Salam,
Ante argumentos contundentes se elige un discurso plagado de lugares comunes que pretenden proporcionar la explicación final a todo, concibiendo como verdad absoluta una opinión personal que a toda costa debe prevalecer.
Las opiniones no por repetirse mil veces pasan a ser hechos constatados.
Una opinión personal no es la verdad más que para quien razona por y para mantener a salvo su propio sistema de creencias, insistiendo tenazmente en una falsedad fundamental que consiste en identificar legalización con disminución de consumo, con el único fin de consolidar una teoría indemostrable que se pretende hacer pasar por certeza.
Por otra parte, la creación de enemigos ficticios puede valer para librarse del asedio de cuestiones insidiosas pero es un método reconocible por lo recurrente.
-No me preocupa lo que los demás piensen de mí, me preocupa lo que yo pienso de los demás.
-Cada acierto nos trae un enemigo. Para ser popular hay que ser mediocre.
-Cuando la gente está de acuerdo conmigo siempre siento que debo de estar equivocado.