
Iniciado por
Badr
¡Ay, doña Elena!
Usted sí que es una maravilla que cita a autores y todo. Yo es que no los conozco y admiro a la gente así, que conoce autores, cómo dijeron esto y lo otro y lo importante que es. Yo pues nada más lo que se me ocurre, porque no soy leída.
Pobre señora la de los chinos, ¿no? La gente dice muchas cosas sin saber, porque los chinos están muy bien y encima ocupan poco sitio. Mi domi dice que eso es falta de alcanses.
¿Y lo de la voluntad de poder? Es que dice usted unas cosas impresionantes. Me he quedado preocupada, porque digo yo que eso tiene que estar en los átomos. Que son trocitos los más pequeños que hay. Porque si no está ahí, como iba a estar luego en los más grandes. Y me digo que es de ahí de donde sale la energía atómica que da tanta fuerza, y digo yo que si los átomos de los boxeadores también son atómicos. ¡Huy qué tontería! ¡átomo atómico! Si un átomo no es atómico ¿qué es lo que va a ser atómico, verdad? Pero entonces ¿la voluntad de dónde sale? Estas cosas, yo es que me esfuerzo, pero no se me da.
Y lo del biopoder… Dicho así vaya si mete miedo, porque yo creo que lo están poniendo en los detergentes y resulta que en cuanto te descuidas ya te han puesto perdida de los poderes que hacen no sé cuantísimas cosas a la ropa, pues imagínese usted a lo que no es la ropa. Debemos de estar podriditos por dentro. Yo creo que lo mejor es como aconsejaban a los empleados de ETA… No, al revés, a los que iban a ser desempleados de ETA, o sea, que ni hablar de pasar siempre por el mismo sitio; cambiar todos los días de corbata, no mear siempre en el mismo bar o a las mismas horas… cosas de esas. Pero claro, con los biochips no sé yo si hay escapatoria. A ver si lo mejor va a ser hacerse la tonta y como que no te enteras de nada. Eso a los policías los desespera mucho. Yo los he visto a veces en la tele que si la gente es tonta les da mucha rabia.
Y mi domi sigue dándole a usted toda la razón. No es ni sexo ni leche merengada, es puro “te chincho porque me sale de ahí”, ya ves tú. Que luego lo llamarán la constitución y el puente de la inmaculada y lo pondrán bonito, pero todo poner y quitar como si fuésemos sillas plegables de la Caja de ahorros o confeti de la boda de Ángel Cristo. Me da mucha pena. Y ya me dice mi domi, que no puedo tomarme las cosas tan por la tremenda porque me voy a enfermar, y figúrese usted, doña Elena, él médico y yo enferma, ¿en qué lugar lo iba a dejar? Aunque para él eso es lo de menos, lo de más es mi salud.
Pues por eso creo que voy a aceptar la idea de mi domi de moverme un poquito por esos mundos de Dios para soltarme. Tiene una hermana que es enfermera jefe en Manhattan, pero con esa me ha dicho que ni se me ocurra, que ahí me iban a matar a trabajar y que no es un ambiente sano para una chica desente. En cambio tiene otros cuatro hermanos que son boxeadores y me va dar a elegir, para empezar, el que tenga mejor itinerario, porque claro, cada uno tiene distintos combates en distintos sitios, entonces según el recorrido, el que más me guste. Dice que ser entrenadora está chupado. Sólo tengo que gritar de vez en cuando entre enfadada y hastiada ¡Esa izquierda! o ¡Esa derecha! o ¡Esos pies! Y corretear alguna vez que otra unos pasitos junto al ring como si eso influyera en algo.
Me parecía un poco tonto la verdad, pero si se ganaba dinero y encima viajas y te sueltas… Me dijo que de tonto nada, que eso era parte de la gestión sicolóhica del deportista de competición y que todo me lo ehplicaría él en detalle. Que confiaba en mí al 100%. Y que no me subestime ni infravalore, porque de cuatro, algún título gordo seguro que cae. Y con el skipe nos podremos hablar y ver todos los días y de paso, me dice, estoy también un poco al loro de sus hermanos, que luego su madre, como es el mayor, le pregunta y le infla la cabeza de que mira que si éste se dopa, el otro es un golfo, al tercero lo engañan y al cuarto se le olvida la letra de Quisqueyanos valientes. Y es que, doña Elena, los españoles no nos damos cuenta de la suerte que tenemos. Que al fin y al cabo, enchufan la grabación y uno no tiene ni que hacer el esfuerzo de mover la boca para disimular que no canta. Si es que las letras… ¿Qué vas a decir de un país? ¿Qué no es una pelota? Hombre, en las fiestas patronales es otra cosa, porque pones petardos y metes ruido y son cosas regionales, pero así en frío ponerse a cantar uno todo serio… como que da cosa ¿no? A mí me da risa.
¡Huy, doña Elena! lo siento, creo que me he ido del tema. Pero es que lo del biopoder y la voluntad atómica me han dejado con el coco hecho un emplasto.
Muchísimas gracias por esas cosas tan importantes que me está diciendo y que yo no tenía ni idea. No sabe lo que significa para mí este oxígeno de supersabiduría.
¿No la estaré aburriendo, verdad? Es que ya me conozcy cuando me pongo, me pongo y no sé terminar.
Muchas grasias.
Salaam