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Abdel_Iluro
03/11/2009, 12:08
Francia lanza el debate público sobre la identidad nacional

• El ministro del Interior asegura que asuntos como el burka generan preocupación
• El 60% de franceses aplauden la iniciativa, que divide al Gobierno y a la oposición

ELIANNE ROS
PARÍS

Con la apertura a los ciudadanos del debate sobre la identidad nacional, el Gobierno francés dio ayer el pistoletazo de salida a una cuestión que levanta tanta polémica –no solo divide a la oposición sino también a los miembros del Gobierno– como pasión en el país vecino. Los sondeos han revelado que el ministro del Inmigración, Eric Besson, ha dado en el clavo. El 60% de los franceses juzgan positivo discutir el asunto.
Pese a que, a excepción de la excandidata Ségolène Royal, el Partido Socialista se haya mostrado hostil al debate tachándolo de maniobra de distracción, la idea seduce al 50% de los simpatizantes de la izquierda. Entre el electorado de la derecha, el porcentaje asciende al 72%. Para el 80% de los encuestados, la lengua francesa es el elemento que más define la identidad nacional, seguido de la República (64%), la bandera tricolor (63%), la laicidad (61%), los servicios públicos (60%), el himno de La Marsellesa (50%). La acogida a los inmigrantes es considerada «bastante importante» por el 42% de los ciudadanos. El sondeo realizado por el instituto CSA indica que la cuestión interesa a las distintas generaciones.
Besson abrió el baile con el lanzamiento de una web ( www.debatidentitenationale.fr ) abierta a la participación de los ciudadanos, a los que se solicita sus reflexiones y su definición de los que es ser francés.

PREOCUPACIONES ACTUALES / En su presentación del debate, el ministro admite directamente cual es el origen de su propuesta. «Responde a las preocupaciones por el surgimiento de algunos particularismos, como el tema del burka», indica en alusión a la petición de algunos alcaldes de prohibir esta prenda usada en Francia por unas 2.000 musulmanas y que cubre todo el cuerpo.
Para el titular de inmigración, se trata de «favorecer la construcción de una visión más compartida» a partir de aportaciones «que permitan conformar nuestra identidad nacional y reafirmar los valores republicanos y el orgullo de ser francés». Las propuestas de los ciudadanos se sumarán a las que elaboren las «fuerzas vivas» del territorio.

CONSULTA AMPLIA / El ministro ha solicitado a las prefecturas de los 96 departamentos la celebración de debates públicos en los que participen desde asociaciones deportivas y sindicatos hasta los líderes religiosos. Un proceso que durará tres meses. El 4 de febrero, Besson presentará una síntesis de todos estos debates.
De momento, él ya ha lanzado en la web algunas de sus propuestas, como la creación de un «contrato de integración republicana» para facilitar la integración de los inmigrantes, un sistema de apadrinamiento para introducirlos en los valores del país, la apertura de las escuelas a los padres de niños extranjeros para familiarizarlos con la cultura, una «ceremonia solemne» para acceder a la nacionalidad francesa y una «nueva vía de acceso a la nacionalidad» para las personas que realicen «esfuerzos excepcionales» de integración.

Yakoo
04/11/2009, 22:19
Los franceses son de lo que no hay, se creen el ombligo del mundo.En vez de fomentar la unidad y el respeto , fomentan la xenofobia, la soberbia y la vanidad.

Badr
04/11/2009, 22:45
Yo he vivido unos años en Francia. Si lee una la prensa cuando habla de estos temas y luego contrasta con la realidad, parecen dos planetas distintos.

En Francia, como en España y en todas partes está por un lado la población y por otra la máquina mediática y los cuatro monigotes a sueldo de Satanás, inventando infundios, generalizando hechos aislados, haciendo como brujos que aparezcan problemas de la nada. De los que nadie ha sabido antes de suceder, ni cuando han sucedido ni después.

La cierto, es que pese a quien le pese, en Francia sí se integra la inmensa mayoría de los inmigrantes, incluidos y muy principalmente los musulmanes y que lo que sucede en muchos sitios por falta de perspectivas no es privativo de ningún grupo étnico, más bien obedece a la situación social general.

Yo he oído decir majaderías absurdas sobre los presuntos problemas que causan en Francia los musulmanes, producto de la propaganda de arriba abajo. También me he enterado de cosas por las noticias, que presuntamente han sucedido delante de mis narices, pero que ni yo ni nadie ha visto suceder.

Es una caricatura de Francia lo que hacen muchos y la que fabrican gentuza como los de LePen y otros más sibilinos. Desde luego no es ni lo que viven ni piensan ni pretenden la gran mayoría de los franceses, que no se quejan de los inmigrantes y que más bien viven con ellos como la cosa más normal del mundo que es, y además porque los inmigrantes terminan siendo franceses. Y todo esto a pesar de toda la propaganda que allí como en todas partes se embute a la población.

Y la prueba de lo que digo es que con todo el pollo que se montó a cuenta del velo, echando leña por todos los lados a ver si se encendía un buen fuego, no ha habido tal fuego. La vida sigue su curso y aquí paz y después gloria.


Salaam

Hawah Hussain
05/11/2009, 08:58
Bard no puedes negar que eres española, eres como el Quijote luchando contra los molinos de viento............. cuantos frentes abiertos y en cuentas guerras estas, por cierto , que mundo mas triste el tuyo siempre con mentiras e hipocresias, parece una peli de Hollywood, los malos nos persiguen.....

Badr
05/11/2009, 12:15
Bard no puedes negar que eres española, eres como el Quijote luchando contra los molinos de viento............. cuantos frentes abiertos y en cuentas guerras estas, por cierto , que mundo mas triste el tuyo siempre con mentiras e hipocresias, parece una peli de Hollywood, los malos nos persiguen.....


O sea, que el mundo en el que no hay una nación entera descontenta y odiante de los inmigrantes ni una masa de inmigrantes que odien a quienes los acogen te parece triste. Pero un mundo en el que suceda eso, que es el que pintan esos medios que te parecen tan alegres y optimistas no te parece de película de esas que ves tú ni nada.

No te contesto más por que tengo otras cosas que hacer que jugar con las niñas al mundo al revés.

Salaam

Yakoo
05/11/2009, 12:18
hawah tu como siempre a la retaguardia de la derecha euro-judeocristiana.

yousef
05/11/2009, 15:13
No olvidemos las protestas y los coches quemados hace muy muy poquito. En Francia algo huele mal, debe ser la transformación de la xenofobia al estado de racismo puro y duro, franceses con nacionalidad francesa pero con tez negra, marrón o simplemente musulmanes.

Esto no forma parte más que de una medida más de discriminación hacia no ya de gente de fuera, sino franceses con distinto color de piel o religión. Estas formas no son más que barreras a la adaptación de los hijos de esclavos a quienes todavía se quiere estén en la misma condición se servidumbre. La cuestión no es burka sí o burka no sino imposibilitar la adaptación de otras razas y separarlas más de lo que estaban en los banlieue.

Ya salen caros los francesitos con carita blanca, como para tratar como humanos al resto.

Salam

Abdel_Iluro
06/11/2009, 07:10
Eurodisney, acusada de racismo en el reclutamiento de personal

• SOS Racismo denuncia el uso de criterios étnicos en grandes empresas

• Los originarios de los territorios de ultramar son considerados extranjeros


VICENÇ BATALLA
PARÍS
Los millones de visitantes anuales del parque de Eurodisney, al este de París, ven mayoritariamente trabajadores blancos, en una proporción que no se corresponde con la población de la zona. Muchos de los aspirantes a un empleo se quedan por el camino. En concreto, si provienen de África, Asia o América y, en general, si tienen la piel oscura. Así lo ha denunciado la asociación SOS Racismo, que ha criticado el uso de criterios étnicos en los métodos de reclutamiento de una quincena de empresas francesas, entre las que se encuentran Air France, Nissan y L’Óreal, así como en oficinas inmobiliarias que conceden pisos de protección oficial.
El caso más estudiado por SOS Racismo es el de la agencia de trabajo temporal Adecco, líder mundial, que selecciona trabajadores para grupos como Disney. Entre sus categorías, existe la denominación de no BBR, en referencia a los colores de la bandera francesa (azul, blanco, rojo), que se aplica también a los originarios de algunos de los departamentos y territorios franceses de ultramar: Guadalupe y Martinica, en las Antillas, la isla de la Reunión, en África, o Nueva Caledonia y la Polinesia francesa, en Asia.

SISTEMA DE IDENTIFICACIÓN / El 80% de la mano de obra disponible en la filial de restauración de Adecco es no BBR y, en cambio, su representación en Eurodisney es del 20%. En la página de internet del parque para obtener un puesto había un sistema de identificación étnico donde todos estos departamentos y territorios figuraban como diferentes a Francia. Y en el balance del 2007 de la empresa, los asalariados estaban divididos según procedieran del Magreb, del resto de África, de las Antillas o de Europa (oeste).
Asimismo, mientras que el 40% de las vendedoras de productos para el cabello de que disponía Adecco eran no BBR, en las tiendas de la cadena de perfumes L’Óreal solo han acabado trabajando el 5%. Y en cuanto a Air France, se ha descubierto que en los pasajes para viajes oficiales o de clubs deportivos se establece una lista previa especificando talla, color del cabello y ojos y tipología también en función del origen africano, antillano, asiático, euroasiático, indio, mediterráneo u occidental.
En todos estos casos, SOS Racismo ha presentado denuncia, pero no siempre la justicia francesa llega muy lejos. La asociación se queja de la falta de conciencia de injusticia. «Es el resultado de un discurso oscuro sobre los temas de la diversidad», se critica en el estudio, hecho público el miércoles. Aun así, ese mismo día agentes judiciales se personaron en el parque de atracciones para recabar información. La ley prevé cinco años de prisión y hasta 1,5 millones de euros de multa por estas identificaciones raciales.

Badr
06/11/2009, 07:58
Abdel esta última noticia que has puesto no me sorprende nada. En efecto, hay un discurso público, no evidente ni literal, pero omnipresent y subterráneo sobre lo que es la normalidad. La normalidad kosher que viene en esos porcentajes que das y que hay que mantener en empresas representativas o de prestigio, porque un rubio siempre es de más estandin que un moreno o un negro, y una chica de 1.70 mucho más presentable que una criaturita de 1.45. Y un lugar atendido por gente rara (es decir árabes o gitanos, u otros por el estilo siempre es más sospecho y cutre que uno lleno de rubitos altos).

Y en esto es indudable que hay racismo, pero también hay que ver a ver de dónde parte el racismo, porque seguro que no son los empleados de a pie los que han hecho presión para obligar a la dirección a sólo contratar cierto tipo de gente...

Francia, lamentablemente se está quedando sin república, como otros se están quedando sin otras cosas, y no es que se queden sin república para conseguir algo mejor, sino para quedarse, como se suele decir en la p. calle.

Y por ese camino parece que se nos lleva a todos.

Salaam

Abdel_Iluro
06/11/2009, 09:54
A mi Badr esto no me ha sorpendido nada, teniendo en cuenta que hasta hace muy poquitos años cuando los españoles viajabamos a Francia los franceses nos miraban con una prepotencia que hacía bajar la cabeza a cualquiera, te miraban hasta los zapatos, así que cosas como éstas no me sorprenden nada.

Afortunadamente hoy día existe la American Express, la Visa Oro y el que las tiene se las puede restregar por el hocico.

Badr
06/11/2009, 19:19
Los franceses son impertinentes, pero hay una cosa y es que lo son siempre, los franceses con los franceses son impertinentes y con los demás no van a dejar de serlo. Cuando estás en Francia, como todo el mundo es igual no se nota tanto, se nota el contraste. Luego está Paris, que mucha gente adora, y además con locura. Yo no. Me parece una ciudad muy dura. Hay algún barrio que me gusta, pero no es en París donde habría que buscarme si me pierdo. Me gusta más la provincia, con sus ciudades que parecen decorados de novelas de Simenon, je, je.


Salaam

maria
12/12/2009, 14:05
Autor: Véronique Danis-Dante - Fuente: Gara

La confusión se impone. A cinco meses de las elecciones regionales de marzo de 2010, los últimos comicios antes de las presidenciales de 2012, el «gran debate sobre la identidad nacional», que inauguró en noviembre el ministro de Inmigración e Identidad Nacional, Éric Besson, aparece plagado de sospechas. Para el 64% de los franceses, se trata de una maniobra electoral que busca seducir a los electores de extrema derecha en un momento en el que el presidente, Nicolas Sarkozy, baja sin freno en los sondeos. En efecto, en este debate, en el que el Partido Socialista, la formación más importante de la oposición, ha decidido no participar, la cuestión de la identidad se ha tratado desde el ángulo de la inmigración, como dejan en evidencia las primeras frases de la web dedicada a esta iniciativa): «Este debate debe permitir valorar el aporte de la inmigración a la identidad nacional y proponer acciones que permitan compartir mejor los valores de la identidad nacional en cada etapa del proceso de integración».

Al proponer durante su campaña de 2007 la creación de un Ministerio de Inmigración e Identidad Nacional, Sarkozy daba por supuesta la existencia de una identidad nacional fija y reclamaba a los extranjeros que se sometiesen a los valores de la República, mezclando sin complejos en sus discursos tradición nacionalista y valores republicanos (laicidad, aprendizaje del francés...). Una estrategia eficaz, puesto que sedujo a un tercio de los electores del Front National de Jean-Marie Le Pen, que obtuvo el 10,44% de los votos frente a un 16,86% en 2002.

El término de identidad nacional no es ideológicamente neutro, explica Régis Meyran, antropólogo de la École des Hautes Études en Sciences Sociales: «Fue introducido por la extrema derecha en los años ochenta. Hace referencia a un cierto nacionalismo de finales del siglo XIX basado en el terruño, los ancestros, una especie de francés ideal, blanco, ligado estrechamente a la tierra. De repente, cualquier extranjero es visto como un peligro». Consultado por GARA, el Ministerio de Inmigración e Identidad Nacional no quiso pronunciarse sobre este aspecto.

Un terreno resbaladizo

Concretamente, cada prefectura y subprefectura debe organizar antes del 31 de enero reuniones con asociaciones, sindicatos, electos locales, responsables religiosos, profesores, padres de alumnos, etc. El ministro Éric Besson ha enviado a los prefectos una guía de 200 preguntas que deben ser planteadas, una guía que según el diario «Le Figaro» el 12 de noviembre, «supone, con sus sugerencias y preguntas, un ataque el comunitarismo». Una síntesis de estos encuentros se presentará en un coloquio el 4 de febrero.

«No es la primera vez que la inmigración entra en el debate político de manera polémica, algo que ocurre especialmente durante los periodos de crisis económica», analiza Laure Teulières, historiadora especialista en migraciones y profesora de conferencias en la Universidad de Toulouse-Le Mirail. «Lo que es nuevo es que el Estado se encargue de este debate. Que quiera adoptar una posición normativa sobre la identidad nacional, algo muy complejo y fluctuante, puede ser peligroso. No hace falta que se prohíba hablar de la identidad colectiva de los franceses, que tiene muchas facetas, pero ¿por qué debe estar liderado por el Estado y por qué se produce esta exhortación a definir lo que será la identidad nacional?».

El peligro de unir identidad nacional e inmigración es también una de las críticas del PS, que establece otras prioridades: «Se necesitaría un verdadero debate sobre la política de inmigración y sus retos para la Francia de mañana», explica a GARA Najat Vallaud Belkacem, secretario nacional del PS encargado de cuestiones de sociedad. «Se podría hablar entonces seriamente de los fracasos de la integración a la francesa».

Mogniss Abdallah es periodista y fundador de la agencia de noticias sobre la inmigración IM'média. «La impresión en los barrios populares -señala- es que no se trata de un debate sino de una campaña política con tintes autoritarios para hacer respetar la `Francia eterna', mientras se sospecha permanentemente de los franceses venidos de la inmigración». Para este participante en la Marcha por la Igualdad de 1983 -que marcó la irrupción de los hijos de los inmigrantes en la escena política francesa-, esta campaña tiene el riesgo de reforzar cualquier clase de cuestiones identitarias y de agravar el desapego hacia la política y «hacia cualquier reflexión sobre la redefinición de la identidad individual y colectiva». Desecha incluso el término de integración de los inmigrantes: «Esa noción no quiere decir nada, lo único que hay que hacer es luchar por la igualdad de derechos», señala tajante.

Retroceso de derechos

Las críticas no se refieren a la legitimidad de los debates, ni siquiera a su urgencia. Al contrario, políticos, miembros de asociaciones e investigadores de ciencias humanas desean con firmeza que se produzca el debate. El problema, según ellos, reside en la unión de los dos temas, identidad e imigración.

Junto a ello, sus detractores subrayan que el contexto está marcado por un retroceso en el acceso al derecho de asilo, un rasgo constituyente de la historia de Francia y de su imagen de «patria de los derechos humanos». La tierra de acogida habría dejado de existir. «La situación para los inmigrantes no deja de empeorar», explica Yamina Vierge, responsable de la Cimade, el principal colectivo de ayuda a los extranjeros. «Aquellos que no tienen papeles están bajo la amenaza permanente de ser enviados a un centro de retención y de ser expulsados por la fuerza. Y los que tienen papeles viven en la precariedad, con tarjetas de residencia renovables anualmente. Esto tiene consecuencias en el acceso a la sanidad, a la educación, a la vivienda, al trabajo... a la integración». Denuncia también las trabas administrativas y jurídicas que se interponen al derecho de asilo y al reagrupamiento familiar, así como las razzias policiales en los barrios de inmigrantes, que incluyen bloqueos de calles y del acceso al metro para realizar controles cuando los prefectos, que tienen cuotas de expulsados a cumplir, necesitan llenar los centros de retención.

maria
12/12/2009, 14:06
Crisis identitarias

Más allá de las polémicas, justificadas, y de las críticas, pertinentes, si se pregunta sobre ello a los franceses también surgen cuestiones profundas. Si se hace responder a la pregunta «¿Quiénes somos?» algunos quisieran aprovechar la ocasión para abordar, entre otras, la cuestión de las identidades subestatales y de este especifidad que consiste en borrar, desde la Revolución francesa, las culturas locales. «Tenemos una tradición jacobina desde 1789», explica el antropólogo Régis Meyran, «con una voluntad, desde París, de eliminar las diferencias culturales».

Para Gérard Onesta, ex vicepresidente verde del Parlamento Europeo, esta tradición estructura la Francia de hoy. «La unicidad, el tropismo centralizador y jacobino conduce a no dotar de verdaderos medios a las regiones», analiza. «Midi-Pyrénées, por ejemplo, tiene un presupuesto inferior al de su capital, Toulouse. Las regiones, en Francia, son enanos políticos en comparación con las inglesas, españolas o italianas. En Francia, las regiones no pueden ser más que declinaciones de un gran todo».

Puede que exista una relación entre la tendencia de Francia en insistir en su universalismo y el hecho de que siga maltratando una gran parte de sus raíces. Ello puede ser el síntoma de un malestar. Y se puede analizar también que el impulso gubernamental de los símbolos patrióticos es una expresión de la pérdida de referencias. «Es un acercamiento mezquino, ¿a qué se quiere reducir la identidad?», pregunta la historiadora Laure Teulières. «No hay que limitarla a una búsqueda de lo mínimo, como la bandera o `La Marsellesa', sino definir un proyecto común». Sin duda, este punto también levanta ampollas.
La derecha francesa, en el filo de la navaja

Muy comentado en Francia, el referéndum suizo que prohíbe la construcción de minaretes ha tenido un amplio eco en pleno debate sobre la identidad nacional. El debate se concentra ahora en el papel del islam y de los musulmanes. Un acercamiento que sitúa al Gobierno en una posición delicada, obligando al presidente Sarkozy a tomar posición en tribuna pública en el diario «Le Monde» el pasado miércoles.

«El voto de la vergüenza», titulaba el diario «Libération», poniendo el acento en la islamofobia de la votación. Una interpretación que presenta lagunas para el estudioso del islam suizo Patrick Haenni, del Religioscope. «El triunfo de la iniciativa muestra que el apoyo va más allá de la base electoral de los partidos de derecha xenófoba. La presencia musulmana no supone ningún problema de peso en Suiza: no existe el problema de las banlieues, no hay atentados ni memoria colonial. No se ha votado sobre la población musulmana, sino sobre el islam y su presentación como una ideología político-religiosa de combate. El éxito de la retórica de los impulsores de esta iniciativa fue haber comprendido eso», señala el experto, autor, junto con Stéphane Lathion, de «Los Minaretes de la discordia», publicado por ediciones Religioscope (www.religion.info).

En su tribuna, el presidente francés hizo suya precisamente esa estrategia. Afirmó, por ejemplo, que quiere defender los derechos de sus «compatriotas musulmanes» para practicar su religión con «dignidad», pero advertía de que eso sólo sería posible si renuncian a cualquier tipo de «desafío» a la herencia cristiana y a los valores republicanos de Francia. Y de ahí a colegir que toda manifestación visible del islam (minaretes, velo...) es una forma de proselitismo no hay más que un paso. Al formular este tipo de advertencia lindante con la amenaza, Sarkozy rivaliza con la extrema derecha, lo que ha sentado mal en muchos electos de la UMP, que se han negado a valorar la intervención del inquilino del Elíseo.

Varios han alertado de que ello podría desacreditarles a ojos del electorado centrista y, a la vez, provocar al final un trasvase, ya sin complejos, de sus electores hacia el FN.

maim
15/12/2009, 11:18
Francia busca su identidad frente al islam

Sarkozy reduce su gran debate nacional a una polémica sobre la presencia social de los musulmanes - La oposición acusa al presidente de oportunismo electoral


ANTONIO JIMÉNEZ BARCA - París - El País 10/12/2009

La irrupción del presidente de la República Francesa, Nicolas Sarkozy, en el debate sobre la identidad nacional a través de una larga tribuna publicada el martes en el periódico Le Monde, ha producido un brutal efecto inmediato y determinante: la reducción del gran debate nacional a una polémica sobre el papel del islam y de los musulmanes en Francia. Era algo que se intuyó tras la votación Suiza sobre los minaretes de las mezquitas, que en Francia tuvo un gran eco que no cesaba de multiplicarse. Pero el escrito de Sarkozy, con alusiones explícitas a los "compatriotas musulmanes", lo ha remachado. Así, el debate que comenzó con la pregunta ¿en qué consiste ser francés? (ése era el interrogante que el Ministerio de Inmigración e Identidad Nacional lanzó en su página web para que los franceses contestaran) se ha convertido ya en otro más concreto y, según muchos, más resbaladizo: ¿en qué consiste ser musulmán ahora bajo las leyes laicas de la República Francesa?

El escrito de Sarkozy, que tuvo ayer una repercusión mediática enorme, daba alguna pista: "La civilización cristiana ha dejado una huella tan profunda (...) que todo lo que pueda ser considerado un desafío a estos valores condenaría al fracaso la instauración de un islam que (...) deberá encontrar sus vías para insertarse sin violencia en nuestro pacto cívico". Y añadía: "Cristiano, judío o musulmán, hombre de fe, cualquiera que sea, todos deben evitar la ostentación y la provocación (...) y practicar su culto con humilde discreción".

En principio, la mayoría de los principales representantes del culto musulmán en Francia acogieron la tribuna con satisfacción. "El presidente Sarkozy ha querido reconducir las cosas y evitar los desvaríos después de algunas reacciones tras el voto de los suizos prohibiendo los minaretes", aseguró Mohamed Moussaoui, presidente del Consejo francés del Culto Musulmán. Moussaoui hacía referencia al aumento de frases y comentarios racistas que se registraron en la página web del Ministerio de Inmigración dedicada al debate tras la votación suiza. De hecho, hay varios dirigentes y diputados de la mayoritaria Unión por un Movimiento Popular, el partido de Sarkozy, que aseguran que el presidente se ha decidido a intervenir en el debate (y de hecho a apropiárselo) viendo que podía escapársele de las manos a tres meses y medio de los comicios regionales de marzo.


Pero no todos los representantes religiosos se muestran tan satisfechos. Así, el imán de la mezquita de Lyon rechaza los consejos de Sarkozy sobre "discreción" de los creyentes a la hora de practicar su culto. "Me molesta, en cuanto musulmán, que se me pida que sea discreto cuando actualmente, en Francia, hay mucha gente que, con toda libertad, acusa a los musulmanes de muchas cosas. No creo que pidiendo discreción se arreglen las cosas: los musulmanes en Francia somos minoría, pero se nos tiene que considerar en igualdad de condiciones respecto de las otras religiones", aseguraba ayer en el diario Libération.

Hay otro elemento del escrito de Sarkozy que ha molestado a algunos musulmanes franceses. En varias partes de la tribuna, el presidente de la República opone los derechos y los deberes "de los que llegan" y "de los que acogen". Éric Geoffroy, islamólogo, aseguró ayer también en Libération: "Sarkozy identifica islam y extranjero. Habla de 'aquellos que llegan' como si el islam fuera nuevo en nuestro país, algo que, sociológica e históricamente, es falso".

Un dato que avala la teoría de Geoffroy: en Francia, los musulmanes son cerca de seis millones. La mitad tiene la nacionalidad francesa. Muchos, además, son nacidos en Francia, hijos o nietos de inmigrantes, esto es, tan hijos de la República (en teoría) como cualquier otro ciudadano nacido en territorio francés.

La tribuna de Sarkozy no se publicó en un día cualquiera. El martes, los parlamentarios discutieron, precisamente, sobre la identidad nacional. La izquierda volvió a acusar a Sarkozy de agitar con oportunismo una cuestión que, a su juicio, le puede dar réditos ante las elecciones regionales, robándole adeptos al Frente Nacional de Jean-Marie Le Pen a base de estrangular su reivindicación favorita: la persecución de la esencia francesa.

"Es un debate malsano, que el voto de los minaretes suizos ha vuelto catastrófico", aseguró un diputado socialista en la Asamblea. El presidente del grupo parlamentario socialista, Jean-Marc Ayrault, definió el escrito de Sarkozy como "algo que lleva en sí la desconfianza sobre el otro, sobre el extranjero". Y concluyó: "El amor a una nación se consigue gracias a un deseo del corazón y no por un decreto del miedo".

Éric Besson, ministro de Inmigración e Identidad Nacional, impulsor del debate, pidió, abucheado por los militantes socialistas: "Escuchemos al pueblo, oigámosle. Por naturaleza, un republicano no tiene miedo del pueblo".



Tesis del presidente
- Deberes. "Corresponde al que acoge reconocer lo que el otro puede aportar; y corresponde al que llega el respeto del que tiene delante. Corresponde al que acoge compartir su herencia, su historia, su civilización y su arte de vivir. Corresponde al que llega tener voluntad para insertarse sin brutalidad en esa sociedad que va a contribuir a transformar".

- Laicidad. "No es el rechazo de todas las religiones, sino el respeto a todas las creencias".

- Islam. "La civilización cristiana ha dejado una huella tan profunda ligada a los valores de nuestra República que todo (...) desafío, condenaría al fracaso la instauración del islam".

- Discreción. "Cristiano, judío o musulmán (...), todos deben evitar la ostentación y la provocación".

Aquí se puede consultar la página del periódico, y un mapa con el porcentaje de musulmanes y número de mezquitas por país:
http://es.calameo.com/read/000029858806cab57be86

brisam
16/12/2009, 10:19
Nadine Morano dijo estas palabras en un debate sobre identidad nacional. La oposición y ONG la acusan de racista
Internacional - 16/12/2009 9:22 - Autor: Reuters - Fuente: RTVE


"Cuando vivan aquí deberían encontrar trabajo y no hablar en argot. Tampoco deberían dejar de llevar gorras al revés". Con estas polémicas palabras la ministra de Familia del gobierno de Sarkozy ha vuelto a exaltar las tensiones con la comunidad musulmana en medio del debate sobre la identidad nacional francesa lanzada por el ejecutivo galo.

Nadile Morano, la responsable de estas palabras en uno de los debates sobre identidad nacional, ya ha sido acusada de racista por la oposición socialista mientras que las ONG de defensa de los derechos de los inmigrantes ha pedido al primer ministro, François Fillon, que la llame al orden.

Por su parte, su oficina ha asegurado que sus palabras han sido sacadas de contexto. "No estamos haciendo un juicio a los jóvenes musulamnes. Respeto su situación. Lo que quiero es que se sientan franceses porque son franceses", ha matizado sus palabras Morano en una emisora de radio.

Sin embargo, las declaraciones de esta dirigente del Gobierno, miembro del círculo íntimo de Sarkozy, llegan sobre terreno abonado.

SOS Racismo y el Partido Socialista Francés acusan abiertamente al ejecutivo de azuzar las tensiones raciales con los debates sobre identidad nacional y ha pedido que los frene antes de que provoquen un estallido violento.

Estereotipo recurrente

"Esta es una operación política diseñada para poner a unos franceses contra otros y crear una guerra de cultura e identidad", ha subrayado el parlamentario socialista Arnaud Montebourg.

Sin embargo, las palabras de Morano reflejan buena parte del estereotipo que la sociedad francesa tiene de los jóvenes que viven en los suburbios de las grandes ciudades, muchos de ellos de origen musulmán.

Con todo, los jóvenes con gorras al revés, pantalones anchos y que hablan una forma distintiva de argot -llamada verlan- se ha extendido por todos los institutos de secundaria.

El gobierno de Sarkozy ha vinculado directamente los temas de inmigración e integración en sus debates sobre identidad nacional, jugando una estrategia que sirvió para afianzar la victoria de Sarkozy en 2007 a costa de los votos del ultraderechista Frente Nacional.

brisam
18/12/2009, 14:28
Francia: debate sobre identidad nacional deriva a polémica sobre el islam
Más del 40% de los franceses consideraban semanas atrás que el debate sobre la identidad nacional terminará permitiendo el regreso de la ultraderecha a la escena política
Internacional - 18/12/2009 9:03 - Autor: Gabriela Calotti - Fuente: AFP


El debate sobre la identidad nacional impulsado por el presidente francés Nicolas Sarkozy se le está yendo de las manos: polémicas y patinazos verbales de responsables del gobierno lo convirtieron en una discusión sobre el lugar del islam en Francia.

La oposición socialista y organizaciones de lucha contra el racismo salieron al cruce de comentarios efectuados públicamente por la secretaria de Estado para la Familia y la Solidaridad, Nadine Morano.

Al participar en un debate público el lunes en Charmes (este), ciudad natal de Maurice Barrés, uno de los grandes pensadores de la derecha nacionalista francesa, Morano llamó a los "jóvenes musulmanes" a "amar a Francia cuando se vive en este país", a "intentar buscar trabajo y no hablar 'verlán'" (ndlr: una forma de argot) y "no ponerse la gorra al revés".

El portavoz del Partido Socialista francés, Benoit Hamon, rechazó la "visión caricaturesca que miembros del gobierno tienen de los jóvenes (...) con generalizaciones indebidas de los jóvenes musulmanes".

SOS Racismo calificó de "abyectas" las declaraciones de Morano "enmarcadas en una larga serie de afirmaciones racistas" proferidas en el debate sobre identidad nacional lanzado en noviembre por el ministro de Inmigración e Identidad Nacional, un tránsfuga socialista, Eric Besson.

La declaración de Morano echó más leña al fuego de un debate que, al parecer, ha ido escapando al control del presidente Sarkozy, quien también ha expresado posiciones polémicas o susceptibles de estigmatizar a la comunidad musulmana de Francia, la mayor de Europa, con seis millones de personas.

Después que los suizos respaldaran en referéndum la prohibición de construir nuevos minaretes (torres de mezquitas) en Suiza, Sarkozy advirtió en un artículo de prensa contra toda "ostentación o provocación" religiosa y pidió "comprensión" al sentir suizo y europeo.

"Los pueblos de Europa (...) no quieren que su estilo de vida, su forma de pensar y sus relaciones sociales sean desnaturalizadas", afirmó Sarkozy que reivindicó la "huella profunda" que en Francia dejó la "civilización cristiana".

Meses antes de lanzar el debate sobre la identidad nacional, Sarkozy ya había declarado la guerra a la burqa, el velo integral que visten las mujeres en Afganistán, al considerar que "en Francia no hay lugar para la servidumbre de la mujer bajo ningún pretexto".

En Francia, que en 2004 prohibió el velo islámico en las escuelas, sólo unas 400 mujeres utilizan la burqa, según los servicios franceses de inteligencia.

El debate sobre la burqa volverá a la actualidad pues el miércoles una misión de 32 legisladores de derecha e izquierda concluirá nueve meses de trabajo sobre su uso.

Según el presidente del grupo parlamentario de la gobernante Unión para un Movimiento Popular (UMP, derecha), existen "fundamentos jurídicos sólidos" para impulsar una ley que la prohiba.

"La visibilidad del rostro en público es una condición indispensable para 'vivir juntos' y también para la seguridad", afirmó Copé al diario Le Figaro.

Los derrapes verbales no son la única consecuencia de un debate abierto por el gobierno meses antes de unas reñidas elecciones regionales.

Una mezquita del sudoeste francés fue profanada el fin de semana: en su fachada aparecieron pintadas esvásticas y frases como "Francia para los franceses". El rector de la gran mezquita de París lamentó que "el islam y los musulmanes de Francia y de Europa se van enfrentados a debates que rozan una polémica malsana de estigmatización y rechazo".

Más del 40% de los franceses consideraban semanas atrás que el debate sobre la identidad nacional terminará permitiendo el regreso de la ultraderecha a la escena política.

yousef
15/02/2010, 17:27
Fillón declara nula una carrera irregular

El debate sobre la identidad arrancó con un motor brioso. A la primera curva, sin embargo, el bólido del ministro Besson perdió un neumático. Para su desgracia, el chequeo en boxes reveló una avería grave. El jefe de escudería ha auscultado los sondeos y tomado la gran decisión. El primer ministro Fillón se ha apropiado del banderín de cuadros y, convertido por necesidad en arbitro, ha declarado nula

Autor: Maite UBIRIA I
Fuente: Gara

El ministro de Inmigración e Identidad Nacional trataba el pasado lunes en Matignon de salvar los muebles al presentar como «un control de etapa» lo que para todos los editorialistas franceses es un «abandono de carrera». 350 reuniones públicas y 58.000 aportaciones vía internet. Ese el balance de resultados de un gran debate al que el Gobierno francés ha puesto sello a un mes vista de unos comicios regionales decisivos.

Todos los miembros del gabinete estaban convocados a la reunión. Malos augurios. La cita se iniciaba con ausencias. Ocho miembros del gabinete aducían problemas de agenda para no participar en el cónclave identitario. Los focos de los medios se detienen sobre uno de los ausentes, Martin Hirsch, alto comisionado para Juventud y la Solidaridad Activa. El ministro estaba demasiado ocupado para acudir a un debate con el que se ha mostrado hostil. El problema para Besson es que la posición de Hirsch no es una excepción, sino el exponente de un amplio sentimiento de malestar en el seno de la mayoría presidencial.

Los sordos y los sabios

El historiador Olivier Le Cour Frandmaison constata que «la montaña ha parido un ratón». A su juicio, el primer ministro, François Fillón, ha puesto sobre la mesa una batería de medidas «que no van a cambiar gran cosa». El diagnóstico es compartido por un exultante ex primer secretario del PS, François Hollande, quien estima que Matignon ha procedido a «un entierro sin pompa», a fin de desembarazarse de un debate que se ha convertido en todo un lastre.

El ex ministro de Cultura Jack Lang recuerda que buena parte de las medidas que Fillón presenta ahora ya llevan tiempo en vigor. Sin ir más lejos, la enseñanza de la letra y la historia de La Marsellesa es obligatoria en los grados de maternal y primaria desde 2005 en las escuelas francesas.

Eric Besson aspiraba a que los escolares franceses pusieran a prueba sus conocimiento cantando al menos una vez al año de forma solemne el himno nacional en las aulas. La propuesta, que ha recibido múltiples quejas dentro y fuera de la comunidad educativa, ha quedado, como el gripado motor del debate, aparcada en un rincón.

El Gobierno ha pasado de defender en solitario un debate de sordos a confiar a una comisión de sabios el desarrollo de unas medidas con las que justificar el gasto que ha implicado la cabezonería presidencial.

Los editorialistas franceses no ahorran calificativos a la hora de despedazar el recorrido de un proceso de debate trucado desde sus orígenes. Primer reproche: la decisión de confiar al Ministerio de Inmigración el impulso de la iniciativa dejaba entrever que el objetivo del debate no era otro que remarcar la linea divisoria entre «ellos», los recién llegados, y «nosotros», los franceses de pleno derecho.

A ese pecado original se ha venido a añadir otro tanto o más grave. Las prefecturas y subprefecturas se han convertido en los estamentos encargados de dinamizar el debate. Esto es, más de 300 altos funcionarios se han dedicado a organizar encuentros públicos. El escenario no ha seducido a la ciudadanía. Un ejemplo, el prefecto Philippe Rey envió 1.000 invitaciones a las fuerzas vivas del departamento que engloba a Euskal Herria y Béarn. Sólo unas 200 personas acudieron a su encuentro en Baiona.

Esa falta de eco social ha hecho más impopular la iniciativa. El mismo Gobierno que anuncia un proyecto para reducir la plantilla de funcionarios no ha dudado en emplear el tiempo de los trabajadores públicos para dar proyección a una iniciativa que responde a meros intereses políticos.

«El Gobierno ha confundido democracia y administración», aseguran los impulsores de una iniciativa ciudadana surgida no ya para denunciar exclusivamente el carácter sesgado y por momentos xenófobo del debate, sino orientada a reclamar la supresión misma del Ministerio de la Identidad Nacional. Han recabado ya más de 40.000 firmas en favor de una propuesta que, según un sondeo publicado a finales de enero, es compartida por el 30% del electorado.

En un momento en que los sondeos sitúan a la izquierda por delante en los comicios del 14-21 de marzo, el primer ministro Fillón ha optado por mandar a parar. Ha evitado una clausura en toda regla -lo que le habría situado en la tesitura de aportar las cuentas, también las económicas, de esta aventura fallida- y ha optado por la fórmula de confiar la continuidad del debate a una comisión de sabios, integrada por parlamentarios que ahora sí escucharán las opiniones de un grupo de intelectuales.

La iniciativa plantea las primeras dudas. A impulso del Gobierno trabaja ya un Alto Consejo para la Integración (HCI) y la comisión que ahora se anuncia deberá evitar la duplicación de funciones. El HCI se pronuncia sobre las iniciativas concretas que impulsa el Ejecutivo para «mejorar la integración». Algunas de las medidas esbozadas anteayer por Matignon se dirigen igualmente a imponer determinados preceptos a las personas extranjeras que aspiran a vivir de forma continuada en el Estado francés.

A la espera de ver cómo se canalizan los trabajos de la comisión, los analistas coinciden en «dar por muerto» el debate oficial sobre la identidad nacional francesa.

De hecho, el seminario intergubernamental no entraba en el guión presentado en otoño pasado. Ahora tocaba un seminario presidido por Nicolas Sarkozy.

No es la primera vez que Fillón se ve obligado a sustituir al patrón cuando el barco hace aguas. El presidente envió meses atrás a su primer ministro a la reunión anual de los alcaldes franceses, donde se hizo merecedor de una sonora pitada en razón del proyecto de reforma territorial que amenaza con restar capacidad financiera a las colectividades locales.

Besson se consuela afirmando que la cuestión de la identidad estará presente en todo el mandato sarkozysta. Sin embargo, Fillón aclara que Sarkozy no se pronunciará sobre la materia hasta pasadas las regionales. UMP y PS se codean en los sondeos, lo que hace desaconsejable caer en las estridencias.

El tiempo dirá si el debate ha dejado heridas mayores a las ya latentes en la sociedad francesa. Lo que es evidente es que no se ha hecho nada para evitarlas. Basta releer el artículo que firmó Sarkozy el pasado 9 de diciembre en «Le Monde». En él remachó la línea entre «quienes llegan» y «quienes acogen». A los primeros asignó sin remilgos el credo islámico y aconsejó «no mostrar sus símbolos en exceso». Y en ataque flagrante a la laicidad recordó a los franceses de primera que «la civilización cristiana ha dejado una huella profunda en Francia junto a los valores de la República que son parte integrante de nuestra identidad».

La seguridad interior se apodera del debate

El debate sobre la identidad nacional se escapa por la puerta pequeña, pero otro de los fantasmas que acompañan a la Administración Sarkozy se abre paso en la agenda de los parlamentarios. La Asamblea Nacional ha iniciado el debate de la llamada Ley Lopsi II por la que se fijan las prioridades operativas y los medios de que se dotarán en el horizonte de 2013 los cuerpos y fuerzas de seguridad. El proyecto incluye dispositivos que ya han causado un fuerte debate, como el «toque de queda» nocturno para los menores de 13 años, y nuevas medidas como el refuerzo de la videovigilancia, la creación de un cuerpo de reservistas o la generalización de los test de ADN incluso para delitos no criminales . M. UBIRIA