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Ver la Versión Completa : EL Hombre sin patria .Extracto del libro El Evangelio de San Juan.



mikonos
01/07/2012, 09:58
Extracto del libro. EL Evangelio según San Juan. Rudolf Steiner. Editorial Kier

En todos los tiempos de la evoluvión post-atlante, fueron llamado iniciados los que eran capaces de elevarse sobre el mundo exterior físico-sensible y tener experiencias propias en los mundos espirituales, vale decir, quienes vivían en la realidad del mundo espiritual de un modo igual a cómo se experimentaba el mundo físico-sensible a través del sentido de la vista y los demás órganos sensorios exteriores. Semejante iniciado es, por lo tanto, testigo de otra cualidad peculiar que todo iniciado adquiere; esto es que él se eleva sobre los sentimientos que en el mundo físico no sólo se justifican sino que son, además, profundamente necesarios, pero de que de igual manera no existen en el mundo espiritual.

Mas no hay que interpretarlo de manera tal que el iniciado que además del mundo físico experimenta el mundo espiritual, debiese renunciar a todos los sentimientos humanos que en el mundo físico tienen valor, adquiriendo en cambio los sentimientos concernientes al mundo espiritual. No se trata de un cambio de una cosa por otra, sino que además de la una, el iniciado adquiere también la otra. Cuando por un lado el hombre espiritualiza los sentimientos, debe tener, por otro lado, tanto más intensos aquellos sentimientos que la capacitan para trabajar en el mundo físico. En este sentido hay que comprender la palabra de que en cierto modo, el iniciado debe convertirse en un hombre sin patria.

¿Qué es un hombre sin patria?

Sin este atributo nadie puede alcanzar la iniciación, en la verdadera acepción de la palabra. Ser hombre sin patria significa: en el mundo espiritual el hombre no debe engendrar simpatas particularistas a semejanza de las simpatías especiales que en el mundo físico tienen por distintos ramos o asuntos. En el mundo físico el individuo pertenece a éste o aquel pueblo, a ésta o aquella familia, a una u otra comunidad estatal. Todo esto está bien e incluso es necesario por lo que nadie tiene porque perderlo. Pero si un hombre quisiera desenvolver en el mundo espiritual tales sentimientos, traería a dicho mundo dotes pésimas. Allí no se trata de desenvolver simpatías, sino de observarlo todo objetivamente, en virtud de su propio valor. Se podría decir que el iniciado debe convertirse en un hombre imparcial, en el sentido propio de la palabra.