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Hawah Hussain
22/01/2009, 14:02
Abu Bakr Muhammad b. `Abd al-Malik b. Muhammad b. Muhammad b. Tufayl al-Qaysi (Guadix, Purchena o Tíjola, princ. s. XII-Marraquech, 581=1185-6), destacado médico, filósofo y literato, conocido en el Occidente latino con el nombre de Abubacer; también llevó la kunya de Abu Ya`far.


Aunque generalmente se afirma que nació en Guadix, ya que algunos biógrafos le atribuyen la nisba al-Wadiashi o lo señalan como habitante de dicha ciudad, no hay que descartar que naciera en Purchena o, incluso, en Tíjola, localidades ambas situadas en el Valle del Almanzora (Almería). Tanto Ibn al-Abbar como al-Safadi precisan que era de Purchena (Burshana), mientras que Ibn Sa`id lo incluye, junto a otros familiares, en la localidad de Tíjola (Tayula). Se desconoce la fecha exacta de su nacimiento, aunque hubo de ocurrir a principios del siglo XII. Debió de pertenecer a la tribu árabe de los Banu Qays, razón por la que el califa almohade, en los preparativos de la campaña militar que lanzó para reducir a Ibn Mardanish y controlar el territorio andalusí en el 566-7 (=1170-2), le encargó la composición de un poema con la intención de convocar y movilizar a las tribus árabes.

Apenas nos han llegado noticias sobre su vida. Sabemos que se formó, entre otros, con Abu Muhammad al-Rushati y `Abd al-Haqq b. `Atiyya, quizá en Almería, donde ambos maestros se encontraban establecidos. A pesar de que en ocasiones se le ha considerado discípulo de Ibn Bayya, lo cierto es que el propio Ibn Tufayl lo niega en la introducción a su Risalat Hayy b. Yaqzan. Algunos biógrafos lo califican de alfaquí, por lo que seguramente estudió ciencias religiosas, sobre todo derecho islámico (fiqh), además de medicina, disciplina en la que demuestra un especial interés por la cirugía.

Durante el gobierno independiente de Abu Ya`far Ibn Milhan y su hermano Abu l-Husayn en la región de Guadix y Baza, trabajó para ambos, dedicándoles numerosos panegíricos. Tras el reconocimiento de la autoridad almohade en el 546 (=1151-2) comenzaría su relación con los gobernantes almohades, siendo secretario del gobernador de Granada durante un período de tiempo no precisado. Después de ser nombrado gobernador de Ceuta y Tánger en el 549 (=1154-5) el sayyid almohade Abu Sa`id `Utman, uno de los hijos de `Abd al-Mu'min, Ibn Tufayl fue secretario suyo en las referidas localidades. La época más importante de su vida debió de ser, sin duda, la que pasó al servicio del sultán almohade Abu Ya`qub Yusuf (g. 558-80=1163-84), de quien fue médico de cámara y, según algunos, incluso visir (Ibn Abi Zar`, Rawd, 207). Con este soberano, célebre por su inclinación hacia el saber, mantuvo una estrecha relación. Al-Marrakushi (Mu`yib, 353/195-6) refiere que fue Ibn Tufayl quien presentó a Ibn Rushd (Averroes) a dicho califa, quien interpeló al filósofo cordobés acerca del problema de la eternidad del mundo; Ibn Rushd permaneció en silencio temeroso de expresar su parecer, pero el califa almohade disertó con gran autoridad sobre el tema con Ibn Tufayl hasta que, desaparecida la inquietud del sabio cordobés, terminó por exponer sus ideas. En esa misma fuente (Mu`yib, 353-4/196) se dice que Ibn Tufayl, en las postrimerías de su vida y excusándose de no acometer él mismo la tarea por su avanzada edad y por tener ocupaciones más graves, fue quien medió para que Ibn Rushd hiciera comprensible, a petición del califa, la filosofía de Aristóteles, o aclarase las posibles malformaciones cometidas por sus traductores, con lo que propició la gran labor comentadora del filósofo cordobés. Este dato, de interés ideológico, presenta, sin embargo, dudas en lo que a su exactitud histórica se refiere, por cuanto que la actividad comentadora de Ibn Rushd antecede con mucho al momento indicado en esa versión de los hechos.


Ibn Tufayl realizó prolongadas estancias en Sevilla en compañía del califa Abu Ya`qub, razón quizá por la que se le da en ocasiones la nisba al-Ishbili. Hacia el año 578 (=1182) cedió, a causa de su avanzada edad, su cargo de médico a Ibn Rushd, entregándose entonces a una vida de retiro y meditación. Según Ibn Sa`id, tras la muerte del califa almohade, ocurrida durante la campaña de Santarén, en el 580 (=1184), Ibn Tufayl se recluyó en su casa de Tíjola, aunque cuando murió, en el año 581 (=4 abril 1185-23 marzo 1186), se encontraba en Marraquech, donde fue enterrado. A su sepelio acudió el sultán almohade Abu Yusuf Ya`qub al-Mansur.


Entre sus discípulos destacan Ibn Rushd y al-Bitruyi. El dato que lo relaciona con una tariqa (cofradía sufí) es fruto de una mala interpretación de un pasaje de Ibn al-Zayyat al-Tadili (Tashawwuf, 36).

Hawah Hussain
22/01/2009, 14:05
La obra de Ibn Tufayl lleva al extremo la utopía de la vía iniciática del solitario, cuyo más directo antecedente es El régimen del solitario (Tadbir al-mutawahhid) de Ibn Bayya. Por motivos todavía poco estudiados, Ibn Tufayl propone una ruptura absoluta con la sociedad para alcanzar los saberes elevados y recuperar el sentido profundo de la Revelación. Su propuesta no deja de ser inquietante, por cuanto que sugiere ?en contra de la propia tradición islámica? un mundo sin mujeres, asexuado, en el que el mundo sensible y lo imaginario son impedimentos para acceder al conocimiento intuitivo. La posibilidad de acceso a la Verdad por vía espontánea y natural, propuesta por Ibn Tufayl, despertó el interés de la Ilustración por este relato, aunque su máxima incidencia parece haberla tenido en el mundo anglosajón, donde proliferaron sus traducciones y donde llegó a convertirse en libro de cabecera de sectas como la de los quáqueros. En Oriente, la figura de Hayy ibn Yaqzan es retomada en el relato El exilio occidental (al-Gurba al-garbiyya) de al-Suhrawardi, aunque con otras derivaciones alegóricas. La obra de Ibn Tufayl ha sido considerada, además, como una de las primeras y más acabadas formalizaciones literarias del mito de la persona hecha a sí misma en estado salvaje, y se le han advertido interesantes similitudes con El criticón de Baltasar Gracián, con Robinson Crusoe de Daniel Defoe y la saga de robinsones a que dio lugar, dejando al margen, claro está, las profundas diferencias filosóficas y culturales que separan a estos textos del Hayy b. Yaqzan andalusí.


Con un estilo vivaz, pulcro y sin apenas digresiones, manejando con suma destreza la segunda persona y el monólogo interior, a lo que hay que sumar la esmerada ligazón de los elementos del relato, siempre en continua progresión, y el tratamiento profundamente armónico del conjunto, la Risalat Hayy b. Yaqzan se sitúa, junto a obras maestras como El Collar de la paloma de Ibn Hazm, en la cima de la prosa literario-filosófica de al-Andalus.

- Risala fi l-Nafs (Epístola sobre el alma).


La única noticia que tenemos sobre esta epístola es que al-Marrakushi la menciona entre sus obras metafísicas, indicando que vio la copia que había escrito Ibn Tufayl de su puño y letra, quizá en el año 603 (=1206-7), cuando el historiador magrebí se encontró en Marraquech con Yahyà, hijo de Ibn Tufayl.

- Poesía:


Poemas dispersos son recogidos por Ibn Sa`id al-Magribi, al-Maqqari, Ibn al-Abbar (en el resumen de al-Balafiqi), al-Marrakushi, Ibn al-Jatib y al-Safadi.


Pese a que Ibn Tufayl no está considerado como un distinguido poeta, sus poemas no dejan de tener interés, pues nos acercan a esta interesante personalidad desde otra perspectiva. Los escasos fragmentos que nos han llegado son de carácter muy diverso, desde los circunstanciales (una llamada a las tribus árabes para que acudan a una campaña militar, un elogio al cuidado que los almohades dispensaban a un célebre ejemplar coránico y una elegía dedicada a su amigo Ibn al-Saqr) hasta el filosófico y ascético, pasando por el amoroso, en el que utiliza los tópicos usuales en este tipo de poemas, si bien se prestan a una posible lectura en clave mística.


Algunos de ellos han sido traducidos al español. V. García Gómez, E., "Una qasida política inédita de Ibn Tufayl", RIEEI, 1 (1953), 21-28; Lirola Delgado, J.; y Garija Galán, I., "Claves para interpretar unos poemas de Ibn Tufayl", HJMFB, I, 201-15; y Velázquez Basanta, F., "Un bibliófilo almeriense del siglo XII: Abu l-`Abbas Ahmad ibn al-Saqr", AA-M, 7 (1999), 295-315.

- Uryuza fi l-tibb (Poema en metro rayaz sobre medicina).


Se conserva en un manuscrito, en mal estado de conservación, en Jizanat Yami` al-Qarawiyin de Fez, nº 3138, bajo el título de Manzuma rayaziyya fi `ilm al-tibb (Composición poética en metro rayaz acerca de la ciencia de la medicina).


Este poema didáctico-científico ha sido editado, en parte, y estudiado por Mahmud al-Hayy Qasim Muhammad en "Amrad al-`ayn fi uryuzat Ibn Tufayl", al-Mawrid, 14 (1985), nº 4, 153-68; y "Qira'a fi uryuzat Ibn Tufayl fi l-tibb", MMMA, 30 (1986), 47-82. Además, v. Muhammad `Abd al-`Aziz al-Dabbag, "al-Uryuza al-tibbiyya li-Abi Bakr Ibn Tufayl", Da`wat al-Haqq, 239 (1984), 58-64; y Abdelhadi Tazi, "Un ejemplo de patrimonio árabe en el campo de la medicina: el poema de Ibn Tufayl compuesto en el metro de rayaz", II Coloquio Internacional sobre la Cultura Árabe y su Proyección en España e Iberoamérica (Tucumán, 1991).

- De manera imprecisa se le atribuyen contribuciones a la Astronomía: el célebre astrónomo y discípulo de Ibn Tufayl, al-Bitruyi (Kitab fi l-hay'a, ms. El Escorial, n? 963, 13r; trad. B. Goldstein, Al-Bitruji: On the Principles of Astronomy, 2 vols., New Haven-Londres, 1971, I, 61, n? 18) cuenta que su maestro concibió un sistema que explicaba la realidad prescindiendo de excéntricas y de epiciclos, y prometió escribir un libro sobre el tema, si bien, como señala Samsó (Ciencias, 338), es poco probable que cumpliera su promesa, aunque debió de transmitir sus teorías tanto a Ibn Rushd como a al-Bitruyi.

http://www.ibntufayl.org/modules.php?name=News&file=article& sid=8