Re-examinemos la historia de Adán y Eva desde el principio. No hay un solo detalle en la anterior doctrina que pueda ser aceptado por la conciencia y lógica humana.



En primer lugar, se tiene la idea de que, como Adán y Eva pecaron, su progenie se contaminó genéticamente y de forma eterna con el pecado. Contrariamente a esta idea, la ciencia de la genética revela que las acciones y pensamientos humanos, sean buenos o malos, y aunque se practiquen de forma persistente durante la vida de una persona, no se transfieren al sistema genético de la reproducción humana. La vida representa un período demasiado breve para que juegue un papel significa tivo en la producción de tales profundos cambios. Incluso los vicios de un pueblo, practicados generación tras generación, o las buenas obras, en su caso, no pueden ser transferidos a la progenie como caracteres genéticos. Se necesitarían quizá millones de años para impregnar a los genes humanos de nuevas características.



No sólo esto. Si por extensión absurda e inaceptable de la propia imaginación se puede llegar a concebir un hecho tan estrafalario como el descrito, lo contrario habría de ser aceptado con la misma lógica. Ello supondría que si un pecador se arrepiente y queda limpio al final de una jornada, entonces ese acto debería quedar grabado también en el sistema genético, cancelando de manera efectiva el efecto del pecado previo. Esto no ocurre desde el punto de vista científico, aunque ciertamente hay más lógica en este panorama equilibrado que en la idea de que sólo la propensión al pecado -y no la disposición a hacer el bien- es la que queda codificada genética men te.



En segundo lugar, al intentar resolver el problema de Adán proponiendo que el pecado se transfiere genéticamente a las futuras generaciones de Adán, lo único que se consigue es demoler completamente los propios cimientos en los que se basa la doctrina cristiana del "Pecado y Expiación". Si Dios es absoluta mente Justo ¿dónde está el sentido de la justicia, condenando eterna mente a toda la descendencia de Adán y Eva por un pecado pasajero que sólo ellos cometieron y del que se arrepintieron? Un pecado por el que fueron castigados severamente y expulsados del paraíso en desgracia. ¿Qué tipo de justicia dispensó Dios, que, después de haber más que castigado a Adán y Eva por sus pecados persona les, no sintió aplacado Su deseo de venganza hasta haber condenado a toda la raza humana a la degradación y el desamparo de tener que nacer como pecadores congénitos? ¿Qué oportunidad tuvieron los hijos de Adán de escapar del pecado? Si unos padres se equivocan ¿Por qué sus hijos han de sufrir eternamente por dicha equivoca ción?



Si esto fuera así, ¿qué sentido deformado de la justicia afirma Dios poseer y disfrutar, castigando a un pueblo que está predestinado a actuar pecaminosamente por mucho que aborrezca el pecado. Se hace que el pecado forme parte de su mecanismo. No se deja ninguna posibilidad de que un hijo de Adán permanezca inocente. Si el pecado es un crimen, la lógica exigiría que fuera un crimen del Creador y no de la creación, pues de lo contrario ¿qué tipo de justicia puede exigir el castigo del inocente por los crímenes del que los perpetra?



Cuán diferente del entendimiento cristiano del pecado y de sus consecuencias, es la afirmación del Santo Corán, que dice:







Nadie puede llevar la carga de otro (35:19)





Dios no exige a nadie lo que esta fuera de su capacidad. (2:287)



Comparado con el concepto cristiano del Pecado y la Expiación, estas declaraciones del Santo Corán son música pura para el espíritu.



Volvamos al relato bíblico de lo que realmente ocurrió en el momento del pecado de Adán y Eva y las consecuencias que siguieron al castigo. Según el Génesis, Dios aceptó sólo parcialmente sus disculpas y les condenó a un castigo eterno, prescrito de la siguiente manera:



Y a la mujer le dijo: "Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y el se enseñoreará de tí".

Y a Adán le dijo: "Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás" (Génesis 3:16-19).


La humanidad existía mucho antes de que nacieran Adán y Eva. Los científicos occidentales han descubierto los restos de varios hombres prehistóricos y los han clasificado con diferentes nombres distintivos. El hombre de Neandertal es quizá el más conocido. Vivieron de 100.000 a 35.000 años atrás, sobre todo en las regiones de Europa, Oriente Próximo y Asia Central. Se ha encontrado el esqueleto de un ser humano completamente desarro llado que habitó en la tierra cerca de 29.000 años antes de que Adán y Eva comenzaran -según se dice- su breve residencia en el Paraíso. En aquel tiempo, los seres humanos tenían una apariencia física igual que la nuestra y vivían en Europa, Africa y Asia y, posteriormente, durante la Edad de Hielo, se extendieron también a América. También en Australia, la historia cultural auténtica de los aborígenes se puede estudiar hasta 40.000 años atrás.



En comparación con estos datos relativamente recientes, merece la pena destacar el hallazgo de un esqueleto femenino en Hedar, Etiopía, con una antigüedad de 2,9 millones de años. Ahora bien, según la cronología bíblica, Adán y Eva vivieron hace cerca de seis mil años. Uno mira hacia atrás con sorpresa a la historia narrada de los seres humanos, u Homo Sapiens, como se conocen en la jerga científica.
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