Desde este punto de vista, la ignorancia de las masas, identificada por Mortadha Motahhari en el rechazo de la novedad, parece ser la garantía más segura del statu quo social.

Para poner a salvo este último, es necesaria la renovación del pensamiento y de las prácticas islámicas: la peor de las características de la masa ignorante es su rechazo de la novedad y su defensa partisana del statu quo.

Para Mortadha Motahhari, el renacimiento islámico no tiene que temer el desarrollo del espíritu científico moderno, al contrario, lo necesita hasta el punto de que el renacimiento no puede triunfar más que allí donde este espíritu ha alcanzado un cierto grado de difusión. Viniendo de un alto responsable del clero, esta posición no carece de audacia: <<No hay que creer que la religión será expulsada por la ciencia. Contrariamente a los prejuicios difundidos, el islam progresa mejor en un entorno sabio que ignorante. Si tomáramos consciencia de lo que la ignorancia ha hecho de nosotros y del islam, sería ella la que nos espantaría y no la ciencia>> [Nadine Yavari-D’Hellencourt, 1989, 89].

Esta posición lleva naturalmente a Mortadha Motahhari a adoptar, en el mismo texto, una apertura particularmente destacable respecto a la clase media instruida y moderna, más allá de la influencia del modelo occidental que ella haya podido transmitir: La clase instruida adopta, por el sesgo de su formación y de su familiaridad con la civilización moderna, un modo de pensar específico. <<Que sea joven o vieja poco importa, se trata de una clase portadora de un modo de pensar propio y que progresa, son los viejos y los jóvenes del futuro>>.

Esta apertura no se detiene en la clase media moderna. Puede llegar hasta la fuente de la modernidad contemporánea, es decir la civilización occidental. El mismo autor sostiene a este respecto que la ciencia es el tesoro perdido del musulmán, tiene que cogerlo allí donde se encuentre y sea quien sea el detentor. La exigencia de reforma y de modernización es tal en la sociedad iraní que si el islam y el clero no responden, otras corrientes tomarán ventaja en la lucha política: <<Hoy la nación iraní está sedienta de reformas, mañana todavía lo estará más; se siente terriblemente atrasada con relación a las demás naciones y se apresura a seguirlas. Entre los que pretenden responder a las aspiraciones de las generaciones ascendentes y llevar a cabo esta reforma, muchos son los que no tienen referencias religiosas y ganarán ellos si el islam y el clero no escuchan – a pesar de los riesgos en que incurren por su misma existencia- las nuevas reivindicaciones de la nación>>. [Nadine Yavari-D’Hellencourt, 1989, 89].

Sin embargo, el reconocimiento del papel de la ciencia en el renacimiento musulmán tiene que tener en cuenta la especificidad del chiísmo que, a través de la existencia de un clero desconocido en el islam sunita, lleva a Mortadha Motahhari a aislar la reforma de la esfera religiosa de la de las otras esferas sociales.

En efecto, la reforma religiosa no sería sino la obra exclusiva del clero compuesto de sabios religiosos. Estos últimos son llamados a colaborar con los intelectuales musulmanes laicos en la perspectiva del cambio social, sin que estos últimos puedan contribuir a su vez al renacimiento del pensamiento religioso. Mortadha Motahhari plantea el problema real de la especialización de la ciencia religiosa, pero su solución es deudora de una vieja concepción que limitaba la interacción entre esta disciplina y las otras disciplinas sociales.

Contrariamente a lo que sugiere su apariencia, esta cuestión no es solamente de orden técnico. Remite a una lectura teológica que, pese a su matiz político revolucionario, no resulta menos tradicional en sus fundamentos filosóficos.

La divergencia con Ali Shariati en este punto es reveladora. Mortadha Motahhari no admite la crítica histórica de la Escritura más que a condición de que esta crítica se aplique en el contexto histórico de la revelación. En este plano, no supera la lectura teológica crítica de los Antiguos.

Su rigorismo metodológico no le permitía admitir la posibilidad de recurrir a los logros de las ciencias sociales modernas, como Ali Shariati ha tenido la audacia de hacer. A favor del primero, hay que reconocer que tenía la responsabilidad de gestionar de la mejor manera posible unos difíciles equilibrios en el seno del clero chiíta y de evitar las divisiones y las rupturas que podían ser explotadas por el régimen del Shah.

Sus polémicas con Ali Shariati no llevaron nunca a la ruptura y han estado siempre teñidas de una apertura innegable. Incluso sin tener un acceso directo a las lenguas europeas, Mortadha Motahhari había recibido una formación filosófica en persa y en árabe y había leído traducciones de los principales autores occidentales, en especial las traducciones persas y árabes de G.F. Hegel y Karl Marx, realizadas por marxistas iraníes y egipcios.

Su oposición filosófica al materialismo no le impidió hacer gala de una gran apertura de espíritu.


seguiremos ........inxa Al-lâh

abdal-lah
12/07/2010, 13:02
No dudó en proponer al consejo de la facultad de teología de la universidad de Teherán la creación de una cátedra de marxismo, a condición de que fuera impartida por un marxista convencido para que el debate tuviera una consistencia real. Entre los teólogos chiítas oficiales, Morthada Motahhari es quizás el que ha mostrado la mayor disposición al diálogo con los pensadores occidentales, incluso cuando se trataba de rechazar sus posturas filosóficas.

El musulmán-laico Ali Shariati

El trayecto de Ali Shariati (1933-1977) es sensiblemente diferente del de Mortadha Motahhari. No estudió en un instituto teológico sino en la facultad de letras de la universidad de Teherán. Contrariamente a Mortadha Motahhari que jamás estudió en el extranjero, Ali Shariati cursó estudios de sociología e historia de las religiones en Paris. De vuelta en Irán, será al igual que Mortadha Motahhari excluido de la universidad por sus posiciones políticas. Aunque participó desde su juventud en el movimiento nacionalista dirigido por el Dr. Mossadegh, formó parte del movimiento de renovación islámica les adorateurs socialistes de Dieu. Así, desde el principio, Ali Shariati se distingue por una especie de síntesis entre el islamismo y el nacionalismo revolucionario.

Fue, durante los años 60 y 70, representante del islamismo radical de izquierda en las filas de la juventud iraní.

Su compromiso político le valió cárcel, tortura y exilio. Su muerte prematura en Inglaterra en 1977, a la edad de cuarenta y cinco años, en condiciones sospechosas, jamás ha sido aclarada, pero muchos observadores la atribuyen a la policía secreta del Shah, la Savak. En todo caso fue una gran pérdida para el movimiento de renovación islámica y en general, para el movimiento de liberación en Irán, pues sabemos cuánto podrían haber influido sus posturas en los debates posteriores que ha conocido la revolución iraní.

Partiendo de posiciones nacional-revolucionarias anti-imperialistas, Ali Shariati econtró en el islam la inspiración que le permitió dar forma a una concepción independiente respecto a los dos bloques que se oponían durante la guerra fría. Mucho antes de estudiar en Francia, se había familiarizado con las grandes corrientes filosóficas que podían inspirar una resistencia anticapitalista y anti-imperialista, como el marxismo y el existencialismo.

Incluso cuando se opone a las contradicciones internas de estas corrientes o a su desacuerdo con la concepción islámica del mundo, Ali Shariati no duda a tomar de ellas un acercamiento metodológico, un análisis contextualizado de ciertos fenómenos sociales y políticos.
Ali Shariati no se interesó solamente por los grandes autores europeos, sino también por autores marcados particularmente por la experiencia de la colonización / descolonización, como Frantz Fanon, que tradujo al persa.

Para Ali Shariati, el intelectual auténtico, sea religioso o laico, es el que se lanza al campo de batalla intelectual, social y político, por el cambio revolucionario: Si no estás en el campo de batalla, poco importa que estés en la mezquita o en el bar.

Para Ali Shariati la liberación no depende esencialmente del renacimiento del pensamiento religioso, se trataba más bien de una reconstrucción de una identidad irano-islámica. El elemento religioso y civil está ligado solidariamente a los otros elementos constitutivos de la sociedad y de la nación iraníes.

Es este factor el que lo lleva a considerar que el papel del intelectual musulmán-laico es más decisivo que el del intelectual religioso miembro del clero en el proceso de cambio revolucionario, en la medida en que el intelectual musulmán-laico se sitúa en el punto de contacto conflictivo entre la sociedad iraní musulmana y el sistema de dominación moderna. A este respecto, el intelectual musulmán-laico es el mejor situado para expresar las aspiraciones de la sociedad musulmana y combatir con conocimiento de causa los aspectos opresivos del sistema capitalista moderno.

La toma de conciencia de que la lucha de liberación no puede ignorar el factor cultural y religioso es lo que lleva a Ali Shariati a abrirse a la dimensión teológica. Es lo que ha hecho escribir a John Esposito que Ali Shariati predica lo que podemos llamar una teología de la liberación, que concilia una reinterpretación de la creencia islámica con un pensamiento socio-político moderno [citado por Nadine Yavari-D’Hellencourt, 1989, 89]. Por iniciativa de Mortadha Motahhari se une a la asociación islámica Husseynia Ershad y participa en sus labores de investigación y enseñanza. Sin embargo, su participación en las actividades de esta institución no le impidió continuar defendiendo sus posturas originales, a veces oponiéndose al propio Mortadha Motahhari.

La principal originalidad teológica de Ali Shariati fue la introducción de ciertos logros metodológicos tomados de las ciencias sociales en la crítica histórica de las Escrituras. Las divergencias teológicas e ideológicas con Mortadha Motahhari jamás alteraron su amistad y su colaboración en el seno de esta asociación.

La apertura de Ali Shariati no se detiene en las cuestiones de método. Su relación con la modernidad y con Occidente se parece al procedimiento selectivo de Mortadha Motahhari. El renacimiento musulmán no puede prescindir de la moderna aportación occidental. Esto se presenta además como un logro universal y no sólo limitado a los países que la han iniciado: La civilización contemporánea es la más grandiosa de las civilizaciones humanas... Apolo no pertenece en propiedad a América, ni a los blancos o a los negros, sino a la civilización humana entera. La exigencia de la independencia y del renacimiento nacionales no significa el aislamiento del mundo. Europa u Occidente no pueden rechazarse en bloque, como si se tratara de una doctrina monolítica: <<Que un intelectual condene la occidentalización de su sociedad sólo es legítimo si éste posee un conocimiento profundo de la cultura y de la civilización europeas, así como de su propia historia, sociedad, cultura y religión.
Pero si diferencia entre modernización y occidentalización, Ali Shariati también alerta a sus compatriotas contra la tentación del mimetismo ciego. Para él, la modernización no es un producto técnico. Por tanto no podría limitarse a una operación de importación: La civilización y la cultura no son productos de importación. No pueden trasladarse como un poste de televisión o de radio o bien un frigorífico, de un sitio a otro y funcionar de nuevo gracias a la electricidad. Exigen una preparación del terreno, el trabajo de la tierra, paciencia, búsqueda, inteligencia y vigilancia por parte del labrador. Requieren la transformación del hombre, del pensamiento, el conocimiento del entorno>>. [citado por Nadine Yavari-D’Hellencourt, 1989, 98].

Ali Shariati retoma la principal crítica dirigida por el reformismo musulmán a la modernidad occidental, a saber su tendencia hacia una civilización materialista, finalmente en contradicción con el humanismo proclamado desde el Renacimiento.

seguiremos.......inxa Al-lâh

abdal-lah
12/07/2010, 13:21
En un texto de tintes marxistas, Ali Shariati escribe: <<Queriendo escapar a la opresión de los poderosos y dueños de esclavos, el hombre se vuelve hacia las grandes religiones y escucha a los profetas: pero no sufre los combates y los martirios más que para convertirse en víctima de magos, califas, brahmanes, y aún peor, del negro y mortal caos de la Iglesia medieval... Generaciones han luchado y se han sacrificado para provocar un Renacimiento, para movilizar a la humanidad hacia la conquista de la ciencia y de la libertad, para liberarla de todo lo que ha tenido que sufrir en nombre de la religión... Ganada al liberalismo, la humanidad ha escogido la democracia en lugar de la teocracia, como vía de liberación. Se ha visto atrapada por un capitalismo puro y duro, en el que la democracia ha resultado ser tan decepcionante como la teocracia. El liberalismo parece ser pues un régimen en el que la libertad no existe más que para los “insolentes”, que rivalizan en golpes y saqueos>>. [Ali Shariati, 1980].

El proceso de deshumanización del capitalismo contemporáneo, basado en una lógica de explotación, no puede separarse del proceso histórico de deculturización, de ahí la importancia dada a la marginalización de la religión en la vida social: Bajo pretexto de atacar el fanatismo, las potencias coloniales han combatido la religión, sobre todo al principio de su historia... Han atacado la tradición, para producir un pueblo sin historia, sin raíces, sin cultura, sin religión y sin ninguna forma ya de identidad [Ali Shariati, s.d., 31].

Entonces en Ali Shariati encontraríamos una relación directa entre la tendencia a la explotación general del capitalismo por una parte, y la tendencia a la desculturización-desespiritualización del hombre por otra, pues los pueblos sin historia ni cultura son más fáciles de explotar.

Michael Amaladoss ha hecho notar esta correlación en los siguientes términos: La relación de injusticia y de desigualdad entre algunos poderosos y la masa de desposeídos sin poder, representa una estructura fundamental de la sociedad humana de todas las épocas, aunque los medios y expresiones de esta relación de dominación hayan podido variar en el tiempo... <<Ali Shariati desarrolla con más detalle las opresiones del imperialismo contemporáneo, con la dominación económica y el esfuerzo por hacer de la gente simples consumidores. Como estímulo para este proceso, está la campaña de difusión de una cultura materialista y uniforme. Y correlativamente, el esfuerzo para quitar a la gente sus raíces culturales y religiosas en su propia tradición. Ali Shariati siente cómo el arrancar a la gente sus raíces culturales viene a ser como privarles de su identidad y de su humanidad, para hacer de ellos objetos de explotación cómoda>>. [Michael Amaladoss, 1988, 190[vi]].

Su teología de la liberación incorpora pues el elemento central de la perspectiva islámica que considera que el humanismo es imposible sin la dimensión espiritual constitutiva del hombre: El verdadero humanismo es un conjunto de valores divinos en el corazón del hombre, que constituyen su herencia moral, cultural y religiosa.
Quienes ven una contradicción entre religión y liberación no comprenden la dialéctica del Tawhid (unicidad) en el islam: la adoración del Dios único significa el rechazo de todo shirk (asociacionismo) y en consecuencia el rechazo de la idealización de cualquier otra cosa excepto Dios: la materia, el dinero, el poder, etc. Además, la relación de los hombres con el Dios único basa su igualdad radical sobre la cual los teólogos musulmanes de la liberación deberían construir su discurso político igualitarista.

Michael Amaladoss comenta muy justamente esa dialéctica del Tawhid en la obra de Ali Shariati: A la afirmación de un Dios único corresponde al principio una sociedad unificada en la igualdad y la justicia. Una vez dividida esta unidad social en diferentes clases y grupos, hace su aparición el politeísmo en la esfera religiosa. Esto quiere decir que combatir la desigualdad y la injusticia en el mundo se convierte en un deber religioso, porque en realidad se trata de atacar al politeísmo y la idolatría [Michael Amaladoss, 1988, 188].

Sin embargo, el rechazo del politeísmo y de sus formas contemporáneas no lleva a Ali Shariati a volver la espalda a la civilización material y a la exigencia de modernización. El islam permite enfrentarse al mundo, pero no admite ninguna huida del mundo, aunque sea muy injusto. Realismo y espiritualismo no se excluyen en el islam. Ali Shariati lo recuerda con fuerza: <<El islam es una religión realista: ama la naturaleza, la fuerza, la belleza, la riqueza, la abundancia, el progreso y la satisfacción de las necesidades humanas... Más que preocuparse por la metafísica y la muerte, su producción literaria se interesa por la naturaleza, la vida, el mundo, la sociedad y la historia>>[Ali Shariati, s.d. 43].


salam

abdal-lah
13/09/2010, 17:33
SALAM


TURQUÍA Y DEMOCRACIA.

En las ultimas votaciones (12/9/2010) Turquía amplia sus derechos civiles y podrá llevar a los tribunales a los militares que dieron el golpe de Estado (junto con la OTAN).

Turquía aprueba los juicios a los golpistas y refuerza a Erdogan
La propuesta de reforma constitucional del primer ministro logra un amplio apoyo del 58%

Los turcos dieron ayer un sí mayoritario a la reforma constitucional promovida por el Gobierno de Recep Tayyip Erdogan. «Esta noche ha perdido la mentalidad golpista», dijo el primer ministro tras darse a conocer los resultados: 58% para el si y 42% para el no, con un 77% de participación.

«El 12 de septiembre pasará a la historia de la democracia en Turquía. Con este voto se abre una página brillante sobre un proceso manchado por el golpismo. El régimen de tutela [militar] se tendrá que enfrentar a la historia». Estas palabras de Erdogan no eran meros adornos retóricos. A partir de hoy, gracias a la aprobación de la reforma, ya no rige la disposición que impedía juzgar a los militares que el 12 de septiembre de 1980 tomaron el poder por las armas para, dos años después, redactar la restrictiva Constitución aún vigente, aunque modificada.

Entre las enmiendas aprobadas por los turcos se encuentran varios puntos polémicos, como la reforma de la justicia que dará más poder a un Parlamento a la hora de elegir a los miembros de los órganos judiciales

Las claves

- Test para el Gobierno. Casi 50 millones de turcos estaban convocados ayer a las urnas para el referéndum sobre la reforma constitucional propuesta por el Gobierno islamista moderado de Recep Tayyip Erdogan.

- Fin de la inmunidad. La reforma retira la inmunidad judicial a los generales que llevaron a cabo el golpe de Estado de 1980, posibilitando su enjuiciamiento. Los delitos contra la Constitución o la seguridad nacional perpetrados por miembros de las Fuerzas Armadas serán juzgados por tribunales civiles.

- Reforma de la judicatura. El Parlamento podrá designar un porcentaje de los miembros del Tribunal Constitucional y el Consejo Superior del Poder Judicial.

- Más derechos civiles. Se otorga a los funcionarios el derecho a la huelga y al convenio colectivo. Se refuerza el derecho a la privacidad: las informaciones personales serán accesibles bajo ciertas circunstancias legales o con el permiso expreso de la persona. Se aumenta la protección a determinados sectores de la población como niños, ancianos, discapacitados, viudas, huérfanos y veteranos de guerra.



SALAM

Jorge Aldao
13/09/2010, 23:58
SALAM


TURQUÍA Y DEMOCRACIA.

En las ultimas votaciones (12/9/2010) Turquía amplia sus derechos civiles y podrá llevar a los tribunales a los militares que dieron el golpe de Estado (junto con la OTAN).

Turquía aprueba los juicios a los golpistas y refuerza a Erdogan
La propuesta de reforma constitucional del primer ministro logra un amplio apoyo del 58%

Los turcos dieron ayer un sí mayoritario a la reforma constitucional promovida por el Gobierno de Recep Tayyip Erdogan. «Esta noche ha perdido la mentalidad golpista», dijo el primer ministro tras darse a conocer los resultados: 58% para el si y 42% para el no, con un 77% de participación.

«El 12 de septiembre pasará a la historia de la democracia en Turquía. Con este voto se abre una página brillante sobre un proceso manchado por el golpismo. El régimen de tutela [militar] se tendrá que enfrentar a la historia». Estas palabras de Erdogan no eran meros adornos retóricos. A partir de hoy, gracias a la aprobación de la reforma, ya no rige la disposición que impedía juzgar a los militares que el 12 de septiembre de 1980 tomaron el poder por las armas para, dos años después, redactar la restrictiva Constitución aún vigente, aunque modificada.

Entre las enmiendas aprobadas por los turcos se encuentran varios puntos polémicos, como la reforma de la justicia que dará más poder a un Parlamento a la hora de elegir a los miembros de los órganos judiciales

Las claves

- Test para el Gobierno. Casi 50 millones de turcos estaban convocados ayer a las urnas para el referéndum sobre la reforma constitucional propuesta por el Gobierno islamista moderado de Recep Tayyip Erdogan.

- Fin de la inmunidad. La reforma retira la inmunidad judicial a los generales que llevaron a cabo el golpe de Estado de 1980, posibilitando su enjuiciamiento. Los delitos contra la Constitución o la seguridad nacional perpetrados por miembros de las Fuerzas Armadas serán juzgados por tribunales civiles.

- Reforma de la judicatura. El Parlamento podrá designar un porcentaje de los miembros del Tribunal Constitucional y el Consejo Superior del Poder Judicial.

- Más derechos civiles. Se otorga a los funcionarios el derecho a la huelga y al convenio colectivo. Se refuerza el derecho a la privacidad: las informaciones personales serán accesibles bajo ciertas circunstancias legales o con el permiso expreso de la persona. Se aumenta la protección a determinados sectores de la población como niños, ancianos, discapacitados, viudas, huérfanos y veteranos de guerra.

SALAM

`Abdal-lâh... Salam....

Excelentes noticias y gracias por ponerlas. Estoy medio desconectado de la actualidad y ni me había enterado de este referéndum.

Vamos a ver cuánto tardan los recalcitrantes de siempre en comenzar a "ensuciar" a Erdogan y a este proceso que podría llevar a una nueva Constitución. (Ya estuve leyendo a algún opositor diciendo que Erdogan quiere controlar el Poder Judicial) ;)

Y ya me los imagino diciendo como los "progolpistas argentinos" que "no hay que mirar para atrás sino hacia adelante y que no se debe juzgar a los militares golpistas".

Pero bueh... se hace camino al andar.

Un saludo

Jorge Aldao

abdal-lah
14/09/2010, 09:18
`Abdal-lâh... Salam....

Excelentes noticias y gracias por ponerlas. Estoy medio desconectado de la actualidad y ni me había enterado de este referéndum.

Vamos a ver cuánto tardan los recalcitrantes de siempre en comenzar a "ensuciar" a Erdogan y a este proceso que podría llevar a una nueva Constitución. (Ya estuve leyendo a algún opositor diciendo que Erdogan quiere controlar el Poder Judicial) ;)

Y ya me los imagino diciendo como los "progolpistas argentinos" que "no hay que mirar para atrás sino hacia adelante y que no se debe juzgar a los militares golpistas".

Pero bueh... se hace camino al andar.

Un saludo

Jorge Aldao


Salam Jorge:

Si y espero que los argentinos como los españoles (que tantas leccionas dan sobre democracia) tomen nota, aquí en España cuando un juez quiere llevar a los militares golpistas a los tribunales se expulsa al juez de la magistratura y punto. Como puedes ver la democracia española es muy débil y su fortaleza se puede medir por este hecho: llevar a los tribunales a quienes violan la legalidad democrática.

Salam .
.

Jorge Aldao
14/09/2010, 16:15
Salam Jorge:

Si y espero que los argentinos como los españoles (que tantas leccionas dan sobre democracia) tomen nota, aquí en España cuando un juez quiere llevar a los militares golpistas a los tribunales se expulsa al juez de la magistratura y punto. Como puedes ver la democracia española es muy débil y su fortaleza se puede medir por este hecho: llevar a los tribunales a quienes violan la legalidad democrática.

Salam .
.

`Abdal-lâh... Salam...

Por cierto, el proceso argentino en ese campo fue muy largo y complicado.

Te lo cuento a grandes rasgos.

Las Fuerzas Armadas gobernaron el país como la última Dictadura Militar bajo el nombre de Proceso de Reorganización Nacional desde 1976 a 1983, provocando miles de muertos y desaparecidos, además de decenas de miles de encarcelados y torturados.
La derrota de Malvinas debilitó a esa dictadura y se vio obligada a llamar a elecciones nacionales que ganó, en 1983, Raul Alfonsín.

En relación a hacer justicia por los crímenes cometidos, lo primero que ocurrió es el llamado Juicio a las Juntas Militares en 1985 por el que se juzgó y condenó a prisión a los comandantes en Jefe de las tres fuerzas armadas (Ejército, Marina y Aeronáutica), sin juzgarse en ese momento a todos los subordinados que habían cometido delitos de lesa humanidad.

Eso lo hizo, con un inmenso coraje cívico, el primer gobierno después de la Dictadura, el del ex presidente Raúl Alfonsín. Ya que debe tenerse en cuenta que las fuerzas armadas, antes de ceder el poder, se habían autoamnistiado y, al estar vigente la Ley del Servicio Militar Obligatorio, los militares tenía mucha tropa disponibles para eventuales nuevos desmanes.

Después del Juicio a las Juntas, cuando oficiales militares de la nueva etapa democrática vieron que los organismos de derechos humanos (y algunos jueces valientes) iban por más y que comenzarían a procesarlos a ellos, amenazaron al gobierno e hicieron planteos militares (que anteriormente habían sido preludio de golpes y dictaduras militares) y le "torcieron el brazo" a Alfonsín, forzándole a firmar en 1986 una Ley de Punto Final, paralizando todos los procesos contra todos los militares y civiles que habían cometido violaciones a los derechos humanos.

Después, en 1987, bajo nuevas presiones, (la mas notable fue conocida como el “Alzamiento de los Carapintadas”) Alfonsín debió ceder nuevamente y dictó la ley de Obediencia Debida, desprocesando a todos los oficiales por debajo del grado de coronel durante la Dictadura.

Pero los militares eran todavía una fuerza temible (porque todavía existía el servicio militar obligatorio) y disponían de una fuerza de choque de envergadura para derribar gobiernos.

Así fue que, en 1989 y en 1990, el nuevo Presidente Carlos Menem también cedió a las presiones e indultó a todos los condenados y a los militares todavía bajo proceso.

Las leyes de Punto Final y Obediencia Debida y los indultos de Menem son conocidas en la Argentina como "Leyes de Impunidad".

Pero un hecho trágico ocurrido en marzo de 1994 (el asesinato dentro de un cuartel de un soldado conscripto, Omar Carrasco) y el consiguiente clamor popular por ese crimen, permitieron a Menem derogar en el mismo año la ley del servicio militar obligatorio dejando a las fuerzas armadas sin capacidad para dar golpes militares o hacer revoluciones.

Ante la debilidad de las Fuerzas Armadas, en el año 2003, el Congreso derogó las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, lo que permitió a algunos jueces declarar la inconstitucionalidad de esa norma y reiniciar los juicios que habían sido suspendidos y en el año 2006 la Cámara de Casación Penal, máximo tribunal penal nacional, falló que los indultos (de Menem) a condenados por delitos de lesa humanidad eran inconstitucionales y los militares indultados fueron nuevamente a prisión (aunque, en muchos casos, prisión domiciliaria prevista por la ley por la elevada edad de los condenados).

El caso es que aún ahora, más de 25 años después de la caída de la última dictadura militar, aún hay juicios en marcha contra los represores por sus crímenes.

Esto demuestra que no es nada sencillo hacer justicia en este mundo y menos si hay una democracia débil, como bien señalas, que es el caso de la tutelada democracia española donde todavía sigue “todo atado y bien atado” como lo dispuso el “Degeneradísimo”.

Un saludo

Jorge Aldao

abdal-lah
13/01/2011, 11:47
Irán: variaciones revolucionarias
El debate teológico-político en Irán (1)

Pensamiento - 12/01/2011 7:39 - Autor: Seyyed az-Zahirí - Fuente: Webislam
http://www.webislam.com/?idt=18233


“...el islam, en el año de 1978, no fue el opio del pueblo,
porque fue el espíritu de un mundo sin espíritu” (1). Michel Foucault

Este libro [que Webislam irá publicando en sucesivas entregas] aborda algunos de los debates teológico-políticos que tienen lugar en el Irán post-revolucionario, en especial sobre la democracia y las libertades civiles en el marco del islam, pero también sobre la igualdad de género, el papel de la sharia y la hermenéutica coránica.

Tomamos como punto de partida las tesis de destacados ideólogos de la Revolución: la exégesis coránica en clave revolucionaria de Mahmud Taleqani, el islam científico de Mehdi Bazargan, el islamo-marxismo de Ali Shariati, la unicidad como razón política igualitaria en Bani Sadr, y la presentación realizada por Jomeini de la tutela de los juristas, que a la postre acabaría siendo el discurso dominante. A continuación, nos referiremos a algunas respuestas surgidas desde dentro del stablishment religioso, y trataremos de contestar a la pregunta: ¿es Irán un país islámico?

La segunda mitad estará dedicada al pensamiento de Mohsen Kadivar, Abdelkarim Soroush y Hamid Dabashi, tres importantes intelectuales iraníes del presente, que nos ofrecen sendas visiones críticas, opuestas y complementarias sobre la Revolución y el futuro del islam político. Tras las imprescindibles conclusiones, terminaremos recordando la empatía de Michel Foucault con la Revolución, que le llevó a vaticinar el surgimiento de una nueva espiritualidad política.

En el centro de este estudio se halla nuestro interés por el movimiento etiquetado como “intelectualismo religioso”, un movimiento crítico con las visiones totalitarias del islam, que cobra fuerza en el marco específico de la República Islámica de Irán y la deriva de la Revolución hacia la hierocracia (gobierno del clero: es inexacto presentar Irán como una “teocracia”, pues eso supondría afirmar que gobierna Dios, lo cual no es pretendido ni por los defensores del régimen).

El debate en el cual nos adentramos resulta significativo como muestra de lo que los sociólogos califican como post-islamismo, uno de los paradigmas para entender la situación y perspectivas del islam en el siglo XXI. Tal y como hemos escrito en otro lugar (2), por post-islamismo entendemos la situación de debate interno dentro del islam, generada por el fracaso de los movimientos llamados fundamentalistas, en su pretensión de construir Estados islámicos ideales regidos por la sharia, que devolviesen la dignidad a los musulmanes y donde imperasen la justicia social y la hermandad. Es decir: el fin de la utopía política islamista.

Lejos de hacer realidad el ideal de una sociedad islámica, el resultado ha sido la construcción de hierocracias totalitarias en la cuales la alianza entre las oligarquías militar y religiosa se erigen en guardianes de la Verdad revelada, con la misión divina de imponerla sobre el conjunto de la sociedad, amputando de forma despiadada cualquier manifestación que no se ajuste a la visión estrecha que ellos tienen del islam. Estos regimenes que hablan en nombre del islam no han traído la justicia, sino nuevas formas de opresión. Este hecho ha conducido a una decepción creciente y al rechazo de las promesas del islamismo como ideología.

Según el sociólogo iraní Farhad Khosrokhavar:

<<En Irán, el post-islamismo pone en cuestión el islam político en el seno de una sociedad que ha vivido dos decenios de islamismo radical y, por ello, ha renunciado a la utopía de una revolución religiosa destinada a purificar la sociedad (3)>>.

En las sociedades islamistas el ser humano sigue siendo el mismo, con todos sus defectos, y no han desaparecido ni la pobreza de las masas ni la corrupción de las instituciones. Más bien, la burocratización creciente del islam lo ha alejado de las gentes, de forma que ha perdido parte de su potencial liberador, para pasar a ser la ideología de un régimen cuyo carácter islámico es discutido y discutible. Ahora bien: como trataremos de mostrar en este libro, la respuesta interna de la sociedad iraní no pasa por el rechazo del islam y la aceptación ciega de esa nebulosa llamada “modernidad occidental”.

Más bien, las críticas más poderosas y articuladas al régimen de los ayatollahs son realizadas a menudo en nombre del islam, de una concepción del islam como tradición milenaria y modo de vida y no ya como ideología del Estado.

Debates similares a los que presentamos podemos encontrarlos en contextos diferentes. Pero Irán no es un caso cualquiera. Se trata de uno de los países más cultos del planeta desde hace cientos de años, con una elite intelectual de primer orden en numerosos campos. A pesar de los evidentes sobresaltos y largas épocas de profunda decadencia, se trata del país que ha dado algunos de los más grandes místicos, poetas y filósofos a la humanidad, con una cultura milenaria a sus espaldas, uno de los grandes centros de creación de ideas y de arte desde la antigüedad. Una cultura plural, que no ha eludido el encuentro con la modernidad colonial; como dato interesante, baste decir que la primera traducción de El origen de las especies al persa data de 1870, sólo once años después de su publicación en Inglaterra, y siete años antes que la primera traducción al castellano.

No hay duda de que el peso de ese enorme legado actúa como aliciente y acicate. Dentro de esta riqueza, la pasión por el arte y la poesía se mezclan con la pasión por la política y la filosofía, y estas con la religión, siempre omnipresente. De ahí que los debates con los cuales uno puede encontrarse sean de primer orden y muestren una vitalidad intelectual y una riqueza de fuentes y de perspectivas prácticamente inabarcable.

Conservadores, clérigos reformistas, artistas comprometidos, disidentes de izquierda, alfaquíes al servicio del Estado, intelectuales religiosos… sea cual sea la postura y el punto de partida, en todos los bandos en liza encontramos gentes con alta cultura y capacidad dialéctica. Existe una pasión por el debate. Incluso en el clima de represión de intelectuales, en un momento en el cual decenas de disidentes han sufrido agresiones o han sido encarcelados, cuando el autoritarismo del Estado y el islam oficial pesan como una losa… incluso en estas penosas condiciones nos encontramos con un debate filosófico, teológico y político de alto nivel, con canales para desarrollarse y penetrar en el espacio público: prensa, universidades, coloquios, librerías, Internet… Por supuesto, no todos los debates son de calidad, y la tensión social les imprime a menudo una agresividad poco deseable.

Pero la vitalidad intelectual del Irán post-revolucionario es única en el mundo. La censura afecta especialmente a temas religiosos, y son numerosos los pensadores que han sido llevados a juicio o que han pasado por las cárceles. A pesar de ello, cometeríamos un grave error si pensásemos en Irán como una oscura teocracia en el cual la vida intelectual ha sido ahogada. Así, dos críticos del régimen como Janet Afary y Kevin B. Anderson pueden escribir lo siguiente:

seguiremos inxa Al-lâh

abdal-lah
13/01/2011, 12:07
Durante una visita a Teherán en la primavera del 2005, quedamos impresionados por el grado de libertad intelectual que los iraníes han logrado dentro de la República Islámica. Las numerosas librerías en la Avenida Enqelbab, junto a la Universidad de Teherán, están llenas de nuevas traducciones de Immanuel Kant, Karl Marx, Sigmund Freud, Hannah Arendt y Michel Foucault, entre otros. Una lectura sobre “Foucault y el feminismo” en la Universidad Femenina de Alzahra provocó una entusiástica respuesta, incluida la de una alto cargo de la Universidad, cubierta de arriba abajo con un chador negro. Una visita a los editores del periódico más prestigioso del país, Shargh (con una tirada diaria de 100.000 ejemplares), nos llevó a una conversación que pasaba fácilmente de la religión a la política o a filósofos europeos como Foucault, Theodor Adorno y Giorgio Agamben (4).

Por estas y otras razones, el caso iraní resulta tan significativo como apasionante. Significativo por tratarse de un país en el cual las promesas igualitarias del islamismo revolucionario han sido puestas a prueba. Apasionante por la calidad de los debates y la riqueza de su vida intelectual, con más de un centenar de intelectuales musulmanes relevantes, conocedores muchos de ellos tanto de la amplitud de la tradición islámica como de la diversidad del pensamiento filosófico de la modernidad occidental.

No pretendemos reflejar en profundidad estos debates, sino apenas aproximarnos a ellos, con el fin de ayudar a desvelar el juego de tensiones, tentaciones y esperanzas teológico-políticas a las que se enfrentan los musulmanes en el siglo XXI.

Para comprender estos debates será necesario que nos detengamos en la ideología islámica que condujo a la Revolución. El modelo de “Estado islámico” actualmente dominante, desarrollado a partir de las tesis del Ayatollah Jomeini, está muy lejos de constituir la (única) teoría política que condujo a la Revolución islámica. Hay que tener en cuenta que ésta fue apoyada y/o realizada por corrientes muy heterogéneas. En palabras de Hamid Dabashi:

El establecimiento de esta República Islámica es el resultado de una ideología islámica radical —una síntesis temática y formal surgida de una conversación creativa y combatiente entre memorias selectivas de la cultura política musulmana por un lado, y los sentimientos nacionalistas y socialistas por el otro (5).

Lo más notable del surgimiento de la “ideología islámica” revolucionaria es el encuentro entre intelectuales laicos de izquierdas, quienes defendieron una concepción socialista y democrática del islam, y clérigos disidentes, quienes aceptaron implícitamente muchas de las premisas de los movimientos izquierdistas y enarbolaron el mito de la lucha del islam contra la tiranía y la injusticia. La Revolución islámica no fue obra de clérigos, sino una revolución popular e islámica, en la cual los principales ideólogos fueron Jalal Al-e Ahmed, Ali Shariati, Morteza Motahhari, Sayyid Mahmud Taleqani, Mehdi Barzagan, Abdolhassan Bani Sadr y Ruhollah Jomeini.

Tres clérigos y cuatro intelectuales laicos. Además, hay que señalar que muchas de las bases de la aceptación popular de esta ideología fueron sembrados por los partidos comunitas o marxistas, como el Tudeh Party o la Organización de los Muyahiddin del Pueblo, muy activos en la lucha contra el Shah y el imperialismo occidental. Todos estos y otros personajes y movimientos han sido tratados con profusión por los especialistas.

Existen asimismo numerosos estudios sobre las causas y eventos que condujeron a la Revolución. En esta primera parte no pretendemos hacer un repaso exhaustivo de todas las corrientes que convergieron en la Revolución. Nuestra meditación se encamina hacia el debate contemporáneo. Sin embargo, para comprender los debates actuales es necesario un mínimo conocimiento del pasado. Y máxime cuando estos pensadores son poco conocidos y nos ofrecen desarrollos sorprendentes, muy alejados de una visión fundamentalista del islam.

No debemos pensar dicha ideología como un todo monolítico. Como veremos, existen diferencias importantes entre los pensadores señalados. No puede asimilarse el islamo-marxismo de Shariati con la tutela de los clérigos de Jomeini. Son polos opuestos de una misma ideología revolucionaria. Pero existe un punto de unión que trasciende dichas diferencias y nos lleva a ponerlos a todos en un mismo saco. Dabashi califica este polo de unión con la palabra descontento, y afirma que la teología es la máxima expresión de dicho descontento. También podríamos hablar de utopía o esperanza, en el sentido de Ernst Bloch: la potencialidad de la esperanza, un sueño de bienestar y de justicia. No se trata de una fantasía política, ni del sueño de un ordenamiento ideal de la ciudad terrestre. La utopía no es una idea, tiene una función escatológica, actúa en el ser humano como un resorte, como una promesa siempre diferida. Es el motor del todavía-no, el anuncio de un nuevo comienzo implícito en las carencias del presente.

Pero sería un error atribuir el triunfo de la revolución exclusivamente a sus promotores e ideólogos. Estos supieron conectar con el pueblo, logrando una adhesión masiva, incluyendo el apoyo de las clases ilustradas y de todos aquellos descontentos con el régimen del Shah. La Revolución fue el catalizador de las frustraciones acumuladas por varias generaciones de iraníes. En su libro de memorias, Shirin Ebadi da cuenta de sus simpatías hacia el partido de Jomeini, cuando iniciaba su carrera en la judicatura:

Me vi atraída por las voces opositoras que proclamaban como líder al Ayatol-lâh Jomeini. No me parecía de ningún modo una contradicción que yo, una mujer con carrera y una profesional, apoyara a una oposición que justificaba su lucha contra las injusticias cubriéndola bajo el manto de la religión. La fe ocupaba un lugar central en nuestras vidas de clase media… En el fondo, ¿con quién tenía más en común: con una oposición liderada por los mulahs, que hablaban en un tono familiar para los iraníes corrientes, o con la dorada corte del Shah, cuyos dirigentes alternaban con aspirantes a actrices en fiestas remojadas con carísimo champaña francés? (6)

Y, más delante:

La revolución que estaba teniendo lugar me hipnotizaba… El 16 de enero de 1979 el Shah abandonó Irán… Con su huida terminaron dos milenios de gobiernos de reyes persas. La gente invadía las calles celebrándolo… Nos sentíamos como si hubiéramos recuperado una dignidad que, hasta hacía poco, muchos de nosotros ni siquiera éramos conscientes de haber perdido (7).

seguiremos inxa Al-lâh

abdal-lah
13/01/2011, 12:10
Esta reflexión, en su simplicidad, da cuenta de la adhesión de numerosos iraníes de clase media-alta a la Revolución. Como dice Hamid Dabashi: toda Revolución empieza por un “no” (8). En primera instancia, un “no” visceral al régimen despótico del Shah, no a la corrupción y al nepotismo, no a las injerencias extranjeras, el rechazo de ver la tierra materna convertida en carnaza de las compañías petroleras, un no al desarraigo generado por la irrupción de la modernidad, en forma de políticas de Estado tendentes a minar la religiosidad popular y a favorecer la imposición de la ideología de las elites. Pero tras este “no” inmediato, se agazapa uno más profundo: la ideología islámica es la negación de la sumisión a un orden humano que se sabe defectuoso por definición, una negación que se realiza en nombre de un orden divino inmaculado, de una posibilidad nunca alcanzada.

Ahí está la razón utópica latente tras toda ideología, por muy racional o históricamente fundada que se pretenda. Aunque la mayoría de los iraníes pudieron rebelarse por cosas concretas como el precio del pan o el enojo por el derroche y la fastuosidad del régimen, las motivaciones de los ideólogos de la Revolución van más allá.

Ellos se rebelan por una causa “superior” —el orden sagrado, la ley de Dios o la justicia universal. Jomeini fue consciente de esto cuando dijo que los comerciantes del bazar no se rebelaban por el precio de los melones, sino por el islam. De ahí que Hamid Dabashi acierte al calificar la “ideología islámica” como una “teología del descontento”:
El mensaje de este lenguaje revolucionario es el descontento, que necesita un Yo injuriado y un Otro hostil. El Yo injuriado, como creación colectiva, es la fuerza más poderosa de la psique irania contemporánea; el Otro hostil es el rechazo visceral de “Occidente”. Más que cualquier otra cosa, es este descontento colectivo contra una construcción imaginaria llamada “Occidente” lo que animó profundamente el movimiento revolucionario. Este descontento fue expresado esencialmente en términos éticos, morales, normativos y espirituales. Pero en última instancia el lenguaje de la revuelta, los términos mágicos de dicho descontento, fue teológico. El lenguaje teológico del descontento fue inevitable, tal vez, pues la teología es el lenguaje último de la verdad.

Es en términos teológicos, con independencia de cuales sean los buenos-términos de
una cultura, como todo desencantamiento forja los parámetros del próximo reencantamiento, la verdadera desilusión que sirve a la reilusión siguiente. Las alternativas a este lenguaje teológico solo ofrecen aproximaciones económicas, sociales, culturales o, como mucho, ideológicas a la verdad. Todos ellos se desvanecen a la luz de la pretensión teológica de situar a Dios en la cumbre de la agenda política (9).
Shirin Ebadi evoca un momento crucial, cuando cientos de miles de habitantes de Teherán se subieron a las azoteas y tejados para gritar al unísono: “Al-lâhu Akbar”, Dios es más grande, como grito de adhesión a la Revolución que emerge de las masas, desde las profundidades de la conciencia colectiva. Siglos de historia y de cultura política convergen en este momento, canalizados por la “ideología islámica” y por el heroísmo magnético de los disidentes.

La represión de los servicios secretos y las narraciones de torturas indecibles despiertan la admiración y la empatía de las gentes. La connivencia del Shah con las potencias extranjeras hiere el orgullo de una nación milenaria. Su reivindicación del pasado imperial aqueménida frente al pasado chiíta choca con la religiosidad del pueblo. Una suma de factores que provocan la adhesión emocional de la mayoría al movimiento revolucionario, cuyos dirigentes fueron capaces de generar empatías y hacer aflorar sentimientos latentes en el islam más popular: el rechazo de la injusticia y de la tiranía, el rechazo del poder, de la arrogancia y del lujo de las élites, la admiración hacia todos aquellos que dan su vida en la lucha contra la tiranía, por el ascetismo revolucionario de Jomeini.

La memoria del martirio del Imam Huseyn en manos del califa omeya Yazid está en el fondo de estas simpatías. Uno de los errores más graves cometidos por el Shah fue, precisamente, tratar de desmarcarse (hasta cierto punto) del pasado islámico favoreciendo un concepto de identidad nacional basado en el pasado iranio pre-islámico. Pero el islam le estalló en la cara, transformado en ideología política moderna. Los clérigos más comprometidos hicieron suyo el lenguaje de la izquierda, y los intelectuales de izquierdas hicieron suyo el lenguaje del islam. El cóctel resultante es lo que llamamos “ideología islámica”, de la que finalmente se aprovechó el estamento clerical para imponerse como fuerza política dominante y único garante legítimo de la islamicidad del nuevo régimen.

Por último, sería irresponsable pasar por alto que en el momento en que escribimos este libro Irán es considerado como el enemigo por antonomasia del imperialismo norteamericano y el nuevo objeto del deseo de las multinacionales de occidente, codiciosas de controlar sus reservas de petróleo. La maquinaria de propaganda de guerra contra Irán ha sido puesta en marcha hace mucho tiempo, tiene sus avanzadillas en el cine de Hollywood, en la tendenciosidad de los mass media y en otras formas de cultura del espectáculo, tendentes a demonizar a Irán. Frente a esta amenaza real, la tentación primera de cualquier intelectual consciente es la de salir en defensa del régimen iraní, de su derecho a la diferencia, haciéndonos eco de sus logros y proyectos de futuro. Pero esta respuesta nos conduce a un callejón sin salida, a aceptar la falsa dialéctica del “ellos o nosotros”. Es precisamente esta dialéctica la que impide a la Revolución desarrollarse, repensar los errores cometidos y hallar nuevos caminos.

Precisamente, los autores que analizaremos proponen una respuesta desde dentro. No desde el cierre de filas en torno a un proyecto político que ha devenido totalitario, sino desde la recuperación creativa de las potencialidades del islam y de la cultura iraní para reformar el régimen, sin ceder el control del país a las potencias extranjeras. Por nuestra parte, nos situamos abiertamente en esta línea, la necesidad de desarrollar un pensamiento político islámico contemporáneo, que responda a los nuevos retos de la globalización corporativa, la guerra de dominación universal en la que se haya embarcado el Imperio americano, el mayor aparato militar que se haya creado en la historia de la humanidad. Frente a esta maquinaria de destrucción, debemos apelar al espíritu de resistencia y creatividad, tal y como se expresa en los pensadores, activistas y artistas a los que haremos referencia. Empezando por los propios ideólogos de la Revolución.
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Notas

1. Entrevista de Claire Briére y Pierre Blanchet. Irán: la revolución en nombre de Dios. Ed. Tierra Nova, 1980
2. El islam ante el siglo XXI.
3. The Islamic Revolution in Iran: Retrospect after a Quarter Century, Thesis Eleven, vol. 76, no. 1, 2004.
4. Janet Afary y Kevin B. Anderson. The Iranian Impasse. July 16, 2007 edition of The Nation.
5. Theology of Discontent: The ideological Foundation of the Islamic Republic of Iran, de Hamid Dabashi, p.xxvii. De entre todas las obras que han analizado el pensamiento revolucionario, no conocemos ninguna tan completa. En ella nos apoyamos a menudo, y a ella remitimos al lector.
6. Shirin Ebadi, El despertar de Irán, ed. Aguilar 2008, p.46.
7. Ídem, p. 48.
8. Theology of Discontent, p.3.
9. Ídem, p.5-6.

Badr
13/01/2011, 13:07
Gracias por poner este texto tan interesante.

Salaam

abdal-lah
13/01/2011, 15:53
Gracias por poner este texto tan interesante.

Salaam

Salam hermana Badr:

Sabia que a ti te gustaria, me alegro no haberme equivocado.

Las gracias hay que dárselas a Web Islam por publicar este trabajo tan importante e interesante. Como sabes me interesa mucho lo que pasa en Irán pues creo es uno de los sitios donde el debate islámico es más creativo. Personalmente sigo con mucho interes todos esos debates que surgen en ese gran país. Tanto si hablamos de feminismo islámico como del pensamiento revolucionario (tanto espiritual como social) islámico actual.

Salam