
Iniciado por
Jorge Aldao
Ante esta situación tuve otra discusión con mi esposa y con mi hijo quienes (por un simple egoísmo involuntario) se negaban a aceptar que ese perro debía ser “puesto a dormir” porque sufría demasiado.
También tuve que ser yo el que contratara a un veterinario para que viniera a casa (así el perro no sufría el estrés de ser llevado a la veterinaria) y le aplicara la eutanasia a Floyd. Y fui yo el que, ayudado por mi hijo, llevé su cadáver a un cementerio para perros que está cerca de la ciudad.
Y, aunque mi mujer me acompañó en el momento (muy penoso) en que el veterinario “lo durmió” a Floyd, mi hijo, incapaz de aceptar lo que sucedía, se inventó una actividad para no participar de ese acto de piedad para con un animal que había sido durante años bueno y leal con nosotros tres.
Bien… esto muy concreto y muy real que sucedió hace unos 3 años es, a mi modo de ver, lo que está sucediendo con el mundo de hoy.
Nuestro querido Floyd estaba listo para que un meteorito chocara con su vida y aliviara para siempre su sufrimiento y lo menos que podía hacer yo (que lo quería sin sensiblerías) era aliviar ese sufrimiento.
Mientras que mi mujer y mi hijo, con un afecto mal entendido y un optimismo egoísta (sin mala intención) no tenían el menor problema en mantener al perro con vida pese a que (para cualquiera que fuera medianamente observador) ese perro "ya no daba más" y su sufrimiento era intolerable.
Así es como veo yo a los creyentes.
Pienso que tienen un afecto genuino por la humanidad y un optimismo ¿esperanza? incurable en que este mundo irá para mejor y por ello se niegan a ver que el mundo “ya no da para más” y necesita de la eutanasia, no por medio de una inyección sino por medio de un meteorito gigante que destruya el Planeta en segundos, casi sin sufrimiento para miles de millones de seres vivos que hoy agonizan en vida.
Te aclaro que estoy disponiendo legalmente, mediante un escribano, una conducta parecida conmigo para que, si me sucede algo, no tengan ni los médicos ni mi familia derecho a prolongar mi vida por medio de lo que se conoce como “encarnizamiento terapéutico”, estableciendo que no deben usarse en mi cuerpo ni respiración asistida ni ninguna de todas esas cosas que inventa la medicina para prolongar artificialmente la vida de la gente.
Por ello mis palabras no fueron irónicas e insisto en ellas.
Los creyentes que tienen fe están contentos con el mundo tal como es, pese al intenso sufrimiento de miles de millones de personas y otros seres vivientes, y ni se les ocurre pensar que sería bueno que este mundo acabara.
De la misma manera que mi mujer y mi hijo estaban contentos con la vida de Floyd (pese a ese intenso sufrimiento que veían, pero no comprendían en toda su magnitud) y ni se les ocurría que lo mejor para el perrazo era acabar con su vida.
Un abrazo
Jordi Aldao
Ciao jorge:
He tenido 3 experiencias con mascotas enfermas: La primera era una perrita que se me enfermo de Parvovirosis, como era cachorra y no tenia vacunas le dio de una manera virulenta, la veterinario me dijo que era improbable que sobreviviera y que dado el estado lo mejor era sacrificarla, que debía tomar una decisión rápida para evitar sufrimiento, cerré los ojos y de inmediato le dije usted ponga el mejor tratamiento que yo me encargo del resto durante tres días mañana,tarde y noche con mi perra en una caja, en moto y encima con suero puesto, pero con mucha fe iba donde la veterinaria y recuerdo que después de tanta diarrea con sangre al cuarto día en la mañana se levanto eso si como un esqueleto moviendo su cola, pero me di cuenta que estaba curada.
la segunda fue con un perro hasky de mi hermano la misma historia y le dije a mi hermano lo que sucedía, que se podría curar pero el me dijo que no, que no quería que sufriese y que me encargara de todo que como estaba fuera encima yo el que tenia que llamar a la veterinaria y que la durmiera, pues lo hice y después de eso me sentí como un asesino, esto me acompaño durante 15 años hasta hace poco.
la tercera fue con un gato llamado alex encima no era mio, otra ves. Se enfermo de los riñones le dejaron de funcionar poco a poco y como la dueña estaba fuera yo era el que me hacia cargo, hable con la dueña y le dije que había tratamiento que iba a morir pero podíamos hacerle mejor sus últimos días, y aunque la veterinaria me dijo que era mejor sacrificarlo y que no sufriese me opuse, murió en mis manos pero con la fe de hacer las cosas que yo creía correcta y gracias a esto de alguna manera ya no me sentí más un asesino y ahora estoy en paz conmigo mismo y de alguna manera con el Creador de toda vida.
para finalizar Jorge pienso que no podemos andar por ahí haciendo de jueces y sentenciando a muerte a ninguna criatura, pienso que hay alguien que ya se encarga de eso.
En este mundo suceden muchas cosas que escapan a nuestro entendimiento y si están son para nuestra evolución somos espíritus en evolución, este es mi pensar. Creo que ya he puesto algún hilo y o he hecho comentarios al respeto.
paz y amor
Dios está separado de nada y nada está separado de Dios. Todos somos UNO. Nada más importa. Dios AMA cada ser humano que ha vivido, que vive o que vivirá...