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Ver la Versión Completa : Más agua para los huertos del Sáhara



Hawah Hussain
20/08/2009, 18:22
Isabel Aguilar | Sevilla

Actualizado miércoles 19/08/2009 12:19 horas

Poner en marcha un huerto en mitad del Sáhara no es fácil. Mantenerlo, menos. Consciente de los problemas que les supone a los refugiados de los campamentos wilayas ser autosuficientes, un equipo de cooperación liderado por un investigador de la Universidad Hispalense de Sevilla ha centrado su objetivo en enseñarles a conseguir agua para que puedan cuidar de sus cultivos y mejorar así su calidad de vida.

Con el nombre de 'Renovable para el Sáhara' el proyecto se ha centrado en Dajla, uno de los cuatro campamentos de refugiados más relevantes que hay cerca de Tindouf. Sus habitantes aprenderán a construir un molino eólico para conseguir bombear agua del subsuelo que les permita regar sus huertos, puesto que los pozos que ellos excavan con sus propias manos se taponan con facilidad.

Esto ocurre porque el agua subterránea de esta zona es salina y unido a los 50 grados habituales de esta región hace que se evapore y provoca precipitaciones que destrozan el sistema de extracción, lo que supone la pérdida de gran parte de la producción, un lujo que no pueden permitirse los refugiados. En otros campamentos tienen más suerte, ya que su situación permite que les abastezcan con agua traída en camiones, algo imposible en Dajla por su difícil acceso.

En total, este campamento cuenta con cinco huertos de verduras y hortalizas que deben abastecer a su población. Estos alimentos, principalmente zanahorias, remolachas, nabos, calabacines y tomates, son los que nutren a los refugiados junto con los 70 kilogramos de trigo que reciben para dos familias cada mes, procedente de las ayudas internacionales. En ocasiones, los refugiados pueden saborear la carne de camello, aunque no es un bocado usual.

Ahora bien, si no pueden regar sus cultivos, los saharauis pierden la producción y con ella el alimento que sustenta a diario a los 40.000 residentes de Dajla, entre los que abundan niños y mujeres, puesto que los hombres están en el ejército o desempeñando sus servicios en Rabuni, la capital administrativa de estos campamentos. Son ellas las que se encargan de trabajar la tierra y sacar a sus pequeños adelante.

Para Jesús Martínez, que además de investigar en la Universidad de Sevilla es el fundador de la ONG Sustenta -dedicada a la lucha contra el cambio climático- el fin es enseñarles a construir sus propias herramientas para que las puedan mantener y reparar ellos mismos. "Nos les damos el pez, ni siquiera la caña, sino que les enseñamos a construir la caña", subraya.


La narración de este investigador está salpicada de elogios hacia la aceptación que está teniendo su iniciativa en el Sáhara. "Para que un proyecto de cooperación en el tercer mundo sea viable debe ser comprendido y asumido por sus destinatarios y la reacción de los refugiados ha superado todas nuestras expectativas", asevera.

Él siempre ha tenido vocación de cooperante y antes de llevar su idea al otro lado del Estrecho la probó en su Chiclana natal. En 2007 construyó un molino eólico para bombear agua del ganado en un cortijo y aún funciona, con lo que no dudó en extrapolar ese trabajo a la deprimida zona de los refugios en el desierto. "El molino se hizo en cinco días con materiales reciclables procedentes de un bidón de latón del propio cortijo, lo que nos sirvió como ejemplo de cómo usar la ingeniería para construir un aparato de forma sencilla y con bajo coste en el Sáhara", explica.

El proyecto tiene un periodo de duración de seis años y ahora se encuentra en el ecuador. Por el momento, ha habido varias tomas de contacto con los refugiados para conocer el terreno y saber cómo enfocar el trabajo. "Son gente fantástica", revela Martínez. "En cooperación siempre te llevas más cosas de las que dejas, algo especialmente cierto en el Sáhara: son una verdadera lección de cómo aferrarse a la vida y a sus tradiciones en un entorno demoníaco. Son auténticos leones y leonas del desierto", elogia este cooperante.

Para febrero de 2010 está previsto que se instale un molino piloto en la zona. A partir de ahí, la clave es enseñar a los habitantes de la región a que aprendan ellos mismos cómo hacerlo. El abundante viento siroco que hay en el Sáhara puede ser un gran aliado para que este proyecto sea un éxito.

De hecho, Jesús Martínez asegura que la idea no es nueva, puesto que los griegos y los persas ya usaron molinos de vela para bombear agua con cubos, un método que aún se emplea en algunas regiones del Mediterráneo. Si todo va según lo previsto, en 2013 este campamento podrá asegurar su sustento logrando que en el seco desierto no les falte agua.
http://www.elmundo.es/elmundo/2009/08/19/solidaridad/1250676827.html

Abdel_Iluro
21/08/2009, 23:40
Estos campamentos lo que tienen es que ser desmantelados, los saharauis volver a su territorio en el Sahara Occidental, Marruecos desactivar los millones de minas del muro de la vergüenza, retirarse del territorio y licenciar a sus tropas, que nadie entiende como puede mantener un ejercito de 350.000 hombres, cuando medio pais aún vive como en el siglo XIX, !que digo XIX¡, como en el siglo III de los años oscuros.

Abdel