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Ver la Versión Completa : Le Horla, de Guy de Maupassant



maribel
18/02/2009, 09:48
"...un matin, comme je me promenais près de mon parterre de rosiers, je vis, je vis distinctement tout près de moi, une tige des plus belles roses se casser comme si une main invisible l'eût cueillie, la fleur resta suspendue dans l'air transparent, toute seule, immobile, effrayante, à trois pas de mes yeux.
Saisi d'une épouvante folle, je me jetai sur elle pour la saisir. Je ne trouvai rien. Elle avait disparu...
À partir de ce moment là, je sus qu'il existait près de moi un être invisible qui m'avait hanté et qui revenait. Un peu plus tard, j'en eus la preuve."

(...una mañana, cuando paseaba cerca de mi parterre de rosales, vi, vi claramente cerca de mí, un tallo de las más bellas rosas romperse como si una mano invisible la hubiera cogido, la flor quedó suspendida en el aire transparente, sola, inmóvil, espantosa, a tres pasos de mis ojos.
Invadido por una terrorífica locura, me lancé sobre ella para cogerla. No encontré nada. Había desaparecido...
A partir de ese momento, supe que exisitía cerca de mí un ser invisible que me había acosado y que volvía. Un poco más tarde, tuve la prueba.)

Hace poco me hice con un pequeño librito de bolsillo con la historia de "Le Horla", o mejor dicho, que contiene 2 versiones escritas por Maupassant de esta corta, pero brillantemente explicada historia, una en forma de diario personal, y la otra como una narración de alguien que explica su historia a un tercero. Lo singular de "Le Horla" es que, hace unos meses, en una de las clases de psiquiatría de mi facultad, nos pasaron un pequeño corto basado en esta historia, concretamente en la versión del diario personal; y es que describe de una manera brillante el proceso por el cual la mente de alguien pasa de la llamada "cordura" a la "locura", la pérdida del juicio de la realidad, la esquizofrenia. Sin embargo, la historia también quiere dejar entrever (y esto es algo que, por supuesto, en la facultad no se nos dijo, sino que lo descubrí al leer la historia) la posibilidad de la existencia de lo invisible, seres que nuestros sentidos no pueden percibir, pero que están ahí. ¿Locura o la posible existencia de Djinns (y Ángeles)?¿Debemos hacer caso a lo que nos muestran nuestros sentidos?¿Y si en verdad son nuestros sentidos los que nos distorsionan la realidad?

Es una historia que recomiendo leer, aunque no estoy segura de si se podría encontrar en librerías corrientes, tal vez sí en mercadillos y rastrillos.

Salam