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sherezade
10/10/2008, 10:30
Estatuto de la mujer tunecina: conciencia de
ciudadana y responsabilidad de Estado
El avance de la mujer en Túnez es un instrumento de
modernización sin el cual el país no podrá despegar.
Zeyneb Farhat
El Código del estatuto personal (CSP), promulgado
el 13 de agosto de 1956, sigue siendo – 50
años después – el más revolucionario de los relativos
a los derechos de la mujer en el ámbito árabe y
musulmán.
Aunque aún choca con algunas mentes correligionarias,
para los demócratas y militantes de los derechos
humanos sigue siendo una excelente plataforma jurídica
cuya moderna filosofía ha cimentado, nada más
obtener el país su independencia, las orientaciones del
proyecto de sociedad tunecina hacia una sociedad de
derecho. Y precisamente una plataforma está en perpetua
evolución, escuchando las propuestas de una sociedad
que se despierta. ¿Pero hacia qué orientación política
puede impulsarse este despertar?
Avance de la mujer tunecina a la independencia:
herramienta de modernización
Cuatro meses después de la proclamación de la
independencia de Túnez, el 20 de marzo de 1956
– después de ser colonia francesa desde 1881 –
el CSP cayó en Túnez como una bomba, sin registrar sin
embargo ningún tipo de oposición social.
Proclamado ya en tiempos de la Beylicat (monarquía)
y abolido algunos meses más tarde por un régimen republicano,
ese CSP surgido de una consulta realizada
entre todos los actores de la sociedad, entre ellos los ulemas
y los teólogos, trazó claramente el camino del proyecto
de sociedad que el presidente Habib Burguiba defendía
ferozmente en los largos discursos de su largo
reinado de 30 años como jefe de Estado. Desde entonces,
el avance de la mujer ha seguido siendo en Túnez
un instrumento de modernización sin el cual el país no
podrá despegar.
Las cosas no surgen de la nada. Sobre todo por lo que
respecta a un CSP tan feroz en lo referente a la estructura
de la sociedad tunecina de los años cincuenta. Burguiba,
en efecto, fue fiel a la corriente reformista que
empezó a germinar desde finales del siglo XIX y principios
del XX, animada por las elites tunecinas, formadas
en Francia generalmente, o en la famosa universidad islámica
de Zituna.
Notre femme dans la Chariaa et la religion [Nuestra
mujer en la sharia y la religión], escrito por Tahar Haddad,
político sindicalista y feminista formado en las enseñanzas
de la Zituna, quiso “hacer justicia al islam” desencadenando
una campaña a favor de la escolarización
de las niñas y la emancipación de las mujeres. Abucheado,
silbado e insultado con ocasión de la publicación de
su libro, desde los años cincuenta hasta nuestros días se
le rinde homenaje por haber escrito el corpus del CSP.
¡Esas tunecinas con las que llega el escándalo!
Actualmente, para las generaciones de mujeres
nacidas o crecidas después de la independencia,
varios parámetros que conciernen a su vida
privada y pública están trazados desde hace mucho
tiempo y ya no suponen un obstáculo para su
bienestar.
La tunecina sabe que aunque estén escritos claramente
en los textos coránicos, gracias al CSP y al Iytihad
– reflexión positiva de los hombres de religión que
van al espíritu y no a la letra del Corán –, la poligamia
fue abolida, se autorizó la adopción y se reformó la herencia
(artículo en página opuesta).
Las puertas del saber se les han abierto en las mismas
condiciones que a sus conciudadanos. Puede elegir
y ser elegida. El control de su fertilidad es asunto suyo:
derecho a la concepción y al aborto sin autorización
de nadie y en el anonimato gratuito en cualquier hospital
de Túnez. Una vez llega a la mayoría de edad, es
totalmente responsable de todos los contratos que adopta,
entre ellos el matrimonio, que puede contraer o anular
en las mismas condiciones que el esposo, haciendo
valer el famoso artículo 13 del divorcio inchaa o “capricho”
por el que tendrá que asumir económicamente esta
separación caprichosa.
Es heredera incluso de cualquier forma de pensión
e ingresos por jubilación de sus padres a la muerte de
éstos, si no está casada y no dispone de ninguna fuente
de ingresos fijos.
GRAN ANGULAR
AFKAR/IDEAS, VERANO DE 2005 45
Estatuto de la mujer tunecina: conciencia de
ciudadana y responsabilidad de Estado
El avance de la mujer en Túnez es un instrumento de
modernización sin el cual el país no podrá despegar.
Zeyneb Farhat
Zeyneb Farhat es periodista free-lance. Túnez.
Posee – al igual que su conciudadano – el derecho a
afiliarse a la seguridad social, en régimen de “trabajador
independiente”, y dispone de toda la cobertura social
en vigor, independientemente de que sea médica,
artista, agricultora o trabajadora del hogar (sólo que estas
dos últimas categorías tienen muy poco acceso a esta
información).
Por ello, y en diferentes ocasiones, no deja de ser vilipendiada,
señalada con el dedo y decididamente expulsada
de “la comunidad árabe-musulmana” porque
así, armada de leyes que la protegen, ya no es la guardiana
de los valores de su comunidad, sino más bien la
de los valores occidentales.
La cábala se retoma cada vez con más fuerza en estos
últimos años, en vista de la aparición y la conquista
de un terreno mediático impresionante –sobre todo
televisivo– durante las emisiones por satélite llamadas
“de consejos de jurisprudencia musulmana” interactivas,
emitidas por países del Golfo o Egipto. En estos
programas es corriente aconsejar a todo buen
musulmán que pide consejo con vistas a una futura
relación con una tunecina, que se aleje y rompa cualquier
vínculo con “¡esas endiabladas tunecinas con
las que no deja de llegar el escándalo, que Dios nos
guarde de ellas!” Bien sea fiel a una iconografía clásica
(barba y cabeza cubiertas y verborrea en directo),
o moderno (cabeza y traje europeo very smart utilizando
técnicas de vídeo-proyección), los presentadores
de estos programas utilizan un mismo lenguaje,
tan degradante para la imagen de la mujer tunecina
que algunas asociaciones de defensa de los derechos
están pensando llevarles ante la justicia por “difamación
y ofensa a la imagen de marca”. Estos programas
exorcizan el amargo sabor de humillación que vive la
comunidad árabe y musulmana, haciendo de la mujer
–sobre todo de la tunecina– la causa principal de
su decadencia. En cualquier caso, la mujer ha sido
siempre el chivo expiatorio ideal de toda sociedad en
crisis.
Las tunecinas escandalizadas por el estatuto
de sus correligionarias
Esta misma tunecina criada en los logros de un
CSP que le garantiza el abecedario de su dignidad
humana, observa escandalizada la infantilización
de la mujer en el mundo árabe, donde el “crimen
de honor” sigue vivo, donde el repudio aún es
admisible, donde no se obtiene el divorcio más que
cuando lo pide el marido, donde la descendencia directa
del difunto ve cómo la mitad del legado se le escapa
de las manos para ir a parar a un primo o a otro
varón de la familia, etcétera.
Nunca, sea cual sea su clase social, comprenderá en
nombre de qué religión su hermana de Arabia Saudí no
tiene derecho a conducir un coche.
Ella ha seguido la Mudawana, la hermana del CSP en
Marruecos, con una mirada algo condescendiente, observando
cada vez el ancho foso que las separa a ella y

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a sus hermanas del mundo árabe-musulmán, que si-
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GRAN ANGULAR
Principales reformas
de la ‘Mudawana’ en Marruecos
n Matrimonio
– La edad para contraer matrimonio pasa a ser de 18 años para
hombre y mujer.
– Abolición de la norma que sometía a la mujer mayor de edad a
la tutela de un varón de su familia para contraer matrimonio.
– El matrimonio pasa a ser un acto jurídico pronunciado por el
juez.
– La responsabilidad de los esposos en el matrimonio es conjunta
y sus relaciones ante las administraciones en pie de igualdad.
– Simplificación del proceso de matrimonio para los marroquíes
residentes en el extranjero.
n Repudio y divorcio
– La disolución del matrimonio puede proceder tanto del hombre
como de la mujer, y debe someterse a control judicial.
– El repudio se somete a la autorización previa del tribunal y se
refuerzan los medios de reconciliación por mediación del juez.
– Establecimiento del principio de separación de bienes que abre
la posibilidad de conceder la gestión de los bienes adquiridos
durante el matrimonio.
n Custodia de los hijos
– Derecho de la mujer a preservar, con ciertas condiciones, la
custodia de los hijos incluso tras contraer matrimonio de nuevo
o trasladarse a una localidad distinta a la del esposo.
– Posibilidad de recuperar la custodia si desaparece la causa
voluntaria o involuntaria que originó la pérdida de la custodia.
n Poligamia
– Requiere la autorización del juez y se imponen condiciones
legales que la dificultan.
– La mujer tiene derecho a establecer condiciones en su
matrimonio que prevengan la poligamia.
n Medidas judiciales de protección al menor
– El/la menor tendrá libertad de elegir a los 15 años a la persona
a quien se confiará su custodia.
– La custodia del menor se confía en primer lugar a la madre,
luego al padre, a continuación a la abuela materna, y en caso de
dificultad, el juez decide quién es la persona más apta en interés
del menor.
– Reconocimiento de la paternidad de hijos fuera del matrimonio
en caso de matrimonio no formalizado por motivos de fuerza
mayor, mediante la aportación de pruebas valoradas por el juez.
– Obligatoriedad de garantizar al menor un hábitat decente en
relación con la situación anterior al divorcio, distinta de otras
obligaciones como la pensión alimenticia.
– Creación de tribunales de familia y fondos de ayuda familiar.
– Introducción de disposiciones relativas a acuerdos internacionales
sobre derechos del menor aprobados por Marruecos.
n Herencias
– Los nietos por parte de la hija tendrán derecho a heredar de
su abuelo, de igual forma que los nietos por parte del hijo.
n Otras confesiones
– El código reitera el principio de sumisión al estatuto personal
hebreo marroquí de los marroquíes de confesión judía.
Lurdes Vidal-IEMed
guen militando hoy, en 2005, por una basic liberation
act de la que ella dispone desde hace ya 50 años.
Es cierto que la nueva versión de la Mudawana, según
se anunció el 10 de octubre de 2003, es una decisión
revolucionaria si se compara con la antigua legislación
de Marruecos, que no ha tenido mucha
repercusión en la prensa. Pero para la tunecina, el mantenimiento
o la abolición de la poligamia es una “prueba”
que define la mirada que se ha posado sobre el estatuto
real de la mujer. Porque, incluso para los
conservadores más acérrimos, al descartar el Corán la
hipótesis de una perfecta equidad entre las cuatro esposas
autorizadas, la poligamia se hace casi imposible
legalmente. Por otra parte, el rey de Marruecos lo había
subrayado bien cuando anunció los 11 puntos de
la Mudawana.
Así pues, el estatuto de la mujer tunecina sigue siendo,
hasta hoy, el único referente moderno, por el que se
interesan y sobre el que se documentan muy de cerca
todas y todos los militantes de los derechos de la mujer,
que se desplazan a Túnez para sacar de él todas “las pistas”
encontradas ya desde 1956 hasta nuestros días para
poner en evidencia la indiscutible legitimidad del CSP
en todas las lecturas del Corán y de la Gesta del Profeta
Mahoma, y todo eso con el fin de obstaculizar las rígidas
lecturas de los conservadores religiosos.
Proyecto de sociedad, responsabilidad
de Estado
El estatuto de la mujer tunecina se pensó en el ámbito
de una política global para una armonía social
muy coherente, que se ha ocupado de formar
a una ciudadana que sostiene la economía de su país en
todos sus sectores –ejecutiva e intermedia (técnica superior),
aviación, medicina, administración, magistratura,
arte, ingeniería y enseñanza–, y que dispone de
una red de instrucción pública y de sanidad básica en
todo el territorio tunecino.
El credo, justo después de la independencia, está claro:
la concepción de un Estado moderno, que establece
la igualdad de la mujer –en la medida de lo posible–
es una parte integrante, si no esencial, de una visión moderna
del Estado. Éste último es el único instrumento,
el único responsable y el único garante de la modernización.
El Estado establece pues todas las condiciones
objetivas para “la lucha por el desarrollo”. No hay que
temer ni negociar ninguna traba, ningún tabú de orden
social o religioso que obstaculice este proyecto. De ahí
la legislación única en el mundo árabe y musulmán que
defiende los derechos de la mujer tunecina.
En la actualidad, estos logros no sólo deben defenderse
celosamente, sino que deben evolucionar positivamente
de cara a las nuevas conciencias de las mujeres,
después de 50 años de acceso al saber, a la toma de
poder económico y político.
Hoy día la mujer tunecina reivindica sus derechos
como ciudadana en pie de igualdad y toma posiciones
en una lucha agotadora por una democracia efectiva.
Y más que nunca, la responsabilidad del Estado en
Túnez y en los países árabes y musulmanes –en vista
de sus prácticas de poder sordo ante las sociedades civiles
modernas– resulta comprometida por cualquier
evolución registrada en sus territorios soberanos que
afecte a la dignidad de sus conciudadanas y súbditas,
al violar los convenios internacionales de los derechos
humanos y de lucha contra toda forma de discriminación
hacia las mujeres. Convenios que estos Estados
–en su mayoría– han firmado, pero con reservas. Reservas,
entre otras, en las que se insertan solapadamente
y en nombre del islam llamadas a un proyecto de sociedad
alternativa cuya plataforma se inscribe en nombre
de un despertar de la identidad cultural árabe y musulmana,
que recoge a los frustrados de democracias
nacionales fallidas y a los rebeldes impotentes ante una
coyuntura internacional donde no es nada bueno ser
árabe o musulmán! n
GRAN ANGULAR
AFKAR/IDEAS, VERANO DE 2005 47
Argelia: principales modificaciones
en el Código de Familia
Modificaciones introducidas en la ley nº 84-11L de 9 de junio de
1984
n Matrimonio
– La edad para casarse tanto para el hombre como para la mujer
se establece en 19 años.
– Se mantiene el wali para el matrimonio de la mujer, incluidas
las mayores de edad, precisando que éstas últimas concluyen
su contrato de matrimonio en presencia de su wali.
– Se suprime el matrimonio por poderes.
– Obligación para los futuros esposos de presentar un certificado
médico que certifique que no tienen enfermedades contraindicadas
para el matrimonio.
n Poligamia

sherezade
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– La sumisión de la poligamia al consentimiento previo de la o
las esposas y de la futura esposa y la autorización del presidente
del Tribunal, que deberá verificar el consentimiento así como los
motivos y la aptitud del esposo para asegurar la equidad y las
condiciones necesarias para la vida conyugal.
– Restablecimiento del equilibrio en lo referente a los derechos
y los deberes de los dos esposos.
n Divorcio y custodia de los hijos
– Obligación por parte de los dos esposos de asegurar, en caso
de divorcio, el alojamiento a sus hijos menores, cuya custodia
es confiada a la madre.
– Reconsideración del orden de prioridades en lo que respecta
al derecho de custodia en beneficio del padre, que se sitúa ahora
después de la madre del niño.
– Refuerzo del papel del Ministerio público, reconocido como una
parte principal en las instancias de estatuto personal.
– Ampliación de las prerrogativas del juez, habilitado a partir de
ahora para actuar como recurso de urgencia, por orden, sobre
todo en las cuestiones referentes al derecho de visitas, el
alojamiento y la pensión alimenticia.
Fuente: Extracto del Comunicado del Consejo de Ministros, República
Argelina Democrática y Popular.