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Ver la Versión Completa : Ecología islámica



maria
14/05/2009, 13:27
Autor: Abdennur Prado - Fuente: Blog Abdennur Prado

Conferencia pronunciada en la Feria Biocultura (Barcelona, 10 de mayo 2009)

Quiero agradecer a los organizadores de Biocultura, especialmente a Ángeles Parra de la Asociación Vida Sana y a Pedro Burruezo de la Revista The Ecologist, por la invitación a participar en la Feria.

La ecología es sin duda uno de los paradigmas del presente, o más bien deberíamos decir del futuro, pues hoy por hoy solo se asume como un discurso destinado a poner parches al sistema. Un paradigma que se abre paso frente a enormes dificultades, pues si bien goza de las vagas simpatías de las gentes, topa con un sistema económico basado en la competitividad, el consumo, el interés a toda costa, la banalización creciente de la vida, convertida en un espectáculo grotesco… La ecología contemporánea puede ser vista como una reacción ante la destrucción del planeta operada por la modernidad occidental desde un paradigma científico-técnico basado en el dominio y la explotación de la naturaleza por parte del ser humano. El ser humano se considera el dueño de la creación y se sitúa por encima de la naturaleza, a la cual considera metafísicamente como un estadio que debe superar en busca de un orden sobrenatural, considerado superior y opuesto al natural, o más modernamente como un espacio que explotar en términos de su provecho personal. Pero incluso este provecho egoísta se muestra hoy en día como engañoso, pues los beneficios que hoy puedan sacar algunos de la tala de un bosque o de la emisión de gases, son la ruina del mañana. En este sentido, la ecología hace ya tiempo que empieza a formar parte del discurso dominante, rebajada de su sentido profundo, y considerada como un elemento que puede ayudar a corregir levemente los excesos del sistema.

No encontraremos en el Corán esta dimensión de la naturaleza como crítica de la civilización científico-técnica, por razones obvias, ya que el Corán es anterior a la devastación contemporánea. Pero sí encontraremos las claves de un modo de vida que puede ser calificado sin ambages como ecológico, al cual nos referimos como “modo de vida halal” o saludable. Sería arduo relatar todos los elementos del Corán en los cuales este paradigma de vida ecológica se despliega, pues esto nos llevaría a una exposición completa de la cosmología, de la antropología y del modelo de comunidad propuesto en el Corán. Lo que pretendo a continuación es ofrecer una síntesis, señalando algunos temas que considero justifican la pretensión de que lo ecológico no es algo marginal sino central al mensaje del Corán.

Cosmología

Un primer nivel sería el cosmológico, que afecta a la posición del ser humano sobre la tierra y su relación con la naturaleza. El Corán contiene una poética de la creación, no existe una fractura entre el cuerpo y el espíritu, ni la idea del pecado original ni la imagen del espíritu caído en el mundo natural. La idea central de la cosmovisión islámica es el tawhid, la unicidad de todo, una visión holística de la creación como un todo integrado. Al-lâh es un principio creador activo en la naturaleza, y no un motor inmóvil y distante. Los teólogos musulmanes han hablado del Libro revelado y del Libro de la Naturaleza, a través del cual Al-lâh también se nos revela. Esto implica una identidad entre el signo natural y la palabra revelada. El islam considera la Creación como un Libro abierto, el cual manifiesta la sabiduría, la Majestad y la Belleza de Al-lâh. También se considera que todas las criaturas tienen su propia vida, su propio lenguaje y modos de organizarse, forman comunidades que deben ser respetadas como tales.

El Corán expresa constantemente la potencia creadora y la sabiduría de Al-lâh mediante metáforas naturalistas. Es a través de los procesos y de los ciclos naturales que podemos conocer a Al-lâh. Plantas, árboles, ríos, nubes, aves, animales… todo en la Creación es un signo de Al-lâh, es considerado como algo significativo y que manifiesta a Al-lâh, y por tanto digno de admiración y de respeto. Incluso un mosquito es un signo de Al-lâh, que merece ser tratado como tal. Por eso, el Corán nos llama a dirigir nuestra mirada hacia la Creación de Al-lâh, hacia los ciclos del día y de la noche, hacia la creación del ser humano de una gota de esperma: miréis donde miréis, allí está la Faz de Al-lâh.

Además, el Corán usa metáforas naturalistas para referirse al propio mensaje del Corán: la revelación es como la lluvia que desciende para fertilizar la tierra muerta, de donde surgen plantas que dan de comer a los humanos y a los animales, y sobre las cuales ambos tienen derechos… El Corán nos invita a admirar la creación como algo hermoso y valioso, no como un valle de lágrimas que deba superarse en beneficio de un mundo espiritual opuesto al mundo físico. Nos dice que todas las criaturas han surgido del agua, que Al-lâh no cesa de crear y que la creación está siempre renovándose. Al-lâh nos dice en el Corán que no cesa de crear, que siempre se está manifestando en una nueva creación. El universo no es pues algo dado y acabado, sino algo vivo que esta siendo creado ahora, en este mismo instante. El concepto coránico de la revelación y de la creación constante nos conecta con los ciclos naturales. En fin: se trata de un modo de estar en el mundo, en el cual son centrales el saboreo de la Realidad, la conciencia de los ciclos naturales y de nuestra conexión con Al-lâh a través de todo lo creado. Todo ello justifica el hablar del islam como una tradición ecológica en esencia

También nos dice que el universo ha sido creado en la Balanza, al-Mizan, en un equilibrio permanente. Todo en la Creación está vivo y el Corán afirma que toda la tierra es una mezquita. Relación fraternal con lo creado. Rehusando separar al hombre y a la naturaleza, el islam preservó una visión integral del Universo y ve en las arterias del orden cósmico y natural el fluir de la barakah. La barakah es una bendición que puede captarse en ciertos lugares u objetos, y que puede ser transmitido a través de las personas. En definitiva, el Corán nos ofrece una visión holística de la naturaleza, en la cual todo permanece enlazado por su origen en Al-lâh. Un concepto de la naturaleza como un espacio sagrado que los humanos deben explorar y con el cual el ser humano se haya en armonía. Una naturaleza que constituye un regalo de Al-lâh, que los humanos pueden usar en la justa medida, pero que tienen la obligación de preservar.

maria
14/05/2009, 13:29
Antropología

El segundo nivel sería antropológico, que se deriva de forma natural de lo anterior. La ecología islámica parte de la conexión íntima entre el hombre y la naturaleza. Ausencia de antropocentrismo. El hombre es un signo entre signos. El Corán no sitúa al ser humano como dominador, sino como responsable del cuidado del mundo. Incluso dice que el ser humano es una criatura aparecida tardíamente. La naturaleza es digna de admiración mucho antes que el ser humano: el Corán nos dice que las nubes, los árboles y otros animales existían mucho antes que el ser humano.

Existe un dicho del profeta Muhámmad que dice: el islam es fitrah. Y otro que relaciona fitrah con el estado del bebé. ¿Qué quiere decir esto? Que el estado de islam es el estado de un recién nacido, algo natural y anterior a la cultura. Es decir, que el islam no es una doctrina ni nada exterior al ser humano. La persona que esta en fitrah tiene una relación directa con la Creación, no se siente separado como sujeto frente a un mundo objetual, no considera a los otros seres como objetos ante los cuales enfrentarse. Vive en estado de tawhid, unido a todo lo que le rodea. Si estableciésemos una dualidad entre cultura y naturaleza, tan característica del pensamiento occidental, diríamos sin duda que el islam considera por encima el estado de naturaleza que el estado de cultura. El estado de naturaleza puede perderse, es algo que el ser humano debe tratar de conservar en un estado de cultura, en un estado avanzado de conciencia. Una cultura o una civilización debe pensarse como manifestación de lo innato, apegada a la naturaleza… La cultura humana no debe concebirse como una superación de la naturaleza…

Todo pertenece a Al-lâh, el ser humano no puede disponer de las cosas a su capricho. Debe actuar de forma responsable. El hombre busca lo trascendente y lo sobrenatural, pero no contra el fondo de una naturaleza profana que se le oponga. Resulta significativo que incluso en libros medievales se asocie lo peor del ser humano a la destrucción de la naturaleza. Es lo que se llama fasad o actitudes destructivas. Desviarse de la fitrah conduce a actitudes destructivas.

Para mantenerse en fitrah, siendo adulto, es necesaria una práctica de adoración, que nos ayude a superar el estado de fragmentación y de separación en el que vivimos, y nos devuelva al estado de naturaleza, a la fitrah. Los niños no necesitan ni rezar ni ayunar, pues están en fitrah. Pero el ser humano, al-insan, es olvidadizo, al hacerse adulto se cree autónomo y separado de Al-lâh y del resto de las criaturas. Precisamente por ello es necesario abrirse a Al-lâh y a la revelación, y establecimiento de la ‘ibada, de una práctica de adoración. Sin práctica de adoración, el islam es solo una creencia metafísica más, algo vacío y carente de sentido, incapaz de conectarnos con Al-lâh. A través de la revelación nos vinculamos de nuevo a los ciclos de la naturaleza, recordamos nuestra condición primera. La práctica islámica por excelencia es la salat, la oración ritual, que nos conecta con el ciclo solar; cada una de las cinco oraciones se realiza en un momento telúrico preciso. También el ayuno tiene una dimensión ecológica… Resulta significativo que muchos movimientos naturistas hayan re-descubierto el ayuno como práctica. Aunque los musulmanes consideramos la salat y el ayuno como una ‘ibada, una práctica de adoración, un acto de servicio al Creador.

Ahora bien, el ser humano tiene una posición determinada, diferenciada del resto de las criaturas. El hombre es presentado en el Corán como califa de la creación. La palabra árabe califa significa sucesor, alguien con una responsabilidad. El califato es la responsabilidad personal de cada individuo, el hecho de que cada criatura es responsable ante Al-lâh y ante las demás criaturas de sus actos, y no puede delegar en otro la carga por su comportamiento. El califato del ser humano sobre la tierra le conmina a actuar como guardián y delegado de Al-lâh a la hora de proceder en relación a la tierra, el universo y las otras criaturas. El Corán dice que Al-lâh ofreció su ámana a los cielos, a la tierra y a las montañas: pero rehusaron esta carga, pero el ser humano lo aceptó -pues, en verdad, ha sido siempre propenso a ser sumamente malvado, sumamente necio (Corán 33: 72). La ámana es algo que Al-lâh ha confiado al ser humano. No se trata necesariamente de algo concreto, sino que este hecho de ser depositarios de la confianza de Al-lâh nos constituye en tanto seres humanos: los humanos son, precisamente, los que han aceptado la amana, la responsabilidad hacia Al-lâh en sus semejantes. Por ello, el ser humano tiene el rango de aminul-lâh ‘ala l-ard, la persona de confianza de Al-lâh sobre la tierra.

Esta posición no es de superioridad. El hombre no es califa o depositario de la confianza de Al-lâh porque sea superior, sino porque es más tonto, para decirlo con la palabra usada en el Corán: innahû kâna zalûman jahulâ, injusto, oscuro, necio. Algo que a estas alturas no creo necesario argumentar. Lo podemos considerar, con perdón de los presentes, Palabra de Al-lâh. En definitiva, amana y califato son dones con los que Al-lâh ha distinguido al ser humano, pero estos dones implican una carga que al ser traicionada genera sombras, destrucción, miseria. Estas sombras se relacionan con la necedad del ser humano, quien cree ser por si mismo, quien se sueña como criatura soberana y dueña del Decreto, que puede hacer lo que le da la gana, disponer de la vida a su antojo, sin otra consideración que su provecho o sus caprichos inmediatos. El ser humano es el único ser creado capaz de olvidarse de su origen en Al-lâh y de su conexión íntima con el resto de la creación. Por ello ibn Arabi dirá que las piedras están más cerca de Al-lâh que ser humano, su forma de adoración es perfecta. Luego de las piedras vienen las plantas, luego los animales, y finalmente el ser humano, en el lugar más bajo de la escala, como la criatura más alejada de Al-lâh. Y precisamente esto es así a causa de la razón, el motivo de orgullo de los humanos, a través de la cual puede extraviarse. La razón puede ser utilizada para el dominio. Y por ello debe ser orientada a Al-lâh, puesta al servicio de un fin noble y no del mero afán de lucro. Por ello el ser humano esta en conflicto…

En definitiva, ámana y califato aluden a la capacidad de decisión del ser humano, al ejercicio de una responsabilidad. El califa es el ser humano en cuanto a responsable del cuidado del mundo, de un mundo del cual se hace cargo. Tal y como afirma Ziauddin Sardar: "Gaia es una ámana", algo depositado en confianza por Al-lâh y el ser humano es el depositario, el receptor de esta confianza. Es por tanto responsable de todo lo que le rodea, responsable de su preservación.

Sharia

Existen numerosos hadices acerca del respeto a la naturaleza. El plantar árboles es una acción meritoria. Existe un hadiz: “Si llega la hora del Día del Juicio cuando uno de vosotros sostiene en sus manos un plantón de palmera, que se apresure a plantarlo”.

Pero más importante es señalar que la concepción islámica del medio ambiente no se queda en la teoría, y se manifiesta en normas emanadas del Corán y de la Sunna, y desarrolladas en la Sharia. El islam no es una creencia abstracta, sino una cosmovisión unitaria, en la cual lo teórico y lo práctico son indisociables. Por eso hemos visto como la antropología y la cosmología coránicas conducen, necesariamente, al establecimiento de una práctica de adoración, pero también a establecer una sociedad que sea fiel reflejo de dichas concepciones. Como dice Ziauddin Sardar, “el marco conceptual es solo la punta del iceberg. La preocupación ecológica del islam tiene un desarrollo en la Sharia, la cual incorpora todo un cuerpo de legislación medio ambiental” (Guardians of the Planet). Estas normas contemplan la protección del medio ambiente y de los animales.

En el islam se considera que los recursos naturales y la vida salvaje tienen sus derechos, derechos no en sentido abstracto, sino en el sentido jurídico. La tierra es considerada como un regalo de Al-lâh, su auténtico propietario. Si el depositario de esta propiedad hace un mal uso de la tierra, la destruye o no la utiliza para los fines que debería, puede ser despojado de su propiedad: “Lo que se hizo permisible por una razón, se convierte en prohibido en caso de ausencia de ese motivo” (Ma jaza le uzrin, batala ser zawalehi). Tal y como lo resume Othman Llewellyn:

“El ejercicio de un derecho está permitido solo para la consecución del propósito que genera ese derecho. El ejercicio de un derecho deja de ser legal cuando produce daño al objeto de ese derecho, o cuando es usado para causar daño”.

Aquí tenemos una aplicación concreta del principio del califato, como uso responsable de la propiedad, que debe evitar tanto el daño directo sobre la propiedad como el que pueda causar a terceros. Pero no solo eso, debe también ser usada. Se trata también de una aplicación concreta de la amana: el ser humano es depositario de la tierra, pero no su último propietario. Propiedad significa el derecho al uso, en este caso de la tierra. Esto quiere decir que el propietario es el que usa la tierra, el que la trabaja: la tierra para quien la trabaja, proclama marxista. Pero el propietario último tampoco es el Estado, sino Al-lâh. La comunidad, como mucho, tiene la función de arbitrar. El Corán habla del derecho de ocupar casas y tierras abandonadas, y el profeta Muhámmad enfatizó el derecho a reclamar el uso de una tierra.

maria
14/05/2009, 13:30
Existe un hadiz que afirma: “Cualquiera que de vida a una tierra muerta, la recompensa que esta tierra de es para él y, en caso de que cualquier criatura que busque alimento coma en ella, debe ser considerado como una caridad por su parte”. Además, se establecen normas para evitar el monopolio de recursos necesarios para la comunidad. Por ejemplo: se prohíbe situar una granja al lado de un recurso acuífero, de manera que lo monopolice y afecte a otras granjas. También se protegen para el uso común pozos y otros acuíferos.

Incluso en la guerra existen normas de protección de la naturaleza: no destruyáis las palmeras, ni queméis las casas ni los campos de cereales, no cortéis los árboles frutales, ni comáis el ganado, excepto en caso de extrema necesidad…

Es sabido que existen zonas llamadas haram, como la zona prohibida de la Meka, o los famosos harenes de mujeres, tan del gusto de los orientalistas. Pero es menos conocido que la Sharia estableció hace ya siglos zonas naturales protegidas, que reciben el nombre de hima. Estas pueden constituir reservas naturales en las cuales toda actividad humana esta vedada, o espacios protegidos parcialmente, en los cuales no se puede cazar durante determinadas temporadas o en los cuales la tala de árboles está prohibida. Estas zonas suelen contener acuíferos alrededor de los cuales la vida animal y vegetal se desarrolla. Se trata de limitar o vedar la explotación humana de zonas vitales, con el objeto de preservarlas. El propio profeta Muhámmad estableció varias de estas zonas, especialmente alrededor de Medina, rodeando cursos de agua y otras zonas vitales para la supervivencia colectiva. El segundo califa, Omar ibn al-Jattab, estableció dos grandes hima's, la de ash-Sharaf y la de ar-Rabdath, cerca de Dariyah. El tercer califa, Uthman, amplió esta última, y no solo la declaró inviolable, sino que hizo llevar miles de animales, se dice que un millar cada año durante varios años. La FAO declaró en los años 60 estas zonas como muestras de los más antiguos y duraderos ejemplos de gestión ecológica de un espacio natural, y actualmente existen organizaciones que están tratando de recuperar y ampliar esta forma tradicional de protección del medio ambiente que, como tantas otras cosas, cayó en desuso con la colonización.

También existen otras facetas de la Sharia relacionadas con la economía, convergentes con la ecología: junto a los límites a la propiedad privada hay que situar la prohibición de la usura y otras medidas económicas tendentes a evitar los monopolios. Los recursos naturales son presentados como un don de Dios, algo que nos mueve al agradecimiento. No se puede malgastar, ni maltratar la creación. Rechazo del consumismo, del lujo, del derroche… Y elogio de la austeridad, del vivir de forma equilibrada, con modestia. El desapego hacia los bienes terrenales no se transforma en rechazo del mundo natural, sino al contrario. El rechazo de los bienes y las satisfacciones artificiales, del consumismo vacuo, nos devuelve a los ritmos naturales, nos hermana con el resto de la creación. Se trata de una visión holística, surgida de la conciencia de que cualquier objeto esta conectado con otros y por tanto los afecta. Desde el momento en el que adquirimos conciencia de esto, un mandato interior nos exige actuar en consecuencia, pensando en los efectos de nuestros actos sobre terceros.

En definitiva, la Sharia restringe el derecho a la propiedad y establece zonas protegidas, que no pueden ser objeto ni de propiedad ni de explotación. Recursos como los pastos, los bosques, reservas naturales o ciertos minerales han sido objeto de protección jurídica en la jurisprudencia islámica clásica, que incluso desarrolló leyes contra el monopolio. La base de estas leyes es la protección de los bienes naturales para el bien común.

Animales

También los animales tienen sus derechos, reconocidos como tales en la Sharia. El hombre puede usar a los animales para su bien, esto forma parte de sus necesidades naturales, pero no puede usarlos a su capricho: los animales tienen sus derechos, no son seres sin alma a los cuales se pueda tratar de cualquier modo. Algunos capítulos del Corán llevan nombres de animales: la vaca, los rebaños, las abejas, las hormigas, la araña o el elefante. Al-lâh habla con los animales, se les revela. En algunos casos es a través de animales que Al-lâh ofrece sus enseñanzas, como en el caso de la camella enviada a los Tamudeos. En el Corán, los animales tienen nafs, alma, forman comunidades, se comunican con Al-lâh, lo adoran, cantan sus alabanzas…

¿NO VES que ante Al-lâh se postran cuantos [seres y cosas] hay en los cielos y cuantos hay en la tierra --el sol, la luna, las estrellas, las montañas, los árboles y los animales? (Corán 22:18)

¡Los siete cielos ensalzan Su gloria infinita, y la tierra, y todo cuanto hay en ellos; pues no existe nada que no ensalce Su gloria y alabanza infinitas: pero vosotros [Oh hombres] no entendéis la forma en que Le glorifican! (Corán 17:44)

[Por mandato Suyo] el sol y la luna siguen sus cursos señalados; [ante Él] se postran las estrellas y los árboles. (Corán 55:5-6)

Di: “Ciertamente, Al-lâh tiene el poder para hacer descender cualquier signo”. Pero la mayoría de los seres humanos no son conscientes de esto - aunque no hay animal que camine sobre la tierra ni ave que vuele con sus dos alas, que no forme comunidades como vosotros: ningún detalle hemos descuidado en Nuestro decreto. Y una vez más: Ante su Sustentador serán [todos] congregados. (Corán 6: 37-38)

No hay pues una gradación entre el ser humano y el resto de los animales. La única diferencia es que el ser humano no es tan consciente del poder creador de Al-lâh como el resto de los animales. Son musulmanes y forman comunidades al igual que los humanos. De hecho, son mejores musulmanes que los humanos. No es sorprendente que el Corán mencione un mosquito como un signo de Al-lâh.

El profeta prohibió a sus seguidores el causar daño a cualquier animal y les pidió que se aseguraran de estar cumpliendo con los derechos de los animales. En una ocasión, Muhámmad contó la historia de un hombre que, tras una larga caminata y al sentir sed, baja a un pozo para beber. Al salir, ve a un perro jadeando de sed que comía barro. El hombre e dice: “este perro está tan sediento como lo estaba yo”, y vuelve a bajar, llena su zapato del agua, lo agarra con sus dientes y vuelve a subir para dar de beber al perro. Al-lâh le agradeció su buena obra y le perdonó los pecados. Le preguntaron entonces “Oh, Muhammad, ¿tendremos entonces una recompensa por ser buenos con los animales?”. El profeta contestó: “Cualquier bien que se haga a una criatura viva obtiene una recompensa”.

Un invocador que estará en el fuego hará un llamamiento: “Oh compasión, sálvame del fuego”. Entonces Al-lâh ordenará a un ángel que lo saque para ponerlo entre Sus manos. Al-lâh le dirá: “¿Acaso has tenido compasión de algo por Mí? Si es así, tendré compasión de ti. ¿Tuviste compasión de un pájaro?”.

En otra ocasión, el profeta narró la historia de una mujer que fue arrojada al Fuego del infierno por tratar mal a su gato: no le dio de comer ni de beber mientras lo tuvo encerrado, ni le dejó salir para que se alimentara de insectos y cazara sus presas.

Y también prohibió cazar por placer. Dijo: “Quienquiera que mate a un gorrión o a un animal mayor sin respetar su derecho a existir, tendrá que dar cuenta por ello en el Día del Juicio”. Y en otra tradición dice que será el propio pájaro quien le pedirá cuentas por lo que le hizo, y pedirá a Al-lâh que le haga justicia.

El Profeta dijo: Uno de los profetas hizo un alto debajo de un árbol y una hormiga le picó, entonces ordenó sus cosas, las quitó de debajo del árbol y después metió fuego a la morada de las hormigas. Y Al-lâh le reveló: “¿Acaso no fue una sola hormiga?”.

Teniendo en cuenta estos y otros dichos, resulta comprensible que en la Sharia, los animales tengan sus derechos. Cualquiera que vea o sepa de alguien que maltrata a animales, puede llevarlo a juicio. Y si se demuestra que es culpable, puede ser multado y desposeído de los animales maltratados. El jurista Izz ad-Din ibn as-Salam ha dejado escrito lo siguiente:

“Los derechos del ganado y de los animales sobre el hombre: estos son que el hombre debe gastar en ellos la provisión que requieran, incluso si han envejecido o enfermado de forma que ya ningún beneficio se derive de ellos; que no los cargue de peso más allá de lo que puedan cargar; que no los junte con nada a través de cuyo contacto puedan resultar dañados, sea de su propia especie o de otras especies, ni rompiendo sus huesos ni apilándolos ni hiriéndolos; que los sacrifique con cuidado, si tiene que sacrificarlos, y nunca les saque la piel o les rompa los huesos hasta que sus cuerpos se hayan enfriado y su vida haya expirado completamente; que no los sacrifique a la vista de los demás animales, sino en un lugar aislado; que haga confortable sus establos y sus abrevaderos; que ponga juntos a los machos y a las hembras durante el periodo de apareamiento; que no se deshaga de aquellos que ha adquirido para juegos; y que nunca les dispare con nada que pueda romper sus huesos y que no los lleve a la muerte por ningún medio que haga su carne no apta para su consumo”.

Este texto no ha sido escrito por un musulmán progre para contentar a ecologistas occidentales. Su autor fue un jurista musulmán que vivió en el siglo XIII.

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maria
14/05/2009, 13:32
Se permite el uso de la piel de los animales para vestirse, pero únicamente de las pieles provenientes del ganado, de los animales muertos de forma natural o de los animales sacrificados para servir de alimento. Hay un hadiz que podría perfectamente aplicarse al uso de las pieles como lujo: “No conduzcas en sillas de montar hechas de seda o pieles de leopardo”.

El profeta prohibió las peleas de animales. Una tradición explica que "El Mensajero de Al-lâh prohibió hacer pelear a los animales entre ellos, debido a que la gente provocaba a los animales para hacerlos pelear hasta que uno de ellos fuera picoteado o desangrado a muerte, o cercano a esta”. En consecuencia, se considera harâm consumir la carne de los animales que mueren en estas peleas.

El Corán también prohibió el juego de Maysir, que consistía en el reparto de las diversas partes de un camello, al cual los participantes lanzaban sus flechas. Ahí donde tocaba cada flecha, esa parte correspondía al flechador. Muhammad prohibió a los arqueros el usar gallinas o animales similares como blancos de práctica. El Profeta (saws) maldijo a quien utilizaba algo vivo como blanco

El ejemplo del Profeta

Si nos dirigimos al ejemplo o praxis del Profeta Muhámmad, paz y bendiciones, resulta sorprendente darse cuenta de hasta que punto su forma de vida y su visión de la comunidad humana estaba insertada en un universo en el cual todo vive conectado, todo en la creación manifiesta la grandeza creadora de Al-lâh, incluso lo aparentemente insignificante es plenamente digno de respeto. Hemos citado algunos hadices en los cuales el profeta defiende a animales. Hemos visto como él mismo estableció las hima o reservas naturales. Como elogió el plantar árboles, como una buena obra. Pero, más allá de sus dichos o de las decisiones que tomó, la propia vida del profeta Muhámmad es un ejemplo de vida halal, un modo de vida ecológica y plenamente consciente de los lazos que unen a todas las criaturas entre sí, consciente a cada instante de que cada acto, gesto o incluso pensamiento, afecta a otros seres y tiene una repercusión que se nos escapa, y que por tanto debemos actuar con suma cautela y respeto hacia nuestro entorno. Una vida consciente de las conexiones que unen a todas las criaturas. El profeta Muhammad dijo: “doy testimonio de que todas las criaturas son hermanas”.

Esta hermandad no se reduce a los musulmanes, ni siquiera a los seres humanos, ni siquiera a los demás animales… La hermandad a la que invita el islam abarca todo lo creado. Hay hadices que hablan de la extraordinaria delicadeza de Muhammad con todo lo que le rodeaba. Era muy especial la costumbre que tenía de ponerle nombre a todo... Todos sus animales tenían nombres propios, pero incluso los objetos, cada turbante tenía un nombre propio, sus capas, sus arcos, sus espadas, tenían nombres propios. Se sabe que hablaba con objetos, con piedras, con troncos. Incluso hay gente que dijo haber escuchado las respuestas de estas conversaciones.

Hay hadices preciosos en este sentido, como aquel que cuenta cómo estando sobre la montaña Uhud ella tembló y el Profeta le dijo “estate quieta porque yo te quiero igual que tú me quieres”. Otro hadiz nos habla de cómo escuchaba el lamento de las cosas, y por eso él era capaz de escuchar sonidos que no perciben los seres humanos. Cómo tranquilizó con la mano —como se hace con un animal doméstico— a un mimbar que se quejaba. Él además sabía que esa sensibilidad no era exclusiva suya, sabía que algunos animales captaban los gemidos de los muertos en las tumbas. Otras narraciones explican que cuando el profeta salió de la experiencia brutal de la primera revelación, en una cueva de la montaña de Hira, iba caminando de regreso a casa y todo a su alrededor le saludaba, las flores, las plantas, los pájaros, las piedras: as-salamu aleykum, reconociéndolo como mensajero de Al-lâh. Al-hamdulil-lâh.

Epílogo

Teniendo en cuenta todo lo anterior, se comprende que hoy en día muchos musulmanes se sientan espontáneamente vinculados al movimiento verde, en el cual ven una vuelta a aspectos fundamentales de la ética coránica. Sin embargo, asistimos a la creciente inclusión de los estados miembros de la Organización de la Conferencia Islámica y la Liga Árabe en la economía planetaria, vía OPEP. Nos encontramos con una falta total de sensibilidad hacia el medio ambiente en políticas locales, crecimiento ciego, artificialidad creciente de la vida social y comunitaria, que puede llevar a construir pistas de esquí en el desierto… El problema actual es que los musulmanes viven en países construidos bajo el patrón de un Estado-nación de corte occidental. Y esto es válido para países como Arabia Saudí o Irán. Si los consideramos desde el punto de vista mediomabiental, estos estados son tan occidentales como cualquier país europeo. Los países de la Organización de la Conferencia Islámica se sitúan bajo el dominio de la economía planetaria, son parte de un sistema desarrollista, basado en la explotación irracional de la naturaleza.

Desde la década de los noventa se han producido una avalancha de artículos y de libros que tratan de mostrar esta conexión profunda entre el islam y la ecología o sobre la ética islámica respecto a la naturaleza, postulando una bio-ética o una eco-teología islámica. Estos discursos denuncian como no islámica la fractura (cartesiana) entre cuerpo y espíritu, mente y materia, hombre y naturaleza, y postulan la vuelta a una concepción unitaria y dinámica de la creación, en la cual todas las criaturas están conectadas entre sí. Es precisamente este retorno a la no-dualidad lo que favorece la recepción de las religiones orientales (el islam incluido) en occidente. Una espiritualidad consciente de que la religión ha ahondado a menudo en la brecha que separa al ser humano de la naturaleza, degenerando en una razón instrumental que se suponía al servicio de un Dios todopoderoso… Frente a esta religiosidad institucionalizada, la ecología nos sitúa en el camino de la recuperación de la fitrah, de nuestra naturaleza primordial, una espiritualidad que nos hermana con la Creación, insha Al-lâh.

cynara
15/05/2009, 00:01
Gracias María

Salams

abdal-lah
17/09/2009, 14:01
DESARROLLO SOSTENIBLE Y COLAPSO AMBIENTAL.
UNA PERSPECTIVA ISLÀMICA

Autor: Fazlun M. Khalid

UNA FÓRMULA ISLÁMICA

¿Son los musulmanes parte del problema o parte de la solución? Es triste pero muchas cosas apuntan a lo primero.

Según lo que ahora comprendemos como modernidad avanzada, a medida que una ética secular se filtraba en la psique musulmana y el desarrollo industrial, los indicadores económicos y el consumismo devinieron en parámetros de gobierno de la sociedad, ha habido una correspondiente erosión de la percepción islámica y un marchitamiento de su comprensión del nexo sagrado entre la humanidad y el resto de la naturaleza (24).

<<La creación de los cielos y de la tierra sobrepasa a la creación de los hombres; sin embargo, la mayoría no tiene conocimientos>>. Al-Qur`ân 40:57

“Silent Spring” es un trabajo primordial escrito por Rachel Carson en 1962. Tiene la reputación de dar al movimiento ambiental moderno un fuerte empujón en la dirección correcta. Fue en cierto sentido una llamada a despertar “que muchos consideran un punto de quiebre en nuestra comprensión de las interconexiones entre el medio ambiente, la economía y el bienestar social”. Pero ¿dónde han estado los musulmanes todo este tiempo? El Corán encierra esta idea sucintamente así:

<<Y (sabed que) de Al-lâh es cuanto hay en los universos y la tierra. Y (sabed que) Al-lâh abarca todas las cosa>>. Al-Qur`ân 4:126

Podría decirse que estamos devorando la entraña que nos nutre y nos proporciona socorro. Pero no siempre fue así. Hubo un tiempo, no hace mucho, cuando todas las personas en esta tierra vivían en estrecha afinidad con la naturaleza. La Tierra no era vista como un recurso económico. “El desarrollo” con sus consecuencias destructivas y “el progreso” con sus consecuencias contaminantes son palabras zumbantes inventadas en la última mitad del último siglo. Aquellos que inventaron estas palabras se han vuelto cada vez más ricos, según quisieron para los otros lo que querían para ellos mismos, y se han vuelto más fuertes a medida que devoraban con ferocidad cada vez mayor los recursos limitados que son los derechos de nacimiento de esos otros.

Habiendo sido el Islam y las otras tradiciones reducidas a religión, superstición y magia negra hoy hay solamente una manera prevaleciente de entender las cosas y es el secularismo. El Desarrollo Sostenible es una idea secular, inventada por instituciones seculares para hacer frente a un problema de proporciones gigantescas creado por una postura secular. Cómo hemos sido seducidos por ello es tema de otra discusión, pero aquello que nos ha seducido amerita al menos un examen sumario. En esencia, la diferencia entre el Islam y la ética secular puede ser reducida a dos factores. Uno de ellos es nuestra actitud hacia la existencia y nuestra relación con la naturaleza. El otro se trata acerca del elemento que hace que el mundo vaya en un giro tambaleante hoy en día – el dinero.

La visión tradicional, que incluye la de Occidente, fue cambiada por lo que hemos venido a conocer como la Ilustración, la cual tuvo sus orígenes en el siglo dieciséis en Europa. Aquellos acontecimientos usualmente son vistos como el tiempo en que la ciencia empezó su dominio por sobre la religión. Richard Tarnas (26) observa que esta tendencia alcanzó su madurez en el siglo diecinueve, teniendo por resultado final un cambio radical de la alianza psicológica entre lo divino y lo humano.

Descartes, el filósofo y matemático francés, finalmente abrió una brecha en el dique del antiguo orden al escindir la mente del cuerpo y proclamar una visión dualista en su conocida frase “Pienso, luego existo” (cogito ergo sum). El fruto del dualismo entre el sujeto racional y el mundo material fue la ciencia, incluyendo la capacidad científica de interpretar de manera inteligible ciertos aspectos del mundo material y de hacer del hombre, en palabras de Descartes, “señor y poseedor de la naturaleza”.

Esta visión se encuentra en colisión con la manera en que el Islam le enseña a los musulmanes a ver el mundo. Sólo hay un señor y poseedor de la naturaleza y es el que la ha creado, Allah Subhanawu a Ta`ala. Esto está inequívocamente expresado en la primera línea del primer verso del Corán:

“Las alabanzas a Al-lâh, Señor de los Mundos” Al-Qur`ân 1:1

Y en el último verso –

“Di: Me refugio en el Señor de los seres humanos. El Rey de los seres humanos. El Al-lâh de los seres humanos ...” Al-Qur`ân: 114:

Dos filósofos de la Escuela de Frankfurt, Adorno y Horkheimer, escribieron en los cuarenta: Desde la Ilustración (alrededor de los siglos 17, 18 y 19) se desarrolló una manera de pensar que fue vista como una liberación de los hombres del miedo (esto es religión), estableciendo la soberanía de éstos sobre todo lo que veían, escuchaban y tocaban. Las vidas de los hombres están controladas por hombres por un grupo de reglas determinadas por los hombres.

La humanidad se encuentra aparte de la naturaleza y la naturaleza se vuelve un objeto que es manipulado, controlado y explotado. Esto se hace para el beneficio de la humanidad. El resultado de esta confrontación con la naturaleza es la enajenación de los hombres de su propia naturaleza. La lucha por controlar la naturaleza externa termina en una lucha interna en la especie misma. Como Seyyed Hossein Nasr observa: “hay casi un total desequilibrio entre el hombre moderno y la naturaleza como lo atestigua casi cada expresión de la civilización moderna que busca ofrecer un desafío a la naturaleza en vez de cooperar con ella”.

En pocas palabras, las formulaciones filosóficas de Descartes convirtieron a la raza humana en un predador. Porque lo que él estaba “proponiendo era una nueva revelación religiosa, una revisión radical de la naturaleza que realmente no le había ocurrido a ningún otro animal social” ni a ninguna civilización previa en la historia humana. El Corán nos muestra a dónde pertenecemos –

“Esta es la naturaleza primordial que Al-lâh ha puesto al crear a los seres humanos. No se puede eliminar la creación de Al-lâh. Este es el dîn verdadero. ¡Pero la mayoría de los seres humanos no tiene conocimientos!” Al-Qur`ân 30:30

La humanidad fue creada con la marca natural de la naturaleza y siendo parte de ella, su rol está definido con este mismo patrón. Ésta es a la vez y al mismo tiempo tanto una simple como lúcida definición ecológica de nuestro lugar en el orden natural

Al-lâh creó la humanidad como parte de Su creación original para funcionar dentro de Su esquema original. Entonces fuimos sujetados a las leyes inmodificables de Al-lâh como el resto de la creación, haciéndonos –a un nivel biológico- compañeros en igualdad con el resto de la naturaleza. Los diferentes elementos del universo trabajando juntos mantienen la naturaleza en un balance. Podemos modificar nuestro ambiente por convenir a nuestros propósitos hasta cierto punto, pero no podemos cambiar su estructura básica. Los problemas ambientales que experimentamos hoy pueden describirse como mecanismos de ajuste que mantienen a la tierra en orden.

Continuará…………

abdal-lah
17/09/2009, 15:35
Como el cuerpo humano, la tierra es una entidad auto-sanativa y tenderá a cerrar las heridas inflingidas sobre ella. Así también como el cuerpo humano, la tierra reaccionará drásticamente ante los profundos niveles de daño a que la mantenemos. Pero aun tenemos que entender estos procesos.

No habría vida en esta tierra sin aire y agua. Estos son los regalos elementales básicos dados a nosotros por el Uno que nos llevó a la vida. Pero, hay otro `elemento` que es enteramente de nuestra propia hechura, y que hemos hecho casi tan indispensable como el aire y el agua. Es el dinero, o mejor el tipo de dinero que hemos conspirado para llevar a la existencia en el mundo moderno. Uno advierte cada vez más valoraciones interesantes de esto, como en el ejemplo siguiente –A pesar de toda su febril actividad, el dinero permanece como un símbolo desnudo sin valor intrínseco y sin vínculo directo a nada específico.

El dinero ha venido a ser reconocido como un mero signo y hay algo casi mágico acerca de la manera en que el dinero es creado. Ningún otro producto funciona siquiera casi de la misma manera. El dinero proporciona un incremento a través del uso; se expande a través de la deuda. Cuanto más préstamos, más tenemos. Cuánto más deuda hay, es cuando hay más.

Estas señales de valor que creamos de la nada y usamos cada día crecen exponencialmente ad infinitum. Pero sabemos que la naturaleza, que está sujeta a un drástico agotamiento de recursos, tiene límites y es finita. Ésta ecuación está desequilibrada y la cuestión es por cuánto tiempo podemos continuar creando esta infinita cantidad de signos financieros para explotar los recursos tangibles y reales de un mundo finito. Visto desde esta perspectiva, el dinero, tal como el mundo moderno lo ha concebido, asume las características de un virus que se sacia en la fábrica del planeta. Las consecuencias de esto se tornan visibles en la degradación ambiental.

Este sistema mágico sufrió una metamorfosis en 1971 cuando el Presidente Nixon abandonó unilateralmente el patrón del oro. El fondo de este hecho se discute más adelante. Es suficiente decir por el momento que, al abandonar el patrón del oro, dirigió el mundo hacia un nuevo estándar: el estándar del interés.

Es generalmente conocido que el Islam prohíbe la usura o el tomar un interés y el término usado en el Corán para esto es riba. Este término tiene varias connotaciones. Dicho de manera simple, significa que uno no puede tener algo de nada. Así, la riba también es vista como la prohibición de la libre creación del crédito. El Corán denuncia estas prácticas vehementemente y podemos ver porqué de la discusión que sigue.

“Aquéllos que devoran [los bienes de los demás] con la usura no se pondrán de pie, sino trastornados por el contacto con el xaîtan. Eso porque dicen: — ¡Vender y comprar es lo mismo que la usura!
Cuando Al-lâh os ha declarado lícita la compra y la venta y os ha prohibido la usura. ¡Así pues, quien desista, exhortado por su Señor, podrá conservar lo que haya ganado y su caso se remitirá a Al-lâh!
¡Pero quien reincida, ésos serán los compañeros del fuego, allí [estarán] eternamente! ¡Al-lâh quiere que desaparezca la usura, y domine la sadaqât!
¡Y Al-lâh no ama a nadie que sea kaffâr, incitador al delito! ¡En verdad, quienes tienen imân y hayan trabajado por lo justo y se fundamenten en la salât y donen la zakat tendrán su recompensa junto a su Señor! ¡Y no tienen que temer y no estarán tristes!
¡Oh, quienes tenéis imân! ¡Tened taqûa a Al-lâh! ¡Y [sabed que] debéis de suprimir la usura por lo que no deja [vivir a la gente], si sois mu`minîn!
¡Y si no lo hacéis, esperad la lucha permanente de Al-lâh y de Su Enviado! ¡Y [sabed que] si os arrepentís conservaréis vuestro capital! ¡No oprimáis a nadie y no seáis injustos!” Al-Qur`ân 2: 275-279

Ninguna otra proclamación en el Al-Qur`ân alcanza este grado de dureza.


Los Acuerdos de Bretón Woods concluidos en 1944 como parte del proceso de reconstrucción de post-guerra pusieron al dólar en una plataforma central a donde todas las otras monedas comerciales se vincularon en un sistema de tasas de cambio establecidas. El mismo dólar tenía su valor firmemente vinculado al oro. Uno de los efectos de este sistema es que mantuvo los precios estables toda vez que la moneda distribuida estaba en equilibrio con la economía real. En Agosto de 1971 el Presidente Nixon rechazó este acuerdo y desacopló el dólar del oro básicamente por razones internas.
Kurtzman dice de esto –... cerrar la ventana del oro, aunque esto haya estado sepultado en medio de una larga listilla de cambios de política económica básicamente inútiles, representa el más grande reto al mundo económico desde la gran depresión ... Fue un cambio de proporciones monumentales que no sólo redefinió la moneda sino que creó la oportunidad para acelerar dramáticamente el ratio al cual las transacciones entre las compañías tomaban lugar. ... Esto también inició el proceso de desacoplar la economía “monetaria” de la economía “real”. Como resultado de ello, dos décadas luego, la economía monetaria, donde las transacciones tienen lugar puramente por beneficios financieros o especulativos, y la economía real, donde los materiales en bruto del mundo, bienes y servicios son producidos y comerciados, están seriamente fuera de balance. Éste fue el legado económico de Nixon.

Para Nixon fíjense en Bush y para Bretón Woods fíjense en Kyoto. El punto es que el interés nacional tiene el rol supremo y tiene prioridad sobre el resto del mundo aun a costa del resto del mundo, ya se trate del comercio o el medio ambiente. Lo que es aún más importante, el mundo entero ha sido ahora absorbido hacia el torbellino del dólar en una maniobra que representa la antítesis de la democracia. Ningún Estado, a despecho de su complejidad política, se encuentra ahora libre de las maquinaciones del sistema financiero internacional manejado por el dólar. Así como trillones de dólares flotan pasajeramente en el ciberespacio cada día, 1.2 millones de personas (según un estimado de la PNUA) viven con menos de US $ 1 por día.

Seis trillones de dólares al día se mueven en el mercado monetario internacional. Cada banquero serio que conozco me dice extraoficialmente que el 95% de todo ello es solamente papel (más como signos en la computadora), es nada más que inflación, es nada más que cosas que se andan moviendo por ahí al estilo de la tradición de burbuja del Mar del Sur. Y de hecho el crecimiento del mercado internacional monetario es una de las principales cosas que bloquea nuestras economías, bloquea nuestras sociedades, empobreciendo nuestras sociedades .

El dinero ahora es una mera abstracción. Es un pensamiento desconcertante que la integridad de nuestras vidas se construyan sobre esta ficción y es esta ficción la que hace posible la globalización y la que hace al Desarrollo Sostenible, tal como sus promotores la han definido, prácticamente imposible de alcanzar. Kurtzman observa: 'la economía financiera altamente tecnificada con sus cíclicos booms y caídas y su volatilidad diaria, ha tomado a su cargo casi completamente la economía real. Para la humanidad en general, ésta es una nueva e incierta condición'.

Los analistas han llegado a la conclusión de que la economía mundial está creciendo exponencialmente – que se está duplicando periódicamente como un reflejo directo de cuánto dinero se crea (lo que se discutió precedentemente). ¿Es entonces sorprendente que haya una crisis ambiental? El crecimiento exponencial de riqueza no real ha causado el crecimiento exponencial de la actividad humana, incluyendo la investigación científica, la innovación tecnológica y la producción industrial. No debería buscarse mucho para concluir que los magos están manipulando nuestras vidas a gran escala. Estamos ahora gobernados por los fraudes rutinarios cometidos por los bancos y las financieras auxiliados por el sistema político cómplice de los mismos. Esto no presenta a los musulmanes excusa alguna visto desde nuestro impacto propio a este proceso. Shaykh `Abd al-Qadir as-Sufi, uno de los pensadores musulmanes más importantes de nuestro tiempo, observa que el Estado democrático es la industria de servicios de los bancos.

continuara.........

abdal-lah
18/09/2009, 09:34
El Reporte Millenium de la PNUA observa el futuro con alguna alarma –
'... el ecosistema global humano está amenazado por graves desequilibrios en la productividad y en la distribución de los bienes y servicios ... la progresión sostenible de extremos de riqueza y pobreza amenaza la estabilidad de todo el sistema humano ... el mundo está cambiando aceleradamente [el énfasis es del autor], con una administración ambiental internacional coordinada que se aísla detrás del desarrollo económico y social. Los beneficios internacionales de la nueva tecnología y las políticas están siendo superadas por el paso y la escala del crecimiento de la población y el desarrollo económico. Los procesos de globalización que están influenciando tan fuertemente la evolución social necesitan dirigirse con el fin de que resuelvan más bien que agraven los serios desequilibrios que dividen al mundo hoy'.

El Desarrollo Sostenible es un intento de parar el torrente y representa uno de los mayores tópicos actuales de la modernidad. Al buscar una adaptación con la globalización aquellos que hablan en beneficio de la sostenibilidad reconocen su impacto maligno y llaman a una redirección de las influencias que ejerce en el mundo hoy. También es bueno saber que en la modernidad, estamos tratando con una entidad que hace imposible para los musulmanes, ya se trate de individuos o de las naciones estado, dar expresión al aspecto normativo del Islam. Este modelo, del que no somos parte inevitable, está como hemos visto en conflicto directo con dos fundamentos que constituyen la perspectiva islámica. Esta condición puede ser descrita como una psicosis en la sociedad islámica. Por un lado ésta se aferra a mantener su fuerte conexión con el Islam, mientras que por el otro lado persiste en saborear los frutos de un orden globalizado dirigido por principios que son un anatema al mismo y que más aun no son de su propio bagaje.

Estamos viviendo ahora en un mundo ilusorio y no hay que ser musulmán para darse cuenta de ello. De hecho muchos de los análisis incisivos del estado actual del mundo provienen, salvo raras excepciones, principalmente de quienes no son musulmanes, aun cuando el Islam da el más claro entendimiento de la condición actual. Toda la evidencia muestra que estamos amarrando nuestros futuros aun más firmemente a una civilización colapsante. Claramente hay un tema de paradigmas en conflicto; uno basado en la dominación del hombre sobre la naturaleza y la manipulación de la codicia a través de dinero pasajero, y el otro basado en la sumisión a la voluntad del Creador y el comportamiento de transacciones con lo que es real.

¿Cómo pueden los musulmanes adaptarse a lo primero? Los musulmanes han estado haciendo ello durante cerca de los últimos 200 años al extremo de que la shariah ahora es una fuerza moribunda, si es que no muerta. Por ejemplo, aun en los países que claman ser islámicos, el sistema de awqafs que sirvió bien a los musulmanes durante siglos, proveyendo escuelas, hospitales y auxilio a los necesitados es ahora reemplazado por empresas inmobiliarias basadas en el riba. A otro nivel, es interesante notar que los esfuerzos hechos para enfrentar el reto de la degradación ambiental en los países islámicos son realizados por agencias seculares. Se ha olvidado que en la profundidad de la matriz de la shariah existen instituciones que pueden efectivamente tratar con estos problemas.
Ésta es la crítica, pero qué podemos ofrecer los musulmanes como soluciones viables. El clima político internacional actual ofrece tal vez una buena posibilidad para reevaluar nuestra posición en el conjunto de la humanidad y afirmar nuestra autoridad una vez más. Los temas que hemos discutido en este ensayo van al corazón de asunto – el resplandor y el deslumbramiento de la modernidad son insostenibles.

Nuestras respuestas y nuestras prioridades deberían estar basadas en la autoridad moral de lo que está basado en el servicio a la humanidad –

<<¡Y [sabed que] debéis establecer una comunidad que reivindique escoger lo mejor y ordene la adquisición del conocimiento y se abstenga de la ignorancia!
¡Y no debéis ser como quienes, después de haber recibido las pruebas evidentes, se dividieron y discreparon! [si hacéis como ellos] ¡Para ésos será el castigo más terrible!>>. Al -Qur`ân 3:104-105

Hay cerca de 1.3 y 1.6 mil millones de musulmanes en el mundo actualmente ( depende de quién es el que hace los cálculos) y esto puede ser una fuerza masiva para el bien.

Se dice que la idea de Desarrollo Sostenible, como se ha desarrollado hoy en día, contiene tres pilares, el social, el económico y el ambiental. Mientras la gente lucha por esta idea e intenta que se realice, nosotros necesitamos considerar otras alternativas. Forma de Vida Sostenible [Sustainable living] suena una propuesta más realista y parecería ser la manera como la gente siempre ha conducido sus vidas diarias antes de que la naturaleza fuera objeto de una agresión masiva en nombre del desarrollo y se volviera un recurso explotable. Para los musulmanes, la forma de vida sostenible está basada en la Fitra – el paradigma natural de la creación de Allah Ta`ala, y añadiendo lo espiritual y lo político a los tres pilares del Desarrollo Sostenible harían de éste un verdadero concepto islámico.

Estos cinco pilares de hecho definen las externalidades del sistema islámico y equilibran los clásicos cinco pilares de la práctica individual.
Hay una urgente necesidad de cambio y uno siente esto al leer los reportes de la propia PNUA. Los musulmanes podemos actuar como catalizadores y líderes respecto a este cambio, trabajando desde principios islámicos y ofreciéndoselos al mundo entero. Nuestro mayor esfuerzo debería ser el establecimiento de sistemas financieros y de comercio basados en la sharia porque aquí es donde descansa hoy el problema. Hay un sistema islámico monetario, usado y comprobado, basado en el Dinar de Oro y el Dirham de Plata y el líder de esta propuesta hoy es el movimiento mundial Morabitun.

Esto es aún algo pequeño y está en su infancia, pero está creciendo. La moneda islámica, como sea, no es un monopolio. Es a la vez global y local y es acerca de personas y no acerca de beneficios. Eso está disponible para todos y puede ser desarrollado por cualquier grupo musulmán en cualquier lugar, teniendo en mente que el ejemplo ya ha sido hecho. No debería olvidarse que el Kruger Rand podría ser una fuerza que debería tomarse en cuenta en las transacciones internacionales. Es una paradoja de nuestros tiempos que las personas de buena gana cambien el oro por papeles simbólicos sin valor y deberíamos aprender de los ejemplos de Argentina y de Uruguay, cuya gente hoy ha sido separada de su riqueza real.

Hay necesidad de dos estrategias, una que podría ser adoptada por minorías musulmanas viviendo en países como Sud África, y otra para los países islámicos en sí mismos, cuyo campo de acción para una acción positiva y una experimentación con la sharia es considerable. El establecimiento de la Fundación Nacional Awqaf de Sud África es un excelente ejemplo de lo que puede ser hecho por las minorías trabajando con las leyes de los países en los que viven.

También es posible adaptar las instituciones de la sharia dentro de los sistemas administrativos seculares. Estamos conduciendo un experimento en otra parte de África en donde una zona de conservación marina está siendo tratada como hima. Éste es un tipo de zona natural protegida que está casi extinta en el mundo islámico. El campo de acción es considerable.

Los países musulmanes necesitan ahora aspirar aire libre de aquellas partes de la sharia que tratan el comercio y la protección ambiental. La Organización de Países Islámicos debería considerar urgentemente el reestablecimiento del sistema islámico del comercio, que ha servido bien a los musulmanes durante siglos. Debería estar abierto a todo aquel que desee participar y ser cualquier cosa menos hegemónico y debe separarse el comercio de los efectos hipnóticos del ilusorio mundo de las finanzas globales. Esto puede poner en acción los movimientos necesarios para un cambio en la dirección que el mundo está esperando. El comercio islámico es un comercio sostenible para una forma de vida sostenible.

Nuestra tarea no es sino proporcionar el tipo de liderazgo que dará una esperanza fresca al mundo.
Allah Ta`ala dice en el Qur`an Al Kareem –

¡En la tierra hay enseñanzas para los que tienen certeza!
¡Y, también, en su “sí mismo”! ¿Acaso no lo veis?
¡Y en el Universo... [del cual, descienden o están] vuestros medios de vida y lo que se os ha prometido!Al-Qur`ân 51:20,22

kasandra
18/09/2009, 17:25
salam Abd nose poprque tus ideas y realidades tan implicadas en la vida que vivimos no las sacas relucir al mundo (solo queda aqui en foro)? promocina estas ideas al mundo con un libro ,discursos etc

Caminaensueños
18/09/2009, 20:08
yo me quedare en retaguardia vigilando por si bienen los malos y ya me dai el toque si tiene exito pa lo del botin, no se, subsecretario, consecejero califal etc,

Creo que me voy a echar a ecologista, ya no tirare kas colilla al mar

kasandra
19/09/2009, 08:00
SAlam alaicun leyendo este articulo tan precioso siempre me llamo la atencion los gatos ala hora del magred se ponen a jugar a corretar sera una forma de adoracion a Allah ,años atras cuando no conocia el Islam me parecia muy curioso ese despertar de los gatitos aesa hora

abdal-lah
19/09/2009, 08:29
Aristóteles decía que para que una persona, o un hecho, fuera considerado bueno necesitaba cumplir con tres requisitos. Primero existe, según el, un impulso o instinto natural hacia lo virtuoso; algo innato y natural que nos inclina hacia lo bueno. Este impulso, para lograr un acto virtuoso, necesita ser apuntalado y guiado por la razón a fin de que llegue a buen puerto. Por último, todo esto debe hacerse con plena libertad. Si se hace por miedo o por algún interés, por obligación o por algún tipo de imposición, deja de ser loable. Tres cosas entonces: impulso natural hacia lo bueno + razón + libertad. Estos tres elementos puestos en armonía forman el triángulo de la virtud.