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Ver la Versión Completa : La clave del código



Lolo
21/02/2009, 16:34
Cuando cayeron las primeras tinieblas de la tarde sobre el desierto, el suelo empezó a estremecerse. Se oyó un terrible trueno y la gente empezó a correr a refugiarse en sus tiendas mirando con pavor hacia la montaña que se erguía delante de ella. Se podía ver una brillante luz blanca en su pico, como si la montaña misma estuviese ardiendo.
De repente, una voz que salía de la nada dijo: «Moisés, ven a mí. Ve hacia la montaña.»
Según la Biblia, en el año 1200 a. J.C. Moisés subió al monte Sinaí. Allí «vio al Dios de Israel y bajo sus pies había lo que parecía una obra hecha de losas de zafiros».
La leyenda cuenta que Dios escribió las palabras originales de la Biblia en «piedra de zafiro». Aunque la piedra era dura como el diamante, podía ser nrollada como un pergamino. Y aunque era de un azul muy intenso, tambien era transparente. De hecho, la Biblia describe ese material como «de la claridad del mismísimo cielo».

Ua ^^n escritas sobre «zafiro».

Examiné el texto una y otra vez. Había una pista. En hebreo, la palabra «libro» se dice «sefer». Quizá esta grafía se debe a que el primer libro, la Biblia, estaba escrito sobre esa piedra.
Después descubrí que «zafiro» también significa «contable», lo cual podía sugerir que desde el principio la Biblia era también un código matemático. Busqué una clave numérica para descifrarlo, pero no conseguía avanzar por este camino.
De repente, vi algo muy sencillo. En hebreo, el idioma en el que fue escrita la primera Biblia, «zafiro» al revés se escribe «Rips».
Eliyahu Rips, el matemático que descubrió código de la Biblia, aparecía mencionado en el texto sagrado, en el lugar en el que se relata la venida de Dios al monte Sinaí.
El hallazgo me dejó conmocionado. El mismo doctor Rips se hallaba entre los vaticinios del código.
La misma palabra «zafiro», la piedra azul en la que se había escrito originalmente la Biblia, profetizaba la existencia del científico que tres mil años después hallaría el código.
Era evidente que el hecho de que «zafiro» escrito al revés diese lugar a «Rips» no era mera casualidad. La escritura invertida (de espejo) era una práctica común en la antigüedad. El primero de los profetas, Isaías, dijo al respecto: «Para ver el futuro debes mirar hacia atrás.» En hebreo, esa frase significa también «Lee inversamente las letras».
No había duda de ello. Además, la escritura invertida no sólo mencionaba a Rips, sino también su actividad.
«Piedra de zafiro» al revés da lugar a «Rips profetiza».

En honor de María, Fuente: , Michael Drosnin Para resolver un problema hasta el momento indescifrable,
tenemos que dejar abierta la puerta a lo desconocido.
RICHARD FEYNMAN, Premio Nobel de Física
Y ocurrirá un tiempo de angustia,
como no ha habido desde que hubo nación.
Libro de Daniel 12: 1

P.d. para confirmar parte de estas profecias, descritas en el AT esta el billete de 20$ USA en donde se profetiza, las torres gemelas y el nombre del terrorista, a la disposición de quien quiera el billete solo tiene que pedirmelo.


El libro de Enoc Claves y otros manuscritos antiguos

Según Moisés, Enoc fue uno de los patriarcas originales. Vivió en el tiempo antes del diluvio y era hijo de Jared. Su hijo Matusalén vivió más que ningún otro hombre en la tierra, 969 años. Luego de haber vivido en compañerismo con Dios, Enoc fue arrebatado al cielo en un carro de fuego, y dice la Escritura: "Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios" (Gn. 5:24). Teólogos respetables y eruditos en la Palabra de Dios aseguran que Enoc dejó un registro. Se dice que este libro fue escrito originalmente en hebreo o arameo, y que la iglesia abisinia primitiva lo aceptó como parte de su canon.
No fue, sino hasta 1773 que el explorador africano J. Bruce trajo una copia de este manuscrito a Inglaterra. En 1885, el libro fue traducido al alemán por primera vez en Frankfurt. Mientras tanto se descubrieron fragmentos de una copia más antigua escrita en griego. La comparación entre los textos etíope y griego mostraron que concordaban, por lo tanto se puede suponer que ahora poseemos una copia auténtica del libro de Enoc. Los capítulos 1 al 5, anuncian el juicio final, aseguran que el Dios del cielo dejará su morada celestial para aparecerse en la tierra con su hueste de ángeles. Sin duda a esto fue a lo que se refirió Judas cuando dijo: "De éstos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo: He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares" (Jud. 14).
Los capítulos 6 al 16 describen la caída de los ángeles rebeldes y mencionan los nombres de los ángeles que se unieron a las hijas de los hombres en contra del orden divino. Judas también hizo alusión a esto cuando dijo: "Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día" (Jud. 6). En los capítulos 17 al 36, Enoc viaja a mundos diferentes y describe firmamentos distantes. Los capítulos 37 al 71 contienen todas las parábolas que Dios le confió al profeta. También le ordenó a Enoc que le entregara el libro a generaciones futuras, porque los hombres de su tiempo no iban a comprender las connotaciones técnicas, que estaban dirigidas a otras generaciones. Los capítulos 72 al 82 ofrecen detalles increíbles sobre las órbitas del sol, la luna y las estrellas.
En la información registrada en el libro de Enoc, que según el patriarca le fue confiada por el Altísimo, su compendio astronómico abarca fracciones complicadas y series exponenciales que se asemejan increíblemente a nuestro propio conocimiento matemático actual, extendiéndose por muchas páginas. Enoc argumenta que el tiempo no debía medirse en conformidad con la luna, sino con el sol. De manera interesante el año solar de Enoc es de 364 días, aunque el patriarca estaba al tanto del año de 365 días y un cuarto de día.
El resto de los capítulos contienen conversaciones entre Enoc y su hijo Matusalén, a quien advierte del diluvio inminente. Antes que Enoc desapareciera en el cosmos para estar con Dios, le dio este mensaje a su hijo: «Mi hijo Matusalén, guarda estos libros escritos por tu padre y entrégaselos a generaciones futuras del mundo» (Capítulo 82). Génesis 5:23, dice: "Y fueron todos los días de Enoc trescientos sesenta y cinco años", luego fue arrebatado al cielo.

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