PDA

Ver la Versión Completa : Es Alemania la que tiene más miedo de una desaparición del euro



maria
23/05/2012, 18:47
http://www.webislam.com/articulos/73074-es_alemania_la_que_tiene_mas_miedo_de_una_desapari cion_del_euro.html


Diario La Tribuna de Ginebra: Usted comentó que la elección de Nicolas Sarkozy como presidente hace cinco años atras fue un síntoma de los males que sacuden a la sociedad francesa. ¿Qué puede decir de la elección de Francois Hollande, proclamado presidente de Francia recientemente?

— Emmanuel Todd: Esta elección fue muy importante. Se ha dicho que se trataba más bien de un referéndum a favor o en contra de Sarkozy. En realidad, fue un referéndum sobre la identidad nacional de los franceses y que llevaba la siguiente pregunta: ¿Qué es Francia? ¿Francia sigue siendo aquella nación de los ideales de 1789 revolución francesa o se define hoy, en este espacio globalizado, bajo criterios étnicos? Para mí, Nicolas Sarkozy, que ha hecho una campaña política de extrema derecha, en lo que yo califico como siendo una pedagogía de la maldad. Él ha sido el candidato de una patología, el candidato de la desviación y alejamiento de lo que es realmente la tradición nacional francesa la cual lleva un mensaje de universalismo y de igualdad.

François Hollande nos hizo sonreír cuando declaró que él sería un presidente normal. En realidad, él era el candidato para que la normalidad nacional vuelva. Y Hollande ha hecho también su campaña sobre estos temas. Hay una ilusión en la democracia. La gente piensa que eligió a un hombre, pero de hecho, los franceses han expresado lo que son interiormente. Un pueblo que vota, dice como se juzga a sí mismo. El resultado fue ajustado. Pero las grandes decisiones históricas no te toman con una gran mayoría.

Más allá del diferendo existente entre la canciller alemana Angela Merkel y el presidente francés Hollande, ¿no es en sí la misma naturaleza de la sociedad francesa y alemana la que genera problema?

— En mi libro La invención de Europa, yo preconizaba ya en 1990, que quince o veinte años más tarde, Europa sería una jungla. Mi investigación antropológica me había convencido que la diversidad de sistemas familiares, de temperamentos políticos y sociales europeos haría que la moneda única es decir el euro fuese por decir, algo casi imposible de administrar.

¿Pero qué relación hay entre las estructuras familiares y el euro, es decir la moneda común?

— Las personas que toman las decisiones políticas y que crearon el Euro moneda pensaron que unificando las monedas europeas iban a cambiar las mentalidades. Pero las sociedades están ante todo marcadas por los valores heredados implícitamente de su estructura familiar. Francia, por ejemplo, históricamente vive bajo un sistema individualista igualitario. Es conocido, por ejemplo, que en el mundo campesino francés en la Edad Media, la herencia era repartida a partes iguales entre todos los hijos, sean estos hombres o mujeres. Los jóvenes eran liberados de la tutela de sus padres a temprana edad, la autoridad siendo débil, esto daba como resultado jóvenes adultos particularmente favorables a ideas de libertad e igualdad.
Este modelo termina siendo proyectado sobre un plano ideológico, y todo esto procrea o engendra individuos bastante difíciles a ser gobernados o administrados, sea en un plano político o social. ¡El típico burdel francés pues!

Al contrario, la estructura familiar alemana era el sistema del heredero único. La granja o la bodega se le otorgaba en herencia frecuentemente al hijo mayor (pero a veces al menor, como sucedía en la ciudad de Berna –Suiza–). Esto genera valores de autoridad y de desigualdad. De jerarquía. Parejas de esposos bastante maduros vivían aún en casa de sus padres… Evidentemente, las reglas de herencia han cambiado y las ciudades alemanas ya no son ni se asemejan a las del pasado, pero los modos de comportamiento en la vida política, económica y social perduran aún hoy. Resumiendo, se trata de dos sociedades muy diferentes. Y si se ha hecho la moneda única con los alemanes, ¿por qué no hacerla con los japoneses?

Pero justamente…, Suiza está construida de culturas diferentes alrededor de una moneda única el franco suizo

— Sí, es verdad esto. En Suiza hay una población de cultura germánica con estructuras familiares de tipo alemán. Y también los suizos romands, es decir los suizos que hablan francés y con influencia de la cultura francesa y con estructuras familiares de tipo francés (sin olvidar a los suizos italianos y los suizos romanches). Pero en Suiza, la religión ha equilibrado el sistema. El protestantismo es casi tan fuerte en ambas partes de la suiza francófona de cultura latina que en la parte suiza alemana de cultura sajona. No es el caso de Alemania, mayoritariamente protestante y de Francia mayoritariamente católica. Las identidades culturales están más polarizadas.

¿No es posible una solidaridad entre países vecinos?

— Ahí hay una confusión. El discurso europeo es infantil. En estos tiempos de globalización, se piensa que mientras más grande se es, uno es más fuerte. Los chinos son 1,3 billones de personas, en India habrá pronto más gente que en China, en Estados Unidos son 300 millones de personas… Se piensa pues: la unión hace la fuerza. Pero en la realidad europea, primero priman la cultura y la solidaridad nacional y en ese sentido, el librecambio comercial empuja a las naciones a una lucha, disputa económica entre ellas. La globalización no es otra cosa que una competición económica-comercial a escala mundial, pero en los hechos, los países que se están confrontando son sobre todo los países que están más parejos en términos de nivel de vida así que más cerca geográficamente.

Por ejemplo, si los chinos mantienen su moneda devaluada, el yuan, a un nivel bastante bajo, no lo hacen por estar en contra de nosotros europeos o de las exportaciones europeas, nosotros europeos no le importamos para nada en ese sentido a consecuencia de la gran diferencia de salarios y de costos y niveles de vida existentes entre China y Europa. Los chinos lo hacen para seguir siendo competitivos frente a sus vecinos asiáticos, sean estos tailandeses, filipinos y poder conservar en China las empresas fábricas productoras, y que estas no vayan a implantarse en otros países donde la mano de obra sea más barata.

Lo mismo sucede en Europa, para sobrevivir, cada país juega su juego. Comenzando por Alemania, cuyos líderes han sabido muy bien utilizar el euro como un espacio cerrado y en el cual las economías europeas más débiles no podían ya devaluar sus monedas para hacer que sus exportaciones sean más competitivas frente a Alemania porque todos usan la misma moneda, el euro.

La paradoja de Europa resulta que se suponía que todos iban a ser solidarios, pero los Estados se han comportado a la manera inversa.

maria
23/05/2012, 18:48
¿El eje franco-alemán puede ser aún la columna vertebral de la Unión Europea?

— La reconciliación franco-alemana después de la guerra Segunda Guerra Mundial, se tenía que hacer. Pero, reconciliarse, no quiere decir que ya somos iguales. La historia de Europa es eso. En un principio, se trató de un proyecto que se basó en un modelo franco-compatible, proyecto de hacerlo con otras naciones a un nivel de igualdad de voz, cual fuese el tamaño o potencia del país. La costumbre de aplicar una jerarquía por los países miembros, poniendo a Alemania a la cabeza, Francia en un brillante segundo puesto y a los otros países europeos de cultura latina en la cola del pelotón, hemos pasado finalmente a un modelo aún más jerárquizado.

Pero uno se hace la pregunta: ¿Alemania tiene en verdad un deseo real de dominación? El problema con este tipo de sociedad construida sobre un modelo «autoritario» es que cuando no hay nadie por encima de ellos, esto se puede ir por la tangente. Ahora, Alemania está muy emancipada de los Estados Unidos. Y aunque Brzezinski plantea la cuestión de una tentación alemana, de un retorno a la política de Bismarck, política de poder independiente, sobre todo después de los acuerdos estratégicos en materia de energía firmados con Rusia. Hay indicios que muestran que Alemania se comporta como una gran potencia ahora, no sólo por los diktats dados a Grecia. En cambio, los japoneses, que también tienen una estructura familiar «autoritaria», ya no quieren estar más en una posición de dominación y por eso han preferido elegir el rol de ser el hermano pequeño de los Estados Unidos.

¿En qué el modelo familiar griego puede esclarecer la crisis europea actual?

— Esto es muy interesante. Escuchamos en estos momentos discursos muy humillantes respecto a Grecia se le acusa de todos los males e incompetencias. Entonces, ante la ausencia de un Estado central fuerte, ante la dificultad de recaudar los impuestos, todo esto podría explicarse por la complejidad existente de las estructuras familiares griegas. Porque en Grecia hay tres modelos tradicionales diferentes. El que existe en Atenas y en las islas del mar Egeo que es matriarcal (centrado en las mujeres) con reglas de primogenitura femenina pero «a la ligera», sin cohabitación de generaciones. En cambio en el Peloponeso y en la región de Beocia tenemos núcleos familiares menos rígidos patriarcales (centrados sobre los padres). En Tesalia y el Epiro el modelo familiar es más bien comunitario, a la manera existente entre los serbios y rusos.

Entonces, estos diversos modelos familiares generan personas gente diferentes, muy dinámicos por su diversidad. Grecia tiene una gran historia marítima. Tienen una gran diáspora. Los demógrafos están impresionados por la longevidad de vida de su población. Manifiestamente, existe un arte de buen vivir, una sabiduría, y que no se puede calificar de ocio. Si los griegos son expulsados del euro espacio económico que utiliza esta moneda europea contra su propia voluntad, ellos van a tener un año muy duro y difícil. Pero enseguida, toda la gente verá la enorme ventaja competitiva en términos salariales de Grecia. El país se levantará económicamente. Pero por otro lado será el fin de la moneda única europea el euro. Si los países europeos se pelean hoy en día por mantener a Grecia dentro del espacio monetario común (sobre tratan de mantenerla dentro para que Grecia siga pagando, para poder despojarla aún más de sus bienes), pero en realidad es sobre todo la salida decidida de Grecia del euro lo que les da mucho miedo.

Usted hace la constatación de un fracaso de la moneda única. Alemania amenaza Grecia ahora con sacarla del euro. ¿Qué significa esto para Ud.?

— En primer lugar, ser conscientes de que si el euro se derrumba, es Alemania el país que será más afectado, ya que es el país más exportador de Europa. En 1929, fueron los Estados Unidos y Alemania los que sufrieron más del desplome de la bolsa debido a que estos dos países fueron las dos mayores potencias industriales de la época. Los alemanes han entendido claramente que con un retorno a las monedas nacionales del pasado peseta española, lira italiana, franco francés, marco alemán, dracma griego, etc., todos van a devaluar sus monedas para protegerse de las exportaciones alemanas.

Y Alemania además de tener que volver al marco alemán, estará estrangulada económicamente. Es por esta razón qué los dirigentes o líderes políticos alemanes van muy lejos con sus amenazas respecto al euro, más lejos de lo que pueden. En realidad, la gente que está más traumatizada con la posibilidad de una desaparición del euro, son los mismos dirigentes alemanes. Sin embargo, los griegos y los franceses quieren quedarse en el euro más por razones irracionales. Debido a que hay una parte mágica en la moneda única, a pesar de que ellos no entienden la razón. No se dan cuenta de que el fin de la moneda única les hará mucho bien.

Usted denuncia una especie de conspiración mundial de la oligarquía financiera y globalista contra la democracia. ¿Usted acusa al Foro Mundial de Davos o a la OMC con sede en Ginebra, como siendo las capitales mundiales de lo que Ud. detesta?

— En primer lugar, Davos no tiene mucha importancia. En cuanto a Ginebra, no se trata sólo de la OMC Organización Mundial de Comercio, Ginebra es también la sede de la Organización Internacional del Trabajo y de muchas otras instituciones internacionales.

La OMC no es el problema. Si vamos aplicar un proteccionismo regionalizado, habría que despedir al señor Pascal Lamy. El problema es la corriente libre-comercio librecambismo neoliberal actual de la OMC. En cuanto a Ginebra, se trata de una gran ciudad de habla francesa que tiene una función internacional prestigiosa. Ginebra es una oportunidad real para Francia. Si Francia quiere suicidarse sólo tiene que criticar a Ginebra o Bruselas. Francia tiene una gran deuda en ese sentido con estas dos ciudades francófonas, que no están bajo la influencia de París. Sin estas ciudades, Francia con su centralismo agobiante estaría muerta desde hace tiempo.
Historiador, antropólogo, demógrafo, sociólogo y politólogo, Emmanuel Tood es ingeniero investigador en el INED (Instituto Nacional de Estudios Demográficos) en París. Nieto del novelista Paul Nizan y sobrino en segundo grado del famosos étnologo Claude Lévi-Strauss. Autor de varios libros de gran éxito: «Después del Imperio», «La caída final», «La invención de Europa».
Fuente: diario La Tribune de Genève, miércoles 16 de mayo de 2012. Entrevista realizada por los periodistas Olivier Bot y Andrés Allemand. Traducción del francés al castellano para la Red Voltaire de SC & HV traductores asociados.

Jorge Aldao
25/05/2012, 22:35
María... Salam...
Muy interesante nota. Gracias por ponerla.

Y tiene mucha razón acerca del terror de los dirigentes alemanes a la salida de algún país del Euro pese a todas sus bravuconadas.

Si los países de Europa abandonan paulatinamente el Euro, Alemania se va tener que meter en el ¿bolsillo? (Jeee... para no ser groseros) el 60% de sus exportaciones que hoy están destinadas a Europa.

Y dejaremos de ver a tantos capitostes trasladándose en esos AUDI que parecen formar parte del uniforme obligatorio del funcionariado europeo.

Un saludo

Jorge Aldao

maria
13/08/2012, 13:01
Vicenç Navarro http://blogs.publico.es/vicenc-navarro/2012/08/03/el-sr-draghi-el-euro-el-bce-y-el-bundesbank/

Una de las frases que se han estado reproduciendo con mayor frecuencia en los medios de mayor difusión a los dos lados del Atlántico es que “el euro está en peligro de desaparecer”. Una y otra vez se subraya que el euro puede colapsarse creando un enorme problema, no sólo a los países de la Eurozona, sino a toda la economía mundial, resultado de la importancia que ha adquirido tal moneda a nivel internacional. El euro, sin embargo, no está en peligro de desaparecer. Como bien dijo el Sr. Mario Draghi, el presidente del Banco Central Europeo, en su conferencia de prensa última (02/08/12), “el euro no ha estado ni estará en peligro”. En realidad, el Sr. Draghi podría haber hecho referencia a que el euro continúa estando por encima del dólar, habiendo descendido algo desde su momento de auge, pero permanece todavía por encima del valor que muchos sectores exportadores de la Eurozona desearían. Y el hecho de que no esté en peligro se debe a que las fuerzas dominantes que determinaron su establecimiento continúan existiendo y beneficiándose de su existencia.

Aquellos que continúan insistiendo en que el euro está en peligro ignoran o desconocen cómo y el porqué se estableció. El euro se creó como un mecanismo para integrar la (dividida) Alemania post-nazi dentro de la Europa democrática. La reunificación de las dos Alemanias, deseada por la estructura de poder de aquel país, atemorizaba a la mayoría de países aliados que habían ganado la II Guerra Mundial, temiendo que surgiera de nuevo la Alemania unida frente a los países aliados (como Francia y Gran Bretaña) que habían sufrido dos veces en un siglo las ansias expansionistas de aquel país. De ahí que el presidente Mitterrand (que había dicho que quería tanto a Alemania que quería dos de ellas, en lugar de una) propusiera que el marco alemán fuera sustituido por una moneda europea –el euro-, a fin de anclar la nueva Alemania en la Europa democrática.

La condición que puso el gobierno alemán, sin embargo, fue que el euro fuera gobernado por una institución (el Banco Central Europeo, BCE) en el que el Bundesbank (el Banco Central alemán) tuviera la mayor influencia: en realidad, el BCE estaría bajo su control. La otra condición que puso Alemania fue la aprobación del Pacto de Estabilidad, que sometía a todos los países de la Eurozona a condiciones de gran austeridad fiscal, que deberían respetarse incluso en condiciones de recesión, como ahora. Para entender la aceptación de estas dos condiciones (que han tenido un impacto negativo en el crecimiento económico de toda la Eurozona) por parte de los países aliados, hay que entender el dominio hegemónico del neoliberalismo (iniciado por el presidente Reagan en EEUU y por Margaret Thatcher en Gran Bretaña) a los dos lados del Atlántico. Un promotor de tal ideología fue el capital financiero alemán, que estableció el control de la inflación como el objetivo central del establecimiento del sistema financiero europeo, centrado en el BCE, intentando a la vez disminuir el rol de los Estados y en su lugar, favorecer a la banca privada y al mundo empresarial exportador. Y así se hizo.

El Banco Central Europeo no es un banco central

Ahora bien, el problema mayor del BCE es que no era ni es un Banco Central. Un Banco Central digno de su nombre imprime dinero y compra la deuda pública de su Estado, regulando así los intereses de su deuda. Cuando tales intereses suben, el Banco Central compra deuda pública de su propio Estado y los intereses bajan. Con ello, el Banco Central protege a los Estados frente a la especulación de los mercados financieros con su deuda.

Pero el Banco Central Europeo no hace esto. Imprime dinero pero no compra deuda pública de los Estados, consecuencia de ello es que la deuda pública de los Estados está sujeta a la especulación de los mercados financieros. Ello explica que todos los Estados de la Eurozona sean muy vulnerables a tal especulación, pues no tienen un Banco Central que les proteja. Es cierto que el BCE ha comprado deuda pública de algunos de estos Estados (a pesar del mandato que tiene de no hacerlo) cuando la situación ha alcanzado un nivel intolerable en algún país. Pero lo hace casi clandestinamente y muy a regañadientes, y en cantidades muy insuficientes. Y los mercados financieros son conscientes de ello. No hace, pues, lo que debe hacer un Banco Central, que es indicar a los mercados financieros que actuará con contundencia cada vez que se inicie un ataque de especulación, no permitiendo que éste tenga lugar. El grado de desprotección que un país puede alcanzar aparece claramente ahora en el caso de España. A pesar del enorme ascenso de la prima de riesgo, el Estado español no puede hacer nada (repito nada) para protegerse de tal ataque. El argumento de que hay que reducir el déficit público para recuperar la confianza de los mercados y dejar que éstos especulen es frívolo en extremo. El que marca los intereses de la deuda pública es el Banco Central, no los mercados financieros. Y el hecho que la prima de riesgo sea tan elevada en España se debe a que el BCE no ha comprado deuda pública desde hace ya casi 5 meses.

¿Qué hace, pues, el mal llamado Banco Central Europeo?

El BCE, en lugar de prestar dinero al Estado, ha prestado dinero a los bancos privados, a unos intereses bajísimos (menos de un 1%), y con este dinero, estos bancos compran deuda pública a unos intereses elevadísimos, de un 6 ò un 7% (como es el caso italiano y español). Es el negocio más redondo del año. Esta situación se justifica con el argumento de que tales préstamos a la banca privada garantizan la efectividad del sistema financiero y la oferta de crédito, aún cuando la evidencia de que tales préstamos repercutan en una mayor disponibilidad de crédito es muy limitada. El crédito, por lo general, no aparece ni se le espera. El BCE ya ha prestado casi 500.000 millones de euros desde diciembre de 2011 a la banca española e italiana, sin que el crédito aumentara a las familias o a las pequeñas y medianas empresas. La evidencia de esta realidad es robusta y convincente.

En este sistema financiero europeo, la banca alemana es la dominante y ello, no solo por diseño de los fundadores del euro, sino también por la enorme acumulación de capital financiero resultado de otro diseño político, consecuencia de una serie de decisiones tomadas por los sucesivos gobiernos alemanes. El gobierno Schröder tomó una serie de medidas, continuadas por los gobiernos Merkel, que potenciaron el sector exportador a costa de la demanda doméstica. En un enfrentamiento entre el canciller Schröder y su Ministro de Finanzas, Oskar Lafontaine, este último quería que la demanda doméstica fuera el motor de la economía alemana (y por ende, de la economía europea), para lo cual proponía una subida de salarios y aumento del gasto público, denunciando que el crecimiento de la productividad estaba beneficiando más al capital que al mundo del trabajo. El canciller Schröder, sin embargo, se opuso a esta estrategia, favoreciendo, en cambio, que el sector exportador fuera el motor de la economía, propuesta que el sector empresarial y financiero apoyó y que se impuso, facilitando la acumulación de capital a costa de mantener una escasa demanda doméstica. Ello generó una enorme concentración de euros en el sistema financiero que, en lugar de mejorar los salarios de los trabajadores alemanes (como Oskar Lafontaine deseaba) compró deuda privada y pública en los países donde había una mayor rentabilidad de aquella inversión financiera, que era precisamente en los países periféricos de la Eurozona, incluyendo España. El origen de la burbuja inmobiliaria en España es precisamente el flujo de capital financiero del centro, incluyendo Alemania, a la periferia, flujo que fue facilitado también por la escasa capacidad adquisitiva de la población española (resultado de la disminución de las rentas del trabajo durante los últimos quince años) y consiguiente necesidad de endeudamiento.

maria
13/08/2012, 13:03
¿Cómo aparece la crisis en España?

Cuando la banca alemana paralizó el flujo de capital financiero a la periferia (como consecuencia del pánico que le entró al verse contaminada con los productos tóxicos de la banca estadounidense) las burbujas inmobiliarias colapsaron, creando un agujero en el PIB español de un 10% (y todo ello en cuestión de meses), disparando el desempleo y los ingresos al Estado, apareciendo con toda su crudeza el enorme déficit estructural público de España (que había sido causado por las grandes rebajas de impuestos en tiempos de bonanza) y que había estado ocultado por el crecimiento del gasto público, resultado de la burbuja inmobiliaria. El enorme crecimiento del déficit público del Estado no se debía, como decía el pensamiento neoliberal dominante de la troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional), al disparo del gasto público, sino al colapso de los ingresos al Estado. De ahí que las medidas de austeridad que se han estado imponiendo no tienen ninguna oportunidad de resolver el problema del déficit público, el cual sólo se puede reducir a base de incrementar los ingresos al Estado mediante el estímulo del crecimiento económico y de las reformas fiscales progresistas que faciliten el aumento de estos ingresos, aumento necesario para resolver el mayor problema, no sólo humano y social, sino también económico, que existe en la Eurozona (y en España), y que es el desempleo.

¿Cuál es el propósito de la supuesta ayuda financiera?

La narrativa oficial es que tal ayuda viene a ayudar al sistema financiero español. La realidad, sin embargo, es distinta. Su objetivo es ayudar a que los Estados (incluyendo España) y los bancos de la periferia a que paguen su deuda a los bancos del centro de la UE, y muy en especial a la banca alemana. En realidad, hubiera sido una medida más eficiente (que la transferencia de fondos a los bancos) el que tales fondos se hubieran distribuido a la población endeudada así como a las pequeñas y medianas empresas y al Estado (tanto central como autonómico) a través de agencias de crédito estatales como el Instituto de Crédito Oficial (ICO), proveyendo crédito a intereses bajos, resolviendo así el enorme problema de falta de crédito. La experiencia muestra que transferir estos fondos a los bancos no resolverá tal problema. La población está enormemente endeudada, y el Estado también. Pero tales “ayudas” financieras no están, en contra de lo que dice el discurso oficial, orientadas a ayudar a los países sino a los bancos del centro de la Eurozona y muy en particular, los bancos alemanes, como indica Peter Böfinger (Chatterjee, Pratap, “Bailing Out Germany: The Story Behind The European Financial Crisis”, 28/5/2012), consejero económico del gobierno alemán. Un tanto igual ocurrirá con la intervención que el BCE desea que ocurra en España (puesto de manifiesto en la última conferencia de prensa del Sr. Draghi) pues, como ha ocurrido en Grecia, Portugal e Irlanda, el objetivo principal de tal intervención es que los acreedores reciban su dinero.

¿Dónde está el problema del euro?

El hecho de que el Estado español tenga dificultades en obtener liquidez, y que esté en dificultades, no quiere decir que el euro esté en dificultades. En realidad, este desequilibrio en la disponibilidad de crédito le está yendo muy, pero que muy bien a la banca alemana (receptora ahora de un enorme flujo de capitales de la periferia al centro) consecuencia de la inseguridad financiera existente en la periferia. La fuga de capitales de la periferia al centro está descapitalizando a los países periféricos y enriqueciendo a los bancos y al Estado alemanes (los bonos del Estado alemán son hoy los más seguros del mundo, junto con los estadounidenses).

La situación que se llama de crisis, no es crisis del euro. A los países de la Eurozona periférica, el sistema de gobierno del euro les está yendo fatal. Pero, repito, ello no quiere decir que el euro se colapsará. Sólo colapsaría si los países periféricos abandonasen el euro, lo cual es casi imposible, y ello por razones políticas. Las medidas que se están tomando en la periferia (en teoría para salvar el euro, el cual está en muy buena salud), están favoreciendo a las clases dominantes de aquellos países. Las burguesías de los países periféricos están utilizando la crisis para conseguir lo que siempre han deseado: reducir los salarios, eliminar la protección social y desmantelar el Estado del Bienestar. Y todo ello con el apoyo de la troika. Así, cuando Mario Draghi llamó a Zapatero antes, y a Rajoy ahora, lo que le pide es que, a condición de que les ayude, desarrollen las políticas de confrontación con el mundo del trabajo (y esto es lo que ocurrirá si España está intervenida). Y en su conferencia de prensa, Mario Draghi no podía ser más explícito. Indicó que la ayuda del BCE estaba condicionada a la desregulación de los mercados laborales y a la reducción del gasto público (del cual la mayoría es el social). Es lo que Noam Chomsky ha llamado la guerra de clases unidireccional (ver su introducción al libro Hay alternativas deVicenç Navarro, Juan Torres y Alberto Garzón). Se ha establecido así una alianza de las clases dominantes (que Jeff Faux definió en su día como la lucha de clases a nivel mundial) que ahora toma lugar a nivel europeo.

Nos encontramos, pues, en una situación en la que la troika (que representa los intereses de la burguesía financiera y exportadora alemana y de otros países del centro) coincide con las burguesías financieras y empresariales de la periferia, en que el euro permanecerá, pues está sirviendo a sus intereses. Lo último que el establishment alemán desea es que Grecia, España, Portugal, Irlanda y ahora Italia, dejasen el euro. Esto significaría el colapso de la banca alemana, que posee 700.000 millones de deuda pública y privada de estos países.

Y las burguesías periféricas tampoco desean salirse del euro porque les permite conseguir lo que siempre han deseado, externalizando la responsabilidad. Es más, salirse del euro abriría un enorme interrogante sobre su propio futuro. De ahí que de tal alianza de clases puede concluirse que tendremos euro para rato. Así de claro.