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Jorge Aldao
22/09/2009, 17:15
Un hombre bueno e inteligente pero irremediablemente ciego

El excelente escritor (entre otras actividades en las que se destaca) argentino Marcelo Birmajer, ha escrito en el nº 312 de Revista Ñ (del diario argentino Clarín) una nota con muchos apuntes valiosos, pero que demuestran que se puede ser buena persona e inteligente pero, al mismo tiempo, irremediablemente ciego.

El tema que trata en esa nota es la profanación de tumbas en el Cementerio Israelita de la Tablada (en Argentina) y dice entre otras cosas:

“…La profanación de tumbas judías siempre me pareció una de las mejores definiciones de nuestros enemigos. Trataba de imaginarme a los nazis argentinos reuniéndose en sus catacumbas, decidiendo romper o pintarrajear tumbas judías. ¿Lo decidirían por votación? ¡Se esmerarían para que les tocara en suerte profanar una tumba? ¡Volverían del cementerio judío y les contarían orgullosos a sus hijos: hoy escupí a un muerto? Se vanagloriarían frente a una mujer, oliendo a cadáver: ¡no sabés, hoy insulté a un muerto!
El Reich de Hitler anunció una duración de 100 años y no llegó a 13 años. Seis años duró su guerra. Todavía están enojados con los judíos, a quienes quisieron destruir, que han durado mucho más de cinco mil años. Pero no hablo de los muertos judíos, a quines vanamente, con un temperamento infantil y ambiciones monstruosas pretenden ensuciar.
Hablo de los judíos vivos: llevamos más de cinco mil años de existencia, amando la vida. Incluso los sobrevivientes de la Shoá tuvieron hijos, nietos y biznietos. (…) Si me dieran a elegir, ser un judío al que le roban la tumba o ser un nazi que profana tumbas, seguiría eligiendo ser judío. Tal vez es eso lo que más desespera a los nazis y lo que los lleva a profanar tumbas judías. Se desesperan los nazis. Mucho más ahora que, como existe Israel, ya no les resulta fácil matar niñas, ancianos, mujeres, judíos desarmados, Entonces, como no pudieron detener la continuidad judía ni con la Shoá, ni lograron destruir el renacimiento judío con Israel, en un acto de impotencia infantil, atacan a los muertos. (….) Si me dieran a elegir, ser un judío al que le roban la tumba; o ser un nazi que profana tumbas, seguiría eligiendo ser judío. Tal vez eso es lo que más desespera a los nazis y lo que los lleva a profanar tumbas judías: que los judíos eligen seguir siendo judíos pese a todo. (…) Pero el olor de la muerte en los huesos para el profanador que ataca a un muerto, esa podredumbre que lo persigue a la cama, que le impide acariciar a un hijo, que lo puebla de un olor pestilente cuando intenta acercarse a una mujer… eso no se puede cambiar.
Debe ser muy molesto para un nazi, ver como los judíos prosperan y continúan su existencia milenaria….”

Después de estos párrafos prácticamente indiscutibles, Birmajer se despacha con su sionazismo antisemita (éste sí, verdaderamente antisemita) al emprenderla contra Hamas escribiendo:

“….Es verdad que a los nazis siempre les ha gustado la muerte. Viven para ella y mueren por cualquier estupidez. Pero sus herederos han desarrollado mas la veta patética que el poder destructivo. Hamas, por ejemplo, que les promete a sus “bombas humanas” que si explotan en un colectivo o una pizzería israelí, conseguirán 17 huríes vírgenes en el paraíso. Que el muchacho que se vuela en pedazos, con la bendición de su padre y de su madre, se crea que su cuerpo se reunirá en el Paraíso y que recauchutado tendrá acceso a 17 vírgenes, en fin, no me parece un avance resonante en la mitología nazi. (….)”

Lamentablemente, Birmajer es una persona buena e inteligente pero ciega, irremediablemente ciega, a la historia del judaísmo y la historia actual.

Con la soberbia propia de una persona ciega Birmajer olvida que los hermanos Macabeos (que fueron martirizados hasta morir por el tirano Antioco IV Epífanes, por negarse a comer carne de cerdo, prohibida por el Levítico) lo hicieron alentados por su madre.
Y cuenta la Biblia en II Macabeos 7 - 27 a 29 que la mamá de los hermanos, para alentar al menor a sufrir el martirio, le decía al chico:

"Hijo, compadécete de mí que te llevé nueve meses en mi vientre y te amamanté durante tres años y te crié, eduqué y nutrí hasta esta edad. Quiero que tú, hijo, tras contemplar el cielo y tierra y ver todo lo que hay en ellos sepas que Dios hizo esas cosas no de lo existente y también la estirpe humana posee su existencia del mismo modo. No temas a este verdugo, sino mostrándote digno de tus hermanos, recibe la muerte, a fin de que por misericordia, yo te reencuentre junto a ellos"

Pero el judaísmo no ve en esta ostensible manipulación de la madre (recordándole al niño el sacrificio de años de crianza) nada malo sino algo heroico, mientras que Birmajer se burla de la promesa del Paraíso y de las bendiciones de sus padres a los combatientes suicidas de Palestina.

Tampoco parece molestarle a Birmajer (quien critica duramente a las “bombas humanas” que explotan en un colectivo o una pizzería israelí, las que, por cierto, son instalaciones de un enemigo que invadió y ocupa Palestina) que los miles de años de existencia del judaísmo se hayan inaugurado con “las diez plagas de Egipto” (esos repugnante actos de terrorismo de Moisés y su dios Yahvé contra los egipcios que habían dado cobijo y alimento a los hebreos durante una hambruna terrible en las Tierras de Canaán).

Tampoco le molesta al judío Birmajer que esos actos de terrorismo culminaran con la “matanza de los primogénitos” de Egipto, en la que no se salvaron ni siquiera los primogénitos de los ganados.

Birmajer esta ciego porque no comprende que sus palabras se aplican con idéntica exactitud a los palestinos que resisten desde hace más de medio siglo a los sionazis. “…Si me dieran a elegir, ser un judío al que le roban la tumba ; o ser un nazi que profana tumbas, seguiría eligiendo ser judío. Tal vez eso es lo que más desespera a los nazis y lo que los lleva a profanar tumbas judías: que los judíos eligen seguir siendo judíos pese a todo".

Tal vez esto es lo que molesta a los que viven en el Estado Invasor y Ocupante de Palestina y a quienes los apoyan desde la Diaspora. “Que los palestinos elijan seguir siendo palestinos y vivir en Palestina pese al genocidio a que están siendo sometidos en este medio siglo”.

También se aplican a los palestinos las primeras palabras de Birmajer que he citado: “…La profanación de tumbas judías siempre me pareció una de las mejores definiciones de nuestros enemigos. Trataba de imaginarme a los nazis argentinos reuniéndose en sus catacumbas, decidiendo romper o pintarrajear tumbas judías. ¿Lo decidirían por votación? ¡Se esmerarían para que les tocara en suerte profanar una tumba?.¡Volverían del cementerio judío y les contarían orgullosos a sus hijos: hoy escupí a un muerto? Se vanagloriarían frente a una mujer, oliendo a cadáver:¡no sabés, hoy insulté a un muerto!

Porque la profanación de los cuerpos vivos y muertos de los palestinos, las sevicias a que son sometidos por los sionazis, me parecen una de las mejores definiciones para aquellos que invadieron y ocupan Palestina.
Trato de imaginarme a esos sionazis reuniéndose en sus Estados Mayores y en las cúpulas de sus partidos políticos, decidiendo tal o cual acción militar en Gaza o decidiendo proponer en la Knesset tal o cual ley para profundizar el Apartheid. ¿Lo decidirán por votación? ¿Se esmerarán para que les toque en suerte encabezar un ataque genocida o redactar una ley perversa?. ¿Volverán luego a su casa y les contarán orgullosos a sus hijos “hoy maté a tantos palestinos o hoy propuse otra ley para hacer sufrir más aún a los palestinos”? ¿Se vanagloriarán frente a su mujer, con su alma sucia por las vidas palestinas destrozadas, diciéndole: ¡No sabés… hoy maté a tantos palestinos u, hoy, me aprobaron una ley para hacerles la vida imposible a los palestinos!

Un saludo

Jorge Eduardo Aldao