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Ver la Versión Completa : Un sueño.



Heterónimo
15/02/2009, 19:07
Hola a todos, compañeros y compañeras.

Antes de nada, pediros disculpas si el subforo elegido no es el adecuado. No sabía dónde ponerlo, y consideré que éste sería idóneo.

Simplemente quería relatarles un sueño, de esta misma noche. No es mi objetivo interpretarlo, o que alguna persona lo interprete. El único objetivo es relatarlo y compartirlo. Si lo relato aquí, es porque sé que en el sufismo las ensoñaciones, además de sus interpretaciones, tienen un valor comunicativo que trasciende lo meramente terrenal.

No soy musulmán, aunque leo a Ibn Arabi, Rumi y otros místicos sufíes desde que tuve la oportunidad de conocerles. Mi camino personal aún es incierto. Con respecto a los sueños, conozco algunas de sus razones en un nivel neurológico, y sé que las interpretaciones sólo pueden ser posibles en la voz de un gran sabio. Y bien sabemos todos, que el número de personas que dicen ser sabias multiplica indefinidamente al número de sabios reales. Sin más, paso a relatarles el sueño:

Acudía a una fiesta, que se celebraba en una estancia cerrada. En un principio, no supe definir si me hallaba en un bar o en una especie de salón de un piso privado. La estancia era rectangular y muy estrecha. Docenas de personas estaban allí, charlando, bebiendo y bailando. Parecía una fiesta moderna. Yo estaba en una de las esquinas del lugar, acompañado de un amigo levemente más alto que yo, que no conseguí identificar. La barra del bar estaba a mi izquierda, donde las camareras servían, y a la derecha, las multitudes se separaban en grupos. Yo me encontraba perdido y a disgusto. Entonces le vi a él. Era muy alto, delgado, de tez morena y cabellos levemente grises. Vestía con ropas también grises y sencillas, casi como si hubieran sido pintadas por un manto de ceniza. Su gesto era preocupado, aunque levemente divertido. Me recordó sensiblemente al rostro que tiene una persona cuando está a punto de echarse a dormir. En el sueño, mi primera impresión fue de conocerle, e incluso creí que era una persona que verdaderamente conozco (aunque no íntima ni personalmente). Instantes después comprendí que sólo fue una asociación casual, que buscaba una comprensión que no existía. Yo no conocía a esa persona. Era como esas personas que sólo conocemos en sueños, porque sólo aparecen allí. Yo sabía que era un sufí. Entonces me despreocupé, pues me resultaba vergonzoso entablar una conversación con él. Minutos después, le encontré sentado en el suelo, justo en el centro de la estancia, a mi derecha según mi visión, con la espalda apoyada en la pared y cubierto por una manta gruesa, también de color ceniza. Parecía ausente de todas las personas que estaban a su alrededor, que continuaban bailando y hablando como si él no existiese. Él tenía el rostro cansado, aunque ya algo más despreocupado. No supe interpretar su gesto…parecía tan ausente, pero a la vez no parecía haber resto de sufrimiento en su semblante…era ajeno a todo lo que allí sucedía o pudiera suceder. Entonces tomé la determinación de marcharme. Al pasar a su lado, decidí agacharme para estar a su altura, y le dije:
— He decidido marcharme. En casa me esperan mis cuentos y poemas sufíes. Será mejor que estar aquí.
Él me miró levemente, luego desvió la mirada ante mi confesión y sonrió con timidez y a la vez dulzura. Fue un gesto espontáneo y brevísimo. Entonces me levanté, y me dispuse nuevamente a marcharme. Sentía cómo la presencia de mi amigo me obligaba a ello. Mi timidez me impedía seguir hablando con él, como si hablarle resultara una molestia. Sin embargo, decidí agacharme nuevamente hasta sentarme a su lado. Le dije si podía preguntarle algo, y él asintió con un gesto desdeñoso. No me negaba la oportunidad, pero tampoco ardía en deseos de oírme. No sentí en él ningún tipo de emoción palpitante. Entonces le dije:
— Verá, siempre he pensado en los perros. Los perros tienen un grado de conciencia inferior, un alma animal, pero sin duda, no por ser inferior es un tipo de conciencia distinta a la humana. Al igual que dos bombillas de distinto voltaje, y por lo tanto con distinta potencia, emiten la misma energía. Sin embargo, esa conciencia es tan leve que les hace vivir un constante presente, que lo abarca todo. Ellos no están contaminados por el pasado y el futuro, como nos ocurre a nosotros, y su presente es desbordante. Dicen de ellos que como animales, se guían por las pasiones, pero su unión con el humano demuestra que su conciencia también puede controlar sus pasiones, como demuestran cuando reprimen su ira ante el golpe, o como cuando no roban la comida por no ofender a su humano compañero. Entonces, si esta conciencia, aunque de distinto grado, es de la misma naturaleza, viven un presente tan abrumador, y podría decirse que viven según una visión constantemente meditativa, además de ser seres que reflejan lo divino, tanto como cualquier otro… ¿no podríamos considerar que algunos perros son grandes maestros sufíes?
Entonces aquel hombre comenzó a sonreír, cada vez con más dulzura e incluso timidez. Sus pómulos se encendían y comenzó a taparse con el manto gris, hasta el punto de taparle hasta los cabellos. Se cubría más y más, e incluso se hacía más pequeño, cuando noté que bajo su manto algo se movía compulsivamente. Entonces surgió de entre las telas el hocico de una perra, de pelaje castaño luminoso que llegaba incluso al color naranja, de tez suave y ojos vivos. La perra comenzó a lamerme el rostro, el manto gris cayó al suelo y el hombre desapareció. Bajo el manto comenzaron a surgir más perros, esta vez más pequeños, y todos me rodeaban lamiéndome las manos y el rostro. Finalmente, uno de ellos, la perra original, tomó el aspecto del perro que vive conmigo desde su nacimiento, pequeño y de colores oscuros, más el decoro de un pecho de color blanco luminoso, como una tez de luna.
Las sensaciones comenzaron a diluirse, y la ensoñación terminó por mezclarse con otra.

He de decir que no es la primera vez que sueño con este hombre. En un sueño anterior, de hace bastantes meses, le vi caminando por unas callejuelas de corte andalusí. Entró en un edificio viejo y oscuro, muy alto, y decidí seguirle. Cuando entré, no vi nada en la primera planta, salvo una larga escalera de caracol. Había varias plantas hacia arriba. Aquel hombre estaba en la 3º, me miró desde arriba y con gestos me dijo: sube. Le alcancé en la 5º planta, y el sueño volvió a esfumarse.

Un saludo.

Caminaensueños
27/02/2009, 15:55
Gracias hermano por compartir tus sueños con nosotros. Volveré a leerlo si nuestro Dios me lo permite.

Salah Aboshanab
26/07/2009, 04:03
Seguramente qué este sueño tiene relación con su propia vida. Y en mi punto de vista veo qué tal hombre qué te sale de vez en cuando en tus sueños, queria sacarte de un tipo de vida a otro más alto, y quiere qué tu leas y leas más para llegar a una categoria espritual más alta.