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Ver la Versión Completa : La trampa y Fatalidad, dos poemas de Oscar Portela



oski2
04/04/2009, 07:20
De Edna Pozzi a Oscar Portela

"Entonces, Oscar, mientras tus poemas inician su vuelo vertical (¿a qué extrañas alturas?), yo miro las excesivas hojas caídas de este otoño y pienso que cuando escribo soy apenas una pluma de quetzal, con esos pequeños círculos dorados que con el tiempo se van apagando, toman un color de sangre seca, de inevitable melancolía.

Claro que me dijeron que el poeta "hace palabras" y por eso tan y tan alta es la dignidad de la poesía. Pero hay otros "saberes", así de misteriosos y secretos, que irrumpen en el mar del lenguaje y tornan ilusorio cualquier intento de aproximación. En ese borde peligroso estamos escribiendo y a veces siento el vértigo de la caída. ¿Cuándo y de qué manera la certeza de la exactitud, el encuentro que no es meramente la nostalgia de lo perdido?

Estoy dándote las gracias por tus palabras y la calidez de tu amistad. Siempre tus poemas me con-mueven de un sitio para el otro, como el mar. Estás "sucediendo", Oscar, haciéndote de a ratos inacabable, fluyendo sobre una meseta de dura soledad.

Ahí te estoy acompañando, si me lo permitis. Va un abrazo, un recado para el poeta amigo ".

Clica la imatge per una versió més gran


La trampa



poema de Oscar Portela



A Issa: M. Martínez Llongueras.





El zureo de la paloma de la lascivia

Atrapada en la trampa del deseo.



Y el misterio del duende que en otoño

Apaga las cenizas del rescoldo

De la pasión que en el habla

Recóndita del ritmo

Se convirtió en poema.



Eso es todo: el niño que se ahoga

En las mismas de una espera

Transfigurada ya en estigmas del sueño



Del “decir para ser y no del ser para decir”:

El habla ama en mí: habla es deseo.



Intemperie infinita donde se pierde

El calculo y es el silencio guarda

De lo que no llegó.



La paloma es el ángel en la imagen del niño

Que ahora visceralmente herido

Se desangra en la música del cielo



Vacío como ayer cuando el zureo de la lascivia

Se inclinaba al vació de lo que no nació.





FATALIDAD



poema de Oscar Portela



a Luis Prieto



Fatalmente encarcelado en mí

y en la sombría forma de arrojarme a mí mísmo

hacia el lenguaje y ser mundo en el “mundo”

mutilado y sombrío príncipe de Aquitania

de la torre abolida ya condenado al círculo

del laberinto pérfido que apaga todo ardor

de ser en cuerdas ay, vibración y canto.



Por ello mi corazón ya no pregunta.



Los hados del destino me conminan

A proseguir en sombras mí destino.

Fatalidad sin término.



Todo quejido de dolor informa

del luctuoso eclipse

que nos amarra a la imposible espera.



¿Que hacer maña? En ataúd vacío

yace el cadáver de quien fuera el otro

de mi mismo sosias.



Mientras cantaba el canto del camino

en un profundo sueño la cicuta he bebido

Para que Poe viva como la firma mía

Que es la firma de un ciego.



En ciego túnel.

Los ciegos me rodean.



Ahora Luís, que los feroces hados del destino

me conminan a proseguir en sombras

el camino.



Aquí el poema.

:(:mad::cool:

oski2
10/04/2009, 03:15
Acaecimiento Propicio.

poema de Oscar Portela

Otoño de mi vida. Al fin haz sido. Has advenido a mí
Como un milagro sin angustia ninguna. Sin esperas.

Vienes a mí con ocres y cárdenos colores

En un pastel de Elba me has traído
Todos mis muertos en Santa Primavera.

No hay soledad amarga en ésta vida.

Vida vivida al fin.

Si el fulgido relámpago no envía
Ningún rayo que cenizas deje.

Dejo mi amor. Mi amor a todo dejo.

Mi aceptación de todo y de mi muerte.

No la muerte neutral. No la de todos.
Sino la que me ilumina y me refleja.

Oscar Ignacio sido así me llamo.

Verotestamentaria es mi osamenta.

Y como el mar reúno las mareas
De las todas las presencias.

En la canción del mar que trae y lleva.

¡Otoño de mi vida! Hoy recuerdo.

Que de ternuras cuando recuerdo a solas
Y aún recuerdo.

Los soles de la infancia de mi pueblo.
Y tus dorados muslos en mi beso.

Yo he vivido. Sí. Así he vivido.

Lo comprendo al final de mi existencia.

La amistad ha esculpido las memorias
Que pulen los recuerdos del presente.

Los elegidos vienen cuando canto.

Los réprobos se alejan.

Pero la mar la mar siempre recomenzada
Reúne a todos en un sueño eterno.

No se si sueño y vivo o vivo y sueño.

No hay ninguna nostalgia
En la osadía de reencontrarme a mí
Todo en presente.

Soy la sonata escrita para ti
En el viento.

La playa de palomas se adormece.

Canta la alondra en el jardín silvestre.

El tordo canta y su plumaje oscuro
Es el de un Rey en tiempos de leyendas.

Si todo es fabula. Si el mundo es una fabula
Que a si mismo se narra su comienzo

Ya no hay verdad ni mundo imaginario.
Porque todo regresa.

Así regreso yo a mi mismo siempre.

Y bendigo mis nombres y mi suerte.

Aquí y ahora mañana es el pasado.
Canto y bendigo un devenir sin ecos.

Soportar es medida de lo santo.
Al fin lo entiendo.

En el otoño de mi vida
Empiezo a ser eternidad.

Fugaz imagen de todo al mísmo tiempo.

Serenidad. No te he buscado nunca.

No al consuelo. Si a la lucha tenaz
En el contento de estar solo. Así sin esperar que nada.
Orden pondere a mi modesta siesta.

Es mayo ahora.

Allá lejana la paloma canta.

La fabula del mundo entre sus claves lleva.

Es la sonata en mi mayor
Que escucho sonar en mis oídos.
Siempre. Siempre.

He pronunciado nombres en silencio.
He bendecido alientos.

Todo aquí en el otoño que Elba Soto
puso a mi nombre en un umbral secreto.

El “Coco” de las Palmeras se desliza y se convierte
en un Francisco a secas. Abel y Lisa.
Abelardo y Sigfrido me conminan
a cantar un poema ahora y siempre.

Perdonad si mi alma despojada,
alaba las bellezas más secretas.

No existe belleza abandonada alguna
que entre mis manos un refugio encuentre.

Un templo es el poema si es otoño.
Y aquí el otoño es un invierno intenso.