Cómo narrar cuentos.

Muchos cuentos de hadas comienzan con "Había una vez-¿ dónde y cuándo sucedió?- o mejor dicho, ¿ dónde y cuándo no sucedio?". Y luego el cuento prosigue a describir situaciones y hechos típicos que se han realizado miles de veces en distintos lugares, y que seguirán aconteciendo una y otra vez mientras haya seres humanos sobre la tierra.

El cuento es una obra de arte; tiene que completar lo que la naturaleza deja incompleto. Aunque sus escenas están tomadas de la vida ordinaria, no están compuestas en la manera ordinaria. De ahí apreciaremos que los niños no son simplemente necios y porfiados, sino que están en los justo, cuando insisten en que los cuentos se narren exactamente de la misma forma, cada vez que se cuentan. Los adultos tienen una idea abstracta e irreal cuando imaginan que tienen que variar el cuento por temor a que el niño se aburra.. La experiencia nos enseña que los niños no se cansan oyendo el mismo cuento muchas veces, como tampoco se cansa el amante de las rosas al ver una y otra vez el color y la forma exquisita de las mismas.

A los niños y niñas les encanta confirmar, constantemente, que ciertas verdades están firmemente "plantadas" a traves de todas las tormentas de la vida. Se sienten confortados, más allá de toda medida, cuando encuentran que "Caperucira Roja" y "Los sieye cabritillos" siempre son rescatados del vientre del lobo. CUando escuchan este tipo de cuentos a la edad apropiada se les da una base que nunca se hundirá bajo sus pies.

A menudo , los niños pedirán que se les repita un cuento veinte veces al día y, al concluir, cada vez percibiremos el hondo sentimiento de satisfacción y reafirmación de su alma.

Editorial Rudolf Steiner.