En el Islam más que ramas hay Grados que alcanzan sus devotos más sinceros y que Solo y exclusivamente Dios decide su aceptación bajo su Misericordia.
Como dice el dicho:
-El hombre propone y Dios dispone.
«Cuando Dios quiere la misericordia con uno de sus siervos, comienza por abrirle los ojos para que conozca sus propios defectos:
-Parte de los hombres ignoran sus propios vicios. Ven fácilmente una paja en el ojo de su hermano, y en el suyo no ven una tranca.»
Como decía Imam Al-Ghazali:
-Dios ha puesto al hombre en este mundo, no para que en él se asiente de forma perpetua, sino para que lo tome como posada de tránsito, en la cual se provea de viático para su viaje a la patria atesorando el alma méritos de buenas obras y evitando escollos y malos pasos del camino.
La vida marcha con el hombre, como el barco con su piloto:
- Los años son como las etapas de esa navegación, los meses, años y días son como las millas de marcha, los instantes, en fin, son como los pasos de la ruta, las obras buenas son el equipaje del navegante, los minutos de que dispone, su único capital para el negocio de su salvación, los apetitos y pasiones le espían a cada paso para cortarle el camino, la ganancia que con su viaje espera lograr, es la unión con Dios en la mansión de la Paz y el goce de una felicidad infinita y duradera, la pérdida a que se expone es el alejamiento de Dios y el terrible suplicio de las penas infernales.
Por eso, el que descuida aprovechar uno solo de los instantes dejándolo pasar sin alguna obra buena que a Dios lo aproxime, aunque sea tan sólo un paso, se expone a sufrir en el día del juicio terrible desengaño. (Ihya Ulum Din Tomo I 228)
La mayoría de los hombres están confundidos porque solo miran las ramas y la copa de los arboles, pero no saben que el secreto está en la savia de cada cual...
Por este mundo han pasado devotos que se han pegado toda la vida estudiando y profundizando y acabaron exhausto. El conocimiento realmente nos tiene que llevar a reconocer nuestra impotencia. Sin la Guía (Huda) de Allah es imposible encontrar el camino.
Hablar de todo y no saber de nada es un vicio en aumento.
Confundir las escuelas de Jurisprudencia (Fiqh), con el Sufismo, pasando por el Shiismo es como un niño de seis años que coge un libro de Álgebra y solo capta algunos números y acaba aburriéndose o pintando sus hojas...
El camino está dentro de nosotros y no en las copas de los árboles. Allah ensalzado sea, no lo dice de muchas maneras, pero pasamos de largo y no meditamos su mensaje:
-Dios ha alejado sus corazones de la verdad pues son gentes que no la comprenden. (Qur´an 9:126)
De aquí que, ponderando su gravedad, dijo el Profeta Muhammad (saw):
-Que no entrará en el cielo quien guarde oculto en su corazón un átomo de soberbia.
Y la razón es obvia como decía Imam Al-Ghazali:
-La soberbia se interpone como obstáculo infranqueable entre el orgulloso y las virtudes todas, que son como las llaves que franquean las puertas del cielo.
El orgulloso, en efecto, no puede querer para sus prójimos lo que quiere para sí, ni puede practicar la humildad, que es el principio y fundamento de todas las virtudes, ni puede evitar el odio, la ira y la cólera, ni puede ser sincero, ni puede menos de sentir envidia, ni es capaz de aconsejar al prójimo con caridad, ni de evitar la maledicencia y la injuria.
En suma, no hay vicio a que no se vea arrastrado el soberbio, para defender incólume su inflado orgullo, ni hay virtud de que no se sienta incapaz, por temor a perder el alto prestigio en que se tiene a sí mismo.
Pero de todos los daños de la soberbia, el más grave es, sin duda, la obcecación que produce en el alma, impidiéndole recibir de Allah la luz de su ciencia, aceptar humilde la enseñanza de la verdad y someterse a su dirección saludable.
Ya lo dijo Jesús (La Paz sea con el):
«La semilla germina en tierra buena, pero no en la roca viva. Así también, la sabiduría obra en el corazón humilde, pero no en el corazón soberbio».

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