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Ver la Versión Completa : La juez que se perdió por un perfume.



Muntassir
05/10/2009, 14:15
Assalam alaikum wa rahmatulahi wa barakatu.

"Me lo vaís a cambiar sí o sí ", les dijo la magistrada a las dependientas.


ABUSAR de su condición de magistrada para obtener un trato preferente le ha costado muy caro a María Dolores Barragán Ladrón de Guevara, titular del juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Úbeda (Jaén).El Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) la ha inhabilitado por un año y, tras ese periodo, la obliga a un destino forzoso por dos faltas muy graves relacionadas con la decisión de la juez de precintar de manera ilegal dos perfumerías del municipio.Barragán tomo esta decisión tras intentar devolver un perfume que había comprado en ese establecimiento porque entendía que no olía bien y que podía ser falso.

Aunque la dependienta le advirtió de que no se le podía devolver el dinero porque el perfume ya había sido consumido en gran parte, finalmente, accedieron a ello por las presiones recibidas por la clienta, que se identificó como juez: "Me lo vais a cambiar sí o sí", les dijo de manera amenazante a las empleadas de la tienda.Y aunque hubo devolución del dinero, al día siguiente la juez, que estaba de guardia cumplió su amenaza y envió a la Policía Local a precintar la sección de perfumería del Autoservicio Katty.No sólo el de la calle Picasso, sino también el de la calle San José, del mismo propietario.El precintado se prolongó durante una semana.(...)

El Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), en su reunión del pasado dia 29, acordó sancionar a la juez por dos faltas muy graves.La sanción, en todo caso, llega cinco meses después de que la comisión disciplinaria del CGPJ le abriera expediente.Por un lado, a María Dolores Barragán se le impone la suspensión de funciones durante un año "por abuso de la condición de juez para la obtención de trato favorable".Por otro, se le impone una sanción de traslado forzoso a un órgano distante a más de 100 kilómetros, con la prohibición de concursar para otra plaza por tiempo de un año, por "inobservancia" del deber de abstención a sabiendas de que concurre causa para ello"; es decir, que debió haberse abstenido del procedimiento abierto contra la perfumería por ser parte implicada, y no lo hizo.


Muntassir.

Ginés Donaire.Jaén.
El País, 031009.

sherezade
05/10/2009, 14:35
Si es que el sistema actual de acceso a la judicatura española hace que crezca el desequilibrio mental.....
ja,ja....

No es normal que para poder ser juez en este pais te tengas que tirar una media de 5-7 años encerrado en una habitación estudiando 10h diarias todos los días de la semana menos uno.... así año tras año..para decir los temas (unos 400) en plan "loro" empezando con 21-22 y terminando rozando los 30 o superados estos, sin acceso previo al ámbito laboral... y de repente un día superas el último examen oral en el Tribunal Supremo.. y tatatachan...... al día siguiente eres Juez con toga y todo y te crees el rey del mambo....déspota y superior al resto de los mortales.. que quieres clausurar una perfumeria porque no quieren hacer algo que tú quieres? pues nada..se clausura....

O quizá sea una "jueza sustituta" de esas en las que el método de acceso es de todo menos bajo los criterios de"mérito o capacidad".... (son jueces sustitutos sin oposición ganada que concurren a excedencias o plazas temporales vacantes...y que el acceso y concesión son el "expediente X" de la justicia....)

Pd.- no hay exámenes psicotécnicos de ningún tipo.... imaginaos.... como chotas... se termina como chotas... si lo logras, fenomenal.. eres juez o fiscal y la gente te quiere mucho.... si no lo logras te quedas frustrado para el resto de los restos.... tanto en un caso como en otro... un desequilibrio mental te llevas de tanto encierro y tanto estudio sin sentido (para mí el sistema debería cambiar....claro, yo fracasé... por eso lo digo. El sistema ha considerado que yo no valgo... porque no superé el examen oral de los 5 temas que me tocaron al azar de los casi 400 que llevas..) Leyendo noticias como esta... casi que mejor....

Pese a la noticia.. tampoco seré injusta... hay grandes profesionales en la justicia, aunque no lo parezca (por lo que sale en la "tele"...)

Saludos

amr
05/10/2009, 23:03
Pero es que esta noticia adolece de su misma enfermedad tratando de manera tan desproporcionada el arrebato de una juez ( a la que pudiera efectivamente darse el caso bastante probable) de que hubiese sido objeto de una pequeña estafa, un perfume falsificado, frente a la ridícula y tardía reacción del mismo órgano judicial en el sangrante caso de la pequeña Mari Luz Cortés. A ese juez se le impuso una ridícula sanción de 1500 euros, y fue a costa de un enorme esfuerzo.

Cada día me siento más alejado de las medidas políticas adoptadas en ciertos asuntos, pues llenan de impotencia y te vacían de toda esperanza de que las cosas por dicha vía alcancen su solución verdaderamente justas.

Así nos luce...

Salam

sherezade
06/10/2009, 10:37
En 2007 decían....

El Gobierno planea que los mejores expedientes accedan a la judicatura sin oposiciones
El ministro de Justicia anuncia que si el PSOE gana en las elecciones impulsará una reforma del sistema de acceso a la judicatura
EFE - Barcelona - 22/10/2007

El ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, ha anunciado hoy que si el PSOE gana las próximas elecciones impulsará una reforma del sistema de acceso a la judicatura que permitirá a los licenciados con mejores expedientes académicos acceder a la carrera judicial sin superar la oposición.

Mariano Fernández Bermejo

A FONDO
Nacimiento: 10-02-1948Lugar:Arenas de San Pedro

El objetivo de esta reforma es paliar el "alarmante" descenso del número de personas que opositan para ser jueces o fiscales, ya que si en el año 2000 se presentaron más de 6.000 candidatos, en las últimas pruebas se han examinado menos de 4.000 licenciados, según ha explicado hoy el ministro Bermejo en un congreso sobre capacitación judicial en Barcelona.

"Por encima de lo normal"

Con esta reforma, el Gobierno quiere atraer a la carrera judicial a los estudiantes con mejores expedientes de las universidades públicas, que son "gente que ha acreditado conocimientos jurídicos por encima de lo normal" y que, al igual que los opositores, deberán acceder a la Escuela Judicial de Barcelona para formarse "en valores, en práctica y en vida".

"La clave es pescar allí donde están pescando los grandes despachos de abogados. No veo por qué nos tenemos que dejar pisar. Hay que hacer una buena oferta y luego tiene que haber tiempos de formación muy buenos", ha subrayado Bermejo.

Personas "impregnadas de vida"

Y es que Bermejo quiere que los nuevos jueces, además de "buenos operadores en Derecho" y expertos conocedores de la ciencia jurídica, sean personas "impregnadas de vida", que estén "en contacto con la sociedad" y que tengan experiencia vital".


"Me gustaría que los jueces pasaran por un tiempo por los servicios de urgencias de los hospitales y que conocieran lo que es la tensión en el trabajo. Pero que lo vivieran, no de paso", ha señalado el ministro, que apuesta por que los futuros profesionales acrediten también el conocimiento de las instituciones europeas y de alguna lengua extranjera.


En opinión del ministro, este nuevo sistema de acceso a la carrera judicial debe "complementar" el actual modelo de oposición, basado en la memorización de un extenso temario que exige años de preparación y en un posterior período de prácticas y formación en la Escuela Judicial. Actualmente el tiempo medio de preparación de los nuevos jueces es de cinco años y medio, en los que la mayoría de los opositores están "aislados" y "alejados de la realidad", manteniendo únicamente el contacto con sus preparadores, lo que "no es bueno", según Bermejo.

sherezade
06/10/2009, 10:50
Artículo: Jueces Sobradamente preparados

http://www20.gencat.cat/docs/Justicia/Documents/ARXIUS/doc_23906164_1.pdf

sherezade
06/10/2009, 10:51
Carlos Carnicer: 'Una Justicia de calidad necesitaría tener el doble de jueces en España'
Extraído de Consejo General de la Abogacía Española - 30 de octubre de 2007 30/10/2007 El presidente del CGAE, Carlos Carnicer, defiende que se establezcan nuevas vías de acceso a la carrera judicial, al tiempo que pide, en una entrevista con “Expansión”, que se fijen sistemas para evitar la politización de los jueces.
Relajado y satisfecho. Así se muestra Carlos Carnicer, presidente del Consejo General de la Abogacía Española (CGAE), tras la clausura del último congreso de este colectivo, donde cree que se ha conseguido recuperar el mejor espíritu de la profesión. La abogacía fue siempre humanística, de grandes políticos, con presidentes del Gobierno, con eruditos que conocen las ciencias y las artes y con grandes escritores, recalca. No obstante, el colectivo que preside además de pasado tiene un presente y futuro plagado de cambios y algunas incertidumbres, sobre las que Carnicer ha hablado con EXPANSIÓN.

Pregunta: Hace tan solo unos días, el ministro de Justicia ha planteado la posibilidad de que se cree un nueva vía de acceso a la judicatura, captando los mejores expedientes universitarios y sin necesidad de oposición...
Respuesta: Yo en algunas cosas pienso como el ministro. Es necesario intentar nuevos métodos de entrada a la carrera judicial, ya que la oposición no tiene más recorrido y viene acreditando que no consigue actualizarse. Ahora tenemos más de 4.00o jueces. Estoy seguro de que para tener la justicia de calidad que merecen los españoles deberíamos tener entre 8.000 y 10.000 jueces. Y digo una cosa más, hay abogados en España que serían estupendos magistrados. Las organizaciones mercantiles más distinguidas del mundo eligen a sus profesionales por sistemas de selección acreditados por el mercado. No tienen cabida estos procesos en la selección de los jueces?

P.: Algunas asociaciones judiciales han denunciado que con este nuevo sistema se va hacía una mayor politización de la Justicia.
R.: Eso hay que explicarlo. No se puede simplemente decir que el sistema va a determinar que los partidos políticos puedan elegir a los jueces. En los países anglosajones y en Alemania que tienen otros sistemas no existe politización. Yo invito a reflexionar sobre esta cuestión.

P.: El CGAE está redactando un nuevo estatuto profesional, en el que se regulará la incompatibilidad absoluta entre auditores y abogados. Se ha tenido en cuenta el impacto que esta decisión puede tener en algunas firmas del mercado?
R.: Sobre las incompatibilidades se ha dicho clarísimamente que se quiere mantener de forma radical la que existe con los auditores. De forma gráfica, hay que decirle a la sociedad que qué es lo que prefiere: unos profesionales que sean capaces de evidenciar las irregularidades de unos mercados necesariamente intervenidos la función del auditor, o una compañía que para guardar el negocio legal, que es mayor que el de auditoría, está en disposición de dejar pasar algunas cosas? Las funciones de los abogados y de los auditores son claramente contrarias.

P.: Pero las auditoras podrán entrar ahora como socios capitalistas de las nuevas sociedades profesionales...
R.: Sí, en un principio no se pone límites a la identidad del socio no profesional. Pero lucharemos contra eso.

Soy escéptico sobre las reformas en el Poder Judicial


P.: Usted ha sido un firme defensor de que se dé un mayor peso a la abogacía en la composición del Consejo General del Poder Judicial. Ahora que Justicia quiere unas nuevas normas para este organismo, se ha avanzado algo en este punto?
Respuesta: Yo he defendido esta postura por que nadie mejor que la abogacía conoce la labor de los jueces, al igual que sus defectos. No sé cuáles son las intenciones del ministro para conseguir un CGPJ menos politizado. Yo soy un poco escéptico al respecto. De lo que sí estoy seguro es de que si en este momento los propios constituyentes tuvieran que redactar la regulación de este organismo, no le darían mayoría absoluta a los jueces. Otras constituciones, como la belga, no lo hace y el sistema funciona mucho mejor.

P.: Ante las reformas estatutarias en las distintas autonomías, cree que existe un riesgo de ruptura del mercado nacional para las profesiones liberales?
R.: Yo creo que no. El Estado tiene que establecer las condiciones básicas del ejercicio de todos los profesionales, con una legislación que garantice el funcionamiento democrático de las instituciones y sus peculiaridades. Sería catastrófico y torpe crear diecinueve profesiones distintas en cada área profesional.

P.: En los últimos días, la relación laboral especial en los despachos de abogados ha vuelto a la actualidad del sector. Cómo valora los efectos de esta norma con la perspectiva de los meses transcurridos desde su aprobación?

Respuesta: A esta casa no han llegado problemas de aplicación práctica respecto a esta ley, y me gustaría conocerlos. Sobre esta norma se han dicho muchas cosas y no siempre con acierto. No es una relación que afecte a todos los abogados jóvenes, como se ha comentado. Relaciones laborales existían ya entre empleados y sus despachos, pero eran ordinarias. La cuestión que habría que debatir es si era mejor esta situación. Yo, en este sentido, acepto todos los criterios.

P.: Y queda pendiente la redacción de un convenio colectivo para el sector...
R.: El Consejo lo único que está haciendo en esta materia es ofrecer su sede y su mejor disposición. Creo que no pasará mucho tiempo hasta que podamos valorar los efectos reales de esta ley. Lo que hemos pretendido, presionando todo lo que hemos podido al Gobierno, es que los valores superiores de la abogacía quedasen protegidos en esa relación entre empleador y empleado. Tenemos un estudio pendiente sobre qué efectos prácticos que ha tenido en los bufetes, estudio que el próximo año me gustaría hacer.

Jurisdicción voluntaria


P.: La semana pasada, uno de los principales proyectos normativos del Gobierno en materia de Justicia, la Ley de Jurisdicción Voluntaria, fue retirado. Qué valoración hace de esta norma?
R.: Esta ley era extraordinariamente imperfecta. Dar competencias jurisdiccionales a los registradores de la propiedad y a los notarios es sencillamente una aberración. Otro de los defectos que tenía era que no resultaba preceptiva la intervención de los abogados. En la última parte de la tramitación de la norma se nos ha reconocido esta reclamación. No digo que haya sido para convencernos. Pero, a pesar de todo y de que nos hayan dado lo que más nos podía beneficiar, hemos seguido diciendo que no a este proyecto normativo, ya que iba a dar más problemas de los que iba a resolver.

P.: Se acaba de iniciar un proceso electoral en el colegio de abogados de Madrid. Espera que se mejoren las relaciones entre esta corporación y el CGAE, que se dice que siempre han sido difíciles?
R.: [Sonríe] Bueno, políticamente creo que tendría que decir que las relaciones con este colegio son inmejorables, pero siempre pueden mejorar. El actual decano, Luis Martí Mingarro, merece un elogio por haber dicho que no a una nueva reelección. Espero que con la nueva junta de Gobierno se incentiven más las relaciones con el CGAE, que siempre han sido buenas, aunque haya habido diferencias puntuales.

P.: De usted se dice que tiene buenas cualidades para ejercer como político. Se ha sentido tentado alguna vez para dar el salto a un partido político?
R.: Me lo han dicho desde que era joven. He tenido propuestas, nada grandiosas, desde el ámbito autonómico y local. Jamás me ha interesado. Nunca se puede decir de este agua no beberé, pero hay bastantes posibilidades de que la política de partido no me tiente jamás.

sherezade
06/10/2009, 10:52
Artículo "Selección y formción de jueces en España"

http://www.rejem.org.mx/wp-content/uploads/2009/08/formacion_y_seleccion_de_jueces_en_espana.pdf

sherezade
06/10/2009, 11:00
La doliente justicia
Por Javier Gómez de Liaño
El año pasado el presidente del Consejo General del Poder Judicial dijo en el Senado que la imagen de la justicia no coincidía con la realidad, pues ésta era mucho más satisfactoria que la anterior. Y fue en la última apertura de tribunales -13 de septiembre de 1999- cuando el propio señor Delgado afirmó que la justicia española padecía pequeñas dolencias, algo así como simples resfriados. Ya entonces estuve en desacuerdo con semejantes diagnósticos, y sigo estándolo. Creo no exagerar si digo que nuestra justicia está algo más que acatarrada; está enferma, muy enferma, y qué mejor prueba de lo que afirmo que el hecho de que la semana pasada el Consejo General del Poder Judicial anunciase un recetario de 120 medidas, lo cual no se dispensa ni a un paciente desahuciado. Y todavía más recientemente, los medios de comunicación nos informan de que el nuevo equipo del Ministerio de Justicia tiene preparado un plan de choque encaminado a lograr una justicia ágil y eficaz.
Es cierto que hace tiempo, quizá demasiado tiempo, que la fe de los ciudadanos en la justicia es nula y cualquier barómetro de opinión lo demuestra. Por ejemplo, resulta que al final de año una encuesta del CIS señalaba que la Justicia es la institución menos valorada y que el 93% de los ciudadanos no cree que todos somos iguales ante los tribunales. Está claro, pues, que las conclusiones son muy severas y, encima, los reproches siempre son los mismos: la justicia es muy desigual, tanto que se asemeja a un juego de azar; la justicia, a fuerza de cara, es inaccesible; la justicia es complicada y rancia; la justicia es intimidante; la justicia es lenta hasta el borde del agotamiento; la justicia, en definitiva, no es tal justicia. Incluso, recientemente, ha vuelto la moda de los dichos de nuestro refranero alusivos a la adustez de la figura del juez y a lo arriesgado de cualquier contacto con la justicia. Como muestras, ahí están la maldición bíblica de "no juzguéis y no seréis juzgados" o el dicho de "justicia sí, pero en mi casa no".
Sé bien que en justicia, como en otras muchas cosas, no hay soluciones mágicas ni tampoco remedios que mil años duren. Pero sí me atrevo a afirmar que a la justicia le corresponde algo tan sencillo como encauzar las necesidades del prójimo y que, pese a conocer sus propias limitaciones, hay una serie de reglas y principios -no más de una docena- con los que, sin duda, se podrían paliar sus principales deficiencias. El ciudadano lo que quiere de la justicia es igualdad, eficacia, seguridad, tutela y amparo, cosas que, de momento, no tiene. Como oficiante de la justicia, así, a bote pronto, sin pretensiones de exhaustividad, preconizo una serie de modestas y sencillas recomendaciones.
Para empezar, declaro mis preferencias por la oposición como sistema de reclutamiento de los jueces y no acabo de entender por qué algunos lo rechazan para ingresar en la carrera judicial y, sin embargo, lo admiten respecto a otros cuerpos de prestigio como los notarios, los abogados del Estado, los registradores o los diplomáticos. Admito que el método de la oposición sea mejorable, pues hay casos en que resulta incompleta, arbitraria e injusta, pero, desde luego, discrepo de quienes reniegan de las oposiciones como coartada para acceder a los cargos públicos mediante caminos facilones o con currículos cebados con favores amicales o políticos.
Lo que sí creo es que todo recién nacido al mundo de la oposición debe ser guiado por un buen preparador. Que yo sepa, nadie se ha ocupado de regular -menos aún controlar- la preparación de los aspirantes a jueces, y seguro que ni se sabe cuántos preparadores hay, quiénes son, a qué horas del día preparan o qué emolumentos perciben. Propongo que la Escuela Judicial se encargue del asunto, que tenga sus cuadros de preparadores según territorios o provincias y que se subvencione a los que tienen vocación auténtica por la función judicial.


¿Cómo debe ser un juez?

El siguiente paso sería preguntar ¿qué es, o debe ser, un juez? ¿Una persona íntegra que actúa en conciencia, aplica la ley y sólo tiene el Derecho como meta?

Pese a los años, confieso que a estas alturas de mi vida no estoy del todo convencido de cuáles son las exactas cualidades que debe reunir un juez. Por eso me quedo con las virtudes que en el Templo de las leyes enuncia el filósofo valenciano Juan Luis Vives, amigo de Tomás Moro y precursor de Montaigne, cuando dice que "los jueces han de ser personajes graves, intachables, incorruptos, severos, no impresionables por la lisonja, austeros, templados, prudentes, que ni el favor doblará ni intimidará ningún temor humano. No dejarán influirse ni del odio, ni de la amistad ni del enojo, ni de la sensiblería; no padecerán de dineritis ni consentirán que se les ataque con lanzas de plata". También con las recomendaciones de un magnífico conocedor de la justicia americana -Max Lerner-, que opina que un gran juez es aquel que tiene mentalidad flexible, una compasión por los menesterosos, un rechazo a ser intimidado por el poder, una capacidad para vivir con las contradicciones de la vida y una gran aptitud para separar lo permanente de lo transitorio.

El profesor y sociólogo Amando de Miguel no hace mucho comentaba que algo tiene que haber ocurrido en España para que la judicatura, que en 1975 era la profesión más prestigiada, en 1999 arrastre -con la política- la tasa más alta de desprestigio. Es cierto y me parece que circunstancias muy adversas se han confabulado para contribuir a ese descrédito. Y no digamos de los enemigos de la justicia, sobre todo los naturales, o sea, los poderosos y quienes se creen que forman una raza aparte. No tengo dudas de que lo más grave de la judicatura española es el amansamiento de algunos jueces, su vocación por la sumisión, su inercia a la obediencia, algo totalmente incompatible con la función de juzgar.

Yo no soy nadie para dar consejos a nadie, y a estas alturas prefiero que la gente se equivoque por su cuenta, pero lo que sí digo es que uno de los puntos más frágiles de nuestra justicia o, si se quiere, la razón de mayor peso para que la gente recele de ella, es el de la independencia judicial, valor que, en términos legales, en España no necesitaría ninguna clase de reivindicación, pues nuestra Constitución lo garantiza plenamente. Ahora bien, el muy digno oficio de juez obliga a trabajar mucho, hacerlo con la ley y fina inteligencia y siempre, por difícil que a veces resulte, con plena libertad, sin que nada ni nadie hipoteque la cabeza o el estómago. En Nietzsche puede leerse que sólo después de instituida la ley se puede hablar de justicia o injusticia. La justicia no siempre se hace con la ley, eso es bien cierto, pero para aproximarnos a ella y procurar dar a cada uno lo suyo, la ley es imprescindible, aunque también es verdad que esa herramienta unas veces se maneja con ineptitud, otras simplemente se manosea y en algunas ocasiones se pone al servicio del que manda o tiene la sartén por el mango.


La desesperante lentitud judicial

Otro motivo de peso por el que la gente recela de la justicia son sus ritmos desesperantes. La maquinaria judicial se mueve a velocidad de tortuga e incluso hay casos en los que la justicia se estira mucho más allá de la memoria de quienes sufren las secuelas de su tardanza. Vaya por delante que estoy en contra de una administración de justicia regida por la obsesión de "despachar papel", y que no va con mi manera de ser aquel empeño de Napoleón de que los tribunales franceses resolviesen pronto los pleitos, al margen de si lo hacían bien o mal. Creo que la justicia, además de eficaz, ha de ser eficiente, cosas que poco o nada tienen en común, pues la segunda es aquella justicia resultante de un trabajo fundado en derecho y el ansia de dar a cada uno lo suyo.

Que la oferta de justicia no se corresponde con la demanda es evidente, y son miles los asuntos pendientes de sentencia o de respuesta, lo que, habitualmente, se justifica argumentando la escasez de jueces y magistrados, la falta de medios o unos sueldos que, por bajos, desaniman al personal.


¿Ganan poco los jueces?

Respecto a las nóminas judiciales -ya es hora de dar números- estimo que 1.400.000 pesetas (980.000 netas) al mes -las que gana un magistrado del Tribunal Supremo con veinte años de servicios- es un gran sueldo, como digno lo es el de 580.000 pesetas limpias que percibe mensualmente un magistrado de la Audiencia Nacional con la misma antigüedad; sobre todo si se compara con otros funcionarios públicos. Por donde los sueldos judiciales pueden estar más bajos y sí merecerían una subida es por la categoría de juez, o sea, los jueces recién ingresados. Decir, como se ha dicho, que una subida de sueldo es necesaria para preservar la independencia judicial, es un despropósito mayúsculo que empaña cualquier legítimo derecho de mejora salarial.


Las palabras para decirlo


Resulta indiscutible que la informática es importante en la justicia, sobre todo para las comunicaciones entre órganos jurisdiccionales o notificaciones a las partes del proceso. Pero, con el debido respeto para sus fervientes partidarios y radicales defensores, entiendo que en este mundo de la informática judicial, como en tantas cosas, no debe perderse el término medio: ni permanecer alejados de las ventajas que nos regala el progreso, ni olvidar que antes de la información en página de cristal hay otra información y otras bibliotecas. Bien está correr por las líneas de Internet, mas tampoco está mal pasearse entre los renglones de un buen libro. No soy nada amigo de la cultura -incluida la jurídica- por peaje. Sé que esto de las autopistas de la información va muy rápido y que es imparable, pero considero que antes habría que llegar al tuétano y que no se debe olvidar que la justicia se hace con palabras, esa herramienta que tan mal se usa por no pocos jueces y magistrados.


....parte I de II

sherezade
06/10/2009, 11:01
parte II del artículo anterior:

Cada uno, a lo suyo

Está comprobado que los 3.900 jueces actuales no pueden atender a los más de 12 millones de ciudadanos que anualmente acuden a ellos y dejan encima de las mesas judiciales alrededor de 6 millones de asuntos, y que el colapso, cada año, es de 2 millones de esos casos. Para paliar esas bolsas de asuntos se ha ensayado casi todo; desde la creación de nuevas plazas judiciales -que es el recurso más fácil, con olvido de que un juez no debe improvisarse-, hasta el aumento de plantillas, habilitación de jueces sustitutos, ampliación del número de magistrados suplentes, pasando por los planes de urgencia. Los resultados, hasta ahora, prácticamente cero.

Ángel Ganivet, que tan bien intuía las crisis, nos advirtió hace ya muchos años que aun con la mejor compañía de cómicos la comedia podía salir fatal si los papeles no se distribuían adecuadamente. A mí me gustaría una justicia española en la que todos sus protagonistas representasen correctamente el papel que les corresponde y no otro, incluidos, naturalmente, los estelares. No descarto que mis palabras serán mal acogidas y hasta vapuleadas por los aludidos, pero sin temor a equivocarme digo que, si hay algo en lo que nunca se ha acertado es en una distribución racional de los puestos judiciales y, lo que es más grave, en que todos los jueces trabajen lo mismo. Creo que hay que analizar rendimientos -en cantidad y calidad- y me parece que en nuestra baraja judicial hay más de quinientos jueces capaces y dispuestos a poner al día muchos juzgados con atrasos insoportables. Es la figura que en el derecho anglosajón se conoce como juez itinerante, que aquí podríamos llamar "juez apagafuegos" y que con una simple prórroga de jurisdicción y sin vulneración del derecho al juez ordinario predeterminado por ley daría muy buenos frutos. Naturalmente, el trabajo suplementario de ese juez sería retribuido mediante el oportuno complemento, aunque, por mi parte, por eso de la vocación y desinterés crematístico, elegiría a los voluntarios sin ánimo de lucro.


Los jueces de instrucción

Tengo mis reservas respecto al proyecto de ampliar la edad de jubilación a los 72 años para los magistrados en activo y a los 75 para los magistrados suplentes, como fórmula de paliar el déficit de jueces. Claro que hay magistrados septuagenarios que por su preparación y buen estado físico podrían seguir prestando grandes servicios a la justicia. Pero, aparte de que la medida beneficiaría a quienes no sólo no han hecho méritos para prorrogar su vida judicial sino que, en tiempos ya idos -aunque no olvidados-, rebajando la jubilación a los 65 años, propiciaron la eliminación de muchos de sus colegas por falta de sintonía democrática, existen a mi juicio otros procedimientos más razonables. Me refiero, por ejemplo, a suprimir, mediante la oportuna reforma legal, la figura de los jueces de instrucción -que son muchos- a los que dedicaría a lo que es su función: "decir el derecho". La instrucción, la investigación de los delitos, no es actividad jurisdiccional, sino que suministra a un tribunal los elementos sobre los que se pronunciará la sentencia. Por otra parte, el juez instructor, al adoptar medidas tan enérgicas como la prisión provisional, el embargo de bienes o la intervención de las comunicaciones, está poniendo en peligro su imparcialidad. Y de esto ¿quién tiene la culpa? No conozco todas las causas y concausas, pero lo que sí sé es que hace más de 120 años, Alonso Martínez, en su Exposición de Motivos de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, temeroso aún de encomendar la instrucción de los pleitos penales al Ministerio Fiscal, decía que "tal vez algún día el legislador decidirá echarse en brazos de la lógica..."A la vista está que esa fecha todavía no ha llegado y no entiendo la razón de tanta demora, aunque mucho me temo que algo tiene que ver con algunos principios rectores del Ministerio Fiscal ,verbigracia, el de jerarquía.


El Fiscal General del Estado

Por cierto, hablando de fiscales, desde estas páginas ruego a las personas competentes en la materia que hagan lo posible por recuperar la dignidad del Ministerio Público. Procedimientos para ello no faltan, empezando por la fusión de las carreras judicial y fiscal, con posibilidades de que cada cierto tiempo los funcionarios de una y otra pudieran cambiar de escalafón y de sitio en estrados. Y respecto al eterno debate del nombramiento del Fiscal General del Estado, ya sé que la Constitución establece que su nombramiento corresponde al Gobierno, pero se me ocurre que tal vez una elección por los tres quintos del Congreso de los Diputados, con ratificación por el Senado, y por un período de cinco años fuera un mecanismo más idóneo para preservar la imparcialidad del designado, aunque también soy consciente de que ningún método puede asegurar un resultado prometedor.

Con estas breves reflexiones, no pretendo reprochar nada a lo que se ha hecho o dejado de hacer en los últimos años, pues me hago cargo de lo complicado que habrá resultado a muchos vivir en el coso de la justicia, templar y mandar.


La politización del Consejo General del Poder Judicial

Sin embargo, sí hay algo que quiero denunciar amargamente. Me refiero al trato recibido por algunos jueces que acudieron al Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), quejándose de los feroces ataques de políticos y financieros con problemas judiciales -ayudados por periodistas a sueldo- y que todo lo que recibieron fue un lacónico acuse de recibo. Supongamos que hablo del magistrado Marino Barbero, instructor del "caso Filesa" y que tuvo que abandonar la judicatura harto, humillado y malherido, al revés que otros magistrados plañideros a quienes, con muy escaso fundamento, la mayoría de las veces se les ofreció de todo, y así salieron de hinchados. Pero, claro, vista la línea de actuación del CGPJ, quizá el error sea confiar en una institución paradójica y resbaladiza, a la que, por cierto, pertenecí. La última pirueta de rechazar para la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo al magistrado Perfecto Andrés Ibáñez porque era molesto al PSOE, es elocuente y bien pudiera ser el botón de muestra de una andadura caracterizada por el estupor. Ningún empacho debe producir el decir que el CGPJ ha sido y sigue siendo un órgano columpiado en la política, lo cual ha contribuido, ciertamente, a que se desconfiara de él y, en consecuencia, a su desprestigio.


Respecto al sistema de nombramiento de los vocales del CGPJ, nunca me opuse al procedimiento de elección parlamentaria, pues no me pareció que ese dedo fuese más impuro que otros. Sin embargo, sí estoy de acuerdo con quienes sostienen que el sistema de cuotas es malo por principio, pues nada que provenga de la política es precisamente lo mejor, lo de mayor mérito o capacidad. Podría citar ejemplos de lo que digo. Unos están muertos. Otros, vivos y coleando, como un señor del que se cuenta que se le premió con un sillón de vocal porque antes él había premiado con una espectacular pensión de jubilación a dos guardias civiles, hoy condenados por secuestrar, torturar y matar.

Así, con estos precedentes y malos ejemplos, no es de extrañar que actualmente la tendencia sea la de retornar a la elección por la judicatura de 12 de los veinte vocales. Tengo mis reservas respecto a si sería verdaderamente democrático que 3.900 personas -el número aproximado de jueces escalafonados- controlasen el órgano de gobierno del tercer poder del Estado, pero lo que no dudo es que, en ningún caso, el cuerpo electoral de esa judicatura debe coincidir con el de las asociaciones judiciales. Al margen del prestigio y buena fe de algunos de sus miembros y dirigentes, esos colectivos, además de no representar a la carrera judicial en su conjunto -la mayoría de los jueces no están asociados-, olvidando el fin constitucional encomendado, llevan tiempo moviéndose sobre bases semejantes a las de un partido político o sindicato y hasta, en algún caso muy concreto, su portavoz es clónico del secretario general de un partido político, cuando no del presidente de un equipo de fútbol o asociación de vecinos.


En fin. Hace años vengo pregonando que el problema de la justicia se encuentra abocado a esta difícil disyuntiva: que sea noble y eficaz, para lo cual o nos ponemos todos de acuerdo o se va al garete sin remisión; o que siga como está, en cuyo caso lo que tendremos es una justicia pobre y estancada. Esto que digo me recuerda a don Miguel de Unamuno cuando en una carta dirigida al director de la revista puertorriqueña titulada "Los Quijotes", contestaba a la pregunta de cómo iba la Republica: "La República no va, se nos va". Pues bien, yo diría algo parecido de la justicia: la justicia no marcha. La justicia se nos marcha.

sherezade
06/10/2009, 11:02
El 12% de los jueces españoles son "no profesionales"
¨Según datos del Ministerio de Justicia recogidos por 'ABC'.
Malos tiempos para la Justicia española.
20MINUTOS.ES. 21.04.2008 - 05.51 hEl sistema judicial español está atravesando uno de sus momentos más duros. Mientras se negocia un pacto de Estado sobre la Justicia y la renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y del Constitucional, no cesan de salir a la luz errores judiciales como el del caso Mari Luz o el caso Alovera.

Ante este panorama el diario ABC publica en su edición de hoy un dato que tilda de preocupante: el 12% de los jueces son "interinos", es decir, no profesionales (licenciados en Derecho que no han hecho la oposición). Los interinos entran en acción cuando hay que cubrir una sustitución por motivos de bajas o cambios de destino.

Cifra en aumento

El rotativo explica que el año pasado los jueces profesionales con plaza eran 4.441 y que, según datos del Ministerio de Justicia, "junto a ellos actuaron 620 sustitutos". En dos años, estos últimos han aumentado en un centenar.

Estos datos revelarían que no son precisos una formación especial para dictar sentencias. ABC matiza que al inicio de la legislatura pasada entre un 20 y un 30 por ciento de resoluciones fueron dictadas por sustitutos, según datos del CGPJ

Don Pelayo
06/10/2009, 13:28
Como diría algún forero... la culpa la tiene esta civilización occidental por enseñar y educar a las mujeres :rolleyes:

amr
06/10/2009, 18:00
Como diría algún forero... la culpa la tiene esta civilización occidental por enseñar y educar a las mujeres :rolleyes:

Conste que no me voy dando por aludido, pero es que decir esto y quedarse tan pancho me parece poco edificante, y también darse por complacido por tan poca cosa..., pero en fin, allá cada cual con su concepto de la vida.

Apenas conocemos nada de esta juez, y ya hemos emitido un veredicto culposo (no me refiero a los comentarios e informes aquí colocados), véase el tratamiento mediático del caso.

Atrás hemos dejado el posible caso de falsificación comercial que subyacía a tan desproporcionada reacción por parte d la señora, y el hecho de haberse sabido conducir con eficacia la ha llevado a perder los papeles en un momento de calentón justiciero.

Está bien que el órgano de los jueces actúe, sobre todo para no dar la imgen de justiciera que a esta juez se le ha colgado. Pero todo en medida justa. Justa es la palabra que está en juego en este debate.

Insisto, a una juez se la inhabilita y se la multa por actuar sobremanera, en e extremo opuesto, el juez que deja de actuar.
Por qué a una una medicina que tumbaría hasta a un burro y al otro (juez Tirado del Caso Mari Luz) toda la sociedad se tiene que movilizar y escndalizar para que le caiga una piedrita?

:cool:

sherezade
06/10/2009, 18:11
Insisto, a una juez se la inhabilita y se la multa por actuar sobremanera, en e extremo opuesto, el juez que deja de actuar.
Por qué a una una medicina que tumbaría hasta a un burro y al otro (juez Tirado del Caso Mari Luz) toda la sociedad se tiene que movilizar y escndalizar para que le caiga una piedrita?

:cool:

Completamente deacuerdo contigo. Me parece desproporcionado y manipulador el trato que se le ha dado mediaticamente al asunto.

A raiz del post he querido dejar constancia de un posible análisis más profundo que es el tema de Acceso a la judicatura, sus vicios y virtudes y sus consecuencias plasmadas en la realidad. Realidad que a veces - por no decir todas- se distorsiona por los medios de comunicación... pero que no deja de servir para ver que "algo falla" en la Justicia española.

Saludos