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abdal-lah
22/07/2009, 17:53
Abolición de los zoocárcel:


<<Si yo pudiera, cerraría todos los zoológicos del mundo. Si yo pudiera, prohibiría la utilización de animales en los espectáculos de circo. No debo ser el único que piensa así, pero me arriesgo a recibir la protesta, la indignación, la ira de la mayoría a los que les encanta ver animales detrás de verjas o en espacios donde apenas pueden moverse como les pide su naturaleza. Esto en lo que tiene que ver con los zoológicos. Más deprimentes que esos parques, son los espectáculos de circo que consiguen la proeza de hacer ridículos los patéticos perros vestidos con faldas, las focas aplaudiendo con las aletas, los caballos empenachados, los macacos en bicicleta, los leones saltando arcos, las mulas entrenadas para perseguir figurantes vestidos de negro, los elefantes haciendo equilibrio sobre esferas de metal móviles. Que es divertido, a los niños les encanta, dicen los padres, quienes, para completa educación de sus vástagos, deberían llevarlos también a las sesiones de entrenamiento (¿o de tortura?) suportadas hasta la agonía por los pobres animales, víctimas inermes de la crueldad humana. Los padres también dicen que las visitas al zoológico son altamente instructivas. Tal vez lo hayan sido en el pasado, e incluso así lo dudo, pero hoy, gracias a los innúmeros documentales sobre la vida animal que las televisiones pasan a todas horas, si es educación lo que se pretende, ahí está a la espera>>.

José Saramago

cynara
22/07/2009, 18:24
Sos un grande Saramago

Salams

abdal-lah
22/07/2009, 19:06
¿Deben existir los Zoológicos?

Juan J. Morrone1 y Adrián Fortino
1Laboratorio de Sistemática y Biología Evolutiva,
FCN y Museo, UNLP

¿Qué sentido tienen los zoológicos en el mundo de hoy? ¿Son campos de concentración de animales? ¿Son el único recurso que permitiría salvar de la extinción a ciertas especies amenazadas, como ya sucedió en varios casos?

¿Son instituciones cientifico-educativas o sólo centros de esparcimiento?

Los jardines zoológicos son, por definición, parques públicos en los que se exhiben animales cautivos, principalmente para recreación y educación. El cautiverio de animales salvajes data de la antigüedad. Hace 3000 años, el emperador chino Wen Wang hizo construir un gran "parque de la sabiduría", donde exhibía rinocerontes, tigres, ciervos, antílopes, aves y serpientes. Su lejano sucesor, Kublai Khan, en el siglo XIII de nuestra era, continuó con la tradición de construir jardines zoológicos, que fueron conocidos por Marco Polo, el viajero veneciano que descubrió el Oriente para los occidentales.

En el siglo IV a.C., las expediciones de Alejandro Magno llevaron animales de numerosas especies a Grecia. Los romanos continuaron con la costumbre de mantener colecciones zoológicas, pero con el objetivo de proveer animales a espectáculos circenses. El entusiasmo por estos era tal que los primeros tigres llevados a Roma, regalo de un rajá indio a Cesar Augusto, terminaron muertos
en la arena. El emperador Trajano celebró la conquista de Dacia con 123 días consecutivos de juegos, durante los cuales se sacrificaron 11.000 animales (leones, tigres, elefantes, rinocerontes, hipopótamos, jirafas, cocodrilos y serpientes). Estos "deportes" eran tan populares que casi todas las ciudades romanas poseían una arena y animales para abastecería.

Desde la edad media hasta el siglo XVII, los monarcas y señores feudales también reunieron colecciones de animales, como signo de poder. Una de las principales de Europa era la ménagerie de Chantilly, en Francia, que persistió por dos siglos y fue destruida durante la revolución francesa. Durante el Renacimiento, el interés por los jardines zoológicos aumentó porque, con la conquista del nuevo mundo, llegaron a Europa numerosas especies desconocidas. Los españoles conocieron en México un espectacular grupo de animales tropicales reunidos por el emperador Moctezuma en Tenochtitlán.

Los primeros jardines zoológicos modernos fueron instalados en Viena, Madrid y París, en el siglo XVIII. En 1793 se estableció en París el Jardin des Plantes, acondicionado más tarde según los principios de la revolución francesa, que lo convirtió en el primer zoológico popular. Lo siguieron el Regent's Park Zoo de Londres (Figs. 1 y 2), creado en 1826, y el zoológico de Berlín, construido en el siglo XIX. En los Estados Unidos, a fines del siglo XIX se inauguraron numerosos jardines zoológicos: el Central Park Zoo de Nueva York (1864), el de Chicago (1868), el de Philadelphia (1874), el de Washington (18870 y el Bronx Zoo de Nueva York (1889).

En la Argentina, los principales zoológicos fueron instalados en Buenos Aires, La Plata, Córdoba y Mendoza. El primero data de 1888 y su creación se debió a Carlos Pellegrini, quien escribió al intendente de la ciudad de Buenos Aires desde Europa, en 1883: No hay ciudad de mediana importancia que no tenga un zoológico, que es el punto favorito de reunión de las multitudes. Luego de unos años, la municipalidad porteña creó uno en Palermo y designó como su primer director al naturalista Eduardo Ladislao Holmberg.

Inicialmente, a la usanza de la época, los recintos destinados para los animales eran pequeños, como celdas carcelarias, mientras la mayor parte del espacio estaba destinada a los visitantes. Tenían características arquitectónicas que evocaban libremente el país de origen de los animales; con el tiempo, esas construcciones adquirieron valor histórico y, donde se conservan, añaden un interés cultural a la visita al zoológico. A partir de la gestión de su segundo director, Clemente Onelli, el zoológico de Buenos Aires no sólo avanzó en jerarquía científica sino que también adquirió un sentido didáctico, con la colocación de carteles explicativos, que hicieron aumentar notablemente el número de visitantes -pasaron de 1500 a 15.000 en un año-. Luego de una larga historia como zoológico municipal, en 1991 pasó a ser dirigido por manos privadas, las que iniciaron una serie de cambios promisorios basados en el concepto de eliminar las rejas y convertir los grandes recintos en ambientes más parecidos a los naturales.

En el mundo hay actualmente más de quinientos zoológicos -sólo en los Estados Unidos alcanzan los ciento cincuenta-, los que albergan a más de medio millón de animales de unas 3000 especies de vertebrados (principalmente, mamíferos y aves) y reciben más de veinte millones de visitantes por año. La institución zoológico fue cambiando conceptualmente con el tiempo, y con ella variaron sus instalaciones, incluyendo la organización del predio, la arquitectura, la señalización, etc. En las primeras décadas de este siglo, los zoológicos tenían pequeñas jaulas, con carteles que proporcionaban escasa información acerca de los animales encerrados. El zoológico se concebía como un sitio de entretenimiento, concepción que fue evolucionando hasta llegar a la actual, según ella los zoológicos constituyen verdaderos centros recreativos, educativos y científicos.

La nueva concepción otorga a los animales mejores condiciones de vida, tiende a eliminar de modo progresivo las jaulas, les concede más lugar y busca crear ambientes que se asemejen a sus hábitat naturales.

Muchos zoológicos actuales, luego de definir para sí una nueva imagen global, han puesto en práctica programas de comunicación institucional con el público, para informarlo y persuadirlo, con lo que han entrado en el mercado para competir por los favores de la gente, como lo hace la mayoría de las empresas. Con el propósito de adquirir esa imagen renovada que los zoológicos desean tener, procedieron, principalmente, a rediseñar sus espacios, ordenándolos según distintos criterios, para lograr identidad y diferenciación.

Algunos apelaron al orden taxonómico, es decir, agruparon a los animales según su clasificación zoológica y parentesco; así, pusieron juntos a los félidos (leones, tigres, leopardos, jaguarundis y otros gatos), a los grandes simios (gorilas, chimpancés y orangutanes), etc. Otros los ordenaron por su distribución geográfica (la fauna de Sudamérica, de Oceanía, etc.) o por los grandes patrones ambientales (animinales de selvas, desiertos, bosques de coníferas, etc.). Estos esfuerzos clasificadores buscan ante todo educar y entretener al visitante, e incitarlo a realizar una visita activa, para la cual los zoológicos recurren a una señalización que sugiere la manera de recorrerlos.

continuara.............................:cool:

abdal-lah
22/07/2009, 19:10
Algunos -por ejemplo, el zoo de San Diego -proponen la simulación de viajes o safaris por ambientes naturales, realizados mediante variados medios de transporte en los que el público, conducido por un guía que relata cómo conviven las distintas especies, recorre grandes extensiones con animales que habitan en condiciones cercanas a las de la vida silvestre (se dice que están en semicautiverio o semilibertad).

Además de las características visitas guiadas, los zoológicos actuales ofrecen toda una gama de servicios para hacer más grata la estadía de los concurrentes y, a la vez, generar recursos económicos: folletos, que se otorgan o venden al ingresar, con un plano que permite definir el itinerario y encontrar a los animales favoritos; nomencladores dispuestos en lugares estratégicos, reforzados por señales diseminadas por los senderos, que orientan y ayudan a localizar las especies; pictogramas de animales o siluetas simplificadas de fácil reconocimiento por los niños (Fig. 3), que indican, por ejemplo, una cebra o un oso panda (como existen en el zoológico de Washington).

También hay casos en que en los caminos se han simulado coloridas huellas de animales, que conducen directamente a ellos (como en el zoo de Minnesota). Para ilustrar acerca de cada animal, se suelen colocar carteles que consignan su nombre científico, nombres vulgares, clasificación zoológica, hábitat, alimentación, comportamiento, distribución geográfica, si la especie corre peligro de extinción, etc. Dispersos por el zoológico, los visitantes encuentran puestos o locales de alimentación, bebidas, libros, recuerdos diversos, etc., y pueden comprar bolsas con alimentos específicos para cada animal, que tienen también la función de proporcionar más datos al interesado. Uno de los instrumentos más importantes de la comunicación de los zoológicos con el público es el diseño gráfico, que usa formas, colores, tipografías, estructuras, materiales, etc., para transmitir distintos mensajes y generar la mencionada imagen global.

Volviendo al titulo del artículo, ¿deben existir los jardines zoológicos? Las opiniones están divididas. Hay cuatro argumentos principales a favor de una respuesta afirmativa: entretenimiento, educación, investigación científica y preservación de especies en peligro de extinción. Hay uno en contra: los humanos no tienen derecho a privar a los animales de su libertad.

El entretenimiento fue una de las razones del establecimiento de los primeros zoológicos modernos y hoy persiste como una de sus funciones. La mayoría de la gente que visita un zoológico lo hace para entretenerse, por lo que hasta las más respetadas instituciones ofrecen algún espectáculo con animales entrenados.

Pero a pesar de que la capacidad de divertir a los concurrentes puede ser una importante cualidad de los zoológicos, es para algunos un débil argumento para justificar su existencia. Muchos rechazan la idea de que la recreación sea el objetivo principal de los zoos, aunque la aceptan como un medio para atraer al público y así brindarle educación.

El propósito educativo fue fundamento principal de creación de los zoológicos modernos. Sin embargo, en 1979 Stephen Kellert realizó una serie de encuestas cuyos resultados muestran que los concurrentes a los zoológicos conocen mucho menos de animales que los cazadores, pescadores o simples aficionados, y sólo saben un poco más que quienes declaran no tener interés alguno en ellos. El público que visita los zoológicos no pierde ciertos prejuicios generalizados acerca de determinados animales, por ejemplo, las serpientes. Dichas encuestas mostraron que el 73% de la gente no modificó sus creencias después de haber recibido información sobre las beneficiosas relaciones de las serpientes con los ecosistemas naturales.

Otro estudio realizado por Edward Ludwig, en el zoo de Buffalo, reveló que en ocasiones los guías se sentían frustrados por la indiferencia de la gente a sus esfuerzos educativos; para ellos, el típico visitante adulto se mueve rápidamente entre las jaulas, sólo se detiene para ver las crías de ciertos animales o para fijarse en algunas especies que considera raras, y no encuentra otras palabras que "qué lindo" o "qué sucio" para referirse a esos ejemplares. Por ello, muchos zoológicos modernos han destinado espacios para que los niños interactúen con los animales mansos y pequeños, o para que conozcan y pierdan el temor a ciertas especies, incluidos los invertebrados como las arañas e insectos, raramente presentados en los parques zoológicos. Si recordamos que los invertebrados (en especial, los insectos) dominan numéricamente a los seres vivos, concluiremos que sería necesario que los zoológicos se ocupen de ellos, para que el público los conozca y aprecie su fundamental importancia en el medio natural. Si los zoológicos sólo exhiben vertebrados, que son una ínfima parte del total de las especies animales, los visitantes saldrán con una idea distorsionada de la biodiversidad.

continuara.............:eek:

abdal-lah
22/07/2009, 19:11
Si el argumento educativo es importante para justificar la existencia de los zoológicos, ¿qué esperamos que enseñen acerca de los animales? ¿Su fisiología? ¿Su comportamiento? ¿La conservación de especies en extinción? ¿Compasión hacia los animales? Quizá se podrían también lograr estas metas con documentales, conferencias y salidas guiadas a ambientes naturales. En este sentido, el zoo del Bronx deja jaulas vacías y señala que sus antiguos habitantes fueron devueltos a sus hábitat originales, como parte de un plan de conservación.

La investigación científica es otro argumento usado para justificar los zoológicos, ya que la promueven y unos pocos la realizan; algunos financian estudios de campo, muchos emplean científicos y en otros se tienen a mano animales de difícil acceso, que pueden así ser estudiados. Pero los que efectúan investigaciones científicas son, en realidad, un número muy pequeño, y más escasos son los que tienen científicos dedicados por completo a la investigación. La que se realiza en zoológicos se refiere, sobre todo, al comportamiento y la anatomía normal y patológica, pero la primera es controvertida, porque -se sostiene- poco se puede aprender de animales que viven en las condiciones artificiales de los zoológicos. Los estudios anatómicos tienen por objetivo primordial mejorar las condiciones de los animales cautivos, para que vivan por más tiempo y se reproduzcan más frecuentemente; contribuir a la salud humana por el camino del suministro de especímenes para la experimentación, e incrementar el conocimiento de los animales salvajes. El primero de estos propósitos no puede usarse para justificar la existencia de los zoológicos, por la circularidad del argumento, ya que es precisamente consecuencia de que los zoológicos existan. El segundo es más sólido, pero en la práctica poco realista, por el elevado número de ejemplares que se requiere para tales actividades.

Finalmente, el tercer objetivo tiene un valor innegable, aunque debe discutirse si resulta aceptable hacerlo a costa del cautiverio de animales silvestres.

El último de los argumentos a favor de los zoológicos se refiere a preservar especies en peligro de extinción. Dado que la destrucción de los hábitat naturales se está acelerando considerablemente, y que en determinados casos (como el de los grandes mamíferos) los programas de conservación en el medio natural no parecen tener buenas perspectivas, este argumento quizá sea el más sólido de los cuatro. Los éxitos notables logrados en algunos zoológicos, sin los cuales el ciervo del padre David (véase "El ciervo del pére David"), el caballo de Przewalski (Equus caballus przewalskii), el bisonte europeo (Bison bonasus) y la paloma coronada (Goura cristata) se habrían extinguido, le confieren enorme peso.

Es cierto que la manera más eficaz de conservar la biodiversidad es establecer áreas naturales protegidas. Sin embargo, la cantidad de espacio que en el mundo de hoy se puede destinar a reservas tiende a ser muy reducida, y la posibilidad de crear nuevas reservas, muy remota. Además, muchas veces la protección de ciertas zonas no es factible, o el espacio disponible resulta demasiado pequeño para permitir la supervivencia de poblaciones animales genéticamente viables. Otro obstáculo es el creciente comercio ilegal de fauna viva, que moviliza importantes sumas de dinero y ocasiona una gran mortandad, por las condiciones aberrantes a que generalmente son expuestos los animales. Por ello, los programas de conservación realizados en jardines zoológicos buscan preservar la mayor cantidad posible de especies animales, lo que permite la propagación de las verdaderamente raras y la posterior reintroducción en sus hábitat naturales (Fig. 7).

La existencia de zoológicos ha permitido imaginar estrategias variadas para salvar especies en riesgo de extinción (véase "Estrategias de conservación empleadas por los zoológicos").
Debido a que las poblaciones de muchas especies resultan fragmentadas y aisladas en la naturaleza, los individuos tienen dificultad en hallar parejas apropiadas, por lo que la intervención humana puede ser aconsejable. Debe recordarse que una población pequeña puede eventualmente encontrarse en peligro debido a fenómenos como una catástrofe localizada -un incendio o una inundación-, enfermedades o un desequilibrio de los sexos. La preservación del material genético de cada especie es clave para asegurar la biodiversidad. Por ello, es deseable que se perfeccionen técnicas de cría y manejo en cautiverio de animales raros o amenazados, entre ellas, la tecnología de manipulación genética, incluida la donación, hoy tan debatida, pues podrían resultar de alta utilidad para la conservación. El uso de tales tecnologías en los programas de conservación permitiría ayudar a preservar la variabilidad genética de las poblaciones cautivas. Ello es muy importante si se miran las cosas en el largo plazo, pues la pérdida de diversidad genética podría limitar el potencial de una población para adaptarse a nuevos ambientes y dificultar su reintroducción en el medio natural.

Pese a los notables avances realizados por los zoológicos en esta materia, se advierte que dichos programas tienen algunos inconvenientes (véase "Los chimpancés en los zoológicos").

La falta de diversidad genética es, sin duda, uno de ellos: en ciertas especies la mortandad de las crías con fuerte consanguinidad es seis a siete veces la normal. Otro inconveniente es que generan un número de individuos indeseables, ya que para criar determinados animales, como ciervos, leones y cebras, se necesitan menos machos que hembras. Los machos pueden ser vendidos, pero los compradores a menudo carecen de medios apropiados para mantenerlos. Algunos zoológicos "reciclan" el exceso de animales, eufemismo que, en buen romance, significa que los matan y usan para alimentar a otros (Fig. 8).

En síntesis, existen hoy instituciones modelo que ejecutan programas de conservación para propagar especies en peligro de extinguirse y permitir que luego sean reintroducidas en sus hábitat naturales (Fig. 9). También hay otras donde reina la desidia, en las que los animales son víctimas de falta de recursos y de malos tratos, por no decir de la omnipotencia humana (Fig. 10).


¿Qué juicio le merece ahora, amigo lector, la existencia de los zoológicos?


Salam

cynara
22/07/2009, 19:45
uy uy uy que difícil la respuesta, máxime que soy voluntaria del zoo y parte de la fundación que lo apoya.

Creo y deseo que en un futuro no existan más, como dice nuestra unidad de cría, Por un mañana sin rejas.

Pero fíjate Abdal lah que se debe ir por partes, y por supuesto despacio. No hace mucho que han comenzado los activistas por los derechos animales.

Como todo esto es un proceso, digo en las personas normales, ya que yo desde chica sali medio rara.
En primer lugar la educación y concientización, que la comodidad, el placer, y el beneficio de unos no se debe cimentar sobre la crueldad y el sufrimiento de otros aunque estos sean animales.
Esto ya es todo un reto, porque como hombres dotados de razón, no todos, nos creemos dueños del resto del mundo.

En general esto se logra más mediante imágenes que hablando.

En segundo lugar creo que hay que activar en los lugares donde más crueldad existe, como ser los centros de experimentación con animales, ya sea para cosméticos, para medir respuestas del organismo bajo determinados parámetros, bueno la lista es bastante extensa.

Las corridas de toros y la caza por placer también a la picota.
Las perreras y el control del protocolo de eutanasia también es importante.

Bueno para no irme por las ramas porque este tema es algo muy mío, creo que el tema zoológico estaría en el último eslabón de la cadena.

La labor de muchos zoológicos de lograr criar en cautiverio animales en peligro de extinción es muy importante. Es delicada además porque deben tener un contacto nulo con el hombre, para poder recrear su ambiente natural con fines de liberación.

Cuando podamos reinsentar los animales en sus hábitats naturales, expuestos al peligro natural de su existencia, sin que la mano del hombre modifique el medio ambiente, creo que ahi podremos cerrar los portones de los zoos.

Salams

Hawah Hussain
23/07/2009, 18:08
Y que ocurre con las especies en vias de extincion ??? dejamos que se extingan???

Héctor
23/07/2009, 20:17
Y que ocurre con las especies en vias de extincion ??? dejamos que se extingan???

Interesante tema. Realmente no veo que puede tener de educativo un tigre detrás de las rejas, muchas veces solo. No puede cazar, no puede aparearse, no puede trepar, su vida transcurre a la espera de que un empleado del zoológico le traiga su almuerzo. Tristísimo.
Creo que los zoológicos de existir deberían ser mucho más amplios, con menos especies, recreando su habitat natural, con muchos ejemplares de cada especie. También lo aplicaría a las especies en peligro de extinción.

Heterónimo
26/07/2009, 00:42
Y que ocurre con las especies en vias de extincion ??? dejamos que se extingan???


No es nuestro deber salvar a ninguna especie. Nuestro deber es no colaborar a extinguirlas. Por otra parte, que los zoológicos protegen a especies en vías de extinción es una gran mentira. La inmensa mayoría de los animales que viven hacinados y encarcelados en un zoológico están ahí porque son atractivos para el gran público. Abundan, por eso les cazan. Las especies en vías de extinción están realmente en parajes naturales protegidos (si realmente quieren ayudarles).

Totalmente de acuerdo con el texto de Saramago. Si por mí fuera (siguiendo el hilo de su texto) también dejaría que los animales vivieran sin ser un producto comercial más para los humanos, les retiraría de los platos de las mesas, donde tan poco hacen, y dejaría que vivieran sus vidas lejos del matadero y de las granjas.